CAPITULO VIII

Mi mirada va de un lado a otro de la clase, esperando encontrar esos ojos negros que me queman por dentro y ese cuerpo maduro, que me encanta lamer y besar. Estoy en una clase llena de alumnos disfrazados y padres vigilándolos, siendo amable con todos y no dejando ver mis ansias por que aparezca él con Liam. Se que a Severus no le gusta este tipo de acontecimientos, pero también se que por su pequeño vendrá. Y no me equivoco porque transcurridos un par de minutos aparecen los dos por la puerta, Liam disfrazado de pirata con un parche en el ojo y una pata de palo, y el hombre que me quita el sueño cada noche con su ya habitual coleta, una traje negro a juego con la corbata fina y una camisa muy slytherin. Mi corazón comienza a latir mucho más rápido de lo que lo hacía hasta hace un par de segundos, porque cada vez me cuesta más disimular que no estoy enamorada y que solo es atracción física y sexual. Respiro profundamente, me tranquilizo y camino hasta donde está él con Liam para saludarlos.

— Estás muy guapo, Severus— susurro detrás de él, en un tono de voz tan bajo que solamente es para que me escuche él

— No hace falta que me ensalces para seguir teniendo sexo— me contesta en el mismo tono de voz y con una sonrisa ladeada que me pone cachonda perdida, algo no muy complicado

Con comentarios como este recuerdo porque me gusta tanto, porque el que sea tan sumamente slytherin me vuelve loca y consigue que mi cuerpo se caliente. Ahora cuando pienso en mis años de Hogwarts no entiendo como me podía dar miedo, como no llegaba a comprender su carácter sarcástico y burlesco

— Una tarde realmente encantadora— comenta— Rodeado de niños hiperactivos disfrazados, y de marujas que no dejan de hablar de temas insustanciales mientras sueltan risitas idiotas

— Debo de seguir saludando a los demás padres— respondo recuperando la cordura y evitando violarlo delante de tantos niños y tantos padres, que es lo que realmente me apetece

Él se va después de escuchar mis palabras, se aproxima a Becca y Margaret, que están con sus hijos también disfrazados de piratas. Las dos mujeres están hablando y riendo, se nota que están relajadas y disfrutando la aparición de Severus. Veo como la madre de Isaac cruza unas palabras con mi hombre, como él le contesta y luego como ella vuelve a hablar. No puedo seguir hablando porque llegan más padres con sus hijos y debo ejercer de profesora responsable.

Cinco minutos más tarde, tras haber saludado a tres alumnos más y a sus respectivas madres, mi mirada vuelve a buscar a Severus. Noto como únicamente está Margaret, que tanto Becca como mi hombre han desaparecido y ya es demasiada coincidencia.

— Parece que la chica más bella está ausente— escucho susurrarme al oído mientras mi cintura es rodeada con unos fuertes brazos

No me hace falta girarme para ver quien es, se que es Harry por su voz y por su olor. Tan metida estaba en mis pensamientos que se le había olvidado por completo que Harry iba a pasarse por el colegio.

— No estoy ausente— me quejo mientras me giro en su abrazo y quedo muy cerca de sus labios— Y suéltame que no quiero que todo el mundo piense que eres mi novio

— Claro, se me olvidaba que tienes por aquí al hombre que te tiene tan contenta y que te da orgasmos— responde suavemente dejando de rodear mi cintura con sus brazos

Ahora que ya estoy cara a cara con él puedo observar que se ha arreglado y está realmente guapo, no entiendo como Ginny pudo ser tan idiota de dejarlo escapar o como no hay una larga fila de mujeres deseando salir con él. Pienso en lo raro que es que sienta que él es un hombre para cualquier mujer menos para mi, para mi es como un hermano y a un hermano no se le puede ver como si fuera un hombre.

