CAPÍTULO 10 - VIDA Y MUERTE
Cuando un alma buena vuelve a la vida, es posible que no sea necesario salir del infierno, ya que con la pureza de sus emociones el fuego no puede quemarnos ni el cuerpo ni el alma.
Eso es lo que sucede cuando nuestra alma se regocija con la presencia de un corazón noble……………….
Más cuando existe maldad y crueldad a nuestro alrededor …
Porque surge aquello a lo que nosotros llamamos equilibrio …
Una mano sosteniendo nuestra caídas bien es un fuerte a nuestro favor …
Más si es la suave mano de un hombre tan querido para ella …
- Señorita Haruno - habló emocionado un hombre al otro lado de la línea - debe venir pronto ¡Su hermano! - calló de rodillas al piso y lágrimas rebosaron el rostro afligido, la mano libre cubrió los delicados labios rosa despacio como le permitió la cordura.
Temió lo peor y los escenarios más oscuros se atravesaron por la mente torturando la tranquilidad.
- Doctor ¿Qué sucede? - gritó ofuscada y presurosa mientras con las dos manos sostenía la bocina, ya que éstas habían empezado a temblar por el sentimiento que le embargaba el corazón.
- Señorita - pausó consciente de su mal actuar como profesional en la medicina - su hermano Naruto ha despertado - la bocina cayó al piso cortando la comunicación y los ojos de ella se abrieron sorpresivos y emocionados.
Se dejó caer al piso por completo, el rostro caliente de la emoción hacía contacto con las frías baldosas del apartamento.
Él había despertado. …….
Naruto estaba vivo. …….
Al fin Dios escuchaba las súplicas …..
Cerró los ojos y cubriéndose la desnudez con la toalla se sentó temblorosa aún en el piso apoyándose en la pared anexa a conexión del teléfono y lloró no silenciosa o escondida, lloró como cuando era niña y él venía por ella a consolarla, porque ahora era realidad su hermano estaba vivo.
Al fin y al cabo las cosas valieron la pena, un día después que se cumpliera el plazo su hermano había despertado del estado de coma y según supondría, si él estaba bien pronto preguntaría por ella.
- ¡Oh, por Dios! - susurró - ha despertado, mi querido Naruto está vivo - y volvió a llorar para desahogar su frustración y rabia para con la vida que le jugó una mala pasada al despertar a su hermano tan sólo a un día de mantener relaciones con Sasuke Uchiha para cumplir el trato que le permitiera seguir con los cuidados en el hospital, a tan sólo un día de casarse con Sai, mañana oficialmente era su boda.
Pero por la actitud de Sai, no sabía si las flores ya mandadas a elaborar por los padres de él y el pequeño banquete organizado entre los dos en los últimos días debería aún seguir en los planes.
Aún así lo que importaba era su hermano, debía verlo pronto, abrazarle, besarle y llorar en su pecho, aunque el no supiera nada de nada, aunque nunca le fuese a contar no estaría mal llorar de nuevo sobre él.
- ¿Por qué lloras linda? - susurró una voz conocida al lado derecho con algo de preocupación - dime que no lo haces por mí. Yo lo lamento tanto y no quise escucharte siquiera - acomodando la toalla para tapar la desnudez creada en su cuerpo.
- Sai - pronunció lentamente mientras se cubría con la toalla con ayuda del mismo, luego que fuese sacada de la ducha por tan buenas noticias - lo siento tanto, lo siento tanto - y le abrazó fuertemente con fervor y devoción mientras él le abrazaba con amor.
Con un amor intenso aún sospechando lo peor, aún cuando ella no confió en él.
Nadie lo negaría, Sai la amaba como a nadie en la vida y estaba dispuesto a perdonarla, lo que fuese que le tuviera que perdonar, porque la amaba y no le importaba el resto del mundo.
- Pero Sakura, amor ¿Qué tendría yo que perdonarte? - y delicado le acarició las mejillas con cariño y ternura - para mi no pasó nada, yo te amo demasiado. Pase lo que pase hermosa. Sólo no te perdono no dejarme tenerte cerca.
- Sai, han pasado muchas cosas mientras estabas de viaje - bajó la mirada - y estas no fueron lo mejor para mi y existe una persona que se ha encargado de hacérmelas peores - apretando los puños aún al recordarlo apenas anoche a Sasuke apropiándose de ella sin algún problema - no sabes lo duró que fue y lo que es.
- Una persona como Sasuke Uchiha - comentó molesto y furioso con tan solo pronunciar el nombre.
- Espera Sai, hay algo que debes saber - terminó al fin llorando nuevamente le iba a confesar que había tenido relaciones con Sasuke, pero recordó a su hermano - mi hermano Naruto, el ha despertado.
