Edward:
No hay forma humana de olvidar la primera vez que nos conocimos. El instante en el cual tus ojos esmeraldas y los míos se cruzaron fue uno de los momentos mas hermosos de toda mi vida, te confieso algo, me quede hipnotizada con tu mirada y con tu sonrisa. Conversamos de cosas sin importancia pero el solo escuchar esa melodiosa voz que tienes, hacían de la conversación amena. Nunca pensé sentir esto por nadie, ni él me hacia sentir tan viva como lo haces tu. ¿Cómo podía hacerle esto a el? Yo lo amaba ¿no?. Una noche, después de unos de nuestros tantos encuentros, encontré las respuestas a esas preguntas. Se lo hacia porque nunca lo amé y porque yo nunca me sentí amada por alguien como tu. Yo tampoco esperé volvernos a ver pero cuando nos vimos en esa cafetería fui la mujer más feliz del mundo; serán cosas de la vida que ese día estaba sola, nos saludamos, nos sentamos en una mesa frente a frente y fuiste directo al grano cuando me preguntaste si era feliz, dudé y me salí por la tangente y respondí que uno nunca tenia la felicidad completa. No sé que paso por tu mente en ese momento pero sonreíste como un niño pequeño. Me hiciste sonreír sinceramente, conversamos y sonó la alarma de mi celular avisándome que ya era hora de recoger a las niñas del colegio, me despedí y cuando salí de la cafetería sentí un enorme vacío en el pecho. Intercambiamos números y correos antes de irnos y eso me dio esperanza. La realidad me azoto de repente, yo no debería estar deseando que tu me llamaras o me mandaras algún mensaje. Estaba mal que yo ya teniendo un esposo me fijara en otro hombre pero presentía que tal vez estarías ocupado con tu trabajo en el hospital y que te olvidarías de mí. Pero eso no pasó y no sabes cuanto me alegro.
Te amo demasiado,
Bella
Gracias por sus reviews!
