Hola a todos, pues bien, como cada Viernes aquí les traigo el siguiente capítulo de esta historia. Les agradezco mucho a todos por sus reviews que en serio me ayudan a continuar este fanfic. Ya saben que El Tigre: Tha Adventures of Manny Rivera es propiedad de Sandra Equihua y Jorge R. Gutiérrez.

Y bueno, antes de dejarlos leyendo, hay algo que quiero compartir con ustedes. Mi historial como escritor de fanfiction les ha demostrado que por lo general me gusta escudarme del lado oscuro para mis narraciones, haciendo así historias realmente extrañas y un poquitín siniestras, jeje. Pues bien, así mismo notarán que no todo en mis fanfics es maldad, que hay algunas referencias a que el bien normalmente triunfa sobre el mal y uno que otro romance. Como verán, Ghost Steve también tiene su corazoncito.

"El amor, al igual que la vida, es una gran aventura", esta frase la leí por primera vez por parte de la que desde casi un año atrás se volvió mi amiga, y en cierto modo mi rival. Muchos saben acerca de la pequeña disputa que se ha creado entre la "heroina" pekerarita y el "villano" Ghost Steve, una lucha que se ha hecho presente en casi todos nuestros fanfics. Como sea, dicen por ahí que del odio al amor solo hay un paso. Por años me dije un firme creyente de que esto no era cierto, mas ahora me doy cuenta de que esa frase no es tan ficticia como pensaba.

Ya sin mas rodeos, y aunque se que esta pequeña sorpresa probablemente terminará derrumbando la imagen de malvado que he querido crearme, quiero que lo sepan. AMIGOS... HE ENCONTRADO EL AMOR, contrario a lo que siempre pensé, finalmente encontré a esa persona especial a quien ahora me enorgullezco de llamar "mi novia". Creanlo o no, pekerarita y yo descubrimos que tras las mascaras que usamos para escribir estaba esa persona que andabamos buscando. Gracias fanfiction, gracias por abrirnos las puertas al fascinante mundo de las historias de los fans, gracias por todos los amigos que nos has dado. Y sobre todo, gracias por unirnos.

..........................

Bueno, creo que ya fue mucha miel y mermelada. Y solo para que vean que ni esto me va a quitar mi lado siniestro, el cuarto capítulo de Strigoi. Espero que les guste.

Strigoi

Capítulo 4: El Nuevo Manny

Manny yacía en un frío cuarto de hospital con sus padres sentados al lado de su cama. Los dos estaban agotados y destrozados por dentro luego de haberse enterado de lo ocurrido. La noticia de que un animal salvaje había atacado a su hijo era muy mala pero lo era aún mas saber que ni con sus poderes de El Tigre había logrado salvarse de la furia de esa criatura.

Frida iba a visitarlo todos los días, siempre preguntando cómo estaba su amigo. Le habría gustado quedarse ahí con él todo el tiempo pero le era imposible. Al haber sido ella la única testigo constantemente tenía que responder preguntas de reporteros y autoridades que ahora investigaban la zona.

-¡Ya les dije que no vi nada!, ¡Solo sé que era un animal muy grande!- era lo que siempre contestaba la niña cuando empezaban a cuestionarla sobre el ataque.

Era horrible, nefasto y detestable. Solo quería paz, quería tranquilidad. Ansiaba estar con Manny y ver como estaba de salud. La última vez que lo había visto estaba agonizando y los doctores hablaban de cosas como de que no pasaría de esa noche y un montón de situaciones que tenían a Frida muy intranquila.

Le aterraba la idea de que en cualquier momento pudieran decirle que Manny no había resistido y que ya no volvería a verlo nunca más. Tenía miedo, más bien pánico. Solo quería estar con él, lo necesitaba. Una tarde burlando toda vigilancia se apresuró y llegó hasta el hospital y eventualmente al cuarto donde estaba instalado.

Al llegar hasta ahí se encontró con un espectáculo que no esperaba. No le desagradaba, todo lo contrario, pero era muy inesperado. Manny se encontraba de pie mirando por la ventana de su habitación. Y no solo eso, estaba totalmente recuperado. Era como si en realidad nunca hubiera estado herido.

-¿M…Manny?- preguntó Frida con los ojos llorosos.

Manny se dio la vuelta y al ver a Frida frente a él sonrió tan dulcemente como la niña jamás lo había visto antes.

-Hola, Frida-

-¡Estás bien!- gritó Frida a la vez que corría a abrazarlo. Manny le devolvió el gesto haciendo que Frida se sintiera mucho mejor.

-Creí que te íbamos a perder- dijo Frida llorando.

-Jeje, te preocupas demasiado- dijo Manny sonriente.

-Pero Manny… esa cosa que nos atacó…- intentó decir Frida.

-Frida… está bien. Pude con él, nadie es capaz de derrotar a El Tigre- dijo Manny.

Frida abrazó a su amigo mientras que sus ojos se humedecían. Se sentía muy feliz de que Manny estuviera bien, tanto que ni siquiera le importaba el por qué ni lo misterioso de esa situación.

-Jeje, Frida… ¿Por qué te preocupaste tanto?- preguntó Manny

-¿Cómo no voy a preocuparme?...Manny…eres muy importante para mí-

-Tu también lo eres para mi, eres mi mejor amiga-

-No, Manny… lo que yo siento es más fuerte que amistad… Manny…yo… te amo- dijo Frida finalmente.

Hubo unos cuantos segundos de silencio en los que ambos chicos se quedaron abrazados. Manny trataba de asimilar lo que acababa de escuchar.