- No puede ser, Sakura, por eso lloras. Vamos debemos visitarlo al hospital, debemos verlo ahora mismo - emocionado por ella y por él, que le había tomado tanto cariño a ese hombre que le despertaba tantas ganas de vivir a ella.
- No, no - dijo ella mientras se tranquilizaba - tengo que esperar hasta mañana, por hoy ya no puedo verlo - lagrimeando emocionada - mañana en la mañana visitaré a mi hermano en el hospital - y la atrajo hacia él con cuidado.
- Sakura, mañana estamos ocupados en la noche, no lo olvides - le dijo mientras con delicadeza abría lentamente la toalla que le cubría la desnudez, recordándole a ella que había tratado de confesarle las cosas.
Quedó el torso expuesto a los ojos de Sai, los senos que caían como pequeños almohadones acolchonados dispuestos a sus manos, unas que temblorosas empezaron suaves a recorrer el cuerpo terso y hermoso que siempre amó. Con delicadeza sintió el tacto con el cuerpo de ella y sintió subir la excitación por su cuerpo, como una volcán de sentimientos contrastados. Por un lado tenía rabia, estaba molesto, una idea rebotaba por su cerebro en forma constante y le rebanaba los sesos en forma desesperante, pero por otro lado verle los hermosos ojos verdes inocentes a él, los labios carnosos y dulces que saboreaba cuando podía le disminuía cualquier sentimiento al mínimo.
Así que haciendo oídos sordos decidió negar a su mente cualquier cosa, no por bondad, por conveniencia, por tenerla a ella.
Un color carmín lleno de vergüenza y arrepentimiento le cubrió el rostro a ella. Pensaba que él no era idiota, notó las marcas en su cuello, también un chupón en uno de sus senos, marcas que ella trató de ocultar apenas él le empezó a desnudarla. Pero que él suavemente retiró para seguirle besando.
- No, espera. Tengo que hablar contigo - susurró avergonzada, porque notó como el besaba sobre cada una de las marcas anteriores con delicadeza y como un suave movimiento en el seño izquierdo anunció la pronta cercanía de la boca suave y húmeda - aún te quieres casar conmigo ¿Piensas hacerlo? ¿Por qué lo haces?
- Y dime ¿Existe alguna razón para no hacerlo Sakura? - bajando por completo la toalla de su cuerpo, dejándola desnuda ante sus ojos. Pasó las manos su espalda suave y escultural. Con movimientos improvisados acarició en forma circular la piel desde la espalda hasta la cintura que se tensaba ante los toques que el sabía despertarían placer inmediato en Sakura.
No era un casanova, pero había compartido la cama con varias mujeres y con el tiempo aprendió los secretos que le permitían ser un gran amante. Ahora cuando se disponía satisfacer sus deseos sexuales con ella no iba a dudar darle el mayor placer posible, porque ella merecía cada una de sus preocupaciones.
Ella le abrazó respirando entrecortada, sintió su corazón acelerarse sin control y las piernas le temblaron, las cosas no eran como lo pensó.
Si en este momento comparara el placer que le otorgó Sasuke, no podrían siquiera compararse con lo que el simple toque de Sai.
- Ahhh - suspiró Sakura al sentir una oleada de placer que descontrolada le invadió el cuerpo.
Sai se quitó la camisa con cuidado sin cortar el contacto con sus ojos, sentirla así dispuesta para él sólo le confirmaba que podría amarla por el resto de sus días, sin prevenciones, sin tensiones, sólo amarla y nada más.
Amarla como sabía que solamente el podría hacerlo. Como nadie en el mundo lograría amarla.
- Podría ser - le contestó cerrando los ojos y tratando de agacharse para recoger la toalla al contestar la pregunta de Sai, obvio que sabía existía una valedera razón para no casarse.
- Pues no me interesa - le detuvo él - las cosas entre los dos empiezan oficialmente desde mañana. Al menos que pase una cosa - terminó ahora con seriedad.
- ¿Qué cosa? - temiendo haber sido descubierta y aferrándose a los hombros de un hombre que ahora bajaba sus manos a la cintura delgada y que desabrochó con cuidado el pantalón para quedar tan sólo en boxers.
En ese instante Sakura sintió el miembro de Sai por debajo de la tela y temió por sentir nuevamente una intrusión en su cuerpo.
- Que no me ames y que no quieras que te ame ahora mismo - contestó tajante al ver la reacción de ella por notar el nivel de excitación en que se encontraba.
Le estaba proponiendo tener relaciones con él en estos momentos.
