Esa noche, Sakura tuvo una pesadilla: soñó que se tiraba en paracaídas desde un avión sobre un cerro lleno de caballos salvajes, y a ella los caballos la dan pánico, el caso es que el paracaídas se abría con éxito y lograba aterrizar en medio de la manada furiosa que corría hacia ella, era atropellada por cientos de equinos furiosos, cuando despertó, sentía todavía los cascos de los caballos sobre su cuerpo y se estremeció de dolor. Dirigió una mirada hacia el despertador de Hello Kitty y vio que casi era la hora de levantarse, con pereza se removió en la cama y apartó el edredón de una patada precisa, arrojándolo contra la pared, subió la persiana y dejó que el aire fresco penetrara en la habitación ventilándola, fue al baño a desperezarse y luego desayunó con calma café con tostadas, subió de nuevo a su cuarto y se vistió, Tsunade estaba durmiendo todavía, quizás libraba, en el coche se encendió el último cigarrillo del paquete, debía acercarse al estanco a comprar más si quería seguir con el vicio, paró un momento antes de ir al desguace y luego retomó su camino hacia el trabajo, cuando llegó, comprobó con fastidio que Kakashi todavía no se había llegado, dio media vuelta y se acercó al McDonald's a tomar otro café mientras esperaba. Chouji la saludó alegre cuando la vio entrar.

—Buenos días —saludó ella.

—buenas, he hablado con la pandilla y hemos quedado esta noche para cenar en el chino del centro comercial ¿te apuntas? —informó rápidamente.

—Claro, tengo ganas de verlos —aceptó de buena gana.

—Genial, a las nueve, ¿Qué te pongo? —preguntó ejerciendo su trabajo.

—Un café —pidió.

Se tomó el café en la barra de pedidos mientras hablaba con él, luego empezó a llegar más gente a desayunar y se marchó pensando que Kakashi ya habría llegado de sobra, se despidió con la mano de su amigo. Efectivamente Kakashi había llegado, no le vio esa mañana pero supuso que ya sabría que Sasuke no iba a ir a trabajar, reprimió un largo suspiro y se dirigió al vestuario a cambiarse. El trabajo se la hizo copioso y aburrido sin Sasuke, se dedicó a ver que todo funcionaba correctamente toda la jornada, como era viernes cerraban una hora antes y Sakura lo agradeció, al Impreza ya solo le quedaban los arreglos embellecedores, como poner los asientos nuevos, tapizarlo, arreglar las abolladuras, pintarlo y calzarlo debidamente con unos buenos neumáticos deportivos.

Comió sola pues su madre no estaba y se pasó varias horas limpiando a fondo la casa, luego se echó una siestecita y cuando se despertó, se puso delante del armario para elegir la ropa de la cena, no quería ir demasiado formal pero tampoco que pareciese que la daba igual como vestir, quería algo casual, fresco y que la diese cierto toque maduro pero no exagerado, se decantó por unos pantalones blancos con una blusa holgada verde de cuello de barco y unas sandalias de cuña negras, se duchó rápidamente para que la diese tiempo a que se secase el pelo para poder usar las tenazas y sacarle vida a ese pelo liso suyo, se maquilló suavemente sin vestirse todavía para no manchar la ropa; rímel, base y gloss sabor plátano, cuando terminó de arreglarse eran casi las ocho y media, se metió en el GSI y condujo con parsimonia hacia el restaurante. Se encontraba nerviosa y ansiosa, hacía muchos años que no veía a sus antiguos amigos, se sintió mal al darse cuenta de que se había olvidado de ellos todos esos años, "doce años es mucho tiempo" pensó culpable. Una llamada, un e-mail o una carta en todo caso, no era algo tan difícil y sin embargo nunca se había preocupado de ello, perder lazos es tan tremendamente fácil… siempre quedan hilos pero poca gente se esfuerza por volver a entrelazar esas viejas relaciones, es más fácil dejar el tiempo pasar y quedarse mirando sin hacer nada, dejando que las cosas se pierdan o se encuentren durante tu camino ¿para qué esforzarse? Y siempre pasa aquello de: cuando eres pequeño quieres ser mayor y cuando eres mayor quieres volver a ser un niño, sabía de sobra que aquellos tiempos de compañerismo y camarería no volverían nunca tal y como los recordaba y la dolía saber todo lo que había despreciado; siempre mirando al cielo no se había dado cuenta de todo lo que se perdía en su propios pies, pero en aquel entonces era una chiquilla; ella solo quería migrar a una ciudad más grande, con cosas más interesantes que hacer que colarse en la piscina por la noche o tirarle piedras a los animales de la señora Tresmaquer, pensaba que con Naruto a su lado todo sería perfecto, recorriendo en su moto con él las carreteras, amándose por las noches y viviendo como canallas sin patria ni bandera. Lo echaba tanto de menos… Sacudió la cabeza incómoda, no quería pensar en eso, se dejaba llevar demasiado por el pasado y no estaba mirando el presente.

