Jasper Pov.

La noche del viernes, a solo una semana para el viaje de Alice, los chicos decidieron hacer una fiesta, no de despedida –Emmett siempre lo aclaraba –sino, de buenos deseos. Evitamos a toda costa que la fiesta pase de alegre a emotiva y pasamos un buen tiempo entre amigos, aunque después la casa comenzó a llenarse de gente.

Alice se estaba divirtiendo mucho y eso era lo que importaba. Se sacó muchas fotografías con las chicas y conmigo. La verdad es que no me sentía muy cómo con esto, prefería pasar más tiempo a solas con ella estos días. Pero no podía ser así de egoísta, supongo que sus amigos también merecen pasar tiempo con ella.

La miraba bailoteando por el salón entre la gente, como siempre lucía preciosa con su nuevo atuendo. Salí al pórtico para tomar un poco de aire, mientras miraba a mi novia desde la ventana. De repente sentí un golpe amistoso en la espalda.

-¿Y, ya probaste el ponche de frutas? –Preguntó mi primo sonriente.

-¿De frutas? Eso tiene más alcohol que sabor frutal. –Le dije sin despegar mis ojos de mi novia. –Espera a que tu madre te pille.

Emmett bufó. –No lo hará.

Ambos nos quedamos en silencio.

- Es la mejor hermanita menor de toda la Tierra, nada será lo mismo sin ella. –Emmett suspiró –.Estoy seguro de que la economía de Carlisle mejorará –se carcajeó –ahora no habrá más compras de emergencia.

Mi primo me miró esperando a que riera.

-¿Seguiré hablando solo?

-Emmett ¿Qué demonios quieres que te diga?

-No sé, tal vez, que saques todo lo que tienes guardado dentro. –Logró que le mire –Escucha, Jasper. Sé que esto te tiene muy mal y que intentas hacer todo por ocultarlo. Pero…

-¡Pero qué! ¿Qué quieres que haga Emmett? –Me volteé para hablar hacia la calle –Que le diga que no quiero que se vaya. Que quiero que se quede conmigo. Quieres que le diga que abandone una buena oportunidad de estudio para que se quede y vivir conmigo un cuento de hadas. –Reí amargamente – ¿Qué no te das cuenta, Emmett? ¡¿Qué sucedería si algún día Alice decidiera que no me quiere más?

-Jasper…

-¡No seré el culpable de arruinar uno de sus sueños!

Me volteé para ver a Emmett esta con la vista fija en el césped y cruzado de brazos.

-¡Osito! –Interrumpió Rosalie. –Te estaba buscando… y Jasper, Alice te buscaba a ti.

Asentí. Rosalie tomó la mano de Emmett y para entrar a la casa, Emmett movió su cabeza en ademán de que entre también. En lo que duró la fiesta, Alice se comportó distante conmigo y una vez que la fiesta terminó, Carlisle y mi tía nos enviaron a dormir, así que no pude preguntarle lo que pasaba.

No lograba conciliar el sueño, opté por ir a tomar un vaso de agua o leche tibia para que me ayude a dormir. Pasé por el corredor, la puerta de Alice estaba cerrada, pero, pude escuchar que lloraba.

Sabía que no estaría bien entrar a su habitación a esta hora, pero ¿Qué podía hacer? Mi princesa lloraba. Respiré profundo y entré, cerré la puerta detrás de mí. Ella me miró y tapó su rostro con una almohada. Me acerqué y le abracé fuerte, aunque ella, no correspondió mi abrazo, sino que se aferró más a la almohada.

-¿De veras piensas eso de mí, Jasper?

La solté despacio ¿A qué se refería con eso? Ella todavía mantenía su rostro oculto.

-Princesa ¿A qué te refieres?

Alice me golpeó fuerte en la cara con su almohada. Cada vez entendía menos lo que sucedía.

-¡Cómo es posible! –sus ojos estaban llenos de lágrimas.

-Ok, Alice –levanté las manos –Que es lo que…

-Escuché lo que le dijiste a Emmett. ¿Cómo puedes pensar eso? ¿Cómo Jasper? –Su voz se apagó.

Agaché la cabeza. –Ahora entiendo.

