Vaya, ha sido algo de tiempo ¿no? Pero ya estoy aquí jeje, la razón por la cual es mi tardanza, pues, porque tuve unos problemas en la escuela, parece que donde voy uno tiene que ser más que nerd para poder pasar, pero no se preocupen ya llegué y ya estoy aquí.

Primero que nada, me desilusionó la cantidad de reviews que recibí el capítulo pasado...¡Sólo 6!

Cuando en el 11 tuve 10.Fue una gran diferencia...

Espero que los que no me dejaron su review me lo dejen ahora, ya que siempre me encanta saber sus opiniones, y siempre me gusta improvar mis habilidades en la escritura.

Bueno, el chiste es que ya estoy aquí, espero no se enojen, pero mi vida es más trabajo que vida en sí...además de que tengo otras cosas que hacer.

Karelly (Gracias por el comentario, simpre me agrada leer tus comentarios jeje, y felicidades por haber abierto tu nueva cuenta en fan-fiction, espero leer algo de ti pronto), Kamikazeh (jeje aquí ya tienes la continuación, y espero este cap no lo tengas que leer dos veces, no me gusta que la gente quede confusa con mis capítulos, espero que este aclare todas las dudas que tienes), H.fanel.K (jeje gracias, eso de los detalles pues se me ocurrió mientras escribía, no te preocupes que en este cap vamos a ver más sobre el asunto de los poderes, con otra sorpresa), HaPpY-WiTcH (no te preocupes, pero me hubiera gustado más saber lo que pensabas exactamente de los otros capítulos, me da cosa no dejar las cosas claras, espero que tu no te hayas confundido jeje, epero que me dejes tu punto de vista en este cap), Precious.little.cat ( Lo que importa es que realmente te guste, gracias por el review, y no te preoupes por la tardanza, el chiste es saber lo que piensas, y así escribir algo que a mis lectores les guste) Mayleena (¡Nueva lectora! Bienvenida, jeje espero que te haya gustado mi fic, y que me sigas dejando tu punto de vista, me frustro si no se lo que la gente piensa, a veces soy medio pesimista jeje, pero bueno referente a lo de Harry Potter, te he de decir que me encanta, ya leí todos lo libros y soy una fan muy muy fanática, valga la redundancia jeje, pero hasta eso no soy tan gustosa de leer los fics, a ver si le hecho un ojo, que con el trabajo que tengo no será muy pronto pero no te preocupes, si los checo y te dejo mi review).

ADVERTENCIA: Sexo implícito, sólo para adolescentes.


Ejército de ángeles caídos.

El día estaba, aunque naranja, muy tétrico para el gusto de los demás titanes, observando como Raven conversaba con Astaroth, una mirada placentera por parte de los dos, disfrutando las cualidades lúgubres de ese día, viendo como el naranja vivo de aquel espacio se volvía opaco, los vientos fuertes, pavoneando las hojas de los árboles como ballet con perfecta sincronización.

-Siempre que los veo, me da la impresión de ver a una pareja de recién casados- comentó Starfire, mientras juntaba sus manos sonoramente, una mirada soñadora reflejándose en sus verdes orbes.

Robin y Chico Bestia fruncieron el ceño, lanzando rayos imaginarios en la dirección del rubio, este muriendo rapidamente por la fuerte combustión llevandose a cabo en sus interiores, para después descubrir que era simple ilusión, observando al rubio acariciar uno de los mechones violetas de la oscura, esta con cara de indiferencia.

Y los chicos vieron como Astaroth intentaba besar a Raven, esta volteando la cabeza comicamente cada vez que los labios rosas del rubio invadían su espacio personal, este con una sonrisa divertida, atacando a Raven con húmedos besos, estos aterrizando en el aire, esquivados por los rápidos reflejos de la chica.Siguieron así por un momento, hasta que vieron que Astaroth tomaba la delicada barbilla de la chica, susurrándole algo, su faz sostenía una emoción que podían describir como nada segura. Raven agrandando sus ojos como platos, para luego hacer cara de reproche, ira fluyendo en sus bellas facciones; asintiendo hostilmente, mientras Astaroth le besaba dulcemente.

Los jovenes enamorados, con ira saliendo de sus poros, Astaroth desvaneciendose agraciadamente.

Después de que se hubo ido, todos se acercaron a la prometida con ojos preocupados.-Rave¿estás bien?-cuestionó Starfire, observando la cara impasiva de su amiga.

