CAPITULO III
Potter y Granger están juntos, no me sorprende nada en absoluto y me parece más normal que ellos estén juntos a que lo estuvieran con los inútiles de los Weasley. El hijo de Lily no será muy inteligente pero si que es uno de los hombres más leales y valientes que he conocido, a pesar de que no se lo diré jamás en voz alta a nadie.
— Papá— escucho la voz de mi hijo que viene corriendo hasta mi con la mochila
— ¿Qué pasa, Liam?— pregunto
— Hermione quiere hablar contigo— dice mi pequeño— Yo me he portado bien
Miro a mi hijo con una ceja alzada en señal de no creer lo que me está diciendo, ya sabe que si se porta mal se queda sin ver Bob Esponja una semana y esta noche sin cenar. Parezco demasiado estricto pero lo hago por su bien, lo hago para que cuando crezca sea educado y sepa que hay determinadas cosas que si se hacen comportan una consecuencia.
El problema de tener que ir a hablar ahora con Granger es donde dejo a Liam, porque conmigo no voy a llevarlo a que escuche lo que quiera ser que me tenga que decir mi antigua alumna pero en el patio solo tampoco pienso dejarlo. El problema se esfuma cuando veo a Becca, la madre de Dirk, que se dirige hacia nosotros con su hijo.
— Hola Severus— me saluda con una tenue sonrisa— Liam, cielo— saluda esta vez a mi hijo tocándole la cabeza
Nunca me ha gustado tener que pedir favores a nadie pero esta vez será necesario, la señorita Granger se ha encargado de que sea necesario. Carraspeando y haciendo acopio de toda la fuerza de voluntad que tengo empiezo a hablar.
— Becca— digo en un grave susurro que hace que la mujer me mire casi con asombro— ¿podrías quedarte con Liam durante unos minutos?— pregunto serio— Granger quiere hablar conmigo de algo sobre él y no tengo con quien más dejarlo— termino de decir incómodo
— Por supuesto, Severus, no te preocupes— contesta con una más amplia sonrisa al ver lo que me cuesta pedir ayuda— Ves a hablar con la profesora de nuestros hijos, estaré esperando aquí mientras los niños juegan a fútbol
— Gracias— digo de una forma en que se nota que no estoy nada acostumbrado a tener que decir semejante palabra— y tú hazle caso a la Becca— advierto muy serio a mi hijo, quien sabe que si no habrá castigo
Con un suspiro de cansancio camino por el patio hasta entrar en el pabellón, no deseando tener que ver a mi antigua alumna. Camino lo más lento que puedo, alargando unos segundos el estar de nuevo cara a cara con quien durante siete años hizo mi vida un poco más complicada. Al llegar frente a la puerta golpeo suavemente y escucho una voz que me permite pasar. En la clase está Granger, sentada sobre su mesa y con una gran sonrisa gobernando en sus labios.
— Severus, siéntate— me ofrece muy amablemente una silla
— No hace falta, Granger— contesto de pie en medio de la clase, que no tiene ninguna ventana y resulta un poco agobiante
— Hasta que no te sientes no pienso empezar a hablar, tú decides si quieres estar aquí toda la noche— dice decidida y sin que su voz tiemble nada por tenerme delante— Ahora soy yo la que manda, una profesora que quiere hablar con el padre de un alumno
Apretando los puños, y mordiéndome la lengua para no faltarla al respeto, acepto sentarme en la silla que está al lado de la mesa donde ella está sentada.
— Tú dirás, Granger
— Lo primero que voy a decirte es que Liam es un niño muy sociable aunque se nota que extraña a su madre— empieza a decir— Se nota que es un niño inteligente y que tú lo estás educando muy bien
— Espero que no me hayas llamado para alabarme señorita Granger
Unos segundos pasan en silencio, sin que ninguno de los dos diga nada. La mirada de Granger se posa en mi, me estudia y sonríe al verme con la coleta que me he hecho al medio día para cocinar y con la que he pasado toda la tarde, al no darme cuenta de que la seguía llevando.
— ¿Por qué no volviste al mundo mágico?— pregunta mi antigua alumna cogiendo mi mano suavemente, para evitar que me levante y me vaya
Mi ceja se alza en señal de incomprensión y de que la hacía más inteligente, no entiendo como la alumna más inteligente de las últimas décadas en Hogwarts me puede preguntar el porque no volví al mundo en el que siempre se me ha despreciado, en el que mi vida era un auténtico infierno
— Pensé que el haber sido el centro de las burlas durante mi adolescencia y manipulado por un viejo loco durante veinte años le harían llegar a entender el porque, la hacía más inteligente
— Es un héroe en el mundo mágico y muchos lo hemos extrañado— susurra muy suave apretando todavía mi mano y evitando que pueda soltarme
El contacto con mi antigua alumna me está empezando a perturbar, hace demasiado tiempo que ninguna otra persona que no sea Liam me toca. Desde que murió Katherine evito que cualquiera me toque, o si lo hacen que no sea por más de dos segundos.
