Me quedé paralizada y boquiabierta mirando los acusadores ojos de mi padre clavados sobre mí. Jasper reaccionó más rápido que yo.
-Carlisle…
Mi padre levantó la mano haciendo callar a Jasper, sin dejar de mirarme.
-Alice ¡Qué es lo que tienes en la cabeza! No puedo creer…
-Papá por favor…
-¿Por favor qué?
-Podemos explicarlo Carlisle –Dijo Jasper en tono cortés.
-¡Explicar qué! ¿Cómo piensas explicar esta falta de respeto?
-¿Qué pasa aquí? –Esme entró a mi habitación.
-Pasa que encontré a estos dos besándose.
-¿Qué? Pe… pero ¿Cómo? Jasper, que…
-Entonces ¿Es por Jasper que no quieres ir a Italia? –Mi padre se cruzó de brazos.
-¿Qué sucede? –Emmett entró a mi habitación.
-¿Tú sabías de esto Emmett?
Mi hermano nos miró y pilló lo que estaba pasando.
-Yo… -Agachó la mirada. –Sí mamá, lo sabía.
Esme gimió de rabia.
-¡Pero qué querías que haga! ¿Qué los separe como si fuesen niños pequeños? –Emmett estaba molesto. –Por favor mamá.
-¿Desde hace cuanto? –Preguntó Esme clavando sus pupilas en Jasper. -¿Desde que nos fuimos?
Negué con la cabeza.
-No puedo creerlo…
-Tía Esme, lo siento. Carlisle, perdón. Tal vez piensen que soy un irrespetuoso, un abusivo y todo lo que ustedes quieran. Pero… no pude evitarlo, las cosas simplemente se dieron y…
-¿Y qué hay de ti? ¿Qué es lo que tienes que decir? –Preguntó mi padre.
-No tengo que pedir perdón por haberme enamorado. Eso es ridículo. –Tomé la mano de mi novio y la estreché con fuerza.
Emmett sonrió y se paró junto a mí.
-Espero que cancelen ese viaje a Italia porque…
-Cierra la boca Emmett. –Le interrumpió su madre. –Ves lo que has causado Jasper, ahora Alice no quiere ir…
Mi padre bufó. –Ella viaja porque viaja…
-Lo hará. –Interrumpió mi novio con firmeza. -¿Cómo han podido pensar que voy a oponerme? –Añadió con frustración. –Yo amo a Alice. Yo quiero lo mejor para ella y sé, que esta es la oportunidad de su vida.
Todos nos quedamos en silencio, los rostros de Esme y de mi padre se serenaron.
-¿Es cierto que irás? –Preguntó mi padre mirándome.
Abracé a mi novio y él me miró con rostro tranquilo y asintió una vez. Los ojos se me llenaron de lágrimas, tenía un amargo nudo en la garganta. Miré a mi padre y asentí.
Jasper POV
Alice tuvo que darles la noticia a nuestros amigos. Y como era de esperarse, todo fue muy doloroso. Bella se echó a llorar y Rosalie se enfureció, incluso me echó la culpa por no haber tratado de evitar esto de alguna manera. No me lo tomé personal, pues entendía que Alice era su mejor amiga, casi su hermana menor.
-¡Es que no puede ser posible! Y qué… ¿Tú tampoco hiciste nada Emmett?
-Lo intenté, Rose pero como siempre, me mandaron a callar.
-Alice ¡pero es importante lo que tú quieres! –exclamó Bella con los ojos hinchados y rojos. Su novio la abrazó.
-Yo… -Mi novia comenzó a llorar, la tomé en mis brazos.
-¡Contentos! –Me hicieron enfurecer, se supone que son sus amigos… deberían querer lo mejor para Alice, al igual que yo.
Mi princesa hundió su rostro en mi pecho.
-Hermanita… te queremos y pase lo que pase, si tú estás bien, todos estaremos bien.
-Emmett tiene razón, Alice. –secundó Edward.
