Disclaimer: Nada de lo que reconozcas es mío.


Nothing

Maldita sea.

Se recostó sobre la silla, haciendo que ésta estuviera apoyada sólo sobre sus patas traseras. Respiró hondo. La silla recobró su posición original y él volvió a maldecir mentalmente.

No podía ser tan jodidamente perfecta. Simplemente no podía. Volvió a mirarla.

Vale, tal vez no fuera perfecta. Porque si le preguntara a las personas qué opinaban sobre Rose Weasley, le responderían cosas como que era muy gritona, perfeccionista, competitiva, empollona y un largo etcétera.

Pero si alguien le preguntará a él, Scorpius Malfoy, qué pensaba sobre su compañera de curso, respondería cosas como que no era gritona, sino que su voz demostraba seguridad, que no era perfeccionista, sino ordenada, que no era competitiva, sino que le gustaba superarse a sí misma, que no era empollona, sino inteligente.

Además de otros comentarios parecidos a que su cabello rojo contrastaba perfectamente con su piel lechosa y llena de pecas.

Bufó, lleno de frustración. Con aquellos pensamientos, nada más le faltaba que le pusieran música lenta de fondo y podría encontrarse en una comedia romántica.

Posó sus ojos en el techo, intentando no seguir observándola, pero era una tarea casi imposible. Había veces en las que Scorpius pensaba que aquella chica tenía un imán o algo por el estilo.

Apartó el grueso volumen con el que había estado trabajando, dado que desde que Rose había entrado a la biblioteca, su concentración se había esfumado. Se encontraba enfuruñado, así que recostó los brazos sobre la mesa y escondió la cabeza en el hueco que éstos dejaban.

Tener a la chica que lo hacía suspirar a sólo dos metros de distancia lo volvía loco. Le gustaba, pero lo volvía loco. Cuando ambos estaban en la biblioteca podía mirarla todo el tiempo y ella no lo notaba (o eso esperaba él), e incluso podía apreciar el suave aroma que su cabello destilaba. O tal vez eran imaginaciones suyas y era tanta la necesidad de estrechar a Rose entre sus brazos o de olisquear su cabello, que su cabeza jugaba con él.

—Malfoy —el chico levantó la cabeza, un poco desubicado. Era Rose—, ¿te encuentras bien?

—S-sí —contestó con torpeza. Se maldijo mentalmente—. No te preocupes, sólo descansaba un poco.

La mueca de preocupación no abandonó el rostro de la pelirroja de inmediato, pero un par de segundos después la chica sonrió.

—¿Sabes? No sé tú, pero yo prefiero descansar en una cama —no sabía si era su maldito cerebro adolescente, pero logró malinterpretar aquella frase a tal grado de apartar su mirada de los profundos ojos de Rose.

—Sí, claro, yo también —intentó disimular un suspiro de frustración—. Creo que mejor me voy a mi dormitorio.

Amontonó todos los pedazos de pergamino que cubrían la mesa y los metió sin mucho cuidado en su mochila, mientras se levantaba con presteza.

—Vale, entonces nos vemos después —dijo Rose con voz baja, casi en un murmullo.

Scorpius sonrió.

—Claro, nos vemos —y con esto, la chica comenzó a caminar hacia la puerta de la biblioteca.

El rubio pensó que tal vez era idiota o masoquista, pero que a veces tenía sus recompensas.


Sé que no tiene ni pies ni cabeza... y también sé que le he puesto Nothing como título, pero al no tener coherencia, ¿qué título podía ponerle?

Tomatazos y otras verduras, un review.