-Estoy bien- contenstó esta, suspirando,-Tengo que decirles el porque de todo esto- dijo ella firmemente, sacando miradas sorprendidas de los demás. Era algo súbito, pero, bueno aún así, estarían felices de escuchar la explicación.

Después de haberse sentado debajo de un árbol frondoso, sintiendo la suave brisa, mientras sus ropas se unían al ballet acompañando a los demás árboles; vieron a Raven expectantes, con la ansiedad de saber un poco más.

-Mi madre me ha explicado el porque del compromiso- empezó ella.

-Pero eso ya lo sabíamos, Rave-musitó el hombre de hojalata, viendo la expresión detallada de Raven, más ansioso de lo normal al no poder leer nada en sus facciones.

-Pensé que yo también lo sabía; ustedes saben: eso de tener alguien que gobierne Azarath para cuando mi madre y Ste'fan se retiren. Pero hay algo más...-

Y en ese momento, hasta el viento pareció detenerse, un latido de corazón completando el ambiente tan tenso de aquel bosque, cortesía de Chico Bestia (-Tump tup tump tup...ouch, ok ya me callo-)

-Parece que mi jefe ha decidido tener una nueva reina o comandante en su división más importante en el ejército de nuestra..."Tierra"-

Y con Tierra supieron que no era cualquier Tierra o Planeta...sino el Infierno mismo.

-¿Cómo?-preguntó Starfire inocentemente, no sabiendo de que era el tema.

Raven suspiró, -El infierno Star, a eso me refiero, no sólo arreglaron el matrimonio con Astaroth para gobernar aquí, sino también para gobernar parte del infierno- musitó esta, su vos haciendose cada vez más baja, con Starfire inclinándose para oír mejor.

-¿Cómo ejército?-preguntó Chico Bestia, pensaba que en el infierno sólo habitaban las personas que habían pecado a tal grado de no poder pasar por el purgatorio, enviándolos directamente a pagar las cuentas de sus actos cuando estaban vivos.

-Buena pregunta de hecho- asintió Raven, ganándose la vista completa de un Chico Bestia con las mejillas sonrojadas.

-El infierno puede ser una cárcel para los pecadores que no pidieron perdón al ser juzgados por Dios, pero también tiene a sus trabajadores principales, como empleados, pero de gran importancia para el equilibrio de tal lugar. Y para eso están los demonios de segundo rango y los ángles caídos...ya sabrán que Dios tiene igual a sus ángeles y más dioses de segundo rango para tomar responsabilidad de su respectivo lugar-

Todos asintieron.

-Así como los dioses y ángeles se encargan de vairas cosas como la vegatación, el amor, la bondad, el equilibrio entre las personas...los demonios y angeles caidos se encargan de deshacer el equilibrio, de tentar a la gente, de manipularlos, todo lo contrario- explicó esta, todos asintiendo como niños de 5 escuchando a su bonita maestra.

-Mi padre, aunque sellado en el infierno, tenía su Ejército; la división más importante en el Infierno; la división contenía a los demonios y angeles caidos principales: como los 7 pecados capitales, los encargados de las tentaciones, los pecados imperdonables y otra cosas.

Y como ahora ya no está...necesitan que alguien más que se encargue de las cosas...-

-¿Y porqué no sólo lo hacen por ellos mismos?-preguntó Starfire.

-Porque hay reglas que hasta los demonios deben seguir, según El Diablo, uno es más pecador si es capaz de controlar sus ambiciones y malos sentimientos, no sólo por ser malo y hacer cosas incorrectas, si no por saber controlarlas...un ejemplo es...Slade-

Todos voltearon en dirección de Robin, suspirando en sus mentes al ver su tranquila cara asintiendo en aceptación.

-Es como en las películas que le gusta ver a Chico Bestia: la mafia es el infierno y sus empleados, influyendo a más gente para atraparlos en sus sucios juegos, mientras que el Cielo y sus subordinados son la policía, buscándolos, para encerrarlos donde pertenecen...Y para eso estamos los Comandantes en el Infierno, cuidando que ninguno de nuestro empleados sea atrapado por la policía, y controlarlos para no deshacer el equilibrio del Universo, al menos no de una manera súbita, causando un estrago en el tiempo y el espacio, un caos que hasta Dios cree dificil enmendar; no imposible, pero si dificil-

-Pero entonces ellos saben que si deshacen ese equilibrio puede causarles daño a ellos también-musitó Cyborg, no entendiendo muy bien.

