Pues aquí tienen el capítulo 18, que les aclaro, esta hecho al aventón, por todo el trabajo que tengo con trabajos pude terminar este cap. Si les gusta lo dejare así, y si no, trataré de acomodar mi agenda para checarlo.

De los agradecimientos, desafortunadamente tendré que cortarlos esta vez, por razones que luego explicaré, pero ustedes saben bien de quien estoy agradecida.

Sin más interrupciones…

Rutina.

La luz espectral que alcanzaba a pasar por las pesadas y rojas cortinas de la habitación iluminaba delicadamente cada rastro de materia que tocara, haciendo que éstas mismas brillaran tenuemente en la oscuridad.

Así como los ojos de Raven.

Los dos flotaban a unos cuantos metros del suelo de mármol de aquella sala, contemplando y manipulando los alrededores, miles de fruslerías flotando y viajando rápidamente por el amplio espacio de aquel lugar, pequeños sonidos hechos por la brisa que se creaba a su alrededor.

-Ahora detenlos-comandó Raven, viendo cortamente como las cosas paraban.

-Has mejorado demasiado en un día, casi me siento celosa-dijo la chica, un imperceptible levantamiento de sus labios se hacía presente.

Su proximidad al otro chico casi desafiante ante las leyes de lo convencional.

Desafiante ante las miradas de la pelirroja.

El chico sonrió serenamente, dando un beso discreto a la mejilla de la princesa de hielo, haciendo que esta se sonrojara y le viera con reproche.

Habían pasado varios días de la batalla que Arella y Ste'fan les habían encomendado, saliendo todo un tanto fácil para los chicos, que al llegar a la escena del crimen habían descubierto que Astaroth ya había hecho su entrada, derrotando a todos en el simple y singular minuto en el que se adelantó para checar territorios. Bueno, al menos no tendrían que gastar sudor y tal vez lágrimas.

La única ventaja de tener a Astaroth cerca.

Y hablando de la gallina de alas negras, un escalofrío de ira recorrió la espina de Robin, mientras recordaba algunos detalles de la misión, como Astaroth se había llevado a Raven en sus brazos en aquellos instantes, implicando ciertas costumbres que se debían llevar a cabo entre prometido y prometida, adelantándose a la escena de crimen con la oscura entre los brazos, está como una pequeña muñeca de trapo, siendo llevaba delicadamente por su prometido.

A Robin le cayó como un balde de agua fría.

Y lo peor de todo, es que ya sabía la mera razón de su disconformidad.

No sólo era el creciente instinto de posesión que desarrollaba por Raven.

No sólo era el evolucionante sentimiento de necesidad hacia su delicada persona.

Le gustaba la chica más que otra cosa.

Y simplemente no sabía porque.

Pero le frustraba, y le hacía sentir culpable, sucio y traidor, imaginando ya muy seguido la futura mirada de esmeralda de la pelirroja, cuando se enterara de que su Robi-querido no sólo ya no estaba enamorado de ella, si no que aparte de todo estaba devotado a Raven.

Sabía que Starfire realmente quería a la oscura, pero obviamente no la quería cerca de su novio. Eso estaba más que transparente.

Es más, sospechaba que la extraterrestre preferiría mejor a Kitten que a Raven.

Un suspiro escapó de sus labios.

Recordando miles de cosas al mismo tiempo, como el nuevo descubrimiento de los planes de la boda, que Christ les había dicho.

Parecía que ni siquiera el senado de Azarath estaba muy cómodo con el arreglo de la boda, ya que este acontecimiento afectaría gravemente sus relaciones con otras naciones, así como la estabilidad entre su misma nación; diferentes consecuencias a causa del ritual que llevarían a cabo Raven y Astaroth, abriendo totalmente la puerta del infierno y dejando salir a libertad las criaturas que allí habitaban. Un gran problema para la civilización, pero se tenía que hacer, más que por costumbres, por obligación.

-¿Qué piensas?-preguntó su acompañante con parsimonia, mientras ésta le veía por el rabillo del ojo, inclinando un poco su cabeza en cansancio.

-Que he malentendido todo esto-explicó él simplemente, acostándose en el fino aire de la sala, sus ojos enfocándose en el gran candelabro de oro arriba.

