sniff Después del sacrificio que hice para hacer el capítulo 15¡¡sólo recibí 6 reivews!!sniff sniff
Pero bueno, muchas gracias a todos aquellos que me dejaron un comentario; realmente se los agradezco.
SAHI-HINA (No te preocupes niña, sólo que me hubiera gustado mucho saber lo que piensas del fic, sería de gran ayuda, espero que en este capitulo me dejes un comentario) Loana The Dark Wings Angel (¡Bien! Me gusta más ese penname n.n, muy bien, gracias por el comentario, por lo de romanticismo, creo que a los demás lectores no les gusto :( Pero que le puedo hacer sniff) Aurora (Todas tus preguntas serán respondidas en este capítulo n.n Y gracias nuevamente por tomarte la molestia de dejarme un review, no sabes cuanto significa para mi XD) Kamikazeh (Bueno, ya sabes, mi fic es de todas las categorías posibles jeje, pero bueno, me alegra que te haya gustado, y espero que me digas lo que piensas de este¡Sería genial!) H.fanel.K (Se ve que tenías prisa XDD, me hace feliz que te haya agradado el capítulo, espero que también te guste este) Rachelle 03 (¡De nada! XD Es bueno que haya nuevos lectores, y en lo personal, a mí también me gustó mucho esa parte XD)
Bueno, le ruego a cualquier Dios de cualquier religión que en este capítulo me dejen Reviews!!!
Y si no me lo dejaron en el pasado, también por favor, me maté, literalmente, para poder terminar más rápido el capítulo pasado, se supone que era regalo de año nuevo y de Navidad y de Reyes y Hanuka y todo…
El capítulo pasado fue para recalcar la pesadez y fuerte significado de los tiempos que Robin y Raven pasaban juntos en años anteriores, tiene un propósito…
Bueno espero que disfruten este capítulo, que aclaro, con la tristeza del anterior este no me gusta.
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Casi 300
-Fue buena idea la de escapar antes de que Star viera- confesó Robin, mientras levitaba suavemente a lado de la princesita de hielo, recalcando la desaparición de cierta chica oscura antes de que su novia le viera, y siguiendo al pie de la letra las instrucciones que Raven le había dado.
-Mm…-respondió ella, con su silenciosa mantra escapando de sus labios.
-Lo que no puedo comprender es porque quisiste borrar tus memorias, si contigo no era necesario-admitió el petirrojo, haciendo mención de la reciente explicación de sus memorias bloqueadas, volteando ligeramente para poder ver el color morado del cielo, la estela de luz de la noche en Azarath haciendo que pequeños destellos de luz se emanaran de todos lados.
-Si no las borraba sería más difícil controlar mis emociones-refutó ella con impaciencia, esperando que el chico siguiera con sus ejercicios.
-Ah…-Los engranes en el cerebro de Robin trataban de encontrar la respuesta correcta a la enunciación de la chica. Algunas casualidadades y evidencias se juntaban en su hipótesis para poder encontrar la respuesta más adecuada.
Después de todo, los poderes de Raven se hacen destructivos con emociones fuertes…al menos que los haya borrado y estuviera feliz como una lombriz; y esa no podía ser la causa de los temblores de gran escala hace unos años…mmm…
-Sabes…eso me hace pensar en muchas posibilidades-
El tono del chico maravilla hizo que la titán alzara una ceja en interrogación, un tono divertido y pícaro saliendo de los labios rosas del petirrojo.
-Mm…-Volvió a responder, cerrando sus ojos rápidamente, dejo de ansias en esa simple acción.
…
-No, en serio, hay tantas posibilidades, pero yo se la correcta…después de todo no me dicen el chico maravilla por mi excelente pan francés- rió Robin.
-¿De qué hablas, Chico Metiche?- farfulló Raven, mientras apretaba los dientes en fingida molestia, de alguna manera sabiendo que el chico de sus sueños (el pensamiento le hizo temblar, "Malditas novelas que ve Starfire") sabría la actuación presente en sus facciones de porcelana.
