se esconde de la piedras que le tiran los lectores enojados por falta de actualizaciones
Ejem, bueno, realmente siento no poder actualizar, pero realmente he tenido unos problemitas de mi familia y algo de tarea y las salidas al teatro, por eso no he podido escribir, pero aquí lo tienen, el siguiente capítulo de mi intento de historia gotita
Ahora con los agradecimientos: The Kamikaze Demon (¡¡Sí!! Soy una bestia Jejeje, pero pues ya verás que realmente me gustan los reviews, son mi comida jeje, ya veo que cambiaste tu nombre, este se escucha más…épico o algo así, no soy buena para los nombre ya sabrás) Fernanda (¡Te llamas igual que yo! Qué bueno que te gusta la historia, y espero que en este cap también me dejes tu review jajá, Ahh y RR 4EVA!!!) Aurora (No te preocupes, Chico Bestia no es tan tonto como parece ser, al menos no en mi historia XDDD, pero bueno, me alegra que te guste la historia) SAHI-HINA (No te preocupes, esa bestia de la flojera nos lleva a todos de vez en cuando, el chiste es poder salir de su escondite y escapar, jeje) Black Nek0 (¿16? O.o Wow, Debería empacar mis cosas he irme de escritora XDXD¡Gracias!) H.fanel.K (Seeee, fue algo inesperado jeje, pero bueno, sólo te recomiendo que no leas muy tarde porque luego te sientes como borracha XDXD, o al menos eso siento yo :P) Loana The Dark Wings Angel (Jajá, te digo toda la verdad, no me gustó pero pues sobre lo de la forma de escribir tomando forma, en eso si tienes mucha razón, sólo que mi forma de escribir antes se me hacía tipo Fangirl y pues como que ese no es mi estilo, claro tampoco quiero que la historia parezca libro de filosofía avanzada, porque así se van a aburrir XDDD) Mayleena (Exacto o. o Todo lo que has dicho es completamente cierto, GRACIAS XDD) Rachelle 03 (Y leíste mi mente Hmm XDXD, sip es por eso que aclarare todo en este cap XP, ah y los chicos están afuera de la sala, creo que tienes que leer esa parte otra vez, porque Raven los sacó para poder buscar a Chico Bestia) Kuraujia-san (Bueno nombre por lo que veo :) , pero no te preocupes, en serio, sólo que me hubiera gustado mucho saber tu opinión de otros capítulos jeje, pero en serio no te preocupes, espero que el próximo cap me dejes tu review)
Bueno, espero que lo disfruten XDDDD.
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Vestido blanco para la boda.
-Realmente te gustaba ¿no es así?- dijo Raven, dejando por un momento que Chico Bestia le tomara la mano.
-¿Eh?-
-Tus sentimientos por Terra. Sabes que ella y yo no terminamos como las mejores amigas, pero sé que hasta tú te dabas cuenta del parecido que siempre tuvimos; lo de controlar los poderes y todo eso- explicó ella, viendo por el rabillo del ojo a su pequeño amigo.
-Si-suspiró él, asintiendo ligeramente con la cabeza.
-Pero no puedes sentir esto por mí- negó con la cabeza, un tono firme en su voz.
-¿Por qué?-
-…Porque…- pensó por un momento las palabras adecuadas-Yo no te merezco Chico Bestia, simplemente no puedo, el nivel de tus sentimientos por ella pueden ser igual que los que tienes por mí pero…no es correcto, yo lo sé, la ausencia de Terra nos pegó fuerte, pero más a ti, nos dábamos cuenta, lo que sientes por mí es sólo porque ella no está-
-Pero Rave-
La chica lo interrumpió,-No quiero culparte Chico Bestia, y lo sabes, simplemente te digo que debes seguir adelante, la ausencia de parte de su memoria fue muy duro incluso para mí, pero si ella estuviera aquí contigo, yo sólo sería una más del equipo, y no me molesta, pero…
-No quieres lastimarme-terminó Chico Bestia, parando un momento para ver a Raven.
-No, no quiero lastimarte-asintió ella, las oriyas de sus labios alzándose ligeramente, gesto que Chico Bestia pudo percibir.
El chico asintió en acuerdo, jalando a Raven ligeramente de la mano, la puerta de la salida divisándose a lo lejos.
