Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.4 FORKS PRESENTE Y PASADO
-¿Deseas Que alguien en especial te acompañe Bella?-comentó Carlisle con tono dulce y amable. Temblé ligeramente, pero sé perfectamente que lo notaron. En realidad lo que quería era estar en otro lugar, estar con mis hijos y mi esposo. Y ahora no tenia nada. Los demás se removieron incómodos pues no di muestras de querer afecto de parte de nadie. Sin embargo Esme, tan dulce como siempre, en un segundo me abrazó.
-Siento muchísimo que haya sido de este modo Bella, pero dadas las circunstancias, creo que pudo haber sido peor.-Su abrazo me conmovió y sin querer mi mirada se encontró con unos ojos dorados que me veían fijamente, ansiosamente. Desvié de inmediato mi mirada y escuché un leve gemido de angustia.
-Gracias Esme, no sé que decir, mil gracias por su recibimiento. No lo merezco.
-Por favor Bella, no digas eso-la voz lastimera de Edward me hería en demasía. Sin embargo, ni siquiera lo vi. Alice por el contrario, estaba seria, mirándome con distintas emociones en ella, y al final...corrió a abrazarme.
-Lo siento tanto Bella, si hubiéramos podido salvarte lo hubiéramos hecho, tú sabes que lo haríamos ¿verdad?-asentí mientras estrechaba también a Alice, la había extrañado mucho y sin embargo, había logrado sobrevivir a la soledad. En ese momento Jasper y Emmett también me abrazaron dejándome rodeada entre todos ellos. Ahora como iguales.
-Te extrañamos mucho Bella-fueron las palabras de Emmett, mientras sentía que una tranquilidad me iba inundando, claro, obra de Jasper. Solo faltaban Edward y Rosalie, pero esta última definitivamente se dio la media vuelta y salió de la habitación. Y a Edward no quería estar cerca de él.
Finalmente opté por ir con Carlisle, Esme fue un encanto pues detuvo a Edward que quería ir con nosotros. Al último una advertencia mental de su padre lo obligó a quedarse.
Salimos mientras para mi todo era nuevo y mucho muy aterrador y desconocido. Podía ver cosas que obvio un humano jamás podría. Escuchaba a las hormigas ir en fila india hacia su hormiguero. Escuchaba el suave movimiento del agua del río cercano. Las imágenes eran totalmente distintas para mí. Los sonidos, los olores, incluso mi mismo cuerpo eran extraños.
No habíamos avanzado ni media hora, cuando nos alcanzó Emmett.
-Hay problemas, tenemos que irnos de inmediato.
No hubo tiempo de explicaciones, llegamos a la carretera, mientras Carlisle tomaba mi mano suavemente pero firme.
Al llegar ahí, nos estaban esperando en los carros. En el Mercedes estaba Esme, Rosalie, Jasper y se subió Emmett, por consiguiente no me quedó de otra que subir al Volvo plateado de Edward con Alice y Carlisle. Una tenue sonrisa flotaba en el rostro de Edward, tuve que hacer muchos esfuerzos para no verlo en todo el trayecto. Y finalmente llegamos a Denali.
Cuando empezaron a bajar, fui la ultima y al tomar la mano que pensé que era de Carlisle, al sentir la calidez extrema de ésta y un suave apretón seguido de un beso en mi mano, vi que era Edward.
-¡Por favor!-musitó Edward mientras trataba de zafar mi mano de la suya.
Le miré sin fijarme en él, no quería caer presa nuevamente de su hechizo. Volteé mi rostro mientras varias voces femeninas llegaban a nosotros.
-¡Carlisle! ¡que sorpresa!-pasen por favor-comentó Kate, mientras Tanya veía fijamente a Edward, cosa que fue muy visible, mientras éste no apartaba la vista de mi.
Solté mi mano de entre la suya mientras caminábamos al interior de la casa. Eleazar y Carmen fueron unos anfitriones magníficos, muy atentos y corteses. Me asignaron una habitación, y debo decir que estaba sintiéndome muy mal, pues todos estaban en parejas. Menos Edward y yo.
-De hecho Edward había cedido su recamara, pues no había más y él se quedaría en la sala. Era irónico pues era vampiro y no dormía, pero el hecho de que yo era novata en esto, me percaté de su caballerosidad y solo murmuré un leve: gracias.
Me encerré en el cuarto, lindo y acogedor, pero eso solo sirvió para que los últimos recuerdos llenaran mi mente con imágenes dulces de mis hijos.
-ma…mi-fueron las primeras palabras de Joshua y al minuto Jonathan mi otro hijo también pronuncio la frase. Eso hizo que derramara lágrimas de felicidad. Mis bebes estaban empezando a hablar, me emocioné sobre manera, Jacob no estaba, había ido a trabajar. Sin embargo eso no resto felicidad a mi corazón, mis bebes estaban empezando a hablar, ya caminaban con dificultad pero eran hermosos mis gemelos.
Verlos jugar en la orilla de la playa siempre era una experiencia fascinante, hasta que llegaba el momento de darles de comer, mi vida con dos preciosos gemelos era todo mi universo.
Regresé de nuevo al presente y un dolor lacerante te apoderó de mi pecho, también irónico pues mi corazón a estaba muerto. No podía seguir ahí, me sentía atrapada. Tuve que brincar por la
ventan y corrí sintiendo el viento como una suave caricia.
Llegué hasta una arboleda donde me detuve, mirando todo a mi alrededor. Sintiéndome como un monstruo que ahora seria temido por sus propios hijos.
Sentí la presencia de alguien y rogué porque fuera Alice, Esme ó Carlisle. Mis suplicas resultaron porque la mano de Carlisle se posó suavemente en mi hombro.
-Hija, necesitas desahogarte, por favor, si yo pudiera ayudar cuando menos a escucharte.-Sus palabras abrieron el dique de mis sentimientos y de inmediato me refugie en sus brazos y comencé a hablar.
-¡Oh Carlisle! mis hijos, ¿cómo podré acercarme a mis hijos ahora? ¿Cuánto tiempo estaré alejada de ellos?-No podía más, yo deseaba, ansiaba ver a mis hijos y sin embargo ahora tendría que esperar o corrían el peligro de morir en mis manos. Eso me aterró he hizo que apretara los brazos de Carlisle, quien gimió levemente, apenada solté la presión de mis manos y me las llevé al rostro. Impotente de ver mis lagrimas, el dolor aumentaba a pasos agigantados.
-Lo siento muchísimo Bella, no sabes lo que daría por haberte ayudado de otra manera, pero fue imposible, estabas agonizando-sus palabras no me reconfortaron, pero supe que yo no tenia salvación más que esta.
-Es que esto es increíble Carlisle, apenas hace unos días era una mujer común y corriente con mis hijos y un esposo y ahora…-mi mirada se centró en mis manos, blanquísimas y perfectas. Y Carlisle entendió lo que quise decir.
-Sabes que no podemos controlar nuestro destino, solo podemos jugar con las cartas que nos tocan.-acarició mi cabello y me abrazó dulcemente-ese bálsamo de alivio era lo que necesitaba, necesitaba decirme a mi misma, que no había sido culpa mía, que no tenia la culpa de ser lo que ahora era.
bueno agradezco a cada una de ustedes que me han dejado comentario y las que no están inscritas como: leonnora. mil gracias de verdad, siempre las llevo presente.
besos
Bella Cullen H.