-Ya veo-respondió Raven, entendiendo por completo el tema entre manos.

-No me gusta-

-A mí tampoco-asintió ella.

Se le veía tan segura, como si su matrimonio fuera lo único que arreglaría las horribles cosas que se habían desenvuelto, como si fuera la única opción.

-Me ha dado algo de curiosidad, sabes, que parece que ahora nos vemos como en rutina-musitó Raven, respirando cansadamente, acostándose como Robin en el fino aire de la habitación, cerrando sus ojos.

El simple y normal tono hizo que a Robin le quemaran las orejas en pena, se alegró de los ojos cerrados de Raven. No dejaría que ésta le viera en ese estado.

Nop, señor.

Pero pensando bien lo que había dicho, hizo que sonriera pícaro y feliz, como aquel niño que ha podido comer una galleta antes de la cena.

Tenía razón, ya hace varias noches que se ven, como una rutina, como si de repente un pinchazo en la espalda les dijera que tenían que salir de sus respectivas habitaciones, buscando algo que no sabían, pero que al mismo tiempo ya esperaban.

Una rutina que se había hecho de encuentros vagos y sin sentido, tal vez la sed o el insomnio, y ahora se encontraban aquí.

Fuera de los demás.

Y al mismo tiempo viviendo como nunca.

Sus pensamientos le llevaron a una lista y cadena de miles de derivaciones, mientras que olvidaba concentrarse, haciendo que varias de las cosas que ahora yacían pasivas en el suelo se levantaran y flotaran suavemente alrededor de la sala.

-Robin, tienes que controlarte- una voz le sacó de sus pensamientos, viendo alrededor y sonrojándose de pena.

-Ups-concentró sus pensamientos y al poco rato todo yacía en el suelo de mármol, como si nada hubiera pasado.

-Muy bien-

-

Los rayos de luz naranja entraban fuertemente en la recámara, haciendo que Starfire abriera sus ojos un poco, murmurando sobre '5 minutos más, má' y volviendo a cerrar los ojos, para luego darse cuenta de que en efecto, los pájaros brillaban y las cosas se despertaban.

Suspiro entre los dientes, parándose flojamente y moviéndose hacia el baño, notando que Raven se veía más esponjada que de costumbre.

Tal vez la cena le había se le había ido al estómago. Oh esperen, anatomía humana jajá...o algo así.

No recordaba si tenían el estómago en el centro del tronco o en otro lugar.

-Raven-musitó insegura la alienígena, acercándose al bulto que era Raven, zarandeándola un poco en condición de levantarla, sólo para descubrir que Raven ya no era Raven, si no una almohada gigante con una capa.

-Tú no eres Raven-chilló Starfire con descontento, para luego darse cuenta que hablaba con un objeto inanimado.-Ups-

-Buenos días, Star-

-¡AHH¡Y hablas!-Se separó rápido de la almohada, corriendo en círculos en intentos de pedir ayuda.

-¿Qué habla?-

-La almohada, de eso se trata, creo que alguien ha convertido a Raven en almohada y…oh aquí estás... jeje-Starfire se llevó una mano a la nuca sonriendo ligeramente en respuesta,-Buenos y dulces días Rae-

Raven asintió, acomodando ya la gran almohada en su lugar,-Tenemos que desayunar Star, así que te apuras-

-¡Sip!-

-

-Entonces Christ se llevó la mano a la boca y se manchó de pudín, parecían bigotes, fue tan divertido que haya dormido en ese exacto momento-

-Jajaja-la conversación se amenaba rápidamente hasta que después de unos muy malos chistes de Chico Robin hizo una gran aspiración de sorpresa, como si el peso de algo le hubiera caído.

-Verdad que no es un mal chiste Robin, ya ven, es lo que les digo, nada más hay que entenderle, Robin ya ni puede reirse-aclaró Chico Bestia cuando vio la cara estupefacta de Robin, todos sacudiendo la cabeza en negación.

-¿Qué pasa Robin?-preguntó una animada Starfire, mientras inclinaba su cabeza en interrogación.

-Mmm…no, nada, sólo que recorde algo-

-¿Y qué podría ser eso?-

-Pues que….no nada, cuando venga el tiempo les diré-

Los demás titanes se encogieron de hombros, siguiendo con su plan de diversión por otras buenas 3 horas, Raven se terminaba los libros de la biblioteca, Chico Bestia también se los terminaba, usandolos como bases de su juego de beisbol con Cyborg, Starfire veía los libros de pintura y Robin hacia absolutamente nada.

