Desperté temprano, como de costumbre, lo cierto es que por más que quisiese dormir hasta tarde nunca lo lograba. Además, tanta era mi emoción, que me levanté de un brinco de la cama para tomar una ducha.
Cuando estuve lista, fui directo a la habitación de mi novio para despertarlo. Entré y la cama estaba tendida, todavía era temprano y eso se me hizo extraño. Fui para ver a Emmett y encontré lo mismo. ¿Dónde se habían metido? Fui a la habitación de Rose y mi amiga aún dormía, fui a la habitación de Bella y la desperté.
-¡No es justo! ¡Se supone que son mis vacaciones!- Se quejó.
-Es que no encuentro ni a Emmett ni a Jasper.
-¿Y Edward?
-No voy a irrumpir en la habitación de tu novio.- Refunfuñé.- Tú lo harás.- Añadí sonriendo.
-¡Ya voy!- Bella se levantó y fuimos hasta la habitación de Edward, encontrando todo un desorden.
-Qué extraño…
-¿Puedo regresar a dormir?- Dijo Bella con rostro de pocos amigos
Asentí con un puchero, mi amiga puso los ojos en blanco y volvió a su habitación a dormir.
Caminé hacia el corredor al escuchar música y mientras bajaba, percibí el delicioso aroma a tostadas, huevos y café. Fui hacia la cocina y encontré a los chicos haciendo el desayuno mientras el abuelo Ben les dirigía. El cuadro era encantador pero muy gracioso. Emmett tenía rostro de desfallecimiento mientras batía huevos en un tazón. Jasper tenía el ceño fruncido y se veía semidormido mientras picaba fruta en cuadraditos. Edward no dejaba de bostezar mientas batía la masa para hotcakes.
-¡Alice! ¡Sí que te levantas temprano!- Exclamó muy dichoso Ben al notar mi presencia.
-Buenos días Ben, hola chicos ¿Y qué es todo esto?- Pregunté riendo.
-Mis nietos y yo quisimos darles una sorpresa preparándoles el desayuno.- Dijo Ben sonriendo, mientras Jasper y Emmett lo miraban con rostro de pocos amigos.
-El abuelo nos obligó.- Dijo Emmett haciendo una mueca.
-Y Edward quiso colaborar.- Dijo Jasper riendo entre dientes.
-Sí claro.- Dijo Ed con tono irónico.- Tu hermano y tu novio me arrebataron las mantas y me obligaron a…- Un bostezo interrumpió su idea.
-Menos palabras Edward ¡sigue batiendo!- Dijo el abuelo.
-Jazzy, que tiernos son.- Dije yendo directamente a abrazar a mi novio, él besó mi frente y sonrió.- ¿Te ayudo en algo, amor?-Pregunté, él asintió y me acercó un tazón con fresas.
-De ninguna manera, linda.- Interrumpió el abuelo Ben.
Insistí en ayudar pero Ben me sacó de la cocina, así que fui hasta la estancia. Me di cuenta de detalles en los que no había reparado ¿Cómo pude ser tan distraída? Había una gran cantidad de portarretratos, me acerqué a mirar las fotografías y me encontré con grandes sorpresas. El marco más grande y bonito, tenía una foto familiar. Esa sonrisa inconfundible era la de Ben, a su lado, muy elegante estaba Helen sosteniéndole del brazo.
A los costados dos bellísimas chicas engalanaban la fotografía. Esme, quien estaba al costado de Ben y al costado de Helen, estaba Amber, la madre de Jazz. No era la primara vez que veía una foto suya, era una mujer bellísima y por lo que Jasper me ha comentado sobre ella, sé que no solo lo era externamente.
Una fotografía captó mi atención de repente. Eran dos pequeños, tal vez de 6 o 7 años, uno blondo y otro moreno, sentados sobre la hierba bajo la sombra de un árbol. Uno de ellos, rodeaba con su brazo los hombros del rubio y con el otro sostenía un balón de futbol americano. Mientras el otro pequeño, fue captado por la cámara justo cuando soltaba una carcajada que dejaba al descubierto un agujero, supongo que se le caería su primer diente de leche.
¡Debo tener esa fotografía! Espero que Helen sea buena y me la regale, imagino que tiene una infinidad de fotografías de sus dos únicos nietos. Sobre una repisa encontré cuatro trofeos al primer lugar, todos por concursos de equitación, en medio de estos se encontraba una fotografía de Amber sobre un caballo. Quedé asombrada, la madre de mi novio era campeona de equitación y al tontorrón se le olvidó comentármelo. Bajo la repisa, encontré varios álbumes de fotos, pero decidí que lo mejor sería preguntarle primero a Helen si podía ojearlos.