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-¡Chico Bestia!-gritó entusiasmada Starfire, abrazando cariñosamente a su pequeño amigo verde, para después interrogarlo con sin fin de preguntas sobre su estado, éste respondiéndole animoso, feliz de volver a la civilización.
Y en otor lado, Robin notando que Chico Bestia había soltado la mano de Raven al salir de la sala.
Eso no le gustó.
-Ahora que lo recuerdo, nunca había visto esa sala- comentó Cyborg una vez que todos se encontraban atentos a sus palabras, viendo interrogante a su hermanita.
-Teníamos que pasar por aquí- respondió ella encogiéndose de hombros, esperando la repuesta de su gran amigo.
-¿Por qué?-interrogó nuevamente el hombre metálico, algo muy sospechoso se percibía de las palabras de la oscura.
-No quería pasar por donde siempre-respondió ella fácilmente otra vez, mirando hacia un lateral.
Cyborg frunció el entrecejo-No querías- repitió dudoso, echando un vistazo a sus demás compañeros, que ya empezaban a descifrar la situación.
-Nop-
-Vamos por donde siempre-decidió Cyborg, una prueba para ver la reacción de Raven, ésta agrandando sus ojos instantáneamente, pero tan rápido como vino se fue.
Cyborg alcanzó a ver.
-Sólo quería que vieran más parte del castillo, claro no pensé que las cosas salieran así, mi error por no tener más cuidado con Chico Bestia-dijo ella sin expresión, pero Cyborg sabía mucho mejor.
El tono escondido de Raven lo señalaba todo.
-Por algo no quieres pasar por ahí, y no nos estás diciendo- mencionó Robin, viendo conspirante la cara de la chica. Para después deisculparse con Starfire por haber hablado con la chica oscura.
-Se han vuelto más inteligentes- asintió ella, las oriyas de sus labios alzándose nuevamente en una pequeña sonrisa.
Tal vez debería empezar a ser más cautelosa con sus palabras.
Y a pesar de eso, Cyborg y Robin sonrieron un poco, después de todo, de tanto conocer a Raven, empezaban a ver detrás de su capa misteriosa y carácter tipo detective.
Pero Raven nunca se había comportado de esa manera, así que tenía que hacer algo para saber el plan secreto de la chica.
-Pasaremos por ahí- terminó Cyborg muy decidido, caminando hacia el pasillo de donde habían venido, con fin de hacer el viaje más corto, el mismo camino por el cual pasaban cada vez que salían.
Raven tragó saliva sonoramente, parpadeando un par de veces, su cara sin expresión deshaciéndose momentáneamente ante la decisión repentina de su amigo.
-No-dijo ella nuevamente, agrandando sus ojos para el efecto, sabiendo ya, que Cyborg no resistiría los grandes ojos violetas de su hermanita.
Ahora Cyborg tragó saliva, su ojo izquierdo con un espasmo de sorpresa y desesperación.
-Por favor-musitó ella nuevamente, viendo a sus amigos a los ojos, todos contrayendo sus facciones en miedo por la poderosa mirada que les daba la chica oscura.
-No, iremos por allá, después de todo, si ahora somos capaces de descubrir tus planes, también seremos capaces de controlarnos cuando nos veas…con, esos…ojos grandes y… ¡No!-gritó Cyborg, volteándose rápidamente, mientras lágrimas de cocodrilos salían de sus ojos.
Y como su ojo mecánico nunca se descompuso, nadie lo sabe.
Raven apretó los labios, suspirando ya al final, sabiendo que su patentada mirada Ojos de Cachorro no funcionaría.
Maldito Chico Bestia, le tendría que mostrar otro de sus trucos.
…
Caminaron en silencio por un rato, notando todos, el raro comportamiento de la princesita de hielo, que veía cada rincón como la plaga.
Plaga de ositos rosas y macabros atacando el edificio.
Jajá.
-Rave¿estás bien?-preguntó Star, acercándose cautelosa a la susodicha, inclinando su cabeza en curiosidad.
-Si-respondió rápidamente, sus ojos mirando de un lado a otro en suma disconformidad.
-Los alcanzó luego-musitó sin tono alguno después de varios segundos.
-¿Por qué?-cuestionó Chico Bestia, todos parando un momento para ver a la oscura.
