CAPITULO VI

Maldigo el momento en que le he hecho caso a Harry, el mismísimo instante en que he aceptado ir al fútbol con James Riley, un compañero suyo del parque de bomberos que me va detrás y al que me da pena rechazar. Ahora mismo los dos estamos sentados en el campo del Arsenal, él muy entretenido viendo el partido y yo realmente aburrida porque el fútbol no es algo que me interese en lo más mínimo, antes prefiero el quidditch.

— Pensé que Harry y tú estabais saliendo— escucho la voz de James— Cuando Harry me dijo que solamente erais amigos me dejó mucho más tranquilo

No contesto nada, no se que decirle al compañero de mi mejor amigo. Desearía decirle que tengo pareja pero tampoco puedo decirlo porque eso no es cierto, porque con Severus no tengo nada por el momento. Pensar en mi antiguo profesor me hace sonreír levemente, a pesar de que me ha estado evitando toda esta semana. Todavía recuerdo sus manos recorrer todo mi cuerpo. De un momento a otro ya no estoy en el estadio de fútbol, estoy de nuevo reviviendo mi primera vez con él.

— ¿Estás segura?— me preguntó

— No he estado más segura de algo en toda mi vida— respondí quitándole los pantalones y los slips

Después de mi respuesta él guió sus dedos hacia mi clítoris, jugó con él mientras me bajaba los tirantes del vestido y me empezaba a lamer los pezones. No se cuanto tiempo estuvo dándome semejante placer, lo único que se es que yo me quejé al notar como su mano dejó de juguetear con mi sexo a pesar de que no tardó nada en penetrarme con su erguido, y excitado, miembro.

— Severus, no pares— pedí mientras me impulsaba en mis piernas para subir y volver a caer

Ese hombre me dejó marcar el ritmo, me siguió lamiendo los pezones mientras yo lo cabalgaba. En un momento determinado cogí su cara y lo hice mirarme, sus ojos ardían de deseo y de lujuria, en ese mismo momento me di cuenta de que estaba enamorada de Severus, con él dentro de mi y yo entregándome como jamás me había entregado a nadie. Después de mirarnos durante un solo instante, uno que me ha aclaró tantas cosas, lo besé con fiereza mientras mis mano iban de arriba abajo por su pecho perfecto.

— Granger, me voy a correr— dijo a mi oído con su voz profunda y rasgada

En ese instante la que me corrí, y la que llegué al orgasmo, fui yo. No creo que ninguna mujer del mundo hubiera podido aguantar ni un solo segundo más tras escuchar a ese hombre, con semejante tono de voz, decir que se va correr dentro de ti. Dos embestidas más tarde él llegó al orgasmo y apoyó su frente contra mi hombro, el cual empezó a besar suavemente.

Un suave zarandeo en el hombro me saca de mis recuerdos, me hace volver al maldito estadio de fútbol y olvidar mi perfecta noche con Severus. Miro como James me está mirando de una forma preocupada, seguramente mis mejillas estarán coloradas.

— ¿Te encuentras bien?

— Sí— respondo— Estaba recordando una cosa que me sucedió ayer con los niños— miento sin mirarlo directamente a los ojos

— Parece que no te gusta demasiado el fútbol. Siento que no te estés aburriendo pero Harry me dijo que eras una fanática— confiesa James que se ha dado cuenta que me estoy aburriendo como una ostra y que Harry lo ha engañado

— No te preocupes, estoy acostumbrada a tener que ver los partidos por la tele con Harry— le contesto para intentar que no se sienta tan apesadumbrado— Vamos a comprar algo para comer durante la segunda parte— termino de añadir

Los dos salimos lentamente de las gradas hasta llegar a los pasillos, donde unos cuantos metros más allá hay un pequeño puesto lleno de gente intentando comprar a la media parte. Tan metida estoy en mi propio mundo que no me doy cuenta de por donde camino hasta que choco con otra persona, la cual no es ni más ni menos que Severus. Una sonrisa automática aparece en mis labios, él me ha rodeado con sus brazos por la cintura, de nuevo puedo sentir su cuerpo cerca del mío.