En la puerta del restaurante Shao-Lin había un grupo de jóvenes adultos charlando animadamente y por un momento estuvo tentada a dar media vuelta y echar a correr, tomó valor de algún sitio y se preparó mentalmente para enfrentarse a ello.

— ¡Pero mirar quien está aquí! ¿No es Sakurita? —preguntó un Kiba demasiado maduro.

— ¡Flor de cerezo! —gritó Lee saludándola desde lejos con la mano eufóricamente.

—Sakura —dijo simplemente Shino.

—Hola chicos —contestó avergonzada por tanta atención.

Kiba seguía con el pelo revuelto como siempre y su cara más adulta seguía teniendo esa chispa de hiperactividad, vestía unos vaqueros piratas, una camisa sin mangas marrón con una tabla de surf y unas chanclas de playa, Lee era Gai, el profesor de gimnasia del instituto, casi exactamente, exepcionando que había cambiado el chándal verde fosforito por un kimono de kárate, Shino había madurado pero seguía igual de reconocible que siempre, le quedaba bien el traje azul de profesor. Se extrañó que no estuviesen ni Shikamaru ni Rin ni Chouji y no tardó en preguntar por ellos.

— ¿Dónde están los demás?

—Chouji ha ido a recoger a Shikamaru, Rin no podrá venir, tenía un concierto en Oklahoma —respondió Kiba.

—Vamos a pedir mesa, no tardarán mucho en llegar —dijo Lee.

El restaurante estaba decorado muy oriental, incluso había un estanque con peces y gruyas, —estas últimas de plástico— había dragones pintados por las paredes y el techo estaba lleno de espejos con deidades Budistas talladas en los mismos, la mesa, redonda y grande, tenía un roller para pasarse los platos desde un lado a otro. Sakura no se atrevió a probar nada exótico así que pidió un arroz tres delicias con cerdo agridulce, los demás chicos pidieron pescado en su mayoría. Comenzaron la conversación hablando de cómo se conocieron todos y luego pasaron a las primeras picias que le hicieron a Iruka, Sakura se lo estaba pasando realmente bien, no pensaba que iba a compenetrarse tanto de nuevo con sus viejos amigos, había tenido miedo de que hubiese un ambiente tenso y distante entre todos ellos pero parecían muy contentos de estar recordando anécdotas pasadas casi todos juntos. Cuando les sirvieron los platos llegaron a su vez Shikamaru y Chouji, saludaron y se sentaron, Shikamaru no había cambiado mucho, se le veía más adulto por supuesto pero seguía como siempre, vistiendo despreocupadamente con pantalones anchos y camisetas de grupos como Metallica o Ramones, ese día llevaba una de Nirvana.

— ¿Os acordáis de la broma de la muñeca hinchable? —preguntó Kiba.

—Para no acorase, yo hice la parte más vergonzosa —recordó ella.

— ¿La de Iruka o la de Asuma? —preguntó Shikamaru.

—La de Iruka por supuesto —dijo ofendido Kiba de la posibilidad de duda. — La de asuma no fue ni la mitad de graciosa.

—Es verdad —concordó Lee— recuerdo la cara que puso al encontrarse la grabadora con la voz de Sakurita y a Naruto con los pantalones bajados machacándosela —rió.

—Espera —pidió ella con voz siniestra— ¿de qué estás hablando? —preguntó desconcertada.

—Eh…

— ¡Joder, se estaba masturbando con tu voz! —casi gritó Kiba.

—Oh dios… —susurró ella avergonzada.

— ¿Es que no le dabas bien de comer? —preguntó Chouji entre risas.

—Aún no estaban saliendo —trató de arreglar Lee, solo lo empeoró.

— ¡¿Cómo?! —exigió saber.

—Dejad de chillar o nos echarán del restaurante —advirtió Shino.

— ¡Será cerdo hijo de…! —maldijo la pelirrosa.

—Bueno tranquilidad —pidió Shikamaru— no vamos a pelear ahora por cosas que pasaron hace trece años ¿no?

Todos callaron un momento recordando el tiempo que había pasado, Shikamaru y Chouji eran los únicos que seguían siendo amigos fieles, Kiba ahora tenía una familia y un trabajo al igual que Lee y Shino era demasiado distante además de que Rin casi no paraba por el pueblo, a Naruto le llevaban sin ver una década y Sakura recién había regresado. Pronto reanudaron las añoranzas con más ánimos, cada uno contó lo que había hecho todo ese tiempo y cuando le llegó el turno a Sakura, ella decidió que tenían todo el derecho a saberlo y que tarde o temprano se entrarían.

