Hola de nueva cuenta, ya estoy de regreso aprovechando que he terminado con mis exámenes y que aun no me han entregado las calificaciones.

Espero que les agrade este cap. Ya estamos en la recta final así que actualizare más rápido.

Besos cuídense y un reviews por fis.

CAPITULO 9

-Bella- dijo Edward con la voz ronca por el deseo.

Ella abrió los ojos.

-¿Que?-.

-Mira por la ventanilla-.

Ella giro la cabeza y se cruzo con la mirada de la vaca.

-¡Ah!- exclamo.

Edward rompió a reír. Le bajo la blusa y el sujetador y se incorporo, pasándose una mano por el pelo.

-Dios santo, me preguntaba por que sentía el pelo tan mojado-.

Ella se abrocho el sujetador. Se sentía avergonzada y al mismo tiempo le hacia gracia. La vaca se había retirado de la ventanilla, pero seguía mirándolos.

-Menos mal que este era un lugar íntimo- bromeo Edward estirándose la camisa con un suspiro. –Supongo que no esta tan mal que nos hayan interrumpido- añadió sonriendo al ver el rostro sonrojado de Bella. –Las cosas se estaban poniendo demasiado intensas-.

Edward no parecía en absoluto avergonzado, pero ella no había llegado nunca antes tan lejos con un hombre. Se sentía incomoda por no haberle negado un acceso tan tímido a su cuerpo. Y no podía olvidar hacia donde se dirigía la otra mano justo en el momento en que apareció la vaca.

-No te preocupes- le dijo Edward con dulzura al ver su expresión. –Ha sido todo absolutamente natural-.

-Supongo que tú…- lo haces constantemente- insinuó.

Edward se encogió de hombros.

-Antes si. Pero desde que te conozco, no he deseado hacerlo con nadie más-.

Desde luego, sonaba sincero. Bella alzo la mirada con creciente esperanza.

-¿De verdad?-.

Edward entrelazo sus dedos con los suyos.

-Hemos vivido situaciones muy intensas los juntos en muy poco tiempo. El ataque de Newton, la recaída de tu madre, los tratamientos contra el cáncer…- Edward la miro a los ojos. –Dijiste que era parte de la familia, y así es como me siento. Cuando estoy contigo me siento en casa- miro hacia sus manos entrelazadas. –Quiero qu8e siga siendo así- dijo con vacilación. –Quiero que estemos juntos. Quiero que, a partir de ahora, formes parte de mi familia-.

Dejo escapar un largo suspiro antes de añadir.

-Me muero por tenerte-.

Bella se sintió incomoda por el modo en que lo dijo. No comprendía que Edward no se hubiera comprometido nunca antes con ninguna otra mujer en su vida, ni siquiera con las que había tenido relaciones íntimas.

-Quieres acostarte conmigo- le espeto ella con brusquedad.

Edward le paso un pulgar por los fríos dedos.

-Lo quiero todo contigo- aseguro. –Eres demasiado joven, pero mi hermano se caso con una mujer diez años menor que el y son absolutamente felices. Puede funcionar. Supongo que depende de la mujer, y ya hemos dicho que eres muy madura para tu edad-.

-Tu no estas precisamente en la tercera edad, Edward- replico Bella, que seguía teniendo curiosidad por lo que había sugerido. –Y eres muy atractivo. Hasta lo bovinos se sienten atraídos por ti-.

Edward clavo la vista en ella.

-No me mires así- se rio Bella. –Era a ti a quien estaba besando la vaca-.

Edward se toco el pelo y dio un respingo.

-Dios sabe donde he metido la boca-.

Ella volvió a reírse.

-Bueno al menos tiene buen gusto-.

-Gracias- Edward retiro un paño rojo del salpicadero y se seco el pelo allí donde la vaca se lo había chupado. Seguía mirando a Bella. –No comprendes lo que te estoy diciendo ¿verdad?-.

-La verdad es que no- confeso ella.

-Supongo que no me estoy expresando con claridad- murmuro. –Pero es que no había echo esto nunca-.

-¿Pedirle a alguien que viva contigo?-.

Edward la miro a los ojos.

-pedirle a alguien que se case conmigo, Bella-.

Ella dejo escapar el aliento que estaba conteniendo. Se le quedo mirando fijamente. Durante un minuto se pregunto si no estaría soñando. Pero Edward seguía sin apartar la vista de ella. Estaba esperando.