-Y es por eso que somos Demonios, Cyborg; porque no nos importa eso hasta que nos afecta- dijo ella despectivamente. Y todos entendieron sus palabras.

-¿Y cómo crees que Jonathon tome esto?-preguntó Starfire.

-Pues el sabe bien que si se mete conmigo ahora que Astaroth está aquí, le va a ir muy mal-

Sabiendo que siendo un ángel caído, el chico sería "algo" celoso, y con super poderes de otro mundo, encontrarían a Jonathon desmembrado por ahí.

-Ahora entiendo todo...pero Raven- Robin dudó un poco, viendo la cara inquisitiva de Starfire, suprimió un gruñido.

-¿Puedo hablar con ella, "Star"?-preguntó el en fingida ternura.

-Claro Robin- los oyentes suspiraron en exasperación.

-Tu salvaste al mundo Rave; deshiciste ese caos que causó tu padre... no es posible que todavía sigas siendo...demonio. ¿Qúe no ha habido nunca ningún demonio que se resignado o que se haya hecho bueno, o que haya pedido perdón?-preguntó el exasperadamente, mientras tomaba un gran trago de aire.

-...Sólo digamos que...Astaroth se encargó de que Dios no me aceptara en el Reino de los Cielos-

Todos alzaron las cejas simultaneamente.

-¿Cómo es eso?-

-Hizo algunos "negocios" con el Diablo, cometiendo grandes faltas en el equilibrio del Universo...culpándome a mí sobre los crímenes- terminó ella, su expresión más fría que nunca, su piel pálida y sus ojos inexpresivos...como si fuera la misma de antes.

No es como si hubiera cambiado tanto de todos modos...

-Es por eso que ahora estoy condenada a estar allá por el resto de mis días de existencia, haciendo viajes de aquí para la quinta y sexta dimensión (1)...o al menos hasta que me casé con Astaroth-

-Viejo, y yo que pensé que lo de Starfire y esa cosa verde era algo de lo peor en el Universo-bufó Chico Bestia, tirándose al suelo sonoramente, para después ver las ramas de los árboles como si fueran su peor enemigo.

Todos asintieron en acuerdo, mirando la nada pensando en miles de cosas y al mismo tiempo en ninguna.

-Bueno ya les explique todo, así que ahora deberíamos irnos- Raven dijo, levantándose agraciadamenten del suelo, mientras se alejaba de los demás, su capa tapando sus tristes ojos.

-Esto no está bien...¡Deberíamos hacer algo!- Robin farfulló, respirando erradamente.

-Tienes razón Robin, Rave no merace esto- Starfire estuvo de acuerdo, asintiendo rapidamente con la cabeza, sus largos mehocnes rojos de cabello acompañando su frenético estado de ánimo.

Todos se miraron extrañamente, como hablando con sólo los ojos.

Pelearían por eso que Raven merecía, pelearían por lo que tanto deseaban.

Y tarde o temprano, lo lograrían.


Siempre le gustó el olor que despedían las azucenas. Frescas y relajantes, una tranquilidad emanaba de sus colorados petalos. Un color que ella nunca emanaría para con los demás.

-Rave...-murmuró su compañero, su delicada mano alcanzando la mejilla de la chica, parando abruptamente en el proceso.

Trago saliva amargamente, su expresión desesperada.

-Debemos hacer algo, Rave- suplicó Jonathon, sabiendo que el ángel caído los estaría mirando de donde sea que estuviera. No podía tocar esa piel de porcelana que antes disfrutaba tanto, no podía sentir esa esencia de frescura rozar sus extremidades. No podía disfrutar de esa piel que le endrogaba, y el sentimiento le mataba desde lo más profundo, deshaciendolo membrana por membrana.

-...-Raven miraba las azucenas dulcemente, acercandose para poder tocar una con más comodidad, rosando sus delicados dedos en los pequeños petalos de la flor.

-No...no puedo quedarme así...-aseguró Jonathon, su vos nerviosa, un dejo de ansias en su faz, esta convitiendose en una mirada de reproche.

-Yo tampoco, Jonathon, sólo dejame pensar- aseguró ella, mirandole firmemente.

Y sin una palabra más, la chica desapareció, alejándose de aquel lugar.


-Te gusta- el tono cortante de Robin alzó las miradas de sus demás compañeros de habitación.

Chico Bestia tragó saliva. -¿De qué hablas, Robin?- preguntó él inocentemente.

