Disclaimer: Soul Eater y sus personajes no me pertenecen, claro.

Para la graaaaaaaaaaan demora que os he hecho sufrir solo tengo las siguientes excusas: exámenes, play station nueva (YEAHHH!) y problemas familiares bastante privados… espero que podáis perdonarme, aunque lo dudo… por favor,¡ NO SEÁIS MALOS Y ME RECORDÉIS LO MALVADO Y PEREZOSO QUE HE SIDO!

Una cosa más: mi mente no da para mucho -.-" he decidido que voy a ir de uno en uno con mis longfics. Me explico: ahora me voy a concentrar en este por completo, dejando en suspensión los demás. Así podré darme más prisa en terminarlos todos que si voy a trompicones con los cuatro al mismo tiempo ¿no creéis? Es una pena, sobre todo para aquellos que están siguiendo mis otras historias =S pero tranquilos, tengo las ideas guardaditas en papeles (sí, sí, papeles) a sucio para cuando tenga que utilizarlas. Espero que la espera se os haga algo más soportable con este fic ^^

Capítulo VII

No hay problemas, ya no

[Maka's POV]

Solo faltan unas horas para que empiece a arreglarme junto con mis amigas para el baile. En el instituto decidieron celebrar la fiesta un sábado, cosa que yo agradecí con todo mi ser, así tendría tiempo de sobra para estar a punto. Todos mis conocidos tienen acompañante, de lo cual me alegro mucho, así no habrá nadie que se quede en un rincón apartado de todas las parejas. Esas personas son las que estropean el ambiente a cualquier fiesta, aunque no lo hagan a propósito. Esta noche va a ir como la seda, estoy segura. ¿Que por qué? Bueno, pues aquí va la lista de razones: primero; como ya dije antes, todos tienen acompañante. Segundo; he conseguido llevarme mejor con Crona, sé que no parece gran cosa, pero para mí es un auténtico logro. Y tercero; voy a ir con Soul. Cuando me dijo que me quedase con él, en mi corazón se produjo un vendaval de felicidad. Me sentí la chica más afortunada y bella de la tierra. La culpa, el dolor y la tristeza que me reconcomían por dentro a causa de lo sucedido en el piso de Soul, se fueron con viento fresco junto con mi egoísta, superficial y odiosa forma de ser. Sí, me he dado cuenta de lo indeseable que era antes para algunas personas. Ahora puedo darme el lujo de decir que la anterior Maka ha muerto (en sentido figurado, claro), dejando el camino libre para una nueva. Todavía no sé como auto-describirme ahora que alego haber cambiado para bien, pero supongo que lo iré descubriendo a medida que pase el tiempo y la gente me lo comente.

No más "novios" de una noche. A partir de ahora, empieza un nuevo capítulo de mi vida. Un capítulo en el que, por fin, puedo asegurar que me he enamorado de verdad. ¿Alguna vez sentisteis vosotros algo tan fuerte por una persona? Si es así, enhorabuena. Si no, no sabéis lo que os estáis perdiendo… El único problema que puedo encontrar en este día es el hecho de que mi comportamiento ante todos mis compañeros llamará mucho la atención, pues hay que reconocer que mi cambio fue brusco. Ahora ya me abochorno solo de pensar las intensas miradas que nos acosarán a mí y a Soul cuando nos vean juntos en el baile, cosa que no ocurriría si no hubiera conocido al "ojazos rojos". Por otra parte está mi ineptitud para bailar. ¿Qué pasa? ¿Es que acaso no se puede haber sido ser reina del baile si no se sabe bailar? Lo fui dos años seguidos, y ahora, para mi asombro, no quiero ni oír hablar de ese título. Me pregunto si Soul notará mi mejoría en cuanto a mi forma de ser. Sería maravilloso si se fijara en eso y se alegrara por ello.

Antes, hace unos cuantos días, veía a mi amigo nada más que de ese modo. Como a un amigo, eso sí, que estaba para comérselo con patatas. Pero ahora es simplemente algo superior. Ese pensamiento superficial y cruel de querer encandilarle desapareció hace mucho, aunque nunca sentí nada por él. Sin embargo tengo este sentimiento tan poderoso y devastador en mi corazón amenazando con devorar hasta el último resquicio de mi cordura. Llamadlo amor.

Y, cómo no, la última de mis preocupaciones en la noche es que mi acompañante pueda aparecer con su telepatía echando humo, o lo que es lo mismo: con el vacío en su interior impidiéndonos, a él y a mí, disfrutar de la velada. Sencillamente no podría mirar a Soul a la cara cuando bailáramos, se me helarían las venas… Todo pensamiento en mi cabeza es interrumpido bruscamente. Patty me llama la atención:

-¡Despierta, caray! – Dice mientras menea su mano en frente de mi cara - ¿Cuánto tiempo llevarás así embobada?