-Necesito ir al cuarto para recoger algo, adelántense y los alcanzó a la salida-
Y antes de poder preguntar algo más, la chica desapareció en una bola negra de energía.
-Supongo que nos adelantamos-Cyborg se encogió de hombros, caminando hacia la salida.
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La vista que se les hizo presente no era nada que hubieran esperado.
Miles de sirvientes iban y venían con artefactos y miles de cosas, transportándose a la velocidad de la luz, mientras otros parecían examinar telas y vidrios y colores y muchas otras cosas que no alcanzaron a ver con todo el relajo del pasillo principal.
-¿Qué está pasando?-preguntó Starfire a nadie en particular.
-Estamos haciendo los arreglos para la boda, después de todo sólo faltan tres meses y tenemos mucho que hacer-dijo alguien por detrás de ellos.
-Arella-asintió Robin en respeto, mirando por algunos momentos como la susodicha apuntaba y ordenaba, el resplandor y ligereza que emanaba en cada una de sus órdenes hacía que Robin se acordara de alguien…
-¿Y qué harán chicos?-preguntó ella con ligereza, en momentos determinados ordenando y firmando documentos.
-Saldremos de paseo- contestó Starfire entusiasmada, sonriendo cuando Arella asentía con interés.
-Su Majestad, necesitamos a Raven para la elección- dijo uno de los sirvientes, mientras cargaba pedazos de tela de diferentes colores, ansioso por la respuesta de la madre de Raven.
-Fue a buscar algo a su cuarto-respondió Cyborg, para luego agrandar sus ojos en realización.
Por eso Raven quería pasar por otro lado.
El sirviente asintió con la cabeza, para después gritar dramáticamente el nombre de Raven, corriendo apuradamente y llamando su nombre aún sabiendo que la chica no escucharía.
-Ya me lo esperaba-rió un poquito Arella, sonriendo cálidamente al saber lo que haría su hija para poder evitar a toda costa el tener que escoger telas, diseños, vasos, plantas, y el recuerdito de la boda.
-Déjame ir-farfulló una voz a lo lejos, los titanes volteando para ver a Raven, que estrujaba por libertad, dos cuerdas mágicas apretándola, mientras flotaba a lado de Astaroth.
-No deberías tratar así a tu prometida-dijo el fin la chica, su labio inferior pronunciándose en clara molestia.
-Yo sé qué no princesa, pero debemos hacer esto te guste o no-la voz ligera de Astaroth resonó por todo el pasillo, causando que lo titanes descubrieran la popularidad del susodicho al escuchar las risitas de las sirvientas que se encontraban alrededor.
-…-Raven suspiró, dejando de hacer algún esfuerzo por soltarse, su cuerpo relajándose exageradamente en la cuerdas que le ataban, mientras Astaroth la llevaba cerca de donde estaba el sirviente que le buscaba. Su delgado cuerpo parecía muñeca de trapo mojada.
-¡Su Alteza!,¿Cuál de todas estas telas le gusta más?-preguntó animoso el sirviente, sus ojos de corazón tintineando por las velas que iluminaban el pasillo.
-La que sea-respondió ella, haciendo que todos los que estaban a 50 metros de radio tuvieran una semejante gota de sudor.
-Jejeje-rió Starfire.
-Mm, Rae-musitó dudoso el chico metálico, mirando con diversión como el sirviente atacaba a Raven con numerosas preguntas, ésta respondiendo con la misma cosa.
'Lo que sea'
-Espera afuera, en un momento voy-dijo ella, haciendo un movimiento con la mano para que se fueran, lo demás titanes prosiguiendo con duda y saliendo del edificio.
…
Y después de unos segundos, vieron a Raven saliendo con cara de lamentación.
-Vayan ustedes a ver…yo…no iré-murmuró ella lentamente, regresando con ligereza al interior del edificio.
-¿Por qué no?-preguntó Starfire decepcionada.
-Porque mi madre me lo ordena, necesito probarme los vestidos-musitó ella con voz bajita, un sonrojo creándose desde su nariz para expandirse por sus mejillas.
Esperen.
…Ups.
-¡¿Vestidos!?-exclamó Starfire con un tintineo malvado¡No lo podía creer!