-Te gusta, Raven- No era pregunta, era un hecho.

-...- Sabía bien que el Chico Maravilla era el mejor detective del mundo, no le iba ayudar mentirle.

-¿Y qué con eso?- preguntó él verde hostilmente, acumulando la valentía necesaria para encarar a su líder.

El chico mencionado abrió sus ojos en sorpresa, no esperando tanta seguridad en el verde, -Sólo quería comprobarlo- añadió él un tanto nervioso.

-Pues ya lo sabes, Robin. Claro, no es como si pudiera hacer algo al respecto- dedujó el inteligentemente, ganándose miradas raras por parte de sus dos amigos.

-Erm...- El chico de piel verde hizo una cara de desconcierto, como intentando el mismo descifrar lo que en unos momentos había dicho, a veces se preguntaba si con Raven verdaderamente se le prendía el cerebro.

-Bueno Bestita, es bueno saber que tienes un interruptor para el cerebro- complementó el hombre de Hojalata viendo como las picudas orejas de su amigo se coloraban.

Los dos juguetones amigos empezaron a reir lo más fuerte que pudieron, disfrutando de la atmósfera, sin darse cuenta de la mirada de Robin.

No era posible.

El...sentía...celos.

Demonios.


Las notas del piano se dezplazaban suavementen, mientras Raven tocaba una de las piezas más complicadas de Chopin en el Piano, complementando su fanfarria con algunos acordes que había hecho Ste'fan años antes.

-Oh Raven, que bonito tocas-exhaló la extraterrestre de cabellos rojos, mientras una mirada soñadora se reflejaba en sus facciones, danzando levemente al ritmo de la melodía. Levitando suavemente alrededor de aquel cuarto de instrumentos.

Así siguieron por unos momentos, terminando la canción con una suave nota alta.

-Wow- musitó la extraterrestre, abriendo sus verdes orbes llenos de alegría.

-Y dime¿cuando vas a negociar lo de tus poderes?-

-Será algo fácil de hecho, simplemente tengo que convencer a Astaroth de que me ayude-

La pelirroja asintió en entendimiento.

-Entonces vas a usar tus encantos para poder convencerlo- dedujó la alienigena, imaginando a una Raven muy fuera de Personaje haciendo danzas como las que Chico Bestia y Cyborg luego veían en la noche con la televisión prendida, con lencería y todo eso (sucios y atrevidos trajes de las chicas de la vida galante.)

Raven sabía que la extraterrestre a veces curioseaba con lo que sus pervertidos amigos veían en la madrugada, y se sentía rara al saber que la extraterrestre imaginaba ese tipo de escenas Triple X con ella de protagonista. Decidió aclarar eso.

-No Star, no voy a usar tanto mis..."encantos", sólo trataré de ser dulce con él, por términos de ayuda- aclaró ella, viendo la cara de Starfire cambiar a una más segura. Sabiendo que le había entendido, decidió emprender su plan antes de que su mente subitamente cambiara de parecer. No que Lujuria se quejara mucho, al contrario, era la que más esperaba ese encuentro.

-Starfire, me voy, antes de que cambie de opinión- dijo ella, levántandose del asiento, caminando hacia la salida.

-Ya sabes donde está el cuarto- mencionó ella nuevamente, -No vayas a romper nada- añadió.

-Claro- gritó Starfire, colocando la gran tuba en su regazo, para depués tocar una nota grande que resonó por todo el ancho y largo de aquel cuarto musical, haciendo que Raven encongiera un poco sus hombros por el repentino sonido.


-Y para que me querías ver exactamente Raven- dijo dulcemente el ángel caído, mientras tomaba té en la pequeña mesa de estar en medio de su amplia alcoba en el ala sur de aquel edificio.

-Yo...quiero que me ayudes- dijo Raven, un tono frío pero tierno es su enunciación, tratando de no sonar muy grosera con la súbita recuesta.

-¿Y que será eso que necesitas?- cuestionó el ángel, mocionándole a Raven que se sentara junto a él en el gran sillón de terciopelo.

Raven dudó por un momento, sacudiendo la cabeza mentalmente, acompañando a Astaroth momentos después.

-Necestio mis poderes- recitó ella lo más calmada que podía.

-La dimensión tiene algunos problemas, y quiero ayudar en algo-

-Pero de eso me puedo encargar yo y tus amigos ¿no lo crees?- Astaroth inclinó la cabeza, viéndola de frente, cerrando sus ojos en felicidad.

