CAPÍTULO 8 - LUJURIA

Ha llegado el momento……

De una buena vez se acabaron las vueltas en esta historia …..

Tal parece que un solo día no es suficiente para decidir la mejor opción al pensar si debe o no acceder a la proposición de Sasuke, pero lamentablemente el tiempo se acabó y al tener que elegir entre la vida de su hermano y su felicidad o tranquilidad.

No le quedaban muchas opciones … ….

¿Ustedes qué harían mis amigos lectores? ….


Le tocó la frente con cuidado, estaba algo sudado y la fiebre le hacía débil.

Nunca le había visto de esa manera, él era tan fuerte, tan divertido y completamente despreocupado, que verle así era un completo suplicio.

Ella sufría de una forma que no se puede medir. Ella sufría por saber que en sus manos no estaba tampoco la solución a los problemas de Sai… no era útil últimamente, ni para Sai, ni para Naruto y mucho menos para ella misma.

Pero lamentarse no le conducía a nada.

Tuvo que recostarlo en su cama y quitarle la camisa, aún cuando sus protestas fueron mayores a las súplicas de ella. Pero que necio resultó ser Sai. Si se tratara de sólo una gripa sería algo muy divertido, pero la realidad era completamente diferente.

Sólo conservaba los pantalones. La bragueta bajada, dejaba a la vista los boxers color negro que ella le regaló hace un mes, cuando descubrió sin querer en una tarde de visita a su apartamento unos color rosa, gracias a que combinó prendas rojas con blancas el día de lavado.

Como se divirtieron esa tarde, aún más cuando le regaló los que tenía puestos.

Era una disculpa de su parte por ser tan entrometida con la ropa de un chico algo vanidoso y reservado, por lo menos así le dijo ella luego.

Luego que se dieron unos besos en la cama y que él trató por primera vez pasar a segunda base, bajando la falda que ella tenía puesta, pero que ella detuvo con una sonrisa. Él lo comprendió de inmediato y no hubo alguna queja de su parte. Sólo se rió con ella.

Ahora que sabía el filo de amenaza que Sasuke le dejaba en el cuello, hubiese preferido mil veces haber accedido a pasar esa noche con su amado novio. Sin embargo al verle de esa manera, sin camisa y la ropa completamente desarreglada, se sonrojó un poco.

Aún más cuando le pasó la toalla húmeda por el torso desnudo y suave.

No lo había pensado antes, pero él tenía un cuerpo que le hacía sentir ¿Cómo decirlo? Muy atraída. Era algo delgado por practicar tenis, pero cada cosa estaba en su lugar, así decía Ino de los chicos con cuerpo atractivo.

Dejó la toalla a un lado y con cuidado pasó su mano por el pecho descubierto.

Su piel, era tan delicada como una porcelana y su figura atractiva le incitaba cosas que antes no pensó. Cosas como las que le había hecho Sasuke, pero provenientes de él, de su novio.

Cerró los ojos y movió la cabeza para sacarlo de su sistema por lo menos por diez minutos, ya que durante todo el día no pudo hacerlo. Sasuke estuvo en su cerebro sin falta, como una risa burlona en su cuello, atormentándola y acosándola en cada momento que se quedaba su mente en blanco o cuando pensaba en Naruto.

Reposaba la cena que ella le había preparado con especial cuidado, pero luego se sintió muy mal, afortunadamente sabía que hacer.

Una pequeña risita se escuchó en la habitación. Ella lo ignoró un momento hasta que abrió los ojos y le vio sonreír como siempre lo había echo.

- Te sientes excitada ¿No es así? - dijo Sai tomando su mano y bajándola hasta su abdomen, lugar en que Sakura se detuvo de inmediato al saber a donde pretendía llevarla el enfermo.

- Sai - dijo ella bajando la mirada y soltándose del agarre, sonrojada por el descubrimiento.

- Quiero hacerte el amor hoy, ahora - le dijo él lleno de deseo.

Pero esas palabras sólo le recordaron a ella que eran las seis de la tarde y que tan solo le quedaban seis horas para darle una respuesta a Sasuke Uchiha.