Las chicas se sintieron muy mal después de la noticia y, no era para menos. Mi novia se limpió las lágrimas y las miró.
-Lo ves, Bella, deberías sentirte culpable por haberte negado a salir de compras conmigo cuando podíamos. –Mi novia intentó bromear. Se dirigió abrazarla.
Rosalie continuó culpándome, pero Alice, con una sonrisa en el rostro, le hizo entrar en razón. Por supuesto que no con aquella sonrisa radiante y llena de vida, sino, con una sonrisa en la que la alegría no le llegaba a los ojos. En casa, el ambiente era tenso, más que tenso, era extraño. Mi tía intentó hablar conmigo y con Alice sobre nuestra relación, fue comprensiva. Fue un alivio no haber tenido que hablarlo con Carlisle, claro que tía Esme se encargaría de ponerle al tanto de la situación, pero hubiese sido muy incómodo explicárselo a él.
Los días pasaban y en cada una de mis clases, estaba totalmente desenfocado. Sencillamente, ahora más que nunca necesitaba estar con Alice todo el tiempo. No podía separarme de ella a centímetros. Incluso eso nos traía algo de problemas en casa. Sé que no era el único que se sentía así, pues Alice sentía exactamente lo mismo.
-Señor Whitlock –el maestro se paró frente a mí. –Supongo que no sabe la respuesta.
-Eh, yo… -Negué con la cabeza. Me apoyé sobre mi brazo y miré hacia la ventana. Ella estaba ahí echada en el césped junto a Bella. Me miró y de pronto sonrió contenta, se paró y comenzó a agitar los brazos haciéndome señal de que saliera de clase.
Y no perdí el tiempo, levanté mi mano y pedí permiso para salir a la enfermería. Bajé las escaleras ansioso por ir a su encuentro y chocamos en el pasillo. Mi princesa se carcajeó y me abrazó fuerte, besé su coronilla y pude oler el delicioso aroma de su cabello.
-¿Hora libre? –Pregunté acariciando su rostro.
-Sí Jazzy –dijo sonriente. -¿Interrumpí una clase importante? –Preguntó preocupada. Reí, cada una de sus expresiones eran realmente encantadoras.
-No amor, además no podía concentrarme.
Frunció los labios. –Me sucede lo mismo.
Besé sus labios. Esos preciosos labios que siempre sabían dulces, mientras ella se aferraba más a mí. Siempre tenía que ser yo quien detenga el momento, es que, cuando Alice intensificaba sus besos… ¡Demonios, que cosas pasaban por mi mente! Me separé un poco de ella, pues no estaría bien dar un espectáculo en el pasillo del instituto.
De repente, tuve una idea. Desde que la conozco, no soy el mismo, ella solía decirme que la locura es contagiosa, pues tal vez. Y me encanta. Tomé su mano y comenzamos a caminar con prisa por el pasillo.
-¿Qué haces? –Preguntó pizpireta – ¡Adoro esa media sonrisa!
-De repente, me dieron ganas de… no sé… pasear por la playa…
Se detuvo y me miró con sus ojos como platos. – ¿Vamos a fugarnos? –Preguntó emocionada, pero incrédula.
-¿Tú qué crees?
-¡Aw! –Exclamó saltando a mis brazos. Ambos reímos, como aquella noche en la que nos escapamos de su casa para ir a la playa en la madrugada. Corrimos hacia el aparcamiento y fuimos a la playa en mi motocicleta.
Una vez ahí, mi preciosa novia y yo caminamos tomados de la mano por la orilla del mar. Nos detuvimos para sentarnos sobre la tibia arena. Alice comenzó a dibujar con su dedo, pequeños corazones en la superficie.
Esta situación me dolía mucho. Sin embargo, entendía que a ella, le dolía muchísimo más que a mí, pues estaría lejos de su familia, de sus amigos, además, estaría sola en un país desconocido. Conocería nuevos lugares, una nueva cultura, conocería gente nueva… tal vez chicos nue…
Su risa interrumpió mis pensamientos.
-¿En qué estás pensando?
