Dentro del auto le ofrecí un pañuelo desechable para que se limpie. Tenía a la arpía que intentó hacerme la vida imposible y robarme a mi novio, nada más y nada menos que en mi auto. Definitivamente, es algo que se ve todos los días. Se quitó sus lentes de sol y me quedé horrorizada al ver sus ojos. Parecía que hubiese llorado sin parar todos estos días. El auto estaba lleno de un desagradable silencio, que decidí romper.

- ¿Por qué no has asistido a la prepa?... no tienes que entrar en detalles conmigo, si no quieres.

Se quedó pensativa.- Mi hermano

Esta, de veras era una de las situaciones más incomodas que he tenido que pasar en mi vida. No sabía si preguntarle sobre su situación o simplemente, quedarme en silencio.

-Él está hospitalizado

-Ya veo, pero tranquila, pronto… pasará.- Ella negó rápidamente con la cabeza.

-Él está en coma… por… por una maldita sobredosis.- Dijo sosteniendo su rostro con sus manos mientras lloraba. No pude evitar colocar mi mano en su hombro, tratando inútilmente de que pare de llorar.

-Yo… lo siento, es que no imaginé que pudo tratarse de algo así… yo…

-No importa. Ya nada importa en estos momentos, ni siquiera sé qué hago contigo en tu auto o por qué mierda nos encontramos en esa estúpida boutique…

-Nada en la vida es coincidencia.- Le interrumpí para nuevamente dar paso al silencio.

-Ya estoy harta de esto… pero no tengo elección y tendré que vivir toda mi vida así…- Resopló.- Hasta puede que termine como mi hermano…

-No, no tienes por qué vivir así… las cosas pueden cambiar. María, si tú quieres puedes dejar ese maldito vicio, existen clínicas en las que te pueden ayudar y…

Ella bufó.- ¿Ir a una clínica de rehabilitación? Eso es una calumnia… Sales y vuelves a entrar una y otra vez por las recaídas. Tal y como pasó con mi hermano.

-Tú eres otra persona. Los resultados no son los mismos para todos… María, te mereces algo mejor, mereces vivir y tienes todo un camino por delante. Tienes que darte una oportunidad.- Dije casi rogándole.

-No lo sé…- Desvió la vista hacia la ventana.

-Mírame.- Le exigí.- No lo hagas solo por ti… hazlo por tus hermanos, por tus padres. Demuéstrales que los amas y da el ejemplo.

-¿Y si no lo logro? Que es lo más seguro…

-¡¿Qué?- Exclamé y ella abrió los ojos como platos.- ¿Estoy hablando con la misma chica que me dijo una vez yo consigo todo lo que me propongo?- Pregunté tratando de imitar el malévolo tono de voz que usó cuando trató de intimidarme con el asunto de dar pelea y quitarme a Jazz.

Puso los ojos en blanco molesta.- ¡Eso fue una estupidez!

-No lo considero así… después de todo… creo que eres una mujer fuerte que sabe dar pelea.- ¿Yo, Alice Cullen, estaba animando a mi enemiga? ¡Qué me sucede!

María me miró fijamente, muy meditabunda.

-Yo… lo… lo voy a intentar.- Dijo María finalmente, aunque un tanto insegura… ¡Pero lo dijo!

-Bien.- No sonreí, ni expresé ninguna emoción, pero lo cierto es que me daba gusto por ella.- Si tú quieres… puedo hablar con mi padre y contarle tu caso para que…

-¡No, no, no, no, no! Ni se te ocurra… ¡nadie tiene que saber que pienso entrar a una clínica!- Dijo María tomándome el brazo desesperada. Miré que me tocaba y automáticamente ella me quitó las manos de encima como si tuviese lepra.

-Solo era una propuesta, además mi padre no es un chismoso

-¿Y tú?- Preguntó con ironía

-¿Crees que sería tan ruin como para andar por ahí divulgando lo que me acabaste de contar?- Le miré absorta. Aunque era considerable que lo pregunte.

-Espero que no.- Dijo frunciendo el ceño.

-No lo haré.- Fruncí el ceño también.

-¿Ni a Rosalie, ni a Isabella, ni a tu torpe hermano…

-Ni siquiera a Jasper.- Le interrumpí.- Aunque él ya sabe sobre tu situación.- Ella frunció los labios.- Solo hablaré con mi padre, él tiene algunos amigos en algunas clínicas. Lo haré solo si quieres y si estás dispuesta.

