CAPÍTULO 6 – SÍNTOMAS

Minerva0924

Buenas las tengan mis amigos…ahora para la quinta entrega de SÁDICO Y PERVERSO, les traigo un capítulo llamado SÍNTOMAS y en el transcurso sabrán las razones para ello…….es posible que aquí todos tengan síntomas …por cosas diferentes, pero al fin y al cabo síntomas…

En verdad que cada vez me sorprende el nivel de maldad de emana ese hombre ¿Será que alguien lo puede detener?.....

Además, de que se trataría esa extraña pastilla….

Todo eso y mucho más……………aquí!!!!!!!!!!


Estaba recostada en el césped, justo entre el campo de rugby y las instalaciones de la piscina, bajo una pequeña construcción que le evitaba ser visible a quienes pasaban por esos lugares.

Ser estudiante de medicina tenía sus ventajas, podía saber que estaba, o mejor, que no estaba en las mejores condiciones posibles desde hace dos semanas.

En realidad se trataba de:

Más de 37 grados centígrados…. eso lo supo al tocar su frente nuevamente, luego de 40 veces, durante el día.

Sudoración excesiva a lo normal y que no podría ser causada por el deporte realizado en los últimos minutos, ya que a duras penas había dado dos vueltas a las canchas de rugby, en una forma muy deplorable y vergonzosa, si se puede decir.

Antes que entraran a realizar las prácticas los integrantes del equipo en la Universidad, entre ellos la estrellita del campus, Sasuke, con sus amigos, ella estaba saliendo agonizantemente.

Sólo los dejó pasar y se acomodó en un pequeño escondite descubierto hace pocos meses, uno del cual sólo sabían ella y Sai.

Estaba tan ansiosa, que no soportó la clase de morfología, ya que imaginó a los cadáveres hablándole acerca de todo, cosa que fue terriblemente espantosa, y el color azulado de su rostro permanecía desde la mañana, al igual que el rostro de burla de sus compañeros al saber sus pensamientos.

-Vete le dijo el profesor muy molesto antes de notar que en verdad no se encontraba en las mejores condiciones, luego le siguió un Te ves mal, Sakura. Tómate la tarde niña, si que estaba dándose pena ella misma en estos momentos.

- Haghhh – sugirió su boca en un descuido – Hugh – ahora repetía afanosa y el verde pasto fue cubierto por el vómito de la joven y un sollozo fue la reacción seguida – no entiendo que pasa – y se volvió a tirar justo donde estaba, para tratar de recuperar el aliento.

Cerró los ojos muy despacio escrutando en sus recuerdos las posibles causas a su malestar, pero, en verdad no existían, era gracioso, con sus conocimientos médicos, lo único que se le ocurría era un posible embarazo, pero considerando las cosas no sería posible.

- ¿Y si esa noche pasó algo? – volvió a repetir sintiéndose un poco más agitada y perdiendo un poco el control de su cerebro y de su cuerpo.

Le brotó un temblor y la ansiedad se apoderó nuevamente de sus pensamientos - ¿si esa noche pasó algo y no lo recuerdo? - y se colocó las manos en la frente golpeándola no muy fuerte, ya que cada pequeño movimiento sobre ella, le implicaba un dolor insoportable - no - respiró profundamente - Sai jamás me tocaría un cabello sin mi permiso. El es un caballero. No es como él - terminó para voltear el rostro y ver en la cancha a un montón de hombres golpeándose como animales, haciéndose daño y gritando como salvajes - ese en verdad es su ambiente - y soltó una risita contenida ante semejantes preocupaciones.

Sin embargo en su mente repetía las imágenes de su cuerpo algo atrofiado sin alguna razón, algo lastimado en el cuello, en los pechos o en las piernas.

Pensó en su momento que sería resultado de unos momentos calientes con Sai, pero, jamás pensó que las cosas hubiesen pasado a mayores, igual él también estaba muy borracho. Por lo menos se hubiesen despertado juntos en la mañana y ella estaba completamente vestida.

Se complicaba ahora, con esos malestares que no le dejaban siquiera cuando estaba en la clínica cuidando a Naruto.

Dos semanas , dijo el doctor, tan sólo dos semanas hace una, es decir, en una semana se acababa el dinero y gracias a su estado no había podido trabajar con todas ganas posibles para conseguir la mayor cantidad de ingresos para permitir una prórroga a lo inevitable.

- No podré salvarlo - empezó a sollozar volteando el rostro contra la pared y dando la espalda a los ruidosos juegos de los machos alfa.