Una respuesta que implicaba convertirse en una prostituta muy cara, pero una prostituta que salvaría la vida de su amado hermano.

Lo ignoró un momento y luego le mintió.

- Vamos Sai. Estás enfermo - contestó tiernamente - nos casaremos en poco tiempo y te prometo que dejaré que hagas el amor las veces que quieras durante el resto de mi vida.

- ¿Lo prometes? - dijo él resignado, pasando la mano por la cintura de Sakura.

La atrajo hacia él y le dio un beso en los labios, uno que empezó suave, pero que subió de intensidad poco a poco. Pasó sus manos por dentro de su camisa y luego tomó uno de sus senos con cuidado, pero apenas lo hizo retiró su tacto de inmediato y se disculpó muy molesto consigo mismo.

- ¿Qué pasa? - dijo ella con la respiración algo entrecortada.

- Te vas a casar conmigo sabiendo que me muero - dijo serio - pero, no quiero que lo hagas.

- Pero ¿Acaso lo acabas de decidir mientras me tocabas los senos? - y molesta se acercó a su rostro - vamos Sai, te amo y me caso contigo estés como estés. ¿OK?….

- OK - y dando un suave beso en los labios - cuídate - y se acomodó un poco la ropa - no quiero ponerte nerviosa con mi lindo cuerpo.

- Ohhh - sonrió ella - no podría resistirme.

A tan solo un rato la fiebre le calmó y ella como despedida le dio un beso en frente, luego otro en los labios y un tierno abrazo.

Con la promesa de un pronto encuentro salió de la habitación, porque ella podría darle a Sasuke Uchiha su virginidad, una noche de sexo, él podría abusar de ella y hacerle pasar por un montón de aberraciones, pero ella le amaba por ser como era, un buen hombre. Amaba a Sai sobre todas las cosas.


Sonrió un poco con la mirada llena de confusión, con los labios resecos, no había probado trago de líquido y había tomado una decisión.

- Señorita Sakura - comentó emocionado el médico - las empresas Uchiha han hecho un donativo para esta ala del hospital. Curiosamente el señor Uchiha se interesó en su hermano al ser un hombre joven y con grandes posibilidades de recuperarse. Así que le tengo la buena noticia, tendrá la posibilidad de permanecer en el hospital el tiempo que necesite, los gastos fueron cubiertos, incluida la asistencia de una enfermera personal.

- Ohh - dijo ella en voz baja - eso ha dicho el señor Uchiha.

- Si señorita - y ahora más emocionado - es usted y su hermano por supuesto, una persona con mucha suerte.

- Con mucha suerte - dijo ella reprimiendo las lágrimas y despidiéndose del doctor, recomendándole que por favor cuidara de Naruto, ya que esta noche no podría ir a visitarlo.

Lo sabía, él había cumplido su palabra como lo había prometido.

El dinero estaba en la cuenta del hospital y ella ahora debía cumplir su parte del trato.

La citó a un lugar asqueroso para su gusto, en donde se vivía una especial actividad nocturna muy emocionante para los que por allí agasajaban algo. Pero esa no era su situación.

Tocó en tres ocasiones la puerta y se retiró tres pasos quizás arrepentida por haber llegado hasta este punto, pero se aferró a una varilla que hacía parte de la reja.

No se daría la oportunidad de salir corriendo, no ahora que Naruto estaba a salvo.

Un joven de cabellos blancos con una mirada muy perversa, más perversa que Sasuke ella juraba le recibió.

- Buenas noches primor - dijo mirándole de pies a cabeza de la forma más morbosa y asquerosa que podría soportar - así que tu eres el juguetico de Sasuke por esta noche - con el dedo le apuntó una habitación ubicada en el fondo del pasillo y mostrando una sonrisa de magnificencia cerró la puerta.

Cerró el único escape a una salida.

Caminó despacio, ¿acaso debía ir corriendo por hacia una condena?.

Por lo menos caminaría despacio por unos instantes para que los pasos se volvieran eternos y de pronto él se aburriera de haberla hecho venir, luego de hacerlo esperar.