— Severus— susurro realmente feliz y apretándome más contra su cuerpo— No sabía que te gustaba el fútbol

— Y no me gusta, Granger— contesta dejando de rodear mi cintura al darse cuenta de la presencia de James— He venido con Liam

— ¿Lo has dejado solo?— cuestiono frunciendo el ceño

— No soy tan irresponsable y zoquete como Weasley o Potter— responde ofendido porque haya podido ni siquiera insinuarlo— Está con Becca, la madre de Dirk

Al escuchar ha venido acompañado de una mujer, especialmente de ÉSA, mi sonrisa se borra rápidamente. Los celos afloran en mi, no puedo controlar los sentimientos al enterarme que la madre de uno de mis alumnos esté allí con él, que Becca esté pasando una tarde con MI Severus y con Liam. Mi parte racional sabe que mi arrebato celoso no está bien, pero mi parte de enamorada y posesiva desea ver a la madre de mi alumno para dejarle claro que no se acerque a Severus, que él es MIO.

Un fuerte carraspeo de mi acompañante, de James "el bombero" Riley me saca de mi estado de enfado y celos. Noto como le tiende la mano a Severus y como se presenta.

— Encantado, mi nombre es James Riley

La mirada de mi hombre escanea de arriba abajo a mi acompañante, quien lo está mirando como queriendo aniquilarlo del mapa pero que en el momento de la verdad no le duraría ni un asalto a Severus, realmente ningún muggle y poquísimos magos lograrían hacerle tan siquiera una rasguño.

— Severus Prince— contesta secamente, sin apretar la mano que le están tendiendo— Y ahora si me disculpan debo volver con mi hijo y mis acompañantes, un placer verla Granger

Se gira sin decir nada más y camina entre la gente con un arte que logra que mi fuego interno se encienda, que necesite besarlo y que de paso evite pasar más tiempo con Becca, con esa mujer que se nota a leguas va detrás de él. Si quiero alcanzarlo antes de que sea demasiado tarde tengo que ir ya.

— Ahora vuelvo— le comunico a James

No le doy tiempo a que me responda nada, lo que fuera a contestarme sinceramente también me da igual. Logro encontrar a Severus justo antes de que baje unas escaleras para acceder de nuevo a las gradas. Mi mano consigue agarrarlo del brazo en el momento adecuado, en el momento justo para que él se pegue a la pared y me vea. Intento recuperar la respiración de la carrera que he tenido que darme para alcanzarlo.

— Severus— susurro agarrándole la mano y metiéndole en una puerta que he visto hay unos pocos metros al la izquierda

No me fijo en donde hemos entrado, únicamente me fijo en él y en que lo tengo para mi sola. No me paro a pensar en nada que no sea besarlo ferozmente, en devorar esos labios que aun recuerdo por todo mi cuerpo. De nuevo él responde a mis besos, de nuevo puedo notar como he roto su barrera de negación a tener placer. Aunque no dura mucho porque unos segundos más tarde está intentando separarme de él.

— Granger, Granger— intenta decir— para, para— pide sin conseguir que yo pare

Empiezo a besar su cuello y cuelo mis manos por bajo la camisa que lleva, necesito que él continúe y no voy a ponerle fácil las cosas. Parece que su férrea determinación se ha impuesto a su mente nublada de pasión. Decido jugar mi carta de vocalizar lo que realmente me hace sentir, en la que le digo lo que me hace sentir en estos momentos, lo que necesito.

— Te necesito Severus, no puedo aguantar un segundo más sin que me vuelvas a hacer tuya

— Granger, esto es patético— dice separándose de mi pero con sus ojos ardiendo en llamas— Estar aquí en un zulo besándonos como dos proscritos mientras yo debería de estar con mi hijo, y tú con tu acompañante

— Si no me hubieras estado evitando toda la semana— respondo— No sabes lo que he necesitado que me besaras, que me hicieras tuya todas las noches

Severus no me responde nada, se va sin decir ni una palabra. La impotencia que siento al ver como se marcha sin decir ni una palabra, más es más que la que tenía en Hogwarts cuando sacaba una B y no una A.

Paso un par de minutos dentro del minúsculo cuarto lleno de porquería, intento serenarme, intento que mi piel deje de arder y que mi deseo desaparezca. Cuando creo que ya he logrado serenarme, salgo de la minúscula estancia. Camino lentamente para tardar lo máximo posible en llegar a mi asiento. James al verme me mira de forma rara, parece que se ha dado cuenta lo que hay entre Severus y yo.

— ¿Dónde estabas?