-Pues, no sé, contigo es claramente difícil…pero yo te conozco mejor que la palma de mi mano- lo último fue susurrado, y para darle más clima, Robin se acercó lentamente a la chica, flotando en el aire pero moviéndose como si en el suelo estuviera, soplando un poquito en la oreja de la chica.
-¿Y qué vas a hacer al respecto?-dijo quedamente la princesita de hielo.
Robin pensó un poco, y ella tenía razón, aunque con esa pregunta no sabía si había comprobado ciertos aspectos de los sentimientos de Raven o simplemente se había quedado con la misma duda.
Pero, de todas formas, no podía hacer nada.
Porque ya tenía a Starfire y…
-Lo siento-murmuró con toda sinceridad.
No sabía si los sentimientos de Raven hacia su persona eran más que de amistad, pero daría todo lo que tuviera para pedirle nuevamente perdón.
Al menos para que ella no se sintiera mal.
-No importa-Raven alzó sus hombros en acuerdo, siguiendo su meditación como si nada.
-Eres muy fuerte-Dijo Robin con un pequeño resoplo de ironía.
-Hn…-
Meditaron un rato más antes de que Robin abriera sus ojos al escuchar que Raven le llamaba, siguiéndola brevemente, checando su reloj en el proceso.
12:30
No era muy tarde.
Sonrió inconscientemente al ver que llegaban al mismo lugar donde habían pasado el rato la noche pasada.
El pastel de chocolate incrustado en la pared.
-Ven- dijo Raven, tomando nuevamente la mano enguantada del chico maravilla, mientras lo jalaba hacia las sombras.
El pensamiento inundó la mente de Robin.
Y se percató de algo que irónicamente ya sabía:
Raven era de las sombras, de la oscuridad, de la tristeza, de la nostalgia, la desesperación.
De tantas cosas que él nunca disfrutaría.
Sus pensamientos se interrumpieron al encontrarse nuevamente con el mar de colores chorreados por doquier.
Una tranquilidad inundándole tanto literalmente como figurativamente.
Entonces…la oscuridad también era tranquilidad.
Y cuando salió de su pequeña conferencia con los demás Robins de su mente se percató que hasta había terminado el pedazo de pastel que no había podido comer la noche pasada, inconscientemente.
-Te ves muy distraído- implicó Raven calmadamente, mientras comía una nueva rebanada de pastel.
Robin se encogió de hombros, viendo un rato los detalles de la mesa.
-Ahora sí- dijo ella en tono conspirante, mocionando que Robin se parase, desapareciendo la mesa y las sillas de un simple chasquido de sus dedos.
Se pusó en posición de loto, ordenando que Robin también lo hiciera, este con cara inquisitiva.
-Una clase de control de poderes-aclaró ella al ver la cara curiosa de Robin.
Raven cerró sus ojos por un momento y susurró quedamente su mantra.
Y de repente, se encontraban los dos flotando en el mar de colores, una brisa creándose por el rápido movimiento de los coloridos poderes de Raven.
-Quiero que concentres tu energía, pero ahora en vez de tratar de sentirla dentro de ti, quiero que la saques, que la sientas alrededor tuyo, así como la brisa que nos rodea-ordenó Raven, mientras se separaba un poco del chico.
Robin asintió dudoso, cerrando sus ojos en concentración, sintiendo nuevamente ese cosquilleo que sentía cuando se concentraba en su poder, ahora tratando de sacarlo…
Segundos pasaron.
Un calor que le hacía sonreír en felicidad surgió desde los adentros de su corazón, como un día de frío, debajo de las cálidas sábanas de su cama.
Un Robin de edad menor saliendo y creándose en el espacio de su imaginación, mientras el pequeño adolescente de 13 años soñaba con una niña de mejillas color manzana.
Ojos color violeta.
-Y que me cuentas de tus sueños-comentó Bruce, tomando un sorbo de café negro en el gran comedor de la mansión.
-Otras ves fue ella-dijo Richard con las mejillas rosadas en vergüenza.
