Hola, ¡Soy feliz!, ¡Al fin terminé el cuarto semestre de la carrera!, ¡Y no reprobé nada!, yujuuuuu. Solo por eso les traigo el septimo capítulo, espero que les guste. Ya saben que esta historia va dedicadisima a mi amor pekerarita y que El Tigre es de Sandra y Jorge y bla bla bla.
Strigoi
Capítulo 7: Regreso al Principio.
Luego de vaciar el cadáver de su padre del vital liquido, Manny se puso de pie nuevamente y comenzó a caminar hacia la salida sonriendo con satisfacción mientras hablaba solo.
-La familia Rivera, tan magnánima, tan poderosa… y ahora destruida. Ni siquiera ayudados por la familia Aves pudieron salvarse- dijo mirando los cuerpos de la parvada de Furia a unos cuantos metros de él –Si, todos muertos… lástima que no fueran las únicos que estaban aquí, ¿verdad Frida?-
Al decir esto golpeó una gran mesa cercana y la arrojó lejos dejando al descubierto a una aterrorizada Frida Suárez, quien había entrado en pánico al haber sido descubierta.
Frida se levantó y corrió con todas sus fuerzas tratando de escapar pero Manny era mucho más rápido y no tardó en darle alcance. Huir era imposible, a donde quiera que ella fuere él siempre estaba ahí, acechando y hambriento de su sangre.
Al final Frida quedó tendida en el suelo boca arriba y sobre ella el demonio que había acabado con todos y que pronto destruiría su vida. Sus ojos rojos despiadados eran el espectáculo más terrible que la chica había presenciado jamás. Estaba perdida, no sabía qué hacer y esta vez su mejor amigo no podía ayudarla.
-¡Te lo suplico!- pidió Frida.
-Shhhhh- dijo Manny colocando un dedo en sus labios para que dejara de gritar.
-¡Por favor no lo hagas!- gimió Frida.
-No tengas miedo, Frida. Esto solo te dolerá muchísimo- sonrió.
-¡Noooo!-
-¿Por qué te resistes?, ¿no dijiste que serías mía?-
-¡Pero no de esta forma!, ¡yo te amaba!-
-Y yo a ti… por eso te estoy dando un trato especial-
-¡No!, ¡Te lo ruego!, ¡No lo hagas, Manny, tú no eres así!-
-Manny Rivera murió, Frida… el ya no está aquí-
-Claro que si… yo sé que tú eres bueno… aún eres mi Manny. Tú no eres un monstruo- sollozó Frida mientras sentía en su cara la lengua viperina del que hasta hace poco fuera la persona más importante en su vida pero que ahora no era más que un perverso monstruo chupa sangre.
La mirada de Manny parecía muerta, perdida, como si ya no tuviera alma. Todo rastro de bondad se había esfumado y en ella solo cabían deseos psicópatas.
-Estás muy alterada Frida, deberías descansar-
-…No- lloró Frida.
-Duerme, Frida. Duerme ahora- dijo Manny cariñosamente mientras pasaba sus dedos por los labios de la chica. Las lágrimas brotaban de los ojos de Frida mientras Manny abría nuevamente la boca y perforaba su cuello con sus colmillos.
-No…Ma…nny-
-Duerme, amor. Descansa en paz ahora. JAJAJAJAJAJAJAJAJA-
Frida podía sentir como la sangre lentamente iba saliendo de su cuerpo. Todo comenzaba a verse borroso y se sentía mareada y débil. Tenía frío, no le cabía la menor duda de que ese era su fin. Era horrible terminar así, dolía como ninguna otra cosa en la vida, mas no era el dolor físico, sino el dolor emocional el que la estaba destruyendo.
Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras trataba de resignarse a morir de ese modo, en las garras del chico que tanto había querido. La cruda verdad era tan notoria que ya no podía negarla. Manny, su Manny, se había ido y ahora en su lugar solo quedaba un monstruo sin corazón.
Solo quería que todo terminara, que el dolor se fuera. Ya no le importaba nada, el motivo que la ataba a este mundo se había esfumado para siempre. Pronto su vida habría terminado y con ella el sufrimiento. No era precisamente la muerte que siempre se había imaginado, pero al menos era junto a él.