— Granger, ¿se está dando cuenta que me está tocando?— pregunto tras carraspear— y que yo no le he dado permiso
— No me hace falta su permiso para tocarlo— responde dejando mi mano y acariciando mi mejilla— y claro que me he dado cuenta de lo que estoy haciendo, soy perfectamente consciente
No se si es el volver a sentir contacto con una mujer o el que esa mujer sea una niña a la que he visto crecer, lo que me impide levantarme y apartarla de mi.
— Si no tiene nada más que decir, debo de irme porque he dejado a Liam con la madre de Dirk— digo levantándome de la silla y haciendo que se rompa el contacto con Granger— Y no creo que a Potter le guste que su pareja ande ligando con el bastardo murciélago de las mazmorras al que considera un cobarde traidor— termino de decir con la mano ya en el pomo de la puerta
Noto la mano de mi antigua alumna sobre la mía, me giro levemente y me encuentro con su mirada a escasos centímetros de la mía.
— No estoy saliendo con Harry, no estoy saliendo con nadie— susurra acercándose a mi y besando suavemente mis labios— Se que no entiendes nada Severus, se que solo hace 2 semanas que nos reencontramos pero realmente me gustas
— Granger... — intento decir todavía quieto y sin poder moverme, helado de que una simple conversación con la profesora de mi hijo se haya convertido en algo mucho más peligroso, en algo que está despertando mi cuerpo—... esto no puede ser
— ¿Por qué?— pregunta posando su mano en mi pecho, jugando con el botón de mi camisa negra
— Eres la profesora de mi hijo
Parece que a ella esa respuesta le da igual porque sigue jugueteando con el botón de mi camisa, además de ahora besar suavemente mi cuello y morder mi nuez. Involuntariamente mi mano deja de posarse en el pomo de la puerta y se sitúa en la cintura de mi antigua alumna, la que está tentándome demasiado y está haciendo que tenga que utilizar toda la fuerza de voluntad para no caer. Granger es una joven realmente apetecible, cualquier otro aceptaría la oportunidad de echar un polvo pero yo no puedo hacerle esto a la memoria de Katherine.
— Me tengo que ir Granger— susurro con los ojos cerrados y maldiciéndome por ceder ante las reacciones que mi cuerpo tiene y no debería tener
— Una cena, Severus, esta noche en tu casa— pide separándose después de volver a besar mis labios— Dame la oportunidad de demostrarte que esto está bien, que puede funcionar y que ambos nos necesitamos
La negación que quiere salir de mi boca nunca lo hace y la afirmación que no tiene que salir es la que lo hace. Realmente no se que me pasa, porque no puedo ser el mismo bastardo que siempre con alguien a la que le amargué siete años. Salgo de la clase como en trance, intentando darle sentido a lo que ha pasado allí dentro durante los minutos que he estado dentro. Los labios de Granger en los míos, en mi garganta, atreviéndose a hacer algo que nadie más se habría atrevido a hacer porque se hubiera enfrentado a una muerte segura. Llego al patio sin darme cuenta, no es hasta que la madre de Dirk coge mi brazo y me mira con una cara rara que reacciono.
— ¿Qué ha pasado?— pregunta— estás muy pálido
— Nada— respondo escuetamente— Solamente quería hablar de que Liam extraña a su madre— miento
— Normal— dice Becca— deberías de intentar encontrar a alguien que fuera una figura materna— termina de decir mirándome directamente y sin soltar el contacto de su mano con mi brazo
No puede ser, no puede ser que ella también esté diciendo lo que creo que está diciendo. El mundo se ha vuelto loco esta tarde de viernes de inicio del mes de octubre, algo como lo que está pasando es imposible.
— La única figura que mi hijo necesita es la de Katherine, la de su madre que para nuestra desgracia murió
Me levanto sin decir nada más, sin mirar a la madre de uno de los dos mejores amigos de mi hijo. Cojo a mi hijo con su mochila y los dos nos vamos caminando del colegio. Cruzamos la calle después de mirar y después entramos en nuestro portal, para terminar subiendo en el ascensor hasta nuestra casa.
Al entrar en el piso, Liam va a su habitación a dejar su mochila y después al sofá a para ver sus dibujos favoritos Bob Esponja. Me siento con él en el sofá, mi pequeño se abraza a mi y poco a poco se va quedando dormido. Es tan tierno verlo descansar en paz, sin tener que observar en su mirada la leve pizca de tristeza por no tener a su madre con nosotros.