Le había contado todo a su padre adoptivo sobre la niña bonita que parecía Blanca Nieves, la cual aparecía varias veces en sus sueños, mirándole inmóvil con esos ojos color violeta que tanto le perturbaban el sueño.
Literalmente.
Las oriyas de los labios de Bruce se alzaron ligeramente en una sonrisa pícara, y el movimiento hizo que Richard se sonrojara más, recordando como Raven sonreía de esa manera tan delicada y apenas perceptible, pero robando el alientode aquel que viera ese simple movimiento de sus labios.
-Te has enamorado de algo que claramente no existe Rich, no quiero que eso sea una dificultad para tu desempeño como Robin-aclaró Bruce, tomando un galletita de la gran charola que había orneado Alfred esa mañana, saboreando el delicado aroma de la galleta, sus ojos tintineando con el sabor que lo inundaba cuando dio la primera mordida.
Richard veía curioso la escena, recordando que un uno de sus sueños aparecía la niña llamada Raven comiendo una rebanada de pastel, todo lo demás se veía borroso, pero recordaba con claridad su cara, como si fuera un recuerdo que su mente quisiera descubrir.
Se sintió un poco tonto, por haberse enamorado de alguien que aparecía sólo en sus sueños.
Pero no podía evitarlo, el simple hecho de que ella le hacía sentir mariposas en el estomago era suficiente para descontrolarlo a niveles nunca antes conocidos.
Después de varias semanas, Robin asistió a sesiones importantes de psicología…
Porque al parecer, los sueños si interrumpían su desempeño como Robin.
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Después de tantos meses.
La olvidó por completo.
Abrió sus ojos por la repentina brisa que le calaba los huesos.
Suave.
Tranquila.
Bella.
-Lo que has imaginado es la fuente de tus poderes-dijo Raven, sacándolo de su ensoñación, ella parada a unos cuantos metros del chico.
-Pensé que era la sangre que me han puesto-
-Eso es evidente, a lo que me refiero, es a la fuente que hace que funcionen. Aunque son poderes oscuros, se necesita un recuerdo, una cosa, algo esencial, algo que si no está dentro de ti…simplemente no serías tú, los poderes ya están, pero se necesita la llave- explicó ella.
-Algo feliz entonces-musitó el chico, todavía confundido por los recuerdos de su infancia.
-Aja, algo que, aunque no supieras, o lo hubieras olvidado, serías completamente otro-
-Mmm…-
-¿Y qué imaginaste?- preguntó Raven con vos bajita, insegura de querer o no saber sobre la fuente de los poderes de Robin. Tal vez su fuente era Starfire, era algo normal, y predecible después de todo.
-Mmm…un recuerdo de mi infancia, bueno, más bien como una etapa-aclaró él, rascando su nuca en vergüenza.
-Ah…-Parpadeo dos veces, pero el hecho de que lo hizo Raven, significa completa euforia mientras bailaba el cha-cha-cha.
Como ya lo habíamos dicho, sólo hay que conocer a Raven.
Robin sonrió un poco, ya que para Raven simples y pequeñas manifestaciones de emoción, eran grandes y explosivas en su significado, sólo que a un nivel más controlado.
-Bueno, ya está, parte de tus poderes se quedaran en las sombras, y con las sombras me refiero a muchas de estas, y podrás obtenerlos cuando quieras si estás cerca de una de ellas. Como la sombra de tu cuerpo-
-¿Como si estuvieran vivas?-
-Algo así, pero contienen energía que te pertenece-
-Y como sabré que una sombra tiene mi poder-
-No es necesario, tus poderes no pueden estar muy lejos de ti, van contigo y se trasladan-
-¿Y cómo cuanto es mí poder?-
-Pues, considerando el nivel de sangre mágica que tienes, más tu masa corporal, la stamina (resistencia física), el IQ de tu inteligencia, y la fuerza de voluntad deberías tener al menos 300 metros de radio de poder, todo en las sombras y en tu interior-
-¿Cómo qué debería tener?-preguntó Robin escéptico.