Frida cerró los ojos disponiéndose a no volver a abrirlos jamás, solo se rindió esperando el fatal momento. En ese instante, Manny dejó de morderla para soltar un grito de dolor. Frida cayó al suelo algo aturdida por la sangre que había perdido pero aún así logró ver lo que estaba sucediendo.
Zoe Aves yacía en el suelo muy mal herida pero aún con vida y acababa de dispararle a Manny con la ayuda de su láser. El chico estaba muy molesto por haber sido atacado a traición y ambas jóvenes contemplaron su expresión ahora más diabólica que nunca. SU boca ensangrentada mostrando dientes puntiagudos y sus ojos ahora se habían tornado totalmente negros.
-¡Maldita mocosa!, ¡Te vas a arrepentir!- gritó Manny.
Zoe estaba muy adolorida y aunque hubiera querido hacer, no podía huir. Ella sabía lo que venía a continuación.
-¡Frida, corre!- gritó Zoe.
-¡No voy a dejarte…!- intentó decir Frida pero lo que pasó a continuación la dejó horrorizada.
Manny sacó de una de sus manos algo parecido a garras y con un gritó psicópata golpeó a Zoe tan fuerte que su cabeza se desprendió de su cuerpo. Frida contempló a detalle como el ahora cadáver de la chica caía al suelo mientras la sangre salía a borbotones de su cuello cercenado.
-¡Nooooo!- gritó.
-¡Y ahora sigues tu!- exclamó Manny listo para abalanzarse sobre Frida.
La chica comenzó a correr por su vida sin poder dejar de llorar. No quería voltear pero sabía que Manny la perseguía tratando de asesinarla. La herida en su cuello le dolía y el mismo suelo perecía tambalearse debajo de sus pies. Comprendía que no tenía caso intentarlo, sin embargo, no quería dejarse atrapar tan fácilmente.
Frida vio su propia sombra proyectada en la pared y detrás de ella la sombre del un muchacho corriendo por ella. Eventualmente, la sombra de Manny comenzó a transfigurarse hasta volverse la sombra de una especie de animal parecido a un lobo pero con características humanoides.
Sus manos mostraban garras de 10 centímetros de largo, sus orejas puntiagudas como las de un lince y una boca tan grande como la de un cocodrilo cuyos colmillos ansiaban desgarrar su carne.
Poco a poco podía sentir la fétida y cálida respiración del monstruo detrás de ella. Estaba cerca, la iba a atrapar. Ese ya no era Manny, era una bestia enorme que no tardaría en destrozar su cabeza como si fuera una nuez.
En ese momento Frida tropezó a escasos metros de la salida. Estaba hecho, había perdido. Instintivamente se cubrió la cabeza con ambas manos esperando sentir las filosas garras del Strigoi atravesar su cuerpo. No obstante, no sintió nada.
El sonido de un disparo hizo que se sobresaltara y levantara la mirada. Ahí, frente a ella, Emiliano Suárez se encontraba de pie apuntando con su revólver recién disparado a la criatura que ahora se sujetaba el brazo herido por la bala.
-¡Papá!- exclamó Frida.
-¡Aléjate de mi hija!- ordenó Suárez mientras que el Strigoi gemía de dolor y retrocedía con miedo.
Frida por fin se animó a voltear y entonces pudo ver la nueva imagen de Manny, la imagen del mal. El monstruo más fiero y aterrador que jamás hubiera visto se levantaba imponente muy cerca de ella.
Emiliano disparó de nuevo dándole esta vez a Manny cerca del estomago. Frida lloraba por ver tan escalofriante escena y aterrada de que en cualquier momento un zarpazo le fuera a dar muerte igual que a Zoe.
El Strigoi dio un último gemido y salió huyendo de ahí trepando por la pared con agiles y arácnidos movimientos. Al final se perdió entre las penumbras trayendo consigo una inusual calma.
Emiliano corrió junto a su hija y la llevó en brazos al hospital. La chica solo se dejó llevar mientras abrazaba a su padre sintiéndose al fin segura, pero sabiendo que solo era algo temporal.
-¿Qué era eso, Frida?- preguntó Emiliano.
-Un Strigoi- susurró ella.
-¿Los mató a todos?- preguntó nuevamente Emiliano.
-Si…a todos- contestó la chica con lágrimas en sus ojos.
-¿Incluso…a tu amigo…Manuel?-
-…..Si….a él también lo mató….mi Manny está muerto.
Continuará………
