Jazz aparece en éste capi!!!


-¡Wow este club está increíble!

-Te dije Alice, sabía que te iba a en cantar.- Dijo Rose sonriendo, empujándome a la pista de baile.

-¡Ah Rose! Primero nos tomamos algo, ¿no?

-Bien, vamos.

Pedimos un coctel para cada una, estábamos sentadas y tres chicos nos miraban fijamente. Me imagino que eran mayores, porque en la prepa, no los he visto antes. El mesero nos sirvió una copa más de coctel a cada una.

-No hemos pedimos más, gracias.

-Nosotras no, pero ellos si.- Dijo Rose guiñándole un ojo a uno de los chicos de la mesa contigua.

-En efecto señoritas.- Dijo el mesero sonriendo.

Rose, se levantó de la mesa y dejó el coctel que le regalaron sin tomar un solo sorbo. Y me tomo de la mano para ir a la pista de baile. A ella le encantaba volver locos a los hombres con desplantes de esa índole. Tengo que admitir que es divertido, pues los dejaba muy confundidos. La música estaba increíble para bailar, después los chicos que nos habían regalado el trago, se acercaron para bailar con nosotras. Fue divertido. No me interesaba ni saber cómo demonios se llamaban, solo pasar un buen tiempo bailando. Bailaban muy bien. Al parecer ellos también querían solo divertirse y bailar, lo cual era genial, porque no eran de mi tipo. Además, papá pegaría el grito en el cielo, si me viera con tipos tan mayores. Uno de ellos, parecía un poco pasado de tragos, y como era de esperarse, intentó manosear a Rose. Ella le dio un empujón, casi lo manda al suelo. Y salimos lo más rápido posible para no causar ningún problema en un sitio tan cool. Reíamos recordando la cara que puso el chico al momento en que Rose lo empujó. Entramos al auto.

-¿Te parece si vamos a otro lugar?

-¡Me encantaría Rose!- Dije entusiasmada.

Fuimos THE VANGUARD, ese sitio era típico. Pudimos encontrar a muchos de la prepa ahí. Bailamos hasta no poder más. Eran como las cuatro de la mañana, así que decidimos despedirnos de todos para ir a casa de Rose. Aprovecharía para llamar a Esme y saber que tal va todo, por la diferencia de horario de Texas y Los Ángeles. Rose y yo bajamos del auto. Todos dormían sólo las luces de la alberca estaban encendidas. Sacamos mis cosas del auto y subimos al dormitorio de Rose.

-Supongo que tus padres están bien dormidos, ¿te importa si pongo algo de música?

-Claro, adelante Alice. Y sí, mamá debe estar ya bien dormida. Papá tuvo que ir a una reunión, muchas veces se queda hospedado en hoteles para no tener que manejara tan tarde hasta la casa.

-Mmm, pues se nota que tu padre sí que trabaja.

-Pues, la verdad, no sé si sea así. Pero, mi madre confía en él ciegamente. Así que no me preocupa porque debe ser así.- Dijo muy insegura.

Estaba tan cansada que sólo me quité los tacones y me eché en la cama bocabajo abrazando una almohada.

-¡Alice!

-Mmm- Dije somnolienta.

-No te duermas aún. –Rose me pegó con la almohada, pero yo estaba muy cansada como para devolverle el golpe. Giré hasta ubicarme bocarriba. Rose, me tomó de los brazos u me jaloneó para que me sentara. Pero cuando me soltó los brazos, me dejé caer y-TOC- me golpeé muy duro contra la cabecera de la cama. Rosalie se carcajeó y eso me despertó y comencé a reírme con ella, le devolví el almohadazo. Nos sentamos y comenzamos a charlar.

-Rose, ¿por qué Royce no vino de fiesta con nosotras?

-Ah ¿es que lo extrañaste? - Dijo mientras se cambiaba al pijama

-No, dada de eso, además tu sabes que no es muy de mi agrado.- Hice un mohín de disgusto.

-Tenía cosas que hacer, pero mañana, me llevará a dar un paseo en su nuevo yate.- Sonrió orgullosa.

-¿Ustedes solos o con sus padres? – Pregunté con picardía. Rose saltó a la cama y se sentó sobre sus rodillas.

-Solos.-Dijo sonriendo y mordiéndose el labio, mientras recogía su cabello con una coleta.

-Bien, ya te pillo, no quiero detalles.- Rose comenzó a reír.

-Deja de hacerte la inocente, Alice. También tienes novio- Me dijo empujándome.