A quién creía que engañaba, él la esperaría el tiempo que fuese necesario con tal de conseguir lo que deseaba.

Se detuvo frente a un espejo que adornaba el pasillo. Se miró el rostro y abrazó su cintura con cuidado ¿Qué cosa en ella le causaba deseo? Si era como se podía decir una simple chica sin grandes atributos escandalosos que enloquecieran a los hombres, pero por lo visto eso, lo que reflejaba el espejo era suficiente para que Sasuke se enloqueciera.

De pronto en el espejo una imagen se reflejó junto con la suya, bajó la mirada, era él con los ojos rojos llenos de lujuria y deseo, un deseo por ella.

Los dedos de Sasuke le tomaron los cabellos y los alejaron del cuello hasta acomodarlos sobre uno de sus hombros con la delicadeza de un verdadero amante y un beso fue depositado en el cuello desnudo, luego su lengua recorrió el mismo terreno con empeño, luego simplemente alejó la cercanía que había puesto en ella.

Sólo temblaba y apretaba los puños con miedo y resignación. Unas pequeñas lágrimas recorrieron sus mejillas.

Pudo respirar nuevamente porque él rompió el contacto.

Loa brazos de Sasuke la rodearon con cuidado y la arrastraron hasta una oscura habitación ubicada precisamente tras el espejo, las luces estaban apagadas y se oían los pasos de él rodearla despacio como si le estudiara en la oscuridad.

Ella no había levantado la mirada y temblaba ante la frustración y desprotección que implicaba la oscuridad.

- Así que viniste - dijo él rompiendo el silencio - ahora la única forma en que puedes salir de este cuarto es si yo lo deseo - acercando su cuerpo al de ella y tomándole de la cintura, acercando su cuerpo al de ella y apretando sus nalgas con descaro. Luego le soltó el cabello antes amarrado en una coleta. Pasó sus manos tocando toda su humanidad y con un movimiento rápido bajó la cremallera de su falda verde haciendo que esta cayera al piso con rapidez. Ella no pudo reaccionar y resignada trató de alcanzarla en vano.

- Lo sé - dijo ella con voz temblorosa y apretando aún más los puños - pero, eso ya lo he considerado. Si estoy en este asqueroso lugar es porque voy a cumplir mi palabra.

- Me alegra que la tengas, pobretona - y encendió las luces dejando a la vista su presencia. Se avergonzó al notar que estaba en ropa interior y que casi estaba desnuda frente a él, no utilizaba sujetador con esas camisas de tiritas y no se iba a poner en cuidados para satisfacer los caprichos de Sasuke, pero el efecto fue el contrario, ya que a él le pareció divertido verle los senos libres y los pezones notarse aún debajo de la tela.

Ella guardó silencio y sólo observó lo que tenía en frente.

En verdad era un hombre muy apuesto, lástima el alma podrida que lo ocupaba, pensó con cinismo y aún tratando de cubrir la ropa interior.

Estaba casi desnudo, de no ser por una toalla que le cubría la intimidad.

Ella se avergonzó y apartó la mirada de un hermoso cuerpo que parecía tallado en el más fino mármol. Allí, de esta manera, él parecía una estatua griega, hermosa y perfecta, pero todo ello desaparecía con el contacto a sus ojos llenos de perturbación y desenfreno.

Un desenfreno que iba a desparecer con ella, así que asustada dio unos pasos hacia atrás hasta que chocó con un armario tras de si, luego de enredarse con la faldita antes utilizada.

Él soltó una carcajada burlona al verla y se acomodó sobre una cama finamente decorada con sedas de varios colores y varias almohadas que se regaban bajo el peso del cuerpo que se acaba de acomodar sobre ellas.

Sakura pudo ver el nivel de excitación que él tenía, su miembro resaltaba bajo la toalla y notó como alejó la última tela que cubría su desnudez sin cuidado y totalmente ido en las olas de placer que seguramente le recorrían el cuerpo.

- Así vestida no me sirves - dijo como si nada - no se si tu nivel de virginidad llega a un punto en donde no sabes si para fornicar debes tener la ropa puesta - siguió burlándose de ella - bueno a veces se deja, pero debes descubrir algo en especial.

