Uff tanto tiempo sin actualizar jeje, pero aquí estoy y no olviden que no voy a dar esta historia como si nada, ya que es uno de mis mejores proyectos hasta ahora (o de los menos peores tal vez n.n)
Ahora con los agradecimientos: Raven-12-12 (¡Ta Da! Y aquí traído recién horneado el nuevo cap, espero que este también lo disfrutes XD), chibi-nek0, blackNek0 (jeje gracias por la sugerencia, pero pues no encuentro escenario en el cual puedan regresar, pero luego ahí le inventare algo, no muy pronto¡pero lo que me has dicho es muy buena idea!), H.fanel.K (me pone vertiginosa saber que alguien se desvela para leer este intento de fic¡¡eso significa que tengo futuro!! También me reí con esa frase jeje) Precious.little.cat (Mojigato, Jejeje eso si es reír amenamente jeje, me encanta que les guste mi sentido del humor, así me compruebas que si digo algo chistoso a mis amigos ya sabré que no se ríen nada mas por lastima n.n') Kamikazeh (Creo que Robin no es un pervertido…sólo tiene una forma muy peculiar respecto de la manifestación de su sexualidad…O.o… Tienes razón es un pervertido XD) Raven The Dark Wings Angel (Mmm, pues no quiero ser tan modesta O.o n.n XDDD :P pero me la rife en la descripción XDDDD, Jajaja, pues me encantan tus comentarios XP, sobre lo del nombre, la verdad me gustaba más el otro, por el simple hecho de que le agregas personalidad, por no decir que es tu nombre exactamente, es más original, porque hoy en día Raven es la personaje más abusada de las series, en la sección en inglés puede encontrar miles de pennames con su nombre, entonces ya no es algo tan original, al menos que no te refieras a Raven la personaje, eso lo especificarías en tu perfil, no se), Aurora ( sólo digamos que Robin y Astaroth no se llevan muy bien, y aunque no se han hablado, la situación es más que clara entre los dos),Mayleena (Me quitaste las palabras de la boca XD, y gracias por la nota, veré cuales han sido mis burradas del día n.n) Draco (Tambores y trompetas ¡NUEVO LECTOR! Y aquí viene el nuevo cap salido del horno hace pocos minutos XD)
Bueno antes de dejarlos con el cap…
Este Capítulo es de FELIZAÑO NUEVO, NAVIDAD, DÍA DE REYES, HANUKA, si el cumple de alguien está cerca pues también, es de todo, por eso es más grande.
ES UN REGALO.
Nota: Traté de hacer este episodio lo más triste posible…hasta puse música para el ambiente.
Naruto Shippuden OST- Scene of Disaster.
Death Note OST- Dirge. Light Lights up light. Kodoku.
Ouran High School Host Club OST- Tranquillezza for string.
Quien quiera escuchar esto, pues mi profile ya saben que tengo mi correo, me agregan y yo se las paso.
Esto lo hago porque no tengo ni idea de cómo pasar documento de Windows Media Player al internet.
Si no las tienes, pues al menos pongan una que les apetezca para el ambiente que les acabo de mencionar, va a ser este capítulo.
Pues ya saben, este fic es de todas las posibles clasificaciones que existan en el mundo, o al menos las que aparecen disponibles en n.n'
PINTURA, MANZANAS Y SANGRE COLOR ESCARLATA.
Meditar era una cosa esencial en ese tiempo, y Raven se estaba aburriendo de eso.
Pasaban las horas y horas, viendo como de algunas grietas en el techo se traspasaban algunos rayitos de luz.
Nunca le gustó la luz.
Simple manifestación de la posición de la Tierra, simple significado trivial de felicidad, de alegría, de energía…le enfermaba.
Máscaras puestas en cada una de las caras que veía o sentía a diario desde su recóndito "hogar", que sólo era una simple escultura de una mano gigante en la cual meditaba sin descanso alguno.
Tanta falsa vibra que llegaba hasta su ser, todos pretendiendo felicidad y armonía, cuando sólo era una manifestación de cobardía por parte de todos ellos, y sólo algunos se salían de esa cápsula asfixiante de falsa paz.
Personas raras, con vestimentas extravagantes, con estilos extravagantes, con formas diferentes de pensar, con originalidad, y si no, simplemente sobresalían de la sociedad, con sus formas deprimentes de expresión.
De alguna manera le recordaban a ella misma.
¿Cómo era que se llamaban?
Ah, sí. Emos, Góticos, Punks…bla, bla, bla.
Que nombres tan estúpidos, claro, con algunas de las conversaciones que a veces llegaba a escuchar estos "nombres" eran ya sea por la música que escuchaban, la vestimenta que usaban, o la manera de hablar, o la manera de expresarse.
Que rarezas, y era como ellos, sólo que nunca tuvo la intención de ser como ellos.
O más bien.
Tal vez ellos eran como ella…
Siguió con su ritual de calma y colectividad por mucho tiempo, viajando a través del espacio exterior y conociendo dimensiones nunca antes vistas por medio de la meditación. Una calma horrenda fluyendo por todo su cuerpo, como si de veneno se tratara. Mutilante sentimiento de calma, sólo un regalo antes de la gran profecía.
