CAPÍTULO 4 - SEÑALES
Hola mis amigos, ahora les dejo la cuarta entrega de SÁDICO Y PERVERSO, fiel reflejo del alma de ese hombre llevado por sus deseos ... en este capítulo van a descubrir tantas cosas acerca de los protagonistas que se van a quedar shockeados .... será que Sasuke logrará tomar por la fuerza a Sakura o algo o alguien la salvará ... las cosas se ponen feas y más si es en una fiesta ... ahora se revela la identidad del hermano de Sakura....
Vale que muchos se la debían oler, pero lo siento es muy obvio que el hermano de Sakura fuera... bueno, mejor a leer ...
- No soy buena amiga ¿Ino? - susurró suavemente apretando un poco los puños y mordiéndose los labios mientras se sujetaba al brazo de Sai, en verdad deseaba salir de esa situación tan incómoda.
Las cosas habían estado tan ajetreadas últimamente, que olvidó el cumpleaños de su mejor amiga.
Tan solo pensó que Sai las había citado a unas onces, que no sería más, pero al ver el cuarto de la implicada lleno de flores y chocolates, de inmediato reconoció su error imperdonable, eso no lo pasaba por alto una amiga fácilmente, menos Ino.
Sin embargo con la cara que puso al entrar a la habitación ya había confesado su pecado y su gran olvido.
Sólo se habían conocido durante dos años, pero había sido el tiempo suficiente para tomarle tanto cariño, que no sabía si ella se sentía peor que Ino, todo por esa culpa azotando su espalda.
Pero ante cualquier suposición, pasó lo que siempre pasaba con Sai, tan impredecible que ahora: Calmadamente sacaba un paquete muy bien decorado bajo su gabardina. Aún así, Sakura inconsolable miraba al piso en la enorme habitación llena de regalos.
- Lo lamento tanto, no tengo ni un peso para darte algo bonito en esta fecha tan especial - sin embargo Sai le tomó el rostro y le dio un beso en la mejilla -´¿Pero, Sai, es de tu parte y se que ella notó mi olvido? - mirando el rostro triste de Ino, quien afligida agarraba una almohada como una niña pequeña molesta y deprimida.
Cosa que Sakura sabía terminaba en una tarde de helados o en una noche de fiesta.
- Esto vale por los dos ¿O no? - y pasando la mano por su cintura - además pronto seremos una misma familia, lo que implica que los regalos pueden provenir de cualquiera de los dos - y sonrió ante algo que bien esperaba que sucediera cuando bajara su mano justo al punto en donde terminaba su espalda.
- Sai - gritó Sakura sonrojada - no hagas eso - y se alejó de inmediato del tacto que ocasionaba la mano del susodicho, que apretaba sus nalgas con fuerza - mi padre se puede molestar.
- Pero mi cielo - quiso parecer ofendido ocultando la diversión que le causaba el pudor de su prometida - él no está viéndonos y lo único que quiero es tenerte un poquito más cerca de mi - y volteando a ver a Ino le continuó diciendo - si te parece algo inadecuado podrías preguntarle a tu amiga de todo lo que estás perdiendo.
Un sonido que terminó con la cara de Sai siendo aprisionada contra una cama con flores amarillas, terminó el agudo comentario, Vaya Sai y su sinceridad inconsciente pensó Sakura respirando resignada.
- Vaya idioteces que dices Sai - se levantó Ino molesta de la cama dejándolo allí con el rostro rosa del apretón que le dio y con 40 muñecos encima, que fueron arrojados sobre su pobre humanidad en menos de 15 segundos - Sakura jamás permitiría que algún hombre le faltara el respeto por más prometido que sea - y caminando hacia Sakura - no te preocupes amiga, ¿Acaso no ves la cara de diversión que se le asoma mientras te mira? - ante esas palabras Sakura solo sonrió avergonzada por el espectáculo que acababa de dar y el que presenció.
Claro que Sai era conocido por sus bromas algo pesadas para molestar a todos.
Y ella no era la excepción pues ese hombre era un experto en identificar los puntos de quiebre en los demás:
El de ella, era su recato.
El de Ino, su debilidad por los hombres guapos.
