Como lo prometido es deuda, aquí les traigo el chap 5, espero que les guste.

Hay una estrofa de la canción "Quiero decirte que te amo" de Laura Pausini.

gracias por sus RR.



V

Clases de Guitarra y ¿novio?

Llegué tres minutos antes a la sala en la que habíamos quedado con Kale. Estaba tan nerviosa que ni siquiera sabía cómo saludarlo. Recorrí toda la habitación y no me detuve hasta que mis ojos chocaron con el hermoso piano blanco de cola que ocupaba la mayor parte del lugar. Era simplemente majestuoso, la cosa más hermosa que había visto. Me acerqué a el y me senté en la banca; rocé cada una de las teclas y mis ojos se aguaron. Era la primera vez que eso me ocurría, ya que desde que mí madre había fallecido que no era capaz de llorar. El recuerdo de ellos se coló en mi piel obligándome a revivir el pasado, obligándome a sentir otra vez y sin poder evitarlo, las primeras lágrimas amenazaron con salir. Comencé a tocar la canción favorita de mi madre, pero no fui capaz de continuar… El dolor era mucho más grande de lo que recordaba y mucho más insoportable; cerré los ojos y respire profundamente, pretendiendo olvidar o en el ultimo de los casos alejar el fantasma del pasado… Estaba tan concentrada en eso que no me di cuenta cuándo fue que comencé a tocar la canción que mi madre le había dedicado a mi padre.

Desde el ruido del mundo, desde el giro de un carrusel.

De la piel a lo más hondo, desde el fondo de mi ser.

De este inútil orgullo y del silencio que hay en mí,

Desde estas ganas mías de vivir

Quiero decirte que te amo, quiero decirte que eres mió…

Ni siquiera necesitaba mirar las teclas para saber donde poner mis dedos, me la sabía de memoria, incluso era capaz de tocarla con los ojos vendados. La melodía me inundo, como si fuera parte mí, una que había olvidado por completo… Cuando terminé me sentía mejor. No lloré todo lo que me hacía falta, pero gracias a esas cuantas lágrimas mi alma se sentía mucho mejor.

A unos metros escuché unos aplausos que me sacaron de mis cavilaciones. Me paré apresuradamente, ya que no se me había pasado por la cabeza que me iba a estar escuchando. Cuando me volteé para ver de quién se trataba di con los exóticos ojos de Kale que me miraba con su sonrisa más dulce.

--Estuviste genial. –me halagó mientras me besaba la mejilla.

Me quedé congelada y los colores se me subieron a las mejillas mientras que él me miraba divertido; lo miré entre avergonzada y enojada.

--¿De qué te ríes? –pregunté al verle divertido.

--De ti. Pareces una manzana por lo roja que estás. Si no supieras que no eres igual a todas las chicas pensaría que es por mí, pero como no eres así, digo que es porque nunca, aparte de tus padres, te habían escuchado tocar, ni siquiera tus amigos –dijo con una sonrisa de superioridad –o ¿me equivoco? –expuso. Yo, a pesar de estar furiosa, asentí con la cabeza y me crucé de brazos.

--No seas caprichosa, May –dijo Kale tratando de tranquilizar la ira que amenaza por salir. –si de algo te sirve, no fue mi intención escuchar, pero cuando llegué estabas tan conectada con la música que hubiese sido un error cortarte. Además, me gustó mucho lo que escuché –terminó con una sonrisa.

Le sostuve la mirada por unos segundos, pero luego todo rastro de ira se esfumó, ya no estaba molesta ni nadad. Lo vi como se sentaba en una silla y sacaba su guitarra de la mochila, apenas la vi los ojos me brillaron con intensidad. Era realmente preciosa, incluso más que el piano que se encontraba tras de mi. Kale me contempló con una sonrió al ver mi cara embobada.

--Realmente te gusta.

-Si –afirmé mientras me sentaba nuevamente en la banca del piano –es muy linda –le dije tocando el brazo de la guitarra con admiración.

--Si –contestó –me la regaló mi abuela ates de morir –comentó con un poco de tristeza. Despegué mis ojos de la guitarra y lo observé con preocupación preocupada, ya que desde que lo conocía nunca lo había visto triste, sino todo lo contrario, siempre llevaba una sonrisa pintada en los labios.

