CAPÍTULO 20 – REAL
Lo he pensado mucho antes de escribir este capítulo.
Tanto, como para alcanzar a escribir dos de VENENO, que cada vez te puede poder los pelos de punta con mucha más facilidad; puesto que tiene el encanto de la vida vampírica, como de la edad media y la vida en las distintas aldeas.
Pero SÁDICO Y PERVERSO no se queda atrás, porque tiene el encanto de Sasuke por sí mismo.
He de confesar que Sasuke me fascina enormemente.
Tiene una ambigüedad y complejidad tan exquisita, en la personalidad de la cual le han dotado, que me puede hacer sentir que su futuro se puede ir por dos caminos tan diferentes, tanto en la serie como en mi propia historia.
Es un matiz de sentimientos que lo hacen querible y entendible, pero a la vez detestable. Sasuke es el tipo de personaje que quisieras salvar para que no sufra más por lo que le ha pasado, pero que lamentablemente poco a poco se hunde en su propia miseria.
Hoy, como un homenaje a lo que me gustaría fuese su historia real, dedico este capítulo a todas las personas que sueñan con lo que precisamente este capítulo les dirá.
Sin más ni menos, con mucho cariño, con lágrimas en los ojos y preparando este fic para su final ….
Llega a ustedes …. REAL
Él era Itachi Uchiha, el hermano mayor de los únicos Uchiha sobre la faz de la tierra, aparte de ellos y un tío lejano.
Eso se lo dijo su madre hace varios años.
Era por lo tanto el responsable de que Sasuke, el pequeño que cuidó desde chico, hubiese crecido en las mejores condiciones posibles. Cariño, aprecio, amistad, un hermano que le protegiera y apoyara, pero no lo tuvo. No lo tuvo por culpa de las circunstancias, de su padre y por el mismo.
Pero no siempre fue el buen hermano preocupado por el pequeño estorbo, eso lo sabía bien.
Se avergonzaba de esa ocasión …..en la que se convirtió en una versión pequeña de quien más odiaba.
Cuando su padre lo empezó a meter en el negocio de los vicios: Primero, al ver los arsenales de armas; Segundo, los embarques de drogas; tercero, los muchos millones de dólares en sus manos y luego, en las noches las mujeres.
Fue así que con el pasar de los días, se le olvidó por completo la promesa que le había jurado a su madre cumplir sobre todas las cosas.
Le había prometido, que nunca en la vida, aunque le costara la vida, alguien lastimaría a Sasuke por culpa de los negocios de su padre.
A los dieciséis de Sasuke, cuando él estaba en la Universidad le hizo el mayor daño posible que podría hacerle jamás y aún no se lo perdonaba.
Inicio Flash Back
Llevaba dos días completamente perdido en la heroína y la mariguana. También llegaba como un ente a casa luego de pasar la noche con las prostitutas de su bar. Era tan atractivo, tan lleno de poder y de dinero, que todas se ofrecían a dormir con él con la esperanza de convertirse en su preferida. El dormía con todas las que deseaba, eran hermosas y a él no le importaba si le tan sólo cumplían con proporcionarle placer sexual. Él único placer que le satisfacía por completo, porque con el tiempo dejó de apreciar las cosas pequeñas, como la compañía de Sasuke, los consejos de su madre y el estudio.
Pero él, Itachi Uchiha, sólo tenía ojos y cabeza para esa hermosa estudiante que lo había ignorado sin sentido. Desde hace un mes, noche tras noche, ella era la protagonista de sus más descarados sueños húmedos, muchos en donde ella era víctima de una violación de su parte. Porque si no quería a las buenas, lo más probable era que terminara convirtiendo sus sueños en una completa realidad, precisamente eso le había contado a sus amigos hace un mes y precisamente eso lo había convertido en realidad hace tres días.
Hace dos días la mujer que amaba se había quitado la vida y él estaba consumido en lo único que conocía para tratar de borrar la culpa que le ocasionaba eso.
Cómo le había molestado que él, acostumbrado a tenerlo todo, no la tuviera a ella, pero cuando vio las consecuencias de sus actos, no pudo manejarlo por completo. Por eso hoy estaba especialmente molesto y perdido.
Abrió la puerta de su casa. Lo recordaba muy bien.
