Sakura se dejó caer agotada al suelo junto al hocico del Impreza, ya no podía más, después de dar con la maldita avería del árbol de levas ahora el embrague no funcionaba correctamente y Sakura empezaba a preguntarse si de verdad era buena idea restaurar esa joya envuelta en esparadrapo para que no se desperdigasen las piezas. Sasuke suspiró, él también estaba cansado, llevaban casi una semana de trabajo exhaustivo entre los dos y contando con que ella no era más que una novata con una idea de mecánica anticuada. Acababan de comprobar que los muelles del embrague estaban más que rotos, parecía que les habían pasado por encima un par de quarterbacks de ciento veinte kg. Decidieron dejar el trabajo por el día, en todo este tiempo la relación entre ellos se había vuelto de lo más turbia, se contradecían todo el rato, discutían y se pinchaban mutuamente, a penas se miraban lo suficiente para insultarse o pelear sobre las averías o la comida y Tsunade no podía estar más divertida con ellos dos, al igual que Kakashi, que sonreía al ver la nave tan llena de vida, aunque deseasen matarse entre ellos.
Comieron en un McDonald's, Sakura paseó la mirada sin reparo sobre el chico que servía las hamburguesas y se quedaron unos segundos en silencio mirándose y reconociéndose.
— ¿Chouji? —preguntó por fin.
— ¿Sakura? —contestó, Sasuke les miró exasperado.
— ¡Cuánto tiempo! —Exclamó contenta— ¿Qué tal tu vida?
—Bien, vamos tirando, ¿y tú? ¿Cuándo has vuelto? Doce años… parece que fue ayer cuando llegaste al instituto con el pelo teñido de rosa… —recordó con nostalgia mirando el techo.
Ignoró ese último comentario para no evocar recuerdos dolorosos, se tiñó el pelo como signo de total entrega a su novio, cosa que no quería recordar en esos momentos.
—Volví hace una semana, —cambió de tema— me quedaré por aquí algún tiempo, estoy restaurando un Subaru con mi compañero —comentó señalando a Sasuke con la cabeza.
—Oh… ¿te refieres al Impreza que tiene Kakashi? —Preguntó retóricamente— Shikamaru me dijo que lo destrozó de tantos ralis…
— ¿Shikamaru? ¿El picha brava? —El tendero asintió— ¡quién lo iba a decir!, pensé que sería alcalde o ingeniero —dijo sin creerlo.
—Pues ya ves, dijo que eso era demasiado problemático
—Típico de él —concordó con nostalgia— ¿y qué ha sido de los demás? —preguntó interesada.
Sasuke bufó y se apoyó en la pared, la cosa iba para rato.
—Pues Kiba ahora es el veterinario del pueblo —Sakura ahogó una exclamación de sorpresa— está casado con una camarera que se mudó hade cinco años aquí y tienen un hijo de dos años, Lee ahora lleva el dojo de artes marciales y se casó con Tenten, la del circo, ah bueno tú no la conoces —agregó— Shino trabaja de profesor de filosofía en la universidad de Boston, tu amiga Rin es cantante country poco conocida y yo aquí estoy, después de que os largaseis Naruto y tú la pandilla se desarmó casi al completo —explicó con pena— de vez en cuando quedábamos pero ya no era lo mismo sin vosotros.
—Qué pena… a ver si quedamos algún día para cenar todos juntos y recordar viejos tiempos —propuso.
—Por mí bien, se lo diré a los demás, ahora que lo pienso, ¿y Naruto? ¿Por qué no está con tigo? —preguntó desconcertado.
—Rompieron, fin de la conversación —interrumpió Sasuke.
Cogió a Sakura del brazo y la arrastró al GSI, la montó en el lado del copiloto y condujo hasta la casa Haruno con el ceño fruncido y cara de pocos amigos, Sakura no paró de recriminarle por lo que había hecho y él solo la contestaba con: eres una molestia o cállate pesada. Pero nada podía hacerla cerrar la bocaza. Entraron en la casa y se calentaron las hamburguesas y las patatas frías en el microondas, estaban terminando de comer en silencio sepulcral cuando sonó el teléfono, Sakura se levantó siendo seguida por la mirada de su vecino y fue a atender la llamada, descolgó y se llevó el auricular a la oreja.
—Residencia Haruno dígame.
— ¿Sakura-chan?
—Na-naruto… —susurró encogida.
—Oh Sakura, te he estado buscando, no sabes cuánto tiempo he…
"Mentira" pensó con odio escuchando sus palabras vacías.
— Sakura yo… lo que viste en mi despacho fue algo no premeditado, estaba enfadado y…
"Mentira" se repitió al borde de las lágrimas sujetando temblorosamente el teléfono.
—Por favor vuelve, te quiero y te echo de menos dattebayou
Sakura sintió que un brazo la rodeaba la cintura y el cuerpo de Sasuke se cernía al suyo en un abrazo protector, luego la arrebató el teléfono con la mano libre y se lo llevó al oído.
—Sakura no va a volver, está con migo ahora —dijo.
— ¡Espera! ¿Quién eres tú-dattebayou? —exigió saber la voz al otro lado.