--Lo siento –me disculpé.

Él fijó sus ojos en mí por unos segundos y luego volvió a sonreír.

--No te preocupes…

Comenzamos con la clase y a lo largo de ésta nos fuimos conociendo un poco más. Me enteré que vivía con sus padres, que le gustaba el quidditch y que adoraba la música. Eran las 11 de la noche cuando recién nos dimos cuenta del tiempo que llevábamos juntos.

--Vaya. –dije mirando mi reloj.

--Es mejor que lo dejemos por hoy –dijo Kale y se puso de pie para guardar su guitarra.

--Si, tienes razón… adiós entonces –me despedí desde la mitad de la sala, mientras que Kale ya estaba en la puerta abriéndola para salir

--Nos vemos el próximo Sábado –dijo Kale con esa típica sonrisa en sus labios antes de salir totalmente de la sala, dejándome nuevamente sola. El frió me hizo reaccionar y luego de unos segundos, seguí sus pasos, pero con la diferencia de que yo caminé en dirección contraria. Marché a paso lento, estaba tan ensimismada que, sin darme cuenta, choqué con algo; miré a mí alrededor buscando con qué había colisionado, pero no había nada. No lo niego me asusté al principio, pero el susto me duro sólo hasta que escuché voces que venían de la nada y que me parecían muy conocidas.

--James, Remus, Sirius y Peter, salgan ahora –dije con tranquilidad y segundos después los cuatro aparecían ante mis ojos. Los escudriñé con una ceja alzada esperando respuesta, pero ninguno de los cuatro habló. –bueno me van a decir ¿Qué están haciendo? –pregunté. Se miraron entre ellos y Remus fue el que tomó la palabra, como siempre.

--Íbamos a comer algo –explicó muy tranquilo.

Cosa que obviamente era de extrañar. Les lancé una mirada dándoles a entender que no me lo creía.

--Está bien. Íbamos a los camarines de los de Slytherin –admitió Sirius cruzándose de brazos – ¡¿feliz?!

Les dediqué una sonrisa de triunfo y sin darle más vuelta al asunto seguí con mi camino, pero una mano sostuvo mi brazo. Al girarme di con los ojos de James. Me dio una punzada en el pecho verlo de esa forma y me sentí culpable, pero aún así no podía dejar que viera mi debilidad.

--¿Podemos hablar? –pidió sin retirar sus ojos de los míos, no pude resistirme y afirmé con la cabeza.

--Sigan chicos, luego los alcanzo –les dijo a los otros tres que miraban con temor la escena que, sin tener más remedio, se marcharon dudosos. Una vez que desaparecieron por el pasillo me decidí a preguntar.

--Y bien ¿Qué quieres, Potter?

Él me miró entre dolido y culpable.

--Lo siento –Susurró.

--No es a mi a la que tienes que pedirle disculpas, James –dije levantándole el mentón para que me mirara –es a Lily, fue a ella a la que heriste.

--Lo sé, pero me cuesta... sabes que soy orgulloso y sólo contigo puedo disculparme porque eres como mi hermana.

--Lo sé –respondí abrazándole. –no sabes como me sentía tratándote así.

--Y yo, tus miradas me destrozaban.

--Perdona por ser tan dura, pero… -no pude continuara porque James me detuvo.

--Lo entiendo. Querías que vieras que estaba mal.

--Así es, y parece que resulto, ahora tienes que disculparte con Lily.

Me miró con una mueca de fastidio y resignación, sabiendo que debía hacerlo si o si.

--Pero no me presiones.

--No te preocupes, no lo haré.

Nos volvimos a abrazar para sellar la reconciliación, cuando nos separamos me despedí de James con un golpe suave en el hombro.

--Espero que sea de las buenas –dije refiriéndome a la broma que planeaban contra los de Slytherin, a modo de respuesta él me guiñó un ojo y salió corriendo por donde mismo se habían ido los demás hace unos minutos. Yo por otro lado seguí con mi camino.