El de Sasuke, bueno los tres de Sasuke: Las mujeres, las drogas y, según Sai, las trampas o cosas hechas no muy correctamente.
Lamentablemente Sasuke empezó a formar de su vida de una forma no muy agradable, era por decirlo la única persona a la que ella no le agradaba, y no era que le importara de a mucho, pero no era que quisiera tener un enemigo de gratis.
Ganárselo sin haber comprado el boleto, eso si que era una completa suerte … pero .. Muy mala suerte….
- Sakura - gritó Ino sacando toda la ropa de su closet - me debes una. Se muy bien que te olvidaste de mi cumpleaños - y ahora sacando los zapatos - pero eso no te da excusa para no quedarte en la fiesta que voy a dar en la noche - y ahora botando sobre una montaña de cosas los accesorios y el maquillaje - tu hermano siempre está bien cuidado por las enfermeras - y ahora empujándola sin cuidado sobre la ropa - escoge lo que quieras, te lo pones hoy y no se diga más - sacando a Sai como posesa de su cuarto - tienes una hora, los invitados llegan pronto, la comida está lista y tu novio se va a ver los jardines mientras arreglo unas cosas.
- Pero Ino - susurró Sakura - mi hermano …. - suspiró, tratando de encontrar un poco de tranquilidad en sus pensamientos al saberse sin escapatoria - es tan consentida y caprichosa - ahora mirando por la ventana y viendo a los meseros y a las muchachas del servicio doméstico acomodarlo todo - pobres - y sonrió al imaginarlos a todos temblando cuando ella se enojara por cosas tan sencillas.
Si bien era cierto que su hermano estaba custodiado día y noche, necesitaba verlo una vez cada 24 horas para sentirse parte de una familia, porque los Peterson, la familia que la cuidó durante los últimos dos años, aunque buenos, no eran su verdadera familia. Cuando cumplió los 18 se independizó por diferencias con la hija mayor, era un poco obstinada y desde el principio siempre se dejaron claro que el sentimiento de rechazo era mutuo. Así que convivieron entre altas y bajas hasta que consiguió el cupo en la Universidad, eso incluía el hospedaje y las comidas, así que las cosas estaban bien.
Era posible que si la hubiesen adoptado más joven o siendo una niña, las cosas fuesen diferentes, pero mal o bien tenía en su memoria muchos recuerdos buenos y malos con sus difuntos padres y su querido hermano.
- Por Dios ………….Naruto ….. - dijo ella - dentro de poco cumplirías 20 años - y tuvo que retener las lágrimas que soltaba en cada ocasión en que mencionaba su nombre, por eso prefería decirle hermano, hermanito o nombrarle de otro modo menos decirle … Naruto, porque las últimas palabras que ella, sus padres y el conductor del coche dijeron antes de que él perdiera la conciencia fueron esas : Cuidado Naruto, agáchate o te vas a lastimar. ………….
Así que Naruto era el sinónimo de un coche chocando a una gran velocidad y en contra de una pared de concreto.
Era sinónimo de su espalda crujiendo por el metal que le aplastaba y otro poco que le atravesaba,
Era sinónimo de las últimas escenas con sus padres, por lo menos vivos, porque lo próximo fue una foto que guardaba en sus recuerdos, ni al funeral pudo ir, que triste era todo.
La puerta se abrió sutilmente tras de ella, una mano le subió el cierre, luego le acariciaron los brazos hasta llegar a los hombros y un suave beso fue depositado en su cuello.
- No sabes, lo mucho que te amo Sakura - dijo una voz ronca que se perdía en los velos del vestido azul que ahora le cubrían un 60% de su cuerpo - ¿No crees que tu padre se infartaría al verte con este traje tan sugestivo para los hombres? - y soltó una risita que terminó siendo acompañada por la de ella.
- No deberías ser tan sincero Sai - dijo ella acostumbrada a las palabras crudas de ese hombre.
- Es porque no puedo mentirte - susurró al oído de la joven - no puedo no decirte lo mucho que te deseo y lo que me cuesta no haber intimado contigo en los últimos ¿Qué? - y mirando al techo suponiendo que hacía cuentas - Oh si, seis meses y veinte días querida.
- No vas a esperar mucho Sai - terminó ella - en dos meses nos casamos y vamos a tener una hermosa familia tu y yo.
