CAPITULO 7

Edward tenia dinero y poder, y sabia como utilizar ambas cosas. En menos de dos minutos lo habían llevado al despacho del administrador del hospital. Le explico quien era, por que estaba allí y pidió información. Hasta en Seattle se conocía el imperio de los Cullen. Cinco minutos mas tarde estaba hablando con el medico que estaba al cargo del saco de la madre de Bella. Edward se ofreció a pagar la factura y pregunto si se podía hacer algo más de lo que ya se estaba haciendo.

-Por desgracia, si- aseguro el medico tajante. –Pero estamos atados de pies y manos por las dificultades económicas dela familia. La señora Swan tiene seguro, pero nos ha dicho que, sencillamente, no puede permitirse nada más que medicinas para aminorar los síntomas. Si consintiera, podría someterse a una operación para extirpar el pulmón cancerígeno y luego recibir radioterapia y quimioterapia para asegurar su recuperación. De hecho, tiene buen pronóstico-.

-Si lo único que hace falta es dinero, asumiré gustosamente los gastos. No importa lo que cueste. Así que, ¿Qué esperamos?- pregusto Edward.

El medico sonrió.

-¿Hablara con el responsable de finanzas?-.

-Ahora mismo-.

-Entonces yo hablare con el paciente-.

-Ellas no saben quien soy- le informo Edward. –Esa es la única condición que pongo, que no se lo diga. Creen que soy capataz de un rancho-.

El medico frunció el ceño.

-¿Alguna razón para ello?-.

-Al principio lo hice para asegurarme de que los precios no se dispararan debido a que mi nombre era reconocido- confeso. –Y luego ya era muy tarde para cambiar las cosas. Ellas son mis amigas, y no me gustaría que me miraran de otra manera-.

-¿Cree que eso podría suceder?-.

-La gente ve fama, poder y dinero, y no a las personas. Al menos, al principio-.

El otro hombre asintió.

-Creo que lo entiendo. Pondré el proceso en marcha. Lo que esta haciendo es algo maravilloso- añadió. –La señora Swan habría muerto muy pronto-.

-Lo se. Es una buena persona-.

-Y muy importante para su pequeña familia, por lo que veo-.

-Si-.

El medico agarro a Edward del hombro.

-Haremos todo lo que este en nuestras manos-.

-Gracias-.

Cuando hubo arreglado los asuntos financieros, Edward regreso a la sala de urgencias. Bella estaba recorriéndola de arriba y abajo. Ángela se había echo un ovillo en una silla con la mejilla apoyada en el brazo. Estaba profundamente dormida. Bella lo miro con los ojos muy abiertos y expresión maravillada.

-¿Cómo lo has hecho? ¡Van a operar a mamá! El medico dice que puede salvarle la vida, que puede recibir radioterapia y quimioterapia, que hay un fondo para gente sin recursos… ¡Puede vivir!-.

La voz se le quebró por el llanto. Edward la estrecho entre sus brazos y la acuno, apoyándole los labios contra la sien.

-Todo va a salir bien, cariño- le dijo suavemente. –No llores-.

-Estoy contenta… - sollozo Bella en sus brazos. –Tan contenta… No sabía que hubiera fondos para este tipo de casos. Creí… creí que tendríamos que verla morir-.

-No mientras a mi me quede aliento- susurro Edward.

Una oleada de emoción lo recorrió. Había ayudado a la gente de varias formas a lo largo de su vida, pero aquella era la primera vez que era capaz de hacer algo semejante por alguien que le importaba. Le había tomado cariño a la señora Swan, pero pensaba que su caso estaba desahuciado. Le daba gracias a Dios por que aquella urgencia hubiera obligado a Bella a llevar a su madre al hospital.

-Gracias por ayudarnos a salvar a mamá- dijo entonces la pequeña Ángela con solemnidad. –La queremos mucho-.

-Y ella te quiere mucho a ti- respondió Edward. –A tu edad, eso debe ser fantástico-.

Estaba diciendo algo sin decirlo. Bella envió a la niña a la maquina por un zumo y se giro hacia el.

-¿Cómo era tu madre cuando tú eras pequeño?-.

-Yo no tuve madre cuando era pequeño- respondió con dureza. –A mi hermano y a mi nos crio un tío-.

-¿Pero tus padres todavía viven?- pregunto Bella asombrada.

-Si, pero no nos querían- Edward desvió la mirada. –Crecimos sin ellos y empezamos a verlos otra vez el año pasado. Ha sido duro- confeso. –Hemos construido barreras y guardamos muchos resentimientos. Pero estamos trabajando en ello-.