— No está aquí, ha desaparecido con otra madre— respondo con un tono de voz que Harry sabe perfectamente que es

— ¿Estás celosa?— me pregunta incrédulo mientras vuelve a pasar uno de sus brazos por mi cintura

Diversas madres nos miran, creo que la mayoría ya van a tener cotilleo para un par de meses. Mi mirada se posa en el lugar donde Margaret nos está mirando con una sonrisilla en sus labios pero seriedad en sus ojos. Ese contraste me hace ponerme más nerviosa y posesiva, porque la seriedad no la entiendo a menos de que sepa que me estoy acostando con Severus. La realidad de que ella lo sabe me golpea como un jarrón de agua fría, ella sabe la verdad y parece que no está nada muy deacuerdo de que yo pueda estar con Harry y acostándome con el padre de Liam.

— Yo no estoy celosa— contesto al sentir como me acaricia la mano y me hace salir de mi trance— Confío en él

Noto como mi mejor amigo no me cree ni una sola palabra, algo lógico porque nunca he sabido mentir. Suspiro y dejo que mi mejor amigo me acaricie la cintura, necesito unos pocos mimos para no sentir que Severus se me escapa entre los dedos. Mi mirada se posa en la puerta al ver entrar por la puerta a la madre de Dirk con una sonrisa de medio lado, demasiado feliz en comparación con como la recuerdo al llegar a la fiesta de Halloween de su hijo.

— Herm, cielo, nunca se te ha dado bien mentir— me responde Harry— Es como cuando tampoco estabas celosa en sexto de que Ron estuviera besuqueándose con Lavender

— No es comparable Harry— susurro— Ronald no le llega a la suela del zapato a él en temas de sexo, es una máquina— termino de decir en un susurro sin expresar lo que realmente siento por Severus

La conversación que tengo con mi amigo se ve interrumpida por una de mis alumnas, la pequeña Loren. La niña se ha acercado a nosotros de forma tímida y vestida de bruja, con su sombrero de pico y una verruga en la nariz, además de una túnica. Harry sonríe ante la visión de la pequeña y se que está rememorando a McGonagall el día que la vimos por primera vez, el día de la selección. Dejo que mi mejor amigo sonría y yo me agacho para ver que necesita Loren.

— ¿Qué pasa cielo?— pregunto con una suave sonrisa que parece la hace más valiente, que la vergüenza le desaparezca levemente

— ¿Cómo se llama tu novio, señorita?— pregunta con una encantadora sonrisa

La pregunta de la pequeña me deja sin saber que decir, no me hubiera esperado nunca que una niña de 6 años me preguntara algo así. Antes de que pueda decir nada Harry se agacha y le coge la mano de forma cariñosa, le sonríe y le guiña un ojo con gesto cómplice.

— Me llamo Harry y seguro que cuando tú seas mayor vas a encontrar un novio tan guapo el que Hermione ha encontrado en mi

— La profe es la mejor— responde mi alumna sonriendo ampliamente

— Yo soy el mejor y ella es la mejor, una gran pareja aunque es una lástima que tú seas tan pequeña— bromea Harry quitándole el sombrero y divirtiendo la pequeña todavía más

Desearía poder estrangular a mi mejor amigo con las manos, por decirle a una niña cosas que no son. Noto como la mirada de las madres de Dirk e Isaac, que ya ha vuelto, están clavadas en nosotros dos. Tanto Margaret como Becca están escuchando lo que dice Harry, y a mi empiezo a notar como un vacío aparece en mi estómago. Empiezo a sentir pánico porque cualquiera pueda irle con el cuento a Severus y él decida cortar lo que sea que tengamos, no quiero que él se forme una idea equivocada de mi.

— Loren, tengo que hablar con Harry un momento— le digo a mi pequeña alumna mientras cojo a Harry para que se levante

La mano de mi ojiverde en mi cintura hace que se me pase un poco el pánico, aunque todavía noto el vacío en el estómago por la posibilidad de llegar a perder a Severus. Parece que Harry al ver mi expresión se ha dado cuenta de que no debería de haber bromeado con el tema, se acerca más a mi y me intenta animar.