- Claro que no - le contestó molesta - soy virgen, pero no soy idiota. Además estudio medicina y desde primer semestre se muy bien cómo funcionan las cosas con los hombres y con las mujeres. Pero eso me lleva a una cuestión muy interesante y es que aún desconozco los motivos para ser un objeto de fijación en tu vida.

- Bueno - dijo mientras cruzaba los brazos - si yo lo supiera lo hubiese eliminado, pero como no es posible no me queda de otra que satisfacer mis necesidades.

- Sasuke, por favor - dijo como última opción mientras se acercaba a él - no me obligues - soltando un poco en llanto - yo no quiero tener relaciones contigo.

- ¡Quítate la ropa ahora mujercita o llamo para que desconecten desde ahora al insignificante de tu hermano! - le gritó preso de la furia y el deseo, mientras tomaba su pene y lo empezaba a mover de arriba hacia abajo tan solo al verla.

Agachó la cabeza y dejó nuevamente salir lágrimas llenas de dolor y miedo. Tomó los bordes de su camisilla con cuidado y alzando los brazos dejó al descubierto los senos mientras arrojaba la camisa hacia otro lado. Sin embargo, los cubrió con rapidez al ver la reacción de Sasuke con lo mismo.

- Vamos, es toda la ropa Sakura - terminó muy excitado por las acciones torpes y burdas de ella.

- Si quieres que me quite una prenda más deberás quitarla tu mismo maldito pervertido, no me voy a desnudar más para darte gusto. Inclusive he hecho más de lo que se le puede pedir a una mujer a la cual vas a violar.

- Pero linda - susurró Sasuke mientras se levantaba y se acercaba con cuidado - eso no será problema - y sin cuidado la lanzó a la cama en donde antes se encontraba. Los brazos quedaron abiertos tratando de detener la caída y las piernas también para tratar de equilibrarse.

Tonos rojos y negros invadieron la habitación sin reparo. Él se colocó sobre ella y dejó su rostro a tan solo centímetros de la boca de Sakura.

- Bésame - ordenó molesto.

- No - susurró ella con rabia.

- Hazlo o te penetro de una buena vez sin consideración. Porque deberías saber que es muy doloroso cuando una mujer no está lo suficientemente preparada. Tu escoges mujercita necia, con dolor o sin dolor. Aunque en verdad debes saber que te puede doler un poco - sonriendo nuevamente - o eso ¿Acaso no lo aprendiste en tus clases?

Acercó lentamente los labios hasta la boca de Sasuke, él también lo hizo de la misma forma y para sorpresa de ella, le besó con delicadeza y empeño. Le tomó el rostro con delicadeza y pasó la lengua por sus labios, luego con cuidado la metió en su boca y le besó posesivamente mientras ella agarraba con fuerza las sábanas de seda que se resbalaban entre sus dedos.

Sintió una mano posarse sobre su ropa interior, quiso detenerlo, pero él sometió sus deseos de inmediato. Los dedos de Sasuke se movieron sigilosos entre ella, poco a poco encontraron algo que deseaba y entonces una suave caricia empezó sobre su cuerpo.

Un pequeño gemido escapo a su boca, no dio crédito su ser al sentirse gemir ante el contacto suave y pasional que Sasuke ofrecía a su cuerpo.

- Detente, por favor … - dijo ella suplicante, pero no se convencía de su empeño el causante del placer.

Fueron cuatro movimientos más, suaves cuatro movimientos sobre su intimidad antes que varias olas de placer la embargaran sin cuidado y desenfreno.

- No pareces muy convencida - dijo Sasuke al notar en sus dedos la humedad que ella le dejó en medio del placer. Sacó la mano de donde la había colocado y la dirigió al rostro agitado y sonrosado que se avergonzaba de sus instintos animales y mórbidos recién descubiertos - Sakura - continuó y en un descuido metió los dedos en su boca para que ella hiciera un ademán de asco.

- ¿Qué es eso ? - contestó agitada tratando de alejarse.

