¡Hola, gente bonita! Antes que nada, no poseo a Harry Potter ni allegados :D
"No me puedo fiar ni de mi sombra."
Está bien, lo acepta. Esta vez sí fue culpa suya, lo admite. Después de años de conocerlo, debería saber que Anthony siempre cumple su parte del trato. Desde pequeños, siempre que él decía que haría algo, lo hacía, era como un juego que habían desarrollado hace años. Uno de los dos decía "te reto a.." y tenían que hacerlo, así fuera pintarle bigotes a un cuadro del tercer piso –esa vez, los regañaron a los dos– hasta ir a la biblioteca a preguntar dónde estaba la sección de Kama Sutra. Debería aprender a dejar de apostar con él de una vez por todas.
–Es tu turno, te toca
Porque cada vez que él cumplía con su parte del trato, ella tenía que cumplir la suya. Oh, mierda.
–Te dije que no lo haría, Tone, dígnate –dice ella y Anthony la mira a los ojos, directamente.
–No me digas Tone...y ni creas que te salvas, siempre es lo mismo. Lloras y lloras y al final terminas haciéndolo
–Esta vez es diferente, no está dentro de mis planes decirle una obscenidad a Bletchley
Caminan por el pasillo hacia Transformaciones y Anthony no ha hecho más que echarle en cara que él ya había cumplido el reto (que consistía en invitar en una cita a una chica de tercer año que, al parecer, tenía un enamoramiento por él. Cuando Rose le dijo lo que tenía que hacer, él tragó en seco y se levantó con paso valiente).
–Apenas veamos a los de Slytherin, yo te aviso. Tú sabes lo que pasa cuando no cumples tu reto
–Sí, sí. Yo sé. Pero ¿por qué Bletchley? Él es tan...–se ve interrumpida por el asomo de una cabeza despeinada y un abrazo de oso. Después de estar colgada de su nuca como una chiquita, luchando por no ahogarse, lo empieza a golpear suavemente. –Albus, la respiración es una necesidad primordial en los seres vivos
Él la baja con una sonrisa mientras saluda a Anthony asintiendo levemente y pasa el brazo por los hombros de Rose.
–Eh, Albus. Dile a tu prima que si dice que hará algo, que lo haga –dice y la señala acusatoriamente.
–¿Otra vez hiciste una apuesta con él? ¿Acaso no aprendes nada? –le pregunta como si le hablara a una niña pequeña, ella le saca la lengua. –¿Qué tienes que hacer esta vez, desnudarte en público? Porque no podría permitir eso
–Tengo que insinuarme a un Slytherin –reclama y Albus pone cara de asco.
–Y hablando de eso, ahí vienen. Ve a hacerlo, que por tu culpa tengo una cita el próximo sábado –y la empuja suavemente, alentándola. Lo último que puede ver de Rose es su mirada que grita claramente "Te odio".
–Me alegra tanto estar aquí para verlo –dice Albus, sonriendo malvadamente.
La miran respirar, tranquilizándose. Un día de estos dejará de hacer tratos con Anthony y será feliz el resto de su vida.
Se va acercando al grupo de Slytherins a cada paso que da, y siente su corazón palpitar en sus oídos. Merlín, no ha dicho nada y ya está avergonzada. Inhalando por última vez, avanza, quedando de frente con el grupo de chicos que hablan a la entrada del aula de Transformaciones. Puede ver como Malfoy y Warrington la miran raro, como si fuera un bicho. Desde lo lejos, la miran mover la cabeza para un lado y reírse ligeramente, como coqueteando...pero en versión-Rose. Se queda ahí un momento mientras el chico dice algo y da media vuelta, marchándose con toda la dignidad posible (para alguien que acaba de invitar a salir a un chico al que nunca le ha hablado, en frente de otro montón de chicos que tampoco conoce). Llega hasta donde están Albus y Anthony con el rostro más rojo que un calcetín de Navidad y entierra la cara en el pecho de Albus, apenada.
–¿Qué te dijo? –le pregunta divertido. Ella hace un sonido y ninguno de los dos puede diferenciar si fue una risa o un sollozo.
–Me dijo que revisaría su agenda y me avisaría. Por cierto, los odio –y mira hacia donde están los (ahora muy interesados en ver a Rose y reírse) Slytherins. Vuelve a enterrar su rostro en Albus.
–¿Que fue exactamente lo que le dijiste?
Ella parece estar considerando si contarles o no por un instante y suspira.
–Le dije que si era cierto que su varita era mágica –murmura ella, para el cuello de su blusa.
Después de una larguísima clase de Transformaciones, donde convirtieron su libro en un reloj de arena (y cuando la chica junto a ellos abrió el suyo y pareció que se había desatado una tormenta de arena en el Sahara, Albus juró no tener nada que ver con eso), Rose se despidió con la mano de Anthony y se encaminó al pasadizo detrás de un tapiz del cuarto piso, seguida por Albus. Después de que su primo, hace unos meses, había tenido la genial idea de jugarle una broma a algunos chicos de otras casas (mas específicamente, a los chicos que se habían burlado de Rose hoy en la mañana por su acto de invitemos-a-un-chico-asqueroso-a-salir) y le había pedido su ayuda, ella había aceptado.
–¿Cómo va la poción, Albus? ¿La has estado revisando?
–No Rose, la he dejado ahí para que explote. Nos ha costado tanto que decidí echarlo todo a perder y olvidar todo el esfuerzo que hemos puesto en ella. Fue realmente divertido
–Me alegra que te diviertas, idiota. ¿Alguien te ha seguido? Recuerda que tenemos que tener cuidado, ningún prefecto puede vernos –le recuerda ella. Albus está a punto de informarle que ha invitado a todos los prefectos de Slytherin a una fiesta de té el viernes, prima, cuando Rose le tapa la boca con el dedo.