— Lo siento, no pensé que te fuera a afectar de semejante forma una broma con una niña de 6 años— se disculpa

— Harry, lo saben— contesto en un susurro intentando forzar una sonrisa

— ¿Quiénes saben qué?— pregunta desconcertado

— Ellas— digo en un susurro muy cerca de su oreja, señalando a Margaret y Becca que no nos quitan los ojos de encima— Saben que me estoy acostando con el padre de Liam, y ahora se pensarán que tú y yo somos pareja. Van a pensar que soy una cualquiera— termino de susurrar angustiada por semejante posibilidad

La mirada verde de mi Harry viaja de una mujer a otra durante breves instantes. En sus labios aparece una preciosa sonrisa y su mano se alza levemente para saludarlas de una forma cortés.

— ¿Quién es la de la derecha?— pregunta suavemente sonriéndome

— Se llama Becca y es la que quiere acostarse el padre del hijo de su amigo— respondo muy convencida de que aunque no lo diga se quiere tirar a Severus

— El viudo cuarentón tiene suerte eh— bromea Harry arrancándome una sonrisa— Una joven veinteañera preciosa, inteligentísima y buena gente le calienta la cama— dice en un tono de voz casi inexistente— y otra mujer de unos 35 años, atractiva e irresistible, también quiere calentarle la cama. Empiezo a envidiar a semejante hombre, quizás hasta a mi también me ponga— termina de decir riendo y logrando arrancarme una leve risita— a este paso vas a tener que sacar tus garras conmigo, y eso que me gustan más dos tetas que a un niño un Chupa Chups

Golpeo levemente la mano que no me está rodeando la cintura, es un golpe juguetón aunque simule indignación. Parece que Harry está contento por haber logrado que sonría de nuevo, por conseguir que el vacío de mi estómago haya desaparecido.

— ¿Te parece atractiva?— pregunto con una sonrisa pero muy enserio

— Mucho, tiene un algo que me da morbo— responde sin ningún pudor— Ahora mismo me la estoy imaginando desnuda debajo de mi con la cara de placer y gimiendo mi nombre, la verdad que me estoy poniendo duro— termina de decir muy despacio y muy lentamente, poniendo ese tono que me exaspera

Cada palabra dicha por mi mejor amigo, aunque se que es broma, me resulta como una bofetada. Severus y Becca ya no son dos adolescentes quienes tontean y se enrollan, las mujeres de treinta y los hombres de cuarenta tienen sexo si se atraen. Para intentar alejar de mi mente ese pensamiento de mi hombre desnudo embistiendo a la madre de Dirk, lo busco con la mirada por el salón. No está pero veo como Liam está demasiado cerca de la puerta. Me suelto del brazo de Harry y voy hasta donde está el pequeño que me tiene tan conquistada como el padre.

— Liam, ¿y tu papá?— pregunto acariciándole la cabeza

— Fuera— responde— Esta noche me llevará a pedir caramelos— me dice feliz con una gran sonrisa

Dejo que el niño vaya a jugar con sus amigos, y compañeros de clase. Salgo al pasillo y veo que está mirando por las cristaleras de los pasillos. Sus ojos están hipnotizados por la lluvia pero su cuerpo muestra una tensión que no comprendo, algo ha tenido que pasar con Becca para que ahora él se encuentre en este estado. Con mucho cuidado me aproximo, no quiero molestarle pero necesito sentir que es mío. Lo que siento por Severus cada vez me sorprende más, me sorprende porque es más profundo de lo que realmente pienso.

— Parece que alguien está llorando allí arriba— comento intentando no alterarlo, queriendo que siga en el estado de hipnotismo

— Granger, no estoy de humor— avisa con voz fría— No me molestes

Ese tono de voz me duele pero decido no darle importancia, porque se como es él y porque se que algo le ha pasado. Mi mano quiere mostrarle que estoy a su lado en lo que necesite, y el apoyo lo muestra entrelazándose con la suya. Nuestros dedos entrelazados, mostrando que aunque no hayamos marcado unos límites en lo que tenemos puede contar conmigo. Unos segundos más, tarde él separa su mano de la mía con mucha delicadeza para no herirme. Sus ojos negros me miran, esa mirada profunda y penetrante me hace sentir desnuda, se que él puede ver que estoy preocupada.

