Bueno como siempre disculpen la tardanza XD, tanto trabajo y muy poco tiempo libre, pero bueno aquí estoy así que no hablen XP.

Gracias por todos los reviews que me dejaron, aunque no alcanzan el record del primer capítulo, parece que algunos se pusieron punks y me dejaron.

Pero fuera de eso, los que dejaron sus comentarios tendrán galletitas virtuales.

Una nota más: este capítulo tampoco lo pueden leer los menores, pero bueno, quien soy yo para detenerlos.

Traté de hacer este un cap algo triste, o darle un emoción diferente, tal vez hacerlo un poco más serio, y recuerden que para cada cap feliz tal vez haya un triste XP, pero sólo tal vez.

Disclaimer: Pues ya saben que no estaría aquí si me pertenecieran, nada me pertenece, ni siquiera me pertenezco….genial, ya me deprimí.

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Capítulo 7: Arella Roth.

Los titanes buscaban por todos los rincones, desde los adentros de las tiendas, debajo de los coches, en las casas, callejones, debajo de pequeñas rocas (-¡Oigan son las sombras de las que hablamos, hay que buscar por todos lados!- decía Chico Bestia)

Raven esperaba el momento indicado para decirles que no había peligro alguno, pero…obviamente no se esperaba eso.

De un callejón al cual todavía no revisaban, salió Johnny Rancid con su famosa motocicleta, gritando barbaridades a los cuatro vientos, ganando la atención de cada uno de los titanes.

-Les gustan mis nuevos amigos- dijo él con tono burlón, mientras espectros de color negro, con forma de rayo aparecían a lado de este, como si fueran sus guardias.

-Wow…-musitó Raven, que aquella vista era algo genial para ella, recordó rápidamente que no tenía poderes, y también recordó el hecho de que a ninguno de los otros titanes les gustaba lo que a ella sí.

Una rápida disculpa, y todos salieron al ataque.

Starfire trataba de deshacerse de ellos, lanzando sus múltiples rayos verdes, pero las entidades esquivaban muy rápido; uno que otro que alcanzaba a ser golpeado, simplemente parecía absorber el poder de la extraterrestre, una luz verde característica en ellos, para después desaparecer.

Cyborg solo lograba que las creaturas se quedaran ahí después de uno de sus ataques, pero cuando intentaba pegarles solo los atravesaba.

Chico Bestia y Robin trabajaban juntos en pelea de cuerpo a cuerpo, pero como Cyborg; no podían siquiera tocarlos. Robin no usaba sus explosivos, al ver que tanto como el cañón sónico de Cyborg y los rayos de Starfire no servían, decidió no desperdiciar algo que obviamente no iba a funcionar.

Raven se encargaba de Johnny, que por un mal error, su motocicleta fue deshecha por un de los ataques de Chico Bestia. Pero el villano tenía sus trucos, unos cuantos movimientos merecedores del orgullo de Robin.

Pero Raven se lo ganaba, con rapidez de rayo, esquivando los vanos intentos de Rancid, tumbándolo de un bote.

Pero aunque la batalla sorprendente, todavía tenían la ayuda de esas apestosas creaturas.

Raven no estrujó por libertad cuando una de ellas la enroscó, sabiendo que no podía hacer nada por soltarse, felicitándose un poco por su pelea con Rancid, que ahora se encontraba inconsciente por el fuerte impacto de uno de los golpes de Raven.

Pero no fue suficiente.

-Yo hubiera podido- murmuró para sí misma, maldiciendo nuevamente a su querida madre por quitarle lo más preciado: sus poderes, viendo como una de las sombras se acercaba al peli-negro, devolviéndole todos sus sentidos, este parándose rápidamente.

Después de unos intentos más por deshacerse de aquellas extrañas creaturas, maldecir por todos lados, y recordarle a Johnny su querida madre (-¡Chico Bestia, no digas groserías!- reprochaba Starfire), al fin aquellas entidades pudieron tomar a los demás Titanes, la mayoría estrujando por libertad, excepto Raven, que sabía que nada funcionaría.

