Fecha: 21/08/2010

Resumen:AU. La noche de Halloween Voldemort no va a Godric's Hollow, sino que envía a Pettigrew para que coja a Harry. Decide convertirlo en uno de los suyos. Los enemigos se unirían. ¿Qué bando decidirá unirse Harry? ¿Seguir con Voldemort?

Disclaimer: No tengo nada de Harry Potter, de ningún libro. No hago esto por dinero, solo por diversión y ni mucho menos. Todo lo que saque del libro pertenece solo a Rowling (no a Warner ni a mí).

Spoilers: Habrá spoiler durante todo el fic de los libros: Harry Potter y el Piedra Filosofal, Harry Potter y la Cámara de los Secretos y Harry Potter y el Príncipe Mestizo.

No sé quién soy

Capítulo Dos: Señor H. Potter―

Habían pasado diez años aproximadamente desde el día en que Harry James Potter había desaparecido, las cosas para la familia Potter habían cambiado drásticamente. La Orden del Fénix y algunos aurores se habían encargado de la búsqueda de Harry Potter, pero al paso del tiempo algunas personas ya veían una pérdida de tiempo buscar al niño, sin embargo los Potter, Dumbledore y algunos de la Orden seguían la búsqueda sin descanso. Pero después de haber pasado ocho años de aquel día se hizo oficial que Harry James Potter estaba muerto.

Sirius Black se encontraba volando en su moto hacia a la casa de los Potter, mientras volvía a recordar al pequeño Harry. A pesar de haber pasado tantos años seguía sintiendo mucho dolor, seguía sintiéndose muy culpable. Les había hecho una promesa a Lily, a James y a Harry el día en que lo nombraron padrino de Harry, era muy simple pero no había podido cumplirla. Él era el que más quería encontrar a Harry, sin mencionar a James y a Lily, quería cumplir su promesa a aquel pequeño e inocente niño. El día en que Lily y James le habían dicho que harían oficial la muerte de Harry se molesto mucho con ellos, les había gritado e incluso insultado, lo que le había valido que Lily se echara a llorar y una mirada de James; luego entendió que para ellos también era difícil.

James y Lily habían estado a punto de separarse, habían pasado cinco años para entonces y James estaba como loco buscando a Harry con Sirius, mientras Lily se quedaba en casa llorando y suplicando que encontraran a Harry. Pero lo que hizo volver a unir a James y a Lily fue el pequeño Christopher Andrew Potter, fue lo que hizo alegrar a los Potter, incluso hizo desvanecer el afán de James de buscar a Harry y que Lily dejara de llorar todos los días. El día que había nacido Sirius fue el primero en estar en la sala de espera, había sido muy duro para él ya que sentía como un déjà vu, y al entrar lo primero que dijo fue declarar que hicieran a Remus el padrino del niño, no soportaría decepcionar a otro niño o incluso sustituir a Harry.

Sirius dio un largo suspiro al ver la casa de los Potter ya casi cerca. Se alegraba que al menos los Potter y Remus estuvieran superando el dolor por la desaparición de Harry, pero él no podía por más que jugara y pasara tiempo con Christopher, su dolor no pasaba y sabía por qué: él era el culpable de todo ello, merecía sufrir por Harry.

Cuando llegó al suelo, apagó el motor de la moto, sacó la palanca y caminó hacia la puerta de de madera de la casa de los Potter. Desde fuera se podía ver por las ventanas que no había nadie en el salón, estaba todo en silencio y casi podía jurar que no había nadie allí. Sirius abrió la puerta de la casa en silencio.

―¿Hay alguien en casa?

Nadie respondió. Se dirigió al salón, lo cruzó a grandes zancadas hacia las escaleras, pero antes de que volviera a repetir la pregunta vio a un pequeño niño de cinco años, que tenía el cabello rojo a todas direcciones, unos ojos marrones y la tez blanca, era una combinación entre Lily y James: el color de cabello y los rasgos de Lily, y los ojos y el despeinado cabello de James. Christopher bajo corriendo las escaleras cuando reconoció a Sirius.

―¡Hey, pequeño! ―dijo Sirius, mientras lo tomaba entre sus brazos― ¿Dónde están tus padres?

―Están en el despacho de papá con Dumble… Drumbedor ―dijo Christopher. Sirius se rió suavemente, Christopher ya llevaba tres años hablando, pero le seguía costando decir el nombre de Dumbledore―, pero dijeron que no los molestara, parecían preocupados por un 'Arry.

Sirius se quedó paralizado al oír aquellas palabras. ¿Quizá habían encontrado a Harry? Pero si lo hubieran hecho ¿no le habrían llamado? James y Lily sabían que él seguía con la esperanza de que Harry siguiera con vida, incluso sabían que de vez en cuando lo buscaba en algunos orfanatos fuera de Inglaterra. No se había dado cuenta de que había comenzado a temblar, hasta que Christopher lo llamó.

