Desperté y al parecer Jazz se había ido una vez que me quedé dormida. Decidí tomar una ducha y vestirme para bajar y terminar mi cuadro.
Una vez lista, salí de la habitación y encontré que Helen estaba bien despierta, al igual que yo lista para preparar el desayuno.
-Buenos Días, Helen.- Dije acercándome para abrazarle.
-Buenos días cariño.- Dijo besando mi mejilla y correspondiendo mi abrazo.
-¿Quieres que te ayude?- Pregunté lista para hacer lo que me pidiese.
-Sería fabuloso, cariño. Además necesito ayuda para preparar un buen desayuno parar tanta gente.- Dijo sonriendo gustosa.
-Imagino que querrán más ayuda.- Dijo Rosalie, quien acababa de entrar muy campante a la cocina.
-Buenos días cariño.- Saludó Helen a mi amiga.
-Buenos días abuela Helen, hola Alice.- Dijo mi amiga con una gran sonrisa iluminándole el rostro.
-Hola Rose… ¿Qué haces despierta tan temprano?- Pregunté asombrada.
-Dormí muy bien anoche… Soñé con tu hermano toda la noche.- Susurró Rose
-Yo lo hubiese considerado una pesadilla.- Dijo la abuela mientras se acercaba con un tazón con harina. Rosalie sacó los ojos como platos, no se imaginó que Helen le había escuchado y yo solté una carcajada.
-Eh… yo…
-Tranquila, Rose.- Dijo Helen riendo, luego suspiró con nostalgia.- ¿Saben? A mis hijas y a mí, nos gustaba mucho la cocina y nos encantaba inventar nuevas recetas. Nos reuníamos y preparábamos postres. Era divertido pues teníamos la oportunidad de conversar de todo un poco. Bueno, sobre todo de muchachos.- Dijo Helen guiñándole un ojo a Rose.
-Suelo hacer lo mismo con Esme, claro, solo en ocasiones especiales porque la mayor parte de tiempo, Gloria se encarga de todo.
-La verdad es que nunca he visto a mi madre en la cocina.- Dijo Rose haciendo una mueca.
-Extraño esos tiempos.- Dijo Helen agachando la cabeza.
Imagino lo duro que debió ser para Ben y para Helen el perder a su hija Amber. Y haber sido testigos de cómo Jasper reaccionó ante aquella situación. También, debe ser difícil para ambos, el que Esme no los visite con frecuencia.
Le tomé de la mano y la miré a los ojos. Luego ella me sonrió.
-Estoy bien.- Susurró.
-¿En qué puedo ayudarles?- Preguntó Rose acercándose más hacia nosotras.
-Buenos días Helen, hola chicas.- Dijo Bella entrando a la cocina todavía en pijamas.
-¡Genial! Tenemos más ayuda.- Dije emocionada.
-Venía por un vaso con agua, pero… subo a cambiarme y regreso.- Dijo Bella sonriendo.
Dicho y hecho, la abuela encendió la radio y nos enseñó a mis amigas y a mí, su receta para los muffins perfectos, los "muffins mágicos chocolatosos" Bautizados así por Jasper y Emmett.
Compartir tiempo con Helen era maravilloso, ella era tan tierna, paciente y toda una dama. Sus consejos eran muy sabios, pero a la vez, muy graciosos.
-Así que si un lechuguino se acerca a ustedes con la apariencia de mírame nena… soy lo mejor que puedes encontrar.- Dijo imitando la voz del típico galán.- Y les pregunta ¿Dónde has estado todo este tiempo, preciosa? Ustedes deben responder… Escondiéndome de ti.
Las tres reíamos sin parar junto a Helen.- Pero bueno, no creo que sea el caso de ustedes. Tienen a su lado a unos chicos muy tiernos y buenos. Y no solo lo digo por mis nietos, Bella.- Dijo propinándole un codazo amistoso a mi amiga, quien sonrió tímidamente.
-Es cierto.- Dijo Bella asintiendo.
-He visto cómo esos muchachos las miran.- Helen rió entre dientes.- Y también he visto cómo ustedes los miran a ellos. ¿Sabían que Ben y yo nos conocíamos desde la escuela primaria?
-No puede ser.- Dijo Rose sonriendo asombrada.
-Sí, Rose… y al principio no nos llevábamos nada bien.
-Esa historia se me hace familiar.- Dijo Bella mirando a Rosalie.
