CAPÍTULO 7 - DOLOR

Hola mis amigos … para esta séptima entrega de SÁDICO Y PERVERSO, les traigo un capítulo llamado DOLOR, porque cada uno de los personajes tiene un dolor … en especial un personaje muy tierno en este fic …


Estaba con los ojos llenos de lágrimas.

Pequeñas gotas caían sobre la baranda del jardín, una tras otra, justo frente al apartamento de ella.

Pasaba de vez en cuando las manos por sus ojos para limpiarlas y no parecer débil ante la puta vida, como decía cada vez que podía insultarla.

Llevaba sentado toda la tarde y no se atrevía a aproximarse por lo menos a 2 metros de distancia, porque en verdad no sabría como decirle las cosas.

Prefirió verla pasar varias veces llevando cosas, cargando libros y esconderse cuando salió a trabajar.

Igual que cuando llegó de ese sucio lugar vendiendo hamburguesas.

- ¿Ahora qué vas a hacer sin mi? - y riendo ante el cinismo que tenía la vida para con él, empezó a dar los pasos que lo llevarían justo a ella, pero un pequeño dolor de cabeza le detuvo - maldita sea - y deteniéndose justo a tres pasos de la puerta golpeó la pared más cercana a su mano derecha.

Una pared que tenía una lata con un borde muy filoso, una pared que le abrió una herida en el puño y miró al cielo, mientras gotas de sangre recorrían los dedos que en muchas ocasiones acarició la suave piel nívea de la chica que iba a ser su esposa.

Unos pasos se acercaron a la puerta y unos ojos se abrieron llenos de lágrimas también.

- Mi amor - dijo ella mientras lo abrazaba y le besaba con desespero - no sabes cuánto te extrañé - y abrazándolo nuevamente - las cosas no están muy bien y yo te he extrañado demasiado ¿Mi vida?.

- Sakura- dijo Sai bajando la mirada al piso - tenemos que hablar.

- ¿Qué sucede? - y soltándolo para dar la vuelta a otro lado - te vas y no me contestas las llamadas y ahora me dejas con un beso y un abrazo en el aire ¿Algo malo pasa? - y le volteó mirar nuevamente ya con un reclamo en la mirada.

- Sakura - contestó él para interrumpirla.

Le deseaba contar que en verdad era el hijo único de una familia muy pudiente y que estos días en el extranjero estaban buscando una cura para su enfermedad, así gastara todo su dinero, no le importaba si le daba una esperanza para estar con ella.

La última esperanza regalada por un médico Alemán …

Una cura que no había llegado, luego de tanta espera.

Una cura que nunca sería para él, porque habían llegado demasiado tarde.

Su caso no era favorable.

Si todo en la vida se pudiese definir en lo que fuese favorable y no, las cosas podrían ser muy simples, pero también muy injustas.

Favorable esto …………..

Favorable aquello …

Desfavorable esto ………….

Desfavorable aquello………………….

Desfavorable su vida … por lo menos en el día de hoy ..

Le era muy desfavorable todo ..

La tendencia era de caída últimamente.

- Basta Sai - y tomándole la mano lastimada con cuidado - estás herido y debo curarte.

- No es necesario, hay cosas más importantes de las cuales hablar ahora.

- Más que esa herida abierta. No creo irresponsable, estás lastimado y actúas como si no te doliera. Pero que machito me saliste, amigo. Ante mí te puedes quejar de vez en cuando, para eso me voy a casar contigo, para aguantarte de vez en cuando.

- Sakura - le detuvo subiendo un poco la voz - estoy muriendo.

El tiempo se detuvo, la miradas fueron al piso y un corazón de rompió de dolor. El aire rondó los alrededores con un suave desfile armónico entonando una canción de muerte y duelo.

- ¿Cómo así que te estás muriendo? - y lanzándose en contra de él para cobijarlo en un abrazo - ¿Desde cuando lo sabes? ¿Acaso no pensabas decírmelo? - luego lo abofeteó y con los ojos llenos de lágrimas le volvió a abrazar.