María asintió, y yo hice lo mismo. Una vez más el silencio se apoderó del auto. Respiró profundo y desvió su mirada hacia el salpicadero, mientras yo le miraba de reojo esperando a que saliera del auto.

-Gracias.- Dijo seria sin mirarme, yo abrí los ojos como platos. Eso me tomó por sorpresa.- Nunca pensé que fueses capaz de interesarte por alguien, que no fueses tú.

Ella hizo una aseveración dura, pero muy cierta. La verdad es que sería la misma niña frívola y desatenta si no hubiese sido porque Jazz llegó para hacerme entender que en la vida hay mucho más. Me quedé en silencio.

-No lo hice en plan de ofensa.- Dijo María excusándose

-Lo sé.- Asentí.-Pero las personas pueden cambiar. No tienes por qué agradecer.

Ella y yo sabíamos que las cosas no serían iguales para ambas después de esto, sin embargo tendríamos que aparentar que nunca tuvimos esta conversación. María salió del auto y yo arranqué de regreso a casa. En el trayecto, pensaba mucho sobre lo que me había dicho y lo cierto, es que Jasper ha sido quien ha cambiado mi vida y mi forma de ver las cosas. Ambos somos tan, diferentes… amar a alguien como él ha sido lo mejor que me pudo haber pasado.

De repente recordé que olvidé comprar esas increíbles botas en la boutique, así que regresé por ellas. Llegué a casa, Jazz estuvo atento a mi regreso para ayudarme con las bolsas de compras. Los chicos habían terminado de estudiar. Emmett estaba al teléfono con su abuelo, anunciando que iríamos a visitarles, mientras yo me probaba mis nuevos atuendos y desfilaba como toda una supermodelo para mi novio.

Todo estaba listo, al día siguiente habíamos decidido empacar todo lo que llevaríamos. Obviamente Emmett llevaría a Ted al viaje, lo que mi hermanito no sabe, es que Rose no piensa facilitarle las cosas. Pero estoy segura de que Ted nos será de mucha utilidad a Jasper y a mí.

-¡Boooh!- Exclamó mi novio abrazándome por detrás

-¡Jazz!-Dije riendo, después de haber dado un brinco por la sorpresa.- Estaba concentrada empacando.- Dije volteándome para mirarle.

-¿Vas a llevar todo eso? -Puso los ojos como platos al ver todo lo que estaba doblado sobre mi cama, listo para ser empacado.

-Sí, ya sabes… Debo estar muy presentable para conocer a tus abuelos.- Jasper rió y negó con la cabeza.

-¡Jazz!- Exclamé asustada

-¿Qué tienes?

-¡Qué se supone que les diremos a tus abuelos! ¡Me refiero a que ellos saben perfectamente que soy la dulce hermana postiza de Em!

Jasper se tiró sobre la cama riendo.- ¿Dulce hermana postiza?

-Es que no me gusta usar el término hermanastra… suena… a maldad

Mi novio se seguía carcajeando, luego se sentó y me tomó ambas manos, mientras me miraba y sonreía con dulzura.

-Nadie podría pensar que eres mala… Eres toda una ternurita, Alice. Y no te preocupes por eso.- Dijo mientras me acomodaba sobre su regazo.- Ellos no son… los típicos abuelitos.

-Bien.- Dije sonriendo y esperando que fuese así.

Finalmente llegó el día y salimos muy felices de la prepa. Estábamos dichosos y muy confiados en que obtendríamos buenas calificaciones, todos nos habíamos esforzado mucho. Llegamos a al aeropuerto por la noche y luego nos hallábamos en el avión rumbo Texas.

Llegamos a las 9 de la mañana, todo se veía hermoso, el clima también era tropical, solo que mucho más fresco que el de Los Ángeles. Mi novio me advirtió que las noches son frías, pero aposté a que no me faltaría el calor, y él sabía a lo que me refería.

Esperamos en el aeropuerto, hasta que nuestro equipaje nos sea devuelto, y dieron las doce del día, así que almorzamos hamburguesas, en el mismo sitio. Estaba ansiosa y un poco nerviosa a la vez por conocer a los abuelos. Lo cierto es que he hablado con ellos un par de veces vía telefónica, pero nunca he tratado con ellos personalmente.

Hasta que ellos aparecieron muy felices de vernos a todos. Los rostros de Jasper y Emmett se iluminaron cuando vieron llegar a sus abuelos. Emmett corrió hacia ellos para abrazarles.