Un pequeño sonido del exterior la saco de su meditación, abriendo los ojos gradualmente para mostrar orbes amatistas que brillaban demoniacamente por la ligera luz que ahora emanaba la Luna, iluminando sus ropas azules como un aro de luz brillante danzando agraciadamente alrededor de ella.
Vista que no era natural.
-¿Quién eres tú?- preguntó una voz tenue. Una sombra perfilándose por debajo de ella.
-Te haría la misma pregunta- dijo ella, viendo como la cara del chico cambiaba de sorpresa a confusión.
-Eres extranjera ¿eh? Hablo varios idiomas pero eso que estás hablando, no entiendo ni pío- musitó lentamente el extraño, saliendo de las sombras por un momento, para ver más claro a la belleza angelical que se le presentaba. La luz de la Luna hacia que su vista se hiciera borrosa, así que se acercó donde la chica se encontraba.
Raven cayó en la realización- ¿Quién eres?- preguntó nuevamente, ahora con el mismo idioma que el chico parecía usar como lengua madre.
-Mi nombre es Richard Grayson- dijo el efusivamente, sacando su delgado pero fuerte pecho en orgullo, y Raven rodó sus ojos.
-¡Oye! No sabes mi nombre ¿verdad?- cuestionó Richard, alzando una ceja divertido.
-No, y no me interesa-
-Que ruda eres… ¿Por qué no bajas? Vamos no seas tímida- invitó Richard, haciendo movimiento con una de sus manos, mocionándole bajar.
La chica lo vio por un segundo, volando suavemente hasta donde él estaba.
-Mmm…tienes súper poderes por lo que veo. ¿Qué hace alguien cómo tú aquí?- preguntó Richard animadamente.
-Alguien como yo-repitió Raven escéptica.
-Alguien con súper poderes, es a lo que me refiero- corrigió el chico.
Se vieron por unos instantes, antes de que la oscura subiera nuevamente a su altar.
-Mmm… ¿Cuál es tu nombre¿Qué haces aquí¿No me digas que eres una de esas deprimentes personas vestidas de negro…o azul?-
-No-
-Oh- Richard se quedó parado unos momentos, pensando las posibilidades de porque la presencia de alguien tan bonita como ella en un lugar como ese.
-¿Cuántos años tienes?-
-Haces muchas preguntas-
-Es porque quiero saber, nadie debería estar aquí, y no te ves muy adulta como para andar aquí- refutó Richard, no creyendo que alguien como ella sería una de esas personas que no le encuentran sentido a la vida.
Tal vez estaba ahí para suicidarse
-No, no me voy a suicidar-La chica de ojos amatistas le vio firme.
-Lees mentes- concluyó él, un pequeño sonrojo expandiéndose desde su nariz hacia sus mejillas ya rosadas.
-…-
-¿Por qué estás aquí?-
-Porque debo-
Richard sonrió, al fin podía sacar algo más que negaciones por parte de la chica.
Se quedaron así por unos momentos, Richard observando a la chica flotante, y Raven meditando nuevamente en la gigante mano, sus largas pestañas escondiendo sus orbes violetas, una mantra escapándose de sus labios.
-Azarath, Mitrion, Zinthos-
-¿Por qué debes?-
Raven abrió sus ojos lentamente para observar detenidamente al chico que le interrogaba sin parar.
Ella no sabía mucho sobre las apariencias, pero esos ojos azules que portaba el chico le hipnotizaban de una manera un tanto desconcertante.
-Por qué es mi destino-murmuró ella.
-Todos pueden crear su destino…-replicó él, una tenacidad desconocida surgiendo desde sus adentros.
-Los que pueden, sí-
-No digas eso Violeta, te ves muy fuerte, y yo digo que no has de ser muy grande, así que no hay razón de ponerse tan precavida si lo que sea que vaya a pasar todavía ni siquiera está cerca- explicó él, sonriendo cálidamente en dirección de la chica.
-¿Violeta?-
-Pues como no me has dicho tu nombre, supuse que el color de tus ojos sería lo adecuado. No sé si sepas, pero no hay muchas personas que tienes lo ojos de ese color-
Ella sabía eso, lo sabía muy bien, y aunque en su dimensión tampoco fuera muy común, un rastro de color rosado surgió de sus mejillas, su expresión con la mínima sorpresa manifestándose en el exterior.
-Ya vez, si soy un galán-rió Richard, mientras movía las cejas de manera sugestiva.
Raven no dijo nada, optando por seguir con su meditación.
Algo la detuvo.
Un sentimiento.
Algo.
-Me dejaras hablando solo-reprendió el chico, exagerando su labio inferior y poniendo sus ojos de cachorro. De esa no se saldría, después de todo, ni Bruce podía resistirse a esos enormes ojos azules.
CRASH.
Richard volteó rápidamente, viendo que una de las estatuas raras de ese lugar había explotado sin ninguna razón aparente
-¿Qué pasó?- cuestionó él, preparándose para lo que sea que viniera.