— Tenemos que hablar— susurra, muy cerca de mi oído, aproximándose a mi hasta quedar a pocos centímetros— Esta noche en mi casa, cuando te hayas librado de Potter

Lo agarro de la corbata, necesito que me bese porque su cercanía me está matando. Deseo sentir sus labios en mi cuello, en mis labios, pero él no me complace y yo empiezo a pensar que realmente él tiene algo más serio con Becca.

— ¿Qué pasa Severus?— pregunto intentando que no note que estoy sintiendo un dolor en el pecho que jamás había sentido— ¿Es por la madre de Dirk?— cuestiono directamente, si es por eso quiero que me lo diga ya

Espero unos segundos a que me conteste algo, su silencio me está matando. Desearía gritarle pero lo que hago es besarlo, junto mis labios con los suyos y vuelvo a sentirme en el cielo. Las sensaciones que despierta dentro de mi son increíblemente perfectas, me llena por completo con un solo beso.

— No pasa nada Granger, únicamente necesito hablar con alguien y tú eres la única con la que puedo— responde con un tono realmente gentil, no muy propio del odioso Severus Snape— No creo que nadie más me tomara enserio si hablara de magia, varitas y un castillo— intenta bromear, algo que me sorprende

— Pensé que no querías volver a hablar de magia— digo alzando una ceja sin creerme ni una palabra de las que me está diciendo

— Esta noche a las 9 te espero, Granger— termina la conversación con semejante sentencia, a la que es imposible decir que no

Él se va sin esperar a mi respuesta, sabe que estaré en su casa a la hora que ha indicado. No quiero volver a entrar en clase, no me apetece tener que soportar a mis pequeños alumnos y a sus padres, aunque se que dentro está Harry y que él sabrá como reconfortarme. Después de un amargo suspiro dejo de mirar por la ventana, siento mi corazón rompiéndose ante la posibilidad de que Severus me diga que le interesa otra mujer. Al ir a entrar a clase Liam y mi hombre están saliendo, el niño muy contento y sonriente. El pequeño sin mediar palabra me abraza y yo no puedo resistirme a besarle la frente, porque es un encanto.

— Estás muy guapo de pirata, Liam— le digo con una sonrisa

— Mi papá me ha comprado el disfraz, es el mejor— contesta el niño— Y esta noche me llevará a pedir caramelos

— Si sigue lloviendo no podremos ir a por caramelos— advierte Severus cogiendo su mano y sacándolo al pasillo

Mi mirada acompaña a padre e hijo hasta que se pierden por el pasillo, hasta que desaparecen de mi vista. Tras quedarme sola fuera de la clase entro y busco a Harry, que está rodeado de mis pequeños alumnos. Parece que los está distrayendo haciendo trucos de magia porque veo que de entre sus manos aparece un largo pañuelo de colores. Los madre están encantadas mirando a mi mejor amigo, quien está demostrando tener bastante maña con los niños.

— Tiene usted, profesora Granger, un novio muy afectuoso con los niños— escucho una voz de mujer a mi lado

No contesto nada, ya estoy cansada de desmentir ante todo el mundo que entre Harry y yo no hay nada.

— Y los trucos de magia se han terminado por hoy, niños y niñas— dice muy sonriente mi amigo— Intentaré convencer a vuestra profesora para que me deje volver otro día

El capullo de mi mejor amigo ha logrado con sus palabras que ahora todos, tanto mis pequeños alumnos como sus madres, me miren directamente a mi. Los niños y niñas esperan una respuesta, ilusionados por poder volver a tener a Harry haciendo trucos de magia. Pienso en que pensarían si supieran que los magos existen de verdad, que hay hechizos y pociones.