―¿Hace cuánto han estado allí, Chris?

―Poquito, acababan de entrar cuando llegaste ―respondió Christopher.

Sirius bajó lentamente a Chris, mientras sus pensamientos rondaban en la imagen de un bebé con ojos esmeraldas. Cuando volvió su atención a Chris, éste le miraba un tanto preocupado.

―Por qué no subes a tu cuarto y cuando tu mamá y tu papá salgan, te prometo que haremos un pequeño partido de Quidditch ¿sí? ―le preguntó Sirius dándole una pequeña sonrisa tranquilizadora.

Chris asintió con la cabeza y sonriente volvió a subir las escaleras, aunque esta vez lentamente. Sirius lo vio desparecer escaleras arriba, asegurándose que no iba a espiar y se dispuso a entrar en el despacho.

―…tiene su propia magia que… ¡Oh, Sirius! ―dijo Albus Dumbledore al darse cuenta de alguien más en el despacho. Estaba sentado en una butaca al frente de Lily y James, quienes estaban sentados en un sofá, las cortinas estaban corridas y la única fuente de luz era tenue luz de la chimenea al otro lado del despacho―, llegas justo a tiempo.

―¿Justo a tiempo para qué? ¿Sabía que vendría? ―preguntó Sirius sin siquiera moverse de la puerta.

―Naturalmente, en estos días donde se acerca el día del aniversario de fallecimiento de Harry siempre vienes a darles tu apoyo ¿o me equivoco? ―dijo Albus con una voz suave y serena. Aunque Lily no estaba así en absoluto, sus ojos estaban rosados de tanto estrujárselos en un intento de quitarse las lágrimas, y justo cuando Albus había mencionado aniversario de fallecimiento de Harry había soltado un sollozo ahogado por la mano.

―No en absoluto, pero ¿qué ha pasado? ¿Tiene información de donde pueda estar Harry? ―pidió Sirius urgente. El corazón le había dado un vuelco al ver un brillo feliz en los ojos de Dumbledore.

―Cierra antes la puerta con seguridad ―Sirius hizo esto de inmediato, ansioso por saber lo antes posible sobre su ahijado perdido― y ven y siéntate por favor, Sirius ―se sentó al lado de James, que abrazaba con fuerza a Lily―. Antes de que llegaras, Sirius, les estaba hablando sobre Harry Potter. Como bien, se puede decir que he encontrado información sobre Harry con la ayuda de Minerva; ahora estamos completamente seguros que Harry sigue con vida ―la emoción burbujeante que sentía Sirius dentro de su cuerpo se había desvanecido un poco.

―Pe-pero… ¡Si eso ya lo sabemos! ―gritó Sirius, enfadado con Dumbledore por haberle hecho falsas esperanzas. Les estaba diciendo algo que ya sabían, es como si les hubiese dicho que Harry tenía los ojos verdes esmeraldas, ¡eso ya lo sabían!

―¡Oh, no! No cuestiono sus esperanzas ―se apresuro a decir Dumbledore―, pero viendo el hecho de que no lo hemos conseguido en estos diez años y que se había anunciado la confirmación de su fallecimiento. Con la información que he conseguido, estaremos al cien por ciento de que Harry sí sigue vivo y que no habría ninguna posibilidad de que este muerto…

―Yo nunca he considerado que este muerto ―gruñó Sirius. Pero eso era mentira, sí que se había pensado que Harry podría estar muerto, pero no iba a decírselo a aquel viejo pachucho.

―¡Sirius, por favor! ―sollozó Lily alzando la cabeza del pecho de James― deja que Albus diga lo que encontró, por favor…

Sirius dio un suspiro mientras se pasaba una mano por su largo cabello negro. No hacía ningún daño saber cómo podía estar tan seguro Albus, así que asintió solemnemente con la cabeza.

―Antes de que llegaras, Sirius, les estaba explicando a Lily y a James sobre el poder de algunas plumas. Especialmente la pluma que inscribe a un niño mágico, como podrán ver no podríamos tener información sobre el nacimiento de un mago de familia muggle o, en cualquier caso, de familia mágica, por lo que se diseño una pluma que bajo varios y complicados hechizos detecta el nacimiento de niños magos y escribe su nombre en un libro. Al acercarse cada vez más el 1 de Septiembre, Minerva tendría que empezar a hacer las cartas para los nuevos niños de primer curso, por lo tanto revisar el libro. Minerva vino a mi despacho hace solo dos días, gritando que el nombre de Harry James Potter estaba en la lista de niños de primer año ―James abrió la boca, pero Albus hizo un ademán con la mano para que callase y continuó―, por su puesto hice varios hechizos para comprobar que el libro y la pluma funcionaban correctamente. Todo estaba en orden. Cuando un niño niega la aceptación al colegio Hogwarts o, en nuestro caso, fallece el nombre es borrado mágicamente del libro.