Bella empezó a hablar pero se detuvo, confundida.

-Yo…-.

-Si hay algún mal habito mío que te disguste, intentare cambiar- murmuro sonriendo por que no le había dicho que no.

-Oh, no, no es eso. Es que yo… tengo muchas responsabilidades- comenzó a decir nerviosa.

Entonces Edward recordó lo que le había contado algún tiempo atrás. Los pocos hombres con los que había salido le habían dicho que no querían implicarse sentimentalmente con una mujer con tantas responsabilidades.

Edward sonrió.

-A mi me encantan tus responsabilidades- aseguro. –Tu madre y tu hermana son ya como parte de mi familia- se encogió de hombros. –Así tendré mas familiares dependientes de mi- la miro con picardía. –No tendré que pagar tantos impuestos-.

Bella se rio en voz alta. No se sentía intimidado. No le importaba. Le hecho los brazos al cuello y lo beso con tanta pasión que Edward se olvido de lo que estaba hablando y la beso hasta que quedaron sin aire.

-Pero seguiré trabajando- aseguro Bella sin aliento con los ojos brillándole de emoción. –No voy a quedarme sentada y permitir que tú nos mantengas a las tres. Yo cargare con mi parte de responsabilidad- se rio sin darse cuenta de la repentina quietud de Edward ni de su expresión de culpabilidad. –Sera divertido labrarnos un futuro juntos. Los momentos difíciles son los que unen a la gente-.

-Bella, hay algunas cosas de las que tendemos que hablar- comenzó a decir.

-Muchas cosas- reconoció ella apoyando la mejilla contra su pecho. –Nunca imagine que quisieras casarte con migo. Intentare ser la mejor esposa del mundo. Y además, como también me gustan los caballos y el ganado, te ayudare con las tareas del rancho-.

Le estaba partiendo el corazón y no se daba cuenta. El le había mentido. No había pensado en las consecuencias. Debería haber sido sincero con ella des de el principio. Pero entonces se dio cuenta de que Bella nunca se le hubiera acercado si el hubiera entrado en el almacén de pienso siendo quien era. La joven que adoraba al capataz de un rancho daría un paso atrás y miraría con desprecio al millonario ganadero que entraría a un almacén a comprar cualquier cosa que se le antojara sin mirar siquiera el precio. Aquel era un pensamiento muy desagradable. Como mínimo, Bella se sentiría traicionada. Y tal vez llegara incluso a pensar que estaba jugando con ella.

Edward le paso la mano por el suave cabello.

-Bueno, podemos esperar un día más- murmuro besándole la frente. –Hay tiempo de sobra para discusiones serias- le alzo la boza hacia la suya. –Esta noche acabamos de prometernos y lo estamos celebrando. Ven-.

Cuando regresaron a casa, los dos estaban despeinados y con las bocas hinchadas. Bella no había sido tan feliz en su vida.

Edward se consoló diciéndose que todavía tenia tiempo para contarle a Bella la verdad. No tenia modo de saber que Mike Newton y su abogado acababan de presentarse ante el juez del distrito en el juzgado de Seattle en una vista para solicitar que se desestimaran todos los cargos contra el. La razón de aquella petición, aseguro el abogado, era que el testigo que debería de declarar contra Newton tenía una relación sentimental con la presunta victima, y que no se trataba en realidad de ningún vaquero, sino de un adinerado ganadero de Phoenix. La defensa argüía que aquella nueva información cambiaba la naturaleza de la acusación del deleito a un caso de celos. Se trataba de un hombre rico acusando aun hombre pobre por que estaba celoso de las atenciones que le dedicaba a su novia.

El fiscal del distrito, que también estaba presente en la vista, argullo que aquella nueva información no suponía ninguna diferencia en le cargo principal, que era el de acoso sexual y agresión. Un medico del pueblo declararía sobre la condición física de la joven tras el ataque. El defensor publico argullo que el había visto el informe del medico y que sólo decía que la joven tenia unas marcas rojas y algunos cardenales, nada mas. Eso no podía considerarse como lesiones provocadas durante un ataque sexual, así que lo único que tal vez podía alegarse era agresión.

El juez tomo el caso en consideración y prometió tomar una decisión en el plazo de una semana. Entretanto, el ayudante del fiscal del distrito que llevaba el caso se presento el lunes siguiente en casa de Bella para hablar con ella. Se llamaba James Addy.

