Capitulo 2: La peor noticia de mi vida

Un día soleado en esta hermosa cuidad de Paris, desde la terraza de mi recamara podía ver la torre eiffel. Aun estaba en pijama por lo que solo estuve un poco para evitar que me vieran con ese camisón que tanto odiaba. Entre a mi recamara de nuevo y prepare la bañera para tomar un relajante baño en la tina, antes de quitarme el camisón y entrar al agua entro mi madre con una sonrisa.

-Isabella, te tengo que decir algo-lo dijo con tanto entusiasmo que me enfermaba. Yo asentí con la cabeza y ella prosiguió-Se que puede que te enojes pero… para tu padre y a mi nos hace muy felices.

-Habla de una vez, tengo que ir con Alice para ver su vestido de novia que llega hoy-dije enojada, ya de por si iba tarde, ahora me iba a salir con sus alegrías repentinas de madre.

-Te vas a casar-dijo brincando de alegría, su peineta con perlas se estaba saliendo de su sitio de tanto que brinco, su vestido largo color olivo deslumbraba con la luz del sol, su cabello rojizo también brillaba como un rayo de luz en el amanecer de un nuevo día y no se digan los ojos verdes.

-¿Qué?-grite, no podía creer tal cosa tan espantosa que acababa de decir mi incomprensiva madre.-Yo no me casare, nunca jamás, ni con la persona mas buena y cariñosa del mundo. Nunca ¿Escuchaste? Nunca-le solté enojada.

-Pero Isabella…-dijo un poco decepcionada, espero que mi tono de voz haya hecho que cambie de opinión-Se que serás feliz con el.

-No lo creo-dije enojada, me mordí el labio inferior y la mire con una mirada fulminante.- ¿Por qué lo decidiste sin mi consentimiento?

-La boda entre ustedes esta planeada desde que naciste tu-dijo tomando mi rostro en sus manos, rápidamente me safe de ellas y di un paso hacia atrás.-Se que tu y Edward cambiaran de parecer cuando…

-Espera-la interrumpí-dijiste ¿Edward y yo?-dije aun mas enojada, ella asintió con la cabeza-¿Hablas de ese gusano?

-Bella, no hables así de tu futuro esposo.-dijo apuntándome con el dedo, yo me voltee, no tenia ganas de hablar con ella mas-Piénsalo Isabella, se que serás feliz.

Escuche que abrió la puerta y salio del baño, tome un florero y lo apreté con mis manos, rápidamente chorros de sangre fluyeron por ellas, no le di importancia alguna. Me quite el camisón con las manos ensangrentadas y me metí a la tina, el agua comenzó a ponerse color rosa por la sangre. No tenía mucho tiempo así que tome un baño rápido y me salí rápidamente. Tome mi vestido negro que me había puesto en el funeral de mi abuela, mis guantes negros y para terminar un sombrero negro. Me puse mis zapatos favoritos de color negro para terminar con el conjunto que iba de acuerdo con la ocasión, hoy estaba de luto, mi alegría había terminado para siempre. Salí de mi cuarto y baje las grandes escaleras para llegar al despacho de mi padre y decirle que me iba con Alice, al entrar el me miro con los ojos como platos.

-¿Quién se murió?-pregunto con un aire risueño.

-Acabo de morir, de solo saber que me casare con una bestia-dije en tono de actriz de teatro.-La alegría que hay en mi ser se acaba de esfumar gracias a que ustedes acabaron con mi vida-ahora me puse la mano en la frente, simulando una obra de teatro dramática mal actuada.

-Hay Isabella-dijo riéndose.

-Fuera de eso, me ire hoy todo el día, estaré con Alice preparando lo de su boda-el asintió con la cabeza y salí de la casa simulando estar llorando, todos los guardias, sirvientas y familiares me vieron con los ojos muy abiertos y algunos se reían.

Salí hacia donde estaban las carrozas de mi hacienda, camine por el pasto verde que crecía en abundancia, rosales rojos que dejaban a la vista rosas del tamaño de mis puños, buganvillas de todos colores adornaban la pared de piedra que rodeaba mi casa. Abrí mi sombrilla del mismo color de mi vestido para que no me diera el sol, lo detestaba, por esa razón Alice me decía la chica vampiro. Me subí a la carroza que llevaba mi caballo favorito, un hermoso caballo de color blanco, rápidamente se subió el chofer a la carroza.

-Lléveme a casa de la familia Brandon.

La carroza comenzó a andar, me gustaba salir a pasear y más cuando no deseaba ver a mis padres, hoy era un día de esos, mi madre es tan… ha… ¿Cómo pudo hacer eso? ¿Qué piensan? Solo por que entre ellos se llevan bien, no signifique que yo y Edward nos llevemos de maravilla. Trate de poner la mejor cara posible cuando la carroza se detuvo. La puerta de la carroza se abrió y vi el rostro que me hacia vomitar, el de Edward.

-¿Qué haces aquí?-dije enojada, ¿Cómo se atreve a meterse en mi carroza sin permiso?

-Eso no debe importarte, en unas semanas serás de mi propiedad-dijo con el mismo tono enojon que yo, me miro fulminante y yo hice lo mismo, así nos quedamos un rato.