―¿Estás… estás seguro, Albus? ―balbuceó Lily aferrada al cuerpo de su marido.

―Totalmente, Lily. No vendría aquí a decirles esta noticia si no estaba seguro, sé que fue duro para vosotros superar la muerte de vuestro hijo y que ahora pase esto… pero estoy seguro que la carta llegará a Harry y, esperemos, que asista a Hogwarts.

―¿No podríamos mirar la dirección de la carta? ¿No sería más rápido? ―preguntó James. Se le notaba en la cara que todavía no creía del todo la noticia, pero al mismo tiempo parecía aferrarse a la única pista de que su hijo estuviera vivo.

―Lamento decir que nosotros somos ignorantes de las direcciones de los alumnos. La profesora McGonagall solo se encarga de escribir la carta y colocar el nombre por fuera, al salir de Hogwarts la dirección se escribe por sí sola portando una dirección a la lechuza. Así que tendremos que esperar hasta el 1 de septiembre para conocer al niño ―dijo Dumbledore mirándolos fijamente sobre las gafas de media luna.

Los tres asintieron con apesadumbres, no tenían ninguna otra opción. Sirius sabía que sus amigos tenían tantas ganas de ir y encontrar a Harry tanto como él, pero quizá sería mejor esperar hasta que el mismo Harry se presentara. Y aunque Harry no aceptara la carta de Hogwarts, él mismo iba a encontrar una forma de encontrarlo… quizá pudiera sacar alguna pista de la misma lechuza.

―¿Cómo e-es que sobrevivió? ―sollozó Lily mientras las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas sin paro.

―Me temo decir que no lo sé ―dijo Dumbledore―, quizá Pettigrew no lo entrego a Voldemort o quizá Harry logró escapar de las garras de ambos. Sólo podemos hacer conjeturas. Tal vez lo sepamos cuando lo conozcamos.

Lily y James asintieron con la cabeza, ambos estaban sonriendo con melancolía y a la vez con alegría porque volverían a tener a su bebé con ellos, donde pertenecía. Saber que Harry realmente estaba vivo fue la mejor noticia que había tenido desde que supieron que iban a tener a Christopher, otro hijo.

Pero Sirius no estaba muy seguro de cómo actuar, una parte de él estaba feliz de que su ahijado regresaría con él y otra que le decía que no debía hacerse ilusiones. ¿Cómo podían estar seguros de que Harry seguía llamándose así? Quizá tenía un nuevo nombre, por lo que sí era así no había ninguna manera de que Harry asistiría a Hogwarts, pensarían que era una equivocación. Solo esperaba y desea que donde sea que estuviera Harry estuviera sano y a salvo.

―Sera mejor que vaya a terminar de hacerle el desayuno a Chris ―dijo Lily levantándose y limpiándose las lágrimas, pero con una sonrisa feliz en sus labios. Mientras salía del despacho murmuraba:― Harry está vivo… está vivo… mi bebé…

Sirius también se levanto, pero entonces Dumbledore le detuvo.

―Espera, Sirius, me gustaría hablar contigo momento más.

Sirius miró a Dumbledore con ceño fruncido y luego paso la mirada a James, quien se estaba levantado para dejar a solas a ambos. Al pasar por el lado de Sirius, James le dio un abrazo rápido y luego le sonrió a Dumbledore.

―Muchas gracias, Albus… ―dijo James cuando estaba en la puerta del despacho.

Dumbledore le dio una pequeña sonrisa a Sirius y le indico el sofá donde antes estaba sentado de levantarse.

―¿Cómo te van las cosas encontrando trabajo? ―preguntó de repente Dumbledore.

La pregunta había tomado por sorpresa a Sirius, le miró por unos segundos esperando ver algo que le dijera que Dumbledore intentaba decirle otra cosa bajo esas palabras, pero el director de Hogwarts mantenía sereno su rostro. Sirius parpadeó varias veces y respondió:

―Eh… No muy bien, pero me mantengo ocupado… Albus, ¿qué es todo esto? ―preguntó Sirius todavía desconcertado, Dumbledore nunca había hablado con él sobre el trabajo ni siquiera cuando dejo su trabajo como auror en el Ministerio, ¿por qué ahora?

―Sirius, me preguntaba si querías aceptar el trabajo como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts ―respondió Dumbledore.

―Pensé que ese trabajo lo ocupaba Remus desde hace dos años ―dijo Sirius todavía más desconcertado que antes.