-¡No! ¡Tú no entiendes nada! –Exclamó entre sollozos –Ni siquiera entiendes cuanto te amo, Jasper.

-Alice, mi amor… yo…

Miré sus ojos y me quedé sin habla, realmente la había herido con aquel comentario. Oficialmente, soy un idiota.

Me acerqué más a ella y acaricié su pantorrilla, pero ella rápidamente recogió las piernas.

-Alice, por favor… perdóname.

-Jasper… no puedo creer que pienses eso ¿Qué no te he demostrado lo mucho que te amo? ¿No ha sido suficiente para ti todo lo que hemos pasado juntos?

Cerré los ojos –Alice, no quise decir eso…

-Entonces ¿Por qué lo dijiste?

-Porque… soy un estúpido. –Me acerqué más a ella. Acaricié su rostro. –Y esta situación, me duele, mucho.

Ella tomó mi rostro entre sus manos y clavó sus pupilas en las mías.

-Tú, Alice. Viniste a llenar mi mundo y no quiero volver a ser quien era antes.

-No pasará…

-Alice, me siento dependiente de ti. –Ahora, está pasando exactamente lo que no quería que pase. Esto de sacar mis sentimientos me molestaba y se me hacía muy difícil. Sin embargo, con mi novia de alguna manera lo lograba y no era la primara vez que pasaba. Lo cierto es que Alice, es mucho más fuerte que yo.

-Jasper, por favor, no quiero que pienses eso. Eres el amor de mi vida ¿Cómo podría dejar de quererte? Eso es como pedirle al sol que deje de brillar. –Alice enredó sus dedos en mi cabello y sonrió. –Además una vez, alguien me preguntó ¿Qué haría si encontrara en la playa un tesoro? ¿Dejaría que cualquiera se lo lleve o lo atesoraría por siempre?

Sonreí recordando aquella conversación.

-Tú eres mi tesoro –susurró a mi oído.

Besé a mi novia y me quedé con ella toda la noche. También logré escabullirme las noches siguientes, todas las que nos quedaban juntos.

El día más difícil llegó. La noche anterior, Alice tenía listo su equipaje, incluso yo le había ayudado a empacar e insistió con quedarse con una de mis playeras. Era el día de mi graduación y no me sentía para nada animado. Mi novia, se iría a Italia, mis abuelos no podrían venir para la graduación y tendría que asistir solo al baile. ¡Gran día esperándome!

Bajé para desayunar sin ánimo de comer, solo bebí un vaso de zumo de naranja. Alice estaba al teléfono y no se unía a la mesa. Vi que colgó el teléfono y comenzó a dar brinquitos, tal vez habló con alguna de las chicas.

Mi tía nos apresuró para que estemos listos para la ceremonia, luego de la ceremonia tendríamos que despedir a Alice en el aeropuerto. Pero, lo extraño era que mi preciosa novia, sonreía contenta. La conocía lo suficientemente bien, como para saber que algo se traía entre manos…

-¡Jazzy, mi amor! –Entró a mi habitación canturreando y danzando con una corbata en sus manos. Se veía bellísima con el vestido rojo que traía puesto. Muy ceñido a su encantadora figurita. No pude evitar quedar boquiabierto.

-Ah ¿Sí, Alice?

-Cierra esa boca –rió pizpireta. –Tienes que verte increíble para la ceremonia –dijo contenta anudando la corbata en mi cuello. – ¡Listo!

-Te ves preciosa mi amor – sonrió, tomó mi rostro entre sus manos y me besó.

Ejem –Mi primo se aclaró la garganta. –Y ¿Qué tal estoy? –Preguntó con una sonrisita.

-¡Te ves muy apuesto hermanito!

Emmett imitó una pose de modelo masculino de catálogo.

-Mmm no lo sé. Creo que la falda corta, te sentaba mejor. –Le respondí y mi Alice se carcajeó.

Fuimos a la ceremonia y al parecer, ni novia estaba más ansiosa cada minuto que pasaba. La pude ver desde la plataforma, justo después de que alguien del público le arrojó a Royce King un tomate, en medio de su discurso.