-Lo siento- le dijo Bella con sinceridad. –Mi madre a estado hay toda mi vida, me a curado las heridas, me ha dado cariño, ha luchado por mi… No se que habría sido de mi sin ella-.

-A mi me habría gustado tener una madre como ella- aseguro Edward con sinceridad mirándose en sus ojos chocolate. –Es la persona mas positiva que he conocido en mi vida. Y, en su situación, eso tiene mucho merito-.

Edward le rodeo la cintura con sus grandes manos y la mantuvo agarrada. Sus ojos chocolates estaban muy solemnes.

-Nunca entro en mis planes implicarme contigo- le dijo con sinceridad. –Ni con tu familia. Pero, al parecer, ya formo parte de ella-.

Bella sonrió.

-Si. Eres parte de nuestra familia-.

-Solo quiero claro que mi interés no es puramente fraternal- añadió. El brillo de sus ojos provoco que a Bella se le acelerara el corazón.

-¿De verdad?-.

-De verdad-.

Ella sintió que podía volar. La expresión de su rostro hizo que a Edward le entraran deseos de ir a un lugar mas privado. Cuando estaba apunto de dejarse llevar por un impulso y besarla, entro el medico que había ingresado a la señora Swan. Con el iba un colega lato y moreno.

-Señorita Swan, este es el doctor Taylor Crowley- le dijo a Bella. –Va a operar a su madre mañana a primera hora-.

-Me alegro mucho de conocerlo- Bella le estrecho la mano con calidez.

-Su madre estaba encantada cuando hable con ella- aseguro el medico con una sonrisa. –Me conto que le preocupaban mas sus hijas que su enfermedad. Una dama excepcional-.

-Si, lo es- reconoció Bella.

-Bueno, en cuanto la operemos mañana veremos la extensión del tejido canceroso y después hablaremos. Intente descansar un poco-.

-Lo haremos-.

-Ojala hubiera traído una manta- murmuro Bella mirando las sillas de espalda recta que había en la sala. –Puedo dormir sentada, pero en los hospitales hace frio-.

-¿Sentada?- Edward no entendía nada.

-Ya conoces nuestra situación- aseguro ella. –No podemos permitirnos una habitación de motel. Siempre duermo en la sala de espera cuando mamá esta ingresada- Bella señalo con la cabeza hacia Ángela, que ahora estaba dormida en una esquina. –Las dos. Aunque Ángela cabe mejor en la silla por que es muy menuda-.

Edward estaba conmocionado. Era una visión de primera mano de cómo vivía el resto del mundo.

-No pongas esa cara- le pidió ella. –No me importa ser pobre. Tengo tantas bendiciones que no se ni por donde empezar a contarlas. Tengo una madre que se sacrifico para criarme y que me quiere con toda su alma. Tengo una hermana pequeña que piensa que soy Juana de Arco. Tengo un techo bajo el que resguardarme, comida y un buen trabajo en el que, gracias a Dios, ya nadie me molesta. Soy feliz-.

Bella no tenia nada. Literalmente nada. Pero podía contar sus riquezas como si fuera más rica que una reina. El lo tenía todo, pero su vida estaba vacía. Todo el poder y las riquezas que había acumulado no le hacían feliz. Estaba solo. Tenía a Emmett y a su familia, a sus padres, pero en realidad estaba solo.

-Estas pensando en que no tienes una familia propia- adivino Bella por su expresión. –Pero la tienes. Me tienes a mí, a mamá y a Ángela- la joven vacilo por que Edward parecía agobiado. –Ya se que somos poca cosa pero…-.

El la estrecho contra si.

-No te hagas menos. Yo nunca he escogido a mis amigos por su cuenta bancaria. Lo que cuenta es el corazón-.

Bella se relajo, pero solo un poco. Edward estaba demasiado cerca y a ella le latía el corazón muy deprisa.

-Me gusta tal como eres- dijo con dulzura antes de inclinarse para besarla con cariño. Luego se acerco a Ángela.

-¿Qué haces?- exclamo Bella cuando tomo en brazos a la niña dormida y se dirigió hacia la salida.

-Voy a llevar a la niña a pasar la noche a una modesta habitación. Tú puedes venir también si quieres-.

Bella parpadeo.

-Edward, no puedo permitirme…-.

-Si vuelvo a oír eso otra vez- la interrumpió el. –Voy a soltar una palabrota. No querrás que lo haga delante de la niña, ¿verdad?-.

Ángela estaba dormida y no podría oírlas, pero Edward tenía razón y estaba siendo muy generoso. Bella se rindió y sonrió.

-Esta bien. Pero tendrás que descontármelo de mi salario, ¿de acuerdo?-.

Edward sonrió por encima de la cabeza de Ángela, que estaba apoyada en su pecho.