-Yo me quedo-dijo ella con voz firme, jalando a Raven de la mano, gritando y exclamando la felicidad que sentía.
¡Verían tanto vestidos, y telas y colores!
Muajajaja…coff coff.
…
-Mira esa Rave-murmuraba conspirante la extraterrestre, tocando una tela rosa pastel que uno de los sirvientes sin cara les mostraba.
-Mm…-bufó la chica, mientras se castigaba con látigos de color rosa en su mente por el gran error que hizo.
-O esa-seguía exclamando la alienígena, viendo con grandes ojos una tela verde esmeralda.
-Mm…-
-O esa-
-Ah…-
-¿Y qué tal esa?-
-Uh…-
Los chicos veían escépticos la escena que se desenvolvía, varios sirvientes en fila para mostrar sus telas.
Hasta que apareció la tela negra.
Todos alrededor (sin excepción) terminaron hasta de respirar para ver la reacción de la chica, con ojos expectantes y grandes.
La tela era muy simple, de seda y una que otra cosa violeta para adornar.
-Esa-dijo al fin, todos instantáneamente aplaudiendo por la ya esperada respuesta de la chica, felicitándola animadamente por su elección.
La chica rodando sus ojos en el proceso.
-No sé cómo se esfuerzan para traer diferentes telas si saben cual voy a escoger-sacudió su cabeza en exasperación.
-Tu vestido será blanco-dijo una voz, la oscura volteando para ver a su madre con ojos grandes.
-¿Por qué?-
-Por qué de ese color fue cuando yo me casé-respondió su madre, seria y fría en sus palabras.
Raven asintió discretamente, sabiendo que el simple recuerdo de su madre en vestido blanco cuando se casó con Trigon era un tema un tanto difícil. En especial cuando el marido no era más querido que Paris Hilton. Pero quería respetar las decisiones de su madre, así que aceptó sin más ni más. Diferentes sirvientes trayendo vestidos color blanco de diferentes diseños.
-Pruébatelos-ordenó su madre, la chica inclinándose en respuesta, parándose delicadamente para tomar el primer vestido que vio.
Un chasquido de sus dedos y su vestimenta había cambiado por el primer vestido a probar.
-Wow-balbuceó la extraterrestre de su lado, dando pequeños saltitos, -Está bonísimo-gritó ella, tomando la mano de la oscura y dándole una vuelta.
Y en otro lado del universo, o del otro lado de la sala, cierto petirrojo había olvidado como respirar.
El vestido era blanco de fondo pomposo, con una simple y diminuta rosa negra en el centro de sus pechos.
WOoOw…
Un pequeño sonrojo se expandió por sus mejillas, observando a la oscura como si estuviera hecha de chocolate, el simple vestido haciendo maravillas con su persona, olvidando por un momento que su mirada era un tanto obvia para el chico metálico y el verde. El último con el entrecejo fruncido en pregunta.
-Ahora con el otro-chilló la extraterrestre, pasándole el vestido a su amiga, y después de un chasquido de sus delicados dedos el siguiente había aparecido.
Así pasaron el rato, probándose infinidad de vestidos, Starfire aplaudiendo todo el rato, haciendo que algunos de los sirvientes se molestaran por su falta de discreción.
Raven ya estaba aburrida. Pero algo hacía que se probara los vestidos uno a uno.
Tal vez la mirada que cierto petirrojo le lanzaba.
-El último-suspiró Starfire con cansancio, viendo el exquisito pero simple diseño del vestido, esperando ya con ansias a que su amiga se lo probara.
Un chasquido.
-Este-dijo la oscura con indiferencia, apreciando silenciosamente el vestido, su mirada posándose un breve momento en el petirrojo. Observando con discreta sorpresa como le veía nuevamente, haciendo que este se sonrojara sin preámbulos, sonriendo un poquito al ver que Raven adquirían un pálido rosa en sus mejillas.
Y la pequeña escena se deshizo cuando llegó Astaroth, sosteniendo delicado la relativamente pequeña mano de Raven, jalándola para que esta diera una vuelta.
-Te ves esplendida-murmuró él en su oído, soplando un poco en la sensible extremidad de la chica, haciendo que esta se sonrojara.
Demonios, pensó ella, no controlando el color rojo que subía a sus mejillas, pero no lo podía detener ¡Era cosquilluda de las orejas!