- Es tu cuerpo Sakura - y besándole de sorpresa con cuidado le calló un momento más para seguir con lo que había iniciado.

¿Cuándo se le olvidó que él la estaba violando?

En el mismo instante en que su mente proceso que cualquier forma de escape le ocasionaría la desconexión de su hermano.

En verdad no lo había olvidado, pero llorar o quejarse no solucionarían las cosas en esa situación.

Era una mujer inteligente y sabiendo que él terminaría penetrándola para satisfacer sus necesidades de hombre, pensó en usar protección.

- Mira Sasuke - dijo ella en un susurro mientras se alejaba un poco de él que le estaba bajando precisamente la pequeña tanga que usaba - se muy bien que esto acaba cuando tu me tomes por completo.

- Pero que inteligente eres - dijo burlón mientras arrojaba la prenda interior hacia una esquina y le abría las piernas sin cuidado.

- Por favor - dijo ella suplicante - utiliza un preservativo. No quiero quedar embarazada y es uno de esos días en donde puede suceder - lo hizo como última opción, no sabía si él aceptaría, pero no perdía nada en intentarlo - no pido más.

- Claro que si - comentó en medio de su excitación - no quiero que tu vida se pierda con un crío ¿Cómo le dirías a tu novio que estás embarazada y él cree que eres una virgencita? Y riendo, ocasionando indignación en ella se levantó y buscó en el cajón un preservativo.

Ella se acomodó y quiso levantarse un poco, notó que la puerta estaba un poco abierta y en medio de su desespero pensó en que tal ves podría huir, si lograba denunciar el abuso al cual había sido sometida, las autoridades encontrarían la forma en que nada malo sucediera. Pero los ojos rojos tras la cabellera de Sasuke le miraron adivinando lo que podría ocurrir. Su cuerpo se paralizó de nuevo y se dejó caer sobre la cama.

- Buena decisión putita - comentó Sasuke ya más relajado - un movimiento en falso y las cosas se acaban de una buena vez.

- Ya no hace falta que me amenaces cerdo - siguió ella - ya no voy a hacer nada más y no me vuelvas a llamar putita - y volteándole a mirar son rabia siguió - No lo soy.

- Claro que si nena - sonrió divertido Sasuke - sólo que no eres una putita pública. Ahora eres mi puta personal.

- No - dijo ella acalorada - sólo sería una noche. No más - y se levantó de la cama cubriéndose con una pequeña sábana color carmesí - no me puedes obligar a tener sexo contigo cuando se te antoje. No era el trato.

- Digamos que por cada vez que forniques conmigo te doy una buena suma de dinero ¿Qué dices?

- Sólo una vez - gritó ella - no más.

- Ya tenía el preservativo puesto y caminando hacia ella se reía a carcajadas con la actitud pudorosa de la mujer que se iba a coger en minutos o segundos, según lo que se demorara en tirarla sobre la cama.

- Bueno- siguió mientras manipulaba las cosas, luego vería como lograría tenerla nuevamente - te lo pierdes - y arrojó la sábana al piso.

Ella alcanzó a retener una pequeña parte y cubrir la parte inferior de su cuerpo, pero esa acción fue detenida por una bofetada en su rostro que le detuvo el mundo por un segundo, el no la había golpeado pero, ahora una marca rosa dejada en su mejilla le quebraba la pequeña voluntad antes vuelta nada.

Le arrojó nuevamente sobre la cama y eliminó alguna posibilidad de movimiento, se acomodó sobre ella, que había caído de espaldas y vio unas nalgas preciosas que se habían convertido en su obsesión con anterioridad y una idea macabra se le cruzó por la mente. El la había comprado por una noche, no por una penetración, entonces podría gozar de lo que deseara, pero eso sería luego, por ahora quería sentir el interior suave y tierno que ella implicaba.

Acorraló sus manos con fuerza contra la cama. Tocó nuevamente ese plato suculento que se iba a servir y su miembro sólo se ubicó en la entrada de la intimidad de ella haciendo que los nervios le brotaran sin control, temblaba y movía los ojos con miedo.