-Si quieres que te diga la verdad; ni idea – Respondo encogiéndome de hombros para más tarde añadir con un tono de humor – Aunque tú eres la experta en quedarse en las nubes, Patty.

Ella se ríe de buena gana ante la broma. Estoy en la casa de las Thomson. Todas las chicas del grupo quedamos aquí para arreglarnos juntas y así no repetir vestido, pero por ahora solo llegué yo. Patty acaba de salir de la ducha y su hermana ya ha entrado. Luego me toca a mí, así que espero que Tsubaki y Crona tarden en venir, de ese modo no tendré que darme tanta prisa. El cuarto de las hermanas es, lógicamente, grande y cuentan con un tocador equipado con un arsenal de maquillaje y cosméticos desbordante. Ahora la imagen que yo pueda dar me importa, sí; pero no tanto como para pasarme el tiempo que malgastaba delante del espejo anteriormente. Supongo que ese es otro aspecto que ha sido truncado en mí. Patty me pregunta mientras se va secando y el pelo:

-¿Entonces vas a ir con Soul, eh? – Esa cuestión ha sonado más a una burla que a otra cosa – Ya sabía yo que hacíais buena pareja.

-Ya… bueno, tengo que reconocer que me hizo mucha ilusión que me pidiera ir juntos – Respondo al mismo tiempo que preparo la ropa que traje para cambiarme.

El rostro de mi amiga se llena de sorpresa y emoción.

-¿Que te hizo ilusión? Vamos, Maka. Ya me estás contando lo que ha pasado entre vosotros.

Sin querer, me recorre un escalofrío por la espalda. No pienso decirle a la chica menos discreta del instituto lo que ocurrió hace unos días.

-Oh, nada. Es solo que… - A mi mente solo se le ocurre decirle lo que siento por Soul, para que no insista más - …que creo que Soul me gusta.

Patty deja de cambiarse de ropa para mirarme con una expresión de incredulidad y humor. Se lleva una mano a la boca, que se había quedado abierta de par en par, para reprimir un grito de emoción. Yo suspiro. Desde luego, ambas hermanas son unas maestras en exagerar las cosas sin siquiera saber del todo lo que ocurre.

-¡¡AAAHHHHHH!! – Grita sin poderlo contener más - ¡Qué BO-NI-TO!

Yo sonrío avergonzada para más tarde responder, pero soy interrumpida por Liz, que asoma la cabeza por la puerta del baño sobresaltada por el berrido que ha pegado su hermana.

-¿¿Por qué tanto grito?? – Pregunta mientras el vapor y el sonido del agua salen de la ducha.

-¡A Maka le gusta Soul, Lizzie! – Responde Patty haciendo aspavientos con las manos.

-¿¡Qué!? ¡Espera a que salga, que te voy a bombardear a preguntas, cariño!

Supongo que una reacción así era de esperar en estas dos… Bueno, es mejor que no sepan la verdad. La madre de las hermanas entra en el cuarto. Karin Thomson es la viva imagen de su hija mayor. Tiene el mismo color y estilo de pelo; los ojos, en cambio, son de un marrón muy oscuro. Sus rasgos faciales son más o menos los mismos que los de Liz.

-Han llegado Crona y Tsubaki, chicas – Anuncia – Las digo que pasen ¿vale?

-Vale, gracias, mami – Responde Patty.

Las dos pasan al cuarto con unas mochilas bastante llenas. Supongo que han hecho como yo y se han traído la ropa para cambiarse aquí. Lo que me recuerda que Liz va a salir en breve de la ducha. Antes de que pueda reaccionar, Patty les cuenta a Crona y Tsubaki lo que acabo de revelar:

-¿A que no sabéis qué? ¡Maka está coladita por Soul!

Ambas me miran sorprendidas, pero en menor medida que las energúmenas de las Thomson. Por lo visto Crona ya debía de haberlo notado, pues me está dirigiendo una sonrisa llena de complicidad, la cual correspondo azorada. Tsubaki es la primera en opinar.

-De verdad, todas notamos que desde que vino te comportabas de una forma distinta, pero nunca supusimos esto. Me alegro mucho por ti, Maka – Dice con una dulcísima sonrisa.

-Sí, gracias – Respondo.

