Disclaimer: Los personajes y algunas de sus relaciones son de Charlaine Harris. La historia salió de mi mente siniestra
Dedicado a mi querida amiga Frikkii_K para que babosee conmigo por Eric.
Había sido un turno de lo más normal, Jason acaba de llevarse a unas chicas que iban de paso, de fiesta a su casa.
- Solo ten cuidado – le advertí. "Tengo un millón de condones" pensó
- Por supuesto que me cuido hermanita – me dio un beso en la mejilla y se dio media vuelta. Inmediatamente comencé a cantar en mi mente el himno de Estados Unidos, no quería saber en que posición pondría a esas chicas – Adiós Sam, cuida a mi hermana – oí que gritó. Sam se acercó a mí
- ¿Quieres que te vaya a dejar? – me preguntó Sam cerrando ya la caja
- Estoy bien, tengo que pasar primero a la casa de Bill, me pidió que le buscara unas cosas – le sonreí. Iba a ser una semana desde que mi novio Bill había viajado a Missisipi – luego se las debo llevar a Eric a Fangtasia
- ¿Estás segura que vas sola?
- No te preocupes Sam, en serio
- Sabes que ese jefe de Bill no me gusta
- ¿Eric? – dije mientras automáticamente se venía la imagen del rubio vikingo a mi mente – no es el jefe… es solo… el sheriff – Sam me miró levantando una ceja – ok, si, es su jefe – admití – no te preocupes Sam estaré bien
Salí de Merlotte's directo a la casa de Bill, ni siquiera quise pasa a la mía por miedo a que se me hiciera demasiado tarde. Estaba agotada y luego de ir a Fangtasia me iría a dormir plácidamente, para aprovechar el día siguiente: mi esperado día libre. Cuando llegué a Fangtasia, el bar ya estaba en su máximo funcionamiento. Pam me saludó al entrar como siempre, una mezcla de deseo e incomprensión, era una expresión que no se repetía con otros humanos.
Pasé hacia la oficina de Eric, iba aún con el uniforme de Merlotte's: una polera, short y zapatillas negras, además de llevar mi pelo recogido en una cola de caballo. Aún sin ir demasiado provocativa, según yo, me gané la mirada lasciva de algunos vampiros y pensamientos indecentes de alguno de los colmilleros que andaban por ahí "ese culo, esas piernas" "mmm esa debe ser la puta del dueño" "y a mi que me gustan tanto las rubias" ok, esa última era una mujer. Subí las barreras mentales. Ser telepata, solo me había traído problemas en mi vida, por eso no había podido tener un novio hasta la llegada de Bill, que de pasada, no era la relación más normal del mundo. Bueno, una relación diferente, totalmente asimétrica… De Vampiro a Humano.
- Sookie – me nombró Eric con la voz profunda y sensual que lo caracterizaba a penas levantando la vista del periódico – te estaba esperando – cuando me vio, apareció esa mirada. Una mirada de hambre, de lujuria que me daba miedo y a la vez me calentaba de sobremanera. – te ves… deliciosa – terminó la frase poniéndose en un segundo detrás de mí. Cerré los ojos para intentar concentrarme en mi respiración
- Aquí están los papeles – le pasé la carpeta mirándolo seria, él la recibió sin dejar de mirarme – ¿no los vas a revisar?
- Por favor – hizo hacia atrás una silla para que yo me sentara, así lo hice antes que mis piernas me traicionaran – ¿cómo has estado? ¿Cómo va tu trabajo de camarera?
- Perfecto – respondí rápido
- Sabes que acá podrías ganar mucho mejor, por menos trabajo
- Estoy bien en Merlotte's, gracias por el ofrecimiento Eric, pero creo que es suficiente con que tengas a mi novio de esclavo como para que quieras tenerme a mi también
- Bill no es mi esclavo, él solo trabaja para la Reina de Louisiana… tu… tu si quieres puedes ser mi esclava Sookie – me sonrió sacando los colmillos. No sabía lo condenadamente sexy que se veía así, o si… probablemente lo sabía, por eso mismo lo hacía, para provocarme. Estaba segura que incluso en la puerta del bar podían escuchar mi corazón latir
- Creo que mejor me voy – dije parándome, pero en una velocidad típica de ellos Eric me interrumpió el paso
- No te vas a ninguna parte a menos que yo diga que puedes irte
- Yo no soy tuya Eric
- Lo sé – respondió él con un poco de furia – eres de él – recordé como Bill lo había remarcado muchas veces "Sookie es mía". No era de Bill tampoco no era de nadie! Odiaba ser tratada como un simple objeto
- No soy de nadie, detesto que hagan eso
- Escúchame Sookie, tu eres de él… pero puedes dejar de serlo cuando quieras – sus colmillos volvieron a aparecer en una sonrisa totalmente lujuriosa, se me erizaron todos los pelos cuando sentí las yemas de sus dedos recorrer mis brazos, desde mi muñeca hasta mis hombros, para luego descansar ahí sus gigantescas manos. Lo miré a los ojos – cuando quieras – me repitió como si tratara de hipnotizarme – he bebido tu sangre, has bebido la mía… tenemos esa conexión especial Sookie- su boca se acercó a mi. Sentía como mi entrepierna comenzaba a quemar. El sentir su cercanía, me hacía desear esas manos tocando mi cuerpo, sus dedos dentro de mí – sé lo que te provoco… sé que me deseas tanto como yo a ti - su aliento, sus ojos que no salían de los míos y una de sus manos descendiendo por mi espalda hasta posarse en mi cintura. Mi respiración se estaba acelerando, mi corazón se saldría de mi pecho en cualquier momento. Tragué con dificultad – si tú me dices que sí, yo no debo responder ante nadie – cuando sus labios estuvieron a menos de un centímetro de la mía, me preguntó – vamos, ¿que dices? – lo que bastó para hacerme caer en cuenta
Me voy – dije tomando control de mi cuerpo – espero esos papeles sean suficientes – cerré la puerta tras de mi, preguntándome directamente hasta donde llegaría ese autocontrol. Vamos Bill, REGRESA!