-Solo te miro –le mentí.
Puso los ojos en blanco –Entonces, ¿Por qué frunces el ceño? –volvió a reír.
La acerqué más a mí y suspiró. De veras que extrañaría todo esto, sé que si le digo que no quisiera que se vaya y que me sintiera vacío sin ella, haría lo imposible por quedarse. No puedo hacer eso, además, me parece que aquel sueño de viajar, seguía latente.
Alice frunció los labios. –Deja de pensar en el estúpido viaje.
-¿Cómo sabías que pensaba en eso?
-Porque te conozco Jazz. Tu rostro siempre te delata. –Mi novia tomó mi rostro con sus suaves manos y me acarició.
Le robé un beso, no tenía sentido hablar sobre su partida, si todavía la tenía en mis brazos, si todavía podía sentir su aliento y tocar su piel. Si todavía podía mirar sus ojos y disfrutar el sonido de su voz y su risa.
-Quiero que estas semanas, sean las mejores. –Susurró juntando su frente con la mía.
Y así fue, Alice trataba de disfrutar estos días al máximo. No solamente por ella, sino que también para sus amigos y para mí. Se daba tiempo para todo; ir de compras con las chicas, ayudarle a Bella a escoger las fotos de anuario, animar los partidos, molestar a Emmett. Incluso me acompañaba a los ensayos con la banda del instituto, ella lograba calmarme cuando lo único que quería era asesinar a los muchachos cuando se equivocaban.
-¿Por qué me metí en esto? –Me golpeé la frente.
Mi novia rió. – ¡Porque me quieres! –me besó y luego caminó hacia adelante. –Ahora, chicos… ¡una vez más!
Suspiré mientras la miraba. ¿Cómo era capaz de simplificar las cosas? ¿Cómo era capaz de transmitir tanta efusividad? ¿Cómo lograba hacerme reír? Pues así es ella… y por eso la amo tanto.
En casa, mi bella Alice evitaba a su padre, su relación no era la misma, se que las cosas no deberían ser así. Una vez intenté convencerla de que Carlisle quiere lo mejor para ella, pero no ahondé en aquella situación, y tampoco le dije que debería contentarse con él. Porque ¿Cómo decírselo? Me refiero a que ¿Con qué cara puedo decirle que arregle las cosas con su padre?
Carlisle se ha sentido muy mal con esta situación, tanto que incluso nos ha dado más privacidad y se ha tomado mejor lo de nuestra relación. Claro que no fue nada fácil gracias a mi maldito pasado, pues él sabía en las cosas que me había metido y lo rebelde que fui, además, sabía lo que intenté hacer con mi vida.
-Jasper –el padre de mi novia se sentía tan incómodo como yo. Me había invitado a tomar un café, pensé que iríamos con Emmett pero me equivoque.
-¿Sí, Carlisle? –Pregunté como quien no quiere la cosa.
-¿Qué tal el instituto?
Enarqué una ceja –Bien.
Él asintió, sabía perfectamente que Carlisle no quería hablarme del instituto. Así que yo fui al grano.
-Carlisle, sé que estamos aquí para hablar de un tema en específico. –Bueno, intenté ir al grano, pero yo, tampoco podía ser tan directo.
-Sí, eh, Jasper sé que eres un buen muchacho pero aun así, consideré esta charla muy importante.
Asentí. –Entiendo, eres el padre de Alice.
-Sé que te gusta mucho…
-Eh… no solo me gusta, Carlisle. –Él sabría a lo que me refería, ¡yo la amaba!
Carlisle sonrió. –Lo sé… no cualquier chico hubiese elegido lo mejor para ella. Ya sabes, es que mi hija tiende a hacer las cosas por emociones, en lugar de pensar antes. Y si tú…
-Si yo le decía que se quede, ella se hubiese quedado –completé su frase, él asintió.
-La conoces bien.
Asentí.
-Alice es muy joven, debe aprender a tomar sus decisiones y madurar.