-Y dinos Rancid¿Cómo es que te conseguiste estas cosas¿hiciste un pacto con el Diablo?-

Raven lo miró fuertemente, y Robin se dio cuenta, murmurando una disculpa, para resumir su discusión con el muchacho, que los veía orgullosamente.

-Pues verán, hace unos días después de tanta búsqueda alrededor de las librerías de mi gusto…encontré algo sumamente curioso, y decidí usarlo a mi favor, jajá pero no crean que es una librería cualquiera por favor, lástima que los mandaré al infierno, así todos los malditos villanos me deberán su derrota- gritó él, para luego reírse a carcajadas, muy estilo película de terror, los titanes con semejante gota de sudor en sus frentes, a pesar de que la situación no era apta para tales acciones.

-Recuerda que son villanos Johnny, ellos no te querrán agradecer nuestra derrota- interrumpió Raven, para ganarse una mirada rara de parte del mencionado.

-Oh la Gótica, sabes, no había pensado en esto, pero ahora que te veo, recuerdo que eras la única por la cual me preocupe, si eras tú, pero…no has hecho nada¿Por qué será?- La vio curioso, acercándose sigilosamente, sabiendo que de alguna y otra manera, la oscura iba a ser un problema para sus nuevos amigos, pero está no hizo nada, ni siquiera golpearlos, como los dos idiotas lo habían hecho. Solo se quedó ahí, dejándose de las entidades, sin luchar o al menos decir unas cuantas palabras floreadas como el verde.

-Eso no es de tu incumbencia- farfulló el chico maravilla, tratando nuevamente de deshacerse de la creatura que le tenía preso, sin ningún éxito, está claro.

El villano tomó a Raven de la barbilla, sujetándola suavemente, alzando su cara para que esta le viera.

-¿Acaso no puedes ahora, o se te acabo lo que tenías de tu querido padre?- lo último sorprendió o todos los presentes…vivos (O con células).

-Como sabes de el- preguntó esta, furia construyéndose dentro de ella.

-Pues uno de mis queridos camaradas me dio un poco de información sobre tu querido padre, mano derecha de Luzbel era el ¿no?- miró a la chica de reojo, para seguir con su clase de historia.

-De lo que me enteré fue algo un tanto desconcertante, al saber que una de las súper heroínas de Salto, era hija de una entidad súper natural, con un poder, casi rivalizando el de la otra parte de Dios. Me quedé atónito, sin poder respirar, al saber que tenías el poder más grande del universo, sin contar las otras dimensiones…al menos no todas.

-Me explicó de la profecía, y de cómo casi todos en la Tierra terminaron hechos piedra, incluyendo a los villanos, cómo tus queridos amigos sobrevivieron a su destino, y de cómo tu poder se hizo más grande, derrotando a tu querido padre.

-Como sea, no me dijo si tu poder iba a durar mucho, ya que era principalmente de él, eso no lo sé, pero ahora que veo que no has hecho nada, tal vez sea porque aquella pequeña reserva que tenías se ha acabado, y me refiero a pequeña porque tal vez es solo la mitad de lo que poseía tu padre, que en cantidades numerables era casi infinita- las miradas se desviaron de Rancid a Raven, que sabía las respuestas a todo eso, eso no significa que tenga que dárselas a un villano, esperaría un momento….solo uno más.

Una gran explosión, seguido con una luz blanca, dejo a todos estupefactos.

- Pensé que no harían un espectáculo- murmuró Raven, cerrando los ojos fuertemente.

Los dejó así un momento, la luz seguía ahí, encantamientos de origen desconocido para los cinco de esa dimensión, conocidos para la princesita de hielo.

Después de unos cuantos gritos de parte del villano, y preguntas desesperadas de la extraterrestre, la luz se disipó, mientras Raven abría los ojos, para ver a su madre parada frente ella, una mirada distante se hizo presente en las dos.

Los demás titanes veían atónitos la escena. Cuatro personas demás en ese lugar, una de ellas inspeccionando a los demás titanes.

La mirada de la madre de Raven se suavizó, abrazándola dulcemente.

-Es un gusto verte nuevamente Raven- dijo esta, con un tono místico y relajado.

Raven no dijo nada, deshaciendo el abrazo casi instantáneamente, para ver a los demás huéspedes en esa dimensión.