-Sí… pero…- Rose no me dejó terminar y abrió los ojos como platos.

-¡No, lo has, HECHO!- Dijo soltando unas risitas tontas.

-¡Shshshs!- Avergonzada, le tapé la boca con la mano.- Tu madre duerme.

-Pero ¿Por qué diablos?- Rosalie no paraba de reir.

-¡Ya, Rose! No tengo por qué decirte. Dije con soberbia. – Tengo muchísimas razones por las que no quiero estar con él.

-Ah, ¿sí?... tengo todo lo que queda de la madrugada para que me cuentes.- Cruzó los brazos

-Bien, te diré las principales razones. Voy solo un mes son él, no me gusta tanto como para…-Rose reía-.

-Creo que es muy guapo.- Dijo a favor de James. Le mostré la lengua.

-Hay mejores

-Entonces ¿por qué sigues saliendo con él?

- ¿me dejas seguir?- Dije molesta. Rose asintió.- Es que ser su novia era un escaloncito para ser más conocida, error porque ahora no puedo sacármelo de encima- Hice un mohín.-Yo no le quiero Rose, y si no le quiero ¿Cómo hacer eso?

-Mmm, ya veo. Entonces, tu… nunca – Sacudí la cabeza muy avergonzada.

- Nunca… Para mí sí es algo especial y tiene que ser con alguien al que le AME no solo que le quiera, o me guste.

Rose se quedó muy pensativa.

-¿Es enseñanza de tus padres?... O sea que Emmett…- Comenzó a carcajearse.

-No, Rose. Es decisión mía.- Le golpeé con la almohada.

-Pues eres la única de nuestro grupo que nunca… Y creo que es genial- Le miré con cara de pocos amigos, sabía que se burlaría de mi.

-Hablo en serio Alice. Creo que eres fuerte y mucho más mujer que las demás- Me dijo seria. Supe que decía la verdad.

-Gracias.- Le sonreí.- Eh, Rose… ¿tu amas a Royce?- Me miró triste.

-Yo lo quiero. Pero, no creo amarlo aún.- Asentí despacio, tratando de asimilar lo que me estaba diciendo. ¿Rose no amaba a Royce? Eso me dejó confusa. –Es que siento que falta algo en nuestra relación. No tenemos una relación tan profunda como la que quisiera que tuviéramos, es eso.

-Estoy segura que con el tiempo las cosas se pondrán mejor.- Le dije sonriendo

-Es que hasta ahora no ha sido así, Alice.- Dijo Rose bajando la mirada.- Al contrario, parece que el tiempo va pasando y nos distanciamos más.

No quería que mi amiga se ponga triste, así que pregunté, algo que sabía que Rose me Respondería con total libertad.

-Rose, ¿Cómo es?- Me sonrojé y ella lo pilló al rato. Comenzó a reír.

-No sabría explicarte Alice, ¡es lo mejor de la tierra! Es una sensación que te recorre desde la planta de los pies, hasta la cabeza. Te sientes su dueña, y claro, él se siente tu dueño.

-¿Con quién fue tu primera vez?

-Con Royce.- Sonrió.

-Rose, júrame que nunca la dirás a nadie.- Le dije apuntándola con el dedo.

-Lo juro.- levantó la mano derecha.-Y tú júrame que me dirás con quien lo harás

-Lo juro.- le dije riendo.

Rose se quedó dormida, yo que tenía tanto sueño, ahora solo podía pensar cómo será mi primera vez, y ese plan no incluía a James. Mañana en la mañana cortaré con él. Ya no lo soporto más. Como quisiera poder conocer al chico que de veras fue hecho para mí. Sé que Rose, no ha encontrado el suyo. Yo quiero alguien que despierte todos mis sentidos. Que me haga sentir especial. Que no solo me quiera por lo que tengo, o por que sea una de las "reinas de la prepa". Yo quiero alguien que me muestre el mundo de una forma distinta. Alguien que me enseñe cosas nuevas y emocionantes. Alguien que no sea el típico niño mimado de Los Ángeles que busca chicas para llevarlas a la cama. Al parecer, la madrugada hace que piense de manera más profunda y darme cuenta de que he sido o he tratado de ser superficial. Me quedé dormida.

Por la mañana solo abrí los ojos para ver que Rose se alistaba para su día con Royce. No tuve ganas de levantarme, así que me acurruqué con el edredón.