Por lo visto ya he empezado a dar el cante sobre mi cambio, y me alegro. Crona también se ve algo menos huraña y cerrada, después de todo ella también es telepática y le costaba mucho incorporarse a cualquier grupo si no había otro como ella. En general, todo está yendo bien. La pelirrosa sigue lo que Tsubaki dio por terminado:

-Recuerdo que una ocasión Soul me habló de ti bastante bien.

Eso hace que mis nervios se disparen. ¿Que Soul habló bien de mí? ¡Eso es fantástico! La primera cuestión que me llega a la cabeza es qué ha dicho.

-¿En serio? – Pregunto intentando esconder mi emoción - ¿Qué dijo?

Ella perfila su rostro con una amplia sonrisa.

-Dijo que, aunque le cueste reconocerlo, eres la primera que se acercó a él cuando llegó a clase. Y que si no fuera por ti, ahora mismo lo estaría pasando mal, muy mal.

No puedo evitar ponerme roja como unas brasas cuando oigo algo tan bonito. ¿Eso ha dicho? No me lo creo. Simplemente es maravilloso que me tenga en tanto aprecio. Si él supiera lo mucho que me gusta… Liz sale del baño tapándose con la toalla y con otra sujetándole el pelo. Se la ve dispuesta a acribillarme en un interrogatorio sin fin, pero yo soy más rápida y me meto en el baño poniendo el cerrojo. Que se lo expliquen todo las demás. Bueno… Ahora solo tengo que prepararme para deslumbrar a mi ángel de pelo blanco.

Estoy nerviosísima. Todo el mundo me mira con intensidad. ¿Acaso elegí el vestido equivocado? No. El vestido es perfectamente adecuado para la ocasión y voy bastante guapa, o eso es lo que me han dicho mis amigas. A decir verdad, Liz criticó fuertemente mi vestimenta cuando me cambié. Dijo que era demasiado abrigada para una chavala de 16 años como yo, y que debería haber traído ese vestido tan atrevido que me compré con ella. Me negué en rotundo a llevar eso… Yo no le veo ningún problema a cómo voy esta noche: es un vestido negro de falda larga hasta los tobillos y de mangas que me llegan a los hombros. Tengo unos guanteletes de seda negra que me tapan desde las manos hasta los codos. Mis coletas están sujetas por unas cintas grises con adornos de calavera. Definitivamente, ESTOY favorecida.

Las chicas y yo acabamos de entrar al colegio por el patio, dirigiéndonos al polideportivo, donde va a tener lugar el baile. Muchas personas ya van acompañadas de sus parejas y, como bien dije antes, la mayoría no dejan de mirarme. Supongo que el hecho de que no vaya con el mismo estilo de vestimenta que otros años llama la atención. Mi corazón no para de latir como una caldera de tren en pleno trayecto al pensar en Soul. Bailaré con él ¿vale? Quiero decir… ese chico hace que se me vaya el santo al cielo y todo dé vueltas a mi alrededor como un tiovivo.

Liz vuelve a avasallarme:

-No me gusta cómo vas, Maka – Dice señalando de nuevo mi vestido con su tajante dedo índice - ¡Estarías mucho más guapa con…!

-¿No ves que ya sabe lo mucho que adoras su otro traje, Liz? – La interrumpe Tsubaki – Además, está muy mona así.

Liz suspira con exasperación. Le dirijo a Tsubaki una mirada de agradecimiento y ella me dedica una sonrisa. Cuando entramos en el pabellón deportivo, el ambiente de fiesta al que tanto estoy acostumbrada nos da la bienvenida con una canción muy discotequera que no acabo de reconocer. Entre tanto destello, es casi imposible reconocer las caras de casi nadie, además hay muchísima gente.

-Vale, ya hemos entrado – Dice Crona – Ahora el problema va a ser encontrar a los demás…

-¡No hace falta! – Anuncia Patty alegremente - ¡Ahí mismo están Harv y Ox! ¡Vamos, Liz!

Le toma de la mano a su hermana y se van con viento fresco, dejándonos con la palabra en la boca. Tsubaki ríe.

-Esas son nuestras Thomson… - Comenta contenta.

En un principio, pensamos en ir nosotras en ir a buscar a los chicos, pero Kid y Black Star logran salir de la multitud de gente de la pista de baile y se acercan. Están un poquito sudados, lo que nos da a entender que hace tiempo que llegaron para empezar a pasarlo bien sin siquiera esperarnos. Esto nos ahorra tiempo para buscar, pero Soul no está con ellos. Yo noto una enorme desilusión en mi pecho al no verle cerca.

-¡Por fin llegáis! – "Saluda" Black Star.

-La culpa es vuestra por venir tan pronto – Le respondo con un tono de humor en mi suspiro.

