Otro capítulo para subir.
Karelly: ¡¡¡Gracias!!! O.O me quede perpleja por tu comentario, pero sólo trato de que la gente le entienda… Jiji, bueno espero que este capítulo también te guste jojo…DISFRÚTALO.
Precious.little.cat: Pues si muy romántico jijiji, gracias, no te preocupes sobre Jonathon, que sólo se salió de control un poquito, mi hermana me dijo que estaba loca por escribir tales cosas, pero creo que le da variedad a mi fic…o eso creo XD, bueno sobre lo de Cy, desafortunadamente un no consigue un hermano así en todos lados, pero Raven vale la pena, y recuerda, sólo son como hermanos. Y tienes razón, la verdad yo tampoco me reí mucho, pero estoy complacida de los resultados del capítulo anterior. ¡Besos y abrazos!
Estrellagotica03¡Que milagrote! Jeje gracias por tu comentario, no te preocupes por Jonathon, porque es un caballero cuando no le da hambre XDD, jeje espero que este capítulo lo disfrutes, y también espero que me dejes tus reviews XD…sólo para saber lo que piensas.
Raven The Dark Wings Angel: Gracias amiga, Jiji pero bueno sobre lo de Jonathon, pues no te preocupes, que no es muy malo… no tanto XD, sobre lo de los titanes, cuando me lo dijiste corrí para comprobarlo en la página de teentitansgo y quede paralizada al saber que los han salvado, es algo genial XD, y ya verás lo que te deje en el fic que acabas de terminar XD.
Kamikazeh: Exactamente lo que pensé cuando termine el capítulo, y después me di cuenta que yo era la escritora XD.
Nikki-vampirella: Graciash!!, pues el beso no pensé que tuviera tal impacto, tu sabes, uno luego no se satisface con lo que escribe, pero es bueno saber que te ha agradado. Y bueno, aquí tienes el capi-capi XD.
H.fanel.K: No te preocupes, y no importa si ya posteé el prox cap. El chiste es que me dejes el review, quiero saber lo que piensas, lo único que te pierdes es que responda a tu comentario en esta sección XD, sobre los poderes, no te preocupes, haré algo completamente genial, pero me has dado una buena idea…Hmm…Muy buena idea, en efecto.
Cambio de planes.
Una fuerte luz la sacó de su sueño, gruñendo un poco, abrió sus amatistas orbes para ver quién era el que interrumpía tan necesaria actividad como el dormir.
Estaba en una habitación completamente blanca, con una nebulosa de luz iluminando aquel cuarto, la nube flotando mientras pasaba y pasaba en frente de la peli-violeta.
Miró a su alrededor, y encontró los mismos sedosos cabellos color cuervo que por alguna razón le endrogaban, pero dejo pasar el pensamiento.
Suspiró un poco, sintiendo como ese pequeño acto hacia que le dolieran hasta los dientes. Trató de acomodarse, moviendo un poco las sábanas de la cama.
Mientras se aseguraba de que su posición no fuera muy inconveniente, notó algo que la hizo vertiginosa de pies a cabeza.
El objeto que siempre aseguró la identidad del petirrojo yacía en el pequeño buro que separaba las camas. Observó y observó como ese antifaz sólo se quedaba ahí, como burlándose de ella, y no sabía nada sobre el repentino sentimiento que la recorrió.
Frunció el ceño. Esa era una gran oportunidad para saber cuál era el verdadero Richard Grayson, esa era la oportunidad para conocer un secreto más del pájaro, dar a luz todos los rumores y teorías sobre el joven.
Dejó de respirar cuando Robin se movió, cambiando su posición, ahora dándole la cara.
Raven volvió a suspirar, tratando de no gritar en dolor por la simple acción.
Lo miró detalladamente, y tuvo la urgencia de tocar su cara. Largas pestañas adornaban esos párpados, y Raven encontró que Robin no sólo era apuesto, sino hermoso.