Aunque más que una petición sugirió la súplica de un necesitado de ella.
Pero es que a tan solo a unas horas de que Sasuke estuviese dentro de ella.
Tan solo a unas horas de encontrarse en ese sucio lugar en donde perdió la virginidad con el hombre menos esperado.
Era posible que no sintiera lista para él, pero las suaves caricias que le daba eran tan diferentes a las ocasionadas por Sasuke.
Su corazón se sentía acongojado al encontrar la diferencia entre las caricias que brindaba el amor y aquellas que eran fruto del abuso, la obligación y la sumisión.
- Espera, esto no está bien - se separó bruscamente y caminó hasta su cuarto rápidamente, tratando de evitar que él llegara a alcanzarla, pero muchos factores entre los que se encontraban los celos, el amor, al dolor, la pasión y el deseo recién despertado en él eran cosas con las que ella no contaba.
Él la siguió desesperado, la necesitaba y ella no lo comprendía.
- Te necesito - le gritó al estar tras sus pasos - necesito tenerte solamente mía - terminó molesto llorando de rabia - no quiero que te alejes de mí. Aunque no sepa en verdad que fue lo que pasó en menos de dos días, mi vida, yo ya no concibo la vida sin ti. Quiero cuidarte y protegerte de ahora en adelante, viviremos bien y tu hermano se va a recuperar con tus cuidados y los míos. Estaremos bien.
- Es que tu no entiendes - le dijo ella - yo te amo demasiado y me duele sentir que te lastimo, porque no te lo mereces - y se dejó alcanzar nuevamente por los brazos de su novio.
- No te alejes de mí, deja que te ame - susurró en el oído mientras depositaba suaves besos en el cuello desnudo y suave que se disponía para él. Notó los pequeños temblores que ella sentía y asumiendo una agresividad a veces necesaria en los momentos íntimos, bajó los bóxers y dejó que su miembros se rozara con las nalgas de ella.
- Sai - dijo ella temblorosa - yo no …. - pero fue interrumpida por un beso que le robó los labios en un abuso de cariño y de amor.
La llevó sobre la cama y al pasar delicadamente sus manos por la intimidad de ella haciendo que ella se arquera de placer, notó que estaba lista para recibirlo sin que sufriera algún daño.
No importaba que el día anterior tuviera relaciones con Sasuke, esta era su primera vez. La primera vez en que era amada de verdad, no como un objeto de fijación.
- Sai - dijo por última vez al no soportar el desborde de sentimientos que le embargaban la voluntad y el control sobre si misma.
- Lo se - fue lo único que le contestó él mientras se introducía lentamente en ella.
La atrajo hacía él, quien se sentó en la cama y le posicionó sobre su cuerpo. Ella se apretó contra él con desespero, mientras él se movía con cuidado y delicadeza. La luz prendida reflejaba la sombra de los amantes nocturnos por la ventana.
Esa imagen fue vista por un hombre perverso que se encontraba en las afueras del apartamento de ella.
- Maldita Zorra - dijo molesto mientras pasaba otro trago de Whiskey de la botella que hace unos minutos pensó llevar a la casa de la susodicha para pasar otro rato placentero, pero el muy desgraciado de Sai se le había adelantado - perra - decía nuevamente con furia al sacar una pequeña navaja que guardaba en la parte baja del tobillo, de esa forma pasaban las requisas que los estúpidos policías hacían en ocasiones.
Se acercó a un árbol que quedaba junto al lugar en donde se encontraba y en él empezó a tallar el nombre de Sakura mientras ellos terminaban, no iba a ver el reflejo de esos desgraciados fornicando frente a él, cuando ella le pertenecía.
- La muy zorra lo disfruta - siguió mientras tallaba con rabia.
Mientras tanto en la habitación, Saí movía sus caderas con delicadeza, le penetraba al principio suave, pero hace unos momentos que las cosas se habían encendido a niveles insospechados, los movimientos de él eran bruscos, pero sin hacerle daño, y ella se estaba desviviendo por el placer que él le daba.
Sai, se movió un momento más dentro de ella. Acarició los senos que se movían por sus embestidas y acercó los labios hasta ellos.
- Ahhh - dijo ella al sentir los dientes de él ejercer fuerza en sus senos, los tenía un poco sensibles gracias a las demandas de Sasuke. Pero igual se dejó hacer sin temores.
Dos embestidas más y Sai se dejó caer en ella, ella se dejó caer en él.
Los cuerpos abrazados entre sí, se acariciaban tiernamente entregados mutuamente al desenfreno y la pasión. La virginidad de Sakura significó para ese momento lo mismo que significó Sasuke, nada.