— He ido al baño— respondo de forma indiferente

Mi acompañante no dice nada, se centra en el partido y yo en intentar encontrara a Severus, quien no tiene que estar muy lejos porque las escaleras que ha bajado llevan unas filas de asientos más abajo que las mías. Al final lo encuentro, junto a Liam, Dirk e Isaac, además de Becca quien tiene su mano sobre su brazo con todas las confianzas. De nuevo nace en mi un sentimiento de propiedad, nunca antes sentido, no me gusta nada que ella se tome tantas confianzas con ese hombre que hasta hace unos instantes me estaba contestando a los besos ardientes.

— GOOOOOOOOOOOOOOOOL— escucho gritar a James a mi lado

Mi acompañante se levanta del asiento, como hacen los demás aficionados del Arsenal. Tanta persona eufórica hace que yo también me levante para poder seguir mirando a Severus. La celebración del gol hace que la madre de mi alumno se levante de su asiento y que después abrace demasiado efusivamente a mi hombre, si no fuera porque él no le responde de la misma forma ya hubiera sacado mi varita y la hubiera hechizado.

— ¿Queda mucho?— pregunto a James cuando se ha sentado después de celebrar el gol

— Unos quince minutos— me responde centrado en el partido

Los minutos pasan realmente lentos, entre que es una de las "citas" más aburridas que recuerdo y que Severus no deja de ser tocado por ésa mujer. Cuando el arbitro pita el final Riley se levanta y me ayuda a levantarme, para después pasar su brazo por mi cintura. Dejo que él me guíe al exterior del estadio entre la multitud, sin darle importancia a su cercanía.

— Te invito a tomar un café— escucho cerca de mi oído

— James, gracias por el ofrecimiento pero tengo cosas que hacer— respondo intentando soltarme de su agarre sin conseguirlo

— Solo será un rato— insiste de una forma tan lastimera que acepto

Caminamos lentamente hasta un pub cercano al estadio, el lugar está bastante lleno de gente. Una mesa cerca de la entrada es la que al final ocupamos, en la que un camarero nos viene a preguntar que deseamos para tomar. James se pide una pinta y yo un café cargado. Empezamos a hablar de cosas triviales hasta que llegan nuestras bebidas, momento en el que él aprovecha para cogerme la mano y yo para quitarla de forma incómoda.

— Mira James— empiezo— Te aprecio, me pareceres un chico realmente agradable y muy guapo, pero espero que no busques nada más de mi que una amistad porque es lo único que te puedo ofrecer— termino de decir sinceramente, no queriendo darle falsas esperanzas

— ¿Cómo puedes preferir a ese cuarentón antes que a mi?— pregunta ofendido porque sabe que mi negación a él es por Severus

— No voy a hablar nada de él contigo, y si te quieres comportar como un capullo me da lo mismo— susurro levantándome y saliendo del pub

Durante unos cuantos metros voy por la calle maldiciendo a ese bombero, compañero de Harry, que se piensa que por ser más joven que Severus es mejor que él. Dejo de refunfuñar cuando llego al metro y cojo la línea de Picadilly, en la que después deberé hacer trasbordo para llegar a casa, donde no estará Harry porque él también tiene una cita con una chica. Pienso en como le estará yendo a él, espero que mejor que a mi porque entre que Severus estaba con otra y yo he tenido que ir con un bombero únicamente porque mi mejor amigo decía que sería bueno para despejarme. Harry se piensa que lo que tengo con el padre de mi alumno solamente es atracción, solo sexo, pero realmente es algo mucho más profundo y que cada vez me doy más cuenta que viene de hace mucho tiempo atrás.

— Si tú supieras, Harry— me digo suavemente a mi misma

Desde que estoy loca por Severus pienso en como se lo voy a decir a mi mejor amigo, como le voy a contar que me estoy tirando a nuestro antiguo profesor de pociones. Se que a Harry le va a hacer mucha ilusión, que desea agradecerle todo lo que hizo por él durante la guerra mágica.

Me bajo en la estación de Picadilly, no me apetece llegar a casa y estar sola, prefiero pasar un rato con Severus y con Liam. Al llegar a la portería donde vive mi antiguo profesor entro y subo en el ascensor, de nuevo parada frente a esa puerta que hace una semana me ocultó del mundo exterior y me permitió conocer íntimamente a mi ex profesor.

