Capitulo 6- En el Cole
Me desperté bien temprano, me quería tomar mi tiempo antes de llegar al cole. Habían muchas cosas para pensar: ¿cómo debía reaccionar al ver a Edward?, ¿seguiría él igual que ayer?, ¿Qué le diría a Alice? seguramente nos esperaba una larga conversación, ¿Con qué cara miraría a Emmett?, ¿con qué cara me miraría Emmett a mí?, ¿se burlaría de nuevo? - probablemente. Y tantas otras preguntas que rondaban mi cabeza, me sentía avergonzada por haber sido descubierta por Alice, y seguramente por Emmett y Edward, ¡y Rosalie! quien seguramente le diría a Jasper, sino es que Alice ya le habría dicho, ahora todos sabrían mi vergonzoso secreto, estar enamorada de Edward Cullen, mejor conocido como: el hermano de mi mejor amiga y el chico mas sexy y mujeriego del pueblo... QUE OSO! pero... yo lo negaría todo... al menos frente a él, porque, con Alice ya no había caso... pero con los demás podía mentir, aunque yo no era muy buena para eso.
Abrí la regadera y metí mi cabeza debajo del agua, como si con esto se fuesen a despejar las dudas. Me dí mi tiempo y disfruté del baño, las dudas las solventaría luego, quizás.
-Tampoco es como si hubieses matado a alguien - me dije - aunque... Edward Cullen... Dios mío! si el Sr. Arrogancia se entera que estás perdidamente enamorada de él, no dejará de molestarte y además, su ego se irá bien alto - oh no! de nuevo las auto-conversaciones, este chico si que me volvía loca.
Salí envuelta en una toalla, y fui directo hasta mi armario. Comencé a rebuscar entre mis ropas algo decente. Encontré una camisa que me había comprado hace poco más de 3 meses en una de esas tiendas juveniles de moda, era negra con dibujos de colores dentro, quizás era un poco infantil, tenia un arcoiris en el interior que contrastaba de manera resaltante con el negro de fondo, y un pantalón de jean azul oscuro que me quedaba un poco ajustado. Tomé mis converse negros, y para el cabello dejé suelta mi larga melena y me coloqué un cintillo negro con una pegueña flor negra a un lado del mismo. Esperaba verme lo suficientemente infantil como para que Alice se centrase en el tema de mi vestimenta, y no en Edward. Casi me hago dos colitas para atenuar el efecto, pero la verdad era que yo sabía que no serviría de mucho y, a decir verdad, tampoco me quería ver como una idiota.
Volví al cuarto de baño y me cepillé rápidamente los dientes, tomé mi reloj de pulsera y lo coloqué en mi muñeca. Apuntaba que aún eran las 6:30 a.m., bajé lentamente las escaleras y me encontré con mamá y papá en la cocina, tomando café y conversando tranquilamente.
-Buenos días - dijo mamá enérgicamente - veo que nos despertamos temprano hoy - sonreí tenuemente. Me encantaba la forma en que mamá me trataba, no importaba que estuviese pasando por mi mente, ella siempre lograba sacarme de mis cavilaciones y adentrarme en su onda de felicidad.
-Bendición! Si, hoy no se me han pegado las sabanas - le dije despreocupadamente mientras levantaba mis hombros.
-Dios te bendiga! - dijo mi papá - Bueno mis amores, me tengo que ir a la comisaría. Las veo al medio día - se despidió mientras le daba los últimos sorbos al café que tenía en mano y dejaba la taza encima de la mesa del comedor.
-Chao - dijimos las dos a la misma vez.
El silencio llenó el espacio por un momento.
-Uhm... Entonces? - dijo mi mamá, mientras posaba su mano en la cintura, gesto que, traducido al castellano significaba "tengo muchas preguntas, y ni creas que te me vas a escapar". Pasé saliva fuertemente.
-Entonces que ma'? - dije, tratando de ocultar mi nerviosismo.
-Que fue lo de ayer? - preguntó con voz pícara.
-No entiendo. ¿A qué te refieres? - me hice la desentendida, aunque sabía perfectamente de que me estaba hablando.
-A Edward y a ti - sentí como mi estómago se revolvía fuertemente de la vergüenza, y como subía rápidamente la sangre hasta mis mejillas - Ni creas que no me dí cuenta de como se miraban ayer. ¿Están de novios?
-NO! - exclamé, mientras sentía el ardor de mis mejillas aumentar - ¿Qué cosas dices? - pregunté en un hilo de voz mientras escondía mi cara. No quería que ella notase mi sonrojamiento. Ella me tomó de la barbilla y levantó levemente mi cara.