-Awww-la cara de Starfire emanaba puro placer y ternura al ver que finalmente Raven dejaba más libres sus sentimientos, y nada menos que por el ángel caído.
Robin pensaba diferente, sintiendo que una gran presión crecía en su estómago, sin pensar que su mirada podía matar, dejando que Cyborg y Chico Bestia vieran tal acontecimiento.
-Bueno, al parecer esto ha ido muy rápido-mencionó Arella para después concederle a su hija un vestido para después de la boda, pudiendo usar la tela que anteriormente había escogido. Haciendo que Raven le sonriera dulcemente, ya con su atuendo cambiado, volviendo al traje de funeral que tanto quería.
Después de que varios de los sirvientes se fueran con los vestidos no seleccionados, alguien habló.
-Tus amigos deberían salir-mencionó Arella,- Supongo que querrán conocer toda la ciudad, lamentablemente necesitamos que Raven se quede para decidir otras cosas más-aclaró Arella, para no ilusionar más a los demás titanes que se erguían ya ansioso de salir. Para luego escuchar que Raven no podía salir, inundando sus ilusiones con pura agua fría de una cascada.
-Christ, tú los puedes llevar a donde quieran, si me haces el favor-dijo Arella, viendo a un joven delgado y alto, este asintiendo agitadamente, sus cabellos dorados danzando con su cabeza.
Chico Bestia quería negar, pero un murmuro de Robin le detuvo, ya que no podían ser muy groseros con la dulce invitación de Arella para que no se aburrieran,
Saldrían con Raven otro día.
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-Este es el museo de Arte Universal, donde las obras principales de varios artistas alrededor del universo se encuentran- anunció Christ orgullosamente, pagando con monedas brillosas de color lavanda la entrada de los titanes, mientras apreciaban la fachada principal de tal edificio.
-Esa es la Mona lisa- apuntó el, todos abriendo los ojos en sorpresa y pregunta al ver la obra de arte de un humano en una galería de arte como esa.
-Pero entonces¿la que está en la Tierra no es de verdad?-preguntó Chico Bestia después de un momento, esperando curioso la respuesta del mago.
-Nop, hicimos una copia exacta con magia de nivel medio, ni siquiera la mejor tecnología en 50 años podrá decir que la Mona lisa que tienen ellos es la falsa-rió un poquito, caminando y señalando otras obras raras y nunca antes vistas, Christ regañando a Chico Bestia, cuando el susodicho se subió a un elefante de 6 patas.
Iba a ser un día largo.
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-Todo lo que estás escogiendo no es para una boda-notó Arella tranquilamente, viendo como de todo lo escogido, la mayoría era de tonalidades oscuras o pálidas.
-Sip-
-Debería ser más colorido hija mía, no te estoy pidiendo que escojas verde limón para las servilletas, o rosa mexicano para los manteles, sólo quiero que el ambiente de la boda no se arruine porque los colores son de película de terror-anunció ella, suprimiendo una sonrisa al ver la cara molesta de Raven, escogiendo un gris cremoso para el papel de los recuerditos.
Su hija sabía muy bien que este sería un evento importante tanto para el infierno y el cielo, así como las diferentes dimensiones, pero de alguna manera Arella entendía que a Raven no le importaban esas frivolidades, aún cuando ciertas frivolidades podían cambiar el curso de todo lo existente.
-Se pueden ir todos un momento, es hora del descanso-anunció Arella firme, un tono escondido en su vos de miel, haciendo que todos lo que se encontraran trabajando dejaran sus utensilios como de rayo, saliendo apresuradamente del cuarto, el eco de sus acciones pasadas resonando en la gran sala en la que ahora estaban, diferentes adornos y fruslerías tiradas por doquier.
Raven miró todo con un dejo de ansiedad, pensando por un momento dejar la sala con los sirvientes, con toda la bola de gente Arella no la notaría…
Pero sabía que este momento llegaría tarde o temprano, aunque no estando preparada ante la discusión que iba a vivir con su madre, hubiera preferido que tal acontecimiento fuera tarde, mucho más tarde.
-Acércate hija-dijo Arella, con su siempre vos delicada, haciendo que a Raven se le erizaran los vellos de los brazos.