Allí, con una sonrisa en el rostro, con los ojos alegres y una expresión ilusionada, estaba el que en ese entonces era el joven alegre Sasuke. Con un pedazo de pastel le recibía y fue corriendo hasta que estuvo justo frente a su rostro.
Olvidó su cumpleaños, pero le había guardado un trozo de comida para que supiera que él, su hermano mayor era el mejor amigo y el ídolo para un joven de su edad. Que no le importaba que lo olvidara siempre y cuando volviera hasta él sin falta y compartiera con él sus cosas.
Hace meses se habían distanciado un poco y no sabía los motivos.
Aunque bien podría presentirlos.
Pero hoy, luego de partir un ponqué con su madre y la gente del servicio, sería el momento adecuado para limar asperezas y volver a ser los mejores amigos.
Sasuke idolatraba a Itachi y daría su vida por la de su hermano mayor, eso todos lo sabían, inclusive su padre. Por eso creía que lo alejaba de él a propósito.
- Estás ebrio – dijo Sasuke cambiando el semblante y olvidando por completo sus intenciones, para dejarse llenar de rabia, aunque no le gustaba - ¿Cómo puedes hacernos esto a mamá y a mí? – dijo mirando al piso dejando caer los platos - Itachi ¿Qué te pasa? Olvidaste mi cumpleaños y llegas totalmente borracho ¿Qué pasa si mi madre te ve en estas condiciones? ¿Por qué nos haces esto? ¿Estás molesto conmigo por algo? O simplemente lo haces porque se te da la gana? – ya muy molesto.
- Ya quítate estorbo – fue lo único que le contestó mientras se tambaleaba- no sabes nada de nada.
- No – le gritó por primera vez Sasuke a su hermano mayor – estás drogado y apuesto a que pasaste la noche con esas putas en el bar de mi padre ¿No es cierto?
- ¡Que te quites! – le gritó de nuevo y lo lanzó hasta que chocó con la pared y cayó al piso – no te importa lo que haga o deje de hacer con mi vida.
A Sasuke se le derrumbó el mundo, amaba a Itachi y no le dolían los golpes o las palabras que le dijera.
En verdad lo que le lastimaba profundamente era verle tan perdido y tan ido de si mismo, que hubiera querido en muchas ocasiones obligarlo para que reaccionara y se diera cuenta del daño enorme que le hacía a su madre y el daño que se hacía a sí mismo y a él.
Pero lo iba a hacer de una buena vez.
- No – dijo Sasuke levantándose y gritándole en la cara – no ves que te estás destruyendo Itachi. Mira, a mi madre cuando llegas así, se le destruye el alma. Pero estoy casi seguro que con el tiempo te ha dejado de importar lo que le pase a ella y lo que me pase a mí – y golpeándole sin mucha fuerza en el pecho – nos cambiaste por las cosas que te da mi padre – y llorando – nos cambiaste por el dinero, las mujeres y esas porquerías que te metes.
- No me alzas la voz Sasuke Uchiha – gritó Itachi – soy tu hermano mayor y no me puedes hablar de esa manera, me debes respeto – gritó ya furibundo – además que no tienes idea de qué es lo que me pase.
- Respeto – dijo Sasuke aprendiendo de la ironía de la vida – Tu perdiste mi respeto hace mucho tiempo.
No faltó ni una palabra más, le golpeó un solo puñetazo en la cara, le partió los labios y le hizo sangrar mucho y cuando esto pasaba apareció su padre por la puerta principal.
- ¿Qué demonios pasa en este lugar? – dijo muy molesto, pero sonriendo por debajo al notar que Itachi había golpeado a Sasuke – no pueden pelearse frente a su madre en esta casa. Si quieren hacerlo vayan a otro lugar. Aunque podría jurar que la culpa es de ese mocoso, espero que le des una buena lección a este malcriado – dijo casi a carcajadas- Itachi.
- Itachi – dijo Sasuke limpiando su boca – no quiero perderte hermano – y dejó salir nuevamente lágrimas de sus ojos.
- No quiero mariquitas en mi casa – gritó su padre – Itachi dale otro golpe por débil y flojo, no hace más que "estudiar" en su cuarto y no más.
- Pero papá – dijo Itachi al ver sus ropas manchadas por la sangre de Sasuke – yo no quería.