-Algo-
-Ya sé que algo Violeta, no seas así. ¿Por qué pasó?, es a lo que me refiero-
-Fueron mis poderes-
-¿No los puedes controlar?-
-Por eso medito, y tú estás interrumpiéndome-
-Oh, lo siento-
-…-
-Bueno, me voy-
-No me dijiste porque llegaste hasta aquí-
Richard sonrió,-Tú no has respondido a ninguna de mis preguntas, así que yo no responderé a las tuyas-
-La mía no fue pregunta-
-Oh-
-Entonces-
-Mmm…pues revisaba la zona solamente, a veces me gusta hacer eso, y te encontré aquí-
-…-
La conversación había terminado, y Richard, con cara de decepción, salió silenciosamente de la sala.
Los días pasaban lentamente entre los dos, y aunque la chica de ojos amatistas no lo admitiera, esa simple visita había hecho algo extremadamente raro con su ser.
Y así, era lo mismo con el chico, que cada día la visitaba, sólo para ver su pacífica formaflotante entre las estelas de luz que se disipaban a su alrededor.
Los encuentros entre ellos eran breves casi, miradas por el rabillo del ojo eran lo suficiente, y la hipnotizante mirada violeta de la chica le ponía los vellos de la piel como de punta.
Cortos y breves momentos en el espacio y el tiempo, azul y amatista encontrándose y disolviéndose en un mar de pura arte.
Expresiones de belleza por el simple silencio que emanaba de todos lados, manifestación hermosa de tranquilidad.
Tranquilidad verdadera.
---
…No hablaban.
No se movían.
No respiraban.
Nada.
Como una pintura.
Pinceladas delicadas formando sus alrededores.
Luces, tonos, colores, sombras.
Un universo demezclas exquisitas que se disipaban por todo su alrededor.
Un día Richard decidió saber más sobre la chica.
-No me dijiste tu nombre-
-Raven- respondió ella calmadamente, mientras, por primera vez, quitaba su capucha para ver más claro lo que le rodeaba.
Richard suprimió un suspiro de admiración.
Curvas finas que formaban sus mejillas rojo manzana, signo de infancia que contenía todavía, la pequeña punta de su barbilla, las largas y negras pestañas, los grandes ojos amatista.
-Eres muy bonita- dijo él con parsimonia cruzándose de brazos, muy seguro de sí mismo.
-…-
Richard alzó una ceja en sorpresa.-Deberías sonrojarte, como la primera vez-
-Como quieras- respondió ella, cerrando sus ojos para seguir meditando, regalándole aquella vista al chico de ojos azules
-Nunca me has dicho nada- dijo él en voz queda, sonrojándose por sus vanos intentos de atención.
-Tu tampoco-
-Pero no te lo digo porque no me preguntas, y puedo distraerte como dices que lo hago-
-¿No crees que sería lo mismo si me preguntaras?, de cualquier manera me estas interrumpiendo-
Richard se sonrojó más, mientras apretaba los labios con una expresión clara de molestia.
Esta chica es muy inteligente. Decidió.
-Podríamos salir a ver el mundo exterior, te puedo presentar a mi tutor y también a mis amigos, estarían encantados de verte, les he contado de ti-
-Me cuestionó tal acción, ya que no sabes nada de mí-
-Por eso quiero saber. Yo creo que todavía recuerdas las preguntas que te he hecho, sólo es cuestión de responderlas, no es tan difícil- suplicó Richard, tratando en vano de hacer nuevamente sus ojos de cachorro.
-Cumpliré 13 en unas semanas-
Parece que si funcionó la mirada.
-No soy ninguna de esas personas que crees que soy-
De acuerdo, eso no era necesario responder.
Richard sonrió.
-Estoy aquí porque es mi destino, no puedo salir de este lugar-
-¿Alguien te obliga a estar aquí?-
-…No-
-Entonces no hay razón de porque esconderse, deberías salir un poco, así no te verías tan pálida, lo que te falta es un buen bronceado (1)-
Raven alzó una ceja.
-Jeje, no digo que tener la piel de Blanca Nieves sea malo, pero un bronceado te haría bien…No, espera, no quedaría bien con tus ojos, bueno sí quedaría bien, pero…estás bien así-
-Entonces…¿si vendrás conmigo?-preguntó el con un dejo de esperanza en su voz, un tono que a Raven no le pasó por desapercibido.
-De acuerdo¿Quieres salir en este momento, o mañana vengo?-
-Mañana habré cambiado de opinión-
-Entonces hoy- rió Richard, mientras bajaba de la gran mano con un ágil salto gatuno, Raven después, bajando agraciadamente de la gran escultura.
Caminaron un rato por numerosos pasillos, mientras Raven meditaba en un rango más ligero.
Se preguntó como Richard había llegado hasta donde ella estaba, después de todo el camino no era como un paseo al parque.