-Hn…pues, aunque no lo creas, tu aura también cuenta como marco de referencia, hay diferentes tipos, están las que contienen más sentimientos positivos que negativos, están las que son tranquilas, las que son más impulsivas, y las que son más oscuras, y todas tienen diferentes colores
También depende de tus experiencias pasadas que te dejaron marcado de por vida-
-¿Y cuánto tengo entonces?-
-Al menos 246.0789 metros cuadrados-
-Oh…-una gota de sudor viajó por la sien de Robin al escuchar la exactitud de su poder.
-¿Y de qué color es mi aura?-
-Es roja, la cual posee tanto sentimientos negativos como positivos, y también es muy impulsiva. Pero por…la muerte de tus padres llegaste casi a los 250, es una contrariedad de hecho, porque la fuente de tus poderes en parte es un recuerdo feliz, pero lo que hace tan grande sigue siendo la oscuridad. Una cosa es la fuente, y otra es la cantidad-
-Oh…-Por alguna extraña razón, la pausa que hizo Raven antes de mencionar a sus padres hizo que el simple recuerdo no le fuera tan doloroso. Claro, ya se había acostumbrado.
A lo que no se había acostumbrado era que Raven sabía tanto de él como él de ella.
Un pequeño sonrojo se expandió por sus mejillas.
-¿Y por qué no llegue a los 300?-
-Porque tu aura contiene sentimientos positivos…pero en mayor parte por…
Starfire-
…
Por Starfire.
-Ah-
Un pequeño silencio vergonzoso se hizo presente en el lugar, el sonido del viento viajando con los dos en medio de todo el revoltijo de colores.
-Debemos salir, así serían las 5:30- musitó la chica.
Salieron caminando del espacio multicolor, dirigiéndose hacia la terraza como en automático. Los dos con la vista fija hacia el horizonte…o hacia la pared, como sea.
-Sabes, hasta se siente diferente, es como si donde sea que estuvieras, algo vivo te estuviera siguiendo, es algo curioso, pero me da algo de miedo jeje-dijo Robin, tratando de romper la gruesa capa de hielo de tensión que se había hecho hace unos momentos, recargándose en el barandal de la terraza cuando llegaron, y viendo como lentamente las dos lunas de Azarath intercambiaban lugares.
El cielo ahora rojo y violeta…
Uhh, rojo y violeta.
-Nunca le debes tener miedo a tus propios poderes, eso afecta la agilidad con la cual los uses, y pueden explotar cosas-
A penas pudo terminar la enunciación cuando…
KAABOOM
-Exacto-
-Jejeje, lo siento-
Un cómodo silencio los envolvió, y Robin aprovechó para pensar unas cuantas cosas. Haciendo caso omiso de la pared destruida de la terraza, dejándole el trabajo a Raven, que arreglaba rápidamente lo dañado.
Starfire era la razón por la cual no llegaba a los 300, pero era su novia.
Así que le debía importar más su novia que sus poderes.
De todos modos tarde o temprano su cuerpo generaría más sangre normal y los perdería.
Entonces no había nada de qué preocuparse.
Y todo sería como antes.
Mmm…
-Creo que tenemos que irnos, Starfire ha de tener un sensor de Robin en algún lugar de su cuerpo-comentó Raven con expresión difícil, apuntando hacia el pasillo aleñado a la terraza.
-Je- el pensamiento no le hizo mucha gracia.
A veces recordaba como Starfire se veía tan dulce con su ingenuidad.
Pero ahora…
Salió de nuevo de su discusión mental.
-…-
Y Raven ya se había ido.
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-Despierta Star-
-Mhm cinco minutos más má- murmuró Starfire, agarrando la mano de Raven en el proceso.
Una venita se resaltó en la frente de Raven, suspirando un poco por la acción de la pelirroja.
-Starfire, despiértate-ordenó Raven, y la susodicha abriendo sus ojos en sorpresa.
-… ¿Eh?...Ya. Ahh… ¡Lo lamento Rae!- se levantó rápidamente agachándose en disculpa frente a su amiga, para salir corriendo en dirección del baño.