-Mírate nada más! Tu boca me niega todo, pero tu cara y tus expresiones - me dijo tiernamente, con esa voz tan maternal - Te vuelve loca ¿No es así?
-Sí - admití, aún más avergonzada - Pero él no lo sabe.
-¿Y no piensas decirle?
-¿Estás loca? - exclamé sorprendida - Mamá! es -E-D-W-A-R-D- - separé la palabra en sílabas - Es el chico más egocéntrico de... no sé... de todo el mundo, además, es el hermano de mi mejor amiga, y... obviamente no le gusto.
-¿Por qué no?
-Obvio... ¿has visto la cantidad de chicas que andan detrás de él?, además él siempre me ha demostrado lo mucho que me odia.
-Tu también lo tratas mal, eso no quiere decir que no te guste - dijo mientras levantaba una ceja y me dedicaba una sonrisa cómplice y significativa.
-El empezó, además... Él es un chico básico... si le gustase, ya estaría detrás de mí como lo ha estado detrás de tantas otras.
-Y exactamente porque es tan básico te lo digo, los hombres se bloquean cuando les llega la mujer que de verdad les gusta. Ellos si que demuestran lo que es que alguien te traiga "de cabeza". Sus cerebritos se atrofian muchísimo más - me dijo mientras reía - si supieras como se comportaba tu papá... era de lo más antipático, pero bueno, ahora no hay tiempo para historias, cómete estos dos emparedados antes de que se te haga tarde.
Y así hice, me los comí prácticamente de un solo bocado. Cuando estaba nerviosa comía mucho más que en condiciones normales, así que terminé por comerme no dos, sino cuatro emparedados y me tomé casi toda una jarra de agua. Cuando terminé vi el reloj. Aún eran las 7:15 a.m., pero yo quería llegar temprano, me daría tiempo de pensar en como actuar cuando viese a los chicos de nuevo y, especialmente en que decirle a Alice, quien seguro no me soltaría hoy. Además, los Cullen no eran los más madrugadores, siempre llegaban cuando mucho dos o tres minutos antes de empezar las clases, nunca llegaban tarde, pero tampoco llegaban temprano, se podría decir que llegaban justo a tiempo, literalmente.
-Me voy mami, quiero llegar temprano por primera vez en mi vida - le dije y ella me sonrió tenuemente.
-Te quiero.
-Yo también
Abrí la puerta y subí a mi camioneta, una vieja Cherokee del año mil novecientos a quien le importa, de color rojo desgastado, la cual, según Alice, debería estar exhibiéndose en algún museo para autos (si es que eso existe). El motor rugió fuertemente mientras la encendía. Emprendí mi camino hacia la escuela, que no se encontraba a más de unos 15 kilómetros de distancia de mi casa. Cuando llegué el estacionamiento aún estaba vacío, estacioné en la parte más cercana a la entrada, como siempre lo hacía, no por costumbre sino más bien por prevención, yo siempre he sido muy patosa, así que, mientras menor sea la distancia que camine menor será el riesgo que corra de caer y dejar los dientes y/o la cara entera en el suelo. Salí cuidadosamente de la camioneta y me adentré en el colegio. Recorrí los pasillos sigilosamente, con cuidado de no tropezarme con mis propios pies (si, así de patosa soy).
-Bu!
-Aaaaaaaaaaaaa - grité del susto.
-¿Qué pasa Bells? ¿Por qué tan calladita?
-Jacob, me has dado un susto de infarto. Y ¿Qué querías? Que viniese hablando sola - le dije en tono burlón.
-No nena, yo sé que estás loca, pero no es para tanto - me dijo mientras se reía - es solo que parecía que te estabas escondiendo de alguien.
-Si claaaaro - rodé los ojos - como hay taaaaaanta gente - dije en un tono sarcástico. Y él soltó una risotada - por cierto, ¿Tu qué haces tan temprano acá?, que yo sepa tu eres de los rebeldes - sonreí.
-Yo no soy ningún rebelde - alborotó mis cabellos con sus manos
-Ey! - protesté
-No me digas rebelde - dijo mientras hacía un puchero. Le saqué la lengua. Él se soltó a reír mucho más fuerte que la vez anterior - y llegué temprano porque...
-Porque... qué?
-Es una sorpresa... te muestro a la hora del almuerzo
-¿Prometido? - pregunté. Me mataba la curiosidad por el qué podría ser, pero sabía que Jacob no iba a ceder.
-Prometido! - aseguró con su mano derecha elevada en el aire. Le dirigí una sonrisa - Ey Bells, ya falta poco para el baile de primavera, ¿tienes pareja?
