Capitulo 4: Pidiendo la mano de mi Amada.

POV Edward

Soy Edward Cullen, hijo de Carlisle y Esme Cullen, soy el hombre mas codiciado de toda Francia, no hay chica en este país que no quiera estar con el hijo del dueño del banco. Me considero apuesto, puedo estar con cualquier chica que se me cruce en el camino, la única presa que es difícil es Isabella Swan, hija de una de las familias más importantes de Paris. Ella es la única que no ha caído en mi cuento de ser el más famoso, incluso más que ella. Desde niños nos llevamos pésimo, los dos nos odiamos, pero aunque intento aparentar otra cosa, amo a Bella, es la mejor chica que he conocido. Cuando viene a mi casa quiero hablar con ella. Hace unos días me dieron la más hermosa de las noticias, me casaría con ella. Al saber eso mi legado de ser el más codiciado se iría por un tubo, pero eso que importa. Estaré casado con Isabella Swan. Aunque pelear era divertido. Creo que en este caso se usaría ese dicho de: Del odio al amor solo hay un paso, y es cierto, siento que amo a Isabella. Solo espero que ella me quiera tanto como yo a ella.

Estaba junto a ella afuera de su casa, ella estaba con la mirada perdida en el suelo, yo seguía con su mano entre la mía. Llame a la puerta, ella subió la mirada y sonrió fingidamente. Renee fue la que abrió la puerta, estaba muy contenta de vernos juntos, yo sonreí complacido de haber pasado un día con Bella.

-Espero que se la hayan pasado bien-dijo con una sonrisa muy grande, Bella bajo la cabeza e hizo una mueca.

-Como digas-dijo Bella, entro a su casa sin levantar la cabeza y cuando iba subiendo las escaleras su madre la llamo. Bella camino hacia ella arrastrando los pies y con la mueca en su rostro.

-Despídete de Edward.

-Adiós-Se volteo de nuevo y se fue otra vez a las escaleras.

-Cuídate-le grite y ella volteo y me miro con disgusto, cosa que no me pareció raro de ella, pero me dolía que me viera así, aunque… me veía.-Bueno señora Swan, debo irme.

-Adiós Edward.

Me di la vuelta y salí de la residencia Swan, al estar en la acera mire hacia el balcón de Bella, ella estaba viendo hacia la torre eiffel, su mirada estaba perdida, bajo un poco la mirada y se junto con la mía, rápidamente quito la mirada y regreso a su recamara. Camine hasta mi casa, estaba tan feliz que hubiera saltado de alegría, pero eso seria un poco niña. Al llegar a mi casa, mi madre me esperaba entusiasmada como Renee. Me abrazo y me lleno de besos la cara, mi padre me sonrió y después siguió haciendo cuentas. Subí a mi cuarto sin decir una sola palabra y me acosté en mi cama. Me quede pensando en como podré actuar mañana, estarán mis padres presentes por lo que debo hacer que se note lo mas natural posible, pero ¿como podré hacerlo teniendo lo hermosos ojos café chocolate viéndome con repugnancia? Sabía que debía volver a actuar mi odio hacia Bella, pero ¿Cuándo acabaría esto? Quería decirle a Bella todo lo que sentía por ella, todo mi amor todos mis pensamientos, no podía decírselo. De tanto pensar me quede dormido.

-¡Es hora! ¡Es hora!-Grito Esme en la mañana, abriendo las cortinas color olivo de mi ventana, el sol me dio en los ojos y me tape con la sabana hasta la cabeza.-Edward, levántate, es hora- ¿Ya tan rápido era la hora de ir a pedir a mi amada en matrimonio? Cuando desee poder hacer esto y ahora el destino esta de mi lado.

-Ya voy madre-dije a regañadientes actuado, ya que no quería que nadie supiera cuanto he llegado a amar a Bella, solo Jasper y Emmett mis mejores amigos, lo saben.

-Edward, quiero hablar contigo. Antes de todo esto-Note un aura de comprensión en mi madre, como si ella supiera que amo a Bella. Yo asentí con la cabeza levantándome de mi cama.-Estuve pensando si…-se quedo callada un tiempo, yo espere a que hablara.-Anulamos este acuerdo y mejor te casas con quien tu quieras.