Espero unos segundos a que la puerta se abra, ya he puesto mi más amplia y sonrisa seductora. Al ver quien me abre la puerta me pongo seria, ELLA está en casa de Severus y se toma las confianzas de abrir su puerta.

— Hola Hermione— me saluda un poco sorprendida por verme ahí plantada— ¿qué haces aquí?— cuestiona

— Hola Becca. Pasaba por la zona y he pensado en venir a hacerle una visita a Severus para que me invitara a tomar un café— contesto aunque lo que deseo decirle es que lo que hago es venir a tener sexo salvaje con mi antiguo profesor

Severus aparece en el pasillo y mira la escena que está sucediendo en la puerta de su casa, la que estamos viviendo dos mujeres.

— Severus, no sabía que habías invitado a Hermione a merendar— comenta Becca al verlo aparecer

— Y no la he invitado— responde sin mirarla, fijando su mirada únicamente en mi— No se que hace aquí

De nuevo, la madre de uno de mis alumnos agarra del brazo a Severus. Otra vez está tocándolo, otra vez se toma unas confianzas que no se porque se las está tomando. Si quiere demostrar que ella es muy amiguita de mi hombre, le voy a demostrar que yo tengo lo que ella no tendrá nunca aunque se note que ganas tiene de llegar a más. Lentamente, con una sonrisa pícara y lujuriosa, entro en la casa y sin cortarme lo más mínimo beso los labios de Severus, ante la mirada incrédula de esa mujer que sigue agarrando su brazo.

— No me hace falta invitación para venir a ver a Severus, quizás a ti si pero a mi no— comento en un susurro cogiendo su mano y quitándola del brazo de mi antiguo profesor

— ¿Por qué no me lo habías dicho?— pregunta ahora la madre de Dirk

— No tengo porque hablar de mi vida privada contigo, Becca— responde seriamente Severus

La frase de MI hombre de negro me hace feliz, ha aceptado con esa frase que yo formo parte de su vida privada. Se lo reservado que es siempre el antiguo mortífago, se lo poco dado que es a hablar de cualquier cosa y mucho más de cosas sobre su intimidad. Centrada en mis pensamientos de alegría por la respuesta de Severus no me doy cuenta de que Becca lo está abrazando y susurrando algo al oído. Cuando decido que ya es demasiado lo que han estado juntos los separo, marco mi territorio como no lo he hecho jamás antes.

— ¿Y quién era el chico con el que has estado en el partido?— pregunta la madre de mi alumno intentando molestar

— Un amigo— respondo cortante

Después de mi respuesta Becca camina hacia el salón y me deja en el pasillo con Severus, nos deja unos instantes de intimidad y de discreción.

— ¿Qué hace ella aquí?— cuestiono celosa y rodeando su cuello con mis brazos— Te toca demasiado, la forma en que te ha abrazado en el gol del Arsenal no es normal

— Granger no se que pretendes, realmente no lo comprendo— dice suavemente besando mis labios y haciéndome feliz

— Tenerte a ti solamente para mi, que ninguna otra mujer pueda tocarte como lo hago yo— susurro devolviéndole el beso mientras acaricio suavemente su cuello, ése que me encanta a pesar de la cicatriz que le dejó Nagini

Severus se separa de mi y camina hacia el salón dejándome en el pasillo plantada con una gran sonrisa, viendo como progreso más rápido de lo esperado con él. Mi mente evoca su cuerpo desnudo, ese cuerpo que pude disfrutar y que tiene diversas cicatrices que me encanta besar. Salgo de mi ensimismamiento, camino por el pasillo y entro en el salón donde están mis tres alumnos con los dos adultos. Los pequeños vienen a saludarme con unas grandes sonrisas.

— Te hemos visto con tu novio, señorita— canturrea Isaac

Lo que me faltaba, ahora tener que escuchar a los tres niños cantando que tengo novio. No me gusta nada que digan eso delante de Severus, no quiero que él se piense que lo nuestro solamente fue un polvo y que únicamente quiero que caliente mi cama, yo quiero mucho más de él, quiero todo de Severus Snape, ahora apellidado Prince.

— Niños dejar en paz a la profesora— interviene mi antiguo profesor— Si es, o no es, su novio no tiene que importarnos

— Dirk, Isaac— llama Becca— ya es hora de irnos para casa a cenar y de dejar tranquilo a Severus. ¿Quieres venir a dormir a casa esta noche, Liam?

