Capitulo 5- Hambrientos
Salí de la piscina y me dirigí directo hacia la mesa donde se hallaban Esme y mamá conversando. Tomé mi toalla, me sequé y la envolví en mis caderas para cubrir la parte inferior de mi cuerpo. El hambre me estaba consumiendo, así que me dirigí hacia la cocina. Yo era algo así como alguien más de la familia. Esme y Carlisle me regañaban cada vez que pedía permiso para ir a algún lado de la casa o tomar algo, decían que no era necesario, así que después de 5 años de amistad con Alice y Emmett, no me era vergonzoso ir y venir o tomar algo para comer. Abrí las puertas del refrigerador y me encontré con un montón de cosas: helados, frutas, yogurts, ensaladas, y que se yo... en esa nevera siempre había de todo. Comencé a vacilar. Tomo un yogurt o una manzana? no. Mejor un durazno. Tenía que comer algo que no me llenase mucho, pues todos comeríamos juntos y faltaba poco menos de una hora para el almuerzo. Al final me decidí por el durazno, pues me encantaba.
-Hambrienta? - preguntó Edward. Salté del susto, y casi grito. El comenzó a reir.
-Últimamente te ha dado por preguntar lo obvio, no? - dije con tono amargo mientras cerraba el refrigerador.
-Me gusta hacerte enojar - dijo acercándose lentamente a mi, con una sonrisa endemoniadamente seductora plasmada en sus labios. Yo no me moví ni un centímetro. El se encontraba lo bastante cerca de mí como para sentir su calor corporal. Mi cuerpo se estremecía, pero mi mente intentaba mantenerse equilibrada.
-Wow, en serio? - pregunté sarcásticamente - fíjate que si no me dices yo ni me entero - exclamé, simulando sorpresa.
-Te vas tan... hermosa - yo me quedé más estática aún, había oído bien? hermosa dijo? el se acercó un poco más y me acorraló contra el refrigerador. Sus brazos hacían una prisión. Mi cuerpo se estremecía cada vez más y más. Temblaba de la cabeza hasta los pies, y con cada milímetro que el se acercaba la necesidad de tocarlo y besarlo incrementaba.
-Aléjate Edward - advertí. En ese momento me dí cuenta de lo que el tramaba. Su venganza, el quería vengarse de mí jugando con mis sentimientos. Pero que bajo era! Solo lo había halado a la piscina, no era nada que el no hubiese hecho. Pero vengarse por esa tontería y de esta manera? No lo creo. Entonces que era lo que pretendía? De verdad gusta de mi? no, no... Imposible - Qué pretendes?
-No pretendo nada - se acercó un poco más
-Más te vale que te alejes o sino...
-O sino qué? - me interrumpió. La verdad no sabía que decir, no tenía amenazas para él. Sorprendente, lo sé, pero cierto, por primera vez en mi vida no sabía que hacer ni decir para defenderme de él. Mi mente no estaba funcionando correctamente, bueno no es como si lo hubiese hecho antes, pero no encontraba ni un atisbo de coherencia en mi interior. No podía procesar nada, mi mente estaba tan o más paralizada que mi cuerpo, así que hice lo primero que me llegó a la mente. "A situaciones extremas, medidas extremas", pensé. Así que tomé con la mano lo primero que tuve a mi alcance y le pegué en la cabeza.
Ok, no había sido la mejor idea pegarle con una banana. Él solo rió.
-Veo que estás muy hambrienta - dijo. Aaaarrrrghhhh! como me sacaba de quicio - Sabes? yo no tendría problema en que me comieses a mi completito - que más quisiera yo, pensé.
-No gracias. Preferiría una y mil veces morir de hambre - dije con tono mordaz
-Segu... - Alguien detrás de nosotros aclaró su garganta. Ambos volteamos. Oh por Dios! Eran Emmett y Rosalie! ambos tenían una expresión divertida en la cara. Que vergüenza. Sentí como la sangre subía hasta mi cara.
-Veníamos a buscar algo de tomar, y a decirles que ya la comida está servida. Pero si están ocupados puedo ayudarlos a hacer algo de tiempo - dijo Emmett simulando inocencia, y Rosalie soltó una risita tonta.
Me dirigí hacia la mesa, aún ruborizada, y ellos salieron detrás de mí. Nos sentamos a comer y allí empezó la tortura.
-Cargan mucha hambre ustedes, no? - preguntó Emmett de manera "inocente"
-Por qué lo dices? - preguntó mamá.
-Es que encontré a estos pícaros - dijo señalándonos con su dedo índice - amenazando con acabar la nevera - su tono era burlón. Yo me sonrojé.
-Solo tomamos un durazno y una banana. No seas exagerado - dijo Edward, tratando de librarnos del comentario. Rosalie no dejaba de soltar risitas tontas, mientras que el resto nos miraba con la incomprensión marcada en sus rostros.
-Parece que se la están llevando mucho mejor ustedes dos, no es cierto? - dijo Emmett con una sonrisa de oreja a oreja, y yo casi me ahogo con el pedazo de carne que tenía en la boca.