-Pero el tiempo se encargó y ahora, es el compañero de mi vejez.- Dijo Helen con tanta ternura, que me hizo suspirar, e imaginarme cómo sería la vida si Jazz y yo nos casáramos, tendríamos hijos y luego, cómo seríamos de viejecitos. Sonreí ante la idea.
-Alice acaba de imaginarse el cuadro con Jazz.- Dijo Rosalie riendo. Le mostré la lengua.
-Y luego ¿cómo llegaron a la conclusión de que se amaban?- Preguntó Bella.
Helen rió.- Porque lo sientes, cariño. Además, porque sabes que esa persona sería capaz de hacer lo que sea por ti y tú serías capaz de todo por esa persona. Ben y yo, prácticamente nos conocíamos de toda la vida. Y nos dimos cuenta de que él estaba exactamente diseñado para mí, como yo lo estaba para él.
Todas suspiramos al unísono y Helen soltó una carcajada. - De veras que están enamoradas.- Dijo sonriendo y negando con la cabeza.
Continuamos poniendo la mesa, los chicos bajaron y entraron al comedor. Edward fue el primero en entrar.
-Buenos días Helen. Hola chicas… Mmm ¿Qué es eso que huele tan bien?- Preguntó maravillado, caminando hasta su novia para abrazarla.
Seguido de Edward, Jasper y Emmett entraron al comedor, muy ansiosos.
-¡Muffins mágicos chocolatosos!- Exclamaron emocionadísimos.
-¡¿Qué?- Preguntó Edward con una mueca.
Bella enroscó los brazos en el cuello de su novio.- Muffins mágicos chocolatosos.- Le respondió.
-Aprendí a hacerlos.- Dijo Rose con suficiencia.
Emmett profirió un gruñido y corrió a abrazar a Rosalie para besarle. Mi novio se acercó a mí, me tomó de la cintura y me beso.
-Buenos días princesa.- Me dijo Jazz abrazándome.
-Y qué… ¡¿no merezco también un beso?- Dijo Helen con sus manos en la cintura.
Jasper y Emmett rieron y fueron a besar la mejilla de su abuela.
-¡Muy buenos días chicos!- Exclamó Ben muy contento entrando al comedor.- ¡Vaya desayuno!- Añadió. Se dirigió hacia Helen y la abrazó.
-Adelante chicos… tomen asiento.- Nos invitó la abuela.
Emmett y Jasper, no exageraban al bautizar de esa manera a los muffins de la abuela Helen. De verdad, estaban para chuparse los dedos ¡Creo que comí tres!
Rosalie trataba de resistirse a comer un segundo pastelillo, no paraba de mirar con deseo la bandeja que los contenía. Los chicos, disfrutaron mucho comiéndoselos uno tras otro. Ben nos comentaba sobre los negocios de la hacienda y lo que pensaba hacer a futuro con las tierras. El abuelo quería que los días que nos quedaban, nos la pasemos muy bien.
Hoy por la tarde iríamos al rodeo de Texas, Ben había conseguido entradas para el espectáculo y los chicos se alegraron mucho. Al igual que yo, pues jamás había asistido a un evento de esa índole. Helen recordó lo bien que la pasaban yendo al rodeo cuando Jasper y Emmett eran pequeños.
-¿Y Recuerdas cuando llevábamos a los niños para acampar?- Preguntó Helen cambiando el tema.
-Oh por supuesto que sí.- Dijo Ben con una risita burlona, mientras Jasper y Emmett le miraban con reproche.
-¡Oh, aquí viene otra anécdota!- Dijo Edward riendo. Vamos Ben, cuéntanos.
-Bien, debido a tu insistencia, querido Edward, les contaré.
-¡Que hicieron!- Exclamó Rose ansiosa.
-Trataron de pasarse de listos con el abuelo, pero no pudieron. Así que les di un buen escarmiento.
-¿Qué hiciste?- Preguntó Bella sonriendo.
-Nada en especial, solo puse una ardillita en su tienda de campaña mientras dormían.- Las carcajeadas comenzaron.
-¡Abuelo!- Interrumpió mi hermano.- ¡Eso no se parecía en nada a una ardilla!
-Abuelo, eso era una comadreja.- Dijo Jasper mirando a su abuelo con rostro de pocos amigos.
-¡Una comadreja!- Exclamé espantada, mientras los demás se carcajeaban.- ¿Y si les mordía?
-¡¿Qué no sabías que la comadreja le mordió a tu Jazzy el…
-¡Emmett!- Interrumpió Jasper a mi hermano.