Sus ojos viajaron a cada uno de ellos, ninguno le era familiar…

El, un sonrojo tamaño monumental apareció en sus mejillas.

Parecía que el calor de los mofletes color carmesí de Raven atrajeron la curiosidad de cierto chico, que antes inspeccionaba a Cyborg, preguntándole si tenía un aparato domestico ahí; el afectado con ganas de mandarle de regreso de donde venía, pero este se volteó repentinamente, con una mirada cautivada por nuestra residente Rayo de Sol.

En un momento, el chico apareció en frente de Raven, enroscándola con sus brazos, para plantar un dulce beso en una de las rojas mejillas, esta aceptándolo con un poco de indiferencia.

-Oh…si. Traje a unos compañeros de trabajo, si no es de mucho problema- implicó Arella, que tomó ligeramente el brazo del muchacho que abrazaba a Raven, separándolo rápidamente.

Las otras tres personas hicieron una línea.

-El es Ste'fan Clear Wáter, cabeza del senado de Azarath, es como si fuera el rey, yo soy la reina por así decirlo- El mencionado se inclinó, su rebelde cabello café bajando, cubriendo sus brillantes ojos verdes. El joven era apuesto, con cara de experiencia, y unas túnicas de color rojo vistiendo su bien formado cuerpo.

-Hepzuariba Sërenum, consejera principal- la susodicha inclinó su cabeza, esta también era bien parecida, con brillante cabello rosa, complexión pálida y ojos dorados, con cara amable e indiferente, sonriendo levemente.

-Y el es Jonathon Nosferatu, único en su especie, humilde y gran amigo, el será el encargado de las preparaciones nupciales- El último resaltaba de los demás, con complexión casi blanca, su piel resaltando por el largo cabello negro, rebelde, con una túnica negra, pequeños adornos de color dorado en esta.

Los momentos pasaron, los titanes del sexo masculino viendo al último con cara de pocos amigos, este como si todo estuviera perfectamente bien, mientras posaba su delgada y perfecta mano en uno de los pequeños hombros de la oscura, esta viéndole mal, enojada por razones que el ya sabía.

Pero la tensión no duró mucho, porque se fijaron como lo que parecía ser la madre de Raven, era casi una exacta copia de la mencionada, alta, bella, esbelta, curveada y distante.

-Bueno, les podremos explicar todo en su residencia, si son tan amables- exclamó Ste'fan, para ganarse la atención.

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-Y entonces se llevarán a Rave- musitó cierto chico con traje de semáforo. Sabiendo que la respuesta era que sí, pero no la aceptaría.

-Pues sí, ustedes pueden ir, pero tengo entendido que deben cuidar la ciudad, o podrían haber problemas, no podemos permitir que no cumplan su compromiso con los ciudadanos- concluyó Jonathon, que tomaba la mano de Raven, esta con ganas de mutilarle.

Los ojos de los demás titanes se agrandaron en esperanza¡¿ósea que estaban invitados?!

Chico Bestia, Cyborg y Starfire, vieron a Robin con ojos de cachorro, que no era necesario, porque el chico había dicho que si desde la prehistoria, y eso es decir algo.

-Iremos- exclamó este, -Tenemos algunos compañeros que estarán más que felices por aceptar el cargo de titanes del Este por cierto periodo de tiempo-

-Muy bien, si ese es el caso, me parece perfecto, tenemos arreglado un portal para unas cuantas horas así que necesitamos que se apresuren para salir- dijo Hepzi (apodo nuevo de Chico Bestia para ella).

Todos se empezaron a levantar para dirigirse a sus respectivos cuartos, pero Starfire los interrumpió.

-Raven, pensé que no tenías a nadie especial por que cual tuvieras la opción de estar- masculló esta, con cara de curiosidad, viendo como Jonathon observaba a la oscura.

-Eso no significa que no sea especial para alguien Star, recuerda que te dije que tuve maestros y monjes enseñándome, el era mi mentor en las artes marciales-

-Oh…Raven, solo porque te vayas a casar no significa que no luchemos por nuestro amor, yo sé que soy alguien especial para ti- exhaló este, con aire de poeta con mal salario, acercándose a la mencionada y plantando nuevamente otro beso, esta vez en las comisuras de sus labios.