Y después de 30 minutos de tortura y contaminación auditiva por los cantos mañaneros de la extraterrestre, al fin salió ésta envuelta en una toalla roja con Robin estampado en el centro.
-Que no vea- dijo Raven por lo bajo, haciendo mención de la toalla de la chica.
-¿Perdón?-
-No, nada-
Y con la misma rutina, Starfire se visitó impúdica frente a su amiga, cantando algo sobre flores y malvaviscos.
Y como siempre, salieron hacia la cocina, para disfrutar los waffles de Cyborg.
A Raven le encantaban esos waffles, ya que Cy era un gran cocinero, y aunque no lo admitiera, no era necesario.
Porque él ya sabía.
-¡Buenos días amigos!- exclamó Starfire, sentándose a lado del petirrojo y dándole un beso sonoro en los labios.
-Bueno días-murmuró Raven seguido de Star, mientras se acercaba a la tetera con forma de grano de café.
-Buenas Rae-
-Que onda-
-Muy bien, ahora sí, mis waffles especiales con fresa y mantequilla, hice 50 y se los tiene que acabar, para Rae, tu pastel de chocolate, niña-
Raven sonrió un poco en agradecimiento, y Robin no pudo notar que Cyborg también sabía del pastel favorito de la princesita de hielo.
Demonios.
Y pensó que era el único que sabía.
Gr…
Comieron amenamente, saludando a los cocineros que entraron en la cocina, y escuchando a las bromas de Chico Bestia.
-¿Y qué vamos a hacer ahora que Robin tiene poderes?, alguien le debe enseñar a controlarlos, o Chico Bestia puede salir volando. Claro, eso no sería tan malo-exclamó Cy, riendo al ver la cara del verde.
-Muy gracioso Cy, más gracioso que Robin en la mañanas antes de ponerse el kilo de gel-
Todos rieron, menos Raven , que sonreía un poco.
-Rave, si tu mamá nos dijo que en dos días¿eso cuanto tiempo es?-
-En una semana-
-Ah, entonces no está mal, podemos ver la cuidad un poco más, o nos puedes llevar a checar la dimensión-
-¡Si! Ha de haber diferentes tipos de mostaza, yo quiero probar-suspiró Star, mientras sus ojos se ponían brillosos en el deleite amarillo que era la mostaza.
Todos con la misma expresión de disgusto y diversión por los peculiares gustos de la alienígena.
-¿Si nos llevarás?-preguntó Chico Bestia entre mordidas de su ensalada, ojos grandes para agregarle efecto.
-Como sea-
-¡Yay!- gritó Starfire, dando saltitos alrededor del comedor, tirando a uno de los cocineros en el proceso.
-Ups-
Después de pedirle sinceras 20 disculpas al cocinero, este gruñendo por la harina y huevo en su cabello azul, salieron silenciosamente de la cocina, Star derretida en puro arrepentimiento, murmurando antes de salir lo bien que se veía dicho cocinero con la mezcla color amarillo adornando su mechones de cabello.
-Creo que no le gustó el nuevo estilo que le dio Star. Yo creo que se veía bien-rió un poco el Chico Bestia, caminando y viendo nuevamente las esculturas de los tantos ángeles del salón por el cual pasaban.
No recordaba aquel cuarto.
Se detuvo un momento para ver una pieza de arte muy parecida a Raven.
-Wow, si yo fuera príncipe, también harían una escultura con mi forma- musitó el chico de cabellos esmeralda, posando como guerrero medieval a lado de las tantas esculturas, los demás parando para poder ver a lo que el chico se refería.
-Esa escultura se parece mucho Raven- dijo Starfire, inspeccionando de cerca las facciones de piedra de la escultura.
-Y está a Astaroth-comentó Cy, tocando una bota de piedra. La misma nariz de aristócrata y los mismos ojos con inmensas pestañas, notando curiosamente el detalle exagerado en las esculturas, como si los escultores hubieran gastado tiempo en hacer cada simple rasgo con suma delicadeza.
Como si fueran personas.
Pero sin movimientos.
Sin vida.