―Sí lo sé, no es que vaya a despedir a Remus o que él renuncie ―se apresuro a decir al ver el rostro de Sirius―, pero ahora que sabemos que Harry pueda asistir a Hogwarts me gustaría que fueras como una ayudante para Remus, le ayudarías mucho en sus lunas llenas y los alumnos no tendrían que perder algunas clases.

―Entiendo lo de Remus y los… alumnos, pero ¿qué tiene que ver Harry con todo esto? ¿quiere mantenerlo vigilado? Porque sí es así, yo creo que sería mejor James u otro profesor ―le dijo Sirius con un deje de suplica en su voz. No estaba seguro de si podía verlo de nuevo a sabiendas de que no había logrado encontrarlo él.

Dumbledore le miró intensamente como si estuviera examinándolo con legeremancia, pero eso era una locura ¿Por qué habría de utilizar la legeremancia en él? No era como si guardara un secreto o algo así. Sin embargo, tras unos segundos evitando la mirada del director, por fin dejó de insistir y dio un largo suspiro. Por un segundo pareció que Dumbledore parecía más viejo, pero solo por un segundo.

―Si mis conjeturas son ciertas, James o incluso Lily no podrían hacer este tipo de trabajo que te pido a ti, Sirius ―dijo Dumbledore―. Si Harry logró escapar de Voldemort o de Pettigrew, lo más probable es que viva con gente muggle, a lo que nos lleva a un nombre distinto. Si Harry asiste al colegio Hogwarts no será Harry Potter, si no un niño criado por muggle lejos del conocimiento de la magia, por lo que no podríamos acribillarlo con preguntas o incluso abrazarlo, porque lo confundiríamos mucho o incluso alejarse de nosotros. Mi otra conjetura es que Voldemort lo haya dejado con vida…

―Pero, Albus, eso es imposible ―exclamó Sirius, se pasó una mano por el cabello semi-largo como un gesto nervioso―, ¿por qué iba a querer Voldemort dejarlo con vida cuando lo único que quería era matarlo?

―Bueno, como el dicho muggle dice: "Si no puedes con el enemigo, únetele".

―¿Crees que llegaría tan… bajo? ―preguntó sin creerse que había la posibilidad de que su ahijado estuviese viviendo con Lord Voldemort. Eso sería devastador.

―Debo decir que a Voldemort siempre le ha gustado llegar más bajo de lo que uno puede pensar y en cierto sentido, su táctica sería muy buena: conseguir lavarle y plantarle en el cerebro desde pequeño para que odie a los muggle y los hijos de muggles, enseñarle magia oscura y quizá, incluso, que algún día se enfrentara a sus padres ―Dumbledore le miró con tristeza, nunca lo había visto así y no era para variar. Sirius estaba tan mal como él, la simple idea de que Harry odiara a los muggles y aprendiera magia oscura era horripilante y asqueroso. Harry era solo un niño, ¡por el amor de Merlín! Nunca se le había pasado por la cabeza aquella posibilidad, siempre había esperado que donde quiera que estuviera él estuviera a salvo―. Aunque esperemos que no sea así.

Sirius se pasó ambas mano por el rostro, ahora entendía por qué Albus no había querido decírselo a James y a Lily, todo aquello era muy fuerte y doloroso. Ahora, no sabía si sería capaz de lo que le pedía Dumbledore, ¿mirar al hijo de su mejor amigo y no poder decirle cuanto lo quería y cuanto le había echado de menos? No sabía sería capaz.

―En todo caso, no podríamos decirle quién es o quién soy ¿verdad? ―preguntó Sirius de repente.

―Así es. Sé que esto es muy difícil, pero ni James ni Lily serían capaces de hacer esto…

―¿Y yo sí? ¡Diablos, Albus! no sé qué piensas de mí, pero esto me afecta tanto como a James, ¡soy su padrino! ―gritó Sirius mientras se levantaba y caminaba hasta la ventana.

―Por eso mismo, porque eres su padrino. Podrías acercarte al niño como un profesor y llevarlo a saber la verdad sin que sea muy brusco. Me gustaría pensar que Remus podría hacerlo, pero él no es el padrino de Harry, tú sí ―dijo Dumbledore mirando dar vueltas a Sirius―. Lo quieres mucho, lo he podido comprobar durante todos estos años y sé que tendrás la fuerza para hacer esto, por Harry y sus padres, ellos no aguantarían verlo sin decirles que son sus padres, pero tú tendrás la fuerza para decirlo al fin y al cabo tú nunca creíste que él murió.

―James y Lily tampoco…

―No puedes compara el amor de unos padres que tuvieron que superar la muerte de su hijo por otro de sus hijos, para que al menos uno fuera feliz ―dijo Dumbledore levantándose lentamente.