— Porfa profe— me pide Dirk que está a mi lado— Queremos que Harry vuelva

A semejante petición se unen los demás y yo no puedo hacer otra cosa además de aceptar. Les prometo que alguna tarde vendrá Harry a seguir haciéndole trucos de magia, pero que él tiene mucho trabajo siempre así que puede ser que tarden unos días en volverlo a ver. Después de mi respuesta todos, tanto niños como adultos, vuelven a disfrutar de la distendida tarde de Halloween celebrada en la clase.

— Te voy a matar— susurro en el oído de Harry al situarme a tu lado

Él vuelve a rodear mi cintura y me da un suave beso en la mejilla que es visto por Becca y Margaret. Esas dos mujeres no me quitan la vista de encima ni un segundo, empieza a ser realmente exasperante.

— Yo también te quiero, cielo— responde mi compañero de pisa— Y por cierto, me ha parecido un encanto el niño

— ¿Has visto al padre?— pregunto nerviosa

— De espaldas, con esa coleta que lleva. Tiene pinta de ser un poco bohemio, no se si te conviene demasiado— apuntilla ahora mi ojiverde particular

— Después voy a ir a su casa, quiere hablar conmigo y seguramente corte con lo que sea que tenemos

Él nota mi tristeza, me acerca más en el abrazo por la cintura. Lo que queda de fiesta la pasamos de esa forma, mirando como los niños disfrutan jugando y espantándose entre ellos, y como las madres hablan tranquilamente. La hora de terminar llega y yo los dos empezamos a despedirnos tanto de mis alumnos como de sus madres. Harry al despedirse de Becca le da un papel con su número de móvil, y si no fuera porque empiezo a contar hasta 100 le estaría dando un guantazo a mi mejor amigo. La mujer no solo quiere quitarme a Severus, sino que ahora también va a quitarme a mi mejor amigo, empiezo a pensar que como siga así Voldemort a mi lado va a ser un santo.

— Me voy— digo una vez que han salido todos y la clase está vacía

— No me dejes a mi para recoger todo esto— se queja Harry

— Te lo mereces por mal amigo, que te digo que ésa quiere quitarme al padre de Liam y tú lo único que haces es intentar ligártela

— Sí él se quisiera tirar a esa mujer ya lo habría hecho, ya no tiene edad para andarse por tonterías— comenta de una forma en que me quiere decir que Severus no se anda con tonterías, que cuando ama lo hace de verdad— Además, piensa que si me la tiro yo no irá con tu viudo

Hago un hechizo para que todo quede como cuando estaba antes de la pequeña fiesta, que todo quede ordenado. Una vez ya está la clase limpia cojo mi abrigo y salgo de la clase, aunque mi compañero de piso intente frenarme para decirme alguna cosa.

Salgo a la calle y me empapo de la cabeza a los pies, la tormenta está en pleno auge. Corriendo cruzo la calle y llego a la portería donde vive Severus, y de la que un vecino atrevido está saliendo a la calle. Subo en el ascensor pensando en lo que puede llegar a pasar con mi antiguo profesor, el pánico que tengo a que quiera dejar lo que tenemos es mucho. Tras coger aire, y soltarlo, golpeo la puerta y espero a que me abra. Al abrir la puerta noto como él está sorprendido de verme, quizás se pensaba que no aparecería con semejante tormenta. Sin decir nada me hace pasar al interior de su casa, ese lugar en el que me ha hecho sentir el máximo placer en diversas ocasiones.

— Será mejor que te des una ducha caliente antes de que cojas una neumonía— me dice con una voz que suena de preocupación, algo que logra que mi adolorido corazón se acelere

Acepto sin decir nada, únicamente dirigiéndome al baño que está en su habitación. Abro el grifo del agua caliente y me saco la ropa empapada. Bajo el chorro de agua ardiente que sale de la ducha me relajo y una sonrisa aparece en mis labios, una determinación nueva nace en mi interior. Lucharé por conseguir a Severus con todo lo que tenga, no me voy a achantar frente a ninguna mujer.