Levantó en brazos a su abuela mientras ella lo golpeaba para que le baje, aún así, la dama se veía muy contenta de verlo. Luego se dirigió hacia su abuelo para abrazarle, mientras él le despeinaba el cabello. Jasper se acercó a ellos para darles un abrazo, su abuela pellizcó sus mejillas con tal fuerza que quedaron enrojecidas. O tal vez se enrojeció al ver que yo reía.

-¡Niños, los extrañé tanto!- Exclamó la abuela Helen

-Se la pasó lloriqueando de la felicidad al saber que vendrían.- Dijo el abuelo Ben mientras daba unas palmaditas en la espalda de mi novio.

Luego Helen debió su mirada de sus nietos, para posarla sobre mí.

-¿Alice?- Preguntó Helen sonriendo

Me acerqué para saludar y ella me envolvió en un cálido abrazo.

-¡Qué bueno es conocerte cariño!- Dijo Ben acercándose para darme otro abrazo.- ¡Que chica tan linda, la hija de Carlisle!

Jasper me abrazó por detrás y juntó mi mejilla a la suya.

- No solo eso abuelo.

Sentí como mis mejillas se encendían, Helen y Ben… sonrieron y se miraron un tanto confundidos… pero sonrieron.

Se dio un silencio incómodo, en el que los abuelos de mi novio, asimilaron la noticia, mientras nos miraban abrazados.

-Pues, hacen… linda pareja.- Dijo la abuela mirándonos con ternura. Al parecer lo dijo de corazón.

-No pierdes el tiempo.- Dijo Ben mirando a Jasper sonriendo y negando con la cabeza.

Me volteé.- No sabía que lo harías tan… tan… eh… tan impulsivamente.- Susurré aterrada.

Mi novio rió y me robó un beso.

-¡Abuelo, abuela! Ella es Rosalie.- Dijo Emmett con rostro de bobo enamorado tomando a su novia de la mano.

-Mucho gusto.- Dijo Rosalie extendiendo la mano hacia Helen. Pero ella abrió sus brazos para abrazarle.

-El gusto es nuestro, cariño.- Le respondió la abuela.

-¡No exagerabas en las descripciones de cuan maravillosa es!- Dijo Ben mientras saludaba a Rose, quien estaba roja y luego fue hacia los brazos de Em

-Ellos son nuestros amigos, Bella y Edward.- Dijo Jasper presentándoles.- Helen y Ben fueron igual de cálidos.

-Pequeña, estás algo pálida…

-Tengo náuseas por el viaje.- Le interrumpió Bella.

-¡¿No me digas que estás embarazada?-Exclamó Ben dedicándole a Edward una mirada amenazante. Ambos sacaron los ojos como platos. Mientas Ben se carcajeaba, su risa era idéntica a la de mi hermano.- ¡Era una bromita niños!

Luego de comprender de quien Emmett había heredado su sentido del humor y su estruendosa risa, nos dividimos, un grupo en el auto de Ben y otro en el de Helen. Partimos hacia la hacienda el trayecto hacia las afueras, era un tanto largo. Me quedé dormida apoyando mi cabeza en el hombro de mi novio, mientras él acariciaba mi cabello.

-Alice, amor… estamos llegando.- Me susurró y luego besó con ternura mi mejilla.

Suspiré y abrí los ojos, Helen había aparcado el auto y mi novio me ayudó a bajar. Un hermoso atardecer nos recibió, todo se veía sublime. El aire era puro y el viento transportaba el delicioso olor de la madera de ciprés, cada respiro era embriagante. La entrada estaba adornada con una fuente de piedra, todo el decorado se centraba en colores terra, marrones y rojizos. La casa era de un tamaño descomunal, tenía dos plantas y se subdividía en dos alas rectangulares y guardaba un estilo entre sencillo y garboso, incluso, me atrevería a decir que tenía un aire colonial.

Estábamos rodeados de naturaleza. Pude divisar a lo lejos los establos y graneros que supongo, eran propiedad de los abuelos de Jazz. Todo el cansancio que sentía, súbitamente se fue y sentí ganas de curiosear por todos los rincones de aquella propiedad. Conocimos al capataz de la hacienda y el personal tomó nuestras maletas para llevarlas dentro de la casa.

Imagino que yo seguía boquiabierta pues escuchaba a mi novio reír entre dientes mientras tomaba mi mano para llevarme a conocer el interior de la casa.