―Aunque fuera así… ―Sirius dio un largo suspiro sin mirar a Dumbledore― ¿cómo puede estar tan seguro de que soy capaz?

―Lo he visto en ti durante todos estos años. Luchaste para que James y Lily fueran más fuertes, luchaste para encontrar a Harry sin descansar, luchaste contra tu dolor y fuiste positivo de que Harry estuviera con vida hasta el final. Te mereces escuchar que no fuiste culpable de la desaparición de Harry del mismo Harry, te mereces volver a ser feliz…

―Soy feliz… Pero en esto momentos no. Tengo a los Potter y a Remus…

―Pero no a tu ahijado y todavía vives con el remordimiento, Sirius ―dijo Dumbledore alzando las cejas. Sirius asintió lentamente con la cabeza casi imperceptible―. Bien, ¿qué me dices? ¿quieres volver a ver a tu ahijado y que todo vuelva como debía ser?

Sirius respiro entrecortadamente, parecía que hacer algo tan sencillo como respirar le costara mucho trabajo, luego se desplomo en la silla detrás de la mesa de despacho y volvió a asentir pero más energéticamente. Su rostro se mostraba seguro y firme.

―Me alegro que sea así, mi hijo ―dijo Dumbledore―. Ahora, dependiendo de cómo sea Harry vendrás a mi despacho para que veamos las… posibilidades de acercarnos a él ―Sirius volvió a asentir, por lo que Dumbledore se acerco lentamente a él―. Sé que harás un buen trabajo, confío en ti por eso te lo pedí a ti y no a nadie más. No estarás solo, hablare con Remus para que te ayude en cualquier momento y yo también estaré allí por si necesitas algo, ¿lo entiendes, Sirius?

―Sí… ehm, gracias ―murmuró Sirius alzando la cabeza para darle una pequeña sonrisa.

Dumbledore le dio unas palmaditas en el hombro de Sirius y camino hacia la chimenea, tomó un poco de polvo del tarro que había sobre la repisa y por ultimo volvió a darse la vuelta.

―Te veré el 31 de Agosto en Hogwarts ―le dio un pequeño guiñó, se metió en la chimenea y gritó claramente: ―¡Hogwarts, despacho del director Albus Dumbledore!

Sirius se quedo mirando las llamas verdes en la chimenea por unos segundos, luego sacudió la cabeza espantando la telaraña en su cabeza y salió del despacho.

Al entrar en la cocina olió el delicioso olor a tortillas de Lily Potter, el pequeño Chris estaba sentado en la mesa junto a su padre, mientras su madre estaba delante de la sartén haciendo más tortillas. Inmediatamente al sentarse apareció un plato delante de él y poco después fue llenado de tortillas hechas por Lily. James ya estaba comiendo rápidamente sus tortillas, mientras que Chris las estaba rellenando de todo lo que tenía a su alcance, algo que había copeado del propio Sirius. Él siempre se había preguntado por qué Chris le gustaba copear los malos modales de Sirius y no los buenos de su padrino, lo único que había copeado de su padrino era su amor a los libros y su buena educación (no en la mesa, por supuesto). Otra de las cosas que también le extrañaba a Sirius era que a Lily le encantara cocinar de forma muggle, pero nunca había hecho la pregunta ¡quién sabe si dejaba de hacer estas deliciosas tortillas! No nunca se había quejado de que Lily a veces fuera una mamá gallina con todos, porque a él le gustaba, aunque nunca lo admitiría.

―¿Qué quería Albus? ―le preguntó James cuando había terminado de tragar un gran pedazo de tortilla.

―Nada ―dijo Sirius, encogiéndose de hombros con desinterés―, solo quería darme un trabajo como profesor ayudante de Remus, ya sabes, sus lunas llenas y eso…

―¿Y por qué ahora? ―Lily se dio la vuelta y le dio un golpe en la cabeza a James.

―Lo que James quiere decir es que estamos muy felices de que hayas encontrado un trabajo, estoy segura de que Remus estará mucho más feliz con tu compañía ―dijo Lily dándole una sonrisa y volvió a darse la vuelta.

―Sí, por supuesto que estamos felices, pero… ¡ya sabes a lo que me refiero, Sirius! ―dijo James mientras volvía a meterse un buen trozo de tortilla a la boca.

―No, tranquilo lo entiendo, quiero decir, a mí también me sorprendió ―dijo Sirius―, pero dijo que justo ahora es cuando Lunático viene a quejarse ―se rió entre dientes y luego se metió un trozo de tortilla con queso y mermelada a la boca.

James pareció convencido con esto y siguió comiendo su desayuno. Chris parecía ajeno de la conversación a su alrededor, parecía más concentrado creando su obra de arte ¡la tortilla con más ingrediente! ¡La más grande! Sirius podía apostar un brazo a que la torre de comida sobre la tortilla se iba a venir abajo sobre Chris.