A ella le gustaban ese tipo de cosas.
Una pequeña sonrisa maliciosa apareció en su piel de porcelana. Como buen admirador del arte, ella misma autora y pintora de muchas obras en Azarath, debía inspeccionar al misterioso petirrojo. Debía saber, pero antes de poder hacer algo, el chico, con los ojos todavía cerrados, alcanzó su antifaz, poniéndolo en su respectivo lugar, abriendo sus ojos.
-Hola-
-…-
Raven no dijo nada, se quedó ahí viendo como la nebulosa tomaba un interés en Robin, viajando alrededor de él.
Robin notó el comportamiento de Raven, pero después de unos segundos, uno espera completo silencio de parte de una persona como ella.
Sabía la diferencia entre incómodo-silencio y cómodo-silencio. Y claramente este era el incómodo. Trató de moverse un poco, pero su cuerpo dolía como el infierno, un gran dolor en su encía superior lo inundaba, y ahí fue cuando recordó lo que hizo la noche pasada.
Su cara se tornó completamente roja cuando vio los carnosos labios de la chica de su lado, esta sin el mayor conocimiento de los acontecimientos pasados, al menos no todos.
El también se encontraba un poco confundido; el dolor insoportable en su encía, el hecho de que, al ver su mano, estaba igual de pálido que Raven. Ella ahí con él, en las cámaras hospitalarias…
Uniendo todas las partes del nuevo rompecabezas…Jonathon le había hecho lo mismo que Raven.
Era un alivio descubrirlo antes de que alguien más se lo dijera, pero era un terror saber que había perdido sangre por un vampiro, el simple hecho era muy escalofriante y raro, pero se lo esperaba. De todos modos su vida era demasiado rara…
Su cara se tornó más roja cuando notó que el dolor de su encía era porque Jonathon…lo había besado…
Y aunque la acción era mayormente drenarlo de sangre, eso no significa que el vampiro no haya disfrutado el placer de unos labios en los suyos. Robin frunció el ceño, esperaba que lo único fuera la drenada, y no una escena pervertida con dos chicos unidos por los labios.
Raven vio los cambios en la cara del petirrojo, y olvidando que en ese momento era más miserable…
-Tú también lo besaste de vuelta- le murmuró un poco, no queriendo incrementar el dolor en su encía.
Peleó contra la sonrisa malvada que quería aparecer cuando vio que Robin tomó la cara de un pez, con ojos grandes, mientras cerraba y abría la boca.
-¿Cómo lo sabes?- dijo este tartamudeando.
-Porque yo lo he visto, con muchas de sus víctimas, la mayor parte las deja conscientes porque le encanta ver a la gente sufrir, pero también le encanta cuando estas le complacen, y por tu cara me confirmas que acabas de descubrir lo que pasó- dijo ella cortamente. Un pequeño sonrojo surgiendo de su nariz para expandirse por sus mejillas, por una razón tan rara, imaginando la escena de dos chicos más apuestos que un Dios, mientras parecían pareja con urgencia.
Volteó para que Robin no viera su cara, y este alzó una ceja en pregunta, olvidando por un momento los hechos descubiertos, sonrió macabramente. Quería molestarla un poco.
-Raven-
La chica volteó, un poco sospechosa del repentino tono en la voz de Robin.
-Pues, aunque es un poco desconcertante saber que alguien de tu mismo sexo te besó, alguna vez tiene que pasar, y…te aseguro que te hubiera gustado estar ahí- el chico suspiró cómicamente, mientras hacía un puchero, tocándose sus labios, inspeccionándolos, viendo a Raven con ojos grandes.
-Con tu antifaz pareces panda enfermo- farfulló Raven, mirando hacia el techo, pero con un gran sonrojo en sus mejillas.
-¿Quieres que me lo quite?- dijo él con voz de bebé, jugando un poco con las orillas del objeto. Raven volteó, con los ojos tan grandes como platos, mientras su mirada se hacía paciente. Sabiendo que el chico no se atrevería.