-El señor Newton alega que el señor Cullen exagero los cargos por culpa de los celos debido a la atención que le prestaba a usted- aseguro James en tono profesional abriendo el maletín en la mesa del comedor mientras Bella lo observaba boquiabierta.

-¿El señor Cullen? ¿Quién es ese? – pregunto confundida. –Fue Edward Masen quien me rescato. El señor Newton me beso y estaba tratando de forzarme. Grite pidiendo ayuda y el señor Masen entro en aquel momento en el almacén y me ayudo. No conozco a ningún señor Cullen.

El abogado se le quedo mirando.

-¿No sabe quien es Edward Cullen?- le pregunto asombrado. –Su hermano y el son dueños del rancho de Phoenix. Es mundialmente famoso por su cría de toros. Aparte de eso, poseen muchas tierras, en los estados adyacentes, incluidas propiedades inmobiliarias. Sus padres son dueños de la cadena de revistas Sportsman.es una de las familias mas ricas del país.

-Si- dijo Bella haciendo un esfuerzo de comprender de que iba todo aquello. –He oído hablar de ellos. Pero, ¿Qué tiene que ver Edward Masen, excepto que son sus jefes?- pregunto con inocencia.

El abogado termino por rendirse. La joven de verdad no sabía quien era su pretendiente. Una mirada a su alrededor basto para que se hiciera una idea de su situación económica. Seria muy raro que un multimillonario estuviera realmente interesado en una joven tan pobre. Al parecer, Cullen había estado jugando con ella. James frunció el ceño. Era un juego muy cruel.

-Su nombre completo es Edward Cullen Masen- dijo amablemente. –Es el hermano pequeño de Emmett Cullen-.

Bella palideció completamente. Había soñado con compartir su vida con Edward, trabajar para construir algo juntos. Pero el era millonario. La clase de hombre que se movía en altas esferas y que tenía dinero a espuertas. Estaba hay supervisando la construcción de un nuevo rancho que añadir a su imperio. Bella estaba a mano y se había divertido con ella, la había engañado. No había dicho nunca la verdad, ni siquiera cuando le pidió que se casara con el.

Bella tenia ganas de vomitar. No sabia que hacer. ¿Y como iba a contarles a su madre y a su hermana la verdad? Se cruzo de brazos y se quedo quieta como una piedra, rogándole en silencio al abogado con sus ojos chocolate que le dijera que todo era mentira, una broma.

Pero no lo era. James torció el gesto.

-Lo siento mucho- dijo de corazón. –Creí que sabía usted la verdad-.

-Hasta ahora no- dijo Bella en voz mu baja. Cerró los ojos. El dolor era insoportable. El mundo se derrumbaba a su alrededor.

James dejo escapar un suspiro.

-Señorita Swan, odio tener que preguntarle esto, pero, ¿de verdad hubo agresión?-.

Bella parpadeo antes de mirarlo fijamente. ¿Cómo podía preguntarle eso?

-El señor Newton me beso y trato de forzarme. Yo me resistí. El estaba furioso, me agarro con fuerza y me tiro al suelo. En ese momento, el señor Masen…- se detuvo y trago saliva. –el señor Cullen vino en mi ayuda. Aparto de encima de mí al señor Newton y luego llamo a la policía-.

El abogado parecía preocupado.

-La llevaron al medico. ¿Cómo la encontró?-.

-Bueno, tenía algunos cardenales y estaba magullada. Tenia la blusa rota. Supongo que no había muchas pruebas físicas, pero me había asustado. Estaba disgustada y lloraba-.

-Señorita Swan, ¿hubo autentico ataque sexual?-.

Bella comprendió entonces lo que quería decirle.

-Oh… Bueno, no. Me beso y trato de tocarme, pero no intento quitarme más ropa, si eso es a lo que se refiere-.

-A eso me refiero- James se reclino en la silla. –No podemos juzgar a alguien por agresión sexual solo por un beso no deseado. Podemos acusarlo por acoso sexual y de cualquier contacto que no haya sido deseado. Sin embargo, la ley prevé que, si lo condenan, la sentencia máxima será de seis meses de cárcel o el pago de una multa que no superara los quinientos dólares. Si en el transcurso de ese contacto sexual el agresor provoca daños corporales, pueden caerle cuatro años de cárcel. En este caso, sin embargo, le pedirán a usted que muestre las heridas resultantes de ese beso no deseado. Sinceramente- añadió creo que dadas las circunstancias ningún jurado considere que un contacto no deseado y unos cardenales basten para condenar a un hombre a cadena perpetua-

Bella suspiro.

