Bueno, esto lo había prometido hace un tiempo, lamento mucho la demora. Muchas gracias a quienes utilizan su tiempo leyendo mis historias.

Espero que lo disfruten.


EPÍLOGO

Desde la semana pasada que te conocí, no he podido sacarte mi cabeza. ¿Qué me hiciste? Yo no soy así, estoy acostumbrada a las rápidas noches de placer y olvidar fácilmente todo acerca de mi acompañante, por eso ni siquiera me molesto en saber sus nombres ¿Para qué? Detalles tan ínfimos, no son de mi interés.

Pero contigo ha sido diferente, desde el primer momento fue diferente, sin pensármelo mucho termine pidiéndote una segunda cita. Creo que nada me había hecho sentir tan feliz como ahora, que sé que en unas pocas horas podré verte de nuevo.

¿Cómo llegue hasta este extremo? Cuando empecé a ir a la disco a conocer chicas, no era mi intención solo utilizarlas para mi complacencia, en realidad buscaba a la persona indicada, pero simplemente después de eso, no sentía nada y debía dejarlas para seguir en mi búsqueda, muchas lloraron, mientras decían que les había roto el corazón y poco a poco se fue haciendo habitual y encontré placer en hacer eso, en tener cada semana una diferente en mi cama, incluso en romper corazones. Fui creando reglas, la regla de no conocernos, la regla de mañana no estaré, la regla "Prometo no hablarte de amor" Y olvide el porque hacía esto, hasta que llegaste tú y ahora las reglas juegan en mi contra ¿Cómo te tomarías el que te dijera que creo estar enamorada de ti? No, además no puedo romper mis propias reglas.

He estado dando vueltas en el auto desde las 5 de la tarde, y es que estoy impaciente por verte de nuevo, por que me des una señal, para mandar esas estúpidas reglas junto a mi orgullo al demonio, si tan solo supiera que tengo una oportunidad contigo, todo dejaría de importarme.

Finalmente, después de darle muchas vueltas al asunto decidí ir a esperarla a la discoteca a las 8 de la noche, rogando que viniese, e increíblemente ahí estaba ella, solo podía verla por el rabillo del ojo, ya que si la volteaba a mirar ella hubiese percibido la felicidad que me embargaba. Sentía como su mirada me atravesaba, seguro me ha detallado completamente, ahora que estoy recobrando la compostura finalmente puedo voltear y verla, está increíble, apenas y puedo controlar la necesidad de lanzarme a sus brazos y recorrer su cuerpo con mis manos, pero no, debemos seguir el estúpido protocolo que yo misma he creado.

Así que poco a poco empiezan a llegar las invitaciones de todo tipo, pareces un poco celosa, quizás pueda ser más amable y tú me des la señal que he estado esperando, por favor.

Pero sucede lo que no tenía previsto, se te acerca un tipo. ¡Ahora te recuerdo! Por eso siempre pase de ti, ¿Es tu novio? Creo que trataré de entretenerme con esta chiquilla un poco antes de irme, ya no me queda nada que hacer aquí.

Nunca había sido tan feliz, como cuando vi como rechazaste al pobre tipo, que salió a punto de llorar de la disco, no puedo contener la sonrisa mientras te acercas a la mesa, simplemente no puedo, bien voy a atender lo que esta niña me dice, porque no me he enterado de nada al solo estar al pendiente de ti.

- Lo siento niña, pero dile a tu hermano que no me interesan los hombres – ¿Era eso de lo que me hablabas verdad? Pues fue lo que entendí al último momento

- ¿Ehhh? – Tal vez no, pero no importa, desde que ella este aquí nada importa

– Ok – Bien, ahora mi última carta para desatar tus celos, un guiño a esta bonita niña

- ¿Qué pasa? – ¿Es que eres de hielo o qué? Me esforzaré toda la noche en buscar algo que me diga que tengo una oportunidad contigo, sino simplemente no estaré al amanecer

- Vamos a bailar – Quizás hayan nuevas oportunidades en la pista

En medio de la pista no puedo dejar de tocarte, tu piel me llama y tú te has desinhibido mucho desde la última vez. En el primer beso de la noche encuentro la oportunidad de darte a entender lo que siento, trato de transmitirte todo el amor que ahora estoy segura siento por ti, pero empiezo a pensar que sí, tú no te resistes a mí, pero como amante. Cuando volteaste, trate de acercarme más a ti y complacerte, aprovecharé esta noche para darte lo que quieres, la esperanza es lo último que se pierde, así que lo intentaré una y otra vez.

- ¿Qué quería esa niña? – ¿Será posible que si estuvieras celosa? Espero que realmente sea eso

- Oh pues su hermano me mando una invitación con ella, pero… - Yo solo me muero por estar contigo

- No te van los hombres ¿Verdad? – ¿Solo tenías curiosidad por saber eso?

