Capitulo 3: Un día con Edward Cullen.
-Isabella, ya despiértate-grito mi madre, me tape los oídos con la almohada, dijo otra cosa pero no alcance a escuchar, cuando sentí que todo se calmo y me quite la almohada, y me di cuenta de que mi mama había entrado a mi recamara. Me levante de la cama y la fulmine con la mirada y ella me sonrió-Hoy tienes que presentarte como la prometida de Edward.
-Tengo sueño, mejor mañana-dije otra vez recostándome en la cama, me tape con la sabana hasta arriba, tapándome la cara.
-Escúchame bien Isabella-dijo quitándome la sabana, ahora era ella la que tenía la mirada fulminante. Le devolví la mirada y me apunto con el dedo antes de añadir-Serás esposa de Edward Cullen. Aunque no estés feliz con eso, esta boda esta planeada desde hace dieciséis años. Y no dejare que tú rompas ese trato con la familia Cullen. ¿Qué tiene Edward que tanto lo odias?
-Su forma de ser, tan arrogante, tan mujeriego, tan…
-Tienes una hora para bañarte y cambiarte, Edward vendrá por ti-me interrumpió, ella salio de mi habitación caminando con la cabeza en alto. Es increíble como nadie me toma enserio con esto. Ni mi madre, ni mi padre y ni siquiera mi mejor amiga en Paris.
-¿Qué tiene Edward que tanto lo odias?-dije imitando la voz de angustia de mi mama, después le saque la lengua a la puerta, para pronto entro mi nana con mi ropa, un vestido color melón, "Mama" dije enojada para mis adentros, tenia que comprarme un vestido para salir con el.
-Deberías estar feliz Bella, cualquier chica quisiera ser usted.-dijo viendo a la ventana, dejo mi vestido en la cama.
-Tú bien sabes como nos llevamos Edward y yo-dije cruzándome de brazos como niña chiquita, ella nos había visto pelear en varias ocasiones afuera de la casa.-Será un desperdicio de dinero en la boda.
-Eso piensas pero, ya veras que con el paso del tiempo le tomaras cierto cariño a Edward.
-Hay nana, nunca pasara.
-¡Isabella! ¡¿Ya te estas bañando?!-grito mi madre, yo hice una mueca y mi nana me fulmino con la mirada.
-Ya voy, ya voy-dije enojada.
Al fin tuve que acceder a salir un día con Cullen, si no lo hacia, estaba segura que mi incomprensiva madre me mataría. Me bañe y me puse el vestido color melón que me compro mi madre. Me puse mis zapatos blancos y una peineta de perlas en mi cabello. Nunca hubiera imaginado un día con esa rata, ¿Seguiríamos vivos al final del día? Hice una mueca al ver la sonrisa de mi nana.
-Si no sobrevivo al final del día repartes mi ropa y mis cosas entre Alice y Rosalie-le dije todavía con la mueca en la cara.
-Como eres exagerada-dijo con una sonrisa burlona.
-Isabella-grito mi madre, como odiaba escuchar su voz cantarina últimamente, voltee a verla por el barandal de las escaleras, se estaba alisando su vestido color turquesa con encajes blancos y plateados, era nuevo. Ese color hacia que su cabello rojizo resaltara más. Me miro y sonrió tiernamente sorprendida de verme con el vestido que ella me compro ayer.-Baja cariño, el esta aquí.
Camine hasta las escaleras arrastrando los pies, baje el primer escalón y me quede allí un poco, mi madre me miro enojada con los ojos muy abiertos, tanto, que casi se salen de sus orbitas. A medias escaleras el apareció y se me quedo viendo como si fuera la primera vez que me ve, después curvó las comisuras de sus labios como si fuera a sonreír, pero rápidamente la cambio, arrugo la nariz y me miro con disgusto. Al bajar las escaleras me dio la mano, yo le di la mía y el le dio un beso y después escupió en ella.
-Hola-dije con una gran sonrisa fingida-Idiota-dije en voz baja, el me miro con disgusto.
-Muérete-Dijo fulminándome con la mirada, yo hice lo mismo, mi madre nos miro y me sentí incomoda. No podía maldecir a nadie estando mi madre presente.
-Que hermoso encuentro-dijo mi madre con sarcasmo, baje la cabeza y mi madre dio un suspiro- Bueno, es hora de que se vallan a pasear un rato-Hice otra mueca y el tomo mi mano, me estremecí. Mi madre me detuvo un poco, tenia una fuerza impresionante-Trátalo bien.
No le hice casi y me dirigí con una sonrisa fingida a mi infierno personal. Me soltó la mano y rápidamente me crucé de brazos, el se metió las manos en a sus bolsillos del traje negro que traía puesto. Su cabello brillaba con la luz del sol era tan…hermoso ¿Cómo puedes decir eso Bella? Corrígete. Me dije a mi misma en mi mente. Caminamos por la acera, el sol me daba en la cara, lo que más odiaba. Me tape lo mas que pude con las manos, Edward me miro extrañado, dio un suspiro y salio corriendo.