— Quizás Granger— digo suavemente sin pensar aunque al darme cuenta me doy un golpe en la frente, por idiota y por dejarme llevar por el cariño y los momentos de intimidad que necesito
Al mirar la hora que es, mi mente se activa y decido llevar a mi hijo a su cama, para que duerma hasta mañana. Una vez ya está tranquilo en su cama voy a la cocina, para empezar a preparar una cena que aun no se porque he aceptado tener con mi antigua alumna. Ahora me doy cuenta que no se los gustos de Granger, si le gusta el pescado, o la carne, o cualquier otro plato. Al final me decido por hacer el plato que le encanta a mi hijo, el rissotto con setas, que realmente se me salen estupendamente. Justamente cuando estoy terminando de hacerlo escucho el timbre, sin quitarme todavía el delantal voy a abrir y me encuentro con Granger.
— Estás muy guapo con ese delantal, Severus— me saluda mi antigua alumna besándome suavemente
— Granger, ¿qué le he dicho esta tarde?— respondo al separarme de ella y ayudarle a quitarse el abrigo
— ¿Y qué te he dicho yo?— cuestiona contenta al notar que soy todo un caballero— Por cierto, he traído una botella de vino para la cena
Cojo la botella y me dirijo a la cocina, todavía tengo que poner la mesa. Granger en vez de sentarse en el sofá viene detrás de mi. Parece que sufre complejo de sombra porque no me deja ni a sol ni sombra, algo que debería de desagradarme pero que no lo hace y es realmente extraño porque únicamente me gustaba con Kat.
— No tendría que haberse molestado en traer la botella de vino
— No ha sido ninguna molestia, créeme que ha sido todo un placer— escucho muy cerca de mi oído— Un verdadero placer— termina de susurrar besando mi nuca y haciéndome temblar
No recordaba que la amiga de Potter fuera así, yo la recordaba mucho más recatada y menos directa. Parece que los años pasados la han cambiado y además de hacerla más atractiva la han vuelto más leona.
— No sabes las fantasías eróticas que tengo cada noche contigo desde que te vi en el colegio con tu hijo hace dos semanas
Cierro los ojos e intento controlarme, es demasiado complicado no dejarse llevar con semejantes palabras y las caricias que estoy recibiendo por todo el pecho.
— La cena está lista— logro decir tras un suspiro
— Yo también estoy lista
Semejante frase hace que todo mi autocontrol se vaya a la mierda, que el frío Severus desaparezca y aparezca el Severus pasional que llevaba encerrado en mi casi dos años.
— ¿Te das cuenta de lo que vamos a hacer?— pregunto antes de que sea demasiado tarde y no haya vuelta atrás
— Necesito sentirte ya, es una necesidad que nunca antes había sentido con nadie Severus— dice para después besarme fogosamente
Sus suaves labios, sus juguetonas manos intentando quitarme el delantal y sus piernas enrollándose en mi cintura. Todas esas cosas hacen que mi cuerpo se encienda rápidamente, que mi miembro despierte y que ella al notarlo deje escapar un gemido muy placentero. Aunque la magia se rompe al aparecer mi hijo en la cocina frotándose los ojos, todavía medio dormido.
— Papa...
Granger baja de mi antes de que mi pequeño se de cuenta de nada, aunque lo de serenar su respiración ya es otra cosa.
— ¿Qué pasa, Liam?— pregunto llegando hasta donde está él— ¿Te encuentras mal?— cuestiono preocupado
— Tengo hambre— contesta— Hermioneeeeeeeeeeee— dice feliz al ver a su profesora, tan feliz que va a abrazarla
Mi antigua alumna corresponde al abrazo y lo alza en brazos, parece que ella también quiere mucho a mi pequeño
— Será mejor que salgamos de la cocina para que tu padre pueda terminar la cena— dice a mi pequeño que tiene apoyada su cabeza en su hombro y los brazos alrededor de su cuello
La última mirada de Granger antes de salir de la cocina me dice que no ha olvidado lo que hemos empezado y que tenemos que terminar, que quiere sentirme dentro y que la lleve al mundo del orgasmo placentero.
TBC...
Tercer capítulo en el que se ha visto a una Hermione muy lanzada (Harry tiene bastante que ver, en el capítulo 4 se verá) y a un Severus que aunque no quiera cede al contacto humano de su antigua alumna.
Iré contestando a los comentarios tanto del capítulo 2 como del 3 en cuanto pueda pero he preferido volver a subir un capítulo ya (aunque sea más corto de lo normal) e ir contestando los comentarios poco a poco.
Un saludo y gracias por leer los dos primeros capítulos, sois muy amables.