Alice estaba sentada al costado de su padre y al costado de Bella, se secreteaban algo y a su vez, Bella se lo decía a su novio. Los tres miraban felices hacia los asientos de la parte de atrás, me pregunto…

-Señor Jasper Whitlock

-¡Jasper! Masculló Rosalie a mi lado.

-¿Qué?

-¡Ve a recoger tu diploma!- Exclamó mostrándome el suyo.

-Oh… -Me dirigía a tomar mi diploma, Carlisle, mi tía y los chicos se pararon para aplaudir. Pero mi Alice, se paró sobre su asiento para aplaudir y gritar.

-¡Te amo Jazz! –Gritó sin importar que la gente la mirara extraño. Reí y le lancé un beso.

Llegó la hora de lanzar los birretes, y así, otra etapa de mi vida había terminado. Rosalie, saltó, literalmente, a los brazos de Emmett para besarlo. Ambos eran de veras intensos, tanto que el director tuvo que separarlos. Mi preciosa Alice, vino corriendo a mis brazos, me encantaba abrazarla y que sus pies queden suspendidos en el aire. Me besó. Luego Emmett nos interrumpió y me levantó del suelo en un abrazo, sacudiéndome por la euforia.

Tía Esme y Carlisle se acercaron para felicitarme y perdí de vista a Alice. Comencé a buscar con la mirada por todos lados…

-¿Se te perdió algo? –Preguntó una voz muy conocida pero poco grata.

-Joseph –Me di la vuelta y lo vi frente a mí. También vi a mi novia a lo lejos estrujada por los brazos de Emmett. Me dedicó una sonrisita inocente. Sabía que algo se tramaba.

-Jasper, yo… hijo… -Mi padre parecía nervioso. –Primero, quería felicitarte.

-Gracias. –Asentí despacio.

-Y también, quería que sepas que, estoy muy orgulloso de ti, hijo.

Esto era incómodo. –Joseph, yo…

Mi padre me interrumpió con un abrazo. Ya no recordaba la última vez que Joseph me había abrazado.

-Jasper, sé que cometí los peores errores que un padre podría cometer, pero… por favor hijo, ¿Podrías per…?

-Te perdono, papá. –le interrumpí, mi padre me abrazó más fuerte. –Pero, si me sueltas.

Joseph rió y me uní a sus risas también. Me soltó pero sus manos seguían sobre mis hombros. De veras parecía orgulloso de mí, me miraba contento. Aún no podía creer que se haya tomado la molestia de viajar hasta aquí para venir a la ceremonia. Joseph de veras quería una nueva oportunidad como padre, cedió, cosa que jamás había hecho en la vida.

-Hijo, sé que soy el peor pa…

-Joseph, –interrumpí. –Déjalo así. Tú y yo sabemos perfectamente todo lo que pasó y, no creo que valga la pena revivir ese, dolor y ahondar en lo sucedido. Yo, te pido perdón también.

Me dedicó una sonrisa y volvió a abrazarme, pero esta vez le propiné unas cuantas palmadas amistosas en la espalda. De pronto no era un abrazo de dos. Sentí unos delgados brazos rodeándonos a mi padre y a mí.

-Así me gusta. –Dijo mi novia muy dichosa.

Carlisle nos invitó a almorzar en un restaurante muy elegante, para festejar nuestra graduación, mi padre y nuestros amigos se unieron, claro que todo tuvo que ser muy breve, por lo que se nos venía más tarde. La despedida.

-Tenemos que cambiarnos para ir al aeropuerto. –Dijo Carlisle mirando su reloj.

Las sonrisas de cada uno de los presentes, se esfumaron.

Llegó la hora. Mi novia no se separó ni un solo instante de mi lado. Los chicos y la familia, todos estábamos en el lobby del aeropuerto. Cada minuto que trascurría se volvía tensionarte. Alice y yo estábamos en silencio, sentados, tomados de la mano. Podía sentir los nervios y la ansiedad de mi novia por la forma en la que apretujaba mi mano.

Mi Alice suspiró y apoyó su cabeza sobre mi hombro. Y de pronto, dieron aviso a los pasajeros del vuelo rumbo a Italia para que se acerquen. En ese momento, sentí como si algo me hubiese golpeado en el estómago. Creí que estaba listo para esto, pero no, no era así… no lo estaba.

