- Mierda Jason - dije enderezándome - donde está Eric?

- Dijo que debía atender unos asuntos. Ese tipo es extraño… bueno, es un vampiro, ya lo sé, pero…- me levanté y me miré al espejo, mi aspecto era como si nada hubiese pasado. Miré mi brazo… si, había sucedido… pero hasta donde era real? Tal vez hice algo que…

- No - exclamé. Jason me miró extrañado

- Que pasa ahora Sook?

- Jason yo… - escarbé en su cabeza, a ver si tenía imágenes mías en algo extraño… No, nada mío. - Oh por Dios Jason, controla tus pensamientos

- Lo siento… Hey! Tu eres la que debes mantenerte fuera de mi cabeza, vale? - me apuntó con el dedo acusador - Andas en algo raro Sook, quiero que me cuentes… que pasa entre tú y ese vampiro?

- Nada - respondí insegura, ya que el solo hecho de pensar en Eric había revolucionado mis hormonas. Su sangre… podía sentirla, tenía sangre de un vampiro milenario en mi cuerpo y se sentía bien… Hasta donde habíamos llegado? Y si yo me había desmayado de puro placer? Me imaginé teniendo sexo con Eric, un calor recorrió mi cuerpo, me estremecí. No creo que hubiésemos tenido sexo, Eric no sería tan bastardo de tener sexo y luego dejarme desmayada… bueno, lo más probable era que sí - Entonces alcanzaste a verlo antes que se fuera

- De hecho, él me llamó. Vamos, quien podría querer visitar a su hermana a las 3 de la mañana? - miré el reloj en mi velador. Cierto - me llamó porque te habías desmayado y él tenía que salir, pero por lo visto solo estabas profundamente dormida, si incluso estabas soñando… - me miró con cara de pícaro - vamos, que estabas soñando… al menos dime con quién?

- idiota - le dije y me senté en la cama - gracias por venir - lo abracé - pero ya estoy bien, puedes volver a tu casa - le sonreí tranquilizándolo, aunque realmente nunca estuvo muy preocupado… era Jason, mi hermano que conocía desde que nací, no le podía pedir más. Además quería estar sola, necesitaba hablar con Eric para saber hasta dónde habíamos llegado. A penas se fue, marqué el teléfono - Pam, soy Sookie

- Ya lo sé, nuestra humana favorita - respondió ella con sarcasmo, tan típico de Pam - Eric está hablando con la Reina

- Sophie Anne está ahí?

- ajá, tienen al licántropo de rehén e intentan que de algo de información - me imaginé las torturas que estaba recibiendo ese pobre tipo… Pobre? Vamos! Me trató de matar, vaya a saber uno porqué. Espero al menos que Eric lo averiguara

- Pam?

- Sookie? - Pam siempre lograba hacerme sentir como una tonta, pero a pesar de eso, era una de los vampiros más cercanos, incluso podía calificarla como mi amiga

- Yo he bebido sangre de Eric, otra vez - reconocí - que tan fuerte es nuestro lazo?

- Lo suficiente como para que incluso yo sienta lo caliente que están uno por el otro - tan diplomática como siempre - Sookie, no es por meterme, pero acaso Bill te provoca algo así? Yo… ya no recuerdo cómo se siente… me refiero en sentido humano, claro porque…

- Si - la interrumpí antes que me diera detalle. Aunque no estaba segura si Bill me provocaba algo así - Ok Pam, debo dejarte. Yo… tengo que dormir

- Está bien, algún recado para Eric?

- Estaré mañana al atardecer por ahí - le corté y me quedé pensando. A Bill lo amaba, de eso no había duda, sería mi hombre ideal si no fuera un vampiro, aunque si no fuese un vampiro tampoco podría relacionarme con él.. Ok, basta de reflexiones por hoy.