Las semanas que habían pasado desde la fiesta, Sai había salido de viaje con sus padres al extranjero y ella había quedado completamente sola afrontando sus problemas.

La noche no es buen momento para dormir en los campos verdes del campus, aunque se trataba de una universidad, se corrían los mismos peligros que afuera. Tenía un poco de sueño, pero su compañera de cuarto no podría verla en esas condiciones.

- ¿Qué te sucede? – cuestionó una voz muy conocida para ella, pero no podría ser sincera esa preocupación que se denotaba mientras se recostaba a su lado sin cuidado, justo al lado opuesto a sus vómitos – vaya si estás vuelta nada – siguió diciendo muy despacio, volteándose hacia ella y apoyándose con un codo para no perderle de vista.

Notó los labios de la chica resecos, las mejillas sonrojadas por una segura fiebre, los cabellos desordenados por su rostro y el cuerpo desplazado por el suelo con incomodidad, una incomodidad que él recibía con beneplácito.

La camisa de hacer deporte empapada de sudor y los cortos se acomodaban a su silueta en forma muy sensual para su gusto.

En sus ojos apareció nuevamente la necesidad de culminar ese capricho que se le había metido entre ceja y ceja.

Por su parte ella, le miró a los ojos sabiendo que sus intenciones no eran la mejores. ¿Cómo era posible que le temiera a un hombre que no le llevaba más de algunos mese de vida? ¿Cómo era posible que lograra intimidarla de esa forma? Todo empezó tan sencillo y con el tiempo siguió el comportamiento de una bola de nieve, creciendo y creciendo al punto de ser casi una avalancha.

Eso era Sasuke Uchiha sobre su cuerpo enfermo, una avalancha que le azotaba la humanidad.

- No creo ese tono de preocupación, Sasuke – y tratando de levantarse siguió diciendo con la voz un poco débil – no eres un buen samaritano, eso lo tengo claro, y la verdad, no es tu problema – pero se sintió desfallecer y terminó apoyándose sin querer en el pecho del susodicho, quien al sentirla, le tomó la mano y la atrajo hasta que sus rostros quedaron a escasos centímetros.

Cerró los ojos y aspirando como si de un perfume se tratara continuó muy tranquilamente.

- Pero, déjame decirte, en verdad estoy muy preocupado – continuó con falsa pose de indignado – tan preocupado que tengo la solución a tus dolores - y la dejó escapar de su agarre.

Y entonces alejando el tacto de él, se acomodó nuevamente al no encontrar fuerzas para levantarse y le arremetió.

- Y ¿Cuál se supone que es la solución a mis dolores? – le retó pensando en que sólo alardeaba. Además que en su delirio pensaba en la posibilidad de que Sasuke le ofreciera un remedio a sus dolores.

Cómo le gustaba, sentía el poder en sus manos y ella estaba rendida, debido a esa pequeña molestia física ocasionada por el mismo hace unas semanas.

Cada día se había encargado de proporcionarle una pequeña dosis a la mujer que tenía entre ojos..

En su botella de agua..

En los refrescos de su refrigerador…

En el hospital mientras visitaba a su hermano..

Todo el terreno fue cubierto y en el tiempo transcurrido, ella, Sakura se había convertido en una consumidora de sustancias prohibidas más, enganchada a sus deseos, una más sin que ella lo supiera y eso le divertía de sobremanera.

Podría decir entonces que ella le necesitaba para estar tranquila, aunque en realidad necesitaba 25 gramos cada 24 horas por algún medio de consumo.

Sonrió al verle totalmente dependiente, por lo menos su voluntad estaba a punto de ser quebrada ..

Porque los consumidores de drogas son unos pobres dependientes de él … por lo menos en la universidad .. Y cuando caían en sus manos, terminaban haciendo todo … absolutamente todo lo que él les pedía…

- Estás enferma y tengo una medicina que termina con ese malestar que te aqueja – terminó con la seriedad de todo un profesional en medicina, mientras sacaba de sus pantalones una pequeña botella y unas pastillas del tamaño de un chicle masticable.

Ella le vio con incredulidad y asombro, ¿De qué demonios hablaba? Él jamás podría ofrecerle algo que calmara su malestar.

- Y ahora ¿Acaso formulas a todos en la universidad? – y soltando una risita de diversión – jamás me tomaría algo irresponsablemente, menos si es de tu parte, por favor déjame sola y no pierdas tu tiempo. No me siento en las mejores condiciones para tus bromas, Sasuke. Por favor, te lo pido, dame chance y déjame descansar hoy - cerrando los ojos resignada a la presencia del joven quien parecía no poder escucharla.