- Espero que con muchos niños - replicó sonriendo - mínimo tres.
- Puede ser, pero vamos, la fiesta debe empezar dentro de poco - y apartándose del agarre de Sai - solo espero que no sean muchos invitados - pero se detuvo al ver la cara de negación de su novio.
- Pues Sakura - y corriendo las cortinas de la habitación - creo que son todos los estudiantes de la Universidad. Ahora le mostró una larga fila de coches y los invitados saliendo de los mismos.
-Ino - dijo ella suspirando, sabiendo que una fiesta así era su especialidad - bueno pues, vamos amigo, tenemos que divertirnos un poco, porque mañana estaremos cumpliendo con los deberes, tenga un examen.
- Si, mi amor, pero dame un beso - y atrayéndola hacia él, le pasó las manos por la espalda, adoraba la piel de Sakura, el tacto con ella le hacía encender de una forma que no podría entender.
Desde el primer día que la vio en clase de deportes supo que ella sería la madre de sus hijos, pero no sabía como acercarse sin echarlo todo a perder.
Afortunadamente el imbécil de Sasuke Uchiha lo facilitó todo, le puso en bandeja de plata a ella, quien solo se abalanzó a sus brazos al sentirse protegida de ese miserable.
Si desde el principio, hubiese sabido las técnicas para acercarse a ella, bien que la abría protegido. Hermosa y frágil, fuerte y decidida.
- Candente - dijo sin haber rozado siquiera sus labios, estaba a tan sólo milímetros de tocarlos y le sopló sobre ellos. Pasó su lengua para humedecerlos ocasionando un suspiro entrecortado por parte de ella, quien se dejaba arrastrar por esas suaves caricias ajenas a su cotidianidad.
- Estoy esperando - susurró débilmente - un beso - y ella fue quien tomó la iniciativa para hacer el contacto que tanto deseaba, pero Sai se alejó para evitarlo y le sonrió - creo que no lo quieres - terminó ella algo sorprendida por esa reacción, pero cuando se alejaba de ese contacto sus labios fueron atrapados hábilmente por unos deseosos que le robaron el aliento. Un secuestro que duró unos segundos para luego ser retirados de la misma forma en que fueron atrapados.
- Sakura - dijo él sin aliento y respirando con un poco de dificultad - yo … te quiero tanto - y le abrazó algo melancólico.
- ¿Estás bien? - dijo ella mientras le abrazaba - te siento algo extraño últimamente - y le acarició los cabellos sedosos, le olían a pino, seguro el shampoo que utilizaba cada día luego de practicar tenis, tal como era su costumbre.
- Si - suspiró tranquilo - mientras estés conmigo.
- Vale, vale amigo. Si estás algo triste últimamente- Espero que no sea por algo malo o ¿Acaso algo sucede? - mientras le agarraba las mejillas con sus delicadas manos - dime. Confía en mí.
-Lo único que pasa es que te amo - y le besó de nuevo en un descuido - pero tú si estás preocupada ¿O no?
- No pasa nada - y lo arrastró hasta la puerta - vamos.
Espera - dijo suavemente como si quisiera decirle un secreto - te ves muy hermosa con ese vestido.
- Oh Sai, que bueno que no está mi padre adoptivo o te dejaría el otro ojo morado - y se soltó a reír, ocasionando que el joven la sacara a empujones de la habitación.
La casa estaba llena de estudiantes con trajes muy elegantes. Ino, era la hija de un magnate empresario de las flores en todo el mundo que consentía en cada capricho a su princesa: Joyas, dinero, autos e inclusive hombres, al tratar de vincularla sentimentalmente con los más acaudalados de la ciudad.
En una ocasión le comento a su hermosa hija la posibilidad de ser parte de la familia Uchiha a lo que ella le respondía con un bufido que su padre traducía a imposible Jamás compartiría la mesa con esos delincuentes gritaba, pero su padre hacía en ocasiones oídos sordos, como hoy, cuando "Accidentalmente" había enviado unas tarjetas a la mansión Uchiha con uno de los mensajeros de la empresa.