FI.29 de Julio, Nº 2 The Asters.FI

Harry James Potter o mejor conocido como Rigel Cefeo Lestrange se encontraba durmiendo en su habitación, todo el lugar estaba en penumbra apenas entraban unos rayos de sol por la ventana para iluminar un escritorio con cachivaches regados por encima y la gran cama dónde se encontraba acostado el niño. Rigel era delgado y un poco bajo para su edad, por más que comiera siempre era delgado.

Hoy era otro día para esperar la carta de Hogwarts, había pasado toda la semana esperando la llegada de su carta pero nada venía y el 1 de Septiembre ya estaba muy cerca. Su madre le había dicho que llegaría para su cumpleaños, pero lo cierto era que su cumpleaños ya había pasado y ninguna carta había llegado a Goffs Oak, The Asters, 2.

Rigel se despertó poco a poco al sentir los rayos de sol en su cara, bostezó mientras se levantaba de la cama y camino hacia el baño. Se cepillo los dientes con desgana y luego se miro detenidamente la cara en el espejo sobre el lavamanos, su rostro no había cambiado nada desde que tenía diez años pero era de esperar, todavía le quedaban algunos rasgos de cuando tenía nueve años y tan solo hace unos días había cumplido once años; el chico tenía un rostro delgado, pelo negro grueso, espeso y brillante, ojos de color azul brillante y una pequeña cicatriz en la frente en forma de relámpago. La tenía desde que podía recordar, se lo había preguntado a su madre, pero siempre que mencionaba su cicatriz se ponía nerviosa y cambiaba bruscamente de tema, le molestaba mucho que ignoraran sus preguntas pero era mejor no repetir dos veces la pregunta si no quería vérselas con Rodolphus Lestrange, su "padre".

Dio un largo suspiro y se tapo la cicatriz con el flequillo para salir del cuarto de baño. Cuando ya se había cambiado, camino por los sombríos pasillos de la mansión Lestrange. Donde vivía no era un lugar muy alegre, casi toda la casa estaba pintada de gris y negro con alfombras grises y viejas, de vez en cuando se veía el color azul oscuro o el verde oscuro. Cuando llegó al salón se dio cuenta que todavía era muy temprano, el sol apenas salía detrás de los árboles y su madre todavía no había despertado. El salón también era un lugar oscuro, los sillones y los sofás eran grises y verdes oscuro y estaban gastados; tenían una lujosa chimenea hecha de mármol gris y sobre la repisa había un pequeño tarro y papeles, suspendido sobre la chimenea había un cuadro de Cygnus Black II (el padre de su madre). Pero al menos las paredes del salón eran de madera y había una gran lámpara de araña que colgaba del techo. Era muy amplio pero sin ninguna ventana u otro cuatro que no fuera el del Cygnus Black. Harry cruzó el salón, abrió las puertas y camino por un ancho pasillo hasta llegar al comedor/cocina. Está estaba más iluminada que el resto de la casa, tenías una amplía ventana donde dejaba ver el patio bien cuidado de la mansión, no había cocina porque los elfos se encargaban de hacer la comida en otra parte, pero sí había cajones y armarios llenos de comida; en medio de la habitación estaba una mesa negra brillante en forma de C y unas sillas verdes que tenían talladas en las patas unas serpientes.

Después de haberse servido los cereales en un tazón regreso por donde había venido y tras salir del salón camino por otro pasillo hasta llegar al amplio vestíbulo, donde estaban colgados varios retratos de la familia Lestrange y Black. Rigel sacó una de los sillones del salón, apartó las cortinas para dejar paso a los rayos rojizos del sol dentro del vestíbulo y se sentó en el sillón a esperar que el correo llegara. Su madre odiaba que las lechuzas entrar en su casa de repente, por lo que después de arduos intentos y maldiciones había logrado hacer que las lechuzas dejaran las cartas por el buzón. A él le había pareció aburrido así, le gustaba ver como se acercaba la lechuza, al menos sabía que algo se acercaba, allí sentado en el vestíbulo no lo sabía.

Cuando ya empezaba a oír los movimientos en el cuarto de sus padres, hubo un repentino ruido en el buzón y entonces las cartas cayeron sobre el felpudo. Rigel se lanzó hacia el suelo emocionado, dejando el tazón en el sillón. Habían llegado cuatro cartas: una hoja de invitación al festival del pueblo (al que sus padres nunca iban, ni le dejaban a él); un sobre para Rodolphus, que parecía ser del trabajo; una carta para… ¿el Señor H. Potter?, y una carta para él.