-Vas a tener que perdonarnos, Maka, pero hemos perdido a Soul en la pista – Dice Kid algo abochornado.

Bueno, eso al menos es una señal de que no puede andar muy lejos. Lo único que debo hacer es entrar en esa colosal masa de gente y… vale. Ahora la cosa no parece tan simple. ¡Es imposible que logre verle en una aglomeración tan grande! Con solo pensar en que tendré que pasar entre tanta gente para encontrarle, se me revuelven las tripas. Miro en derredor para pedir ayuda a alguno de mis amigos, pero se han esfumado de pronto. Seguramente hayan ido a unirse a la música, y no les culpo, después de todo ellos ya tenían a mano a su pareja. Tuerzo la boca y chasqueo la lengua con fastidio. Supongo que tendré que arreglármelas para verle.

Decido entrar en la pista de baile y adentrarme en esa enorme jungla de trajes y vestidos de etiqueta. Entre muchos y variados "perdón" y "disculpa", para dejarme paso, me choco con alguien y le piso el pie. Deja escapar un gemido de dolor.

-¡Cuánto lo siento! – Me disculpo sin siquiera reconocer a la persona.

Es una chica, por lo que veo. Se da la vuelta y puedo reconocerla. Es Jacqueline, y por lo visto no está sola, Killik es su pareja. ¿Jacqueline con Killik? Nuca me lo habría imaginado. De hecho, pensé que él no habría querido ir al baile con nadie después de mi cruel y tajante rechazo, del cual me arrepiento profundamente. Ella adopta una expresión de asombro y alegría.

-¡No pasa nada, Maka! – Dice gritando para hacer que su voz se haga oír entre tanto jaleo - Estás buscando a Soul, ¿verdad?

En realidad, sabía que mucha gente se enteró de que mi pareja iba a ser él, pero no dejó de sorprenderme que lo dijera con tanta certeza. Yo asiento.

-Sí ¿le habéis visto? Bueno, mejor retiro lo dicho. Es imposible que logremos localizarle aquí.

-El caso es… - Empieza Killik - …que le tienes justo detrás de ti.

Eso me pone alerta ¿detrás de mí? Me volteo y me encuentro, en efecto, con un Soul vestido de traje negro y rojo. "A juego con sus ojazos"; pensé de inmediato. Mi corazón se alegró solo de verle, pero algo no iba bien… No me había equivocado. Está en modo telepático.

-Os dejamos a vuestro rollo – Nos despide Killik mientras toma a su pareja de la mano y se alejan entre la multitud.

Yo miro a Soul a la cara con expresión algo triste. No quería que la velada fuera estropeada por su habilidad, y sin embargo ha ocurrido lo que más me temía. Él no mueve la cabeza, pero sus ojos se desvían hacia otro punto.

-Estás guapísima – Dice sin siquiera mirarme.

Ha sido un piropo bien lanzado, pero algo no encaja. ¿Sabéis la diferencia entre decir que una chica es hermosa y decir que una obra de arte escultórico es hermosa? Pues bien, es como si Soul hubiese dicho ese halago a un jarrón min. Sin sentirlo, pero intentando hacer que sus emociones se hagan ver entre el vacío que en estos momentos domina su interior. Por ello no me molesta, porque sé que en realidad lo ha dicho sinceramente.

-Gracias, tú tampoco te quedas corto – Le digo con una sonrisa, la cual él simplemente no puede corresponder.

Si no fuera porque estamos en medio de la pista de baile y porque las parejas que nos atosigan, no me habría atrevido a pedirle esto a Soul:

-¿Bailas? Podemos acoplarnos a cualquier grupo que haya por ahí.

Él me mira de nuevo con un aire algo más animado.

-¿Por qué no?

Le tomo de la mano e intento encontrar a alguno de nuestros conocidos para bailar en su grupo. No sé si lo que quiero es bailar solo con él o acompañados de los demás, pues el solo pensar en lo cerca que vamos a estar el uno del otro me crispa los nervios.

Bueno… debo decir que esto es patéticamente bochornoso. Llevamos un rato dando vueltas por la pista de baile sin encontrar a nadie con el que nos llevemos lo suficiente como para unirnos a su grupo, y por supuesto lo que me da vergüenza es que nos vean vagar entre la gente de la manita y sin hacer nada más. Pero lo más asombroso es que Soul no se ha quejado ni una sola vez. Me paro en seco nada más escuchar cómo la marchosa canción de discoteca es sustituida por una más lenta y acompasada. Se trata de Lady Madrid, del grupo Pereza. No es una canción que me haya llamado la atención desde que salió, pero ahora que me percato, las letras describen a la perfección mi anterior yo. Habla de una chica más bonita que ninguna (modestia aparte ¿vale?), que "probó fortuna" con héroes de barrio, que todavía dudan de si volverá para hacerles felices… Sí. Podría decirse que describe más bien a una golfa que a una chica de mi edad.