-De acuerdo, cariño-.

Aquella palabra provoco que Bella se sonrojara y el se rio en voz baja. Paso delante de ella para llegar hasta su furgoneta.

La idea que tenia Edward de una habitación modesta horrorizo a Bella cuando se pararon delante del mostrador del mejor hotel de Seattle para registrar a Bella y a Ángela.

La niña se revolvió dormida en los fuertes brazos de Edward. Abrió los ojos y bostezo.

-¿Y mamá?- pregunto preocupada.

-Mamá esta bien- le aseguro Edward. –Vuelve a dormir, cielo. Quédate en este sillón hasta que arregle todo, ¿de acuerdo?- la coloco con delicadeza en un sillón de aspecto como de había cerca de la recepción. –Sera mejor que te quedes con ella mientras yo las registro- le dijo Edward a Bella. No quería que lo escuchara hablando con la recepcionista cuando le diera su nombre verdadero para pagar la habitación.

-De acuerdo, Edward- dijo ella apartándose del mostrador.

El se giro hacia la recepcionista con expresión grave.

-Su madre esta en el hospital apunto de ser operada de cáncer. Quiero que les des una habitación cerca de la mía, a ser posible-.

La joven recepcionista sonrió con simpatía.

-Hay una justo al lado de la suya, señor Cullen. Es una doble. ¿Le parece bien?-.

-Si-.

Cuando la recepcionista hubo hecho el registro. Edward volvió con Ángela, la levanto con dulzura y se dirigió hacia Bella, que estaba mirando la mesita de cristal que había al lado de los sillones.

Se detuvo ante una columna cuando se acercaron al ascensor.

-Dios, esto parece mármol de verdad- murmuro antes de correr hacia el ascensor para que no se le fuera. –Edward, este lugar debe ser muy caro-.

-Me asegurare de que Seth te lo descuente de tu sueldo durante varios meses, ¿de acuerdo?- le dijo con una sonrisa.

Bella estaba nerviosa. Edward abrió la puerta de su dormitorio con la tarjeta con una mano mientras sostenía a Ángela con la otra. Paso por delante de Bella. Que entro tras el cerrando tras de si y encendieron las luces. La habitación fue una revelación. Había dos camas grandes, cuadros en las paredes, una mesa redonda con dos sillas, teléfono y una televisión gigantesca.

-Esto es un palacio- murmuro Bella maravillada con todo lo que estaba viendo. Echo un vistazo al baño y contuvo el aliento. -¡Tiene secador!- exclamo.

Edward había acostado a Ángela en una de las dos camas y observaba con atención a Bella. Su vida había transcurrido en un pueblo pequeño y en medio de la pobreza. No sabía nada de la buena vida. Incluso aquel hotel, que no estaba mal pero que no alcanzaba el lujo de un acontecimiento de cinco estrellas, le resultaba opulento.

Edward se apoyo en el quicio de la puerta del baño mientras ella examinaba los paquetes de jabones y botellitas de champú y gel.

-Guau- susurro.

Acaricio las gruesas toallas blancas y las comparo con las gastadas y desteñidas toallas que había en su casa. Miro con timidez a Edward.

-Lo siento- dijo. –No estoy acostumbrada a este tipo de sitios-.

-No es mas que un hotel, Bella- aseguro el con dulzura. –Supongo que, si nunca has estado en ninguno, al principio te sorprende-.

-¿Cómo sabes que nunca he estado en un hotel?- quiso saber ella.

Edward se aclaro la garganta.

-Bueno, es obvio-.

Bella se sonrojo.

-¿Quieres decir que estoy actuando como una idiota?-.

-No he querido decir eso en absoluto- Edward se aparto de la puerta y la agarro de la cintura, atrayéndola hacia si antes de inclinarse para besarla con pasión.

Ella se dejo llevar, aliviada por su madre, aun que preocupada por la operación, y agradecida por la intervención de Edward.

-Has hecho un milagro por nosotras- dijo cuando el la soltó.

Edward miro sus ojos brillantes.

-Tú has hecho otro por mí- respondió. Y no lo decía en broma.

-¿Ah, si? ¿Como?-.

Las manos de Edward sujetaron su pequeña cintura.

-Digamos que me has enseñado el valor de las pequeñas bendiciones. Supongo que tengo tendencia a dar las cosas por supuestas- entorno los ojos. –Tú aprecias las cosas más simples de la vida. Eres… optimista, Bella. Me haces sentir humilde- añadió.

-Estoy hablando enserio- replico Edward. –No tienes muchas cosas materiales, pero eres feliz sin ellas- se encogió de hombros. –Yo tengo mucho mas que tu y me siento… vacio- dijo finalmente mirándola a los ojos.