—La verdad es que no me lo esperaba de Naruto —comentó Kiba incrédulo.

—Es cierto, recuerdo que iba por ahí proclamando su amor por ti a los cuatro vientos —concordó Lee.

— ¿No has pensado en darle otra oportunidad? —preguntó Chouji.

Shino y Shikamaru solo escuchaban, no querían meterse en un asunto tan delicado, Sakura reflexionó unos momentos recordando todo lo que había pasado con Naruto y replanteándose seriamente si realmente valía la pena cortar con él, ya que realmente aún no lo habían hecho, recordó la llamada del día anterior, su novio cornudo la había dicho que la echaba de menos y que la quería, ¿no se merecía una segunda oportunidad?

—Supongo que sí se la daría, pero no sé si merece la pena y arriesgarme… ya lo dejé todo por él una vez y no creo estar dispuesta a hacerlo de nuevo —confesó.

—Dan era un buen tipo, no se fue con rencor, de veras —la consoló Kiba.

—Ya sabes que Naruto era la oveja negra del pueblo y su familia, todos le tenían ojeriza sin motivo —recordó Chouji.

—No sé chicos, poneros en mi lugar —pidió— tengo casi treinta años, si vuelvo con Naruto y a la larga no funciona ya no tendré más oportunidades, si no lo hago tengo la posibilidad de empezar de nuevo aunque igualmente puede no funcionar —se encogió de hombros mirando el vaso de agua— terminaré como una cuarentona soltera con una hija adoptada —bromeó.

—Qué pesimista te has vuelto Sakura —señaló Shino sorprendiendo a todos— siempre eras tú la que empujaba al grupo cuando Naruto no podía tirar de él.

—La gente cambia con el tiempo —se defendió.

El resto de la cena fue más tranquila, casi no hablaron y cuando terminaron de cenar todos se marcharon a sus casas, Shikamaru y Chouji se iban al bar de Claus a ver el partido de beisbol, Lee tenía que recoger a Tenten que salía de trabajar, Kiba debía volver a casa para estar con su familia y Shino era demasiado raro para irse con él a tomar algo y bailar. Resignada volvió a casa conduciendo bajo la luz de las farolas arropada por la oscuridad de la noche, bailoteando con la cabeza la cancioncilla de la radio, una de Britney Spears, cogió otro cigarro y se lo encendió con el mechero de vaquitas de Kukuxumuxu, una de sus marcas favoritas, vio el Mustang amarillo de Sasuke aparcado delante del garaje y la luz de la casa estaba prendida, debía haber terminado ya las reparaciones lo que significaba que no volvería a tenerle por casa rondando. Se sintió triste y decepcionada, le saludó con la mano del cigarrillo al pasar por su lado, estaba sacando la basura, aparcó y se acercó a hablar con él, Sasuke tenía el esmoquin desarreglado y le sentaba como un guante, recordó la escena del baño y se ruborizó, escondía mucho bajo esa apariencia sexy, estaba algo más pálido de lo normal y parecía cansado, se preguntó para que había ido Sai a recogerle si fue en su propio coche, quizás para volver cuando quisiera. Hacía algo de fresco y tenía la piel de gallina en los brazos pero ignoró esa sensación.

—Hola —saludó ella.

—Acabo de tener un día horrible —comentó. — Mi hermano se ha comprometido con un hombre.

— ¿Tienes algo en contra de la homosexualidad? Porque si es así… —amenazó

—No, para nada —negó— solo que no esperaba que mi hermano fuese gay —dijo mirándola profundamente.

Sakura se estremeció bajo su mirada oscura como la noche, apenas podía ver su rostro, pero se sentía reconfortada de que estuviese de vuelta, le había echado de menos, un sentimiento extraño afloró en su pecho al verle sonreír tiernamente solo para ella, correspondió la sonrisa y Sasuke dio un paso no muy seguro hacia ella, posó una de sus grandes manos sobre la cabeza rosada, se inclinó un poco y abrió la boca para decir algo importante pero la cerró abruptamente y su mirada se endureció de pronto. Sakura se giró intrigada por su interrupción y vio un Audi naranja aparcado tras su coche, se giró hacia Sasuke y le miró con miedo, este solo se apartó con brusquedad bajo una máscara de frialdad y ella supo que había llegado el momento de elegir.


Azrael: jujuju veo q os gusta mucho la historia! jejej q pena q sea el penultimo capi XD