Los titanes del sexo masculino tenían miradas matadoras en sus ojos, que si la mirada matara el pobre Nosferatu estaría a más de 100 metros bajo la Tierra.

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-----Flash Back------

Una silueta se hacía presente en medio de la brillante luna de Azarath, flotando gloriosamente para iluminar el cielo naranja de ese lugar, un día terminando, para dar paso a la segunda luna, que representaría la noche, con el cielo violeta, como los ojos de Raven.

La silueta se hizo más detallada, para terminar con la forma de una niña de cabellos violetas, sentada en el fino aire de aquel lugar, meditando.

Pero aquella niña volteó rápidamente, para encontrarse con un adolescente de cabello negro, que le miraba con culpa y ternura.

-¿Qué quieres Jonathon?- preguntó esta, su voz más suave, infantil casi.

-Pues pensé que ahora lograría darte un beso en esos labios tuyos- mascullaba este, abrazando a Raven por delante, esta sin la más mínima expresión en su angelical cara.

-Jonathon…me ganas por cuatro años, eso es mucho ¿no lo crees?-

-Pero sólo son cuatro años Rave, eso no importa-

-Eres mi maestro, eso no está bien- mascullaba esta, respirando en las dulces ropas de su maestro. Sintiendo el duro y bien formado pecho del vampiro.

-¿Y qué?, solo me entrené en eso, es obvio que ya sea maestro, y sólo tengo 16¿quieres que ya actué como un adulto?- preguntó este, besando las mejillas de la niña, para luego bajar por su blanco cuello, inhalando el aroma a lavanda.

-Deberías- dijo esta, su tono plano, sin el más mínimo cambio por las acciones del chico, que pasaba sus manos por la pequeña espalda de esta, transportándolos debajo de un árbol.

-¿Te puedo besar en los labios?- La chica lo miró como si nada, preguntándose como un beso en los labios podría causar tantos estragos.

Para ella un beso era algo vago, sin meta, algo sin propósito, una acción y sólo eso.

Al ver que la peli-violeta no decía nada, capturó sus labios en un beso apasionado, estos pronunciándose por el repentino toque, pero esta como siempre, sus ojos cerrados, expresión fría pero relajada.

Los segundos pasaron.

El chico rompió el beso, decepcionado de que una vez más Raven no tuviera la intención de responder al ósculo.

Tantas veces intentó hacerlo inolvidable, tantas veces intentó que esta le respondiera, besándola con todo lo que tenía, abriendo su boca, y usando tanto los dientes como la lengua, llegando hasta los límites de su garganta, cortando sus labios de la desesperación.

Pero la realidad le era devastadora, al saber que la chica que había conquistado su corazón tal vez nunca le correspondería…y lágrimas de color perla se hicieron presentes en los negros ojos del chico, mirando como los labios ahora rojos de Raven se movían en moción rápida, por la falta de oxígeno en esos largos segundos, un poco de la sustancia roja presente en su labio inferior.

Pero no hizo ningún comentario sobre la herida, pensando que era uno de los efectos de aquel beso, sin sospechar que era sólo la desesperación del joven.

Pero el no perdía la esperanza, cambiando su cara de triste a feliz, parpadeando para que la molestia en sus ojos cesara, sonriendo levemente, esta sin alcanzar sus ojos (1).

Las lágrimas cayeron en las pálidas mejillas de la hija de Trigon, que ahora le miraba curioso, la tristeza regresando una vez más a la expresión del vampiro.

-Tú sabes porque estoy así Raven…Espero que algún día lo entiendas- el joven suspiró, acurrucando su cabeza en el cuello de Raven, acomodándose para que quedaran moldeados perfectamente en el cuerpo del otro, el chico sintiendo las curvas que ya crecían en el cuerpo de Raven, mientras la tristeza de hace un momento se olvidaba.

Los atributos tempranos de Raven le incitaban, una pequeña sonrisa macabra apareciendo en sus bonitas facciones, su instinto de vampiro pidiéndole la sangre tan maldita de la chica.