- Pero ahora si quieres Itachi y te lo exijo, dale otro golpe. Es más, ahora por llevarme la contraria que sean dos – dijo sentándose en el sofá en donde hace unos momentos estaba Sasuke con el pedazo de pastel – no me voy hasta que mis órdenes sean cumplidas Itachi. Y si no lo haces, los golpes son para ti y no vas a tener los derechos en los bares y en todos los negocios.
No lo pensó, cuando le amenazaron con quitarle el sustento en drogas, mujeres y dinero. Golpeó a Sasuke cómo le dijo su padre. Tan fuerte como sabía él quedaría satisfecho y lo dejó allí tirado sin importarle que pudiera desangrarse. Igual, para todos, el se estaba medicando y no pasaría de una paliza.
Su padre le abrazó y le dijo que estaba orgulloso porque había obedecido sus órdenes y porque antepuso el deber como hijo a los demás sentimientos.
Al otro día se despertó muy cansado, con la resaca de todo y vio a su madre sentada a su lado.
- Mamá – le dijo sorprendido - ¿Qué haces aquí? – cubriéndose los ojos por los rayos del sol que le lastimaban.
- Es Sasuke, tu hermano – dijo ella llorosa, conteniéndose para no hacer un enorme escándalo que molestara a su esposo en el estudio – tu padre ha dicho que unos hombres lo golpearon por discutir con ellos y como él no ha tomado con juicio sus medicamentos está muy grave en el hospital. Por favor Itachi, levántate y llévame para ver a mi pequeño. No puedo manejar porque estoy muy nerviosa y no he ido al hospital porque tu padre quiere que vaya acompañada.
- Si mamá – dijo bajando la mirada – espérame media hora para darme una ducha e iremos a ver a Sasuke – dijo como si cada mirada de su madre lo culpara.
Se levantó. Se vio en el espejo y no le gustó su reflejo para nada. Él mismo había lastimado a su pequeño hermano que era noble y bueno.
Cuando llegaron al hospital, estaba lleno de vendas. En el pecho y en los hombros, los labios partidos y las mejillas llenas de morados.
Pero sus ojos, ya no eran los ojos del mismo Sasuke.
Ya no era su pequeño noble hermano menor. Sasuke tenía su temperamento especial y era algo loco de por sí, pero por amor a su madre se controlaba.
Desde ese día Sasuke se convirtió en el hombre que todos conocían. De pronto porque perdió la fe en el mundo que creía, porque él mismo le destruyó la fe.
- Sasuke – dijo Itachi – yo ….. – pero no lo dejó acabar frente a su madre.
- No te preocupes – dijo él – ya estoy bien. Esos hombres me golpearon muy fuerte – dijo viéndolo a los ojos – me pregunto qué cosa pude hacer para molestarlos de esa manera – mirándolo con algo de nostalgia, pero su expresión cambió de inmediato - Mamá, no llores por favor. Yo ya voy a estar muy bien. Es sólo cuestión de tiempo y te prometo que no voy a dejar los medicamentos. No voy a dejar que nadie me vuelva a hacer daño. Tal vez simplemente no importa – y dejó descansar cerrando los ojos.
- Itachi – dijo su madre preocupada - ¿Qué le pasa a Sasuke? Está algo extraño.
- No lo sé madre – mintió descaradamente – no lo sé.
Fin de Flash Back
Las cosas luego volvieron a ser iguales, Sasuke volvió a adorar a Itachi, pero cambiaron de lugar. El pequeño estaba perdido en los vicios y el mayor en una vida de la que quería huir lo más pronto posible.
Por eso él era el culpable que Sasuke hubiera terminado así.
- Sasuke – dijo suave – mi joven hermano – y corrió justo para detener la puerta que estaba cerrándose frente a sus ojos.
Gaara le ayudó, junto con Neji y Sasori se colaron para socorrer a Sasuke, pero Madara estaba justo sobre su hermano con una pistola en la cabeza.
Pero le vio y sus ojos estaban abiertos, Sasuke estaba vivo y no lo iba a dejar morir por los negocios de su padre tal como se lo prometió a su madre.
- Mátame a mí – dijo Itachi serio – ¿quieres los negocios Uchiha y una venganza por lo que te hizo mi padre? Sasuke estoy seguro no quiere seguirlos y a mí no me interesa morir si salvo a mi hermano.