-Ya levántate.- Dijo, dándome una palmada en el trasero. –Esme te ha llamado hace veinte minutos, y dijo que le devolvieras la llamada. Me desperecé y le mostré la lengua a Rose, quien me tiró el celular a la cama. Tomó su bolso y se fue. Marqué el número de Carlisle.

-Hola Alice, ¿dónde han pasado la noche? Hemos estado llamando a casa y nadie contestaba.

-Papá, estoy en casa de Rose y bueno, Emmett, pues ya sabes cómo es. Fue a festejar que les fue bien en el juego. Rose me dijo que Esme quería hablar conmigo, ¿me la pasas?

-Sí, eh, hija. Vamos a pedirles que sean comprensivos y que por favor le digas a la mucama que prepare el cuarto de huéspedes.

-Pero… ¿Todo va bien?- Le pregunté a mi padre confundida.

-Eh, bueno… mejor habla con Esme.

-¡Carlisle!- le grité a papá, pero en seguida me pasó con Esme.

-Alice, linda, que tal la noche con Rose, ¿Se divirtieron?

-Sí, Esme, sí… ¿Qué pasa por allá?

-Alice, tengo que disculparme, tu padre dijo que no habría problema si Jasper…

-Si Jasper ¿Qué?- Dije impaciente.

-Si llevamos a Jasper para que termine la prepa en Los Ángeles.

-Ah, ya. ¿Y por qué disculparte, Esme?

-Pues, no sabía si reaccionarías bien, bueno, no lo conoces y…

-¡Esme! Será genial, créeme. Además así lo voy a conocer ¿o no?

-Alice eres un ángel. Emmett se pondrá contento, hace tiempo que no ve a su primo. Mañana por la mañana estaremos ahí.

-Ok Esme, los esperaremos. Bye

-Adiós, Alice.

Colgué el teléfono. Será una buena oportunidad de conocer al famoso primo de Em. Hace tiempo, tuve la oportunidad de viajar a Texas, cuando la hermana de Esme todavía vivía. Pero no pude ir, porque sufrí de una intoxicación, y tuve que quedarme en el hospital, mientras Esme y Emmett visitaban a su familia. No creo haberme perdido de nada. Ya puedo imaginarme el cuadro. Un chico rubio y pecoso (solo había visto una de sus fotos de cuando era niño) escandaloso, como todos los del sur. Con un acento de lo más molesto. Y con camisas a cuadritos. No me percaté que comencé a reírme sin parar, hasta que la Kathy, la madre de de Rose, vino y me miró como si estuviera loca.

-Hola Kathy, siento mucho si te desperté.

-No Alice, tranquila. ¿Qué tal durmieron? ¿Y Rose?

-Muy bien, y en cuanto a Rose. Salió para verse con Royce.- Kathy sonrió con suficiencia, como si estuviera de lo más feliz de que Rose sea la novia de Royce King. Pero estoy más que segura, que ella no tiene idea de qué es lo que Rose siente.- Ven, Alice, estoy sola, baja a desayunar conmigo. Eres excelente compañía.- Me sonrió.

-¿Y el señor Hale?- Se le borró la sonrisa del rostro.

-Tuvo que ir a cerrar un negocio. ¿Vienes?

-En un segundo.

Tomé mi maleta con mis cosas y las llevé al baño para tomar una ducha. Me vestí y mientras me maquillaba, recordé, que iría a ver a James al partido de baloncesto. Ah, no me interesa.

Bajé a desayunar con la madre de Rose. Había mucha futa, fruta, ah y también ¡fruta! Tendría que desayunar algo de verdad, después de esto. Nos pasamos conversando sobre el lindo clima que tenemos. También hablamos sobre algunos diseñadores. Coincidíamos que Giorgio Armani es el genio de genios. Pero que la nueva colección de Chanel, era de lo más exquisita. Podía darme cuenta que Rose, no disfrutaría mucho que digamos de este tipo de conversaciones. Además, la relación que tenía con su madre no era buena. Rose, era diferente a ella, pero ella quería que Rosalie viva para cumplir sus sueños de madre.

-¿Y el holgazán de tu hermano?- Ambas reímos.

-No ha cambiado del todo. Ya sabes.

-Pero por lo menos ha dejado en paz a mi hija.- No soportaba la manera despectiva en la que la madre de Rosalie se refería a mi hermano. Era como si fuera demasiado para él. ¿Y si no? ¿Y qué tal si fueran el uno para el otro?

-Bueno, Kathy, gracias por todo. Tengo que irme.