Le miró un poco, sólo para ver su reacción, y retuvo la respiración cuando vio que Robin quitaba lentamente ese objeto tan odiado.
Pero la entrada de Chico Bestia los sacó del mini mundo, mientras se acercaba a Raven para darle un gran abrazo de oso, para que después Cyborg y Starfire lo mandaran a volar, mientras la enroscaban fuertemente gritando como la habían extrañado.
Starfire se separó de Raven, para moverse con Robin, mientras lo tomaba fuertemente de la cara y le plantaba un beso gigantesco en los labios, esperando que este le respondiera.
Raven los vio de reojo, con una repentina punzada en el pecho, para después querer gritar de felicidad cuando Robin se separó de la pelirroja explicándole que su boca dolía como el infierno. Starfire asintió reluctante, mientras lo abrazaba firmemente.
La oscura se quedó ahí, viendo la escena, con Starfire sosteniendo la cabeza de Robin en sus pechos, como para consolarlo, y este con la cara de tomate.
-Vamos Rae, muy pronto su cara va a estar en tus pechos y ahí va a decir quien está mejor- dijo Lujuria en su mente, con un aire tranquilo pero macabro, y Raven sólo frunció el ceño, escuchando como sus otras personalidades se reían.
Robin ahora abrazaba a Starfire, su cabeza en el delgado hombro de la pelirroja.
El mundo desapareció, todo desapareció para los dos pájaros, una imagen borrosa entre los dos, mientras se observaban.
Se quedaron así mucho tiempo, escuchando las habladurías de cada uno de los titanes, un sentimiento los recorrió lentamente, volviendo al mundo real, con sonrojos tamaño monumental.
-Deberíamos irnos, Arella dijo que hubo un cambio de planes, el encuentro es en unas horas de este tiempo- comentó Cyborg, ayudando a Raven mientras se levantaba de la cama.
Los dos pájaros salieron de su discusión mental.
Ahora todo era aún más complicado.
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Caminaron por los pasillos del edificio, todos preguntándose que era tan importante para tener que adelantar la conferencia que se supone era hasta el día siguiente.
Llegaron a las dos grandes puertas que guardaban la más grande sala de conferencias, esperando que el guardia les abriera.
-Bienvenidos- dijo Luz de Terra Nova, materializando sillas para los titanes.
Después de haberse sentado, el cuarto se quedo sospechosamente silencioso.
-Como ya se habrán dado cuenta, hubo un cambio de planes para la llegada de Astaroth, parece que su viaje fue de lo más exitoso, y llegara en unos momentos para que pueda ver a Raven-
La repentina noticia hizo que los titanes sostuvieran su respiración.
-¿Quién es As-Asta. Lo que sea?- preguntó Chico Bestia, mientras los demás en la sala caían de sus asientos cómicamente.
-Él es el prometido de Raven- continuó Marcus, levantándose tranquilamente, mientras limpiaba las partículas de polvo invisibles de su túnica.
Después de la pequeña conmoción, todos y cada uno de los presentes posaron su mirada en la demoniza, hija de Trigon, para ver su reacción a la noticia.
La chica estaba un poco pálida, que era justificable al haber salido recientemente de las cámaras hospitalarias, pero de ahí en fuera, una expresión fría, haciendo uso de sus dotes para control de emociones.
Pero en el interior, un escalofrío seguía pasando por su columna, tratando de mantenerse a la altura de la situación.
Todos suspiraron en alivio a la indiferente cara de la oscura, agradeciendo que el repentino suceso no la tuviera molesta, que aunque sin poderes, todavía tenía sus efectos.
-Ahora si me pueden seguir, le esperaremos afuera-
Yibril fue el primero en levantarse, muy raro al saber que la actitud del mencionado era un tanto parecida a la de Raven, con demasiada indiferencia y un aura de oscuridad.