Absolutamente nada, cosa que pareció ser notada por ese hombre que terminaba la botella y caminaba balanceándose hasta el auto.
Ellos mientras tanto se dejaron caer en la cama y abrazados permanecieron cinco minutos mientras recuperaban el aliento.
Sakura sonrió feliz y acomodándose sobre el pecho de su amante y novio, cubrió el cuerpo con la sábana rosa que él mismo le regaló hace días.
- Me haces tan feliz, mi amor - dijo él, mañana nos casaremos y espero que pronto tengamos un pequeño o pequeña al cual cuidar y darle todo nuestro cariño ¿Qué dices?
- Puede ser - susurró al recordar que en ningún momento se cuidaron, con Sasuke o había hecho, pero estaba en los días de riesgo, cosa que no sucedía hoy, pero si quedaba embarazada de Sai, no importaba, sería el padre de sus hijos.
- Sakura, él te obligó ¿No es cierto?
Le sobresaltó la forma en que se lo dijo, tan calmado y serio que le asustó de manera que no pudo evitar mostrar sus sentimientos a él.
- Sai, yo - estaba diciendo, pero fue interrumpida por un hombre que volteándola y pasando sus dedos húmedos por el ano seguía susurrando.
- No me importa por ti, no soy esa clase de hombre que no sabe soportar que una mujer haya tenido relaciones antes de llegar a su vida, lo que me molesta es que haya sido ese hombre, que te haya obligado mi amor, pero no te preocupes él nunca, pero nunca te va a volver a tocar. Eso te lo prometo. Imagino que fue por tu hermano, pero entre los dos no vamos a permitir nuevamente eso.
- No puedes ser tan bueno Sai - susurró ella ensimismada- me asusta que no puedas culparme siquiera un poco.
- No te culpo porque mi vida, de ahora en adelante eres mía y de nadie más. Así como yo soy solo tuyo, nunca pero nunca nos van a separar y yo te voy a cuidar - cuando terminó esas palabras introdujo uno de sus dedos en el ano que poco a poco había cedido a sus intrusiones.
Se acomodó sobre ella que estaba bocabajo, colocó la mano en su miembro para introducirlo lentamente en el ano de Sakura que arrugaba el rostro en una mueca de dolor, cuando pudo introducir un poco, se movió lentamente y sostuvo con fuerza las manos de ella contra la cama.
- Sasuke - delinearon sus labios, pero no emitió sonido alguno por lo que su acto quedó impune, tembló de miedo en verdad ahora porque sintió clavarle un puñal en el corazón de su novio.
¿Cómo pudo decir su nombre ? N había otra respuesta, estaba acomplejada por lo que sucedió la noche anterior y él la había dejado marcada de por vida, fue entonces cuando reconoció en el acto de Sai la morbosidad y descaro de Sasuke que sintió fluir su nombre de las entrañas.
Los movimientos fuertes y apresurados de Sai le estaban ocasionando tanto placer que se sintió desmayar, pero las manos del hombre que le hacía el amor le hicieron reaccionar y acercar el rostro hasta su espalda con una de sus manos.
Se salió en un momento inesperado de su espalda y allí sobre ella, luego de voltearla le penetró con la pasión desenfrenada que desconocía.
El auto de Sasuke iba a gran velocidad por las carreteras que daban a la salida de la Universidad, se dirigía molesto a su mansión esperando no encontrase con Itachi que seguro le reclamaría por estar en ese estado tan deplorable.
Golpes azotaban el lujoso adorno de plástico que otorgaba exclusividad y clase al automóvil convertible que su hermano le regaló hace más de un año para el cumpleaños número 20.
Los jadeos de Sakura y Sai inundaban la habitación, pero parecían llegar a los oídos de Sasuke como golpes estruendosos que le evitaban concentrarse en el camino, imágenes de ella suspirando, imágenes de él acariciando cada parte del cuerpo desnudo le hacían querer vomitar.
Su descontrol fue tal que en medio del camino las manos no encontraron el volante y un estruendoso ruido hizo notar como le estructura del auto se destrozó con un enorme poste que se balanceo hacia el lado contrario al auto denotando la intensidad del golpe.
Una pareja de amigos que caminaba por esos lugares escuchó el golpe y corrieron a auxiliar a las posibles víctimas.
- Neji vayamos a ver si podemos hacer algo - gritó un pelirrojo.
- Vamos Sasori, puede que te encuentres una palomita en ese lugar.
Claro que al estar a tan sólo unos metros del incidente los dos reconocieron el automóvil de Sasuke y preocupados corrieron para ayudarle.