-Oye como que a Robin se le apagó la ardilla. Pero de alguna manera ya me lo esperaba, tanto trabajo la cansó, ya era hora. Sólo falta que a Raven también se le apegue el cerebro-rió por lo bajo Chico Bestia.

-¿Y qué hay de mí, Chico Bestia, yo también uso el cerebro, no como a alguien que conozco-

-Pues es que tu te puedes recargar y todo y…¡Hey, no seas pesado!-Cyborg dio la carcajada, ya esperando el lento proceso de las indirectas que le daba a Chico Bestia, era siempre divertido ver como, después de un buen rato, el verde las captaba.

-Robin, yo también me he dado cuenta de que tu ardilla se encuentra en estado pasivo¿por qué es eso, yo ni siquiera sabía que el cerebro era una ardilla-musitó Starfire pensativa, tratando de recordar un vago libro que alguna vez leyó sobre la anatomía humana, sin recordar nada específico.

Los chicos resoplaron para poder tapar sus risas, escondiendo la risa con múltiples estornudos, mientras que Robin les veía con reproche, también tratando de esconder su risa, y Raven con cara de ironía, murmurando con tono despectivo algo de "hombres y sus tonterías".

Un bostezo salió de los labios de Robin al fin terminada la explicaicón de las ardillas a la curiosa Starfire, que asentía en comprensión.

-¿Estás cansado?-preguntó Starfire a un pasivo Robin, que se recargaba en el brazo del asiento. Le preocupaba ultimamente, ya que habían sido varias veces que le veía bostezar. Usa agraciada sonrisa se formó en la mente de Starfire, viniendo con miles de pensamientos sobre su amado.

Tal vez el chico, extrañandola, se quedaba a la puerta de su cuarto para tenerla cerca, sin dormir por miedo de que alguien se llevara a su princesa.

Y que supiera cual princesa era.

Pero era más que predecible, Starfire nunca pensaría esas cosas…

Bueno, si las pensaba, pero estaba demasiado metida en su cuento de hadas como para estropear su ensoñación.

-

-Realmente necesitamos hacer algo-el tono de Arella señalaba desesperación, con una pizca de insanidad que todos en la sala claramente veían, sus ojos le quemaban, y el nudo que se formaba en su garganta se hacía más grande, impidiendole respirar.

-Arella, con trabajos podemos hacer este hechizo para que el chico no nos escuche, no podemos hacer nada más-Mariela sacudía su cabeza, apuntando a la capa gruesa y azul de sustancia mágica que rodeaba la sala.

Arella bufó en descontento, no le gustaba ser corregida, no cuando su hija estaba en juego.

-Debe haber alguna manera-trató de conjeturar en vano, apretando los dientes con todas sus fuerzas.

-Si la hay, pero no hay magia que podamos hacer nosotros, mismos, si fueramos a realizar un proyecto de magia intensificada, necesitariamos a su hija Majestad, y terminariamos igual: con las manos vacías. Sí estamos haciendo esto por su hija claro está, si lo hacemos por la civilización…terminaremos mejor-explicó Ste'fan con dulces palabras, frotando su delicada mano contra el hombro de Arella, para calmar un poco la ira que se sentía con sus poderes, si no fuera por la suma humanidad de la mujer, ya hubiera explotado media dimensión,

La realizacíón de las cosas realmente le afectó a la oji-violeta, dándose cuenta que no podía quedarse con su hija sin tener que hacer algo drástico y dañino para la civilización.

Era una cosa o la otra.

-Hay una manera-dijo una voz a lo lejos de la sala, envuelto por las sombras, sentado tranquilamente en el sillón de la esquina.

-¿Y cuál sería esa Yibril?-farfulló Ephrem en tono discreto, asotando su mano contra la mesa, mientras la capa de color azul alrededor del cuarto temblaba ligeramente.

-Si Yibril, puedes informarnos de esto inmediatamente, y por favor Ephrem, controla tus poderes, que el joven Astaroth escuchara si no tienes cuidado-

-Los guerreros-interrumpió Yibril delicadamente, su voz a penas escuchándose con el grito que estaba dando Ephrem hacia Marcus Light, que le había regañado, por su tan justificado comportamiento.