-Trasero.- Remató Emmett riendo, contagiando a todos con sus carcajadas.
-Eso no hubiese pasado, si no la hubiese acorralado para tratar de defenderte y hacer que dejaras de llorar de una buena vez.- Espetó mi novio, mientras Emmett se rascaba la nuca.
-¡Emmett, tienes problemas con la naturaleza!- Exclamó Edward entre risotadas.
-Quieres…. Quieres decir que Emmett…- Rosalie no pudo completar la frase debido a la risa.
-Gritaba y corría de un lado a otro.- Dijo mi novio con suficiencia.
Todos reíamos con aquella anécdota, definitivamente, Ben siempre tenía algo bueno que contar.
-Y ¿qué les parece si mañana vamos de acampada?- Propuso Ben, tomando la servilleta de su regazo y poniéndola sobre la mesa.
-Me gusta la idea, querido.- Dijo Helen acariciando la mano de su esposo.- ¿Qué opinan muchachos?
-¡Es una idea genial!- Exclamó Emmett emocionado.
-¡Me encantaría!- Secundó Jazz.
-Buena idea.- Dijo Rosalie, mientras tomaba la mano de Em.
-¡Nunca he acampado, quiero hacerlo!- Dije aplaudiendo de emoción.
Edward miró a Bella y ella le sonrió y asintió.- Encantados.- Dijo Edward sonriendo.
-Entonces queda resuelto, partiremos por la tarde.- Dijo Ben frotándose las manos dichoso.
Luego de la amena charla y el delicioso desayuno, fuimos a pasear con Helen y con Ben a las huertas, mientras el abuelo nos explicaba qué tipo de hortalizas se daban, la abuela nos presentaba a las personas que trabajaban ahí. No creía que fuese algo necesario, pero se notaba que para Helen, esta gente era muy importante.
Íbamos a entrar al invernadero de Helen, pero sus malcriados nietos pusieron mala cara. Así que Helen se quedó con Ben y fuimos a seguir paseando. Jazz y yo nos separamos de los chicos y fuimos a la caballeriza. Quedé impresionada con los hermosos caballos quartes, que al parecer se encontraban en excelentes condiciones y muy consentidos.
Fui directo a acariciar a Luna, la bellísima yegua que montamos Jasper y yo el día de ayer.
-¡Es bellísima!- Exclamé emocionada, abracé a mi novio por la cintura y le miré a los ojos.- Jazzy ¡nunca me dijiste que Amber era campeona de equitación!
-Ah, viste los trofeos.- Dijo sonriendo.- Nunca vino al caso.
-Supongo.- Dije enarcando una ceja.- Entonces ¿Me enseñas a montar?- Pregunté animada.
Jasper rió.- Quieres aprenderlo todo.- Dijo mientras me hacía cosquillas.
-Hey… ya… ¡para!- Mi novio dejó las cosquillas y me abrazó por detrás, reposando su mentón en mi hombro.- Ahora que lo recuerdo… todavía tengo pendientes unas lecciones de guitarra.
-Ah, es cierto.- Continuamos avanzando, en la misma postura, él envolviéndome con sus brazos y guiándome hacia el otro extremo de la caballeriza. Terminé frente a un caballo enorme y majestuoso. Tenía un bellísimo color marrón y una larga crin negra, era un animal extremadamente gallardo.
-Este, es Prince.- Dijo Jazz dándole palmaditas en el lomo del caballo.
Me acerqué con sutileza para acariciar el lomo del animal.- Es… es… wow.- Quedé boquiabierta.
Jazz rió entre dientes.- Fue un regalo que le hizo el abuelo Ben a mi madre. No solo es hermoso, sino muy veloz.
Jasper me ayudo a subir al caballo, el estómago se me revolvió de pánico, pues el animal era enorme y además, Jazz no estaba montándolo conmigo. Sino que se dedicó a guiar al animal de las bridas mientras él caminaba.
Mi novio me platicaba acerca de lo mucho que su madre amaba a los caballos y que fue ella quien le enseñó a Emmett y a Jazz a montar. De repente comenzó a darme mucho calor y tenía un malestar en el estómago. Me quité la chaqueta que llevaba y mi novio la tomó.
-¡Estás pálida!- Exclamó deteniéndose horrorizado.- ¿Alice te encuentras bien?
No iba a mentirle, de verdad me sentía muy mal.