Salgo de la ducha con una nueva determinación y con la piel quemándome por el ardiente agua que me ha hecho entrar en calor. Cojo un par de toallas, una para el cuerpo y otra para el pelo. Salgo a la habitación y allí sobre la cama me encuentro con una camisa de Severus. Una sonrisa aparece en mis labios, él se ha molestado en prestarme su ropa. Cojo la camisa entre mis manos y la llevo a mi nariz, para comprobar que huele como él, que tiene ese olor varonil que me vuelve loca. Una vez con la camisa puesta vuelvo a entrar al baño para mirarme al espejo, para comprobar como me llega hasta la mitad de los muslos y me hacen ver como una niña. Una vez desabrochados los dos primeros botones decido que ya es tiempo de ir al salón, donde me espera el niño más encantador que he conocido jamás y el hombre que ocupa día y noche mis pensamientos.

— Toma, profe— escucho que me dice Liam al salir de la habitación mientras me tiende un secador— Si no te secas pronto el pelo te pondrás mala

Sus palabras me llegan al alma, realmente es tan sumamente encantador que desearía poder ser yo su madre y mimarlo. A duras penas aguanto las lágrimas que me produce su gentileza al quererme proteger de un posible resfriado. Las lágrimas las logro contener pero lo que no puedo contener es el abrazarlo, necesito tenerlo entre mis brazos y protegerlo de cualquiera que le pueda llegar a hacer daño. En momentos como estos es cuando envidio a la madre muerta de Liam, por haber tenido a un hijo tan sumamente encantador y por lograr que Severus se enamorara de ella.

— Gracias por evitar que me ponga enferma, eres todo un caballero— respondo sin soltarlo de mi abrazo, no quiero dejarlo ir

— Eres amiga de mi papá, tengo que cuidarte profesora— dice ahora él, agarrándome más fuerte y no queriendo que rompa el abrazo

— Liam, deja que Granger cene y se acomode— pide Severus de una forma muy afectiva para ser él— Ves a lavarte los dientes y a la cama, que hoy ha sido un día muy largo para un pirata como tú

Es realmente increíble como Liam obedece a su padre, no tiene que decirle dos veces las cosas para que le haga caso. Observo todo sin decir nada, prestando atención a las pequeñas cosas que me esforzaré porque formen parte de mi vida. Pienso en como sería vivir con Severus, dormir abrazada a él cada noche, y que Liam viniera a dormir con nosotros en las noches de tormenta como hoy. Salgo de mi estado de anhelos cuando el pequeño vuelve y para frente a mi.

— Buenas noches, profe

— Buenas noches, cielo— respondo ella al niño— Duerme bien

— Mi papá me protege— contesta ahora el niño para después ir a donde Severus y besarlo en la mejilla

— Descansa, pirata, que yo velaré tus sueños— susurra mi hombre a su hijo, a la persona que más quiere en el mundo y por la que se que daría su vida sin dudarlo un solo instante

Severus va a arropar a su pequeño y yo me siento en la mesa para comer un poco de lo que hay en la mesa. El primer bocado del pescado con la salsa hace que me de cuenta el hambre que tenía. Reconozco que es tan buen cocinero como era haciendo pociones, cada comida que prepara me reafirma más ésa realidad.

— Esto está delicioso, Severus— digo cuando siento su presencia de nuevo en el salón

— No te esperaba con la tormenta— comenta sentándose a mi lado

— Habíamos quedado y yo nunca falto a una cita con alguien tan importante— recalco para que comprenda que para mi él no es ningún juego, y que yo con eso nunca bromeo

Termino de cenar en silencio, él sentado a mi lado y observándome. Siento tranquilidad ante su presencia y parece que él también está cómodo conmigo en su casa y tan escasa de ropa. Al terminar él coge el plato vacío y va a la cocina a dejarlo, mientras yo me levanto y voy al sofá para encender el secador. No se cuantos segundos pasan hasta que siento como la mano de Severus me quita el secador y yo me giro a verlo sorprendida, pensando que puede ser que esté enfermo o algo similar.