-Quiero que sepas que no importa lo que haya pasado y lo que pase en un futuro me alejara del amor que te tengo-
Raven sentía la cabeza más ligera.
-Tú sabes que me gustaría haber luchado para alejarte de tal compromiso que tienes con el joven Astaroth- susurró ella en voz quebrada, mirando a su hija a los ojos.
Raven no sentía nada.
No podía.
-Pero para un ser tan inferior como yo, me es imposible hacer algo para cambiar el curso de las cosas-
La mención de tal cosa hizo que Raven apretara los dientes imperceptiblemente, el simple sentimiento de que su propia madre no podía hacer nada le devoraba los interiores, recordando su tiempo en la Tierra, como un niño pequeño se lastimaría por caer del columpio, y su madre viniendo al rescate, sobando su rodilla dulcemente, su firmeza irradiando de cada poro de su piel, sólo para poder cuidar a su hijo.
…Y Arella nunca pudo hacer nada de eso.
Las habían separado desde tiempos tempranos, y Raven entrenaba arduamente a la edad de 5 años, independiente y fuerte, sin la necesidad de una madre.
Como en aquellos tiempos para Raven que tan entrenada y manipulada como estaba decía no necesitar ciertas tonterías como una madre, rompiendo en miles de pedazos el ya débil corazón de Arella, que en ese tiempo sólo podía ver a su hija una vez cada semana, para después escuchar las palabras firmes y conocedoras de su pequeña hija, pero que al mismo tiempo que eran un tanto ignorantes.
-Tú me has sacado del mar de oscuridad en el que antes estaba madre-farfulló Raven con vos bajita, pero el tono entendible entre sus palabras.
Y de hecho, Arella le había sacado poco a poco toda la maldad que Raven en un tiempo pudo tener, con abrazos y caricias y besos cuando podía, enseñanzas de la forma correcta de ser, haciéndose ella misma un espacio en el ya estrecho corazón de Raven, tratando y luchando para hacerlo más grande y cálido.
Hasta que llegó ese chico de la máscara.
Un simple ser humano que pudo con los confines recónditos y maltratados del corazón de Raven, expandiéndolo a más no poder en un sinfín de acciones que para otras personas podía ser nada.
Pero preciadas para su hija.
Arella deseaba secretamente que el chico se diera cuenta de todo lo que hizo, aunque inconsciente, al alma de Raven, antes manchada de puro vacío y terror, ahora emanaba una pequeña luz de fuerza y bondad.
-Tienes que hacer algo-murmuró ella, su voz difícil de cachar, Raven apenas captando el murmuro de su madre que se deshacía por el aire alrededor de ellas. Pero entendiendo las palabras apresuradas de su madre, caussando que le sonriase calidamente.
-Creo que debemos cambiar el color de todo-dijo Raven, queriendo hacer feliz a su madre con esta boda que desturiria su vida futura.
Era lo menos que podía hacer por la autora de sus propios días.
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El día pasó algo rápido muy para la sorpresa de los titanes, que regresaban al edificio después de probar las maravillas de comida que tenían en Azarath, jugando divertidos y platicando animados mientras se dirigían a sus respectivos cuartos. Recordando peculiarmente la decepción de Christ al saber que Starfire ya tenía novio, y nada menos que cierto chico maravilla.
El chico había casi muerto a causa de sus lagrimas de cocodrilo, Starfire pidiendo disculpas sinceramente al muchacho del corazón partido.
-Supongo que aquí nos separamos-dijo Cyborg cansado de tanto jaleo, apuntando en dirección de su cuarto.
Starfire asintió igual de cansada, recitando sus buenas noches y dando un dulce beso a los labios del petirrojo, su ceja alzándose un poco al ver que el chico no les correspondía el beso, se separó lentamente sin dejar ver su disconformidad ante la falta de emoción del chico.
Tal vez estaba muy cansado, y eso era todo, se dijo en palabras mudas, alejándose de los chicos para entrar en su cuarto, dispuesta a contarle todo a Raven, entrando silenciosamente a la habitación para no molestar, sonriendo un poco al ver que su mejor amiga se encontraba en trance, la mantra tan conocida para todos escapando de sus pálidos labios.
Se cambió a un atuendo más cómodo, observando a Raven atentamente, ya sentada en su cama.