Poco a poco le acomodó para que todo fuese más fácil y lo introdujo lentamente en ella.

Podría describir aquello como la entrada al paraíso, como algo mucho mejor que el sexo que antes conocía, como llegar al cielo de inmediato a través de un cuerpo. Pero eso que sentía se acompañaba por lamentos y gemidos no de placer, sino de dolor.

Pensó en detenerse un momento, pero sus sensaciones le manejaron. Así que de un solo golpe la penetró de una buena vez.

- Ahhhh - gritó ella - por favor me duele.

- No sabes, lo que siento nena - dijo Sasuke ido en el placer - esto es mejor que las pastillas y que las putas de aquí - y le sostuvo las caderas para que su penetración fuese más profunda. En un momento se dejó caer en ella hasta que sus pechos se juntaron y pudo sentir como esa vez en la habitación de Ino, saltar delicadamente los senos de ella contra su pecho y el éxtasis que lo invadió le estaba dejando casi drogado por el placer que emanaba de su cuerpo.

La embestidas se volvían más fuertes con el pasar de los segundos y abrió las piernas de ella sin cuidado para sentir un gozo aún mayor si podía.

No era cuestión de sexo, era cuestión de ella.

Ella era la única que podría ofrecerle ese placer inigualable y allí cuando sintió derramarse en el interior por primera vez, supo que nunca podría tenerla nuevamente, porque su rostro sólo reflejaba dolor y sufrimiento.

Totalmente opuesto a lo que él podía sentir en estos momentos, porque su miembro se sintió listo para seguir con ella.

Sakura estaba en trance, se sentía tan sucia y el dolor que sentía en su interior le opacaba las ideas. Sin embargo en un momento creyó verse consolada en un abrazo invisible, el dolor disminuyó poco a poco, las embestidas se convirtieron en golpes de placer y el contacto de la piel de Sasuke se convirtió en placer que le quemaba la propia.

Abrazó con sus manos ya libres la cabeza de Sasuke que se movía sobre ella y lo apretó contra su cuerpo. El se sintió correspondido y se acercó más, hasta que con sus manos pudo tener nuevamente los suaves y delicados senos de ella moverse.

- Dulce - dijo él - eres tan dulce linda niña - y le besó con delicadeza propia de un verdadero amante, no la de un violador abusivo.

Sakura apretó sus piernas y rodeó la cadera de Sasuke quien se movía con intensidad feroz y apasionamiento para nada disimulado.

Tres golpes más, él terminó y ella sintió el cielo en sus manos por un momento con el orgasmo que sintió su cuerpo, pero apenas recuperó la lucidez se apartó del agarre de Sasuke, dando la vuelta y cubriéndose con una pequeña sábana.

- Ya lo tienes - dijo ella sollozando - ya me tuviste en tu cama, ahora no me buscas más.

Sasuke apenas se recuperaba del sinfín de sensaciones que lo habían dominado, nunca las experimentó antes con otra mujer y las palabras de Itachi se clavaban en su espalda como dagas filosas y crueles.

- Gracias - contestó él sentándose en la cama y acomodándose, caminó hasta al armario y se colocó una bata de baño - puedes bañarte en la ducha de la habitación y Sakura.

Ella se había quedado petrificado con sus palabras, le dijo gracias luego de obligarla a tener sexo y le daba las gracias como quien compra un caramelo o un juguete.

- ¿Qué? - dijo ella mientras trataba de levantarse, ya que le dolía su entrepierna como jamás pensó - ahora que.

- Lo lamento - le dijo con sinceridad - no debí hacerlo nunca. No debí forzarte a dormir conmigo. Si hubiera sabido lo bien que se sentía tocar tu piel con cuidado te habría rogado que me dieras tu permiso.

- Eso ya no importa - le dijo llorando - no debiste pedir permiso porque nunca, nunca lo hubiese dado.

- Adiós Sakura - dijo mientras salía de la habitación. Ella se quedó llorando desconsolada sabiendo que ahora era una cualquiera por culpa de ese hombre y que encima él le había pedido perdón por forzarla. Ya que importaba, no habría remedio.