-Y no regreses-le grite, pero el siguió corriendo. Si regresaba a casa mi madre me mataría por no ir a la casa en compañía de el. Si iba con Alice podía interrumpir por que de seguro estaba con Jasper. Y si iba con Rosalie, Emmett se enojaría. Decidí quedarme paradota donde me había dejado aquel imbesil. Al cabo de unos minutos el regreso corriendo muy agitado con una sombrilla en las manos, se detuvo donde yo estaba y me entrego la sombrilla de color blanco. Yo me quede con los ojos como platos. Edward Cullen, la persona que mas odio en la vida, ¿me esta dando una sombrilla?
-Gracias-le dije aun sorprendida, el medio sonrió-¿Por qué lo hiciste?
-No quiero una esposa negra-el se comenzó a reír a carcajadas.
Me dieron ganas de reír con el pero pronto volví a la realidad y me quede parada viéndolo morirse de la risa. Deje la cara sin expresión alguna, el me miro y se puso serio de nuevo, volvimos a caminar, abrí la sombrilla y me tape el sol. Lo mire por el rabillo del ojo y tenia una sonrisa torcida, se veía bien esa sonrisa en el ¿Qué te pasa hoy Bella? Me dije a mi misma. Caminamos en silencio por mucho tiempo, no se cuanto exactamente, pudieron ser minutos u horas, lo único que tenia claro es que para mi fue bastante como ara intentar empezar una conversación con el.
-Alguna vez te has preguntado como hacen los agujeros de las donas-Lo mire fijamente y el abrió los ojos como platos, después me miro extrañado y me voltee rápidamente hacia otro lado, escuche una pequeña risita. Me sonroje de vergüenza de solo pensar lo que pudo haber pensado de mí ¿Y a mí que me importa? Me dije a mi misma. No pienses estupideces Bella, ¿Desde cuando te importa lo que ese estupido piense de ti?
-Que inteligente pregunta-Dijo con sarcasmo y regresando a su locura. Se reía tanto de las estupideces que yo decía, que me enfermaba. Varias personas se le quedaron viendo extrañadas, por ver a Edward Cullen reírse como loco. Las que quisieran estar en mi lugar me miraban con repugnancia. No les tome importancia, solo quería que Edward se tranquilizara de su locura.-Supongo que cuando tienen la bola echa, las tiran al aire y después les disparan en el centro-dijo riéndose aun mas de su estupida respuesta. Yo estalle de risa junto con el. Mi risa extraña de cerdo apareció y Edward se comenzó a reír más de mí. Yo me tape la nariz y deje de reírme. El se puso serio de nuevo.
-Odio esa risa-le dije enojada.
-Yo adoro verte reír-dijo volviendo a estallar de risa, yo me quede petrificada al escuchar lo que había dicho.
-¿Qué dijiste?-le pregunte con una sensación extraña, no sabia si era alegría o enojo.
-Nada que te importe-dijo sacándome la lengua.
-Al cabo que ni quería saber-dije enojada, voltee la cabeza hacia otro lado y volvimos a caminar.
Comenzó a oscurecer, nos habíamos quedado sentados en una banca del parque, yo del lado izquierdo y el del derecho, separados sin tocarnos ni vernos, después sentí una presencia, voltee y era Alice, que se había sentado en medio de nosotros. Edward se levantó y se fue a otra banca.
-Creo que lo hice enojar-dijo Alice decepcionada.
-No importa-le dije con una sonrisa, ella sonrió también-El siempre esta así.
-Según dice Jasper, le gustas-dijo en voz baja, fue casi inaudible para mí.
-¡Alice!-grite enojada, Edward que estaba en la otra banca me miro extrañado.-¿Cómo se les ocurre inventar esa atrocidad?-le dije en voz baja, para que el señor Cullen, no escuchara.
-Bueno, Jasper lo dice-dijo encogiéndose de hombros.-Debo irme creo que estoy interrumpiendo mucho-dijo con una sonrisa burlona, yo la fulmine con la mirada.
Edward volvió a donde yo estaba y se puso de nuevo en el otro extremo de la banca del parque, era de color verde oscuro y estaba ya un poco oxidada. Nos quedamos así otro rato y cuando el crepúsculo llego a su fin el se levanto de la banca.
-Creo que ya debo llevarte a tu casa-dijo mirando al cielo.-No se valla a preocupar Renee.
-Como digas-dije enojada todavía por lo que dijo Alice hace un rato. Caminamos de nuevo hasta mi casa, otra vez el silencio reino entre nosotros. La calle estaba sola, nadie caminaba por allí, solo se escuchaban los pasos míos y de Edward. Al llegar a la entrada de mi casa el volvió a tomar mi mano. Esta vez mi estremecimiento fue más fuerte.- ¿Por qué haces eso?
-¿Tu solo te dedicas a preguntar estupideces cierto?-dijo viendo al cielo como si estuviera esperando algo que cayera.-Es para aparentar lo que debe ser.
Gracias a todos los que leen y comentan este fic, espero que les haya gustado el capitulo, dejen comentarios please bnoo me boy bye :P !! Los quiero atte: Megumi Masen Cullen