Al escuchar los pasos de alguien bajando las escaleras al final del pasillo, se levantó de un salto, corrió con el tazón y las dos cartas de Hogwarts de regreso a la cocina. Quería abrir él mismo las cartas y seguro Rodolphus o su madre le quitaban la de "Señor H. Potter". Ya en la cocina se sentó en la mesa y leyó la parte de atrás de la carta del Señor H. Potter. Quizá había una equivocación.

Señor H. Potter

Segunda Habitación más Grande

The Asters, 2

Goffs Oak

Londres

Pero no había ninguna equivocación, era casi lo mismo que decía su carta:

Señor R. Lestrange

Segunda Habitación más Grande

The Asters, 2

Goffs Oak

Londres

Pero no había nadie aquí que se llamara Potter y estaba completamente seguro que nadie más dormía en su habitación, si fuera así ya se hubiese enterado desde que había dormido en esa habitación y eso era desde que podía recordar. Se lo iba a preguntar a su madre y no iba a aceptar que lo esquivara, no le importaba que Rodolphus le amenazara, porque él ya había aprendido muchas formas de defenderse.

Y eso era verdad, él había aprendido mucha magia desde pequeño. Cuando había comenzado a caminar su madre le había llevado a conocer a un hombre, ella estaba muy emocionada y a la vez nerviosa, le había dicho que debía respetar al hombre que iban a ver y nunca hacerle preguntas o hablar antes de tiempo o interrumpirlo. Cuando había llegado al lugar era más oscuro y tenebrosos que su propia casa, y para su mayor miedo su madre lo había dejado a su suerte. Casi se había llevado un susto de muerte al ver al hombre, tenía los ojos rojos como inyectados de sangre y una cara tan pálida que Rigel pudo haber jurado que era un fantasma. Ese día había tenido que demostrar su potencial de magia, se había agotado mucho porque aquel hombre le exigió mucho, pero después de horas el hombre se había mostrado satisfecho. Desde aquel día había ido una semana cada mes para ser entrenado, le habían enseñado la magia más poderosa y las pociones más increíbles. Cuando había cumplido once años, hace unos días, había tenido el privilegio de poder tener una lucha decente con el Lord (el hombre de ojos rojos), pero la lucha no había durado ni diez segundos, al menos le alegraba saber que había vencido a su profesor de Artes Oscuras.

Rigel meneó la cabeza tratando de quitarse los recuerdos de la batalla perdida contra el Lord, y procedió a abrir su carta del colegio de Hogwarts. Estaba emocionado por ir, Nagini le había dicho que su amo, el Lord, se había sentido como en casa en Hogwarts y que fue allí donde había aprendido todo lo que sabía. Rigel quería sentirse como en casa, porque aunque no lo mostrara él no se sentía como en un hogar en la mansión Lestrange, ni siquiera llamaba a su padre "padre" porque este se había empeñado en que Rigel lo llamará Rodolphus y su madre, Bellatrix, no le gustaba que le llamara "mamá" pero al menos podía llamarla "madre"; y por extraño que pareciera no sentía que ellos fueran sus padres, no lo trataban como su hijo. La única persona que parecía quererle era la tía Narcisa, porque no ponía esas voces dulces y empalagosas como su madre, sino que parecía preocuparse por él.

COLEGIO DE HOGWARTS DE MAGIA

Director: Albus Dumbledore

(Orden de Merlín, Primera Clase,

Gran Hechicero, jefe de Magos,

Jefe Supremo, Confederación

Internacional de Magos).

Querido señor Lestrange:

Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio de Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.

Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.

Muy cordialmente

Minerva McGonagall

Directora adjunta

Rápidamente, Rigel abrió la otra carta y decía exactamente lo mismo, excepto por el apellido. No le gustaba nada aquello, ¿Quién diablos era H. Potter?

―¿Qué haces levantado tan temprano? ―gruñó Rodolphus al entrar en la cocina, ya vestido con sus ropas del trabajo en el Ministerio.

Su madre entro poco después con cara adormilada pero a la vez activa, como esperando que alguien entrara atacando por la ventana de la cocina, era algo común de todos los días. Su madre era una neurótica.

―¿Quién es H. Potter, madre? ―preguntó Rigel nada más ver a su madre.

Ambos de sus padres detuvieron lo que estaban haciendo y le miraron fijamente. A su madre le tembló el labio inferior y el color de su rostro se había ido, era la misma reacción que tenía cuando le preguntaba sobre su cicatriz. Rodolphus por primera vez se veía asustado, sus ojos parecían que se le iban a salir de las orbitas, se tocó el antebrazo izquierdo y Rigel casi pudo haber jurado escucharlo gemir.

―¿Dó-dónde has escuchado eso? ―preguntó su madre después de un largo tiempo, con una voz ronca y forzada.