El también la abrazó … tenía fuerzas para eso …


- Madre - susurró el joven con rostro serio y frío - No debiste dejar que ese hombre te lastimara de esa manera. Eras tan orgullosa, tan fuerte .. Eras la mujer más hermosa que yo he podido ver sobre la tierra - Cerró entonces los ojos y luego de pensar un momento y dejar soltar una pequeña sonrisa - ella se parece un poco a ti. Es altanera y algo gritona. Tal como tu. Pero yo no se actuar frente a ella, sólo se hacer daño y más daño, tal como me lo hago a mí. Pero sin importar lo que pase, todo lo que hago o dejo de hacer, es porque quiero que ella me pertenezca a mí y nadie más - caminó un poco hasta tocar el rostro en el retrato - sólo a ti te puedo decir que yo le quiero para mí.

- Así no se hacen las cosas y menos con las mujeres Sasuke - le habló una voz al lado, con paternalismo reconocible para él.

- Hermano - susurró mientras recuperaba la compostura - ¿Cuánto tiempo llevas cerca Itachi? - le contestó ahora más fuerte y tratando de sonar serio. No la basura que se sentía hace unos momentos.

- Lo suficiente para saber que estas enamorado de una mujer - y mientras miraba al techo del estudio continuó - no sabes cuanto me alegro. Espero que sea una buena chica y te animes a formar una familia - así que soltando una débil carcajada siguió - pero conociéndote apuesto a que ya lo echaste a perder ¿O me equivoco?

- Ella no me quiere - suspiró resignado para dejarse caer en un sofá viejo de cuerpo, reliquia de la familia.

- Pero ¿A ti quién te quiere Sasuke? - pasó la mano por la espalda del hermano menor y continuó - a veces lo dudo yo también y eso es mucho.

- Vamos Itachi. Que no estoy de bromas hoy. Ella no quiere ceder ante mi. Me huye y me trata como si no fuese nadie.

- Cierto - bufó Itachi divertido - pero si estamos hablando del feroz Sasuke Uchiha, el pleno reflejo de su hermano mayor Itachi Uchiha a su edad - las palabras mencionadas sobresaltaron un poco la calma disimulada por el joven.

- Acaso encuentro un pequeño tono de arrepentimiento de tu pasado en esas palabras recién mencionadas por ti - y se levantó hasta el mayor - no me vengas con esos cuentos de historias pasadas - e hizo el ademán de salir del estudio.

- Te voy a contar una historia Sasuke - y el aludido se devolvió cansino al sofá, ya sabía lo que sucedía si lo ignoraba. Significarían unos cuantos golpes - hace varios años, cuando tenía tu edad, estaba en la misma Universidad en que estás ahora. Vale que le puedes preguntar a los prefectos sobre mi, pueden dar fe mi comportamiento y créeme no te llegaba ni a los talones hermanito. Era como tú, un completo idiota.

Las palabras empezaron a molestar a Sasuke quien se quiso levantar de inmediato pero las palabras de su hermano lo detuvieron nuevamente como amenaza a la desobediencia.

- Allí, conocí a una mujer muy bonita. Era la más hermosa de toda la Universidad y era el polo completamente opuesto a mi, dedicada, noble, caritativa y realmente era my guapa. Yo tenía 25 y ella 23, nos íbamos ya a graduar, ella de bellas artes y yo de medicina.

- Tú - gritó Sasuke sin creerlo - medicina. Estás loco, nunca supe que hubieses estudiado medicina.

- Cállate Sasuke - pero el menor sólo colocó la mano en su quijada en una clara señal de aburrimiento - si te aburro puedes ir a acabar de joderte la vida, de lo contrario escucha.

- Vale, vale - suspiró - lo siento, es que pareces contar una historia para chicas y esas en verdad - sonriendo - me aburren.