-No, Jazz… siento que tengo náuseas. Y me duele el estómago.- Dije poniendo una mano sobre mi vientre.
Automáticamente Jasper se subió al caballo y me llevó directo a la casa de sus abuelos. Mi amado Jazz, tenía que exagerar la situación como siempre, me tomó en brazos para bajarme del caballo. La abuela nos miró preocupada, una vez que entramos a la casa.
-No es para tanto, Jasper.- Dije avergonzada, mientras mi novio continuó caminando hacia la estancia. Mi novio bufó y me besó la mejilla.
Helen y Ben, quienes estaban sentados en el sofá leyendo tranquilos, se acercaron a nosotros.
-¡¿Que ha pasado cariño?- Exclamó la abuela preocupada.
-¿Qué sucedió Jasper? –Preguntó Ben.
-Solo es dolor de estómago, pero Jasper piensa que no puedo caminar.- Dije tratando de parecer enfadada.- Tontorrón sobreprotector.- Le dije a mi novio, mientras el sonreía y ponía los ojos en blanco.
-Voy a llevarla a su habitación.- Dijo Jasper caminando hacia las escaleras, directo a la habitación.
Una vez en la ahí, mi novio me situó sobre la cama, me quitó los zapatos y se sentó a mi lado.
-Exageras.- Le dije con gesto de dolor.
-¿Te duele mucho?- Preguntó Jasper sin prestar atención a mis reclamos.
-Sí.- Dije mientras me abrazaba con fuerza el estómago.
Los abuelos de Jasper entraron a la habitación, Helen me acarició el rostro, imagino que medía mi temperatura.
-Me temo que no podremos ir al espectáculo.- Dijo Ben mirándome con compasión. Una estridente voz interrumpió la tranquilidad.
-¡No! ¡¿Por qué? ¡¿Por qué? ¡Abuelito!-Se quejó Emmett como todo un niño malcriado.
-Emmett, la pequeña Alice se siente mal.- Dijo Helen.
-Pero que ella se quede y listo…
-¿Qué sucedió?- Preguntó Bella entrando junto a Edward y Rosalie.
-Alice se siente mal, le duele el estómago.- Respondió Jazz apesadumbrado.
-Apuesto a que su estómago no resistió tantos muffins mágicos chocolatosos.- Dijo Emmett con tono burlón.
-No comió tantos como tú.- Me defendió Bella.
-¡Sí que lo hizo!- Dijo Rosalie en defensa de Em.
-¡¿Pueden dejar de hablar de comida?-Exclamé hastiada.
-El abuelo dice que no iremos a ver el rodeo de Texas.- Dijo Em yendo hacia Rosalie para abrazarle.
-¿Y si vamos mañana?-Preguntó Edward.
-Que considerado eres cariño, pero…
-El abuelo ya tiene las entradas abuelita, además mañana vamos a acampar- Interrumpió Emmett a su abuela.
-Yo me quedaré a cuidar de ella, ustedes pueden ir.- Dijo Jasper muy sereno mientras acariciaba mi cabello.
-¡Genial! Que Jazz se quede de enfermero, problema resuelto.-Dijo Emmett sonriendo.
-¡¿Cómo puedes ser tan cretino?- Increpé.- Jazz tiene tantas ganas de ir, como las tienes tú Emmett.- Seguido de eso gemí de dolor.
-No tengo ningún problema.- Dijo Jasper mirando a sus abuelos.
-De ninguna manera.- Me opuse a la idea de que Jasper se quede cuidándome en lugar de divertirse con los chicos.- Estaré bien Jazz, solo necesito dormir.- Le mentí.
Lo cierto es que tenía muchas náuseas y este dolor solo se me pasaría si no expulsaba lo que estaba de más en mi organismo. Pero de ninguna manera quería hacer el ridículo aquí frente a todos.
-Cómo crees que iría sin ti.- Dijo Jazz con dulzura.- Alice solo vas necesitar descansar por un momento. Puedes tomar una píldora, dormir un poco y si se siente mejor, podemos alcanzarlos.-Añadió mi novio.
-¿Quieres decir que nosotros nos adelantemos?- Preguntó la abuela.
-Exacto. Alice y yo podemos ir una vez que ella se sienta mejor.-Explicó mi novio con una sonrisa.
-No es mala idea.- Dijo el abuelo mientras examinaba la situación.- Además, el trayecto hacia la arena de rodeo es muy largo y tedioso.