-Hola-dijo Raven, y Starfire sonrió, sabiendo que esa enunciación era indirecta para preguntar cómo le había ido.
-Nos fue muy bien, de hecho, tuvimos la oportunidad de probar los platillos tradicionales de tu civilización, Christ está enamorado de mí pero ya tengo a esa persona especial, que es Robin, por eso le dije que no, y también fuimos al museo Universal de Arte, y fuimos otra vez al centro de comercios, también fuimos a conocer a la fuerza militar y fuimos a la pista mágica-
Raven sonrió un poquito, sacando su tristeza repentina a la mención de la persona especial.
-Que bien- dijo al fin, acostándose en la cama, viendo el techo con la cara de Robin, recordando no poder convencer a Starfire de que cambiase la imagen de arriba.
O tal vez no esforzándose por cambiarle, después de todo, uno no siempre tiene la oportunidad de ver a Robin en toda su gloria juvenil al salir de la ducha.
Sacudió su cabeza por los pensamientos que le invadían, impidiendo que su poder se desatara por pensamientos que tendría que explicar después.
-Rave¿cómo te fue con los arreglos de la boda?-preguntó Starfire con delicadeza, sentándose a las oriyas de la cama de Raven, mientras está se erguía para verle mejor.
-Pues fue aburrido-terminó ella sin preámbulos, dejando que Starfire se sentara en el centro de la cama, su pijama rosa con el violeta de la cama haciendo contraste.
-Mm…tal vez mañana te ayudare con unas cosas-
-No, estás aquí para disfrutar no para ayudarme con cosas de las que no necesitas-
Necesita alejar a Starfire de los nuevos arreglos que harían.
A toda costa.
-…Bueeeno-
Pasaron mirándose unos momentos, y Raven descifraba la mirada de Starfire, ésta quería decirle algo con ganas, pero no sabía cómo.
-¿Qué pasa?-preguntó ella delicadamente, su tono dándole ánimos a Starfire.
-¿Por qué?-cuestionó Starfire insegura, mirando sus manos con un sonrojo en las mejillas, sabiendo ya muy bien que Raven había interpretado su pregunta de la manera más perfecta posible.
-…-
-¿Por qué?-preguntó Starfire nuevamente, mirando al Robin del techo para hacer más clara su pregunta, y Raven le miró con ojos que decían "Ya sé de qué estás hablando, pero no se que decir".
"¿Por qué te gusta tanto Robin?"
"Por qué lo adoras?"
"Por qué lo amas?"
Se miraron por otros segundos, Raven por una razón que no comprendía, tratando de responder con palabras a la pregunta de Starfire, ésta esperando pacientemente por la respuesta de la oscura.
Los recuerdos pasaban por la mente de la cuervo como si fuera película en un auto-cine, tantos acontecimientos y hechos que no podía olvidar aunque hubieran pasado ya hace años.
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¿Te dan miedo las películas de terror?-preguntó Robin divertido, observando detenidamente las facciones de la pelirroja.
-No-dijo ella con seguridad, acercándose a su mejor amigo lentamente, mientras éste le ponía un brazo alrededor de los hombros.
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-Yo te protegeré-dijo Robin seguro de sí mismo, abrazando a Raven como si su vida dependiera de ello.
Y era cierto.
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-Se llama algodón-rió él, dejando que Starfire tomara un pedazo de dulce.
-Se disuelve-exclamó ella felizmente.
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-Tenemos un lazo, un lazo que nadie más lo tiene-notó el, no importando que Raven ya lo supiera, le hacía feliz mencionarlo tantas veces como pudiera.
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-Es que yo no quiero que te cases- farfulló él con celos, haciendo que Starfire le viera interrogante, y a la vez feliz.
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-Iría al infierno para salvarla, y todos ustedes lo saben-mencionó el con seguridad, mirando la cara seria de sus compañeros y amigos.
Ya voy Raven.
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-Podemos ser más que amigos-musitó él en voz baja, para luego besar los labios rosas de la alienígena.
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-¿Y entonces por qué estás aquí?-preguntó Raven inquisitiva.
-Vine por ti-respondió él con mucha seguridad, abrazándola cortamente antes de que los demás titanes llegaran.
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-No sé porque me los preguntas Starfire, no es como si fuera a hacer algo para quitártelo-dijo ella cautelosa.