— Déjame a mi, Granger— susurra en mi oído

No puedo negarme a cederle el puesto, a que él me mime y me haga pensar en que soy importante. Me siento en el cielo porque sus manos me acarician el pelo al secarlo, consiguiendo que de mi garganta salgan pequeños gemidos de placer. Me tiembla todo el cuerpo por sus caricias, y me tiembla mucho más cuando noto sus labios besando suavemente mi oído y mi cuello. Mi mente deja de pensar cuando me empiezo a sentir consentida, cuando me siento tratada como una reina por la máxima serpiente.

— Granger— escucho muy lejano mi apellido, pero sabiendo que es él quien me llama

— ¿Sí?— logro responder sin ser demasiado consciente

— ¿Estás enamorada de mi?

— Sí— digo sin ser consciente de que le estoy confesando

Tardo unos segundos en procesar su pregunta y otros segundos más en asumir mi respuesta. Todo el placer que estaba sintiendo con sus besos y sus caricias desparece, ahora que mi mente ha reaccionado me doy cuenta que él me ha dado cariño para conseguir sacarme lo que siento.

— Severus, yo... — intento explicar avergonzada, pero interiormente también sintiéndome usada y burlada por él

Mi antiguo profesor me alza la barbilla con una mano, de una forma suave y en la que parece que no desee hacerme daño. Su comportamiento no lo comprendo, mi mente me dice que está jugando conmigo pero mi corazón toma esos gestos como reales.

— Hermione— escucho que me llama por mi nombre por primera vez— tenemos que hablar— termina de decir con las palabras que no había deseado escuchar

Empiezo a sentir pánico, seguro que ahora me dirá que le he servido para desfogarse pero que al saber que estoy enamorada de él ya no quiere nada conmigo.

— Se que tú no sientes lo mismo— digo claramente, no quiero que él vaya a ser cruel y se mofe de mis sentimientos

— No quiero lastimarte— comienza a decir dejándome muy sorprendida— Yo todavía sigo amando a la madre de Liam— confiesa hablándome con una sinceridad increíble— Pero ahora has aparecido tú y has logrado que cuando estoy contigo me olvide de Katherine

Las últimas palabras de mi antiguo profesor de pociones hace que mi corazón vuelva a latir deprisa. Él también siente algo por mi aunque todavía no sea amor, pero le provoco unos sentimientos que desde que murió la madre de Liam no sentía.

— Para mi nunca ha sido solo sexo, Severus— susurro mirándole a los ojos y queriendo que entienda que yo siempre me he entregado a él porque he sentido cosas, que no ha sido solo por placer— En Hogwarts siempre te admiré y ahora me he enamorado de ti, del hombre y padre que eres

Se que la confesión me va a hacer quedar completamente desnuda emocionalmente frente a él aunque no me importa. Se que este es el momento de ser sincera, de mostrarle lo que siento y lo que le puedo dar si acepta arriesgarse a volver a sentir.

La respuesta que recibo ante mis palabras es un suave beso en los labios, mis ojos se cierran automáticamente para guardar su sabor y textura.

— Siento no poder quererte como lo haces tú conmigo— se disculpa suavemente mientras me rodea con su protector brazo y pega a su cuerpo

— Se que acabarás haciéndolo— contesto firmemente, intentando autoconvencerme de que eso es cierto

— Tan sabelotodo como siempre, loba Granger— ronroneo contra mi oído logrando que interiormente sonrío por el nombre que me ha puesto— Y yo no soy quien para llevar la contraría a la alumna más inteligente de Hogwarts del último siglo— finaliza de decir carcajeándose contra mi oído

La grave risa hace que me sienta muy acalorada en cuestión de segundos. Cierro los ojos y dejo que la calidez que me transmite su cuerpo se grave en mi piel. Salto cuando noto como la mano del brazo que rodea mis brazos se filtra debajo de la camisa, y me acaricia suavemente un pezón para estimularlo. Sus labios en mi cuello, una mano en mi pezón y la otra acariciando los muslos. Parece que él se está dejando llevar y yo le estoy dejando hacer, no voy a parar algo que deseo a todas horas y que siempre tengo que empezar yo.