-Siempre es un gusto tenerte aquí querida.

-Bye

Conducía hasta la casa, la actitud de la madre de Rosalie, llega a exasperarme de verdad. aL llegar a casa. Gloria, la mucama preparaba el desayuno.

-¡OH SÍ! Hey Glo, tu sí que sabes hacer un desayuno.

-Vaya, Alice gracias su el cumplido. Ahorita mismo su hermano baja para desayunar, eso que ve es de él. Pero si quiere le preparo…

-Hot cakes por favor.- Le rogué. Asintió y fue a la cocina. Emmett bajó las gradas con un sonrisota. Sentí un jalón de cabello.

-Al parecer te fue bien Em.

-¡Pues diablos que si! Pero no estoy feliz sólo por eso… ¿te llamó mi madre?

-Sí, me dijo que tu primo viene, mañana.

-¡SÍ!- Gritó, mientras comíamos- Pero, no estarán a aquí mañana, ¡sino hoy! ¡Cómo la ves!

-Genial, pero, ¿no venían mañana?

-Es que Jazz puso cierta resistencia, pero le he convencido.

-Genial.

-Te caerá muy bien, te lo aseguro. ES un bromista de peso, casi tan bueno como yo.- Dijo mi hermano orgulloso.- Estarán aquí como a las 4, así que no desaprovecharemos la noche para ir de conquista.

-Pues yo iré con ustedes.- Emmett me miró con disgusto, le pude un puchero.

-Bien, contesto.

La tarde pasó tan rápido, mientras arreglábamos la casa con Gloria que en el momento menos pensado escuchamos a mis padrea aparcar el coche. Estaba con unos shorts blancor y un top de tirillas rojo. Lo que típico que usaba para pasar el tiempo en casa. Subí las escaleras hasta ir al balcón, de mi habitación que daba vista a la playa. Vi que Carlisle se bajaba del auto y su vez. Un chico muy alto, tal vez de 1.85 bajaba del coche muy serio, llevaba unas zapatillas blancas-doradas que iban increíbles con sus pantalones negros y su playera blanca con un estampado al costado derecho. Llevaba puesto una campera gris, lo cual me pareció tonto porque ahora estaba en Los ángeles y hacía un calor insoportable, pero le quedaba increíble. O tal vez era yo quien se estaba asfixiando al seguir subiendo hasta ver su torso perfectamente formado, con una espalda ancha y unos brazos que aunque no podía versos en todo su esplendor, se forraban en las mangas de la campera que llevaba puesto. Sus facciones eran perfectas. Tenía un rostro tierno, pero a la vez misterioso. Su cabello era color rubio miel y el viento lo despeinaba. Sacó del auto el estuche de una guitarra. No sonreía a ningún momento. Lo tomó y Carlisle le invitó a pasar. No era parecido al chico de Texas que había creado en mi mente. Noté que me había quedado boquiabierta al sentir algo de arena en mi boca. Tal vez por el viento que había soplado. Todo ese lapso de tiempo, fue en cámara lenta. Cuando me di cuenta de lo horrorosa que me veía entré al cuarto. Me puse el vestidito de playa nuevo y gloss en los labios. Cepillé mi cabello y me puse mi perfume favorito. Bajé a recibirlo.

En la sala estaban Esme, mi padre, y Jasper. Emmett lo agarró desprevenido y lo levantó del suelo con un abrazo. Jasper seguía serio y logró escapar del abrazo de Emmett para chocar su mano. No té que mi hermano se quedó como helado por un momento, al parecer la reacción de Jasper le había tomado por sorpresa. Bajé unos cuantos escalones más. Jasper desvió su mirada del ruido que hacía Emmett, y la dirigió a mí y la desvió un milisegundo. Y después volvió a verme, pero esta vez. De largo.

-Ella es Alice, la hija de Carlisle- Dijo Esme. Yo sonreí y me acerqué. Él siguió mirándome serio. Y esa mirada no era como la de los niños estúpidos de mi prepa. Me miraba a los ojos fijamente, sin sonreír. Me ofreció su mano para estrecharla, sin dejarme de mirar mis ojos. Me arrancó un suspiro. Y al saber el chasco que hice, bajé la mirada y le tomé de la mano. ¡Alice! ¡Cuál es tu problema! No era mi estilo saludar así. Así que levanté la vista, le dediqué un sonrisa y le abracé.

-Bienvenido, Jasper- Le dije.

-Gracias- Esbozó media sonrisa, que en realidad más parecía una mueca.