-Tu...tu sabes que soy muy orgullosa, quiero ayudar- repitió ella, tratando de hacer ese tipo de ojos que Starfire hacía, fallando en el proceso, pero con Astaroth entendiendo tal pedido de la chica.

-De acuerdo- concluyó él, y Raven sabía que tendría un precio todo esto, viendo como los labios rosas del chico se acercaban a los de ella, sus ojos electrizantes detrás de esas rubias pestañas.

El beso fue repentino, muy sutíl, tranquilo, sin corresponder.

-Tienes que seguirme, Rave- ordenó él, mientras ella cerraba los ojos, para luego abrirlos nuevamente, asintiendo un tanto reluctante ante la orden del chico.

Y así fue como todo empezó, con apasionantes besos, lujuria saliendo de los poros de ambos, sintiendo la pasión que cada uno emanba como la luz del Sol.

El chico levantó a Raven, besándola mas fuerte en el proceso, mientras esta enroscaba sus fuertes piernas en la cintura de Astaroth, acercandolos más, fricción de cadera con cadera.

La depositó en la cama sin dejar de besarla, posicionándose encima de ella, abrazándola con fuerza, colocando dulces besos por todo su cuello, tirando de la fábrica que tapaba la porcelana piel de la oscura, besando directamente esa piel suave que le drogaba tanto sus sentidos, su pecho haciendo fricción con la ingle de Raven, un pequeño jadeo saliendo de sus labios de ésta, ahora rojos por el beso.

Una ceguedad la inundó, tristeza amarga atacando todos sus sentidos, mientras sus orbes violetas se cerraban nuevamente, una pequeña lágrima cayendo a la blanca cama de aquel lugar, su labio inferior temblando por la ola de emociones agrías y mutilantes que entraban y salían de su ahora frágil cuerpo.

Perdón, Robin.


Por alguna extraña razón, sentía que sus adentros quemaban. Y sabía que Raven tenía algo que ver con su repentina ansiedad de volar en mil pedazos a Astaroth.

Un poder desconocido viajaba alrededor de todas sus membranas, un súbita luz creándose desde dentro de su ser.

-Olvide decirte algo, viejo. Tienes poderes por la sangre que te pusieron cuando el tipo este te chupó- dijo Cyborg calmadamente, mientras se entretenía con los video juegos que habían pedido directamente de la Imagen, pateándole el trasero a Chico Bestia repetidas veces.

Robin agrandó sus ojos por un momento, para luego hacer mirada de sarcasmo, -¿Y apenas me los dices?, Cyborg, me estoy quemando por dentro y yo que no sé que es, y tu apenas me dices- recriminó el líder, Cyborg viendole culpable, para luego voltear nuevamente, ganando una vez más el juego.

-Además, no es como si fuera tanto el problema-

Y algo explotó, haciendo que tanto Chico Bestia como Cyborg volteran para ver una de las lámparas de la mesa, rota, destruida y demás.

-¡NO!- gritó Chico Bestia lamentado, corriendo hacia la lámpara, que antes tenía la forma de Raven; un permiso que consiguió de parte de su líder para tener el recuerdo de su amor imposible.

-Que malo eres- chilló él, olvidando completamente que Robin, en efecto, había hecho eso con poderes.

-Bestita- masculló Cyborg, susodicho volteando en dirección de Robin, señalándolo como criminal de las películas.

-¿Qué? Dijiste que no era gran problema- dijo Robin con sarcasmo, mientras Cyborg volteaba a otro lado subitamente, una expresión de reproche en sus facciones, con la nariz en alto.

-Necesitamos ayuda- asintió el verde, mirando como sus compañeros le observaban como si tuviera otra cabeza.

-No me digas, Chico Bestia, si no dices te juro que no me enteró- farfulló el hombre de metal, mientras Chico Bestia se encogía de hombros, no captando el tono en su compañero.

Se quedaron en silencio por unos momentos, para luego salir disparados en dirección del cuarto en el siguiente pasillo, Robin sabiendo que debía estar neutral ante tal acontecimiento, no quería volar todo la ciudad.

Llegaron rapidamente tocando como locos sin su medicina para la tranquilidad, para escuchar entre todo el sonido como alguien les permitía pasar, encontrando a Starfire, abrazando dulcemente a Raven, mientras esta escondía su cara con la capucha de su capa.

-Todo está bien, Rave, no te preocupes, en serio- aseguró Starfire, plantando un beso en la mejilla de su compañera y mejor amiga.