-Los guerreros-murmuró Arella lentamente, una vez que todoscallaron ante tal recuesta del Ángel oscuro. El silencio reinando en la sala por unos momentos.

-No creo que eso sirva Yibril, después de todo sólo los podemos controlar si deshacemos el hechizo que los tiene quietos, si aventamos unos para que se desactiven no estarán a nuestro comando, y tú lo sabes- comentó Mika'il en tono pasivo, mientrastomaba un pequeño sorbo de su té.

-Podemos encontrar el hechizo-Yibril se encongió de hombros, parándose y caminando hacia donde Arella se encontraba, dándole un pequeño pañuelo para que ésta se limpiera las lágrimas que hace poco tiempo salían de sus ojos. Recibiendo un pequeño y minúsculo gracias por parte de Su Alteza.

-No es tan fácil como lo dices Yibril, ni tu lo encontrarías, se ha perdido-bufó Ephrem nuevamente, mientras se cruzaba de brazos, viendo como Marcus iba a decir algo –Si, ya se, que me controle, ya voy mamá-

Una gota de sudor viajó por las sienes del peli-azul.

-Es dificil, pero no imposible-conjeturó el ángel, mientras mocionaba a la otra sombra que se escondía en más sombras.

Pequeños sonidos macabros saliendo de la boca de la creatura.

-Hapziel, te pido que con todo repesto, comas tu hotdog con la boca cerrada-

-Awww…ya no puedo hacer nada, es la única manera de que salgan sonidos escalofriantes de mi boca-chilló Hapziel, parándose del asiento escondido, y acercandose a la mesa para sentarse indecorosamente en ella, limpiando en el proceso la salsa que se encontraba en su mejilla.

-Pues como comes, no dormire bien en varias semanas-sonrió ligero Mika'il, viendo que el ángel se cruzaba de brazos y refunfuñaba por lo bajo.

-Lo que sea, como dijo Yibril, va a estar dificil, pero no es imposible, es más, mientras ustedes estaban preocupados con los arreglos del casamiento, ya mandé algunos de mis subordinados para que me ayudaran con la chamba-exhaló Hapziel en tono superior, sonriendo satisfecha por la cara de estupefación intercambianda entre los senadores. No haciendo caso del movimiento de la mano de Mika'il, que parecía estar disgustado por el aliento a hotdog.

-¿Te dejo Él?-cuestionó Luz, su mirada con suma curiosidad.

-Pues como son mis trabajadores puedo hacer lo que quiera con ellos, hasta desnudarlos y hacer que dancen como pollos si eso me apetece-rió.

-Tú sabes que no somos tan cerrados como para no saber que aunque sean tus subordinados están al mando de Dios, no tan fácil dejaría que sus demás ángeles ayudaran en un asunto demoniaco-

-…-

-Dinos Hapziel… ¿Por qué les ha dejado ayudarnos?-cuestionó Marcus en tono serio, muy diferente a su usual calmado y pacífico estado de ánimo.

Hapziel sonrió ligeramente, agachando su cabeza para que sus cabellos taparan sus orbes.

-Eso lo tendrán que descurbrir ustedes-terminó sin más preámbulos, mientras desaparecía en el fino aire del cuarto.

-A veces me cae mal-concluyó Luz encogiéndose de hombros, mientras fruncía el entrecejo al nuevo misterio que el ángel travieso les había dejado.

Todos asintieron un poco en acuerdo, dashaciendo el hechizo que les mantenía lejos de los oídos de Astaroth, saliendo de la sala para seguir con sus respectivas rutinas laborales, Marcus y Jull'an sentados como estatuas.

-Creo que has descubierto el propósito de su ayuda-implicó Jull'an con una sonrisa conocedora.

-…Si-murmuró Marcus con cautela, para luego voltear para ver al senador que se encontraba frente a él, sonriendo serenamente ante la mirada que le lanzaba el otro.

-

-Te veo cansado-

-No, no es nada, sólo que me preocupa algo- aclaró el petirrojo, mientras cambiaba una nota de su partitura.

-Starfire-dijo la oscura, más como una enunciación que como una pregunta.