Sin más que hacer, regresé para ver cómo iban los chicos, Ben lo tenía todo bajo control así que me senté apoyada al mesón sin perder de vista a mi príncipe. No podía evitar suspirar cada vez que lo miraba.
-Buenos días a todos.- Saludó Helen.- Cariño.- Añadió acercándose hacia Ben, quien tomó su mano y la beso. Al parecer se amaban muchísimo.- Vaya, huele muy bien.- Dijo contenta, para luego sentarse a mi lado y rodear cariñosamente con su brazo, mis hombros.
Las chicas despertaron y nuevamente todos estábamos reunidos en la mesa riendo. Al terminar, salimos para conocer la hacienda y sus alrededores. Ben había encargado a que ensillen caballos para que los chicos nos muestren el lugar. Yo no era la única que no sabía montar a caballo, mi amiga Rose no lo hacía hace mucho y Bella ni se diga.
Así que Jazz me ayudó a subir a Luna, la bellísima yegua color negro que era la favorita de Helen, para después subir él y ubicarse detrás de mí, así parecía que era yo quien la dirigía. Recorrimos los alrededores tranquilamente mirando el ganado a lo lejos. Jazz me relataba cómo fue que sus abuelos se convirtieren en hacendados de un lugar tan grande. Vimos a dos niños pequeños que jugaban pelota en un gran espacio verde. Imagino que eran los pequeños de los trabajadores, desmontamos porque Emmett insistió en unirse al juego.
-¡Encontró gente de su edad!- Bromeó Bella, mientras Edward le ayudaba a bajar del caballo
Edward y Jasper se unieron contentos al partido de balompié, mientras Rose, Bella y yo les animábamos. Nos percatamos que había a una pequeña niña con una muñequita en sus brazos, con la mirada muy triste, sentada sobre un tronco mirando el partido de los chicos. Rose fue directamente hacia ella. Es extraño que una persona impaciente y temperamental ame tanto a los niños. Se sentó junto a la pequeña y comenzó a charlar con ella, incluso consiguió hacerle reír. La trajo de la mano hacia donde estábamos Bella y yo.
-Ellas son Alice y Bella.- Nos presentó Rosalie.- Chicas, ella es Ana
-Hola Ana, que bonita eres.- Dije arrodillándome para tomarle de la mano
-¿Por qué estabas tan triste?- Preguntó Bella inclinándose
La pequeña hizo un puchero.- Es que los chicos no me dejaron jugar porque soy muy chiquita y… y porque soy niña.
-Sabes, si quieres jugar… vas a jugar.- Le aseguró Rose, quien de repente soltó un silbido e hizo parar el juego.
-¿Que sucede ángel mío?- Preguntó Emmett al estilo Shakespeare.
-Nos unimos al partido.- Dijo Rose caminando hacia ellos con Ana en los brazos.
Tomé de la mano a Bella para unirnos también.
-También nosotras.- Canturrié.
-Genial.- Dijo Edward sonriendo.
-Pero así como estamos, estamos bien.- Se quejó uno de los niños tirando de la playera de mi novio.
-Será más divertido si hay más jugadores, John.- Le dijo Jasper despeinándole.
-¡Que sea chicos contra chicas! Así les ganaremos.- Propuso el otro pequeño.
-¡Buena idea, Freddy!- Exclamó mi hermano frotándose las manos emocionado.
-No canten victoria.- Les advirtió Rosalie guiñándole el ojo a Em.
-¡Comencemos!- Exclamé emocionada.
Bella defendía la portería, así que yo estaría en la defensa, atenta a que ningún chico pudiese acercarse demasiado, mientas Rose se encargaría de la delantera con Ana. Los chicos eran más, así que estaban mejor organizados. Jazz protegería la portería, tenían a Edward y a John en la defensa, mientras que Em y Freddy se encargaban de la delantera.
El juego comenzó y Rose fue la primera en conseguir el balón, para darle un suave pase a Ana, quien nunca lo recibió pues Freddy se había encargado de interceptarlo. Se lo pasó a Emmett, quien luego al ver que Rose corría con toda la determinación a quitárselo, cedió el balón a John, quien envió un largo pase hacia Freddy, el cual nunca le llegó pues milagrosamente se lo intercepté.
No me había percatado, pero Edward estaba justo detrás de mí y consiguió quitarme el balón para ir muy campante hacia Bella, que le miró con rostro de súplica, entonces Ed se carcajeó y se la pasó a John, quien anotó un punto para los chicos.