-Es lo más espantoso que pudo sucederme-dije a regañadientes.

-Por primera vez concordamos en algo-dijo en un suspiro. Yo lo mire asustada, por las palabras que acababan de escuchar mis oídos. ¿El y yo concordábamos en algo? Que miedo. El me miro y me puso la mano en la mejilla, tener ese contacto con el me hizo sentir extraña.-Nos vemos luego, cielo-dijo con tono sarcástico. Salio de la carroza y me asome por la ventana.

-Te cuidas, mi vida-le dije con el mismo tono y sacándole la lengua.

Varios ciudadanos se nos quedaron viendo extrañados, Edward volteo de nuevo y me mando un beso a lo que yo escupí. Metí la cabeza de nuevo a la carroza y saque mi abanico para echarme aire, quería bajarme el enojo que traía por que el había invadido mi espacio vital. Aunque ser esposa de Edward Cullen hijo del millonario Carlisle Cullen haría que mi fama se extendiera más, no soportaba la idea de tener que desperdiciar mi vida con ese tal por cual. La carroza se detuvo de nuevo, espere a que el chofer me dijera algo.

-Ya llegamos señorita Swan.

Me baje de la carroza y camine hasta la puerta de la casa de Alice, era un día soleado, estaba haciendo calor, eso no ayudaba a el enojo que traía. Llame a la puerta y pronto me abrió el mayordomo de Alice.

-Bienvenida señorita Swan.-Yo entre a la casa, y busque con la mirada a Alice o a alguna de sus sirvientas llevando cosas para que se probara-La señorita Brandon esta en su recamara.

-Gracias.

Subí las grandes escaleras que llevaban al cuarto de Alice, a media escalera los vitrales de colores se pintaron en mis pálidos brazos, el color rojo era el que mas resaltaba, de niña cuando venia a casa de Alice, nos gustaba quedarnos en donde la luz daba en los vitrales y ver los distintos colores pintados en nuestros rostros. Una sirvienta llevaba el velo de Alice y otra llevaba flores para hacer el ramo, entre al cuarto de Alice, se estaba viendo en el espejo, me miro por el espejo y se alegro de verme, solo que puse mi cara de tristeza, ella me abrazo y cuando miro la ropa que traía me miro confundida.

-¿Por qué estas vestida así?-pregunto con una sonrisa burlona.

-Mi vida ha llegado a su fin-dije con voz melodramática.

-Bella… ¿Qué pasa?-pregunto aun confundida, me dio y abrazo y yo apoye mi rostro en su hombro.

-Me casare Alice.

-Felicidades Bella, pero… ¿Por qué no te alegras?

-Por que me casare con la peor persona que habita en este planeta.-dije a regañadientes.

-¿Quién?

-Edward Cullen-dije su nombre como si estuviera diciendo algo asqueroso.

-¿Edward Cullen?-me dijo sorprendida viéndome a los ojos y con una sonrisa mas entusiasta que había visto en mi vida-Si que tienes serios problemas chica, por Dios Edward Cullen, todas queremos casarnos con el y tu que tienes la dicha de casarte con el no lo aceptas. Como me gustaría ser tú.

-Te lo regalo-dije con una sonrisa, ella miro su vestido de novia que acababa de llegar de Italia, ella dio brincos de alegría como el duende que es. Sus ojos ámbar se iluminaron. Ella estaba mas que feliz por que se casaría con un estadounidense que había llegado ha Paris hace unos meses, era de buena familia y se llevaba muy bien con Alice, Jasper Whitlock.

-¡Que alegría!-grito felizmente abriendo la caja, lo saco rápidamente y se lo puso enzima de la ropa para imaginarse como se le vería. Era un vestido largo de color blanco como la nieve, le llegaba hasta el piso, las mangas le llegaban debajo de los codos y tenia pequeñas perlas cosidas al vestido, Salto con más ganas al ver los adornos que llevaría en el cabello, hermosas petunias irían incrustadas en su cabello.-Ya quiero ver la cara de Jasper cuando me vea así.-dijo todavía saltando.-Y también la tuya con tu vestido de novia-dijo viéndome a los ojos yo hice cara de asco y ella comenzó a reírse-Te veras muy linda Bella.

-No lo creo, algo saldrá mal-dije con una sonrisa malévola, ella me miro con los ojos como platos y después sonrió.

Todos estaban más felices que yo, por esta noticia. A partir de que a mi padre se le ocurra esparcir esta noticia por todo Paris, seré la persona mas odiada del mundo. Todos harían la misma expresión de Alice cuando lo supo, ¿Por qué les alegraba tanto? Respuesta, Edward es el mas guapo de toda Francia, deberías estar feliz Bella. Respuesta de Bella, ¡atención!, aborrezco a Edward Cullen, es la persona mas vil que hay en el mundo. ¿Quien escucho mi respuesta? Nadie, todos me odiaran cuando sepan que los dos nos odiamos, no me imagino la hermosa luna de miel –nótese el sarcasmo-. "Serás feliz con el Bella" Como osa mi mama decir esas mentiras, lo que pasara será la segunda guerra mundial.


Hola, muchas gracias por los comentarios, que bueno que les gusto. Espero que les guste este nuevo capitulo me voi bye atte: Megumi Masen Cullen