- Sasuke - gritó Sasori - idiota huele a alcohol, el muy estúpido manejó completamente ebrio. Vamos, llama a Itachi ahora, es urgente.
Naji sacó de inmediato el celular y se comunicó con Itachi.
Las ambulancias estarían pronto en el lugar y él estaba con vida, afortunadamente le habían suministrado las medicinas, el sangrado no sería un problema adicional, por lo menos mientras llegaban los médicos.
¿Qué pasa querida? - dijo Sai preocupado al ver que Sakura se tensó por un momento - disfruta de cada caricia que te estoy regalando.
El movimiento se hizo más fuerte entre los dos y el sudor daba señas de la intensidad y desenfreno que los estaba arrastrando sin alguna consideración. Pero como la vida a veces teje hilos que no se logran entender, podría decirse que como el último pensamiento de Sasuke antes del accidente iba dirigido a ella, pudo sentir en un palpitar que algo andaba mal.
Los gritos de pasión disminuyeron con la intensidad de los movimientos y Sai terminó dentro de ella.
- Fue algo muy hermoso - sonrió Sakura, tomó el rostro del chico pálido que estaba algo agotado por el momento - no sabes en verdad cuánto te amo guapo - pero, él no le contestaba y vio cómo una pequeña gota de sangre le resbalaba por la mejilla - SAI - gritó asustada - ¿Qué tienes mi vida? - y le sacudió muy preocupada - por Dios dime que tienes.
- Lo siento Sakura, creo que no nos vamos a poder casar - susurró para cerrar los ojos dejando escapar un suspiro que ella jamás en la vida iba a olvidar.
- No, por favor - se arrojó sobre él quitando las sábanas y acomodándole para dejarle respirar. Corrió y sacó el maletín de la Universidad, sacó un poco de adrenalina, le inyectó en el corazón, pero se dio cuenta como los pulmones estaban detenidos - vamos despierta, por favor - le acercó los labios y le dio respiración boca a boca, pero no reaccionó positivamente - no por favor.
El destino es cruel a veces, más con una hermosa mujer a la que ese don se había convertido en una completa maldición.
No era posible que después de haberse entregado al hombre que amaba, él simplemente te muriera en sus brazos. Porque como estudiante de medicina sabía que él no iba a despertar nunca más.
Acomodó la cabeza en el regazo y acarició desesperada los cabellos que caían desordenados por su rostro.
- Adiós mi vida - y acompañó la despedida con un tierno beso en los labios, espero que de esta noche quede algo de los dos para siempre en mi vida, quizás un pequeño como tú, un hermoso niño hijo de ti - y se dejó caer en el pecho de su amado. Adiós guapo.
- Está dicho - gritó Itachi furioso mientras acomodaba la cama en donde Sasuke descansaba recuperándose de los golpes - te vas mañana para Londres y no se diga más. Grandísimo idiota, mañana sales si es necesario en muletas, en silla de ruedas o en camilla, me importa un bledo pero no te quiero cerca.
- Vamos Itachi, no te sulfures - susurró como pudo con el rostro y los brazos completamente lastimados - no me puedo ir hasta que yo complete unos asuntos.
- No me importa pedazo de idiota, te vas y punto. Ya tengo las cosas listas, terminas tu carrera en el extranjero y no te vuelvo a ver hasta que seas un abogado competente - acomodándole la almohada.
-Pareces una madre histérica Itachi.
.- Pues yo soy tu madre y tu padre. Lo único que tienes en esta vida, así que "bonito" - como le decían las chicas en la universidad - pero no te acercas ni a esa chica o a otra persona hasta que te quieras a ti mismo. Porque de lo contrario sólo nos haces daño - sacudiendo ahora las cobijas muy nervioso.
- Señor, yo puedo hacer eso - dijo la enfermera compadecida con la preocupación del que seguramente asumía era el hermano mayor.
- No, ¡Déjeme! - Contestó ofuscado, pero cuando detalló que estaba descontrolado se sentó en la silla de la habitación y cubrió su rostro con desespero para evitar que alguien le viese derrotado, menos a un hombre fuerte que manejaba los sucios negocios de su padre, unos negocios que bien quería terminar - por favor salga.
- Si señor, no se preocupe - le calmó la mujer - yo entiendo.
-. Está bien - replicó Sasuke con los ojos aguados - perdóname, me voy cuando quieras hermano.
- ¿De veras? - dijo calmado mirándolo con cariño.
- Pero debes prometerme algo - siguió - que cuando esté bien y sea un buen abogado me dejarás ayudarte a salir de todos los problemas.
- Hecho hermano.
- Además, quiero que no le digas a nadie nada de esto.
- Te lo prometo.