Raven vio la cara de Cyborg, curioso y algo perturbado por las estatuas.
-¿Te cuento algo curioso?- dijo ella en vos bajita, aprovechando que los demás veían las miles de esculturas en ese lugar.
-Aja-
-Estás no son esculturas comunes-murmuró ella.
Cyborg tragó saliva.
-Azar, la fundadora de nuestra civilización, hizo esculturas de personas en el futuro, con escultores mágicos de los más poderosos en el aquel tiempo. Nadie sabe de sus nombres, algunos dicen que ella misma los creo, otros dicen que eran subordinados de Dios, encargados de la creación de la humanidad, y otros cuantos….dicen que eran trabajadores del Diablo-
A Cyborg le tembló un ojo.
-Estás esculturas están hechas de la misma materia y energía vital de un ser vivo, con tanto detalle que contienen los mismos órganos que éste-
-¿En sus adentros?-
-Sip, en sus adentros. ¿Quieres saber porque los tenemos?-
-…Aja-
-Hace unos cuantos años, hubo una gran batalla en varias dimensiones, y en ese tiempo éramos la civilización con el ejercito más eficiente en el universo. Sabiendo que Azar había creado distintas entidades en las esculturas, Azazel, el senador en ese tiempo, descubrió el verdadero propósito de tales creaciones. Desactivó el encantamiento que les tenía presos y ayudó a la restauración y el equilibrio en las diferentes dimensiones-
-Todas estas esculturas tienen al menos una mínima pizca de energía de las personas a las que se parecen-
-O sea que tu estatua tiene un pedacito de ti-
-No lo pude haber dicho mejor-
-¿Y Azar cómo supo que ibas a nacer?-
-Azar era una entidad principal en el reino de los Cielos, y a veces se encargaba del "Archivero" de los tiempos, sabiendo que yo iba a existir. Dios lo sabe todo, Dios supo lo de la profecía, Dios supo de mi nacimiento, pero nosotros controlamos nuestro destino, Azar se enteró de mi nacimiento y con eso creo una escultura de mí-
-¿Entonces no le puedes pedir al viejo que deshaga tu compromiso con Astaroth?-
-Como ya te dije nosotros controlamos nuestro destino, el sabe lo que haremos, pero nosotros no-
-¿Y qué hay de las visiones que tienes?-
-Todas son de guerra, desesperación y mucha sangre-
El no quería saber eso.
-Estas estatuas no me dan miedo- rió Cy, tocando una de un niño pequeño, cambiando el tema rápidamente.
-Pero lo que no sabes…es cómo funcionan- dijo Raven con tono de negocios, subiendo y bajando sus cejas.
Cy sonrió un poco-¿Cómo funcionan?-
-Liberan una energía referente a las emociones, desatando los nervios en el cerebro de quien sea que esté cerca, dañándolos con daño cerebral.
En un momento puedes estar bien, y en el otro puedes estar quemándote, tus células y nervios lo sienten así, aunque no sea verdad. O simplemente puedes ahogarte, sólo porque tus nervios dicen que te estás ahogando, cuando en realidad no lo estás-
Cyborg separó su mano de la escultura cómo si quemara.
-Jejeje, jeje…je-
Después de la explicación detallada de Raven, Robin salió de las sombras con cara inquisitiva, y Starfire caminó dando saltitos, murmurando algo sobre una estatua bellísima de un muchacho.
-¿Y Chico Bestia?-
Uhh No.
Salieron disparados al mismo tiempo al saber sobre la ausencia del chico verde.
-¿Chico Bestia? Tengo Tofu-murmuraba Starfire, revisando cada estatua, y checando debajo de cada una de ellas.
-Bestita, no te hagas, se que estás ahí- exclamaba Cyborg, alzando como Star cada una de las estatuas.