Emmett y Esme lo llevaron a la habitación de huéspedes. Me quedé pensando, mientras papá los ayudaba. Pensaba en que nunca la mirada de un chico me ha impactado de esa manera. Era una mirada tan profunda. Era una mirada de alguien que ha vivido y ha pasado por todas las experiencias de la vida. Debo admitir que me cautivó. Es el chico más guapo que he visto en mi vida, pero también el más misterioso. Sé que Emmett se sorprendió de la reacción de su primo, porque según él. Su primo era otro bromista. Sé que debió ser difícil lo de la muerte de su madre. Pero ¿A caso eso pudo robarle para siempre la sonrisa? Pues espero que no. Jasper, me ha intrigado de sobremanera.

Esme bajó para darle indicaciones a Gloria sobre el almuerzo. Mi padre, tuvo que hacer algunas llamadas en el despacho. Así que subí a ver que estaban haciendo los chicos.

-¡Me tienes que contar que mierda hiciste para que te hayan expulsado de la escuela militar!- Toqué la puerta.

-¿Puedo? – dije amistosamente.

-Seguro- Dijo Jasper quien estaba armando su porta guitarra

-Wow ¿tocas?- Pregunté emocionada

-Sí, sí, toca la guitarra, la batería, el piano, ¡si quieres también toca el acordeón!- Dijo Emmett en tono burlón y grosero- ¡Estamos en medio de una conversación Alice!- Le pateé la canilla y me di vuelta para sentarme junto a Jasper.

-Sí, de hecho lo que tu hermano dijo es cierto, eh, excepto por lo del acordeón.- Le sonreí.

-¿Y cantas?

-¡Ya, Alice! De veras estábamos en una conversación podr…

-Pues sí, me gusta mucho- Respondió Jasper haciendo caso omiso a mi hermano. Eso me gustó.

- ¿Qué no tienes calor?- Le pregunté, porque no se había quitado la campera. Emmett puso los ojos en blanco.

-¡Alice! Todavía estoy presente, el chico recién llega y tu ya quieres que se lo quite todo- Dijo Emmett burlándose.

-Emmett, no deberías ser tan grosero.- Le dijo Jasper sin despegar los ojos de mí.

- Pues bien, bro, no tengo tu grandes modales sureños.- Dijo Emmett bufando.

-Sería bueno que le enseñes. – Le dije a Jasper dando una palmadita en su mano.

Esperamos hasta la cena. Al parecer, Jasper no quería contarle a Emmett la razón por la que le expulsaron de la escuela militar. Así que estaban hablando sobre fútbol americano. Y sin querer Emmett mencionó que soy porrista. Jasper me miró con desdén. Eso me reventó.

-¿Tienes algún problema con las porristas? -Le dije un tanto molesta

-Pues, pensé que eras, bueno, ya sabes, algo menos superficial.

-¡Ah! ¿Es decir que piensas que todas las porristas son chicas superficiales, engreídas y huecas?

-No hubiese podido decirlo mejor.

-¡OUCH! Eso estuvo fuerte hermanita ¡pelea, pelea, pelea, pelea!- Decía Emmett emocionado. Siempre fastidiando.

-¡Pues yo no! Y no puedes andar generalizando.

Azoté la puerta y bajé las escaleras para caminar por la playa. ¿¡Cómo pudo ser tan estúpido!? Pensé que era el hombre perfecto, pero ¡es que cuando entenderé que eso solo es un mito! Esme me miró y se acercó a la playa.

-¿Qué pasó?- Me dijo avergonzada

-Que tu sobrino piensa que soy una tarada superficial.

- No le hagas caso, Alice. Está a travesando un tiempo difícil.

-Pero eso no le da derecho de expandir su amargura por ahí.- Esme hizo cara de dolor.

-Lo siento, Esme. Colaboraré, lo prometo.

-Alice, gracias.

Caminamos juntas hacia la casa. La ira se me había ido. Pero quisiera saber, por qué demonios Jasper se comporta así. Y lo voy a averiguar. Y no solo eso. Quisiera poder lograr que cambie su actitud de ver las cosas.


Gracias por seguir leyendo!!! los amo... ya se va a poner mejor, lo prometeo. PLEASE, ES IMPORTANTE QUE DEJEN SUS REVIEWS, ESO ME AYUDA A SABER SI LES ESTÁ GUSTANDO.... ESTOY ABIERTA A TODO COMENTARIO.... INCLUSO A LOS TOMATAZOS!