Sonreí. –Es curioso, Carlisle. –Bebí un sorbo de café – ¿Cómo Alice aprenderá a tomar sus propias decisiones? ¿Si tú sigues decidiendo por ella?
El padre de mi novia se quedó pensativo y se cruzó de brazos.
- Sé que esto también es muy duro para ti…
-Mucho. –Interrumpí, él asintió y ambos dimos la charla por terminada.
Llegó el día de las fotos para el dichoso calendario. Fue bueno que mi preciosa novia me haya convencido de ayudarles. Lo cierto es que me la pasé muy bien viendo a mis amigos vestidos con aquellos uniformes de porristas. Alice se encargaba de retocar el maquillaje y peinar las pelucas, mientras Rosalie se encargaba de ubicar a los chicos en posiciones graciosísimas.
Emmett era el más colaborador y al parecer era el más dichoso de utilizar aquella faldita corta y pompones… eso, me asustó. Pero Edward tenía rostro de pocos amigos, y no solo eso, parecía furioso.
-¡Edward, sonríe!
-¡Cierra la boca Jasper! –espetó molesto y eso hizo que me carcajee con más ganas.
Mi dulce Alice se acercó a mí sonriente y con las manos en la cintura.
-¿Dónde está tu guitarra? ¿Y qué haces vestido? Luego de Edward, es tu turno de posar.
-¿Qué? ¡¿Hablas en serio?
Alice se carcajeó – ¡Cómo crees que podría estar hablando enserio! –Me abrazó –Tú eres solo mío Jasper Whitlock y no quiero que nadie más mira tus… sexys atributos.
Reí ante la afirmación de mi novia, ella me besó y luego miró hacia donde estaban los chicos.
-¡No Emmett! ¡No puedes sentarte con las piernas abiertas! ¡Recuerda que eres una chica!-Le regañó Alice.
Reí y me senté a observar a mi novia. Era lo más especial que tenía en este mundo, ella había logrado entrar profundo a mi corazón y quedarse en él. Sé que debo mantenerme firme, por ella. Pero cada día que pasa, es mucho más difícil. Lo cierto es que no sé qué será de mí sin ella a mi lado, pero no quiero volver a ser lo de antes.
Alice y yo nos dábamos una que otra escapadita. Casi se nos hizo costumbre fugarnos del instituto, es que en casa, teníamos nuestra privacidad, pero de todos modos, no era suficiente. Nuestros tiempos a solas, eran mucho más especiales, claro que aquella primara vez en Texas fue inolvidable y la segunda… gloriosa. Sin embargo, ahora ambos sentíamos muchas más ansias y algo de añoranza. Ella me había esclavizado. Me había hecho adicto a su cuerpo, a sus caricias, a sus besos tan fácilmente, que era imposible imaginarme sin tenerla.
En la preparatoria, se comenzaron a vender los calendarios y reíamos porque las niñas de cuarto año, le pedían autógrafos a Emmett y él los firmaba sintiéndose como toda una celebridad. Mientras Rosalie lo miraba con ganas de matarlo. Edward reía junto a su novia mirando sus fotografías, y después de todo disfrutó lo que hizo.
Llegó la entrega de anuarios, el tiempo, se iba acortando y mi Alice… ella se iba desmoronando cada día que pasaba. Había demostrado ser tan fuerte todo este tiempo, pero sabía que en algún momento esto pasaría y la melancolía se apoderaría de ella. Y ahora más que nunca, era yo quien debía darle seguridad.
Alice y yo nos sentamos en la hierba, mirando las fotografías del anuario. Bella se había encargado de colocar una de las fotografías de la fogata. Aquella en la que Alice y yo nos mirábamos y parecía que no había nadie más que ella y yo con mi guitarra, cantándole la primera canción que le compuse.
Mi novia dejó caer una lágrima y la abracé fuerte. Si algo en esta Tierra podía partirme el corazón, era ver a Alice llorar.
-Te amo. –susurré
-Y yo te amo a ti. –dijo con una sonrisa triste.