Rosalie miró con rostro de pocos amigos a Bella.
-¡Es solo un niño! ¡Cómo dejase que la pelota pase!- Reclamaba Rosalie.
-¡Rose, amor, es solo un juego!- Exclamó Emmett abrazándola y levantándola por detrás.
-¡Vamos, ya dejen el drama y sigan jugando!- Dijo mi príncipe, muy animado por la momentánea victoria de su equipo. Le mostré la lengua.
El juego siguió su curso, Rosalie me ordenó que saliera de la defensa, para cederme el balón, pero en cuanto Edward se acercó, se lo devolví. Mi amiga corrió con todas sus fuerzas empujando a John y a Freddy, quienes habían intentado bloquearle para ir directo hacia la portería y patear. Mas fue en vano, pues mi Jazzy desafortunadamente, logró atajar el intento de gol.
Rosalie profirió un grito de histerismo, mientas mi novio reía con el balón en sus manos. Luego lo envió con un largo pase a Emmett, quien aprovechó la oportunidad para correr hacia nuestra portería.
-¡Auxilio!- Gritó Bella desesperada mientras mi hermano iba decidido a anotar otro punto para su equipo.- ¡Ayuda, ayuda, ayuda!-gritaba mi amiga al ver que todos se aglomeraron en su portería.
Corrí junto a Rosalie para tratar de quitarle el balón a mi hermano y al parecer, la suerte estaba conmigo porque ¡lo logré!
-¡Bien!- Exclamó Rose, luego le cedí el balón, dio media vuelta y fue directo a la portería de los chicos, la cual estaba indefensa, pues habían dejado a Jazz solo y todos se habían aglomerado en nuestro lado de la cancha.
-¡Oh! ¡mier…
-¡Emmett!- Le interrumpió Bella señalando a los niños.
-¡Mi hermosa novia anotará un gol!-Dijo mi hermano tratando de enmendarse. Sin embargo, Rose nuevamente había fallado.
El juego siguió su curso y Rose pudo robarle el balón a Edward, quien se había distraído con Bella cuando ella le había llamado.
-¡Concéntrate!- Exclamó Emmett propinándole un manotazo.
Ana quería tener más participación en el juego, así que corrió con todas sus fuerzas hacia la portería de los chicos donde el guardameta más sexy que he visto en toda mi vida, miraba a la niña lleno de ternura.
-¡Alice!- Exclamó Rose.- ¡Adelántate!
-Corrí para evitar a que Edward o Freddy logren cubrirme, Rose me envió un pase y justo cuando la pelota llegó a mis pies, Edward, Emmett, Freddy y John, ¡Se veían como una estampida de búfalos! ¡Y venían contra mí! Le cedí el balón a la pequeña Ana. Por lo menos sé que no pisotearían a la pequeña.
-¡Corre por tu vida cielo!- Exclamé
La pequeña corrió, pateó el balón con todas sus fuerzas, y este rodaba muy despacito por la hierba. Jazz sonrió e hizo todo un teatro arrojándose a la hierba, pero dejando pasar al balón, dándonos así, un punto a nuestro favor.
-¡Oh no!- Exclamó mi novio en el suelo.- ¡Ana, has anotado!-La pequeña reía, daba brincos y fue directo a abrazar a Rosalie. Emmett puso los ojos en blanco.
-¡Anoté un gol! ¡Yo solita!- Gritaba la pequeña emocionada.
No aguanté las ganas ¡es que mi novio es toda una dulzura! Tuvo un detalle tan tierno con la pequeña Ana. Fui a abrazarle.
-¡Eres tan tierno, amor!- Exclamé saltando a sus brazos. Me levantó y enrosqué mis piernas en su cintura y le di un beso.
-¡Ugh! ¡Asco!- Exclamaron John y Freddy al unísono, mientras Jazz y yo nos besábamos.
No pudimos concluir el juego porque los niños tuvieron que regresar a su casa para terminar sus tareas escolares, pero prometimos jugar para desempatar.
Regresamos a la casa contentos, los abuelos de Jazz estaban esperándonos con comida. Luego, los chicos y Rosalie fueron directo a jugar a la mesa de billar. Bella y yo preferimos quedarnos con la abuela. Mi amiga tomó uno de los libros de la biblioteca personal de la abuela y lo leía, mientras Helen y yo pintábamos. ¡Era genial! Me mostró muchos trucos increíbles con la pintura, mientras ella pintaba un lindo paisaje matinal, yo me dediqué a pintar a una pareja mirando el atardecer desde una ventana. Obviamente Helen se dio cuenta de que pareja se trataba y rió con ternura.