Al otro día hablé con Sam, sobre el tema de los licántropos, necesitaba saber si conocía alguna organización sistematizada de licántropos, necesitaba tener información. Al anochecer estaba clavada en la puerta de Fangtasia, entré como si fuera mi casa. Pam me sonrió al verme dirigirme a la oficina de Eric, quien tenía a una jovencita de la cual se estaba alimentándose. A penas me vio entrar, casi la tiró al suelo

-Sookie - me saludó - vete - le dijo a la niña, quien salió de su oficina odiándome en lo más profundo de su ser. Cuando quedamos solos sentí la tensión sexual entre nosotros, inmediatamente mi respiración comenzó a agitarse y sentí mi ropa interior mojada. - Gusto en verte, que te trae por aquí

- Averiguaste algo de los licántropos? - asintió

- Querían la carpeta que iba dirigida a la Reina, saben que Bill está trabajando para ella por lo que pueden intentar tomarte de rehén. Por encargo de Sophie Anne seré tu protector hasta que bill regrese - sonrió satisfecho y yo me sentí morir - esta noche comenzamos, estás lista? - tomó las llaves de su coche y se paró a mi lado

- Necesito más información, Bill está al corriente de esto? - Eric asintió

- Bill no puede decir que no cariño, son órdenes de la Reina… además no le conviene.- Salimos con Eric llevándome casi a la arrastra, estacionó el coche y entramos - Sookie, relájate en serio - Eric se sentó a ver televisión y yo me fui a mi cuarto, no podía estar en la misma habitación que él con todo el deseo que sentía, luego bajé a la cocina a preparar un café y justo Eric se había entibiado una trueblood, una gota de sangre quedaba en sus labios. Maldito vampiro condenadamente sexy, por un momento no pude pensar más que en follármelo ahí y cuando volví a tener conciencia de mi, Eric estaba a mi lado mirándome con sus colmillos afuera. Era obvio que sentía lo que me provocaba, él era tan consciente como yo de lo que sentía en ese momento. Cansada de controlarme, posé mi mano en su pecho y la subí hasta llegar a su nuca, atrayendo su cabeza hacia mí hasta poder besarlo. Pronto el beso era desesperado, comencé a recordar la noche anterior. Sus manos comenzaron a vagar por mi cuerpo, mis manos recorrían cada fibra muscular que se le marcaba, hasta llegar al borde de su pantalón. Levanté su camiseta negra y él me ayudó a quitársela por sobre la cabeza. Con una mano, me tomó y me subió al mesón de la cocina, comenzó a besarme el cuello, sentía como esos colmillos estaban a punto de rasgar mi piel. Quitó mi camiseta negra de Merlotte's y con ella mi sostén, dejando nuestros torsos desnudos rozándose. Envolví mis piernas alrededor de su cintura, como aprisionándolo. Así y sin parar de besarnos, Eric nos llevó a mi cuarto.

Me depositó en la cama y se arrodilló, desabrochando mis pantalones y deshaciéndose de ellos en una velocidad asombrosa. Me besó y comenzó de a poco a trazar un camino de besos, hasta llegar a mi entrepierna, acomodó mis piernas sobre sus hombros y comenzó a darme el mejor sexo oral de mi vida. Todas las épocas vividas se reflejaban claramente en la experticia de su lengua, mi cuerpo se controlaba solo, estaba totalmente fuera de mi. La sensación de sus colmillos, rozando mis zonas más sensibles hizo que llegará pronto a un primer orgasmo. Su sonrisa, no ayudó más que en seguir provocándome, nos giré y me puse a horcajadas encima de él. Comencé a cabalgarlo, sus manos ayudaban mis movimientos y recorrían mi cuerpo. Cuando sentía que estaba a punto, se lo pedí

- Ahora, muérdeme - Eric se incorporó y me miró a los ojos, continuamos con el movimiento y cuando estaba a punto de venirme, Eric me ayudó enterrando sus colmillos en mi cuello. Sentí como los dos llegábamos juntos al orgasmo. Caí rendida sobre él - Oh Dios mío

- Al fin - dijo Eric lamiendo las últimas gotas de sangre de mi cuello

- Espero ahora estés feliz, Eric - esa voz la podía reconocer en cualquier parte… Bill.