Colgó sin decir nada más y estrechó a la pelirrosa que gimoteaba en sus brazos, apoyó el mentón en su cabeza y permanecieron así unos minutos, hasta que ella se calmó lo bastante para hablar.
—No quiero verle Sasuke, no quiero que me haga daño otra vez… —susurró— ya lo dejé todo una vez por él.
—Shh —la calló.
Cargó a Sakura en brazos y la llevó hasta su cuarto donde la posó sobre la cama, ella se cubría el rostro con el brazo intentando que Sasuke no la viera llorar, se sentía frustrada y enfadada consigo misma por haber fallado su promesa de no volver a llorar por su antigua vida, tenía los labios hinchados de tanto mordérselos y respiraba arrítmicamente, como a punto de un shock, su pulso se aceleró y su respiración se detuvo al sentir los labios de Sasuke sobre los suyos, fue apenas un roce pero Sakura le empujó asustada, con los ojos dilatados. Él se retiró de inmediato contrariado consigo mismo por lo que acababa de hacer, se marchó de la habitación y Sakura se quedó allí sin caber como reaccionar durante un buen rato. ¿Qué acababa de pasar? ¿Acaso…? ¿Acaso ella le gustaba a Sasuke? Pero si llevaban peor que el gato y el perro…
Estaba muy confusa, acababa de salir de una relación de casi quince años con la misma persona y no se sentía preparada para meterse en más líos amorosos de nuevo, todavía no estaba lista para confiar en alguien tan íntimamente, se sentía asustada, tenía miedo de que Sasuke la gustase más allá de lo físico, casi no se conocían, solo cruzaban palabras para discutir pero entonces… ¿Por qué la había besado? No entendía nada de nada, no podía parar de darle vueltas al mismo hecho una y otra vez. Se llevó un dedo a los labios y repasó su forma con los ojos cerrados, indecisa, asustada, confusa… ahora mismo miles de sentimientos y pensamientos se arremolinaban en su interior y era incapaz de separarlos para pensar con lógica y frialdad. Necesitaba hacer algo que la relajase, pensó en las posibilidades que tenía y decidió ir al cine, iría a ver aquella película sola, solo el miedo podía distraerla un poco o lo suficiente para calmarse y olvidar su vida durante dos horas.
Pasó al baño y se duchó con parsimonia, no tenía ninguna prisa, el cine no se iba a mover del sitio, cogió una toalla pequeña y se secó el pelo un poco en el baño, ahora con el pelo tan corto en comparación como lo tenía antes, la tardaba mucho menos en secarse y era muchísimo más cómodo, ya no estaba tan suave como cuando usaba los productos de L'OREAL pero tampoco era importante, ahora se sentía totalmente libre y satisfecha consigo misma, podía hacer lo que la daba la gana cuando quería, exepcionando el trabajo, pero se sentía plena al ver que con sus propias manos estaba haciendo algo productivo, ¿Qué más daba si ahora apestaba siempre a grasa de motor o su cutis había perdido algo de luz? Era feliz trabajando con Sasuke y Kakashi aunque no lo admitiría, el orgullo era algo que todavía no había perdido y para bien o para mal prefería seguir conservándolo. Se puso unos shorts vaqueros descoloridos y una camisa de botones blanca de manga corta, se calzó las sandalias de playa y se peinó un poco el pelo, luego metió los dedos entre el cuerpo capilar y lo sacudió un poco para que adquiriese algo de volumen, guardó en los bolsillos del vaquero todo lo necesario y salió de la casa dejándole una nota a Tsunade de que volvería para la cena.
Desde el coche vio a través de la ventana que Sasuke seguía con el tendido eléctrico, parecía entretenido con su trabajo, quizás estaba ocupando su mente para no pensar en lo que acababa de ocurrir pero eso ella no podía saberlo. Arrancó con un potente rugido y el coche la aviso de que tenía que darle de comer y de paso un manguerazo, condujo hasta la única gasolinera del pueblo, que se sitúa a la entrada del mismo y tuvo que servirse ella misma, cogió unos guantes de plástico, no quería volverse a llenar del olor de gasolina enseguida, que para algo se había duchado con empeño. Se dirigió a la caja y pagó, justo cuando estaba saliendo del lavadero, después de un merecido limpiado de rodillos rayadores de pintura metalizada, suerte que su coche es de chapa y pintura mate, vio que alguien hurgaba bajo el capó de un Cabriolet Roadster descapotado de color azul claro, casi turquesa, se acercó atraída por esa joya del 78.
— ¿Te echo una mano amigo? —preguntó a la espalda del chico.
—Te lo agradecería —contestó girándose.
Era un hombre muy parecido a Sasuke pero algo más joven, igual de blanco, igual de cínico en apariencia e igual de atractivo, bueno quizás más.
— ¿Qué le pasa? —preguntó ignorando sus pensamientos.
—No sé, el motor se calienta mucho.
—Déjame echarle un vistazo
Se inclinó sobre el capó y abrió el tapón del agua, casi vacío, suspiró, ese tío no tenía ni idea de coches si ni siquiera había mirado el agua.