-Pero tu eres el hombre mas bueno que he conocido en mi vida- argumento Bella. –Haces cosas por la gente sin pensarte siquiera dos veces los problemas que eso puede acarrearte en el proceso. Eres una buena persona-.

Los ojos fascinados de Bella le provocaron un cosquilleo interior. En los últimos años, las mujeres lo habían buscado por que era rico y poderoso. Y ahora tenia delante a una que lo quería por que era bueno.

Aquello le abrió los ojos.

-Tienes una expresión extraña- comento Bella.

-Estaba pensando- dijo el.

-¿En que?-.

-En que es tarde y necesitas dormir. Mañana nos espera un día duro-.

El horror regreso con toda la fuerza. La alegría se borro de su rostro y fue remplazada por el miedo y la incertidumbre. Edward la abrazo y la acuno.

-Ese cirujano es muy conocido- le aseguro. –Es uno de los mejores oncólogos del país. Ya veras como todo sale bien-.

-Intentare pensarlo- dijo Bella. –Hemos venido tantas veces al hospital…- confeso con pesadumbre.

Edward no había tenido que pasar por algo así nuca con nadie de su familia. Bueno, estaba la primera esposa de Emmett, que murió en un accidente de equitación. Eso fue muy traumático. Pero desde entonces, Edward no había tenido ningún familiar enfermo. Había sido muy afortunado, pensó.

-Estaré aquí al lado- le prometió.

Ella se aparto y lo miro con ojos fascinados.

-¿En serio? ¿No tendrás problemas con tu jefe?-.

-No- aseguro Edward. –Pero aunque así fuera, no te dejaría por nada del mundo-.

-Después de todo- bromeó el, -soy parte de la familia, ¿no?-.

Luego se inclino y le deslizo un beso suave en los labios. Tubo que hacer un esfuerzo para apartarse de ella.

-Y ahora ve a la cama-.

-De acuerdo. Gracias, Edward. Gracias por todo-.

El no respondió. Se limito a guiñarle un ojo.

La operación duro varias horas. Bella se mordió las uñas hasta el nacimiento. Ángela se sento muy cerca de ella y la tomo de la mano.

-No quiero que mamá muera- dijo.

Bella la abrazo.

-No se morirá- le prometió. –Se va a poner mejor, ya lo veras- aseguro rezando para que no fuera mentira.

Edward se había acercado al mostrador de cirugía.

Regreso con una sonrisa.

-¡Cuéntame!- exclamo Bella.

-Han conseguido retirar todo el tejido canceroso- dijo. –Se muestran muy optimistas. Creen que tu madre se recuperara y podrá llevar una vida plena-.

-¡Oh, Dios mío!- exclamo Bella abrazando con fuerza a Ángela. -¡Se va a poner bien!-.

-¡Que contenta estoy!- aseguro la niña abrazándola a su vez.

-Yo también-.

Bella la soltó, se puso de pie y corrió a abrazar a Edward. Apretó la mejilla contra su enorme pecho y el la estrecho contra sus brazos. Bella se sentía en casa allí.

-Gracias- murmuro. –Gracias por todo-.

Edward sonrió.

-¿Y ahora que va a pasar?- quiso saber ella.

-Tu madre necesita recuperarse antes de volver a casa, y luego tendremos que traerla aquí a recibir los tratamientos. El doctor Crowley dice que eso llevara varias semanas, por que exceptuando las nauseas y la debilidad, lo soportara perfectamente-.

-¿Tu vas a venir con nosotras?- pregunto Bella asombrada.

El la miro con el ceño fruncido.

-Por supuesto que si- aseguro indignado. –Soy parte de la familia. Tu misma lo has dicho-.

Ella dejo escapar un lago y profundo suspiro estaba cansada y preocupada, pero se sentía como su hubiera vuelto a nacer.

-Eres el hombre mas bueno que he conocido en mi vida- dijo.

Edward alzo una ceja.

-¿Mas que el soldado?-.

Bella sonrió.

-Más bueno incluso que Jacob-.

Edward miro por encima de la cabeza de Bella y frunció todavía más el ceño.

-Hablando del rey de roma…-.

Un hombre alto y de cabello obscuro vestido con el uniforme del ejército se dirigía por el pasillo hacia ellos.

Bueno pues aquí esta el 7 cap. Ya estamos a la mitad.

Y de nueva cuenta les reitero que dejare de actualizar un ratito ya que estoy en exámenes y si repruebo alguno no me dejaran acercarme a la compu a más de dos metros.

Nos estamos leyendo. Hasta luego y no olviden dejarme un reviews para levantarme un poquito el animo.

Besos y cuídense.