- Eres irremediable - pero aclarando la voz continuó - ella, jamás me miró siquiera para reprocharme los malos tratos que le daba a su novio. Con el tiempo mi obsesión por ella aumentó de una forma que aún no comprendo hermano. La seguía y muchas de mis mejores fantasías sexuales fueron con ella. Con el tiempo la realidad de mi cabeza con la mundo se hicieron una sola y no lo soporté más, la perversión se adueñó de mi por completo.

- A qué te refieres Itachi - le preguntó intrigado Sasuke.

- Ella era tan hermosa, que quería fuera mía, así tuviese que tomarla como fuera, a las buenas o a las malas.

- Estabas obsesionado, eso es todo - y sonriendo nuevamente - eso no es un pecado para nosotros, la tomas y ya ¿ O no nos enseñó eso papá?

- No Sasuke - le corrigió Itachi - yo la amaba, pero la única expresión que nuestro padre me enseñó fue a través del cuerpo, no del alma. Como tú, no sabía que existían otras maneras menos placenteras por el momento pero más placenteras en el largo plazo.

- Vaya menuda idiotez me cuentas - comentó - ¿y eso a mí en que me afecta?.

- No te hagas Sasuke. Te he visto, lo he visto en tus ojos. Tienes un deseo desenfrenado por ella. La lujuria te delata, tus pupilas reflejan lo que es ella y no te vas a poder controlar.

- Bueno y si fuera eso ¿Qué? - le recriminó Sasuke - la obligo a dormir conmigo y ya. Tarde o temprano le va a terminar gustando y me va a pedir más. Eso es lo que siempre pasa. Luego será mi amante - pero Itachi continuó ignorando sus comentarios.

- Esa noche, ella estaba con un vestido beis hasta las rodillas, caminaba divertida por las callejuelas de la Universidad y él estaba con ella, rodeando su cintura con sus asquerosas manos.

Ese hombre que me había arrebatado su amor y su cuerpo.

No podía dormir pensando que ella compartía su cama, que él le tocaba con su permiso.

Aún cuando para mí no existía una mirada.

Mandé a mis amigos a que los acorralaran en un callejón entre varios edificios y a él le golpearon hasta casi dejarlo inconsciente.

Allí en el piso con sus ojos llenos de terror le veían solo a ella, mientras yo me acercaba a mi presa totalmente envuelto en una capa de locura que aún llevo conmigo en ocasiones cuando lo recuerdo.

Ellos se fueron, porque él quedó totalmente paralizado y no se podía mover para protegerla, pero yo no tuve piedad y mucho menos lucidez.

Estaba con sus largos cabellos arrojada sobre el hombre y mis manos le soltaron el fuerte agarre. Te puedo decir con total sinceridad que me ha costado romper más ese agarre que el que me ofrecen algunos hombres en ocasiones por negocios.

La tiré al piso y le rompí el vestido dejándola a mi merced, y allí sin algún cuidado la besé y la mordí con fuerza por todos los lugares prohibidos para mi en esos años de Universidad.

La desnudé por completo y bajé la bragueta de mi pantalón sin siquiera pensármelo dos veces Sasuke.

- Esto es asqueroso Itachi - dijo Sasuke, arrugando el rostro por las escenas en su cerebro - no quiero saber como te follas a una nena, para eso yo ya me sé la historia, en mi propia piel tengo el testigo para saber como funcionan esas cosas. Es repugnante imaginarte así - y soltó una carcajada divertida.