- Pero que tiernos – dijo él cínicamente - es una oferta tentadora Itachi – pensó en voz alta Madara mientras miraba a Sasuke herido – pero no es algo que decida como un negocio. Tu pequeño hermanito tiene una especial facilidad para molestarme mucho ¿No es cierto Sasuke? – y le colocó la mano para lastimarle en el pecho en donde una bala se colaba muy cerca de sus órganos vitales.
- Ahhhhh – gritó Sasuke – ya no me importa. Lo que amo está a salvo, puedes hacer conmigo lo que quieras.
- No – gritó Itachi – no lo hagas Madara. Mi hermano no tiene la culpa, mi padre nos obligó a seguir con este negocio. La verdad no queremos que continúe, sólo nos ha destruido la vida.
- Entonces – dijo Madara, sin notar que Gaara y Neji se colaban por los alrededores, justo para dar a su espalda - ¿Darías tu vida por la de tu hermano? – caminando y soltando a Sasuke con fuerza para que se golpeara con el piso – ahora – apuntándole con descaro.
- Si – dijo Itachi honestamente. En verdad su visión de las cosas se había reducido a ver a Sasuke en peligro y a Madara ocasionándolo – sólo déjalo.
Durante años, me pregunté si en algún Uchiha habría la capacidad de dar la vida por uno de sus hermanos. Por lo visto, entre ustedes es posible, tal vez porque tienen la sangre de ella – colocándose algo melancólico.
- Mi madre – dijo Itachi.
Sin embargo, cambiando de tema y mirando a Sasuke.
Es muy joven si lo pensamos. Sasuke Uchiha, el famoso abogado tiene tan sólo entre 25 y 26 años, si no me equivoco. Ha destruido la mafia Italiana, la mafia Rusa y las demás mafias. Todas las que llegaban a relacionarse de alguna manera con los negocios Uchiha que de alguna forma manejaron tus padres. Aún así ha quedado completamente impune de todo esto, ninguno de ustedes pagó la deuda con la sociedad. Pero mis hombres si fueron apresados sin piedad por él mismo.
- Tú tampoco – replicó Itachi.
Sin embargo – siguió interrumpiéndolo – ha sido capaz de forzar a una linda mujercita y dejarla embarazada, y ahora dice que es capaz de dar su vida, por ellos. Digamos que en este caso tampoco pagó la deuda con la sociedad. ¿No es algo ciega la justicia?- terminó irónico.
- Las cosas no funcionan así – dijo Itachi exaltado – tu quisiste asesinar a mi padre y tampoco pagaste a la sociedad – ya más molesto Itachi.
- Tu padre, que me arrebató a tu hermosa madre – bajando la mirada muy pensativo – ella murió en un desafortunado accidente de auto poco después de salir de mi casa. Y en ese momento tuve toda la intención de asesinarlo, pero no lo hice porque ella me lo pidió.
- ¿Qué dices? – dijo Itachi completamente irritado – mi madre era tu hermana, eso estaría mal. Los hermanos no pueden tener nada de tipo romántico, porque simplemente no podían.
- Nunca supe que era mi hermana hasta que era demasiado tarde – contestó muy serio – pero ahora no quiero hablar de eso. Ustedes son mi problema. Pero deben saber que le prometí a su madre que no los lastimaría. Por esos tiempos me estaba acercando al bastardo de tu padre, pero ella me vio y quiso hablar conmigo antes que le quitara su desgraciada vida. Por supuesto quién se puede negar a una mujer tan hermosa – dijo pensativo.
- ¿Qué cosa hablaste con ella? – preguntó Itachi curioso e intrigado.
- Le prometí que ustedes estarían a salvo, a cambio de una noche en mi cama ¿No es cruel lo que hace el amor, cómo transforma en un monstruo a un amante, cuando se atraviesa entre dos hermanos? – riendo poseso y observando a Sasuke ya desmayado por la pérdida de sangre – Pero que desafortunado inconveniente – dijo más – tu hermanito se ha dormido con mi historia, parece que no le gusta mucho lo que dije.
