Holaaaaa, se que llegué antes esta semana pero hoy es un día muy especial y teniendo ya listo este capítulo decidí publicar de una vez. Muchas gracias a todos por sus reviews, aprecio mucho su apoyo. Ya saben que esta historia va dedicadisima a mi pekerarita, sobre todo en este día.

El Tigre le pertenece a Sandra Equihua y a Jorge R. Gutiérrez.

Strigoi

Capítulo 8: Que Muera Ya.

-Así están las cosas, señores, hay una bestia peligrosa rondando por ahí y debemos detenerla cuanto antes- explicó Emiliano al resto del cuerpo policiaco.

-Si señor- dijeron todos al unísono.

-No quiero mentirles, el enemigo es muy peligroso. Asesinó a todos los Rivera y a la familia Aves. Estamos tratando con un monstruo demente- siguió Emiliano.

Entres los oficiales se podía ver el miedo pero a la vez la determinación de proteger a la ciudad del nuevo adversario. Frida por su parte se encontraba en la oficina de Emiliano escuchando todo lo que ocurría.

La experiencia había sido demasiado para ella, no solo había presenciado una masacre, sino que el chico que amaba era el responsable. Manny se había transformado en un demonio y nada iba a cambiar eso.

Sus ojos se llenaron de lagrimas al recordar la crueldad con la que había asesinado a su propia familia enfrente de ella, además había estado a punto de matarla a ella. No le cabía la menor duda, Manny se había ido, no obstante algo en ella se aferraba a la idea de que aún había una esperanza.

Mientras escuchaba las palabras de su padre alentando a los policías, Frida meditaba sobre el futuro. No estaba segura de en verdad querer que atacaran a Manny, después de todo, aún era su Manny, aún lo amaba.

Cierto era que sus actos no tenían justificación, pero la idea de que lo único que podían hacer era lastimarlo no le agradaba para nada. Maldijo mentalmente esa excursión a las grutas, de no haber ido jamás a ese infernal sitio Manny no habría luchado contra el primer Strigoi y no se habría convertido en ese monstruo.

De repente algo regresó a su mente, las palabras de su difunta compañera Zoe. Manny había asesinado al Strigoi por protegerse a él y a Frida y eso era justamente lo que lo había maldecido. Era eso, él no tenía que haberlo asesinado, el hechizo de los Strigois lo decía muy claramente, Zoe se lo había explicado.

Tal vez Manny se había ganado lo peor, tal vez la mejor solución era acabar con su vida, pero no podían hacerlo. "Aquel que mate a un Strigoi se convertirá en uno", algo así estaba escrito. Si Emiliano mataba a Manny entonces no solo perdería a su chico, sino a su padre también.

Solo se formaría una interminable cadena de sangre y maldad en que el justiciero terminaría siendo el nuevo villano. Realmente era muy difícil todo eso, no había de otra, necesitaban otra solución y rápido. Manny no tardaría en recuperarse y atacar de nuevo.

Finalmente la junta terminó y Emiliano regresó al lado de su hija preocupado por el estado de la chica. Ahora su trato era mucho más amable y cariñoso que antes.

-¿Cómo sigues, mija?- preguntó Emiliano.

-Mejor, papá… un poco mejor- contestó Frida.

-No te preocupes, mataremos a esa cosa-

-De hecho… de eso quería hablarte- dijo la chica.

-¿Si?, ¿de qué se trata?- preguntó el adulto.

-N…n…no puedes matarlo-

-¿Cómo que no?, lo haremos pedazos-

-Papá… no quiero que lo hagas- dijo Frida.

-¿No quieres?...Frida… esa cosa mató a los Rivera y a las Aves…mató a tu amigo-

-No…no fue así-

-Pero tu dijiste que…-

-Papá… esa cosa es Manny- terminó Frida.

Emiliano quedó perplejo, no podía concebir lo que su hija le estaba diciendo.

-….¿Qué?-

-Manny se convirtió en un Strigoi… en lo que nos atacó…-

-F…Frida…-

-Y si lo matas… tu también te convertirás en uno… esa es… la… maldición-

Emiliano quedó muy serio, necesitaba penar bien las cosas. Quería ayudar a su hija, pero con esto que acababa de enterarse ya no sabía qué hacer. Ahora él también entendía la gravedad del asunto.

-¿Cómo sabes eso?- preguntó Emiliano.

-Zoe me lo dijo… antes de…de que…- intentó decir Frida pero el recuerdo era demasiado doloroso. Emiliano lo comprendió y abrazó a su hija para que se calmara.

Frida rompió a llorar en el hombro de su padre, quien por primera vez tuvo que aceptar que el sentimiento de su hija por Manny era demasiado fuerte y que por consiguiente debía respetarlo.

El problema ahora era que por lo que entendía, Manny era el mismo enemigo que tenía que detener. Esto hizo que Emiliano mal interpretara las cosas.

-Mija, entiendo que lo quieres mucho…- dijo Emiliano.

-¡Lo amo!- exclamó Frida.

-…bien, lo amas- siguió Emiliano con mucha paciencia –Pero debes entender que si las cosas están así tenemos que atraparlo y ponerle fin a esto-

-…-

-Intentaremos ayudarlo… pero si se pone difícil tendremos que matarlo, lo siento. Aunque inventes algo así como de que la medición me hará a mi también un Strigoi. Sé que lo haces por protegerlo… pero debo hacerlo-

-¡No!, ¡Papá!, ¡No lo hagas!-

-¡Es mi deber!- gritó Emiliano.

-¡No es un cuento!, ¡En serio hay una maldición!- gritó Frida intentando que su padre la escuchara pero era inútil.

Emiliano caminó decidido a la salida al tiempo que llamaba a dos oficiales y les daba instrucciones precisas de que no dejaran a su hija salir de la oficina por ningún motivo.

Los dos guardias cerraron la puerta dejando a una desesperada Frida golpeándola y gritando para que la dejaran salir.

-¡Papá!, ¡No lo hagas!- gritaba Frida pero sin éxito alguno.

Emiliano por su parte reunió a sus mejores hombres y salieron en busca del asesino dispuestos a hacer lo que fuera necesario para terminar con eso.

-¡Ya lo saben!, ¡Es muy peligroso!. Si lo ven… ¡Asesínenlo!- ordenó el jefe Suárez.

Los policías asintieron firmes y decididos. Emiliano se sentía muy orgulloso al descubrir la gran disciplina y respeto que su persona inspiraba en otros. Era como guiar a su propio batallón a una gran lucha contra el mal.

De ese modo, todos marcharon a la casa del macho, la escena del crimen y la segura guarida del monstruo. Todos y cada uno de ellos se sentían como fieros guerreros a quienes nada podría detener. Lo que no sabían, era que al lugar al que iban no serían los cazadores… sino las presas.

Continuará…

¿Qué pasará?... hasta creen que les voy a decir, jeje. Se cuidan.