- Escúchame Sasuke - le gritó Itachi molesto, ocasionando que se callara de inmediato - allí en el piso ella me miró con terror y veía como miraba a ese hombre con temor, pero él no podía defenderla. Lo miré a él y al saber que podía ver todo lo que pasaba le grité furioso, le reclamé por haberme robado lo que más quería en la vida. Luego, le dije que ella sería mía, luego que se lo dije, la penetré sin cuidado. Allí me dí cuenta que ella era virgen, que él no la había tocado y que el máximo contacto que tuvieron ellos se reducía a lo que yo mismo veía en las calles. La miré, lleno de locura y demencia, le besé, ella se dejó, porque no ofrecía alguna resistencia luego de ver perdidas las cosas. Allí totalmente desquiciado gozando de su cuerpo sin su permiso la violé durante horas, toda la noche. Le hice el amor tantas veces como pudo mi cuerpo en esa noche, porque sabía que al día siguiente iba a pagar las consecuencias. No me importaba. No me importaba, había conseguido tomar lo que creí era mío por derecho, aún sin saber la verdad de las cosas.

- Bueno - le contestó emocionado Sasuke - y eso ¿Qué tiene de malo? Tomaste lo que querías y ella seguro te buscó la noche siguiente ¿O no?

- No Sasuke - siguió Itachi - ella se quitó la vida al día siguiente en su cuarto. Tomó tantas pastillas que su organismo colapsó. El hombre que era su novio murió a consecuencia de los golpes que le dieron mis amigos.

- ¿Y qué sucedió Itachi? - continuó Sasuke - ¿Qué pasó contigo?

- Nadie nunca supo la verdad. Ella y él fueron los únicos testigos y víctimas. La mañana siguiente me enviaron una carta, una de sus mejores amigas me la dio en la noche.

- Dime Itachi ¿Qué decía esa carta?

- En ella, la chica me confesaba que me amaba en secreto y que no se atrevía a confesarlo porque sabía que yo era un chico inalcanzable para ella. Ella me amaba en secreto de una forma que yo no sabía, una forma que yo nunca conocí y que jamás conoceré porque ella está muerta. Yo la maté Sasuke.

- Eso es muy trágico Itachi - pasándose la mano por los cabellos - pero muy estúpido.

- ¿Qué? - le respondió sorprendido ante esas palabras.

- Yo la hubiese llevado a un motel en primer lugar, no le hubiese echo nada en la calle. La hubiera chantajeado poco a poco hasta que por su propia voluntad se hubiera entregado a mi. Luego le haría el amor muchas veces y cuando ella quisiera hacerse daño, yo mismo la dañaría pero dándole placer para que necesitara estar viva. Viva para recibir mis caricias en el día y en la noche.

- Como siempre - habló cansino ahora Itachi - veo que perdí mi tiempo contigo hermano. Espero que no estás planeando hacer eso con esa mujer. Te arrepentirías más adelante hermano, por favor créeme.

- No hermano, ella va a venir a mi y se va entregar por su voluntad. No le quitaré ni una prenda que ella misma no arroje fuera de su cuerpo.

- Yo te creo Sasuke - contestó Itachi - se que tienes las agallas de hacer eso y mucho más, pero luego.

- ¿Qué pasará?

- Pues que la usas, le haces el amor y luego la mujer que tanto te atrae será sólo un recuerdo. Un vil recuerdo de lo que fueron una vez. ¿Acaso no prefieres que ella siga igual de hermosa, bella y que esté dispuesta para ti por su propia voluntad por siempre?

- ¿Un recuerdo? - susurró pensando quedamente.

- Si, Sasuke. Es posible que ella esté por siempre dispuesta a entregarse a ti sin alguna presión y que te ame. Que ella esté dispuesta a morir por ti ¿Acaso no te gusta como suena eso?

- A morir por mi - repitió él - no. Yo no quiero que ella muera.


Caminó con los ojos llenos de lágrimas por las corredores del hospital.

- Sólo dos días más - le repitió el doctor - es lo máximo que puedo hacer por usted señorita. Y eso porque eres una de las estudiantes de la Universidad. Su hermano debe desconectarse al menos que tenga a tardar dos millones de euros que es lo que cuesta mantener las máquinas por otros cuatro meses, ya que estos deben ser renovados y no se trata del simple servicio.

- Está bien doctor - contestó con los ojos llenos de lágrimas y soportando una terrible ansiedad que le destrozaba la voluntad cada segundo.