-Creo que se ha fijado que bostezo más de lo normal-

-Nunca bostezabas, de hecho-

-No ayudas Rae-

-Entonces te puedes ir a dormir si no le quieres causar sospechas por algo que no pasa-

-…-

¿Por algo que no pasa?...

-…Robin, vete a dormir, realmente no les quiero causar problemas-

-¡No es eso!...es que, no creo que sospeche nada, pero si alguna vez, por alguna razón, se despierta en la noche y nos encuentra no creo que crea cualquier excusa que le dieramos-

-No hay porque justificarse si no hacemos nada malo, Robin. Para eso existe la verdad-

-Pero ella no lo va a creer así-

-Por eso te digo que te vayas a dormir-

-No-

-Eres muy contradictorio-

-Si, ya me había fijado, Rave-

-Entonces…-

-Pues me quedaré aquí, porque realmente quiero estar cont…en este lugar, y hay pocas posibilidades de que se despierte en la noche, así como hay pocas posibilidades de que sospeche algo, así como hay pocas posibilidades de que llegue a este cuarto en este mismo-

No pudo terminar su opinión cuando la puerta del cuarto se abrió parcialemente, dejando entrar algo de luz al cuarto oscuro de música, haciendo que los dos pájaros se congelaran en el mismo instante en que una silueta se divisaba por la luz que surgía de fuera.

Temiendo por sus vidas decidieron hacer lo más prudente posible.

Empezar una pelea.

-

-¡Usas demasiado gel en tu cabello de pulpo!-

-¡Tú…tienes la piel muy pálida!-

-…-Los jalones y pellizcos seguían por parte de los pajaros, sólo para poder esconder lo que realmente hacían.

-Hn…-Cuando descubrieron que la voz no era ni siquiera a una tonalidad tan aguda como la de Starfire, pararon en seco para apreciar detalladamente el que se encontraba en la puerta.

Una mano en la cintura.

Una mano en el cuello.

Una mano en el cabello.

Un pie en cima de otro.

Una mano en…un seno.

-…Creo que no es muy caballeroso de su parte hacer eso joven Robin, a Raven no le agradaría en absoluto, que claro, con el nerviosismo de hace un momento dudo que se haya dado cuenta, hasta ahora que lo menciono-

SLAP…

-Que estemos discutiendo no te da derecho a tocarme-dijo Raven después de la monumental bofetada que le había dado a Robin, este con ojos de cachorro sobando su roja e inchada mejilla.

Marcus sonrió ligeramente, mirando como Raven tocaba su abusada... y aunque no había daño, uno siempre tiene que asegurarse.

-Pero lo siento, si cuando peleo siempre son hombres, se me olvida que con la mujeres es diferente-chilló inseguro el petirrojo, parándose y sacudiendo el polvo invisible de cuando cayó, arreglando su postura a una más decente. El trabajito no funcionó, porque su roja mejilla le hacía ver chistoso.

Raven bufó algo incomprensible.

-Su Majestad, siento interrumpir su encuentro amistoso pero le necesito hablar inmediatamente en un lugar privado-

Raven abrió un poco sus ojos.

-De acuerdo. Robin, supongo que hemos terminado, ya te puedes ir a dormir-

Sin una palabra más los dos magos desaparecieron en el fino aire del cuarto, dejando a Robin y su mejilla inchada en sus propios pensamientos.-Quisiera poder hacer eso-

...Pero si puedo...

-

-Hapziel nos ha dicho que sus subordinados le están ayudando para encontrar el hechizo que nos dará el mando de los Guerreros-informó Jull'an una vez que llegaron, yendo al grano el mismo instante en el que Raven tomó asiento.

-…-

Oh Dios

-No…-dijo ella incrédula, como si todo el asunto fuera un bizarro sueño del cual despertaría en unos instantes, sus palabras dejando sus labios por el simple hecho de querer escuchar que realmente era verdad.

Lo quería escuchar otra vez.

-Si…-

Sus dientes resplandecían en la diminuta luz que emanaba la vela del centro, mientras sus ojos se cerraban un poco, sus pómulos chocando con sus pestañas inferiores.

Estaba sonriendo.

-Azar…-

Los dos senadores se sonrieron.