-Es, hora. –Dijo Carlisle levantándose de su asiento. Y todos hicimos lo mismo.

Mi tía abrazó a Alice.

-Prometí que no… que no… -Mi tía comenzó a sollozar. Y el rostro de Alice se contrajo… imagino que ella también se prometió que no lloraría.

-Te quiero Esme.

Carlisle fue el siguiente en abrazarla.

-Ya verás como todo sale bien, cariño. Te quiero hija.

-Te quiero, papá.

Bella fue la siguiente en abrazar a su amiga, el rostro de Alice estaba rojo. Sabía que quería estallar en lágrimas.

-Te quiero Alice

-Sabes que también te quiero Bella. –Mi novia se volteó hacia Edward y lo abrazó. –Más te vale que te comportes con ella.

Edward sonrió. –Te extrañaré.

Rosalie, quien tenía los ojos rojos e hinchados, hizo a un lado a Edward para abrazar a mi novia.

-Jura que me llamarás cada semana, Alice.

-Lo juro Rose. Te quiero.

-Enana… –Emmett se acercó a ella con rostro triste.

-Si vienes con esa cara más vale que regreses por donde viniste. –la voz de Alice se quebró y sus ojos se llenaron de lágrimas. Saltó a los brazos de mi primo, quien la abrazó fuerte.

-Te quiero. No olvides que tienes que comer… estás muy delgadita. –Emmett logró hacerle reír y luego, la besó en la mejilla.

-Te quiero Em.

Alice vino caminando lentamente hacia a mí. Tomó mis manos y el resto de acompañantes, nos dio nuestro espacio.

-Jasper. –Alice comenzó a llorar, ya había aguantado demasiado.

La tomé en mis brazos y cerré mis ojos con fuerza.

-Te amo princesa. Lo sabes.

-Te amo Jazzy…

-Última llamada a los pasajeros del vuelo 145.

Tomé el mentón de mi novia y la besé. Me sentía a morir, mientras saboreaba sus labios y me deleitaba en ellos, sentía como sus lágrimas rodaban por sus mejillas. Ese beso sería el último, hasta el próximo verano.

-Nos veremos pronto, mi amor. –Le aseguré besando sus manos. La palabra pronto, no se aplicaba, pues me reuniría con ella las próximas vacaciones. Ella asintió y me besó nuevamente.

-Te amo. –Susurró a mi oído.

No despegué mi vista de Alice, ni un solo segundo. Ella tomaba con fuerza el dije de corazones, me mandó un beso y luego entró a la sala de arribos y, despareció de mi vista.

El retorno a casa fue espantoso, nadie emitió ni un solo sonido, ni siquiera Emmett. Entré a la casa y fui directamente a mi habitación. Me eché en la cama, sin ganas de nada. Quería dormir antes de alistarme para el maldito baile de graduación, al que no tenía sentido ir, pero como tenía que tocar con la banda, era una obligación. No quería pensar más en la situación, pero ¡era imposible! Naturalmente.

Sin Alice, la casa simplemente se sentía vacía, igual de vacía que yo.

Alice Pov.

Me sentía muy cansada con el viaje, nuca me gustó mucho aquello de viajar en avión y mucho menos cuando quien está sentado a tu lado es un niño travieso y molesto. Y luego tener que soportar a un ancianito al que le gustaba roncar. Los minutos se hacían horas cuando no estaba con Jasper.

Bien, lo hecho, hecho está y ahora no puedo regresar al aeropuerto y tomar otro avión. Estaba dispuesta a enfrentar cualquier cosa, así que tomé mi equipaje y tomé un taxi que me llevaría hacia mi destino. Literalmente.

Entré al instituto, pensé que los pasillos iban a estar vacíos pero, había chicos por todo lado y me miraban como bicho raro. ¿Qué? ¿Acaso nunca han visto una persona con su equipaje y con mal aspecto debido al trajín del viaje? Me sentí mal, pues todos estaban muy bien vestidos, mientras yo, era todo un desastre.

Agilicé el paso, sin embargo era molesto acarrear las maletas, así que las dejé en el pasillo.

-¡Hey! ¿Piensas dejar esto aquí?