- ¿Se siente bien? - le replicó el hombre - la he visto algo extraña en estas semanas - y creo que debería ver a un doctor.

- Es que me recetaron un medicamento indebido y como debí suspenderlo, estoy sufriendo los síntomas de la abstinencia - suspicazmente le contestó al hombre mayor que había notado con anterioridad los síntomas - es algo molesto y vergonzoso.

- Lo he notado - dijo el hombre - tome este número, es de un amigo doctor que conoce las acciones a seguir para que sea menos doloroso.

- Muchas gracias doctor, le visitaré.

Entró en la habitación, allí estaba Naruto, con los ojos cerrados y los labios resecos. Tomó una toalla y le humedeció la boca con cuidado. Muchos más eran los cuidados necesarios para un hombre como Naruto, movía sus piernas para que se ejercitaran, sus manos, todo él, que había sido un gran deportista. Por eso no perdía al fe, cuando él recuperara la conciencia sería el mismo hombre que fue siempre, el mejor de los hombres.

- Solo dos días ¿no? - escuchó tras ella - no es justo que un hombre del vigor que creo debe tener tu hermano deba morir por falta de dinero ¿No es cierto?

- Claro que no - gritó ella molesta ante la intervención de su Némesis - un hombre como Naruto no merece morir. Y no me importa lo que tenga que hacer para que él se recupere. ¿Me oyes? - y acercándose a el - no me importa.

- Veo que pudiste superar esa pequeña adicción por las drogas. Eres una niña muy mala Sakura - y acercándose un poco le continuó - tienes mucha suerte.

- Si Sasuke - ahora arrogante - no necesito de nada para estar bien más que un cuerpo y mi mente sana.

Tal ves no debió decir que haría lo que fuera, porque Sasuke aprovechó para tomarle la palabra.

- Lo que sea por hacer que tu hermano se cure ¿No es cierto?

- ¿A qué viene ese comentario? Y si. Lo que sea porque él pueda vivir.

- Pues estando de forma. Te doy todo el dinero necesitas a cambio de sexo.

Sakura aguó los ojos con resignación de la rabia por la propuesta, pero no le gritó, porque se enojó con ella misma por escucharlo como si se tratara de una propuesta seria.

- Lo pensaste. Mi hermosa muñequita - dijo el sorprendiéndola - yo también puedo ser un caballero y quiero que por una noche me des el placer que tanto deseo de tu cuerpo.

- ¿Cómo me haces esa propuesta?

- Lo hago, porque lo quiero y tu me lo puedes dar por supuesto.

- No - contestó mirando a su hermano.

- Piénsalo Sakura. No se me hace divertido rasgarte la ropa o algo por el estilo, me agrada más si te entregas a mí por tu propia voluntad.

En lugar de sentir rabia en contra de él, le enfrentó y le cuestionó.

- Sasuke - dijo suavemente, haciendo que él se volteara asombrado al esperar gritos u otras acciones por parte de ella - no entiendo por qué te obsesionaste conmigo desde esa vez en la piscina, cuando me atrapaste en los casilleros, pero yo, créeme, yo estoy enamorada de SAI y no podría dormir contigo porque en verdad yo nunca he .. - y se detuvo al saber lo que iba a decir.

- Tu nunca … - dijo él

- Yo nunca he tenido intimidad con alguna persona.

- ¿Ni siquiera con tu novio?

- No, él me respeta y nunca me ha propuesto tener relaciones.

- Bueno, pues será más gratificante para mí - siguió - ahora además te pongo como condición que tienes que llegar virgen a mi cama, de lo contrario olvídate de tu dinero, luego puedes hacerle el favor a ese engendro.

- No lo llames así - gritó ella - es SAI y es un buen hombre … no como tu .. Perverso.

- Como quieras, tienes un día - continuó - pero ten en cuenta que cuando se me mete una idea en el cerebro no se me sale hasta que la hago realidad. Y tengo unas cuantas ideas contigo preciosa.