- ¿A qué te refieres? Mi madre jamás se acostó contigo – sorprendido y molesto – ella nunca tendría intimidad con su propio hermano. Eso es mentira desgraciado. Es antinatural.
- Mi querido Itachi – dijo de nuevo – no sabes hasta donde llegan los alcances de una madre cuando ama a sus hijos. Aunque sean los hijos de un completo bastardo como Fugaku. Ella me ha dado la mejor noche de mi vida y por eso no los voy a matar – dijo riendo desquiciado al notar la rabia y la frustración en los ojos y el rostro de Itachi – si quisiera hacerlo hace mucho tiempo lo habría logrado. Sasuke en las bodegas estaba vivo, sin embargo lo dejé para que se recuperara y su hijo tiene mi sangre, no lo asesinaría. Por más loco que estuviera, no lo haría.
- ¿Qué va a pasar ahora? – dijo Itachi molesto, pero sabiendo cómo funcionaban las cosas en estos negocios. No daba tiempo a una molestia por lo que hablaba de su madre, ahora tenía una prioridad: Sasuke en el piso sangrante y desmayado.
- Los negocios Uchiha están limpios, no me interesan las firmas de abogados, se pueden quedar con ellos. Pero los demás negocios y sabes a que me refiero. Son míos. Pero ahora que los negocios son míos, no los quiero volver a ver cerca de ellos o me voy a olvidar de la promesa que le hice a tu querida madre.
- Nos vas a dejar en paz – dijo Itachi mirando preocupado al piso que recogía la sangre de Sasuke - ¿Por qué es tan importante una promesa a mi madre? – dijo sorprendido y urgido de una respuesta - podrías matarnos ahora. Si en el bajo mundo te conocen por destruir todas tus promesas.
- No quiero asesinar a los hijos de mi amada y a ella sería la única persona a quien le cumpliría una promesa - bajando la pistola – ustedes me dan igual y ella muerta, no podría negárselo.
Bajó el arma y empezó a caminar para salir de esos lugares.
- No entiendo – le volvió a decir Itachi - ¿Para qué todo esto? – gritando - ¿Para qué tanto daño si de todas maneras nos ibas a dejar vivir? No encuentro una explicación para que nos hayas hecho pasar por todo esto.
- Existe una muy valiosa. Dile a tu hermano que deje la cruzada en contra de los mis negocios o no voy a tener piedad por mi propia sangre, así como no la tuve con mi propio hijo. Además, de vez en cuanto es divertido dar una lección a los niños – dijo riendo – más si son los niños de la familia – alejándose más – dile a tu hermano que cuide de ese niño, porque seguramente él será el futuro de los Uchiha y algún día le puede interesar los negocios de su tío abuelo Madara – y cuando estaba muy alejado de todos – ese pequeño me agrada y también su madre. Por eso dejé que asesinaran a ese inútil de Kakashi, últimamente no me había servido de a mucho y quería asesinar a ese pequeño tan agradable. Ustedes debieron ser mis hijos, no los de Fugaku – y se retiró de nuevo.
Itachi sorprendido por la crueldad de ese hombre, entendió que a veces el mal debe estar presente, a veces el mal debe permanecer entre nosotros y cuando le tocamos con nuestras manos, es que nos damos cuenta que reside en nosotros mismos.
Eso lo aceptó también Itachi, por eso entendió la redención que les dio Madara, porque en el fondo sabía que estaba siendo bondadoso. Amoroso si se podía decir con su familia y con los que compartían lazos con su amada, su querida madre que había sacrificado su honra y escrúpulos por cuidarles.
Apretó las manos con rabia, cuando pensó en lo mucho que debió sufrir con ese hombre. Sin embargo, se relajó cuando recordó sus últimas palabras, quizás su madre hubiese sufrido menos en manos de Madara. Porque su padre aunque decía amarla, le había hecho la vida miserable desde que nació Sasuke y eso la destruía por completo.
Pero recordando la realidad de las cosas, corrió para socorrer a su hermano y detrás de un montón de cajas aparecieron los demás.
- ¿Qué fue eso? – dijo Neji, corriendo también para ayudar a Sasuke - ¿Se fue así no más?
- Si Itachi, eso fue muy extraño ¿De qué hablaron? ¿Cómo le convenciste para que dejara a Sasuke?