La propuesta de la madre de mi alumno me hace sentirme feliz, si se lleva a mi alumno predilecto con su hijo y con Isaac podré pasar una noche a solas con Severus. Espero que él conteste que sí, que deja a su hijo irse con sus amigos, y que así nosotros podremos disfrutar sin estar preocupados por si se despierta Liam o por si le pasa algo.

— Papi, por favor, deja que vaya a casa de Dirk a dormir—suplica el pequeño Liam a su padre, juntando las manos— Me portaré bien, lo prometo

— Por esta vez puedes ir, pero ya sabes que si Becca me dice que no te has portado bien no te dejaré ver Bob Esponja en todo un mes— advierte mortalmente serio

Los tres niños saltan contentos con la respuesta de Severus. Una vez ellos están preparados y mi hombre le ha dado el abrigo y el bolso a Becca, tras sacarlos de la habitación, besa la frente de Liam y le advierte que se porte bien antes de dejarlo marchar. Al cerrar la puerta no puedo aguantar ya más y rodeo con mis manos su espalda.

— Tenemos toda la noche para nosotros solos— susurro contra mi oído— Debemos aprovecharlo

— ¿Jugando al parchís?— contesta de una forma irónica girándose y desarmándome completamente

— Mejor al monopoly— respondo con una gran sonrisa porque me encanta bromear, me encanta notar la excitación que se activa entre nosotros

Notar como sus manos toman la iniciativa de empezar a desabrocharme la camisa me hace realmente sentirme en el cielo, que él comience es un buen inicio para poder soñar en un futuro. Mis manos directamente a su perfecto trasero, ese que cuando lo vi desnudo me lamí los labios porque mis manos podían recorrerlo. Sin prisa vamos caminando hasta la habitación, entre besos y caricias íntimas. Al llegar a la cama de Severus mi camisa desaparece, él me tumba con suavidad encima y me mira con una pasión tan notable que empiezo a quemarme por dentro.

— Severus, tócame— pido recostada disfrutando de como me esta devorando con la mirada— Tócame, bésame, lámeme entera y muérdeme

Cada palabra que voy diciendo lo hago con un gemido más profundo. Mis manos empiezan a acariciar mi estómago lentamente, sigo bajando acariciando mi vientre y finalmente las cuelo bajo mi ropa interior. Mis dedos empiezan a jugar con mi clítoris, me estoy tocando para él, me estoy masturbando para que él disfrute de verme así de entregada. El darme placer a mi misma es algo que he hecho mucho desde que ha empezado el curso escolar, el hacerlo pensando en él también pero el hacerlo frente a él es la primera vez, y la sensación de excitación y poder que nace en mi interior es inimaginable. En su mirada noto el fuego quemando, deseando hundirse en mi, hacerme suya. Tan en el cielo estoy dándome placer para él que no me doy cuenta de que se desabrocha los pantalones hasta que se tumba sobre mi

— Granger— gime penetrándome de una vez

Semejante primera embestida, brutal y certera, hace que del interior de mi alma salga un profundo gemido gutural. Sin darme tiempo a que me recupere empieza de nuevo con embestidas lentas, tan sumamente lentas que son enloquecedoras y las cuales no desearía que terminaran jamás. Une sus labios con los míos mientras entra y sale de mi, jugando conmigo para que le suplique y le pida que vaya más rápido. No quiero ceder, no quiero, pero mi orgullo termina dejado a un lado cuando necesito más placer y se que él me lo puede dar, y estará encantado de dármelo.

— Más rápido, por favor, Severus— pido gimiendo mientras enrollo mis piernas en sus caderas, mis uñas se hunden en su espalda y yo intento moverme para acelerar el ritmo

— No sea impaciente, Granger...tenemos toda la noche

Esa respuesta, dicha de semejante forma, hace que me estremezca y que esté un poco más cerca de llegar al orgasmo. De nuevo él, de nuevo su aumento de ritmo hace que yo llegue al clímax, que mi interior sufra una convulsión y que mi vagina se tensione contra su miembro para hacerlo derramar su semen en mi interior. Se desploma con mucho cuidado a mi lado, saliendo de mi interior y dejándome vacía, haciendo que sienta que me falta algo. A pesar de su cansancio, alza su brazo y rodea mi cintura.