-Tengan cuidado chicos, si alguna llega a caerse, esta misma se desactiva para no quebrarse, y si se desactiva una, se desactivan todas, lo peor es que como no se desactivaron con el proceso adecuado no van a obedecer ninguno de mis comandos y eso no es bueno-
-¿A qué te refieres?- preguntó Robin, para luego escuchar que Star se aclaraba la garganta. Gruño un poquito- Perdón Star-
-Sólo digamos que estas no son estatuas normales- dijo Raven volteando a un lateral para que Starfire no se pusiera como gerente de empresas con un mal día.
-Ah, bueno-
Siguieron buscando por un tiempo, adentrándose en las partes más oscuras del gran salón, con un destello del poder de Star y una lucecita de Cyborg para poder ver.
-Esto es muy grande- siseó Star, temblando por la falta de luz, -No me gusta- chilló, tomando la mano de Robin en el proceso, mientras caminaban, estatuas y estatuas divisándose en el rango de la luz verde.
-Ya me dio miedo- comentó Cyborg, una mano temblorosa, mientras se acercaba más a sus compañeros de trabajo.
-Bueno, no tenemos todo el día, y no podemos dejar que Chico Bestia rompa algo-
…
-¡Esa estatua me está viendo!- gritó la pelirroja, mientras caía indecorosamente en el suelo, tapándose con la capa de Raven, gimoteando y aferrándose con manos de acero a las piernas de la susodicha.
-Star…me…estás lastimando-
-Pero mira, esa cosa me veía- murmuró Starfire, soltándose ligeramente de las piernas de Raven, apuntando a dirección de una estatua.
Raven, con un jalón se liberó de Star, caminando hacia donde la chica había señalado, viendo por el rabillo del ojo a sus otros compañeros, y éstos le veían como si fuera la más valiente del oeste.
Se acercó un poco más, para ver la estatua de un hombre alto y esbelto…sin ojos.
Volteó para ver a Starfire.
-Star, esta estatua no te puede ver porque no tiene ojos- comentó, tocando la rodilla de esta como si no fuera nada.
-Pero…p-pero, me estaba viendo- susurró ella en tono conspirante, moviendo sus dedos macabramente.
-Las estatuas no se pueden….- Raven volteó rápidamente, sintiendo que la estatua se movía.
-Ay no… ¡Abajo!- ordenó, mientras todos simultáneamente se agachaban, armas de piedra pasando por arriba de sus cuerpos.
-Quédense abajo- exclamó, las estatuas alrededor de ellos moviéndose sus armas en forma horizontal-
-¿Cómo quieres que nos quedemos así, si nos van a ver y nos van a descuartizar Rave?-bufó el chico de metal, tratando de agacharse más.
-Para eso sirven las bases cúbicas en las cuales se encuentran, Chico Bestia de seguro quebró una por accidente, pero no se cayó, ahora las esculturas están semi-despiertas, la base hace que sus sentidos se hagan casi nulos, ya que la mayoría de ellos está mirando para el frente, no podrán mirar hacia abajo, sería como cortarse la cabeza-
-Y ahora que hacemos- tartamudeó la chica de cabellos rojos, aferrándose a su novio como si fuera Teddy Bear.
-Me acercare a ustedes de acuerdo, los llevaré afuera del salón, ahí podemos averiguar la locación de Chico Bestia-
Todos asintieron, Raven gateando lentamente hacia donde se encontraban.
Y la imagen de Raven a cuatro extremidades hizo que Robin recordara una foto indecorosa que le había mostrado Chico Bestia hace unos meses.
Un revista para hombres con una foto de una chica en orejas de gato.
Su cabeza se sintió algo ligera.
Y antes de poder hacer algo sintió que le jalaban, un segundo de oscuridad y el siguiente afuera del gran salón de donde se encontraban.
-¡Pobre Chico Bestia¿Qué haremos?- farfulló Starfire, temiendo de su pequeño amigo verde.
-Volveré pronto-dijo.
Y antes de poder hacer algo, la chica oscura había desaparecido en las sombras.
-Erm…esperamos aquí supongo-
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-Esto me pasa por dejarte Chico Bestia- reprendió Raven, arreglando la pequeña grieta que había hecho Chico Bestia a una estatua gigantesca, viendo con lanzas en los ojos al chico.