Un sentimiento vertiginoso le recorrió la espalda hasta llegar a su cara, haciendo que la carga que siempre había llevado por ser mitad demonio se aligerara. Un sentimiento de poder volar a los territorios más reconditos. Sin la necesidad de preocuparse.

Un sentimiento de libertad y esperanza.

Y el cuarto se llenó de colores negros y azules, a causa de sus emociones desatadas, mezclándose con el hechizo que había hecho para que Astaroth no escuchara.

Sentía sus mejillas húmedas.

-Gracias-

-

-Hermano, realmente me preocupas, te has visto muy cansado estos días, parece que no te has acostumbrado al cambio de horario…si es que hay uno-señaló el chico metálico, observando como Robin, por tercera vez, bostazaba.

-Si viejo, ni siquiera bostezabas antes-implicó el verde.

-Si, ya me lo habían dicho-dijo entre un bostezo, tallando suavemente su ojo izquierdo, recargándose en el brazo del sillón.

-¿Quién?-preguntaron los dos amigos con el ceño fruncido.

-Nadie-dijo rapidamente, sonrojándose sin más ni más cuando ella surgió en su mente.

-Mm…-

-Bueno ahora, nos aseguraremos de que duermas bien-indicó Cybrog con su pulgar arriba, giñando un ojo en términos de ayudar a su amigo a dormir.

-¡No! No es necesario, en serio, sólo que simplemente no me ha dado sueño en las noches-trató de explicar para ver que Chico Bestia ya se le adelantaba.

-¿Será que ahora eres vampiro! Con lo de Jonathon puede ser-mencionó en tono conspiracional, mientras movía sus dedos macabramente para darle ambiente a su enunciación.

-Si…es cierto…-masculló Cyborg igual, mientras le arreglaba una mirada rara al petirrojo.

-No, no, no…ya ven que no me pasó nada, sólo que no me da sueño…mmm, tal ve sea por lo de los poderes-

-Ahhh…pues si tal vez sea eso jaja, y nosotros preocupandonos-rió ligero el hombre de hojalata, mientras palmeaba el hombro pequeño de Robin, haciendo que este se zarandease por la fuerza.

Algo le vino a la mente a Chico Bestia. Mirando de reojo el comportamiento de Robin...algo estaba raro.

-Y Robin, no hemos visto que explote algo con tus poderes… ¿Cómo le has hecho para controlarlos?-cuestionó Chico Bestia en tono curioso, impresionado por el control que tenía el Chico Maravilla con sus poderes.

-Pues…-

-¿Aja?- los dos se acercaron más al pájaro enmascarado.

-No sé, sólo me concentro, como cuando veíamos a Raven meditar-terminó encogiendose de hombros.

-Ahh con razón-dijo Chico Bestia con una sonrisa, regresando a su asiento para jugar RockBand con el juego que habían hecho aparecer.

Cyborg sabía mejor que eso.

-

-Entonces bostezó otra vez, y por eso te digo que no puede dormir por mí-chilló Starfire en tono feliz, corazones saliendo de sus orejas.

-Mmm, si tal vez sea por eso-dijo Raven, mientras terminaba de leer un libro que tomó de la biblioteca.

-Siii, es tan lindo-

-Si-

-Y muy apuesto-

-Mm…-

-Y carismático-

-Ah-

-Sabes realmente me hace feliz saber que no hay ningún obstáculo en nuestra realación, si eso llegase a pasar te juro que me deshago de él lo más antes posible-

-…-

Gulp.

-¿Te ha pasado eso amiga Raven?-preguntó con curiosidad.

-Pues no, pero si me llegase a pasar…a veces sólo hay que dejar ir a las cosas que más quieres-

-Pero si están hechos para estar juntos, eso no se valdría-

-Pues como quieras-concluyó al fin.

-Yo digo que si realmente quieres a alguien, no lo deberías dejar ir-

-Tal vez-

¿Y si esa persona ya no te quiere?

-

Bueno ya se, me quieran matar jeje, pero realmente he estado ocupada, cuando consigo tener tiempo libre, me dejan más tarea, como es el tercer periodo de mi prepa necestio ehcarle el doble de ganas, porque es el más dificil.

Bueno ahí si quieren me dejan un review.

Una palabra lo puede cambiar todo…

XD