-A decir verdad, no... ¿y tu?
-Aún no... y creo que no invitaré a nadie, todas las chicas de este colegio me parecen tan falsas y plásticas... tu eres la única que no entra en esa categoría... así que si quieres ir en plan de amigos conmigo.
-La verdad es que aún no se si vaya... sabes que nunca se me ha dado eso de bailar.
-Si, se que tienes dos pies izquierdos mi Bells - dijo mientras entrabamos al salón y nos sentábamos juntos a esperar que nuestra hora de matemáticas comenzase.
-Contigo dándome esos ánimos creo que mucho menos iré.
-No seas boba, sabes que me gusta ser sincero - me dijo mientras me propinaba un pequeño golpe en el hombro. Ambos comenzamos a reír.
Comenzamos a charlar acerca de todo un poco, el clima y como disfrutábamos de los pocos días que el sol nos estaba propinando, las conquistas de Jake (que siempre eran muchas), mis conquistas (tema que, por razones más que obvias, duró menos de 5 segundos), entre muchas otras cosas. Intenté de todas las maneras posibles sacarle la verdad acerca de su "sorpresa", pero la única respuesta que obtuve fue que a la hora del almuerzo me lo mostraría. Nuestros compañeros fueron llegando de a montones cuando ya faltaban menos de 10 minutos para comenzar la clase, pero Jake y yo seguimos charlando, entre él y yo había una química especial; podíamos charlar por horas y horas sin parar, creo que quizás se debía a que éramos de gustos totalmente distintos y siempre teníamos algo nuevo que decir, no dejamos de reír hasta que llegó el profesor Banner, y nos sacó de nuestra burbuja.
Hasta ese momento fue que me dí cuenta de que Alice aún no había llegado. Esto me preocupaba. Ella siempre llegaba justo a tiempo. Esto me complicaba un poco más las cosas. Si Alice no estaba yo por supuesto preguntaría por ella, pues era mi mejor amiga y obviamente me preocupaba enormemente, pero... si le tenía miedo a hablar con ella, pues mucho más terrorífico me era tener que preguntarle a Emmett, quien cursaba un año más que nosotras, por lo que su hora de almuerzo era una hora más tarde que la nuestra; o peor aún, a Edward, quien, por llevarnos menos de un año, cursaba el mismo año que nosotras, solo que no compartíamos la misma clase, debido a que Alice y él se habían opuesto rotundamente a estudiar juntos cuando ingresaron al bachillerato, según Alice para tener más privacidad y desenvolvimiento, aunque a ella lo del desenvolvimiento se le daba muy bien con o sin sus hermanos presentes.
El hecho era que, de cualquier manera la opción más factible era Edward. Esto me causaba estragos. La clase de matemáticas se me pasó de lo más lento, luego vino la de historia, y fue lo mismo... la verdad no estaba concentrada, solo pensaba donde podría estar Alice, y en que tendría que preguntarle a Edward acerca de su paradero. Pero cuando salí del salón, tremenda sorpresa que me llevé. Alice se encontraba excusandose con el profesor. Suspiré de alivio al verla allí, por un lado ya no tenía la incertidumbre de que algo le hubiese pasado, por el otro, no tendría que ir a hablar con Edward.
-Tranquila Alice, está todo perfecto. Hasta luego - murmuró el profesor Harrinson y ella le dirigió una sonrisa.
-Gracias - dijo, y el profesor comenzó a caminar lentamente en dirección a la cantina.
-Hola! ¿Por qué llegaste tan tarde? - pregunté - me tenías preocupada, temí que te hubieses enfermado, o algo por el estilo.
-No, Estaba arreglando unos asuntitos - dijo con una sonrisa un tanto maléfica, que no comprendí - pero, no es nada de importancia, ahora... tu y yo tenemos muuuucho de que hablar, ¿no es cierto? - oh no! la tortura había empezado.
Holaaaaa! me reporto de nuevoooo! :) espero les guste este capitulo... me inspiré mucho... en el próximo viene algo que seguramente no se esperan... me extendí un poco... pero no me culpen... estoy inspirada... ^^ bueno... espero dejen sus hermosos reviews... porfaaaaa! ustedes saben lo importantes que son los Reviews, como ayudan a la inspiración... y como hacen que a uno le suba un poquito el ego... ademas, que uno se siente triste a veces... cuando nadie le deja ni un reviewciitoo! ;( Gracias a Dios a mi me han tocado muy buenas lectoras, que siempre me apoyan y me dejan uno que otro comentarioo! muchas muchas gracias a todas ustedes, de verdad!!!
besos! atte... Ori... :3