—No tiene agua para refrigerar
—Eso ya lo sé, cuando se la echo la tira —contestó exasperado.
—Hmm —"No es tan imbécil como creía" pensó con sorna— miraré de bajo el coche, quizás tengas una goma carcomida de la cal y el calor.
Sakura se puso a cuatro patas y agachó la cabeza por debajo del parachoques dejando una vista muy jugosa de su trasero que no pasó desapercibida por el desconocido, toqueteó con los dedos las gomas y comprobó que efectivamente, una de ellas estaba algo suelta, la brida se había roto por las dilataciones y contracciones de frío-calor.
—Necesito un destornillador de estrella mediano —informó sin sacar la cabeza.
—Voy —contestó.
Al poco rato volvió y se lo tendió a Sakura, rápidamente ajustó la brida y salió de allí, algo empolvada pero no sucia para alivio suyo, el pelinegro llenó la bomba de agua y no perdió agua, encendió el motor y lo dejó con el aire puesto para que se enfriase lo antes posible.
—Muchas gracias —sonrió.
—De nada, hay que ayudar a los forasteros —dijo imitando la voz de su padre.
—Tengo un favor que pedirte
—Dispara
— ¿Sabes donde vive Uchiha Sasuke?
—Claro, es mi vecino —contestó con un encogimiento de hombros.
—Oh, entonces tú debes ser Sakura-molestia —dijo feliz.
— ¿Qué? —preguntó ceñuda.
—Soy Sai, el primo de Sasuke —se presentó haciendo caso omiso del aura asesina de la pelirrosa. —Tengo que irme ya, debería haberle recogido hace una media hora.
— ¿Os vais? —preguntó interesada.
—Sí, su hermano se ha comprometido y nos va a presentar a la afortunada —contestó entrando en el Cabriolet.
—No me dijo nada… —susurró.
—Ha sido un placer conocerte pero hubiese preferido que fuese en otras circunstancias. Nos vemos.
—Claro, chao —se despidió con una sonrisa.
Sai se marchó en su joya de neumáticos blancos más feliz que un pavo y Sakura regresó a su coche metida en cavilaciones. "No tendría porque decírmelo pero trabajos juntos… ¿eso significa que mañana lo haré sola? Bueno, como es viernes…" pensaba, subió el volumen del equipo de música escuchando Manos al aire de Nelly, luego sacó un cigarrillo de cereza y se lo fumó con una sonrisa, con todo eso del apaño de coche se había olvidado de todo, ya no hacía falta que fuese al cine, gastar dinero porque sí nunca había estado en su forma de ser. Se sentía muy identificada con la letra de la canción, por suerte había estudiado castellano en su instituto como primera lengua extranjera, pensaba que ya no se acordaría pero se vio sorprendida, demasiado feliz e impermeable no dejó que sus sentimientos afloraran de nuevo. Hoy acababa de asomar las raíces de su árbol, ya faltaba poco para arrancarlo del todo y plantar una semilla nueva. Sonrió.
Esa noche Sasuke no cenó con ellas ya que debía estar en la cena familiar, Tsunade y Sakura agradecieron un poco de intimidad familiar para ellas dos ya que hacía bastante tiempo que no tenían una charla de mujer a mujer, Tsunade trabaja doce horas y casi ni se vieron en toda la semana.
— ¿Qué tal con Sasuke? —preguntó con picardía.
— ¡Mamá! —La regañó— sabes de sobra que entre Sasuke y yo no hay más que una relación de compañeros de trabajo y quizás de vecinos.
—Sí, si, a mí me vas a engañar…
—La otra noche te escuché hablar con un tal Jiraiya, ¿es tu nuevo novio? —pinchó con astucia.
Tsunade se atragantó con el puré de patata y maldijo un juramento mientras su cara se coloreaba, Sakura rió satisfecha.
— ¡Para nada! —Dijo— Solo es el nuevo ginecólogo… —murmuró— además es un mujeriego —añadió intentando excusarse.
— Sí, si, a mí me vas a engañar… —imitó.
—Bueno —tosió— cambiemos de tema, ¿Qué tal el Subaru?
—Pues…
Sakura comenzó a narrarle a su madre los avances que habían hecho hasta el momento con el coche, ella no se daba cuenta pero hablaba mucho más de Sasuke que del Impreza, Tsunade sonrió enternecida; Sasuke era un buen chico y eso era lo que su atolondrada hija necesitaba para salir del bache, mejor dicho, socavón en el que estaba atascada y ya iba siendo hora de que Sasuke se dejase pescar, tal como decía su marido; el pez más grande lo es porque no se deja pescar.
Sonrió recordando que Sasuke ya llevaba bastante tiempo enredado en el hilo de Sakura, ella solo tenía que tirar para sacarle del agua, no en vano había sido él el que se había pasado todo el año mirando las fotos de Sakura como un bobo; un tonto enamorado y una idiota perdida, la pareja perfecta. Rezó para un milagro sucediese y les abriera los ojos a ese par de críos con cuerpos de adultos.
Azrael: veo q os gusta jejejje me parece correcto, siento el retraso pero ayer no tenia internet sniff no pude viciar al wow sniff be, aki ta la conti :D