- Otra vez mi padre - dijo ella resignada al ver a los invitados que acaban de llegar. Era posible que si le hubiese comentado la verdad sobre su enemistad y la fama de ese chico, esto no pasara - Susana - le gritó a una de las meseras - ve al cuarto y dile a Sakura que no baje porque Sasuke Uchiha está en casa.
- Señorita - contestó ella apesadumbrada - ya es tarde - y le señaló a la joven pareja que bajaba abrazada las escaleras. Una escena que no fue ignorada por los invitados cercanos, que no fue ignorada por muchos de los hombres de la fiesta y menos por el invitado "especial" , quien hablaba en secreto con sus acompañantes.
- Espero que no pase nada malo - mientras se acercaba a Sakura rápidamente.
- Ino - le dijo ella preocupada - ¿Invitaste a Sasuke a la fiesta? - y agarró fuertemente el brazo de su acompañante - Sai, por favor contrólate, hazlo por Ino - aunque sus palabras no eran de gran utilidad al notar sus músculos tensionados y la mueca de fastidio que mostraba su rostro.
- Si él no te mira - pasando su brazo por la cintura - no pasa nada.
Ino, se alejó de ellos y se dirigió a la entrada para enfrentar a esos invitados no tan deseados y pudo ver en la sonrisa cínica de Sasuke, en la mirada perturbadora de Gaara, en la sonrisa plastificada de Sasori y en la perversidad de Neji, lo malo que se iban a poner las cosas.
- Es un placer que nos hayan invitado a tu fiesta, querida - sonrió Sasuke alcanzándole una pequeña caja envuelta de papel verde claro que ella tomó desconfiada con educación - ahora vamos a pasar por unas copas, vamos a divertirnos y en verdad aunque se que vienes a despacharnos te doy mi palabra que no se hará algún escándalo.
Las palabras más que calmarla le dejaron un pique de desconfianza que ahora se le clavaba en la espina dorsal ocasionándole mucho fastidio.
- Eso espero, tengo invitados especiales y muy preciados que no quiero maltraten - siguió ella.
- Te refieres a esa pobretona con el vestido prestado y a ese remedo de hombre que la acompaña - y soltó una carcajada - no te preocupes hoy quiero divertirme y no voy a molestarme por esos mosquitos.
- Eso espero - refunfuñó ella - de lo contraria la guardia de la casa te saca - y dándose la vuelta - muchas gracias por el regalo. Es tan Espléndido como tú - y lo dejó allí esperando quizás una relación con otros invitados, pero bien que se las apañarían solos.
Alcanzaron a pasar dos horas y afortunadamente nada se tornó molesto, inclusive las cosas iban muy bien. Ino, conversaba con un grupo de chicas y chicos sobre esas cosas que ella sabía muy bien, dinero, arte, joyas, museos, bueno en fin, ella estudiaba arte antiguo, así que era una experta.
Por otro lado Sakura y Sai se habían escapado a un rincón cubierto por cortinas azules que se confundían con su vestido, estaba sentada sobre un pequeño borde que le permitía alcanzar la altura de Sai, quien se perdía en sus ojos en ocasiones cuando no daba sorbos a la copa de Champagne, se habían pasado, ambos tenían la vista nublada y cada vez estaban más cerca.
Sai había empezado a bajar el cierre de su vestido y sus manos acariciaban la espalda desnuda que sentía le pertenecía y ella, solo lo miraba perdida, podría decirse que al principio fue agradecimiento, pero bastaron dos semanas para que ella se enamorara de él, de inmediato se sintieron pertenecientes el uno del otro y a los cuatro meses él le pidió que se casaran, ella solo dijo que si.
Entonces sin contenerse nuevamente él la empezó a besar, posesivo, añorante, anhelante de un contacto más cercano, más íntimo con ella, algo que no había podido ser. Pero ella no correspondía con igual intensidad, solo se dejaba.
- ¿Qué tienes? - pronunció decidido y preocupado, subiendo el cierre de su vestido.
- Es mi hermano, los doctores insisten en desconectar a mi hermano - dijo ella entregándose a su pecho, algo ebria y sonrojada por la bebida - mañana tengo que ir a convencerlos, porque es posible que en menos de dos semanas lo dejen morir - y moviendo la cabeza en señal de desaprobación - no puedo permitirlo Sai - y dejó llorar al fin - todo por dinero, todo por no tenerlo.