Caminaron rápidamente hacia la salida del edificio, mayormente siguiendo al chico de las túnicas, mientras lo veían demasiado agitado.
Salieron mientras ese resplandor de luz los cegaba por un momento, y Raven gruñó nuevamente.
Esperaron unos minutos, todos haciendo lo que en ese momento parecía ser lo más normal.
-¿Ya mero?- bufó Chico Bestia, que jugaba tranquilamente con una pelotita que le había dado Cyborg para distraerlo.
-Para algo te di la pelotita- dijo Cyborg con ironía, sacando otra de quien sabe dónde, mientras que en las sienes de Robin y Raven aparecían semejantes goterones. Starfire era demasiado ingenua para poder entender el porqué de la situación, mientras veía el cabello brillante de Mariela, sus mechones azules brillando por la luz de día.
Esperaron ahí unos minutos más, con las constantes reclamaciones de Chico Bestia, bufando sobre jóvenes con tardanza crónica, y algo sobre querer impresionarlos.
-De veras viejo, ya he de tener como 50 años- farfulló Chico Bestia, un tono chistoso, mientras metía sus labios en la cueva de su boca, pareciendo anciano sin dientes, arqueando su espalda mientras se sostenía de un bastón invisible, caminando indignadamente, bufando sobre los niños de ahora que no tiene respeto hacia sus mayores. Starfire rió un poco, Cyborg son una sonrisa, y los dos pájaros no soportando la divertida imagen que hacia el verde.
Los del senado vieron todo con orbes curiosos, y sintiendo la repentina y fuerte aura, llamaron a los demás jóvenes.
Raven sintió que el mundo se hacía pequeño, y la respiración se le cortaba…Esa aura, aunque no tenía poderes, el hecho de que su sangre no era común era fácil distinguir que…él era…
Se respiración se hizo errada. Su mundo caía lentamente, cimientos de arquitectura magnífica cayendo sobre el vacío.
Era un sentimiento completamente bello.
Un joven irreconocible caminaba en su dirección. Y el mundo, la dimensión…el universo, todo paró.
Grandes ojos azules le miraron, un tono de el más tranquilo océano, el más terrorífico y bello de todos los sentimientos pasaban por esos orbes.
Cascadas de dorados mechones adornaban la fuerte composición de su cara, blanca como la nieve, un aire de ternura completamente horrorizante…y Raven sólo observó.
-Es un placer verte otra vez, Rha'vën- dijo él, una voz completamente masculina, mientras tomaba la inmóvil mano de la oscura, para besarla dulcemente.
Raven tragó saliva. No creía que esto fuera posible, no creía que después de tanto tiempo esto pudiera estar pasando…
-Nadie me dijo nada- murmuró ella, mientras se alejaba lentamente de su prometido, volteando para ver a su madre…
-No me dijiste nada- murmuró ella nuevamente, y vio como la cara de Arella cambiaba, una horrorizada y desesperada expresión en sus finas facciones, mientras veía francamente como su hija se alejaba lentamente de los demás, entrando silenciosamente al edificio, un aura que claramente gritaba soledad.
Los demás titanes se recuperaron de tan…tan…curiosa vista, para ver que Ste'fan tomaba ligeramente los hombros de la madre de Raven, acariciándolos delicadamente, una silla materializándose en las sentaderas de Arella, ésta tomando fuertemente el brazo de Yibril.
-No hagas nada, por favor- le suspiró al misterioso chico, apretando un poco más del brazo, el mencionado asintiendo lentamente.
-No lo tomó muy bien por lo que veo- dijo el recién llegado, inclinando su cabeza a un lado, haciendo que un mechón dorado de cabello cayera en frente de sus ojos.
Los titanes seguían viendo toda la situación con ojos desconocedores. Ephrem de Terra Nova murmurando un encantamiento, una luz blanca apareciendo alrededor de Yibril.