Cambiamos de página y nos topamos con una fotografía del cuadro de animadoras. Por supuesto, la primera y única chica que captó mi atención era aquella chica menudita de piel muy blanca y cabello corto peinado en punta, hacia los lados. Tenía una preciosa sonrisa pizpireta y sus pompones en alto. Sonreí al mirarla.
-Detesto esta fotografía. –Dijo riendo –me veo terrible.
-De qué hablas… ¡eres la que más sobresale en la foto! Te ves preciosa.
-Lo dices porque eres mi novio –rió y besó mi mentón. –Ese día no fue uno de mis mejores días. María me había sacado de mis casillas antes de hacer la rutina.
Reí entre dientes y tomé una pluma. Dibujé un bigote sobre el labio de María, mi novia se carcajeó y me dio un manotazo.
Seguido de eso, caminamos por todo el instituto, firmando y haciendo firmar los anuarios. Y me sorprendí, pues no solamente mi primo tenía fans de cuarto año… también yo, y, no sé cómo.
Emmett escribió todo un testamento en mi anuario. Es que mi primo se había puesto muy emotivo por ser este su último año. Rosalie escribió una linda dedicatoria, pero todavía tenía ganas de matarme por permitir que Alice se marche. Bella, es de pocas palabras, así que dejó una dedicatoria pequeña pero cursi. Y bueno, Edward el único que dejó una dedicatoria normal.
Mi Alice, se apoderó de mi anuario y luego de escribir su dedicatoria, se puso a garabatear con un carboncillo. Aquel dibujo era de una pareja, sus rostros no se distinguían pues estaban de espaldas, pero sabía que éramos ella y yo. Esta pareja estaba con las manos entrelazadas mirando al cielo, el muchacho señalaba algo a lo lejos, era la frase: Te amo.
Por la noche, me quedé despierto en mi habitación, mirando al techo pues no podía conciliar el sueño. Todavía era temprano, de pronto recibimos una llamada de los abuelos. Eso fue algo milagroso, de verdad, necesitaba hablar con alguien. Y una vez que Emmett terminó de narrarle al abuelo Ben todos sus partidos, pude hablar con él.
Mi primo se había encargado de ponerle al día con aquello del viaje de Alice, así que me ahorró el contarle la situación con pelos y señales. Fue directo al consejo y eso fue algo muy alentador.
-La pregunta es ¿Cómo te sientes respecto a esta situación?
-Ben, cómo crees que me siento.
El abuelo rió. –Bien tienes razón. Pero me refiero a qué es lo que tú quieres.
-Quiero que Alice sea feliz, eso es lo que quiero.
-Y ¿Se siente Alice feliz con este viaje?
-No, pero es porque el impedimento para que sea feliz con este viaje, soy yo. Estoy seguro de que si ella no me hubiese conocido, hubiese tomado esta noticia como el mejor regalo.
-Puede ser, hijo. Pero, ella te conoce…
-Y por esa razón –interrumpí –No quiero ser un impedimento para ella…
-Jasper, ¡déjame terminar!
-Lo siento
-Como iba diciendo, ella te conoce, y la vida permitió que te conociera. Así que no pienses en qué hubiese pasado, si ella no te hubiese conocido.
-Abuelo, esto es difícil.
-Lo sé hijo, lo sé. Pero el hecho de que tu mayor deseo es que ella sea feliz, demuestra cuánto la amas. –Ben rió entre dientes. –Ese tipo de cosas solo las dices cuando estás casado. Hijo, sigue haciendo, lo que dicte tu corazón… porque hasta ahora, lo has hecho bien.
Sonreí. –Gracias abuelo.
Hola chicas!
Bueno, he decidido dividir el capi final, porque quise aumentar unas cuantas cositas =) pero el siguiente... sí es el capi final! sniff, sniff... acabar un fic, te hace sentir como se sienten los padres cuando todos los hijos se van de la casa. xD jajajajajaja bueno... luego queda el epílogo y ya!
Les agradezco por todos sus lindos reviews!
xoxo
Cris