-Hay muchos pasadizos aquí, no encuentro la respuesta adecuada para saber cómo es que llegaste hasta donde yo estaba-
-Pues…te lo diré después-
Caminaron un rato más en cómodo silencio, subiendo lentamente las largas escaleras, saliendo a una gran biblioteca desusada-
-Siempre me he preguntado cómo es que simplemente no demuelen esto-
-Yo se los he impedido-respondió Raven,-Si lo llegan a destruir, eso conlleva a una serie de acciones que prefiero no sucedan por el momento-
-¿Cómo cuáles?-
-Que tengan que ver el pasadizo secreto por el cual podrían encontrarme-
-Oh-
Salieron de la biblioteca, y los rayos fuertes de luz hicieron que Raven cerrara sus ojos en molestia
-¿Eres un vampiro?- preguntó el chico con asombro y curiosidad.
-No-
-¿Entonces, por qué te tapas de la luz?-
-En donde yo vivía no había Sol, y nunca me he expuesto a él- respondió ella lentamente, como si hablara con un niño de cinco años.
-De acuerdo, de acuerdo, no tienes porque ponerte así-
Caminaron por las calles de la cuidad, y Raven sentía un bochorno horrible, no se respondía como los humanos de la Tierra soportaban tales radiaciones por el Sol.
La temperatura no era mala, pero si la radiación
-Te sientes bien…de-deberías ponerte tu capucha- Richard notó, un gran sonrojo en sus mejillas.
El rojo manzana que marcaba la edad de Raven en sus mejillas se había intensificado haciendo que pareciera un tipo Blanca Nieves con fiebre…o muy apenada tal vez.
Richard resopló por el pensamiento.
-¿Quién es Blanca Nieves?-
-Leíste mi mente otra vez- Richard reprimió con tono falso de molestia.
-Sólo recordé lo que dijiste hace rato-
-Oh…Ella es una princesa de cuento de hadas-
-Mm…No encuentro la relación entre ella y yo-
-Bueno, es que tu eres muy blanquita, y tus mejillas están muy rojas-Richard llevó una mano detrás de su nuca rascando los pequeños cabellos de su cuello en vergüenza.
-Ya veo-
Richard esperaba que Raven se ruborizara más, pero su expresión seguía vacía como siempre la había visto.
Tal vez el color que ya estaba si era un sonrojo.
…Nah.
-¿A dónde vamos exactamente?- Raven preguntó expectante. No le gustaban las miradas que recibía por parte de algunas personas que pasaban junto de ellos.
-Pues te llevaré a mi escuela, sólo necesitan saber que vienes conmigo y te dejaran entrar-
-No me gusta la gente, puede explotar algo-
-Mm… ¿arrogante eh?-
-No, pero toda mi vida he tenido la mínima interacción con otros seres vivos, así que no estoy…acostumbrada a tal cosa-
-Antisocial entonces-
-Podría decirse que sí-
-Se ve que no sabes nada, tenías que decir que no, porque ser antisocial no es muy bueno-
-¿Pero para que negarlo si es verdad?-
-Es que…olvídalo- Una gotita de sudor apareció en la sien de Richard.
-Aquí es- Richard caminó un poco, acercándose a un edificio grande con muchas ventanas.
-Señor Grayson, ha llegado a sus clases vespertinas por lo que veo-
-Sip, ella viene conmigo-
Varios de los guardias vieron escépticos a la niña con sonrojo monumental.
-Tu amiguita ¿eh?- dijo uno de ellos, riendo divertido.
-Sip, una amiga- Dijo Richard, sabiendo bien el doble sentido en las palabras del guardia, a veces le gustaba divertirse.
Entraron sin problemas al gran patio, algunos alumnos que pasaban se detuvieron a observar, y el hecho de que en esa escuela no habían muchos que no conocieran el nombre de Richard Grayson hijo adoptivo de Bruce Wayne, se acercaron para saludar, provecho para ver a la chica nueva con vestimentas de cementerio.
-Rich, nueva estudiante por lo que veo-
-¿Eres súper heroína?
-Eres muy bonita-
-¿Cómo te llamas?-
Varias preguntas del mismo origen empezaron a exclamarse por los estudiantes con actividades vespertinas, un jaleo de gran tamaño por conocer a la foránea, y ésta viendo a Richard expectante.
-Lo siento chicos, no puede estar muy cerca de tanta gente, pueden explotar cosas-
Después de esto todos se alejaron simultáneamente de la desconocida, lanzando saludos a los dos del centro de atención.
-Uf…eso estuvo cerca, te presentare a mis más cercanos amigos-
Caminaron hasta lo que parecía ser la cafetería, que los inundaba de diversos olores.
-Generalmente en las escuelas hay comida horrible, pero por eso adoro la mía-
Centenares de esencias se mezclaban en el aire cálido de la cafetería y el olor hizo que un sentimiento vertiginoso pasara por la espina de Raven.
-¿Quieres algo, supongo ya que nunca te he visto fuera de esa cripta rara-
-No séqué comer-notó ella con el mismo sonrojo que portaba en las calles, ahora por el mutilante aroma que llegaba a sus fosas nasales.
-Entonces te pediré algo-
Le mocionó brevemente que se sentara, y después de tal acción observó como los estudiantes pasaban tranquilamente, algunas parejas con el aire de melosidad inundando su rango de poder
Sintiendo las cálidas esencias y auras amorosas.