-Creo que sería lo mejor.- Secundó Rosalie.
-Bien, si lo quieren así…- Dijo la abuela encogiendo los hombros.- Les dejaremos las entradas y un auto para que después nos alcancen.
-Más te vale que cuides bien de ella.- Dijo la abuela Helen apuntando a Jasper con su índice.
-Sí señora.- Le respondió mi novio con mímica de un soldado acatando la orden de un superior.
Jazz se quedó a mi lado acariciando mi vientre y después de unos minutos, los abuelos y los chicos subieron a despedirse. Ben le dio a mi novio todas las indicaciones de cómo llegar hasta el lugar y partieron. Jasper miraba por la ventana y se despedía de los chicos con la mano, luego se giró y me sonrió.
- ¿Sientes frío?- Me preguntó y yo asentí.
Jasper se dirigió hacia la chimenea para prender fuego y además, tomó de un pequeño cofre, unas cuantas piñas de pino. Estas intensificaron la llama y además añadieron al ambiente un delicioso aroma a bosque. Se arrodilló en el suelo y puso su rostro muy cerca del mío.
-Te traeré un té y una píldora para que luego duermas.- Dijo cariñosamente mientras tomaba mi mano.
-Jazzy, eres muy dulce, gracias.- Le dije acariciando su mano y llevándola hacia mi mejilla. Él me sonrió y posó uno de sus dedos sobre mis labios.
-No tienes que agradecerme nada Alice.- Dijo ampliando su bella sonrisa que automáticamente lograba una mía como respuesta.
-Te amo.- Le dije acariciando su mejilla.
-Sabes que también te amo a ti.- Dijo rozando su nariz con la mía.- Y seré el enfermero más eficiente.- Dijo levantándose.
-Jazzy ¿Podrías hacer algo por mí?
-Cualquier cosa, amor.
-Traerías uno de los álbumes de la repisa. Quisiera ver las fotografías.- Dije con timidez.
-Seguro, enseguida te lo traigo.
Mi príncipe salió de la habitación y seguido de eso, el malestar se intensificó y las náuseas aumentaron. Ya no podía aguantar más, así que fui corriendo directo hacia el baño y pasó lo que tenía que pasar. Por lo menos Jazz no tuvo que ser testigo de esta porquería. Me levanté, lavé dos veces mis dientes y fui directamente a la cama, tal y como pensaba, eso me hizo sentir mejor.
Todavía me sentía asqueada, sabía que había guardado unas mentas en mi estuche de maquillaje, así que lo revisé. Y no solo me encontré con las mentas, sino que también había guardado ahí el preservativo que tomé del oso de peluche de mi hermano. Comencé a reír, porque sinceramente, no había recordado haberlo guardado en el bolsillo interno del estuche.
-Parece que te sientes mejor.- Interrumpió mi novio con una taza de té sobre un álbum color rojo.
-Un poquito mejor.- Dije sentándome para poder sostener la taza y el álbum sobre mi regazo. Jasper encendió el reproductor de música a un volumen suave, me acomodó la almohada y se recostó junto a mí luego de darme una píldora para que me la tome con el té.
Una vez que me lo terminé, Jazz abrió el álbum y comenzamos a ojear las fotografías. Mientras mi novio me relataba la historia que había detrás de estas, comencé a bostezar.
-¿Quieres tomar una siestecita?-Preguntó Jasper levantando con suavidad mi mentón para mirarme.
-Solo un poquito, pero ya me siento mejor, así que ¿por qué mejor no nos vamos?-Pregunté levantándome, mi novio rió entre dientes y me abrazó.
-Mejor duerme por un momento. Además deben estar comiendo algo en el camino, créeme que no nos estamos perdiendo de nada.- Me explicó Jasper con rostro de alivio.
Otro bostezo delató cuanto sueño tenía. Así que bien envuelta en las mantas y en los brazos de mi novio, con música suave y el calor del fuego, mis párpados fueron cediendo hasta cerrarse.
Hola amigas!
Las he extrañado muchísimo! perdón por haber desaparecido tanto tiempo... gracias por todos sus ánimos y sus abrazos a distancia, me animaron mucho! las amo! y de veras que signigican mucho para mí.
Oficialmente terminé mis clases! (excepto francés) y estoy contenta porque me exoneré con honores en todas las materias (No, no soy una nerd, es solo que me apasiona mucho mi carrea PERIODISMO! yay!)
*O* espero que les haya gustado el capi!
xoxo
Cris