- Iba a decir que ya tenía una cita para el día de hoy, pero supongo que tampoco me van mucho los hombres –Bien, lo dije, por nada en el mundo cambio una cita contigo

- ¿Así que tienes una cita para el día de hoy? – ¿Ahora tú juegas conmigo? Parece que los papeles se han invertido, pero yo también me sé ese juego

- Si, así es, con una chica de ojos verdes – Tú y tendría mil citas más contigo si pudiera

- ¿Ah sí? – Claro que sí

Te das la vuelta y me besas, con tanto deseo, con tanta pasión, pero yo solo quiero que te des cuenta y suavizo el beso, tratando de disfrutar el momento al máximo y con mis manos tomo tu rostro, tratando de grabarlo en mi memoria, espero que lo notes.

- ¿Nos vamos? – He aquí el momento donde me dejas claras las cosas

- Claro linda – Por ti lo que sea

Me tomas de la mano y me llevas al estacionamiento, al parecer ya sabes cual es el que utilizo y créeme, si no fuera porque hace un momento todo ha quedado claro como el agua, tomaría ésta como la señal que estuve esperando de ti.

A pesar de que debería tener mis cinco sentidos en el volante, cada cierto tiempo me dedico a mirarte y puedo ver que algo te pasa, pareces como preocupada o triste, no lo sé.

- ¿Qué te pasa? ¿Pareces muy pensativa? - Si tan solo yo pudiera aliviar todo el dolor de tu corazón

- Nada – Pero no soy la persona correcta o por lo menos tú no me lo permites

- Bueno si no me lo quieres decir, está bien – En realidad quisiera saber todo de ti, pero respeto tu decisión, así que pasemos a la sorpresa que te he preparado para esta noche – Como hoy es nuestra segunda cita haremos las cosas un poco diferentes – Nuestra segunda cita y por lo que veo la última

- ¿Qué? ¿A qué te refieres con diferentes? –Por lo menos me alegra saber que te intriga

- ¡Es una sorpresa! – Y una despedida…

Finalmente estamos subiendo a la Suite, después de una serie de sucesos innecesarios como la expresión de incredulidad del administrador. Creo que me preguntará. Ojala no me pregunte, porque no sé que decir.

- Parecía muy sorprendido – Lo sabía

- Si es que nunca había tenido una segunda cita – Y tampoco nunca me había ilusionado con alguien de esta manera

- Creo que no es tan sorprendente – Pues hasta a mí me resulta sorprendente, pasar de la rompecorazones a tener el corazón partido. Nunca pensé estar en esta situación.

- Es que él ha visto como las chicas me suplican y lloran para que salgamos de nuevo – Pero ahora soy yo la que quiere rogar

- Bueno, yo también lo hubiera hecho - ¡¿Qué?! Estás bromeando conmigo ¿No es así?

- ¿Ah sí? – No me queda más que complacerte como quieres, mi amor.

Te juró que trate por todos los medios de demostrarte mi amor, en cada roce, en cada caricia, en cada mirada, para mí fue más que sexo, definitivamente te entregue todo de mí, pero nada sucedió. Cuando finalmente terminamos tan agotadas como la semana pasada trate de aferrarme a ti, de no soltarte, porque eso quiero, no dejarte ir nunca más, pero te deslizas de mi abrazo y parece que ahora eres tú quien huirá y me dejara aquí sola.

¡No quiero! Dejar de verte, quiero decírtelo, pero las palabras no me salen, ver como te esfuerzas por no dormir, quizás porque deseas desaparecer de aquí, está logrando que sienta unas inmensas ganas de llorar, no quiero que me veas así, te daré la espalda y vía libre para huir.

Tanto dolor y solo una lágrima he derramado, lloro porque yo misma destruí mi felicidad. Creo que me iré, después de todo es mi costumbre, aunque no sé si pueda seguir con esto, seguir con mi hasta ahora 'Vida perfecta'.

Te dormiste, mi amor, te dejaré tranquila, después de todo porqué te enamorarías de una persona como yo, tan superficial, definitivamente mereces algo mejor.

Pero ahora, te aferras a mí, como si quisieras retenerme, no me hagas esto, ya de por sí es bastante difícil dejarte atrás. Pero mi cuerpo me gana y termino respondiéndote el abrazo. ¡No! ¡Ya no puedo! Lo mejor será alejarme de ti y el hechizante contacto con tu piel.

Adiós.

- Por favor, no te vayas – ¿Qué? ¿Realmente me quieres contigo? Si me lo pides así simplemente no puedo negarme.

- Tranquila mi amor, no me iré a ningún lado – A menos que me pidas lo contrario.


He incluido un extra desde el punto de la otra protagonista y con eso termina esta historia.