Richard regresó con dos platos con una masa de color café oscuro.
-Es pastel de chocolate, pártelo y cómelo con la cuchara.
Varios de los estudiantes que andaban por ahí vislumbraron al chico.
-Hola muchachos-saludó él, mientras los mencionados se sentaban a su alrededor.
-Tu amiga eh, llegaron algo tarde, los chismes se distribuyen como la gripe-rió una de ellos, acomodando su larga cabellera color zanahoria detrás de una oreja.
Richard se sonrojó, hablando un tanto raro con la excusa que le daba a la pelirroja.
-'Le debe gustar'- pensó Raven, mientras veía rara el pedazo de "pastel" que el chico le había traído.
-¿No te lo vas a comer?- preguntó uno de los que supuso era amigo de Richard.
-Sí, pero…- vio a Richard por un momento.
-No se preocupen chicos, es que no es de aquí, entonces no sabe si le van a gustar estas cosas-
Todos los acompañantes asintieron, mientras veían, esperando que Raven le diera la primera mordida.
Lentamente, cortó un trozo del aperitivo metiéndolo algo reluctante en su boca.
Sus ojos se agrandaron momentáneamente, mientras sus mejillas rojo manzana se ponían más coloradas de lo que ya estaban.
Un escenario exagerado, su mirada inocente brillando por el exquisito sabor de tal pastel que su nuevo amigo le había ofrecido.
-¡Que tierna!-exclamaron las niñas que se encontraban en la mesa.
-Le gustó-dijo uno de ellos, sonriendo conocedor por la expresión de la chica.
-Qué bueno que te gustó-
La cafetería donde se encontraban se empezó a disolver en tonos oscuros, gracias a los poderes de la chica, que seguía con la misma expresión de puro placer al manjar que había probado, sus papilas gustativas explotando por la frescura y sabor del pastel.
-¡Rae!- gritó Richard, mientras captaba la atención de la chica, los presentes de la cafetería corriendo hacia la salida aterrados por el extraño acontecimiento.
Una esfera negra de poder le envolvió, mientras desaparecía de aquel lugar instantáneamente.
-Mmm…me dejó- dijo él con un susurro, mientras se encogía de hombros.
Tal vez estaría de regreso al lugar donde estaba.
- Me pasa por comer eso- reprimió Raven, mientras caminaba de regreso a su lugar sagrado, no sabiendo porqué el hecho de caminar se le había hecho más "apetitoso".
Al llegar a las escaleras paró en seco.
Cerca de éstas, se encontraba un muchacho, viendo el fondo de tales con parsimonia que le perturbaba.
-¡NO!-
Corrió lo más rápido que pudo, cogiendo la negra chaqueta del chico en el proceso, siendo jalada por todo su peso.
-No…- susurró ella, mientras tomaba las manos del chico concentrando algo de su poder en el otro ser.
Ahora caían suavemente por el amplio del pasadizo. Sus prendas moviéndose suavemente, acariciando el aire de alrededor.
-Tienes poderes- logró musitar el chico, viendo como su ser flotaba lentamente, el aire que llegaba a pasar moviendo sus mechones de cabello como agua tranquila del mar.
Agua negra.
-Me has salvado- reprimió él con voz temblorosa.
Vibras desesperantes alrededor de los dos seres, sus ropas disolviéndose lentamente en un mar de tonos grisáceos
Y el tiempo se detuvo.
Flotantes seres en el aura de oscuridad, hilos de tristeza emanando por cada poro de su piel, y malditas notas de silencio les perturbaba los oídos.
Una pequeña estela de luz en el techo haciendo profundo contraste con sus seres.
-Ibas a suicidarte- notó ella en voz bajita, mientras apretaba sus manos contra las del chico, que todavía le veía con expresión vacía, lágrimas color perla adornando sus pálidas mejillas, viéndole reprochante.
Mirada estrangulante con pura furia que salía de sus ojos azules como el cielo.
Como si fuera Richard.
Raven sacudió un poco la cabeza, soltando las manos del chico en el proceso.
Para después abrazarlo.
Lento, suave, cálido…maldito.
-No…-murmuró ella, no impidiendo que todo el pasadizo se oscureciera con su poder.
-No…- murmuró otra vez, abrazando al chico más fuerte, mientras una pequeña lágrima caía de su mejilla, oscureciendo más la chaqueta del joven en sus brazos.
-Tú no entiendes-murmuró él, viendo tembloroso el cabello violeta de su salvadora.
-Si entiendo…si entiendo- dijo ella, apretando un pedazo de chaqueta que se encontraba a su alcance.
Si entiendo.
Se separó un poco del chico, sólo para que este le pudiera ver los ojos.
-Si entiendo- dijo ella más segura.
Sus ojos amatistas reflejándose más brillantes por la estela de luz que todavía les rodeaba, chocando con el espacio oscuro en la esfera de su poder.
Luz que no servía de nada al ver esos orbes.
Un mar de violeta.
Un mar de relámpagos y estruendos saliendo de ese color tan hermoso, el reflejo del chico en esas tonalidades de amatista.