Ya me había olvidado de lo que había pasado en mi primera clase de guitarra, lo único que ocupaba mi cabeza era mi amistad con James… La verdad es que me hubiese gustado haberle dicho más veces a James lo importante que era para mí su amistada, pero lamentablemente los humanos siempre erramos en esto de ser conciente de lo que tenemos a nuestro lado. "No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos"…. Si, definitivamente este dicho hace honor. Y ahora que lo pienso bien, quizá ésta es una de las razones más poderosas que me llevaron a escribir sobre mi pasado. Porque quiero que el mundo vea que apresar de la guerra y la oscuridad, siempre va ha ver un "James" que te de su apoyo, uno que no lo importe lo que eres. Es mejor que continúe…

Cuando llegué a la sala común un calor me invadió, y nuevamente volví a sonrojarme como una tonta. Estaba en mi mundo de chocolate cuando la voz de una histérica Lily me sacó de mis sueños.

--¡¿Dónde diablos estabas?!

Me encontraba tan desorientada que no fui conciente de lo que me decía, hasta que luego de unos segundos me ubiqué; sonreí avergonzada ante la idea de verme completamente idiotizada ante las chicas. Mari y Alice que estaban junto a Lily también me dedicaron una mirada irritada.

--Te estuvimos buscando en la biblioteca y no estabas –habló Mari mientras se cruzaba de brazos y me desafiaba con la mirada.

--Estuve… por ahí –dije como si nada y las tres se miraron entre si con una ceja alzada.

--Y te costaba mucho avisarnos que no ibas a estar en la biblioteca –preguntó Lily frunciendo el seño. Estaba enojada, muy enojada.

--Es que fui, pero luego salí a dar una vuelta a los terrenos y hace unos minutos me encontré con James y los chicos y me quedé conversando con James, que por si acaso se disculpó por lo que te dijo, pero es demasiado orgulloso para decírtelo en persona. –trate de explicar mientras me sentaba en el sillón y tomaba una revista.

Las chicas se miraron nuevamente, pero esta vez con asombro y prefirieron no andar con más rodeos, sino todo lo contrario fueron directo al grano.

--Es muy guapo –comentó Alice tomando también una revista y sentándose junto a mí.

--Si –acotó Lily sentándose al otro lado dejándome en el medio de las dos, o como yo llamaría acorralando al corderito. Mari se ubicó frente a nostras.

Las miré preguntándoles de que hablaban y las tres sonrieron.

--Te hemos visto mirarlo mucho y sabemos que tenías una cita hoy –respondió a mi pregunta silenciosa Mari.

--Ya, y ¿con quién tenía una cita?… porque yo no lo sabía –respondí tratando de disimular mis nervios mientras me ocultaba tras la revista, pero a esas alturas el temblor de mis manos me delataba.

--Porque llegó una nota a la habitación –contestó Lily con una sonrisa de superioridad.

Tragué saliva, Alice amplió su sonrisa.

--Que es del mismo chico al que miras todos los días en la mesa de Ravenclaw –comentó Mari también con una sonrisa burlona.

--¿Qué chico? –consulté asiéndome la desentendida.

--Uno de exóticos y lindos ojos morados –respondió Lily.

--Y de cabello negro violeta –la siguió Mari.

--Que va en tercero –agregó Alice.

--El que te mando una nota hoy que iba a llegar unos 15 minutos atrasado. –terminó de decir Lily. Mari y Alice me miraban divertidas. –Con el que tenías una cita hoy –terminó Lily y las tres sonrieron con superioridad.

Les lancé una mirada de fastidio y luego entre dientes dije:

--¿Se están metiendo en mi correspondencia?

--No, pero la lechuza la dejó sobre mi cama y te salimos a buscar para entregártela y como no te encontramos en ningún lado, -expuso Lily –optamos por leerla y decía más o menos así.

Carraspeó e imitando la voz de Kale dijo:

May:

Llegaré atrasado a nuestro encuentro, pues tengo que terminar mi tarea de defensa contra las artes oscura.

Perdona, pero solo serán unos minutos.

Espero con ansias nuestro encuentro.

Con cariño, Kale Radal.

Terminó con tono solemne y una sonrisa traviesa, sonrisa que acompañaron la rubia y la morena.

--Es un romántico –comentó Mari entre risitas melosazas.

--Así que tienes novio ¿y no nos habías dicho nada? –dijo indignidad Lily.

Pero para mi gran desgracia, James escuchó y no se conformó con regañarme, sino que comenzó a gritar como un poseso.

--¡¿CÓMO QUE TIENES NOVIO?!