El chico trató de resistir a sus necesidades de naturaleza, sin darse la prohibición de sentir con sus labios nuevamente el cuello de la princesita de hielo, pasando su lengua sobre la arteria vital de esta, evitando aquella vocecita que le decía tomarla, pasarla a la oscuridad, deteniéndose abruptamente al saber que ella ya estaba de ese lado, una oscuridad peor que la de un ser de la noche como él.

Imaginando como Raven era la única que podía controlar ese lado tan oscuro. Con otras personas ya estaría bebiendo de la sustancia vital, sin cesar hasta que no hubiera una gota más, viendo como sus víctimas se quedaban ahí, una mirada vacía acompañada de la piel pálida de cada una de ellas, dejándolas a punto de morir, sintiendo la lujuria de un buen manjar en sus manos.

Recordando como ella era la única que podía pararle, despertándose de su trance.

----Flash back en Flash Back----

Un sonido lúgubre lleno la cámara oscura de ese lugar, mientras gimoteos y cadenas se oían, una chica tratando de escapar lastimándose más y más, moviéndose en moción rápida, lágrimas cayendo de sus mejillas.

El chico sonría, dejando ver sus pronunciados colmillos, mientras la sangre ajena corría por su barbilla, sus ojos antes negros, con un tinte de lujuria roja en ellos.

-Sabes que nunca debiste creer en lo que te dicen….no sabes que te espera en la oscuridad- decía este, la chica, antes sirvienta en las salas principales del senado, que se había imaginado ahora en su casa, durmiendo con su dulce hermano, ahora estaba aquí, con cadenas diseñadas para cancelar la magia.

-Déjame ir- suplicaba esta, mas su vos era suave, imperceptible, débil por la falta de sangre, su piel antes blanca se ponía gris, sus ropas desgarradas, dejando ver su esbelto cuerpo.

-Nunca debiste salir tan noche- rió el vampiro, y con un chasquido de sus dedos apretó las cadenas de la muchacha, para que esta quedara pegada a la pared.

Se acercó rápido, sus bellas facciones iluminándose por un hilo de luz de la luna que caía de una grieta en el techo, haciendo que su faz brillara diabólicamente.

-¡AAAAHHH!- gritó esta, tratando de liberarse, sintiendo un dolor punzante en su cuello, mientras el vampiro la desvestía tocando cada parte de su cuerpo, chupando donde sus venas se encontraban: la cintura, su pecho, su muslo, su muñeca.

El dolor le era desarmador, pero el placer le disfrazaba, gimiendo más débil, sintiéndose culpable por tales sentimientos en los últimos momentos de su vida.

Después todo se puso negro.

Jonathon miró a su presa, contando subconscientemente a todas sus víctimas.

343.

Su mirada se llenó de felicidad, sabiendo que muy pocos habían logrado ese número en sus 15 años de vida, su padre…con 600 años de edad, tenía la orgullosa cantidad de miles, algún día sería como él, se decidió.

Un portazo le sacó de su orgullosa mente, viendo como aquella chica con la que soñaba últimamente se hacía presente en la cámara escondida, escuchando reproches planos pero con malicia de parte de esta.

Si tan solo la pudiera tener, sólo un poco de su sangre demoniaca, y podría reinar el día también, pero sus pensamientos fueron interrumpidos una vez más por el golpe de luz negra que recibió, lanzándolo lejos, un cráter formándose en la pared.

-Ya van varias veces que te veo aquí, sabes que medito en las noches también y escucho muy bien lo que haces…nos vas a dejar sin población Jonathon- decía Raven, viéndolo con reproche, la cara distante que siempre aparecía en su cara, desapareció.

El ligerísimo cambio en la expresión de la oscura enamoró cada vez más al vampiro, prosiguiendo con hacer un pacto de paz con todos, con tal de que Raven pasara cada momento de la noche con él, para que esta le pudiera controlar.

La mirada de Raven cambió nuevamente, ahora curiosa de tal recuesta, aceptando con tal de que no le interrumpieran en su meditación, en especial en ese tiempo, que su padre se ponía estricto, tratando de convencerla de que cumpliera la profecía más temprano.