- Es la forma en que los Uchiha arreglan sus problemas – dijo Itachi hacia a Gaara con una mirada de petición en el rostro y tocando el cuello de Sasuke para tomarle el pulso – Sasuke está vivo – dijo tranquilo - por favor, hermano, respóndeme ahora.
Él lo comprendió y tomó la radio.
- No se trataba de Madara Uchiha. El famoso empresario era solamente una víctima más, lo he custodiado e interrogado. Nos retiramos – dijo él algo frustrado – no me vuelvas a pedir algo así Itachi. Porque simplemente no voy a poder volverlo a hacer – y tomó del hombro a Sasuke que se desangraba sin pausa – está muy grave aunque vivo – siguió preocupado ahora – Sasuke …. Sasuke - repitió hasta que le vio cerrar los ojos por la debilidad.
- Está vivo – dijo Sasori – Debemos llevarlo con Sakura, es una suerte que no esté tan débil, pero si ha perdido sangre por el lugar del impacto.
Abrieron la puerta y entre Itachi y Gaara lo llevaron fuera de ese sucio lugar.
Allí, ella lloraba con los ojos cerrados y amargamente pensaba en la posible muerte de su recién descubierto amor.
- Sakura – dijo Naruto algo ambiguo en sus sentimientos – mira tras de ti.
- Sasuke – dijo ella con la mano en su boca, soportando la impresión y corrió para acomodarlo en el piso – está muy grave. Naruto, llama al hospital y pide una ambulancia, si no lo llevamos pronto puede morir.
- Sakura – dijo Itachi – por favor no dejes morir a Sasuke. Él quiere tener una vida para compartir con Matty. No es justo que muera, cuando ha descubierto que tiene motivos para vivir tranquilo – mientras tomaba la mano de Sasuke.
- No – dijo ella llorando – él va a tener una vida con nosotros – y sonriendo – él va a tener una vida con su hijo y conmigo – acomodando la cabeza de Sasuke en su regazo – porque es un buen hombre y yo lo he perdonado. Porque Madara me ha contado cómo era Fugaku y sé que le hizo la vida miserable a Sasuke mientras estaba cerca. Madara es un monstruo – dijo ella asustada por la realidad de las cosas – no quiso a Sai, pero tampoco lo tuvo cerca para destruirlo y creo que en el fondo está arrepentido por haberlo perdido.
- La ambulancia – gritó Sasori.
Cuatro hombres, vestidos de blanco montaron a Sasuke a la ambulancia, Itachi fue con su hermano tomando su mano con fuerza para no dejarlo ir al otro mundo.
- Esperen – dijo Sakura – quiero ir con ellos.
- No – dijo Naruto – primero vas conmigo al hospital y te recuperas. No puedes hacer nada por él en ese estado. Me alegro que Sasuke haya acabado con ese imbécil de Kakashi. De lo contrario yo mismo lo hubiese hecho.
- Ahhhh – dijo Sakura al sentir nuevamente la punzada en su vientre – Naruto – y apretó las manos en contra de su abdomen para aliviar un poco el dolor que le ocasionaba todo esto.
- ¿Qué pasa Sakura? – agitado la recogió Naruto - ¿Por qué te duele el estómago?
- Ya Naruto – dijo ella mirándole con súplica a los ojos – vamos al hospital. Allá tengo ropa y puede revisarme uno de los colegas.
- Vamos – dijo él comprendiendo que muy posiblemente alguien había abusado de su hermana, pero decidió calmarse para que ella misma le aclarara las cosas.
El pequeño Matty abrazaba con fuerza las piernas de su madre y con miedo observaba a su padre postrado en una cama en el hospital en donde solía pasar a veces las tardes cuando Gaara e Ino no podían cuidarle.
- Mami – dijo suavemente – tú crees que mi papi se va a poner bien – con los ojos aguados mientras sacaba un pequeño dibujo en donde ellos tres eran una bonita familia.
- No lo sé Matty – dijo un poco melancólica – es probable que todo dependa de las ganas que tenga de vivir – y le acarició los cabellos con tristeza – no podemos hacer más nosotros.
Sasuke con los ojos cerrados, lleno de vendas que pasaban por el costado derecho hasta cubrir todo su torso, respiraba en forma entrecortada, quizás por una pesadilla en su estado de sueño profundo.