- Yo puedo dártelo Sakura - sugirió el muchacho muy preocupado.
- Vamos - terminó ella - hablo de mucho dinero, muchísimo y tu aunque me ames demasiado no lo tienes - y abrazándolo con fuerza - pero yo te aprecio como si me lo hubieses dado, así que mejor déjate y bésame de una buena vez - susurró ya contrariada por la bebida.
- Oh, Sakura - sonrió divertido - si pareces una adolescente para tantas cosas, no sabes ni beber, mañana no vas a poder enfrentar a esos doctores con el dolor de cabeza causado por la resaca - y soltando una risa divertida - creo que la noche de bodas te voy a tener que emborrachar de lo contrario no me dejarás ni darte un beso - y la alzó para llevarla al cuarto de Ino.
Así que llevándola en brazos caminó por los largos pasillos, alejándose de ola multitud y dejando atrás los murmullos, ella sólo se aferró a su cuerpo tibio y oloroso a la fragancias más embriagadoras que conocía, si no estaba ebria por las copas si o estaba por su olor.
La dejó en la cama cubierta por una manta, tratando de no ceder a sus impulsos, cómo la amaba, pero él era hombre y tenía ciertas necesidades que a veces no podía controlar, hace más de seis meses que no estaba con alguna mujer y aunque había tenido una enorme fuerza de voluntad, ahora que la veía allí, quizás podría tenerla. Pero un golpe mental le hizo recapacitar, no lo haría, sólo dos meses más y podría tomarla cuando deseara y cuantas veces necesitara, mal o bien sería su esposa. Sólo rogaba que el tiempo le alcanzara, que la vida le dejara tenerla un buen tiempo, porque quizás no viviera lo suficiente para ella.
- Quizás debería decirte que no me queda mucho tiempo Sakura - dijo en voz alta ocasionando que alguien tras la puerta cerrara la misma con fuerza y saliera corriendo sin que él se percatara de su identidad - demonios ¿Quién pudo ser? - y salió de la habitación buscando al posible responsable de la intromisión.
Dos horas fueron suficientes para que Sakura estuviese profundamente dormida, tanto que no pudo sentir la presencia de su némesis atravesando la puerta de la habitación y dejando de lado la chaqueta y la corbata.
- Buenas noches, bella durmiente - dijo divertido al encontrarse en una situación muy favorable, para si. Se acercó a ella, no dijo nada, como un animal al acecho la rodeo y la observó, listo para devorarla y ella ni cuenta se daba, le parecía todo un acontecimiento verla allí disponible a sus deseos y caprichos que no se resistió a la excitación que lo embargó rápidamente.
Ella le producía algo que nadie podía, ella era su objeto de fijación...................................... ella era su obsesión y por eso debía destrozarla, volverla una mierda, hacerle tanto daño para que ella lo odiara y luego otra vez volverla una mierda, pero hacerlo mientras ella le complacía... eso era lo que deseaba.
- Estoy completamente obsesionado - dijo cuando le subió el vestido y dejó a la vista sus nalgas cubiertas con la ropa interior color blanco, ocasionándole gracia al notar que estaban algo pequeñas para lo que creyó era el gusto de ella, pero bien que valdría la pena ver que había debajo.
Acercó su nariz a sus cabellos, que dulce olían, suaves como el perfume que usaba, como sus palabras y tan sedosos como las sábanas de su cama, esa cama sucia que tantas huellas había dejado en los últimos dos años, por cada una de las mujeres que había llevado consigo, y las propias prostitutas del bar.
Bajó la parte superior de su vestido hasta la cintura y la volteó dejándola boca arriba y pudor ver dos razones para bajar la bragueta de su pantalón, nadie entraría, Sasori cuidaba afuera, Gaara distraía a la querida Ino y Neji se encargaba del pelele de Sai, quien ahora estaba completamente ebrio en la barra, gracias a las famosas apuestas de quien toma más, obviamente Neji siempre aguantaba, nadie le dañaría la fiesta privada.
Además ella era tan dócil y estaba totalmente profunda en sus sueños. No fue necesario hacer mucho esfuerzo, las cosas se estaban dando como las había deseado y sin mover un dedo, solo estando atento a las señales.