Y así, cerraron el pacto con un apretón de manos, el vampiro aprovechando la cercanía para darle un beso en los labios a la oscura, mordiendo un poco para ver aquella sustancia que tanto le gustaba.

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Los meses pasaron, y las víctimas disminuyeron increíblemente, una que otra requiriendo transfusiones de sangre mágicas para no morir. Todos en la dimensión sabiendo que era gracias a la hija de Trigon, que parecía controlar el instinto vampírico del joven, claro que nunca dijeron nada, sabiendo que agradecerían la ayuda de una mitad demonio, que sólo en Azarath era aceptada, por la manera y pensamientos avanzados que tenían.

De ahí en fuera, todos la odiaban.

Jonathon sentía que caía cada vez más por ella, su manera de hablar, sus facciones, su piel, sus labios, sus ojos…todo le era exquisito.

Ahora no sólo la deseaba, la amaba con todo su ser.

Si estar con ella era tener que exponerse a la luz, entonces que así sea.

Pero esta se lo prohibía, diciendo que era tonto, y que algún día desaparecería sólo por su deseo. Y él no intentó una vez más, aprovechando los besos que tenían para cortarla, y beber un poco de su sangre.

Y después de la gran sorpresa que se llevó Raven al ver que Jonathon salía a la luz del día, sin ningún síntoma de desaparecer, con una sonrisa tan grande, haciendo que sus colmillos salieran de las esquinas de sus labios…se dio cuenta que era la única en poder controlar ese lado tan indeseado de su persona.

---Fin de Flash back en flash back----

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El chico abrazó una vez más a Raven, murmurando cosas en el pecho de esta.

-Vamos a pelear Rave, tu allá y yo aquí, y venceremos a Trigon, te lo prometo- el chico dio un dulce besó a uno de sus senos, levantándose inmediatamente, quitando el polvo invisible de su ropa y alejándose al edificio principal.

Raven pensó todo lo que Jonathon le había dicho, como le observaba, como la besaba, como la abrazaba, sus dulces labios haciendo un gran trabajo….si tan solo pudiera sentir.

…Pero ese era el problema, pensó, pero sólo eso…

----Fin flash back----

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Todos vieron a los protagonistas de la introducción y anécdota de Arella con expresiones dignas de la página de internet que tenían sus fanáticos.

Enojo, sorpresa, ternura, furia….y celos tal vez en la cara de los demás titanes.

-No me vean así- farfulló Raven, levantándose repentinamente, y saliendo de la sala.

-Eso es taaaan romántico- exhaló Starfire, con corazones por ojos, una mirada soñadora en sus bronceadas facciones.

-…-Los demás titanes veían a Jonathon con llamas en los ojos, pero sólo eso, porque si en un pasado no podían con Raven, era definitivo que no podían con él.

Pero a veces la mirada era lo mejor.

Arella miró a los titanes con el poder de las llamas, curiosidad y un poco de diversión en cada uno de los huéspedes, sabiendo que cada uno de ellos tenía diferentes razones, sintiendo, naturalmente, el tipo de aura que despedían de sus cuerpos (2).

-Bueno, entonces¿no iban a llamar a sus amiguitos para que cuiden su ciudad?- preguntó Jonathon, para recibir más temperatura en su dirección.

-Tiene razón joven- terminó Starfire, jalando a cada uno de los sobrantes por los pies.

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-Entonces… ¿si van a poder venir?-

-Claro viejo, estaremos ahí en un segundo-

-Cla… ¡Ah!- los recuestados aparecieron ahí en un segundo literalmente. Jinx y Argenta bajando de los hombros de Chico Flash, dando sonrisas por todos lados, abrazos, palmeadas en la espalda, y gritillos femeninos por parte de las chicas.

-Y dime… ¿Dónde está Raven?- preguntó Cf, que por lo que se podía ver en su cara, estaba rojo hasta las orejas.