―Está escrita en esta carta dirigida a mi cuarto…

Bellatrix le quitó de un manotazo la carta de sus manos y leyó lo mismo que Rigel. Mientras leía cada letra parecía que estaba sufriendo, miró horrorizada a Rodolphus y dijo:

―¿Cómo pueden saber que sigue vivo? ―le preguntó.

―¿Quién es? ―volvió a preguntar Rigel obstinadamente― ¿Quién sigue vivo?

―Cállate por segundo, ¿quieres? ―le gruñó Rodolphus con rabia.

―Pero tengo derecho a saberlo ―dijo Rigel levantándose de la silla.

Rodolphus fue a volver a abrir la boca, pero su madre le detuvo antes de que pudiera maldecirlo.

―Cariño ―comenzó su madre, con un tono de voz dulce que hizo poner los ojos en blanco a Rigel y a Rodolphus―, H. Potter era solo un niño que vivió en tu habitación antes de que te lleváramos a ella, tenía tu misma edad, tuvo la horrible consecuencia que sus padres lo abandonaran pero nosotros lo tomamos con nosotros. Un año después el niño murió a manos de Remus Lupin un hombre lobo hambriento que ni siquiera estaba transformado cuando lo mato. Nunca quisimos decirte nada porque para nosotros… ¡fue muy duro! ―dijo su madre dando un sollozo al final.

Rigel miró sus pies, sintiéndose culpable de que su madre se sintiera tan triste, quizá no la quería mucho pero no quería lastimarla. Lentamente se acercó a su madre y la abrazó con un brazo.

―Lo siento, madre, prometo no volver a sacar el tema ―dijo Rigel con una voz sueva.

―Más te vale ―dijo Rodolphus con el ceño fruncido―. Será mejor que vaya a ver al Señor Tenebroso antes de ir al trabajo.

Su madre asintió y le deseo suerte.

―Bien, tienes tu carta ¿verdad, cariño? ―preguntó su madre enjugándose las lágrimas. Rigel asintió mientras se apartaba de su madre y volvió a mirarse los pies―. Olvídate de Harry Potter, no pienses más en él, es del pasado. Ahora, ¿quieres desayunar algo mejor que esos cereales?

Rigel asintió, poco después estaban desayunando en la mesa la comida que había preparado uno de los elfos domésticos de los Lestrange.

Rigel no podía quitarse de la cabeza a Harry Potter, debía de ser un chico con mucho poder para que Bella lo quisiera tanto. Pero ¿por qué los Potter habían abandonado a su hijo? Y ¿quién era Remus Lupin? Lo que sí tenía seguro era que si alguna vez veía a Remus Lupin o a los Potter iba a tener una venganza, nadie podía hacer tan pobre a su madre. Desde ese día odiaba a los Potter más que nunca (aparte de ser traidores de sangre) y a Remus Lupin, el hombre lobo loco.

FI.

¡Hola de nuevo a los que estén leyendo! Quiero pedir disculpas por mi retraso pero no puedo escribir más rápido, apenas tengo una o dos horas el ordenador al día y quería actualizar junto con mi otro fic. Además no soy la persona que escriba más rápido en el mundo.

Espero que os haya gustado, si no pues… decídmelo. Ahora, aclaraciones:

1.- Algunos pensaran ¿por qué Bellatrix? Y os respondo: porque Bellatrix ama y haría lo que fuera por Voldemort, no creo que el mismísimo Señor Oscuro criara a un niño, él no tiene corazón. Solo le enseña magia poderosa (oscura).

2.- Espero que Dumbledore y Sirius no tuvieran OoC, si es así debo justificar que todavía soy muy joven y Dumbledore es un sabio yo no sé cómo hablar así, pero espero cambiar. Y si Sirius tuvo es mi culpa xD.

3.- Puede que parezca que Dumbledore manipule un poco, pero en el sexto libro lo hizo mucho ¿no? Fue un poco duro con Harry, pero era para el bien así como es el caso de Sirius.

4.- Esta es una historia del acercamiento y del amor de un padrino hacia su ahijado. Por lo que se centrara en Sirius/Harry, pero eso no indica que deje aparte a los Potter y a Remus.

5.- No quiero que creáis que James y Lily no parecieran querer mucho a Harry por haberlo declarado muerto, pero ellos tenían que seguir adelante y ser felices para su hijo Chris. Eso es lo que me dijeron e hicieron mis padre cuando mi hermana pequeña murió (hace ya 9 años O_O).

¡GRACIAS POR LOS COMENTARIOS!

Tranquilos continuare hasta que vosotros me digáis que continué.
Alexander Malfoy Balck- P.D.: gracias por la explicación del canon :D y si soy decepcionante, pero dure dos horas, las únicas que tenía con el ordenador xD.