-Estás bien? - preguntó mamá.
-Si
-Pareces nerviosa - dijo Alice. La fulminé con la mirada.
-Solo un poco cansada
-De qué? - inquirió Emmett con una sonrisita irónica, mientras posaba su mirada en Edward.
-De nadar, de que más? - dije con tono mordaz mientras lo fulminaba con la mirada. Mataría a Emmett en cuanto se me presentara la mas mínima oportunidad.
-Claro - soltó el sin más ni más mientras hacía un gesto pensativo - yo pensé que era porque habías jugado mucho con Edward.
-Estaban jugando? - inquirió Alice con una gran sonrisa que le llegaba de oreja a oreja - y a que jugaban? - preguntó de manera retadora.
-Piedra, papel o tijeras! - fue lo primero que se me vino a la mente. Todos nos miraron con cara de interrogación - Es que... Edward... - empecé a vacilar. Nunca he sido buena para mentir, pero ni loca diría la verdad - Él me estaba molestando.
-La reté - dijo él rápidamente.
-Él quería mi durazno.
-Así que le dije que el que ganase lo tomaba
-y yo gané - dije finalmente. Estaba agradecida porque al menos me había ayudado a salir del lío. Aunque bueno, me lo debía... Era su culpa.
-Edward - dijo Carlisle con voz seria - Hasta cuando tendremos que decirte que no debes molestar a Bella?
-Perdón, es que se ve tan cómica - le envíe miradas asesinas - y tierna - dijo mientras me miraba y pestañeaba una y otra vez. Rodé los ojos.
-Y tu tan... Idiota - dije con tono dulce y a la vez sarcástico, y también empecé a pestañear. Todos comenzaron a reír.
Cuando terminamos de comer mi madre, Esme y yo lavamos los platos. A mi me gustaba ayudar, pero esta vez lo hacía más por escapar de Emmett y sus comentarios indiscretos, Alice y sus constantes indirectas, y más que nada de Edward y su repentina... Como llamarle? Cordialidad? Curiosidad? Caballerosidad? Interés? lo que fuese. Los demás se bañaban y vestían, pues, para variar, el cielo se estaba comenzando a nublar de nuevo, cosa que por primera vez en mi vida agradecía, pues quería salir de allí lo antes posible.
-Bueno... Esme, Carlisle, chicos, muchas gracias por este maravilloso día - dijo mamá, y yo suspiré de alivio. Al fin nos íbamos.
-Si, muchas gracias - dije, dirigiéndoles una media sonrisa.
-Por el contrario, muchas gracias a ustedes - dijo Carlisle, mientras nos daba un beso en la mejilla a ambas.
-Vuelvan cuando quieran - dijo Esme, quien nos dirigía una hermosa y amplia sonrisa.
-Hasta mañana Bells, hasta luego Reneé - dijo Alice y nos abrazó efusivamente, tanto a mamá como a mí.
-Mañana hablamos - susurró en mi oído mientras me abrazaba. Ay no! eso no estaba bien. Seguro ya Emmett le había contado acerca del episodio de la cocina.
-Hasta mañana hermanita - me dijo Emmett mientras me guiñaba el ojo. Solo atiné a enviarle una falsa sonrisa.
-Hasta luego, Em! - dije, ya en el umbral de la puerta - Jazz... Rosalie... Edward - dije, dedicandoles una sonrisa a modo de despedida.
-Buenas noches - dijimos mamá y yo a coro mientras salíamos de la casa.
-Buenas noches - contestaron ellos.
Salimos de la casa y caminamos a paso apresurado, no sabíamos si llovería, pero en tal caso no queríamos correr el riesgo de mojarnos, ni a mamá ni a mí nos agradaba la lluvia. A decir verdad, yo también estaba un poco nerviosa por lo que había pasado. Lo que más me importaba en ese momento era si mamá se había dado cuenta de algo. Ella podía parecer muy despistada y hasta un poco atolondrada, pero era muy intuitiva, y no era como que si me fuese a armar un escándalo si tuviese un novio, o si me gustase alguien, era solo que se me hacía muy vergonzoso admitirle lo mucho que me gustaba el tarado de Edward.
Cuando llegamos papá aún no había llegado. Aún eran las cuatro de la tarde, seguramente el partido ni siquiera había comenzado. Subí a mi habitación con la excusa de estar cansada. Me encerré y comencé a pensar. Pronto el cansancio comenzó a hacer de las suyas, y caí en u profundo sueño.
Holaaa! que tal? yo por acá reportandome de nuevo... jeje... Acá les dejo otra de mis locuras, espero les guste el capítulo ;) se merece algún review? bueno, lo dejo a criterio de cada quien... si les gusta hagan click en el botonciito verde de aca abajito que dice "REVIEW" les aseguro que es gratis ;) y hará a una persona muy, muy, muuuuy feliz... si, si... a mi... :)
bueno, muchos besitos, aullidos, mordiditas, lo que deseen... :D
Chauuuu! nos leemos pronto, si Dios quiere...
:)
besos... Ori... :3