-¡Vamos! ¡Haremos un picnic!- Exclamó Emmett, quien apareció de repente y la atmosfera de tranquilidad, desapareció. Rose estaba a su lado abrazándole, Edward y Jazz llegaron también de repente.
-Pero va a anochecer.- Dijo Bella abrazando el libro que leía.
-Entonces quédate a leer con Ed.- Dijo mi malcriado hermano, la abuela le propinó un manotazo.
-Yo quiero terminar mi cuadro.- Dije haciendo un puchero. Jazz tomó un pincel con pintura amarilla y me manchó la nariz.-Vas a tener que limpiarlo.- Dije arrugando la nariz.
-Pero, no de la manera en la que siempre lo hago.- Luego caí en cuenta a lo que se refería mi novio y ambos comenzamos a reír. Mientras todos los presentes nos miraban como bichos raros.
- Chiste personal.- Dijo Jazz mientras se aclaraba la garganta muy serio.- Luego lo terminarás.- Añadió tomándome de la mano para levantarme y limpiar la punta de mi nariz.
Ben le entregó dos cestas a Emmett.
-¿Hiciste el favor que te pedí, abuelito?- Le preguntó mi hermano a su abuelo con rostro inocente.
-Sí, pero que no lo sepa la abuela.- Le susurró Ben.- Está dentro de una de las cestas.
-Por eso eres mi abuelo preferido.- Susurró Emmett contento. Ben rió y le propinó un codazo amistoso.
Salimos y ¡todo era mágico! Ayer no pude ver lo hermosa que se veía la casa cuando anochecía. La pileta se encendía y las luces creaban un efecto rojizo en el agua. Se encendían los faroles de toda la hacienda. Era un ambiente tan sencillo pero a la vez hermoso y muy, muy romántico. Caminamos hasta una de las áreas verdes y nos tendimos sobre la hierba para preparar las cosas del picnic nocturno.
Bella y Rose comenzaron a sacar las cosas se las cestas y encontraron una botella de champagne.
-¿Y esto?- Dijo Rose riendo, mientras sostenía ambas botellas
-Un detallito del abuelo.- Le respondió Em guiñando un ojo.- Pero eso sí, hay que mantenerlas fuera del alcance de Bella y de Alice.
-Yo me encargo de Alice.- Bromeó mi novio, besando mi mejilla. Puse los ojos en blanco
Edward se carcajeó y abrazó a su novia, quien lo miraba furiosa.- ¡Ya supérenlo!- Exclamó Bella molesta.
Todos nos sentamos sobre la tela, mientas reíamos y compartíamos la comida que Ben había empacado en las cestas. Emmett destapó la botella para hacer un brindis.
-Brindo por la amistad, la hermandad y el amor.- Dijo Emmett, quien al finalizar su frase, miró a Rosalie y soltó un suspiro. Todos reímos por lo cursi que sonó.
-Yo, brindo por las grandes oportunidades que nos da la vida de encontrar a esa persona especial.- Dijo Rosalie mirando a mi hermano. De pronto él la besó apasionada y locamente. Edward se aclaró la garganta y los enamorados se separaron con dificultad.
-Brindo porque mi corazón siempre estará a salvo, si está con ella.- Dijo Edward tomando la mano de Bella.
-Y yo, porque pase lo que pase, siempre estaré a tu lado.- Dijo Bella dijo Bella abrazando fuertemente a su novio.
-Yo brindo por la oportunidad de conocerlos a todos ustedes y brindo porque después de tanto tiempo, finalmente siento que tengo esperanza.- Dijo mi novio mientras acariciaba mi mejilla y me cautivaba con su mirada.
-Y yo brindo, por cada problema, cada golpe, cada sonrisa, cada lágrima, que han hecho florecer nuestra amistad.- Acerqué más mi cabeza a la de mi novio y él tocó mi frente con la suya mientras sonreía.- También brindo por cada beso, cada caricia y cada gesto, que me han demostrado que el amor y la magia existen.
-¡Salud!- Exclamamos todos al unísono, mientras hacíamos sonar las copas.
Compartimos un momento muy agradable con nuestros amigos, creo que las burbujas de la bebida, comenzaron hacer su efecto en Rosalie, quien comenzó a correr con Emmett para evitar que él le rocíe el cabello con jarabe de chocolate.
Bella se quedó dormida en los brazos de Edward, así que él decidió que sería mejor instalarla en su habitación y la llevó en sus brazos.
Jazz y yo nos quedamos echados sobre la tela, mirando la infinidad de estrellas del cielo de Texas. Mi cabeza reposaba sobre su pecho y podía escuchar los latidos de su corazón, mientras él acariciaba mi cabello y con su otra mano, me mostraba las constelaciones.