James se veía bastante cabreado y colorado por la ira. Mascullé entre dientes maldiciones, pues odiaba cuando se ponía en plan de hermano sobre protector, además ya era fastidioso tener a las chicas cotilleando de eso para que más encima él se pusiera pesado con el temita. Pero no fue eso lo que más me sacó de quicio, sino la estúpida pela entre él y Lily.

--Y a ti ¿Qué te ocurre imbécil? –fueron las sutiles palabras de Lily.

James se giró para verla a la cara antes de decir:

--Tú, no te metas, esto es entre May y yo

--¡Uuuh! Que miedo –ironizó Lily.

--Esto no va en broma, pelirroja –respondió James más enfadado.

--O ¿Qué? me vas a atacar, cobarde.

--Podría ser unas des mis opciones.

Todos miraban un poco temerosos la pelea de los dos, pero yo aproveché ese momento para huir de ese lugar, pero el bocón de Sirius me delató.

--May se va –dijo como si nada y James y Lily me tomaron, cada uno de un brazo y me volvieron a sentar, y para colmo, me atacaron miles de preguntas.

--Hace ¿Cuánto salen? –preguntó Lily con una sonrisa.

--¿Quién es el imbécil que osa propasarse contigo? –fue la pregunta de James.

--¿Qué hicieron hoy en su cita? –escudriño Lily sin borrar su sonrisa.

--¿Cómo que una cita? ¿Qué cita? –inquirió James.

--¿Cómo besa? –preguntó Lily.

No sé si lo hacia para enojar más a James o para molestarme, pero, cual fuese la razón, lo único que ocasiono fue que James se pusiera más energúmeno.

--¿Cómo? YA TE BESO… MALDITO HIJO DE P….- gritaba James totalmente descontrolado haciendo explotar mi poca paciencia.

--¡TE CALLAS! –grité para hacerme oír entre el cotilleo de las chicas y los cizañeros de Peter y Sirius que acrecentaban el enojo de James con frases como: "quizás qué le hizo" o "la esta utilizando" "sólo quiere su cuerpo, como un vampiro"

--Primero: no estoy saliendo con él –dije respondiendo la pregunta de Lily. –Segundo –dije esta vez mirando a James –No es un imbécil y no se propasa conmigo. Tercero: no fue una cita, si no una clase de guitarra –respondí la otra pregunta de Lily y James –y por último: no, nos hemos besado ¡¡somos amigos!! –terminé gritando; me paré furiosa de los sillones y subí las escaleras en volada y una vez arriba di un portazo para demostrar lo enojada que estaba.

Todos se miraron entre si en completo silencio.

--Creo que me pase. –dijo Lily mirando las escaleras.

--Si, te pasaste –dijo James mirándola con odio.

Remus, Alice y Mari lo miraron enojados, ya que Peter y Sirius lo apoyaban.

--Está bien. Yo también me pase un pueblo entero. –terminó aceptando.

--Creo que tu reconciliación con ella, amigo, no duro mucho. –comentó Sirius.

James lo miró con hastío mientras se sentaba en el sillón. Tomo aire y lo botó de forma sonora.

--Y ahora ¿Cómo se van a disculpar con ella? –preguntó Remus que fue el único que no se metió.

--Creo que tendré que volver a disculparme con ella. –Dijo James –pero ¿Qué otra cosa podía hacer? me da miedo que alguien le haga daño –las chicas lo miraron asombradas, ya que nunca pensaron que palabras como esas salieran de la boca de James –sé que la sobreprotejo, pero es que es como mi hermana menor. Además, ha pasado por cosas muy duras, y que pase por otra sería horrible. Aunque ella se haga la fuerte esta pasándolo mal.

A esa altura todos lo miraban sorprendido, pues James no se destacaba principalmente por ser maduro, y sus palabras era maduras y sensibles, incluso, dulces.

--Nunca pensé decir esto, pero… Tienes razón –admitió Lily mirando la chimenea.

Eso si que era extraño, que esos dos estuvieran de acuerdo. Algo estaba pasando y Sirius fue el que lo hizo notar.

--Ya, ¿esto es una broma?, ¿Dónde esta la camera?, o son los onis –dijo con tono burlesco y buscando tras los pilares de la sala común.