- Llevas dos horas recostada en el césped y ¿En verdad quieres quedarte sola? Podría aparecer un hombre malo y quizás, no se, hacerte cosas que no quieras – sacando una pastillita y colocándola en su boca. Se la pasó con un sorbo de agua y le fue a dar una a ella, si no se la tomaba por las buenas lo haría por las malas.

Ella, sin notar la intenciones del muchacho, le golpeó la mano, cuando trataba de alcanzar su boca y arrojó la pastilla al césped, y se levantó con cuidado, aunque la cabeza le estallara.

- El hombre malo de la noche ya está junto a mí, así que si no has tratado de hacer algo abusivo contra mi persona, me puedo sentir tranquila. Adiós.

Entonces en un momento de descuido, él se acomodó tras ella, pasó la mano por su cintura y con la otra le colocó otra pastilla en la boca.

- ¿Qué harías por calmar eso que te aqueja pequeña Sakura? - y le acercó su pecho a la espalda, colocando la quijada en el suave cuello que le embriagaba y le despertaba aquello que le habían enseñado desde chico, perversión - hazme caso y tómate esta medicina.

- Sasuke, de verdad - y tratando de alejarse - si me sigues acosando, voy a parar a un hospital, porque estoy algo enferma - y se desvaneció un poco en los brazos que la aprisionaban. Pero la pastilla fue directo a su estómago en un descuido.

Sintió que pasó una eternidad y cuando abrió los ojos, estaba en césped, acostada en el pecho de su némesis.

Se alejó de inmediato por temor a que la lastimara, pero se sintió extrañamente aliviada, la fiebre había disminuido, el sudor desapareció y sus sentidos estaban completamente despiertos.

La reacción de él fue, una simple carcajada llena de completa satisfacción y burla en contra de ella.

- Pero ¿Qué demonios es tan gracioso? - gritó ella molesta, levantándose rápidamente para ir a su cuarto, debían ser casi las 10 de la noche y no le agradaba la compañía. Además de no entender lo que acontecía.

- Si algún día te vuelves a sentir enferma - comentó mientras se acercaba a ella - sólo tienes que venir a mi - y tratando de tocar el rostro de Sakura - pero el precio es muy alto, estas medicinas no se pueden regalar sin algo a cambio.

- No es posible es sólo una coincidencia, no puede ser debido a esas pastillas que me siento mejor - comentó ella cuestionándose la naturaleza del medicamento suministrado, aunque en verdad, si se sentía mucho mejor - al menos que sea .. - y abriendo los ojos ante la respuesta que se asomó en su cerebro - ¡Me drogaste! - gritó y se abalanzó al pecho para golpearle, pero no ocasionaba más que gracia al muchacho - los síntomas, todo lo que me pasaba eran las malditas evidencias de una adicción a las drogas - y ahora cayendo al piso agarrando su cabeza con fuerza - Oh, por Dios - y dejando escapar una lagrima adicional - por Dios. Si se enteran me van a expulsar. Dios mío, eso no puede pasar, tengo que terminar mi carrera para curar a mi hermano - ignorando por completo la presencia de Sasuke. Ahora le miraba con miedo y le gritaba - No quiero pensar que tienes algo que ver con mi estado.

- Pero cómo se te ocurre. Ahora volviendo a tu pequeño vicio. Vamos, querida - dijo él suavemente mientras se colocaba a la altura de ella, que no le prestaba ni un poco de atención ida en sus preocupaciones. Así tomándole el rostro y limpiando las lágrimas - yo no voy a decir nada, tu no vas a decir nada ¿Quién puede decírselo a los decanos? - fue entonces para terminar de clavar sus dagas de veneno en su víctima - además, podremos llegar a un trato.

Ella se alejó del él, inmediatamente. Los mechones sobre su rostro le cubrían los verdes ojos ahora llenos de terror.

- Un trato - susurró temiendo un trato con su némesis - Esto no es verdad - siguió - soy una persona sana, no tomo nada indebido y esto no puede estar pasando - pero entonces, él la tomó de los brazos y le gritó con fuerza sus convicciones.

- Es la completa realidad, asúmelo. Eres una simple drogadicta y necesitas cada cierto tiempo tu medicina. Pero, los regalos se acabaron - y acercándola contra su cuerpo, sintiendo la curvas de su anatomía con deleite y emoción - si quieres alguna más, para que no te vuelvas sentir mal, tienes que pagar - y dejando salir un brillo de magnificencia - son 100 dólares.