-¿Qué?-grite enojado, la mire con una mirada fulminante. Ella me sonrió.

-Entonces ¿Qué piensas?-dijo aun manteniendo esa radiante sonrisa.

-Pienso que es la peor idea que se te ha ocurrido en toda tu larga vida-Grite aun mas enojado. Ella me miro con una sonrisa extraña y después capte que le había dicho lo que sentía hacia Bella.

-Te gusta Isabella-hizo una pausa antes de añadir-Lo sabia.

-¿Como lo supiste?

-Instinto de madre.

-Estupido instinto de madre.-solté enojado y a regañadientes.-Así que ya no debo esconderme contigo.-dije ya un poco calmado.

-Así es, ahora vístete, ya es hora de que vallas por la mujer de tu vida.

-Te quiero mucho mamá-después de decirle eso la abrace muy fuerte y la levante un poco del piso.-Ya es hora-grite entusiasmado.

Al terminar de bañarme me puse mi traje negro, una camisa blanca, zapatos y una corbata negra. Mi cabello solo lo peine con mi mano, pasándola una vez entre el. Salí de mi recamara y ahí estaba mi madre, tan radiante como siempre, este día se había puesto un vestido amarillo con encajes blancos. Ella sonrió y yo le devolví la sonrisa. Al bajar las escaleras nos esperaba mi padre, el iba vestido como yo. Nos subimos al carro negro de mi padre y el chofer nos llevó hasta la casa de Bella.

-Llegamos-dijo el chofer, todos bajamos del carro con una sonrisa, yo intente hacerla lo mas fingida posible para que Bella no se diera cuenta o peor aun, alguien mas.

-Trata de hacer la mejor cara posible-dijo mi padre entre dientes.

-Eso intentare.

Entramos a la casa de la familia Swan, y lo único que se escuchaban eran los gritos de Bella.

-¡No bajare! ¡Ni lo pienses! ¡Estas loca mamá!-gritaba ella enojada.

-¡Estamos aquí!-grito mi padre. De pronto no se escucharon los gritos de Bella y todo se tranquilizo. Ella acompañada de Renee, bajaron las escaleras. Cuando pude distinguir bien a Bella, la vi vestida con un vestido azul marino, se veía hermosa, más que eso, era como ver a un ángel. Me quede embelesado viendo a Bella.

-Edward cierra la boca hijo-dijo Esme.

POV Bella.

Ya estaba vestida para mi infierno, me puse un vestido negro con encajes del mismo color, que compre un día antes de saber que ese imbesil viniera a mi casa a proponerme matrimonio. Me mire en el espejo por ultima vez y salí de mi cuarto, mi nana me vio y alzo una ceja.

-Bella, Bella, Bella… otra vez con eso-dijo negando con la cabeza-Tu madre se va a enojar.

-No me importa, ella debe de entender mi sufrimiento-dije con tristeza de una obra mal actuada.

-Si que tienes problemas.-Mire hacia el techo y después hacia mi derecha, donde vi a mi madre acercarse con un vestido rojo con encajes dorados, con un vestido azul marino en sus manos.-Mira que hermoso vestido te compro tu madre.

-¡Mamá!-grite como loca. No de alegría, de enojo.- ¿Que es lo que piensas? ¿Acaso no tienes cerebro?

-Isabella, no me hables así, soy tu madre.

-Ojala no lo fueras-dije en voz baja, cruzando los brazos y mordiéndome el labio inferior para no decir nada mas, al parecer no me escucho.

-Ponte este vestido, y rápido por que ya vienen en camino.

-Como diga general-dije poniéndome derecha y saludando como los soldados, me dio el vestido y se fue. Yo le hice una mueca y le saque la lengua. Mi nana alzo una ceja. Me voltee y regrese a mi cuarto a cambiarme. No podía mentirme, me gusto el vestido y se me veía muy hermoso, me quedaba tan bien con mi cabello café rojizo y mis ojos chocolate resaltaban más. Me puse mi peineta de perlas que tanto me gustaba, salí de mi cuarto. Mi madre tenía una gran sonrisa y sus manos estaban en sus mejillas. Ya llegaron, dije a regañadientes en mi mente, mi madre me indico con la mano, que fuera hasta donde ella estaba, yo negué con la cabeza y ella me fulmino con la mirada.