--Primero que todo, cabeza hueca, hablamos de nuestra mejor amiga y la "hermana" de James y segundo, estupido, ¡es cámara y ovnis! –dijo Mari molesta por la interrupción de Sirius, aunque igual la agradecía, pues la situación se estaba volviendo intima y lo que menos querían las chicas era estar de esa forma con los "tontos"

--Creo que en esta situación, lo mejor es dejarla sola y no habla con ella hasta que se calme –opinó Remus levantándose del sillón –ahora lo mejor que nosotros podemos hacer –dijo apuntando a sus amigos –es ir a dormir –concluyó mientras subía la escaleras.

--Si, Lupin tiene razón –apoyó Lily y el resto asintió.

Todos se levantaron de los sillones y se fueron a sus respectivas habitaciones en completo silencio. Cuando las chicas llegaron a la habitación, yo tenía los doseles de mi cama corridos, así que siguiendo el concejo de Remus sólo se acostaron y trataron de dormir, aunque les fue imposible conciliar el sueño hasta pasado la media noche. En la habitación de los chicos, Peter fue el primero en quedarse dormido, Remus el segundo en caer en los brazos de Morfeo, mientras que James y Sirius, luego de unos minutos de silencio, prefirieron conversar un rato. James se levantó de su cama y se sentó en la de Sirius.

--¿Estás dormido? –preguntó James en voz baja.

--No.

--Me siento un estúpido –se sinceró James en un susurro.

--Lo sé.

--¿Qué voy hacer con May?, debe de odiarme en estos momentos, pero no lo… –no pudo continuar con su discurso de culpabilidad porque Sirius lo interrumpió.

--¿Realmente crees que él sea su novio? –preguntó Sirius con tranquilidad. A Jame le pareció extraña la pregunta, pero pensó que era para ayudarlo.

--No tengo la menor idea. –contestó. – ¿tú, qué crees?

--Que le gusta.

--¿Eso crees? –musitó James un poco dudoso. –me párese extraño. May es anti-amor, por eso me da miedo lo que pueda llegar a sentir y que después no lo pueda controlar.

--No te entiendo.

--No sé como explicarlo –dijo James rascándose la cabeza confundido.

--¿Crees que le guste mucho? –preguntó Sirius.

--No estoy seguro, pero lo voy a averiguar –contestó James –y tú me ayudaras –dijo apuntándolo con el dedo.

--No creo que le guste mucho –admitió Sirius –pero me gusta verla enojada, así que te apoyo –terminó Sirius con una sonrisa cómplice.

Luego de esa charla los dos decidieron que lo mejor era dormir, ya que mañana sería un día largo de investigaciones.

A eso de las nueve de la mañana, como siempre, Lily fue la primera en estar lista, así que se propuso despertar al resto.

--Alice Daniels, despierta –dijo moviendo a la morena que aun dormía placidamente. Alice se removió y a los segundos abrió lentamente los ojos y le dedico una sonrisa a modo de saludo. Una vez que Alice se levantó de la cama, Lily se fue a sacudir a Mari que se encontraba en medio de la cama de Alice y la de ella. La pelirroja la zarandeó y Mari ni se inmuto, seguía durmiendo como un troll. Lily optó por lo menos doloroso y tomó el vaso con agua que había en el mueblo de junto y se lo vertió encima, la rubia se despertó al instante.

--¡Lily te voy a matar! –prorrumpió, mientras se desenredaba de las sabanas y seguía a Lily por toda la habitación. Por los gritos y risas desperté; corrí mis cortinas y me asomé. Las observé jugar una guerra de almohadas y estaba tan ensimismada que no me di cuenta que una de los cojines venía directo a mí dándome de lleno en la cara, cuando me quité el proyectil de encima les lancé una mirada hermética a las chicas, porque, la verdad es que me había pillado de sorpresa. Las tres estaban aterradas y en silencio. Alcé una ceja y, disimuladamente, tomé mi varita; pronuncie un wingardium leviosa al cojín que se encontraba en la cama de Mari y lo lancé sobre las tres. A los segundo las cuatros nos reíamos. Lily se acercó a mí:

--Lo siento, no fue mi intención lo de ayer –se disculpó sinceramente.

Le sonreí dándole a entender que todo estaba olvidado.

Continuará...


Espero que les haya gustado.

esperaré con ganas sus RR.

besos!

adiós