Me giro y miro a Soul con ojos inquisitivos. Parece comprender sin que le diga nada. Quiero bailar esta canción, y él también, estoy segura. Nos vamos acercando mientras la melodía va tomando forma. Nuestras manos se han unido en un movimiento ligeramente azorado y yo trago saliva al notar cómo se espesa en mi boca. Estoy tan nerviosa que no puedo moverme al compás, ni siquiera soy capaz de mantener la mirada fija en su cara. Soul nota mi inquietud.

-Te pasa algo – No era una pregunta, sino una afirmación – Pero no estás segura de decírmelo ¿me equivoco?

Yo asiento con la cabeza. Es increíble la facilidad con la que ha deducido lo que más o menos me pasa. Lo que ocurre es simplemente que la vergüenza de la que había carecido todo este tiempo se está apoderando de mi cuerpo, y a eso debemos añadirle la mala suerte que he tenido al recibir a Soul con esa expresión en sus ojos. Esa enorme sensación hueca que impregna sus pupilas y sus facciones. Sé que no es por su culpa, pero no puedo mirarle por mucho que le quiera.

-No pienso leerte el pensamiento, ya no – Dice –. Asique ya me estás contando todo, si es algo que pueda saber.

Eso me deja una extraña sensación de alivio y queja. Si ha decidido hacer algo así es porque me tiene en mayor aprecio que antes, pero eso también significa que voy a tener que luchar contra su inexpresividad durante todo el baile. Ya no sé qué decir.

-Yo… - Balbuceo.

-Eres otra – Me interrumpe cambiando de tema de repente –. Ya no eres la orgullosa chica con aires de superioridad hacia los hombres de antes.

¿Es posible? ¡Lo ha notado! Pero todavía falta saber cómo me ve ahora.

-¿Tú crees? – Pregunto mirando a otro lado para evitar las miradas intensas de los que nos rodean.

-Desde luego, aunque no sé cómo describirte ahora… Podría decirse que eres como una de esas chicas que de primeras se las ve tranquilas, pero luego tienen muy mal genio.

El comentario me ha sentado bien y mal al mismo tiempo. Bien porque no sólo se ha fijado en mí, sino porque lo que ha dicho delata que, aunque en estos momentos no sea capaz de expresar nada, mantiene su carácter burlón de siempre. Y mal por el simple hecho de haber dicho que tengo mal genio (de hecho, creo que no le falta razón) Solo soy capaz de sonreír.

-Bueno… Seguramente sea por ti, Soul. Del mismo modo que tú ya no eres el mismo de antes, yo tampoco.

No dice nada, tampoco su rostro refleja nada. Pero si escudriño en sus ojos rojos de un tono coagulado debido al vacío, puedo ver que me devuelve la sonrisa desde lo más profundo de su ser. El baile sigue sin cesar ¿Están repitiendo la canción, o me lo parece a mí? No me importa, estoy disfrutando de cada incesante paso que doy con él en la pista. Ah… ¿Que mañana va a haber miles de acosos por parte de las chismosas de la clase? También me trae sin cuidado.

Desde que vi a Soul con su telepatía libre, pensé que la noche iba a ser lo peor, pero me estoy dando cuenta de algo que hasta ahora se me había escapado: no importa lo mucho que me cueste compaginar la habilidad de Soul con lo que siento por él, yo siempre le querré tal y como es. Aunque lo pase mal por su culpa, aunque estar coladita por él signifique sacrificarme para soportar su, en ocasiones, indiferencia a todo lo que le rodea. Después de todo, no siempre se va a quedar así ¿no?

-Soul – Le llamo en un susurro.

-Dime.

-¿Puedo… puedo apoyarme en tu hombro?

Los pasos de baile que damos se hacen más lentos y él me mira a los ojos.

-Claro que sí – Responde.

A diferencia de lo que podáis pensar, Soul dijo eso con una ternura y una delicadeza que me hicieron estremecer. Casi podría llegar a llorar de emoción al oír un ápice de sentimientos en su actual estado, pero me controlo. Trago saliva y con suavidad dejo mi cabeza descansar en su pecho mientras él me abraza eliminando toda distancia entre nosotros. En estos momentos, no podría ser más feliz.

Las excusas y demás comentarios respecto a la historia y el retraso de la actualización ya están dichos al principio asique… ¡hasta el siguiente cap! (espero no tardar demasiado)