- Sakura – entró Itachi por la puerta algo nervioso y titubeante - ¿Cómo está Sasuke? – era la décima vez que entraba desde hace 8 horas cuando llegaron al hospital.
- Él ahora está en un estado que no llega a ser coma, pero de completa debilidad – se acercó con cuidado y dejando a Matty en los brazos de su tío se acercó para tocarle la frente y verificar su estado físico – hemos hecho lo posible por salvarle, pero tengo tanto miedo de que no responda a los medicamentos.
Itachi abrazó al pequeño que se le aferraba en un abrazo al cuello y viendo en él la misma imagen de Sasuke cuando niño, le sonrió con cariño y le limpió las lágrimas con cuidado.
- Vamos Matty – dijo dándole consuelo – tu madre es una gran doctora y con sus cuidados, tu padre debe recuperarse. Vamos, te llevo a comer helado.
- No – dijo lloroso – no quiero helado. Quiero a mi papá.
- ¿No te gustaría darle un helado para cuando despierte? – confabuló Itachi para convencerle – además creo que tu padre su mejoraría si tu mamá está un poco a solas con él.
- ¿En verdad mamá? – dijo Mathew inocente – vamos tío. Dejémoslos solos – dejando a Sakura completamente avergonzada por los comentarios.
Era muy cierto que en muchas ocasiones, desde que superó la muerte de Sai y luego de saber que Sasuke había cambiado por completo, lo imagino cerca de ella, por lo menos para que le abrigara en un abrazo de comprensión y cariño.
- Sasuke – dijo ella en un susurro – tu hijo es muy listo – y al acercarse un poco para arreglarle la manta sobre su cuerpo – y muy guapo – acomodó con cuidado la tela sobre el cuerpo casi desnudo y sonrojada un poco – igual que tú.
Le observó como si fuese la primera vez que lo conocía y recordó en él a aquel muchacho guapo y encantador que conoció la primera semana de clases. El mismo muchacho con el que tuvo varias de sus primeras fantasías que le avergonzaban de lo calientes que le parecieron.
- ¿Por qué no fuiste siempre un buen chico Sasuke? – susurró con los ojos cerrados y sonriendo mientras pasaba la mano por la mejilla blanquecina y fría que estaba aprendiendo a amar – yo me hubiera entregado en cuerpo y alma a un hombre como tú. Sin necesidad de todo lo que pasó.
Le vio, el cuerpo marcado por el ejercicio, los brazos fuertes y musculosos, su rostro de ángel que siempre ocultó el alma de demonio y ese cuerpo que hacía suspirar a todas.
- Esa noche, en la que Matty fue concebido – dijo con los ojos cerrados – cuando me hablabas me hacías sentir como una completa prostituta a la que comprabas y yo me vendía a ti como si en verdad fuera una de ellas. Pero las caricias, los besos y demás cosas que hacías sobre mi cuerpo, me hacían sentir como si se tratara de una persona completamente diferente. Recuerdo el toque de tus manos y cuando me tomaste, lo hiciste con ternura y cariño, aunque tu boca dijera otra cosa – siguió con serenidad – es por eso, que te perdoné. Porque estoy completamente segura, me querías, y ahora que me lo juraste, te lo creo.
Acercó su rostro hasta el descansado y reposado de Sasuke, acarició con cuidado los labios de ese hombre apuesto que le prometió hacerla feliz y amar a su hijo, como a nada en la vida.
Tocó con delicadeza sus labios con los suyos y con la mano acariciaba la mejilla de su amado. Dejó salir unas lágrimas de tristeza sabiendo que era posible Sasuke muriera en sus brazos, pero el corazón se le aceleró cuando ese beso fue correspondido y una fría mano apretaba con fuerza la suya.
Sasuke había despertado y su beso fuerte y suave a la vez, apasionado y lujurioso, voz segura de lo que era él mismo, devoraban sus labios con deseo y desenfreno.
Sasuke estaba vivo y él la deseaba a ella, como a nada y ella estaba sintiendo en carne propia el deseo de ser tomada por el hombre que ahora en verdad amaba.
- Sasuke – dijo ella alejándose un poco de él – estás vivo – y abrazándolo con fuerza, es increíble.
- Sakura – dio él – es real. Soy yo y te amo.
