- Hoy estamos aquí reunidos por diversas razones. Comenzaremos con las malas noticias. Como todos sabemos, Maria ha vuelto. Ya ha mordido a una persona que, por suerte, se ha salvado. Por desgracia ha matado a un muchacho. Lamentamos mucho su fallecimiento. Intentaremos que sea el último. Más tarde Emmet, Jasper y Lucas nos contaran en plan para poder acabar con ella.
- Vayamos ahora con las buenas noticias. – dijo Carlisle con voz animada.
- Bueno, como ya sabéis, hace tiempo que Clara y yo intentamos tener un bebé – dijo Seth, que se había situado delante de todos, cogiendo la mano de mi madre – pues al fin lo hemos conseguido.
Me quedé paralizada. Aunque tenía mis sospechas me quedé sorprendida. Me puse de puntillas y miré a mi madre. Estaba radiante de felicidad. En ese momento me di cuenta de que se le notaba la barriguita. Avancé como pude hacia ellos.
- Felicidades! – dije abrazándoles a los dos. – es genial!
- Bueno, bueno, relajaos. Éstas no son las únicas buenas noticias. – dijo Emmet levantando la voz se había cambiado de ropa. Ahora iba con una camisa negra y… dios mío, es eso un alzacuellos? – me he hecho sacerdote por Internet!
Vi como Rosalie le daba un manotazo en el brazo.
- Tranquila, pequeña. No he tenido que hacer boto de castidad – dijo Emmet sonriendo a Rosalie – quería vestirme adecuadamente.
Para que necesitaba Emmet ser sacerdote?
Entonces lo comprendí todo. Busqué a Nessie y Jacob, pero no les vi por ninguna parte. Habían desaparecido.
- Señoras y señores! – dijo Alice teatralmente mientras se ponía ante todos. – Atención y mucho silencio.
En ese mismo momento apareció Jacob. Estuvo unos segundos solo, ante Emmet, esperando a Renesmee, que apareció del brazo de su padre. Edward tenía una expresión extraña, parecía feliz cada vez que miraba a Nessie, pero enfadado cuando miraba a Jacob. Parecía estar en un dilema. La felicidad de su hija o el odio vampiro-hombre lobo. Un odio que creo que se había esfumado a lo largo de los años.
- Dios mío! – exclamé.
- Que ocurre?- preguntó Virgil, que me había cogido de la mano.
- Renesmee va a casarse!
- Que?
- Mírala. Está ahí, con Jacob. Es que no has visto de qué va vestido Emmet?
- Vaya! Esto si que es una sorpresa.
Emmet se situó delante de los novios y comenzó con la ceremonia, por llamarla de alguna manera. Vi a Bella al lado de su hija. De haber sido posible habría estado llorado, al igual que Esme.
Tardé un rato en darme cuenta de que había alguien al lado de Jacob, muy por debajo de la altura de su hombro. Parecía Billy en su silla de ruedas.
Cuando habría llegado?
- Es ese el padre de Jacob? – me preguntó Virgil en voz baja.
- Si – dije en un susurro apenas audible.
- Y hoy es su cumpleaños, no?
- Si.
- Vaya! Pues si que se habrá llevado una buena sorpresa.
- Ya ves.
- Jacob, ya puedes besar a la novia! – dijo Emmet a gritos.
Jacob y Renesmee se besaron y toda la familia se abalanzó sobre ellos para felicitarlos. Todos menos yo y Virgil. Milo se acercó a nosotros y juntos esperamos a que Renesmee y Jacob estuvieran libres.
Antes de que pudieran acercarse, Emmet habló de nuevo.
- La parejita tiene algo que comunicarnos.
- Si, bueno, Renesmee y yo también vamos a ser padres. – dijo con la mirada fija en el suelo.
Toda la familia volvió a felicitarles. Bella parecía sorprendida mientras que Edward parecía debatirse entre dos sentimientos. Seguro que ya había visto en la mente de su hija que creía estar embarazada.
Virgil me cogió con fuerza de la mano y tiró de mí hacia donde se encontraba Renesmee. En cuanto me vio, vino a abrazarme.
- Siento no habértelo dicho. Ha sido todo muy repentino.
- Tranquila. No te negaré que me has dejado flipada con lo de la boda sorpresa pero si tu eres feliz, yo también.
- Soy muy feliz – dijo sonriéndome y abrazándome de nuevo.
- Entonces problema resuelto.
Le di un beso en la mejilla y retrocedí unos pasos. Virgil se acercó y abrazó a Renesmee y estrechó la mano de Jacob y Billy, que permanecía a su lado, tenso. Milo hizo lo mismo.
- Bueno, bueno, relajaos. Ya lo celebraremos todo en cuanto solucionemos el asunto que nos ocupa en estos momentos: Acabar con Maria – dijo mi abuelo, levantando innecesariamente la voy, ya que todos los presentes lo podíamos oír perfectamente.
Todos nos volvimos hacia él, escuchando atentamente.
- Creemos que Maria no está sola. Puede que quiera volver a crear un ejército de neófitos. No sabemos porque ha elegido éste momento, aunque nos hacemos una idea. Para hacernos daño ataca a nuestros seres queridos para que ellos nos ataquen. Así no somos capaces de defendernos.
Miré a Virgil mientras mi abuelo seguía hablando. No parecía sorprendido por lo que oía. Parecía como si siempre hubiera tratado con vampiros. Se habría dado cuenta de que estaba rodeado por unos cuantos?