-Sí. –Respondí mientras corría hacia las enormes puertas adornadas. Seguí desesperada el sonido de la música, empujé las puertas y entré. Definitivamente, la decoración era preciosa, las luces eran tenues y todo combinaba a la perfección.

Sin embargo, el baile había terminado. Había muy pocos chicos y entre ellos, las personas encargadas de la limpieza. Y ahí estaba él, sentado sobre el escenario, desconectando su guitarra. Lucía realmente atractivo con aquel conjunto que llevaba puesto. Sin embargo, su rostro, hacia que se viera deprimente. Tenía el ceño fruncido, detestaba que frunciera el ceño. Se levantó y los alambres se enredaron, maldijo y pateó el amplificador.

Reí. –Lamento llegar tan tarde, pero eso no justifica ese seño fruncido.

Automáticamente levantó su cabeza y me miró boquiabierto.

-¡Alice! –Exclamó casi sin aire, interrumpiendo lo que hacía.

Saltó de la plataforma y caminó hacia mí sin dejar de mirarme ni por un segundo. Su rostro estaba petrificado, al parecer no creía lo que veía. Finalmente me abrazó, levantándome del suelo, yo rodeé su cuello con mis brazos y reí. Besé sus labios.

-¡Alice, mi amor, eres tú! –Jasper me bajó y tomó mi rostro con sus manos. Acarició mis mejillas mirándome absorto e incrédulo.

-Sí, ¡soy yo! –salté de nuevo a su cuello para besarle.

-¿Cómo…? Qué… pero… se supone que…

-Respira, Jazz –reí pues mi novio tenía los ojos como platos. Su sistema nervioso parecía colapsar.

-¡Es que te extrañaba!

-¡Deja ya de jugar, Alice esto es serio! –hice una mueca, mi novio todavía sostenía mi rostro con su manos. Finalmente, sonrió y me besó. -¿Qué fue lo que hiciste?

Me encogí de hombros. –El avión hizo una escala en Florida.

Mi novio rió entre dientes y negó despacio con la cabeza. – ¡Estás totalmente loca! –Jasper no paraba de reír.

Parecía una especie de risa nerviosa, pero no. Mi novio estaba realmente feliz de verme.

-¿Qué tienes en la cabeza? ¿Cómo se te ocurrió hacer eso? Alice… –Preguntó sobresaltado.

Puse un dedo sobre sus labios –Me prometí que por ti… correría cualquier riesgo y cometería cualquier locura.

-Alice, pero esto… -sabía que la euforia le duraría poco y comenzaría a desesperarse – ¿Y qué hay con eso de tus estudios? Y, y, ¿Y qué dirá Carlisle cuando te vea? ¿Y… tu futuro? y…

Reí y entrelacé mis dedos en su cabello -¿Cuándo dejarás de cuestionar las cosas?

-Pero…

-Mi amor. Mi futuro, eres tú, es la única pregunta que puedo responder. –Reí. –Y créeme Jazz, que si nos preguntásemos cómo es que tú y yo estamos juntos –Reí nuevamente –, no le encontraríamos el sentido a nada.

Jasper rió entre dientes, su mirada era intensa y dulce a la vez. – Como por ejemplo, ¿Cómo legaste amarme tanto?

-Amarte, Jazz. –Junté mi rostro al suyo. –Ha sido y es lo más precioso, que me pudo pasar.

Mi novio suspiró y me levantó en sus brazos. Uno de los chicos de la banda, puso una canción lenta. Por lo menos había logrado llegar para bailar la última pieza del baile con mi novio. Respiré su aroma, mientras nos movíamos lento y me perdí en sus bellos ojos.

Nada más importaba, sabía que estaba… donde debía estar.

Fin


Sniff... sniff... sniff, sniff

Hola chicas!

Waaaaaaaa como ven, la historia ha terminado =')

Quiero agradecerles por esos preciosos reviews! gracias de verdad, ha sido hermoso compartir esta historia loca con ustedes! Gracias también por ponerla en favoritos y en fin, gracias por leer!

Espero que les haya gustado el final! todos felices como debe ser! =) no se pierdan el epílogo! También estaré por aquí con otra historia y con algunos drabbles y one-shots! que espero, les gusten!

xoxo

Cris