-Frida… ¿hablas en serio?- dijo Manny.

-Sí, Manny, te amo mucho. No me había dado cuenta pero cuando te vi enfrentando a esa cosa comprendí que mi vida se iría a pique sin ti- dijo Frida –Te amo y quiero estar contigo siempre, se que tu solo me ves como una amiga pero necesitaba decírtelo, soy tuya- dijo Frida ya sin importarle nada mas.

Manny no contestó, únicamente la sujetó de la barbilla y acercó sus labios a los de él. Así se quedaron por un buen rato besándose y disfrutando de la compañía del otro.

Desafortunadamente para ellos, su mágico momento se vio interrumpido cuando la puerta de la habitación se abrió y por ella entraron María, Rodolfo y Granpapi. Todos al darse cuenta de la repentina recuperación de Manny se acercaron al chico y comenzaron a abrazarlo y a hacerle preguntas sobre cómo se sentía.

Manny estaba feliz de ver a su familia ahí pero a Frida la pareció notar una pequeña expresión de fastidio en su cara. Era como un niño pequeño al que le molesta que su tía le pellizque las mejillas. Seguramente solo era un mal entendido pero a Frida le parecía como si a Manny le hubiera molestado que entraran.

Aunque, pensándolo bien, ¿Cómo culparlo? Después de todo habían arruinado uno de los momentos más maravillosos de sus jóvenes vidas. No importaba, ambos sabían lo que el otro sentía y ya tendrían otra oportunidad.

Los días siguientes pasaron como cualquier otro. Por supuesto que toda la escuela Leone se impactó al ver a Manny llegar completamente recuperado y más de uno lo invadió con preguntas acerca de lo que había pasado. Frida pensaba que Manny se emocionaría al tener la oportunidad de quedar como un héroe contando la historia de cómo había sobrevivido al ataque de aquella bestia, no obstante, Manny simplemente evadía las preguntas con comentarios como "no recuerdo bien que pasó" o "solo tuve suerte".

Físicamente era el mismo, su voz era igual, su mirada no había cambiado y su forma de ser seguía siendo la que todos recordaban. Sin embargo, algo en él estaba diferente. Frida no sabía qué, pero Manny había cambiado a pesar de que nadie se había dado cuenta.

-Manny, ¿estás bien?- preguntó.

-Claro, ¿Por qué lo preguntas?- respondió Manny.

-No lo sé… siento como si algo te pasara-

-Tranquila, de seguro aún estas preocupada por el incidente de las grutas- contestó Manny sonriente.

-Si…hablando de eso…- intentó decir la niña pero su amigo no se lo permitió.

-No quiero hablar de eso, Frida, no sé por qué a todos les interesa tanto-

-Bueno, es de suponerse tomando en cuenta que estuviste a punto de mo… bueno… nos asustaste a todos-

-Relájate, no pasó nada- sonrió Manny nuevamente.

Manny siguió caminando algo distraído y sin darse cuenta chocó contra Aarón, el cual llevaba un montón de libros que no le permitían ver por dónde iba. Ambos chicos cayeron al suelo así como los libros. Eventualmente se levantaron, uno de ellos tranquilo pero otro no tanto.

-Lo siento, Manny- dijo Aarón tomando sus libros.

Aarón no tenía idea de lo que estaba a punto de pasar. Por única respuesta recibió un puñetazo en la boca por parte de Manny. El muchacho volvió a caer a causa del golpe y ahora un poco de sangre brotaba de su boca.

-¡Estúpido!, ¡¿Por qué no te fijas por dónde vas?!- gritó Manny mientras miraba a su compañero con odio.

-¡Manny!, ¡Tranquilo!, fue un accidente- volvió a decir Aarón un poco asustado.

-¡No me interesa, maldito mocoso inútil!- gruñó Manny.

Frida se acercó a Manny algo nerviosa por la reacción del chico.

-Manny, Aarón ya se disculpó, además no fue su culpa. Estás exagerando- dijo Frida.

-¡¿Exagerar?!, ¡No, Frida!... ¡Esto es exagerar!- dijo Manny a la vez que sonreía con malicia. Unos instantes después de convirtió en el tigre y usando sus garras hirió a Aarón en el brazo.

El chico comenzó a gritar de dolor y a sujetarse la ahora ensangrentada herida. Rápidamente los demás chicos se acercaron a ellos curiosos por ver que estaba sucediendo. Algunos de ellos llevaron a Aarón a la enfermería mientras que otros le lanzaban miradas asesinas a Manny.

-¡¿Qué me ven, ineptos?!- gritó Manny con odio logrando que los otros chicos se intimidaran.

-¡Manny!, ¡Cálmate!... ¡No puedo creer que hayas lastimado a Aarón!-

-¡Cállate, Frida!, ¡Ese soquete se lo merecía!- volvió a gritar Manny justo antes de dar media vuelta y comenzar a alejarse de ahí.

-¡Manny, ven acá!, ¡Aún termino de…! ¿Qué es esto?- preguntó Frida al vacío mientras notaba un pequeño cristal yaciendo en el suelo. Se agachó y lo sujetó. No parecía la gran cosa, únicamente un simple pedazo de vidrio de un color extraño.

Frida decidió guardarlo, tal vez le serviría para algo en el futuro. Quizás como accesorio para los Sombreros Atómicos. Por ahora tenía cosas más importantes de que preocuparse. A Manny le ocurría algo extraño y ella tenía que averiguar que era.

Continuará………

Si, no hay mucha sangre ni nada, pero esto solo dará pie a algo peor. Nos vemos/leemos, se cuidan.