Ojos sin luz.
Tristeza.
Furia.
Resentimiento.
Desesperación.
Nada.
-No quiero que me salves- reprendió inseguro, empujando suavemente los delicados hombros de la niña que estaba enfrente.
-Yo…si- exclamó ella en un susurro desesperado, acomodándose nuevamente, su delicada barbilla restando en su hombro.
-…-
-De-debes ser más…más fuerte-
-Por favor…no- lloró el muchacho, ahora con una aferración casi dolorosa a su cuerpo de porcelana.
Un abrazo terminante de una vida tan bella.
Tan desgarradora.
Velocidad adquirida nuevamente, mientras los dos se abrazaban con una fuerza desesperada de ayuda que no llegaría.
Pura falsedad.
-No me salves, te lo suplico-
…
Silenciosos segundos que parecían extenderse como la eternidad.
…
Raven desapareció al momento del impacto.
Membranas bañadas en sustancia escarlata. Formando una bellísima obra de arte.
Representación realista de un universo de falsedad, un mar de olas color rojo perturbando la tranquila vida de los seres habitando en ese lugar.
Una bella faz al centro de todo lo rojo, ojos cerrados, bloqueando la vista al mar azul que eran sus orbes.
Azul y rojo.
Observó por un momento la figura que yacía en el frío piso de aquel fondo oscuro, la fresca sangre inundando su nariz con esencias horribles para gente común.
-Lo siento- logró susurrar, para después caer en frente de tan bella representación de Dios.
La vida.
El cuerpo.
Puso sus manos sobre él, buscando cualquier esperanza de vida que quedara en el chico.
Ninguna.
-…- Tragó saliva sonoramente, mientras un gran nudo en la garganta le impedía respirar correctamente, aferrada a la negra chaqueta del muchacho, ensuciando sus manos color porcelana de la sustancia que antes recorría las venas del joven.
-Porque…-Los ojos le quemaban.
Lágrimas silenciosas cayeron en su ropa, la luz de la Luna como hilo blanquecino iluminando ese pequeño lugar, iluminando su rostro sin color.
Sin vida.
Haciendo que la sangre brillara con tono mutilante de tristeza.
Pinceladas y pinceladas adornando la obra de arte.
-…-
Se acurrucó encima del delgado cuerpo, sus sentidos agudizándose, escuchando como desde las sombras, alguien observaba tal escena.
-Lo lamento-
Y la oscuridad inundo nuevamente el espacio a su alrededor, mientras todo lo capturado temblaba fuertemente por las emociones desatadas.
Tristeza.
Nueva emoción.
-Sé lo que pasó- murmuró Richard, mientras veía como Raven abría sus ojos lentamente, para después bajar su mirada con expresión difícil.
-No es tu culpa, si hubieras llegado más tarde no lo habrías salvado, y sería lo mismo-aseguró Richard, mientras sonreía ligeramente, aun cuando Raven no le miraba.
-El hubiera no existe-murmuró decidida, apretando un poco sus pequeñas manos.
-Claro que no existe, eso lo sé muy bien, pero…sería lo mismo de todos modos, por eso, no hables como si fuera tu culpa, el ya lo había decidido, tú sólo le diste los mejores momentos de su vida entes de terminarla-
-¿Y cómo es eso?- preguntó ligeramente.
-Porqué, aunque no se mucho de ti…estoy seguro de que tu vida no fue fácil, te estuve buscando y llegué cuando flotaban, por eso lo vi todo-
Vi tu mirada.
-Te diré algo curioso-
-…-
-Se que no le dirás a nadie, así que confío en ti, además, no es como si salieras mucho-Richard rió.
-Yo también soy Súper Héroe. Y mi nombre en el trabajo es Robin-declaró el lentamente, mientras sus orejas se enrojecían en vergüenza.
-Ya lo sabía-
Richard bufó algo inentendible. –Ya te crees mucho porque puedes leer mentes ¿no?-
-Te he divisado en mi rango de aura por mucho tiempo, y he visto tu uniforme, el aura de Robin es la misma que la tuya-
-Oh-
Estuvieron así por unos momentos, azul y amatista disolviéndose nuevamente en un arcoíris inmenso de belleza pura y exquisita.
Richard se acercó lentamente.
Haciendo algo que ya deseaba hace tiempo, un pequeño viento que entraba por la grieta haciendo que varios mechones color violeta le rosaran la mejilla.
Un beso.
Plantando sus labios rosas en la mejilla rojo manzana de la chica, un pequeño sonido haciendo colisión con su moflete.
Bella e inocente acción de cariño.
Se quedó así por unos segundos, sus labios en contacto con su piel sedosa, viendo la expresión de su amiga por el rabillo del ojo.
Acercamiento sorpresivo a los ojos de la chica.
Universo de estrellas tintineantes color violeta, reflejado en ellas, y vacío el color, desesperante, apasionado…exagerado.