-…Em…está empacando. Pero espera¿te gusta?-

-Pues ¿que no la has visto amigo?, a veces hablo con ella con la conexión de las torres, para unos planos en la tecnología de la Torre Norte, creo que sabe más que Cyborg, pero ahora le hablo con tal de que nos diga como derrotar a ciertos enemigos, amigo, sus planes fluyen como el agua, pero su cuerpo…Wow, tan…curveado juju- Una venita apareció en la sien del chico maravilla, maldiciendo a Cf en su mente, recordándole que Raven era de el… ¡¿de él?!

Ahora todo se complicaba.

-¿Pero no te gustaba Jinx…?-

-Ella no, digo, somos como hermanos, y ella tiene algo por ti jajá- Robin volteó a donde se encontraba Jinx para cacharla observándole, ella girando completamente su cabeza, con un crack de su cuello, y terminar con la cara color carmesí, sobando su abusada extremidad.

-…oh…-

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Las horas pasaron como la velocidad de Flash, todos con sus pertenencias empacadas, sentados en sus respectivos lugares.

-Y dime Raven¿vas a volver pronto?-

-No lo sé Will, no creo- dijo esta, con tono de indiferencia.

Pero aquel nombre conocido sólo por Argenta y Jinx, que eran parte del equipo de los titanes norte, sorprendió a los demás.

-¿Will?- preguntaron los curiosos.

-Pues él me dejo llamarle así- protestó Raven, que veía a sus compañeros de trabajo con una cara seria.

-…oh- suspiraron simultáneamente.

El silencio se hizo prolongado una vez más, esperando que algo pasara, un rayo, una voz, algo.

-Mm…tengo hambre- gimoteó el verde, un sonido raro procedente de su estomago.

Pero no se escuchó, porque un sonido inundo la sala, mientras un círculo de color metal se materializaba.

-Muy bien, ahí vamos nosotros-

Ste'fan se paró en frente del portal, mientras que este parecía jalar también el aire.

-Es muy simple, solo se meten y ya- continuó este, pasando un pie por el portal y luego todo su cuerpo, perdiéndose en los tonos plateados del medio de transporte.

Y así lo hicieron todos (-miren tengo mi pie en otra dimensión…Ouch- bromita de Bestita, mientras Raven le pegaba, metiendo todo su cuerpo en el vórtice)

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Un brillante canal azul apreció del otro lado, moviéndose a velocidades impresionantes, y todos transportándose en esta.

-¡Estoy volando!- gritó Chico Bestia, extendiendo sus brazos habiendo sonidos de águila, mientras sonreía como loco.

-…uh, ah- Cyborg no se encontraba cómodo, preguntándose cómo alguien tan pesado como él podía volar tan libremente, suponiendo que la magia sobrepasaba las leyes de la física.

Robin, experimentó también, un pequeño sentimiento de felicidad y diversión en sus facciones, mientras sentía que volvía a ser niño nuevamente. Mirando como Star se movía con él, gritando a los cuatro vientos que eso era genial, y el petirrojo preguntándose como Starfire se podía emocionar si eso era algo que vivía todos los días.

Tal vez era el hecho de que se trasladaban a otra dimensión.

Tal pensamiento se interrumpió, divisando como ese tal Jonathon se acercaba a Raven, besándola fuertemente en los labios, cachándola por sorpresa, y la princesita de hielo con la mirada perdida, casi respondiéndole el beso, pero miró a Robin de reojo y regreso a sus cabales, rompiéndolo bruscamente.

Para alejarse un poco del vampiro.

Claro el mencionado con la cara un poco distraída por el hecho de que ahora sus besos parecían incomodar a la oscura, una gran sonrisa apareció en los rojos labios de este.

Y Robin sintió que iba a explotar, pero era sólo por que Raven iba a casarse y eso no era apropiado.

Ni él se creyó esas palabras.


(1): se dice que cuando uno sonríe sinceramente, esta se nota más en sus ojos que en sus labios principalmente.

(2): Cyborg no quiere dejar que su hermanita sea tomada por un chico, Chico Bestia y Robin por celos.

Para los que ya se dieron cuenta: Starfire preguntó dos veces (Cyborg y Raven), el siginificado de ser pervertido, esto lo hice para unas cosillas que tengo preparadas en el futuro, ósea un poco de sufrimiento para la princesita de hielo, y otras cosas más que explicaré de las tradiciones y obligaciones de Tamaran.

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