- Rosalie y Jacob observarán a Maria. Emmet irá a verla al hotel, seguirá fingiendo que es el hermano de Lucy, como ya hizo en el hospital e intentará atraerla hacia nosotros.
- Y por que no voy yo? – pregunté sin siquiera pensarlo. Acaso no era yo la que había pasado más tiempo junto a ella?
- Lucy, tu deberías quedarte con Renesmee. – dijo mi abuelo, poniendo su mano sobre mi hombro.
- Pero…
- Lucy, ayuda a Renesmee. Te necesita en estos momentos. – me dijo Virgil al oído con tono suplicante.
- Vale.
- Bueno, de momento actuaremos así. Lucy cuidará de Clara y Renesmee, junto a Johana, ya que Johana conoce el tema.
- Y nosotros que haremos? – Preguntó Milo – también podemos ayudar. Yo se de que va el tema y Virgil también podría ayudarnos.
- Como – preguntó Jasper con manifiesta curiosidad.
- Bueno… yo…- Virgil pareció ponerse nervioso.
- Adelante, puedes contarlo – le dije intentando darle ánimos.
- Bueno, pues yo puedo sanar heridas.
- Como? – repitió Jasper.
Virgil miró a su alrededor buscando algo afilado, supuse.
- Toma esto – dijo Edward, dándole un pequeño cuchillo a Virgil. Sin duda había leído su mente y había visto sus intenciones.
Virgil levantó el brazo y se hizo un corte. Yo le cogí el cuchillo de la mano y, sin pensar, le imité.
- Pero que haces? – gritó mi madre, asustada.
- Tranquila, ya lo verás.
Virgil puso cara de concentración mientras su herida se curaba. Cuando ésta se hubo cerrado puso su mano sobre el corte de mi brazo y en pocos segundos desapareció.
No me había dado cuenta pero todos nos estaban mirando con los ojos muy abiertos. La sangre! No había pensado en ello. Por suerte, los vampiros que nos rodeaban habían adquirido tal control, apenas se movieron al oler nuestra sangre.
- Vaya! Esto puede sernos muy útil. – dijo Carlisle, que se había acercado a nosotros y observaba nuestros brazos con sorpresa.
- Solo os ayudaré con una condición. – dijo Virgil seriamente.
- Cual?
- Que me contéis quienes sois. Aunque me hago una idea.
- Pues si eres tan listo, por que no nos lo dices tu? – dijo Emmet poniéndose junto a Virgil. Sin duda lo hacia para intimidarle.
- Creo que sois vampiros.
- Que perspicaz! – exclamo Emmet con sarcasmo – y que te ha llevado a deducir eso?
Virgil se volvió para dar la cara a Emmet, pero su mirada apenas le llegaba por el hombro. Aun así, continuó hablando.
- Yo escucho y relaciono hechos. Tenéis la piel blanca como el mármol. Los ojos de color dorado, que no es un color muy común en los ojos de la gente. Vuestra piel es fría. Llevo años en ésta ciudad y siempre he visto al doctor Cullen con el mismo aspecto. Habláis de vampiros como si fuerais unos expertos. Así es como me he dado cuenta.
Me acerqué a Virgil y le cogí la mano. Él me miró fijamente a los ojos y estrechó mi mano entre la suya.
- Virgil, no te preocupa? – dije pensando que me soltaría y saldría corriendo en cualquier momento.
- No. Sois buena gente y os preocupáis por los demás. Eso es lo único que importa. Además, salvasteis a mi hermano. Estoy en deuda con vosotros.
- Eso es lo que quería oír, chaval! – dijo Emmet dando un codazo amistoso a Virgil. Éste se tambaleó un poco. – aunque te has arriesgado mucho sangrando aquí en medio.
- La verdad es que no pensé en ello.
- Bienvenido.
- Gracias.
- Bueno, manos a la obra. – dijo Emmet dirigiéndose hacia la puerta. – Mierda! – exclamó de repente.
Todos nos quedamos sorprendidos.
Que le pasaba ahora a Emmet?
Ahora si que estamos jodidos.
- Emmet! – exclamó Esme, riñendo a su hijo por el vocabulario empleado.
- Como no nos hemos dado cuenta antes? Maria me conoce. Hace 12 años, cuando fuimos a buscar a Jasper a Irlanda, no encontramos con ella. Yo estaba allí.
- Como no nos dimos cuenta antes? – dijo Jasper con semblante preocupado – ahora si que la hemos fastidiado bien.
- Tranquilizaros. Aunque Maria se haya dado cuenta, no está todo perdido. Yo iré al hotel. Me haré el amnésico. Solo espero que no me haya relacionado con Emmet – dijo Milo. Ya se estaba encaminando hacia la puerta.
- Yo te acompañaré. A mí si que no me conoce. – dijo Seth avanzando un paso. Mi madre le cogió del brazo con expresión asustada. – Tranquila. No pasará nada. Volveremos pronto.
- Ve con cuidado, vale? – dijo mi madre dándole un abrazo.
- Siempre. Por ti. – dijo seth besando a mi madre y marchándose junto a Milo, Rosalie y Jacob hacia el exterior.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Bueno, espero que os vaya gustando la historia.
Solo quería deciros que he escrito sobre como se conocen Clara (la madre de Lucy) y Seth. Para las que queráis saberlo y que algunos detalles queden más claros, podéis leerla. El título es Clara Whitlock- Clearwater.
Espero que os guste!!
Si hay cualquier duda o comentario, ya sabéis que hacer.
Hasta pronto!!