Chico Bestia se inclinó un poco más, para observar que de los grandes ojos de Raven salían unas cuantas lágrimas, su expresión vacía pero con todo el dolor que nunca pudo ver en alguien más.

El tiempo se detuvo, una tensión creciente en aquel cuarto, tanto silencio, escuchando como las perlas lágrimas de la oscura caían en la sabana de la cama.

Pasaron uno momentos mientras Starfire veía a sus demás compañeros con tristeza, ella misma con lágrimas cayendo de sus ojos, haciendo contraste con su bronceada faz, adornando su rosadas mejillas.

-No te preocupes, yo te perdono- murmuró Starfire, abrazando con más fuerza a la chica de pelo violeta, acariciando su cabeza de una manera tranquilizante.

-No es como si alguien pudiera resistirse ¿no lo crees?- rió un poco ella, tratando de que esas lágrimas no cayeran de las orbes violetas de su amiga, cada lágrima rompiendole más el corazón, no dejaría que ella sufriera solo por ese gusto que tenía por su novio, Starfire no permitiría que eso arruine su amistasd con la chica de piel blanca.

Raven asintió reluctante, no sabiendo si su lágrimas eran principalmente por haber admitido su amor por Robin, o por el hecho de que los sucesos anteriores con Astaroth la habían dejado marcada de por vida.

---Flashback---

Piel contra piel, haciendo choques sonoros a lo largo del cuarto, mechones rubios adornando el desnudo cuerpo de Raven, mientras los cabellos violetas de joven titán caían como cascada en la almohada blanca de aquella cama.

Gemidos de placer por parte de los dos, con toda la dimensión y todo lo existente olvidado en su actor de "amor".

Y el pensamiento chocó con Raven, una fuerza brutal por la realización de sus actos, un amargo sabor inundando su boca, mientras sus ojos se cerreban abruptamente, el mundo volviendo a la mente de la chica.

-No puedo, Astaroth- murmuró ella, otra lágrima cayendo de sus ojos, brillando por la luz fluorescente de ese cuarto, una azul tonalidad en las sombras de la habitación, con las cortinas cerradas, una representación de la mañana en la Tierra.

-No...no puedo- murmuró ella otra vez, sintiendo como Astaroth se acostaba junto a ella, trazando atrevidas líneas en los contornos de Raven. Tocando, sintiendo, experimentando.

-Sabía que me dirías eso- susurró Astaroth, ganandose un gemido de placer por parte de Raven, mientras tocaba uno de los puntos sensibles en su cuerpo.

-Te estaré esperando- aseguró él, y el simple hecho de que la dejaría ir hizo que una pequeña sonrisa surgiera de los adentros de su corazón, dejando que este le besara apasionadamente una vez más.

Raven se vistió y salió sigilosamente del cuarto, haciendo caso omiso de su leotardo destruido, camimando tranquilamente hacia su cuarto.

Decidió decirle todo a Starfire.

---Fin de Flash black---

-Yo entiendo- repitió la extraterrestre mientras sonreía un poco al ver la ahora calmada expresión de su amiga, dándole otro beso húmedo en la mejilla sonrojada de la oscura.

-Ahora, vístete bien porque puse el aire acondicionado y puedes agarrar un resfriado con esa facha-

No es que los chicos fueran completos pervertidos, pero en ese momento para los tres el tiempo pasó despacio, mirando en cámara lenta como Raven asentía con la cabeza, apartando su cuerpo del gran abrazo de Starfire.

Piel por todos lados, dejando ver el bra negro de lazos que acompañaba los voluptuosos...

Era una vista que obviamente querrían recordar.

Era una suerte que Raven nos se preocupara por ciertas trivialidades como esas por el momento, caminando tranquilamente a uno de los cajones en el oscuro ropero, sacando un camisón negro, caminando rapidamente, con su leotardo dando una imgen de chica de la selva...

Todo terminó cuando la puerta del baño se cerró.

-Bueno amigos, quiero que salgan, porque me voy a cambiar para dormir-

Todos asintieron tontamente, mientras trazos de sangre se notaban en las narices de los jóvenes.


(1): La quinta y sexta dimensión, por lo que me han dicho, es el mundo de los pérdidos o castigados, seguido del Infierno.

Bueno ahí lo tienen y como ya dije, este fic sólo es para adolescente en adelante...

REVIEWS!!!!...¿por favor?