-Perdón Rae, no fue intencional-musitó este los mas bajito que pudo, sobando su cabeza por el golpe que había recibido al chocar con la estatua.
-Hn, la próxima vez tienes más cuidado- aclaró, viendo como las esculturas volvían a su estado pasivo-
No recibió respuesta.
-…-
Demonios.-Chico Bestia…-gruñó
Sintió su aura muy cerca.
Tal vez…
Desapareció como el correcaminos.
-¡Chico Bestia! No lo hagas-
-¿No hago qué?- preguntó este rapidamente, sus manos por detrás y una cara de niño inocente que no toma galletas antes de la cena.
-No toques eso-
-¿El portal?- preguntó este, señalando la sustancia color rosa y rojo que se encontraba en la pared.
-Chico Bestia, siempre me pregunto cómo es que primero no te enteras de todo en vez de estropearlo-
-Jeje-
-Ese portal de ahí lleva al Infierno-
La expresión de Chico Bestia cambió tan rápido que casi se le rompen los músculos de la mejilla.
-¿¡Ehhh!?-
-¿Cómo es que encontraste el portal?-
-Pues…-trató de decir, separándose del portal como si fuera un restaurante de hamburguesas.
-Pase por aquí, pero oí una voz dentro de esta y me aleje y tropecé y…por eso se quebró la estatua…Jejeje-
Raven sacudió la cabeza en exasperación, caminando hacia la salida tranquilamente.
-Ibas a tocar la sustancia sólo porque se ve muy bonita, no puedes estar más hueco Chico Bestia-dijo ella, mientras Chico Bestia reía por lo bajo, para después dar un suspiro tamaño legendario.
Raven paró en seco, mirando hacia un lateral, esperando que Chico Bestia se acercara. Tenía que ser ahora o nunca.
-Chico Bestia-musitó ella, volteando lentamente para verle a los ojos.
El muchacho de ojos jade entendiendo el tono serio en las palabras de la chica.
-Debo aprovechar este momento-aclaró ella, acercándose lentamente al chico.
Chico Bestia suspiro nuevamente, el dejo de amargura emanando de sus labios.
-No puedes decirle a nadie de mis sentimientos por Robin-
-¿Por qué no?-
-Porque lo matarían-
El silencio se hizo tenso nuevamente, y Chico Bestia trataba de descifrar la razón de tan atroz plan.
-El sería un obstáculo para tu compromiso-musitó él.
-No sólo eso, mis sentimientos no son algo para tomar a la ligera, ya que si se desatan algo de niveles demoniacos se puede desatar en este mundo-
-Ya veo-
-Tampoco puedes decir nada de este portal-comentó Raven, cambiando el tema rápidamente.
-Mm…-
Se alejaron del salón lentamente, caminando como si sus pies les pesaran, y los sentimientos de Chico Bestia haciéndose presentes en la mente de Raven. Como si emanaran fuertemente da cada poro de la piel del chico, recordando algo que no quería.
El estaba enamorado de ella.
Pero ella no de él.
Los simples gestos tristes vestidos por una felicidad falsa le hacían sentir culpable de alguna manera. Reflexionando sobre la vivaz naturaleza de su amigo verde, simple vestimenta de la pena que sentía sobre sus sentimientos no correspondidos.
Pero ella le apreciaba mucho, después de todo era su hermano menor.
Y él ya sabía.
-Lo lamento-susurró, los ojos de su amigo verde resplandeciendo en sorpresa por la repentina disculpa. Y sonrió un poco al saber que hasta Raven pensaba que tenía cerebro.
Claro, no lo usaba mucho.
-No importa-murmuró, adelantándose en el camino, con la mirada baja. Pero sonriendo sin más ni más. Aprovechando un solo momento.
Tomando la mano de la chica.
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Bueno, ahí lo tienen, este capítulo no me gustó, pero como ya les dije, todos los capítulos tienen un propósito¡así que no se despeguen de la pantalla!
¡SOY UNA BESTIA DE REVIEWS!
¡DAME DE COMER!
Por Favor…