-Te pregunto porque me interesa, porque realmente quiero saber qué es lo que te atrae tanto a mi novio, yo sé que no serías capaz de eso, sólo tengo curiosidad-
Raven sabía más que eso.
Starfire siempre se veía aprensiva cuando los dos pajaritos se encontraban demasiado juntos, y a pesar de que nunca seguía ninguna de sus costumbres extraterrestres en la Tierra, había escogido la más conveniente para llevar a cabo.
Raven no le podía hablar a su novio.
El simple hecho de que Starfire había dicho "novio" con cierto dejo de posesión lo decía todo.
Sabía como la mente de Starfire trabajaba exactamente, y el hecho de que era su amiga ayudaba un poco más.
No quería ofender, pero la mente de Starfire era demasiado simple y predecible, hasta Chico Bestia sabía lo que Starfire haría de un momento a otro.
Pero el hecho de que era su amiga, no podía terminar en malos términos con ella, porque sabía que si discutían, Starfire usaría su pequeña disputa para justificar las acciones "escondidas" (pero completamente falsas) de la chica oscura.
Inventaría cosas que obviamente no sucedían, y usaría la justificación de que Raven ya no era su amiga, la susodicha aprovechando su pelea para coquetear con Robin.
El posible y casi predecible escenario casi hace que Raven soltara una carcajada discreta.
Tan posible y al mismo tiempo indeseable.
También sabía que, tarde o temprano, empezaría con las mismas acusaciones, aún cuando tuvieran esa amistad.
Pero prefería la situación menos problemática.
-No lo sé-musitó insegura, actuando un poco sus sentimientos para que Starfire no sospechara nada, o para que no empezara con cosas que claramente no eran ciertas.
-Tengo que admitir que es muy guapo-murmuró soñadora Starfire, sus ojos emanando emoción al poder hablar de algo tan bueno como Robin, viendo el techo con ojos hambrientos.
-Tal vez, pero nunca me había fijado en eso-respondió ella con calma, jugando un poco con sus dedos, segura de que Starfire le veía, tenía que jugar a la tímida y asustadiza, sólo para dejar claro que no intentaría nada con el chico.
Ella no empezaría.
Nunca.
-Y es muy inteligente, a veces no se que decir cada vez que me pregunta algo, tu sabes-rió Starfire, sonriendo como hiena.
-Ahh…eso-musitó Raven, tratando de no verse muy fuera del personaje. Tampoco quería que Starfire empezara a sospechar de su actitud.
-Entonces es porque es muy inteligente-aseguró Starfire, viendo a Raven y esperando su respuesta.
Era mucho más que eso,-Si, es por eso-.
Mucho más que sólo la inteligencia, más que su bien parecido, más que sus habilidades.
Más que sólo eso.
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-Éste es el acorde de Do mayor-mencionó Raven, tocando 3 teclas en el piano.
-Oh-
-Este es el acorde de menor 9-
-Ese no es muy difícil-
-Toda esta es la escala de Do mayor-
-Ah…-
Ya habían pasado los dos pajaritos un buen rato en la sala de música, la pesada noche haciendo que los instrumentos brillaran con una luz espectral.
Un hilo de luz azul iluminando el lugar donde se encontraban, sentados en el banco, Robin aprendiendo a tocar el piano.
Y aunque la lección era muy amena, evadían los ojos del otro, como si fuera a quemar el simple hecho de verse.
Cada uno con sus pensamientos en otro lado, escuchando como las notas resonaban en el amplio cuarto de música.
-¿Vamos s meditar?-preguntó Robin después de un rato, notando discretamente como los ojos de la chica parecían tener luz propia al chocar con el lazo luminoso que entraba por la ventana, Sus ojos un vivo color lavanda.
-Nop, ahora te enseñare a usarlos-dijo ella cortamente, jalando a Robin ligeramente de su mano enguantada, mientras desaparecían de la habitación.
…
Un espacio plano y café se extendía a sus alrededores, el cielo morado espeso iluminando un poco la gigante roca en la que estaban.
-No podemos dejar que algo importante explote-resumió la chica, dejando su mano delicadamente.
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Bueno ahí lo tienen, el siguiente cap.
SOY UNA BESTIA DE REVIEWS!!
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