-¡No bajare! ¡Ni lo pienses! ¡Estas loca mamá!-grite enojadísima.

-¡Estamos aquí!-grito Carlisle, el padre de Edward. Deje de gritar y camine hasta donde estaba mi madre, bajamos las escaleras agarradas de la mano. Sonríe Isabella, me susurro mi madre. Sonreí lo mejor actuado posible, ya estaban ahí, Edward traía un traje negro con camisa blanca y corbata negra, se veía tan… Isabella ni se te ocurra decirlo. Me dije a mi misma. Voltee a ver a todos los que estaban en la sala y al último deje a Edward, el tenia la boca abierta como si estuviera viendo algo que le gustara. ¿Será cierto lo que dice Jasper? Deja de decir estupideces Bella.

-Edward cierra la boca hijo-le dijo Esme, yo solté una pequeña risilla.

-Cierra la boca cariño, no se te valla a meter una mosca-dije riéndome.

Mi madre me lanzo una mirada fulminante y yo le sonreí con malicia.

-Vamos todos a la sala, ¿Les parece?-dijo Charlie, saliendo de su despacho-Bienvenidos.

-Muchas gracias Charlie-dijo Carlisle.

-Es un gusto tenerlos en casa-Dijo mi madre con una radiante sonrisa.

Todos caminamos hasta la sala, cuando entramos, yo me senté en el sillón de una persona para no tener que sentarme con alguien mas. Edward no alcanzo lugar. Ja, idiota. Me reí en mi mente. Para mi mala suerte el se fue enseguida de mi y se sentó en el recarga manos del sillón, bufe de enojo y mi madre me volvió a fulminar con la mirada, pronto cambie mi cara con una sonrisa fingida.

-Y… ¿A que has venido? Mi amor-dije con alegría fingida.

-Isabella Swan-dijo hincándose en el piso, puso una gran sonrisa, tan hermosa… Cállate Isabella. Su sonrisa torcida, la que se veía bien en el. Bella…ya cállate.

-Habla de una vez… Cielo-dije como un niño que apenas sabe leer.

-Cásate conmigo, Bella.

Sin saber como, una onda de alegría me inundo, trate de calmarme, no sabia exactamente lo que sentía en ese preciso momento. Edward me siguió sonriendo con la sonrisa torcida. Sentí que me sonrojaba. Al mismo tiempo me sentía presionada, con la mirada de mis padres y los padres de Edward, me miraban fijamente esperando la respuesta, balbucee un poco. No sabia que decir. Mi madre alzo una ceja y yo me confundí aun más. Comenzó ha mover la boca, uno de mis dones, según decía yo, era leer los labios. Ella decía: Recuerda lo que ensayaste. Sonreí lo mas natural posible, ella me miro con aprobación. Tome el rostro de Edward con las manos y el se sonrojo.

-Claro que si, te amo Edward-Nunca creí que me hubiera salido tan bien actuado, todos sonrieron, pero Esme, la madre de Edward, tenia una sonrisa tan conmovedora. Edward cerró los ojos, movió un poco su cara, aun teniendo mis manos en ella, y besó mi mano derecha.

-Prometo amarte, por el resto de mi vida-actuó tan bien, que casi me la creo. Tomo una cajita que estaba en el bolsillo de su traje negro y de esa cajita sacó un anillo de plata con un zafiro rodeado por dos diamantes que brillaban tanto como el sol. Tomo mi mano izquierda y coloco el anillo en uno de mis dedos, volvió a besar mi mano y me miro con dulzura.-Te amo, Bella.


Se que esta corto, pero se me hizo un poco dificil el POV Edward ahaha, bno actualizare mas pronto por que estoy de vacaciones. QUE ALEGRIA VACACIONES -Notece el sarcasmo- atte; Megumi Masen Cullen.