-Te gusto mucho ¿Verdad?- Preguntó Jazz dedicándome una gran sonrisa.

-¡Me encanta!... es… bellísimo.- Le respondí poniéndome de puntitas para besar su mentón.

Jasper y yo entramos tomándonos de la mano, mientras Helen nos daba un recorrido mostrándonos la casa. Rosalie y yo estábamos entusiasmadas charlando con Helen sobre la hermosa decoración y la elegancia de los muebles. Había espacio de sobra en ese lugar, así que pudimos escoger la habitación que queríamos.

Jazz tomó mi equipaje y escogió la habitación por mí, quedé sorprendida. Esa habitación era de ensueño, lo primero que captó mi atención era la chimenea de piedras grises que contrastaba con los tonos en los muros y las alfombras. La cama era grande con mantas color ocre y se veía muy placentera y blandita.

-¡Tengo chimenea!- Salté de la emoción a los brazos de mi novio quien había mantenido esa gran sonrisa desde que habíamos llegado. Lo cierto es que no era algo muy frecuente en él.

-Me alegra que te haya gustado, pero yo escogí esta habitación para ti porque el armario es el doble de grande que en las otras.- Dijo Jazz un tanto avergonzado, le abracé por la cintura y recliné mi cabeza hacia atrás para mirarle.

-Eso fue muy dulce, amor.

-Bien, no solo por eso, ven aquí…- Me tomó de la mano hacia la gran ventana al fondo de la habitación.

Me paré frente a la ventana para ver uno de los atardeceres más lindos que he visto jamás. El sol se escondía tras los montes y los árboles mientras el cielo se tornaba purpúreo. Los largos brazos de mi novio me envolvieron por detrás, se reclinó un poco y acomodó su mentón sobre mi hombro y suspiró.

-Jazz, es hermoso… estoy tan feliz de estar aquí, de conocer a tus abuelos.- Aferré mis manos a sus brazos.- Además estoy feliz de que estés tan dichoso de estar aquí…- Jazz me interrumpió con una risita.

-No es que esté dichoso de estar aquí…

-Pero sonríes todo el tiempo y…

-Alice, he pasado todos los veranos de mi niñez aquí. Conozco todo esto tan bien como la palma de mi mano. Pero me hace feliz el hecho de que puedas disfrutar todo esto, me encanta la manera en la que todo te sorprende y lo emocionada que estás.-Mi novio besó mi mejilla y suspiré.

-¡Jasper!- Al escuchar el grito de la abuela Helen desde el corredor, ambos brincamos del susto.

-¡Voy en un momento Helen!- Gritó mi novio hacia la puerta sin soltarme.

-¡¿Cómo que Helen? ¡A-BUE-LA! ¡Y quiero que vengas ahora!- Jazz puso los ojos en blanco y luego me besó el cuello.

Jasper salió de la habitación, mientras escuchaba cómo Helen regañaba a mi novio y a mi hermano por no ayudar a instalarse a Edward y a Bella, decidí acomodar mis cosas y tomar un baño.

El baño fue muy agradable y me quitó todo el cansancio. Me vestí y decidí acomodar toda mi ropa y zapatos en el gran guardarropa.

-¿Se puede?- Dijo Helen tocando la puerta de la habitación.

-Por supuesto Helen, pasa por favor.

La abuela de mi novio tenía exactamente la misma sonrisa cálida y encantadora de Esme.

-¿Te sientes cómoda cariño? ¿Hay algo que necesites?- Preguntó muy preocupada.

-Oh, no Helen, todo es increíble.- Dije realmente agradecida. Se acercó a mí y tomó mis manos entre las suyas.

-Estoy encantada de tenerlos aquí a todos ustedes… Además, extrañaba muchísimo a esos dos niños chiflados.- Dijo con una melodiosa risa.

-Sí y ellos también los extrañaban mucho a ustedes. Y yo moría por conocerlos a ti y a Ben.

-Eres más linda en persona, que por teléfono.- Bromeó.- También moría por conocerte. Debo admitir que, bueno… Me sorprendió un poco verlos a Jasper y a ti como… pareja. No imaginé.

Me mordí el labio y sentí como me ruboricé. Le dediqué la mirada que un niño le dedica a su maestro cuando no sabe la lección.

-Es… es que… solo sucedió

-Oh, cariño. No tienes por qué darme explicaciones. Mi nieto es muy atractivo.- Bromeó guiñando un ojo.