–Eh, ahí viene alguien– le dice ella. Rose lo toma del brazo, empujándolo contra la pared mientras ven como un grupo de chicos de Slytherin pasaban junto a ellos. Ella empieza a hablarle a Albus, simulando que están haciendo algo distinto a esperar que nadie pasara para entrar por el pasadizo a revisar su poción –que violaba unas cuantas reglas del colegio, por cierto– secreta. Después de todo, están en un momento delicado de la preparación, no podía estar expuesta a la luz (cualquier luz) porque podía explotar. No podía batirse mucho porque podía explotar. No podía entrar en contacto con oxigeno porque, ah sí, podía explotar.Habían tenido que encontrar el pasadizo más oscuro, más seco y más quieto del colegio completo (si se corría el tapiz por mucho tiempo y le pegaba el viento o la luz del pasillo, estaban jodidos). Cosas simples.
–Ya se han ido –dice Rose. Albus la mira como diciéndole "Yo también tengo ojos". Él, siempre tan sarcástico.
–Entremos de una vez, que ya vamos tarde para la próxima clase– le dice a ella. Corren el tapiz (de una mandrágora triste) y entran rápidamente en el pasadizo. Rose sonríe con maldad, no puede esperar para terminar la poción.
Scorpius odia llegar tarde a las clases. Lo detesta. Desde niño, nunca soportó que las personas dijeran "Llegaremos dentro de diez minutos" y tardaran media hora. Era inaceptable. Scorpius también tenía otra particularidad (otra de muchas), era bastante curioso. Siempre le fascinaron los grandes botones rojos y averiguar qué pasaría si los presionaba, o saber cómo funcionaban los complicados relojes de su casa, por lo que a veces los desarmaba. Hábito que dejó cuando su madre, con mirada severa y la boca en una línea tensa, le dijo que estaba mal que desarmara los relojes centenarios de la mansión.
Y en este preciso momento, Scorpius está realmente enojado consigo mismo. Y con los estudiantes de tercero. Va tarde a su próxima clase porque los niños de tercero armaron un tumulto en un angosto pasillo y él tuvo que esperar a que terminara para poder pasar. Y perdió diez minutos de su valioso tiempo.
Ahora está empleando todo su conocimiento de atajos en Hogwarts para no llegar más tarde. Avanza rápidamente y dobla a la izquierda. Desde la esquina puede ver al otro extremo del pasillo las siluetas de sus compañeros de casa, de camino a la próxima clase. Lo que también puede ver es a dos personas contra la pared, charlando distraídamente. ¡Como si no les importara llegar tarde! Se fija bien y nota que son Weasley y Potter. Esos dos últimamente andaban pidiendo a gritos meterse en problemas, solo la semana pasada tuvo que servir de mensajero para McGonagall porque a Weasley se le ocurrió dejarse castigar.
Puede ver como Potter corre un tapiz y los dos se pierden tras él. Scorpius mira su reloj, maldita sea, va tarde. Pero una voz dentro suyo le dice que quiere saber qué andan haciendo esos dos, solo para que llegar y contárselo a sus amigos. Después de todo, ¿qué pueden andar haciendo un chico y una chica escondidos y escapándose de clases? Esa idea es demasiado retorcida, hasta para él. Necesita saber qué estaban haciendo. Su lado chismoso lo implora.
Solo se asomaba y listo. Nadie tenía porqué enterarse, era solo una miradita. Camina con rapidez hasta el tapiz y lo corre ligeramente, asomando la cabeza.
Rose entra primero y Albus la sigue, corriendo el tapiz (que mueve a penas lo suficiente para que no se metiera ninguna corriente de aire), teniendo presente el cuidado con que debían manejarse en ese espacio tan pequeño y tan pobremente iluminado. Caminan lentamente y avanzan unos diez pasos hasta que doblan a la derecha, dando a un pequeño espacio encerrado entre paredes de piedra y la miran. La miran con amor y con malicia al mismo tiempo.
Ahí, burbujeante y solitaria está la razón por la cual han estado escabulléndose estos días a todas horas. Rose se queda como hipnotizada viendo los vapores verdes y azules que salen del pequeño caldero situado en la mitad de la diminuta sala. Claro, eso no impide que ella pueda sentir una minúscula corriente de aire golpeando sus piernas, ni escuchar los pasos provenientes del pasadizo -su pasadizo- que se dirigen hacia ellos. Alarmada, le toca el brazo a Albus, que parece tener la misma cara de preocupación que ella. Pero es muy tarde.
–Lumus –murmura una voz que ninguno conoce
Ya el viento había entrado en la pequeña sala. Ya alguien la había expuesto a la luz.
–¿Qué están haciendo ustedes dos?
Lo último que pensaron ambos primos al unisono antes de tirarse rápidamente en el piso fueron dos palabras. Oh, mierda.
Hola gente! ¿como están? Quiero agradecerles a todas esas personas que dejaron review, que pusieron alerta o la pusieron entre las favoritas. Dejenme decirles que los amo! Si no respondi algun review, lo lamento mucho, pero sepan que en verdad, los amo! jajajaMe preguntaron que si las citas de arriba son de Shakespeare. Si, lo son. De ahi el nombre del fic. Solo un dato curioso. Por cierto, no tengan miedo, todas las personas que pusieron solo alerta, de dejarme un review diciendome qué opinan de la historia. Estoy mas que dispuesta a saber si tienen algun consejo que decirme o algo asi.
Muchas gracias. Y espero leernos pronto. Besos