-Descubrimos que lo habían acusado de acoso sexual en otra ciudad, pero lo declararon inocente, así que no hubo condena-.

Bella estaba cansada de todo aquel asunto. Cansada de hablar del acoso de Newton, cansada de tener que seguir recordándolo. Si insistía en que lo procesaran por atacarla, no podía proporcionar ninguna prueba real. El abogado de Newton la destrozaría en la tribuna de testigos y volvería a sentirse humillada. Pero por muy terrible que fuera, era peor presentarse ante un tribunal y pedir que metieran a un hombre de por vida a la cárcel por que había intentado besarla. El abogado tenía razón: aunque Newton había intentado atacarla sexualmente, lo único que había conseguido era besarla y magullarla un poco. Eso era desagradable y repugnante, pero no un crimen terrible. Y, sin embargo, Bella odiaba la idea de que no lo condenaran.

Estuvo apunto de protestar. Había sido algo más que un zarandeo. El hombre había intentado llegar más lejos, y lo había intentado con otra pobre chica que se sintió demasiado avergonzada como para llevarlo a juicio. Bella tenia agallas. Podía hacerlo.

Pero entonces se le paso por la cabeza un pensamiento aterrador: si Edward Cullen era llamado a declarar por parte de la acusación. Aquello se convertiría en un circo mediático. El era famoso. Su presencia en el juicio atraería a la prensa. Habría equipos de televisión, cámaras, reporteros… Se emitiría a nivel nacional. Su madre sufriría por ello. Y Ángela también. Si fuera por ella, se arriesgaría. Pero no podía hacerlo por su madre, que todavía seguía con su tratamiento contra el cáncer y no debía sufrir ningún tipo de estrés en aquellos momentos. Bella alzo los hombros.

-Señor James, el juicio se convertirá en un circo mediático si el señor… Cullen es llamado a declarar, ¿verdad? Hablaran de mi madres y de Ángela en eso horribles programas de cotilleo si sale a la luz que yo soy pobre y Edward rico, y que en medio hay una historia de agresión sexual. Piensa en como harán que suene. Es la clase de historia a la que cierto tipo de prensa le encantaría echar el guante. El nombre Edward garantizara que a la gente le interese lo que ocurra-.

James vacilo.

-Eso no habría que tomarlo en consideración-.

-Mi madre tiene cáncer de pulmón- respondió ella con firmeza. –Acaba de pasar por una operación muy peligrosa y esta recibiendo quimio y radioterapia. No puede sufrir más estrés del que ya a vivido. Si existe la más mínima probabilidad de que este juicio provoque este tipo de publicidad, no puedo arriesgarme. Ase que, ¿Qué puedo hacer?-.

El señor James considero la pregunta.

-Creo que podemos negociar para que lo acusen de ataque sexual con la condena mas leve. Se que no es perfecto- aseguro. –Seguramente tendrá que pagar la multa y pasar un tiempo muy reducido en la cárcel. Pero al menos tendrá antecedentes penales y cualquier otra agresión futura acabaría con el. Tiene un abogado de oficio, pero parece ansioso de evitar pasar más tiempo en la cárcel a la espera del juicio. Creo que estará de acuerdo con que lo acusen de un delito menor. Sobre todo considerando quien es el testigo. Cuando piense en las consecuencias de intentar ensuciar el buen nombre de Edward Cullen y en los abogados que este podría contratar durante el juicio, creo que accederá-.

Bella pensó en ella, y en el trauma de pasar por un juicio con toda la prensa delante. Al menos de esa forma Newton tendrá antecedentes penales y eso podría bastar para que no intentara futuros ataques con otras mujeres.

-De acuerdo- dijo. –Siempre y cuando no salga impune-.

-Oh, no lo hará, señorita Swan- aseguro James con solemnidad. –Eso se lo prometo. Pero si prefiere mantenerse firme en la acusación original, yo iré por el a pesar de los obstáculos. ¿De verdad quiere llegar a este acuerdo?-.

Bella sonrió con tristeza.