Un escalofriante silencio recorrió hasta el más recóndito de aquel lugar, mientras el recién llegado miraba calmadamente la desesperada forma de Yibril, para que luego sus delicados orbes descansaran en la inmóvil forma de Mika'il, una pequeña sonrisa formándose en las puntas de sus labios rosas.
-Que bueno verlos…Yibril…Mika'il, me pregunto dónde estará Airin- comentó este, posando un delicado dedo en su labio.
-Está en un viaje para la embajada de Tamaran-musitó lentamente Marcus, su fuerte y alta compostura brillando en la luz naranja de Azarath.
-Ahh, espero que la economía de tan bella dimensión vaya de maravilla- comentó silenciosamente, sonriendo delicadamente, observando las facciones de Mika'il, sus ojos con un dejo de expectación y curiosidad.
Después de lo que parecía milenios, Chico Bestia preguntó.
-¿Qué rayos está pasando?-
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Raven entró al cuarto, cerrando la puerta con un crujido, recargándose en ella, se sentó lentamente en la negra alfombra del cuarto.
Su respiración era agitada, y un sentimiento que le revolvía sus adentros se hacía más fuerte con el paso de cada segundo. Un fuego completamente incandescente quería hacerse presente dentro de ella. Un sentimiento mutilante, y completamente magnífico.
Sus delicadas manos se hicieron puños, mientras sus orbes se humedecían. Perlas lágrimas cayendo de sus blancas mejillas.
Tragó más saliva, sintiendo que cada una de sus venas y arterias dolieran como el infierno…como cuando antes…en el infierno…
…Donde antes…
…
Alzó una temblorosa mano, tocando el lugar donde estaba su corazón, presionando fuertemente el pedazo de carne…presionando tal piel que no debería existir…que no merecía existir.
Mordió su labio, la sustancia escarlata formándose, cayendo suavemente en la rodilla de la oscura…
…Tan bella sustancia…
Un lugar lleno de sangre y sufrimiento, mientras gritos de agonía salían de cualquier lugar…manos y piernas acercándose a su pálido cuerpo, un olor a muerte y dolor en el aire azufrado de aquel lugar, suplicantes suspiros ahogados por tan bella sustancia, tan desperdiciada en tales mortales.
Se acercó lentamente mientras su mente maldecía a todo aquel que le llegase a tocar.
-Padre…qué bueno que te has ido…para siempre-susurró ella, una pequeña sonrisa formándose en sus carnosos labios.
-Me diste todo lo que tenías- terminó esta, volviendo al mundo real, y la alfombra con pequeñas gotas de sangre, cortesía de su colmillo, que seguía clavándose profundamente en el labio rosa.
Rió un poco, recordando tan odiada memoria, viendo a cada uno de sus colegas, sus compañeros…sus ángeles caídos.
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-¿Y cómo te ha ido, Astaroth?- preguntó Airin dulcemente, una copa de caliente té en su mano.
-De maravilla- respondió sutilmente el joven, trayendo una misma copa de té a sus labios, absorbiendo la caliente sustancia. Una acción innecesaria como beber para los dos seres, cumpliendo tal acción por respeto.
Airin asintió lentamente, mientras los demás le veían con curiosidad.
-Y que te hizo volver tan rápido- dijo Astaroth, colocando la pieza de porcelana encima de un platito.
-Los negocios con Tamaran fueron de maravilla (1)- replicó esta, echándole un vistazo a Starfire, que sonreía dulcemente en dirección del rubio.
-Ya veo-
Durante todas las conferencias donde el apuesto ángel caído se presentara, la única capaz de soportar tan fuerte aura en su dirección era Airin, ella misma "trabajadora" del ser más poderoso del universo.
Yibril y Mika'il trabajaban con ella, dejando los cielos para unirse con tan avanzada civilización como Azarath, para que después Hapziel se le uniera. Obviamente, no soportando tal energía maligna que desprendía Astaroth, sólo servían para controlar la situación si el mencionado se ponía…juguetón.