— Sev... — suspiro intentándome pegar a él— Becca...

— No tengo nada con la madre de Dirk y nunca lo tendré— contesta dejando de besar mi cuello por unos instantes

Después de semejante declaración vuelve a su faena de la noche: mimarme y hacerme sentir especial. Lentamente me tumba en el sofá, en sus labios aparece una sonrisa de hambre. Siento como mis mejillas están rojas, como mi cuerpo está temblando de anticipación al placer.

— Eres preciosa Granger— susurra desabrochándome lentamente, con mucha tranquilidad la camisa que me ha prestado

Cada vez tengo más claro que él siente algo por mi, algo importante para dejarse llevar de semejante forma.

La camisa abierta, yo desnuda frente a sus ojos y haciéndome sentir la mujer más deseada del mundo. Sus labios empiezan un recorrido por mi cuello, reparte besos y lengüetazos. Me estremezco debajo de semejantes cuidados, esta vez me está adorando porque parece que sabe el sufrimiento que he tenido esta tarde. Baja sus labios y se entretiene mordiendo, succionando y lamiendo los pezones. Sus manos, mientras él juguetea con sus labios y lengua, acarician mis muslos. Nunca me hubiera imaginado que alguien tan sumamente odioso pudiera amar tan incondicionalmente. Dejo de pensar cuando noto como sus labios descienden por mi estómago hasta mi ombligo, el cual penetra diversas ocasiones. Sus manos ya están acariciando mi sexo, sus dedos lo estimulan y lo penetran suavemente.

— Sev... — gimo convulsionándome e intentando tener más contacto con él, necesito que me penetre y me haga suya

— Tranquila, leoncita— susurra dejando mi ombligo y dirigiéndose más al sur

Un gemido sale de entre mis labios al sentir como sus dientes están mordisqueando mi clítoris. Lo mordisquea y lo succiona mientras sus dedos me penetran. Su nariz característica se frota contra mi escaso vello púbico, parece que el olfatear le gusta a la maldita serpiente fetichista. Mis manos vuelan a cabello cuando empieza a penetrarme con la lengua, cuando instaura un ritmo rápido al principio y lento después. No aguanto lo que me gustaría aguantar, a los pocos minutos llego al clímax y me corro en su boca.

— Sabes bien, Granger— dice tras lamer toda mi esencia

Se tumba a mi lado en el sofá, me giro para quedar frente a él y le sonrío realmente entusiasmada. Había venido con la idea de que él me iba a dejar, me iba a alejar, y ahora bien entrada la noche me encuentro tumbada en su sofá recuperándome de un magnífico orgasmo producido por un gran cunilingus.

— Eres mío— es lo último que digo antes de abrazarme más a él y apoyar mi cabeza en su pecho para descansar, percibiendo su olor varonil tan adictivo

TBC...

Octavo capítulo, el cuarto desde el punto de vista de Hermione. La jovencita está hasta las trancas de Severus, enamoradísima y parece que logrando que él también caiga en la redes del amor, tras unos dos años de soledad. Harry haciendo de buena gente, intentando ligar con la máxima rival imaginaria de Hermione.

hermlils: me alegra que te haya parecido lindo, lindo, lindo el capítulo anterior. Un saludo y gracias por el comentario.

Un saludo, gracias por leer la historia y por comentar, sois muy amables.

PD: Lamento el retraso pero mi vida ha estado demasiado atareada estas semanas.