-La verdad es que no. Me gustaría que pagara por lo que hizo. Pero tengo que pensar en mi madre. Esta es la única manera de hacerle pagar por lo que ocurrió sin hacerle daño a mi familia. Si se llega a celebrar el juicio con toda la prensa presente, puede que salga absuelto debido a la publicidad. Usted mismo ha dicho que ya estaba intentado hacer que parezca que Edward estaba celoso y por eso montó todo este escándalo, por que es rico y poderoso. Se que los Cullen pueden permitirse los mejores abogados por eso no seria justo ponerlos en esa situación. El señor Cullen tiene dos sobrinas pequeñas- Bella torció el gesto. –Usted sabe que el sistema legal no siempre es justo-.

James sonrió.

-Estoy de acuerdo-.

-Confió en estar haciendo lo correcto- dijo Bella con un suspiro. –Si sale libre y vuelve a hacerle daño a otra mujer por que yo me eche para atrás, no me lo perdonaría nunca-.

El abogado la miro durante un instante.

-No se esta echando usted atrás, señorita Swan. Se esta comprometiendo. Tal vez parezca que Newton se ha salido con la suya, pero no es verdad-.

Bella sonrió.

-De acuerdo entonces-.

James cerró el maletín y se puso de pie. Extendió la mano para estrechar la de Bella.

-Tendrá antecedentes penales- le prometió. –Si intenta hacer algo parecido, el prometo que se pasara mucho tiempo viendo el mundo atreves de los barrotes de su celda. –aseguro.

-Gracias señor James-.

-Le hare saber como van las cosas. Buenas noches-.

Bella lo vio salir con mirada pensativa. La señora Swan salió de su dormitorio envuelta en un chal, pálida y débil.

-¿Podrías darme un poco de zumo de piña, cariño?- le pregunto forzando una sonrisa.

-Por supuesto- Bella corrió a buscárselo. -¿Te encuentras bien?- le pregunto preocupada.

-Solo un poco revuelta. No hay nada de que preocuparse, es normal con este tratamiento. Por suerte, terminara dentro de unas semanas- frunció el ceño. -¿Qué ocurre? ¿Quién era eso hombre con el que estabas hablando?-.

-Vamos, vuelve a la cama- Bella se acerco a ella y la ayudo a meterse en la cama. Luego la tapo y le dio a beber algo de zumo. Se sentó a su lado. –Era uno de los ayudantes del fiscal de distrito, el señor James. Ha venia a hablar del señor Newton. Quiere que lleguemos a un acuerdo para que no terminemos yendo a juicio-.

La señora Swan frunció el ceño.

-Es culpable de acoso. Debería pagar por ello-.

-Y pagara. Tendrá que pasar tiempo en la cárcel y pagar una multa- respondió Bella endulzando la respuesta. –Tendrá antecedentes penales. Pero yo no tendré que sufrir la humillación del interrogatorio de su abogado-.

La señora Swan bebió el zumo. Pensó en lo que supondría un juicio de ese tipo para Bella. Suspiro.

-De acuerdo, cariño. Si tu estas satisfecha, yo también- sonrió. -¿Has sabido algo de Edward? Dijo que me traería chocolate cuando volviera-.

Bella vacilo. No podía contárselo a su madre. Al menos por el momento.

-No se nada de el- dijo.

-No tienes buen aspecto…-.

-Estoy bien- mintió Bella sonriendo. –Ahora, descansa. Voy a preparar la ropa de Ángela para mañana-.

-De acuerdo, cariño- su madre se acomodo en las almohadas. –Eres demasiado buena conmigo, Bella. Cuando me pueda levantar, quiero que vayas a muchos sitios con Edward. Voy a recuperarme gracias a el y a esos médicos de Seattle. Por fin podre cuidar de mi misma y de Ángela, y tú podrás vivir tu vida-.

-No digas eso- la regaño Bella. –Te quiero. Nada de lo que haga por ti y Ángela es una carga para mi-.

-Si, pero hasta el momento has tenido una familia que te ataba- dijo la señora Swan con dulzura. –Hemos limitado tu vida social-.

-Mi vida social es perfecta, gracias-.

Su madre sonrió.

-Seguro. Pero espera a que vuelva Edward. Tiene una sorpresa para ti-.

-¿Ah, si?-.

Bella se pregunto si la sorpresa seria lo que el abogado acababa de contarle. Estaba demasiado afectara como para que le importara, pero no podía demostrarlo. Seria una crueldad y acabar con sus esperanzas y revelarle la verdad sobre aquel hombre al que su madre idealizaba.