Romanticismo
-También tengo algo que decirte, antes de mi última acción-
Los ojos de Richard se agrandaron considerablemente, - Última acción¿dices?-dijo él, sus labios pegados todavía al moflete rojo de Raven
-Yo soy hija de un demonio que gobernara la Tierra en unos tres años, trayendo el caos del infierno para reinar aquí, es por eso que no puedo dejar estos recuerdos en tu mente, así que los bloqueare- Richard no tuvo tiempo de separarse, Raven le tomóla cara y le dio un pequeño beso en los labios.
-Adiós-
Y todo fue nada en un solo segundo.
Robin dio un gran salto desde su cama, pegándose indecorosamente en la cabeza con el escritorio.
-…- Pero el golpe no fue suficiente para sacarlo de la sorpresa que sentía ante tal sueño realista que había desarrollado su subconsciente.
Desde que recibió sus poderes había tenido extraños sueños respecto de la chica oscura, pero todos eran un tanto borrosos, peor que una representación de puntillismo en una galería de arte callejera. Y él había ido a muchas.
Seguía oscuro, con la Luna de Azarath brillando con un tono azulado.
-Necesito aire- Se decidió, saliendo lo más silencioso que pudo del cuarto, mientras sonría inconscientemente a las habladurías del Chico Bestia. Hasta dormido intentaba ser gracioso.
---
Caminó un rato por los oscuros pasillos de aquel edificio, y aquellas sombras que se creaban alrededor de él le daban escalofríos.
Como un aura.
-¿Quién está ahí?-
Parecía que el propio destino le daba pequeños regalitos, porque de la sombras salió Raven con un pedazo de pastel de chocolate en un pequeño plato de porcelana.
El pastel.
-Supongo que no podías dormir- dijo Raven, paraba con parsimonia en frente de él, cortando un trozo del pastel y tomando un delicado mordisco a la masa sabor chocolate.
Sus mejillas rojo manzana.
La expresión de Raven no había cambiado mucho, un tintineo resplandeciendo en sus ojos amatistas, mientras masticaba suavemente el manjar chocolatoso.
-¿Te gusta el pastel de chocolate?-
-Pensé que ya lo sabrías- murmuró ella, como insegura de algo, aunque no lo demostrara.
A Robin se le hacía tan claro como el agua.
Robin frunció el entrecejo…Él no podía saber nada porque él nunca…
-…- Su expresión cambió de confundida a sorprendida, observando como Raven bajaba la mirada un poco.
Un poco de emoción.
-¿Qué hacías escondida entre las sombras?- El petirrojo preguntó.
Y las oriyas de los labios de Raven se alzaron ligeramente.
-Estaba en ellas. Con todo el significado de la palabra- aclaró Raven.
Richard sonrió, aceptando gustoso el silencioso agradecimiento de Raven, sabiendo que esta no se encontraría muy cómoda ante la revelación de un recuerdo que había bloqueado.
Un dulce beso en la mejilla.
Richard se sonrojó sin más ni más, recordando su sueño ahora hecho realidad…en el pasado.
-¿Y cómo es eso?-
-Ven- ordenó ella, mientras se acercaba a una de las cuantas sombras presentes en el oscuro salón.
Dejó su pequeño tenedor en el platito, y sin advertencia, tomó ligeramente la mano del petirrojo, jalándolo suavemente.
Un mar de colores en diferentes tonalidades danzando alrededor de ellos, y un cálido viento meciendo sus ropas. Movimientos sicodélicos de pura pintura chorreada en las sombras.
Impresionismo.
Raven se soltó de Robin y este no pudo suprimir del pequeño además de cachorro enojado al ver que la pequeña mano de Raven ya no estaba atada a la de él.
Y sin más sorpresa, Raven volvió a tomar de su mano.
Caminaron un rato, para después encontrarse con una mesa y dos sillas en medio de todo el salpicadero de colores.
Esto se ve muy…raro.
Raven no escuchó, sentándose en una de las sillas, indicando que la otra, era claramente de Robin.
Se sentó reluctante, ojeando la rebanada de pastel que se encontraba en frente.
-¿Te gusta?- preguntó ella, tomando otra mordida a su postre, ahora sin esconder la maravilla que sentía al comer tal manjar que sus papilas gustativas tanto disfrutaban.
Y el sonrojo peculiar apareció en sus mejillas.
Robin tomó un pedazo del pastel, disfrutando el sabor al máximo.
En Azarath todo parecía saber a gloria.
Un pedacito de cielo.
-¿No explotará nada?- preguntó apenado, y aunque por un momento olvido sobre sus poderes residentes, vio que la cara de Raven realmente parecía sostener emoción placentera por el pastelito.
-Nop-
-¿Por qué?-
-Mi poder es negro en un hábitat normal, y con colores, en las sombras, es al revés, todo esto que ves es mi poder, al reverso-
-No pasara nada ¿verdad?-
-Claro que no-
Comieron el pastel tranquilamente, y la curiosidad de Robin se hacía muy grande.
Demasiado.
-Entonces ya me has visto sin la máscara- musitó dudoso, jugando con la cucharita, volteando su vista hacia la chica, viendo que una minúscula partícula de pastel se acomodaba en las comisuras de los labios de la chica.
Se lamió los labios inconscientemente.