-Y esa, es la Osa Mayor
-Wow.- Fue lo único que pude decir después de toda la clase de astrología. ¿Es que había algo que él no supiese?
El pecho de mi novio se agitaba, hasta que me di cuenta que todo el tiempo estuvo conteniendo la risa. Levanté mi cabeza para mirarle y luego estalló.
-Lo… lo… siento… era una bromita…lo siento, amor.- Dijo entre risas
-Tontorrón, mentiroso.- Le propiné un manotazo.
Me abrazó más fuerte.- No, eso solo fue una broma. Sabes que sería incapaz de mentirte… Te amo demasiado, como para hacerlo.
Suspiré.- Cada vez que dices cosas como esas. Parece como si fueses un príncipe azul que se escapó de un libro de cuentos de hadas.
-No lo creo, yo diría que soy el sapo que entró a tú cuento, te robó un beso y se trasformó en lo que soy ahora.
-No, Jazz.- Subí hasta tocar su nariz con la mía.- Tú nunca fuiste un sapo… Siempre, desde el primer día fuiste mí príncipe, el caballero valiente que me rescató de mí misma.
Mi novio rió entre dientes y tomó mi rostro con sus manos para besarme. Siempre lográbamos comunicarnos cuando nos besábamos. Podíamos sentir todo lo que el uno anhelaba del otro, me atrevería a decir que incluso sentíamos lo que el otro sentía en ese momento. Emoción, felicidad, confusión, tristeza, necesidad o deseo.
Habíamos creado una conexión tan especial que me daba la certeza de que lo que sentíamos era amor. Era algo inexplicable, no es algo pasajero o una tonta ilusión adolescente, lo que tengo con Jasper va mucho más allá. Es algo profundo, es como si hubiese sido creada para amarle y hacerle feliz. Es como si hubiese sido creada solo para él.
Nos separamos para recuperar el aliento, besé su mentón y luego su cuello.
-Te amo.- Me susurró
-Y yo te amo a ti.- Dije, para después estremecerme cuando un viento frío sopló contra mi espalda
-Creo que es mejor que entremos.- Dijo mi novio levantándose para luego levantarme a mí.- Em ¿Se quedan más tiempo?
-¡Sí Jazz!… ¡Rose está algo hiperactiva!- Gritó Emmett a lo lejos
Jasper y yo fuimos caminando despacio hacia la casa. Los abuelos ya se habían ido a dormir pues ya era tarde y a ellos les gustaba mucho levantarse temprano. Mi novio me acompañó hasta la puerta de mi habitación. Le miré con ojos de cachorro, pues me besó y tenía toda la intensión de irse a su habitación. Puso los ojos en blanco y comenzó a reír.
-No vas a quedarte conmigo.- Dije haciendo un puchero.
-No se valen los pucheros, Alice.- Dijo riendo y negando con la cabeza.
- Jazzy.- Insistí tomándole de la mano y haciendo otro puchero.
-Solo hasta que te quedes dormida.- Me advirtió y sonreí satisfecha.
Entramos y mi novio se quitó los zapatos y se acomodó en la cama con los brazos de tras de la nuca. Iba a ponerme el pijama, pero no sabía si cambiarme frente a él o ir al tocador. Jazz se dio cuenta y sonrió.
-Si quieres puedo cubrirme los ojos…
-No seas tontito.- Le interrumpí.- además, ya te he dado un adelanto.- Dije encogiendo los hombros.
Decidí cambiarme frente a él. Me miraba sonriendo mientras tarareaba el ritmo de la típica canción de striptease a manera de broma, ambos reíamos.
Le golpeé con una de las almohadas y me acomodé a su lado para quedarme dormida.
Hola chicas!
Estoy feliz, feliz, feliz de haber podido actualizar! No se imaginan! las siguientes dos semanas que se me vienen, serán las más complicadas, porque estoy por terminar el semestre en la universidad! estoy feliz porque ya no seré novata xD Y podré entrar al club de periodismo de la universidad para escribir en la revistaaaaaaaa! eso me tiene dichosa!
Espero que les haya gustado mucho el capi! Es uno de mis favoritos! tiene de todo! espero que hayan disfrutado del partido de fútbol (y no, no tiene nada que ver con el mundial xD) Soy pésima para ese deporte, así que espero haberlo narrado bien =)
El proximo capi...se pondrá mejor! se los aseguro!
Gracias por seguir leyendo! y gracias por todos sus reviews!
xoxo
Cris