- ¿100 dólares? - se cuestionó ella, aún sin haber procesado que él la había llamado drogadicta - eso es mucho dinero. Yo no puedo pagarlo.

Victoria.

Sasuke Uchiha, había conseguido su victoria suciamente, la tenía en sus manos y estaba su voluntad completamente quebrada, allí sollozando. Y el aprovechando la situación, comenzó a tocar por debajo de la camisa su espalda desnuda con deleite.

No sabía si era más débil ella, por estar conociendo una adicción que no causó o él quien tocaba temblorosamente cada parte de ella.

Eso lo reconocía ahora él, sabía muy bien que era cruel y que los escrúpulos no le eran agradables. Pero allí, estaba temblando, por un simple contacto. La maldijo y nuevamente supo, que para destruir lo que no le gustaba de si mismo, debía destruirla a ella. Tal como la primera vez que la vio en la Universidad, desde el primer día, sintió en su pecho, algo cálido y le molestó, así que tomándola fuertemente de los hombros, le miró con rabia y desprecio.

- Oh, ¿No tienes dinero? - y colocando la mano en su frente - bueno, la otra opción es que puedes dejar que te folle - mirándola justo a los ojos y en las últimas palabras le acompañó un sonido tembloroso de deseo por ella, algo que la asustó- ahora, en este lugar - y le apretó las nalgas acercar sus partes íntimas, haciendo que Sakura temblara y se sintiera completamente mal. Podía notar una erección en los pantalones de Sasuke y se había empezado a frotar en contra de ella, mientras ella no creía lo que le pasaba.

No era una salvaje, pero no permitiría que Sasuke le lastimara……

Un sonido que volteó el rostro del susodicho se escuchó en las cercanías.. ….

Una mejilla se volvió color carmín.. ….. Al igual que sus ojos.

Un cuerpo, se abalanzó en contra de uno algo más delicado, atrapándola entre el piso y él mismo, le levantó la camisa dejando al descubierto su desnudez.

- Cerdo - le gritó furiosa tratando de quitarlo - se muy bien la solución a esto. Las drogas se pueden sacar de mi organismo, no es una sentencia de muerte.

- Debes estar tan apretadita, que no puedo esperar a que vengas a mi, algo me dice que tu enfermedad no es fácil de curar - le susurró en el oído mientras le sostenía un seno sin cuidado. Le ocasionaba vergüenza y rabia tenerlo de esa manera, pero él no sabía de respeto.

Respeto.

- Tengo novio - gritó llorando - cuando Sai venga, te va a dar una paliza, maldito pervertido.

- Ese remedo de hombre - y le soltó el agarre sobre el seno - no podría hacerte sentir nada de esto - y bajó la mano para meterla entre sus cortos, mientras trataba de acariciar con descaro las partes íntimas de Sakura, pero ella apretó sus piernas a tiempo para evitar que él la tocara sin pudor.

- Maldita sea - gritó Sasuke ya molesto - ¿Por qué te niegas al placer que te ofrezco? - y le abrió las piernas a la fuerza, se acomodó entre ellas y colocando sus manos sobre las muñecas le aprisionó y evitó cualquier tipo de movimiento.

- Eso no es placer - le contestó - eso es violación. Quieres demostrar que eres mas fuerte que yo, sometiéndome a tus bajezas - y cerrando los ojos conteniendo las lágrimas - ¡Que yo no soy alguna puta Sasuke! - y dejó de luchar en contra de quien ahora se desabrochaba el pantalón - ¿Acaso no puedes con tus amiguitas? ¿No eres un hombre con ellas y tienes que hacerme esto? - temblando al sentir el abdomen de ese hombre sobre el suyo.

Palabras peligrosas, pero efectivas, Sasuke se calmó y se abrochó nuevamente los pantalones.

- No será necesario Sakura - dijo calmado mientras le soltaba y le acomodaba la ropa. Ella pensaba que estaba loco, actuaba como si fuera un bipolar, se descontrolaba y luego retomaba el control - tu misma vendrás a que te folle, cuando veas que no tienes escapatoria. Y ese día no me voy a contener, te voy a coger por todas partes y te vas a sentir como toda una puta por querer más - y bajando al rostro de una paralizada del miedo, le besó con una delicadeza opuesta a sus palabras - cuando lo quieras hacer o lo necesites, ya sabes el precio, aunque en verdad es un regalo para ti, pobretona.

- Eso nunca …. - dijo para ella.

- Te voy a estar esperando - y riendo mientras se alejaba - muy ansioso.