— Te necesito tanto— susurro apretándome contra él, ocultando mi cara en su pecho

Tranquilamente beso las pequeñas cicatrices que tiene en su pecho, su respiración se suaviza y noto como poco a poco se va quedando dormido. Disfrutando de estar entre sus brazos, tatuados con la marca tenebrosa y el nombre de su hijo Liam, yo también me dejo llevar por el cansancio, por el agotamiento que me ha producido dejar que Severus me haga suya.

No se cuanto tiempo he dormido, todavía es de noche y mi acompañante sigue descansando tranquilamente. Me separo levemente del pecho de Severus, observo su relajado rostro dormido, ese que tiene alguna arruga por la difícil vida que ha llevado, ése que me encanta ver relajado y no serio como siempre que está despierto. Dejo de pensar en lo encantadoramente adorable que está dormido al darme cuenta que su miembro está despierto. Una sonrisa pícara y hambrienta nace en mis labios, voy a desayunar leche y a regalar un orgasmo.

Con mucha suavidad me deslizo hasta donde la erección del Severus durmiente, esa que me saluda y me dice "Cómeme, cómeme", y yo como buena persona que soy hago caso a las invitaciones que se me hacen. Primero empiezo dando leves besos desde los testículos hasta la base del glande, después vienen las leves lamidas con las que Severus se despierta, y finalmente lamo y succiono ese gran dulce que me encanta. La mirada de estupefacción de mi amante es un poema, creo que semejante forma de despertar no se la esperaba en absoluto.

— Grangeeeeeeeer...

Su gemido, acompañado por sus manos obligándome a acelerar la succión me vuelven loca. Tanto que tras casi atragantarme, con semejante dulce duro, él explota y yo lamo como una aspiradora hasta que no queda nada.

— Tenía hambre y lo que tenía más a mano para devorar era tu porra— bromeo estallando en carcajadas, sorprendiéndome cuando él también empieza a reír

— Gryffindor de mierda— responde intentando dejar de reír, algo que yo no quiero— ¿No sabes que comer algo que no es tuyo y para lo que no tienes permiso está mal?— cuestiona alzando una ceja y levantándose de la cama desnudo para ir a la cocina y tomar un vaso con leche, dejando a la vista ese culo que me vuelve loca

Al volver a la habitación con un vaso lleno de leche y ponerlo delante de mis ojos no entiendo nada, sinceramente me desconcierta y eso es algo que me gusta. El estar con alguien que tiene mi nivel intelectual, que capta mis ironías y sigue mis bromas es genial.

— Leche del vaso, SÍ— dice lentamente como si fuera una niña pequeña— Leche del pene en la erección mañanera, también— vuelve a decir soltando una risilla mientras bebe de una vez todo el vaso

De sus labios resbala un hilillo de líquido blanco. Me levanto de la cama, y tras pasarle mis brazos por su cuello, mi lengua lame ese líquido desde su barbilla, con incipiente barba, hasta terminar besando sus labios.

— He aprendido la lección, profesor Snape— respondo sugerentemente— ¿o prefiere ser profesor Prince?

No le doy tiempo a que me conteste porque me separo de él y me dirijo hacia el baño, donde tengo pensado tener mi orgasmo de buenos días, ese que me va hacer desayunar con una sonrisa enorme. Parece que Severus comprende perfectamente lo que yo deseo porque noto su cuerpo desnudo contra el mío entrar en la bañera.

— Mejor profesor Prince, loba Granger— responde besando y mordiendo mi oreja a la vez que el agua moja nuestros cuerpos

TBC...

Sexto capítulo, desde el punto de vista de esta Hermione que he creado con un punto celosa y muy pasional, el lado estudioso de Rowling lo estoy dejando de lado xD. Parece que Herm ve claro que Becca quiere algo con su Severus, aunque no piensa dejarle que se le acerque medio centímetro. Un capítulo con lemmon, espero que os haya gustado como está escrito porque a mi me cuesta escribirlo y nunca estoy segura de cómo queda. Tengo que decir que intento darle a todo toques de humor, con las frases éstas que son subidas de tono xD. Por cierto, el iluso del bombero James Riley pensar que le llega a la suela del zapato a nuestro Sev que gran persona y mejor amante xD. Espero que hayáis disfrutado con el capítulo.

Un saludo, gracias por leer la historia y por comentar, sois muy amables.