-Si. Pero no te desveles. Tienes mala cara-.

-Solo estoy cansada. Hemos estado metiendo sacos muy grandes en el almacén- mintió con una sonrisa. –Buenas noches, mamá-.

-Buenas noches, querida. Que duermas bien-.

Como si fuera tan fácil, pensó mientras cerraba la puerta. Se metió en la cama y lloro hasta quedarse dormida.

Edward apareció un día después en el almacén. Regresaba de un inesperado viaje de negocios. Vio a Bella tras el mostrador y se acerco a ella con una sonrisa radiante.

Bella alzo la vista y lo miro, y a juzgar por la expresión de su rostro, Edward supo que todo había terminado. Estaba incomoda y nerviosa y no se atrevía a mirarlo a los ojos.

Edward no se molesto en hacer las preguntas preliminares. Entorno los ojos con gesto furioso.

-¿Quién te lo ha contado?- pregunto.

Ella dejo escapar un suspiro. Edward le daba miedo con aquella expresión. Ahora que sabía quien era en verdad, se sentía intimidada. Aquel hombre podía ir a donde quisiera, a comprar lo que le viniera en gana, hacer lo que le placiera. Estaba a años luz de ella, que vivía en una casa que tenia goteras en el tejado. Era como un desconocido. El vaquero sonriente y amable se había convertido en alguien completamente distinto.

-Ha sido el ayudante del fiscal de distrito- dijo con tono débil. –Vino a verme. El señor Newton tenia pensado insinuar que estabas celoso de el y que me obligaste a poner una denuncia-.

Edward exploto.

-¡Traeré abogados capaces de encerrarlo para el resto de su miserable vida!- exclamo con rabia.

-¡No!- Bella trago saliva. –No por favor. Piensa en lo que supondría para mi madre si una manada de reporteros viniera a cubrir la historia por… por ser tu quien eres- consiguió decir. –El estrés le dificulta mucho las cosas-.

Edward la miro con intensidad.

-No había pensado en eso- dijo en voz baja. –Lo siento-.

-El señor James dice que el señor Newton accederá probablemente a declarase culpable del cargo de acoso sexual- Bella suspiro. –Eso supone una multa y un tiempo de cárcel. El señor James estaba dispuesto a procesarlo por cargos más duros, pero tendría que a ver pruebas de que hizo algo mas que besarme-.

Edward frunció el ceño. Sabía a que se refería. Era poco probable que un jurado condenara a nadie por acoso sexual y agresión, y era imposible demostrar que Newton quería llegar mucho más lejos. Eso lo hizo enfadar. Quería que aquel hombre fuera a prisión. Pero la señora Swan tendría que pagar el precio. Dado lo delicado de su condición, probablemente la mataría ver a Bella pasar por el trago del juicio. El nombre de Edward garantizaría el interés de la prensa. En cualquier caso, tendría unas palabras con el señor James. Bella no tenia por que enterarse.

-¿Cómo esta tu madre?- le pregunto.

-Bastante bien- respondió ella con tono forzado. –Los tratamientos la han dejado un poco anémica y débil y tiene nauseas, aunque le dan medicinas para controlarlas-.

No añadió que pagarlas la estaba llevando a la banca rota. Ya había empeñado el reloj y la pistola de su abuelo para llegar a fin de mes. Pero no pensaba admitirlo.

-Le he traído unos bombones- le dijo Edward sonriendo. –Le gusta el chocolate holandés-.

Bella lo miro con los ojos muy abiertos.

-La mimas demasiado- respondió.

El se encogió de hombros.

-¿Y que? Soy rico. Puedo mimar a la gente si quiero-.

-Ya, pero…-.

-Si tu fueras rica y yo no, ¿vacilarías en hacer todo lo que pudieras por mi si yo tuviera problemas?-

-Por supuesto que no-.

-Entonces, ¿Por qué debería importarme si mimo a tu madre? Y menos ahora, que lo ha pasado mal-.

-No importa. Es solo que…-.

Se detuvo de golpe. Bella palideció al darse cuenta de pronto de todo lo que Edward había hecho por ellas.

-¿Qué ocurre?- pregunto el.

-No había ningún fondo para pagar la operación ni los tratamientos- dijo con voz rota. -¡Tu pagaste! ¡Tu lo pagaste todo!-.