Reí como boba, es que su nieto no solo era atractivo, sino, era el hombre más tierno, atento, amoroso, maduro y sexy de todo el planeta.

-Pues sí.- Respondí.- Entre muchas de sus cualidades está el ser atractivo.- Suspiré.- Pero lo que más amo de él es… es ese corazón de oro que tiene.

Helen sonrió.- Eres tan dulce, Alice y no me hace falta conocerte años, para estar más que segura de que tú también tienes un corazón de oro.- Helen se quedó pensativa.- Alice, quisiera agradecerte.

Saqué los ojos como platos.- ¿A… a mí? Pero por qu…

-Porque cariño, hace tiempo no veía felicidad, ni esperanza en los ojos de mi nieto.

-Al contrario Helen. Yo soy la que le agradezco al cielo por ponerlo en mi camino. No imaginas cómo me ha cambiado la vida.

Helen me abrazó y besó mi frente, sus ojos estaban lacrimosos.

-Alice.- Dijo Jazz entrando por la puerta.- Ah, lo siento ¿Interrumpí?

-No cariño.- Dijo Helen abrazando a su nieto

-Ben…- Helen le propinó un manotazo en el estómago a Jasper, se quejó.- El abuelo quiere que bajemos a cenar.

Dicho y hecho, bajamos y tomamos un lugar el comedor, mis amigas y yo estábamos encantadas con todas las atenciones. La cena fue un tiempo muy agradable, Emmett y Ben, se encargaron de hacernos reír toda la noche con sus bromas, ambos eran el alma de la fiesta. Al parecer Jazz tenía más herencia de Helen, ambos eran tranquilos y muy atentos.

La conversación era tan amena que dieron las 12 y las anécdotas de la niñez de Jasper y Emmett no paraban.

-Y recuerdas, cariño. Cuando ambos se quitaban la ropa y la arrojaban para nadar tal y como Dios los mandó al mundo.- Dijo Ben entre risotadas.

-¡Abuelo! ¡Eso suena tan Gay!- Exclamó Emmett molesto

-¡Tengo tanto material!-Exclamó Edward riendo, mientras Jasper y Emmett le miraban con odio.

-¿Quién era el más travieso?-Preguntó Rose conociendo ya la respuesta

-Emmett.- Aseveraron Helen y Ben al unísono

-Lo cierto es que Jasper también era muy travieso…-Confesó la abuela

-Era astuto… Lo que él hacía era echarle la culpa de sus travesuras a Emmett. Jasper se veía como todo un querubín, con su cabello color miel y sus inocentes ojitos azules que compraban al que quisiese.- Dijo el abuelo

-Pero es que imagino que el expediente de Emmett era terrible.- Dijo Bella riendo

-Sí… y eso me ayudaba mucho.- Admitió Jasper con suficiencia.

-Ya lo creo.- Dije mientras negaba con la cabeza riendo.

-Incluso Jasper fue el culpable del terror que Emmett le tiene a las cucarachas.- Dijo Helen mirando a Jazz enarcando una ceja.

El rostro de Em se contrajo solo con escuchar aquella palabra.

-Tomó sin permiso mi colección de soldados y le arrancó la cabeza al Teniente Kingsley.- Dijo Jasper mirando con rencor a mi hermano.

-Tuvo que sacrificarse.- Dijo Emmett encogiéndose de hombros.

-Pero y ¿Qué hiciste con las cucarachas?- Preguntó Edward

-Se tomó el trabajo de regar cucarachas bajo las mantas de la cama de Emmett y el pobre niño casi muere de un infarto...

-Creo que ya es suficiente.- Dijo Emmett estremeciéndose mientras Jazz reía.

Finalmente, los chicos y el abuelo Ben, decidieron quedarse para jugar una partida de rummy. Mientras que nosotras nos retiramos para ir a descansar. Estaba más que contenta que pensé que no podría dormir de la emoción, pero la cama era tan cómoda, que caí en un profundo sueño.


Hola chicas!

Waaaaaaaaa! estoy tan emocionada con el viaje a Texas!... cada día se pone mejor! ya lo verán ;)

Gracias por sus reviews! Me hace feliz que les guste tanto la historia!

No pensé que la historia se alargaría tanto... pero las ideas surgen y surgen xD

Las amo!

xoxo

Cris

Pd: ¡¿Quién podría resuistirse al pequeño querubín Jasper? ajajajajajajaja xD