Claro, con las nuevas reglas subconscientes que había impuesto la princesita de hielo, el chico se controlaba a un grado más soportable.
No es como si Raven lo supiera exactamente.
-Raven no ha tomado bien esta decisión- dijo el calmadamente, tomando un fino trago de su bebida, cerrando los ojos con lo que parecía…tristeza.
-No me ha de sorprender- replicó Airin, imitando la expresión del antes ángel.
Los dos abrieron los ojos, y miles de emociones viajaron alrededor de ellos. Yibril y Mika'il parándose repentinamente, esperando la señal, cualquier señal que fuera necesaria para saber que algo estaba mal.
-Tú fuiste una de las razones por las cuales Raven ya no podrá ir al Cielo- murmuró Hapziel (Airin), haciendo un movimiento vago con la mano. Y Astaroth frunció el ceño, una mirada que obviamente quemaba los fríos horizontes de aquella séptima dimensión (2), los presentes con la excepción de los ángeles, sintiendo como sí sus interiores se masacraran lentamente.
-Yo sólo hice lo que era mejor para ella- bufó el ángel, una vos completamente fuerte y rasposa haciendo eco por las paredes de la sala.
-Claro, como ángel caído has de pensar eso- dijo Airin hostilmente, bajando su copa, para tomar el pañuelo que yacía en sus piernas, limpiando sus labios lentamente.
-…- Astaroth volvió a sentarse, su forma humana respirando profundamente, una esencia de azufre llegando a las fosas nasales de su acompañante en ese momento. Y movió su nariz en disgusto, una mirada pasiva y completamente horrorizante en las bonitas facciones del ángel.
-Deberás hablar con ella- comentó Arella, que se sentaba en un gran sillón adyacente a la silla de Airin.
El ángel caído asintió lentamente, no dirigiendo su atención hacia la madre de la belleza, sabiendo que ésta no soportaría tan intimidante aura que desprendía el ex-ángel.
Se levantó lentamente de su asiento, posando delicadamente ese pañuelito que se encontraba en sus piernas, caminando hacia la salida sutilmente, sus ropas meneándose por el movimiento agraciado de aquel ser. La puerta se abrió en instantes, éste sin parar, desapareciendo entre las sombras de aquel edificio.
Segundos pasaron…
Minutos, y unos segundos más…
-Yo también quiero té-
Todos tenían grandes gotas de sudor bajando por sus sienes, Cyborg pegándole a su amigo con un sartén (ni la autora sabe de dónde lo sacó) por tal comentario, este con dos grandes bolas saliendo de su cabeza.
-Pareces Mickey Mouse- farfulló el chico de metal.
-Oye no estamos para tus boberías Cyborg¿qué no ves que esto es muy serio?-bufó el verde, sobando sus ahora "orejas", todos cayendo de sus sillas nuevamente por el comentario del verde…tal vez deberían conseguir almohadas cada vez que el chico hiciera uno de sus comentarios.
Uno no sabe cuándo van a suceder.
(1): No es más que simple negocio con Tamaran…y sólo eso.
(2): se dice que la séptima dimensión es donde se encuentra el Reino de Dios.
Nota: No soy religiosa, ni siquiera soy muy fanática del gran amigo con barba blanca…y no hablo de Santa Claus, el es otra cosa, y tampoco soy fanática de él.
Pero el tema de ángeles caídos y todo eso me tiene vertiginosa, por eso decidí hacer algo, y tomar ventaja de que Raven está asociada, aunque sea de alguna manera, por el hecho de que es mitad demonio; con toda esa terminología y teorías de los ángeles.
Información: Los nombres de Yibril, Mika'il, Hapziel y Astaroth, son nombres oficiales en las teorías que actualmente tenemos a nuestro alcance; los tres primeros nombre de origen árabe.
Y como siempre ¡DEJEN SUS REVIEWS!
Me pregunto dónde estará HaPpY-WiTcH. :(