-…Si, pero eso fue hace mucho tiempo como te habrás dado cuenta, ahora no tengo idea de cómo eres- aseguró ella, dando la última mordida a la cereza del pastel.
No sabía si la aclaración de Raven le había hecho más aliviado o más frustrado.
-Ya veo-
-Deberíamos regresar, ya que a diferencia de afuera, en las sombras todo es más rápido-
Robin asintió lentamente y caminaron rápidamente a lo que supuso era donde Raven y él habían entrado anteriormente.
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Y en efecto, la luz de la Aurora con tonos entre naranjas y azules les pegaba en la cara, con una brisa mañanera entrando por quién sabe dónde.
-¡Robin!-
Un pánico estruendoso le entró por la nuca mientras volteaba en dirección de la tan conocida voz.
-Star…lo podemos explicar-
-Robin¿No has visto a Rave?, me desperté por un vaso de agua y ya no estaba, supuse que siempre se levantaba temprano, pero vi la hora y hasta para ella no es como para andar vagando por los pasillos¿Tu qué haces aquí?-
Robin volteó para todos lados y su sorpresa se hizo grande cuando vio que, en la pared, estaba incrustado el pedazo de pastel que no había podido comerse.
-Pues yo…también iba por un vaso de agua-mintió.
-Oh…entonces ven conmigo- anunció Starfire, jalándolo con dulzura hacia donde la cocina se encontraba.
Robin sonrió un poco, al ver la inocente pijama de su novia, un short de conejillos y una gran blusa color rosa.
¿Cuál era la de Raven?
Ah sí, una camisón corto del siglo medieval color negro.
Siempre clásica.
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Tomaron el agua en silencio, y aunque Starfire podía ser ingenua la mayor parte del día, en ese momento sabía que algo estaba mal con Robi-querido.
-Robin…algo está sucediendo y no me quieres informar-apuntó la pelirroja, mientras tomaba un gran trago de agua.
-No…es nada Star-dijo él, tratando de que su voz sonara convincente.
-…- Starfire frunció el entrecejo, acercándose peligrosamente al chico enmascarado, con cara de negocios.
-Yo sé muy bien que algo te pasa, y me duele saber que…lo escondes como si fuera ingenua- chilló en voz demasiado femenina, pero la intención de arreglar las cosas se oía en los octavos de su voz.
Semejante gota de sudor corrió por la sien de Robin, que veía a Star culpable de algo.
-Sólo que…te lo diré después, lo prometo, es que…las mañanas no son lo mío- rió algo reluctante, para después deshacerse del brazo bronceado que le tenía preso, saliendo de la cocina rápidamente.
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El descubrimiento de su atracción magnética poderosa hacia la chica oscura le perturbaba sin cesar, y el saber que ella podía leer mentes le ponía los pelos de la piel parados.
Claro, Raven no haría algo así, ya que ella sólo las lee cuando es necesario, no tendría nada que temer.
Por otra parte, el recuerdo que había adquirido era de suma importancia ahora, y saber cómo fue que lo desbloqueo todavía era un misterio.
Tal vez fue por sus poderes encontrados, que pudieron contrarrestar el hechizo de Raven.
Pero si Raven no quería que recordara eso… ¿entonces por qué no los borro?
Claro, según la ciencia los recuerdos nunca se borran, sólo se bloquean.
Pero Raven iba más allá de la ciencia. Ella podía borrarlos.
¿Entonces como fue que en ese mismo momento descubrió esos recuerdos?
Fue Jonathon.
La sangre.
Pero si Raven no quería que los recordara, y sabía que con sus nuevos poderes tal vez podrían desbloquear esos recuerdos, que lo hizo sin saberlo; ¿por qué no los borró antes?
Porque ella le besó
Y todo fue nada en un segundo.
Entonces…
Ella quería que él recordara…
¿Por qué?
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El amargo sabor de la tristeza inundaba sus sentidos completamente, mientras meditaba sin cesar por sus emociones descontroladas en un tornado que se llevaba todo consigo.
Amarga tristeza que hacía que sus ojos ardieran como el infierno, un nudo en la garganta que le mataba lentamente con fervor y pasión que torturaba su corazón.
Había borrado sus memorias.
Ella.
Había borrado lo que a ella misma le daba vida.
Había borrado el recuerdo de un ser que realmente le veía no como una bestia.
Si no como alguien a quien amar.
Y borró todo por el bien de la profecía.
Por el bien de alguien más.
Cayó indecorosamente en la mano gigante, mientras raspaba con enojo y furia la escultura, ira emanando de cada rincón de la sala envuelta en oscuridades.
Pintura manchada de negro.
Y perlas lágrimas borraban su visión.
Sismos gracias a su tristeza.
Su arrepentimiento.
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Y en otra parte, fuertes temblores en la Cuidad Salto.
Movimiento de las placas tectónicas.
Movimiento fúrico de arrepentimiento.
TT
REVEWS!!!!!!
n.n'
(1) Encontraran semejanza del gusto de Robin por las chicas bronceadas...como Starfire, y la niña que era su amiga...es pelirroja.
