Muy bien, se que prometí actualizar pronto, pero he estado en finales en mi escuela, y sigo estudiando para otros que voy a hacer, así que me disculpo nuevamente por la tardanza, espero que me sepan perdonar.

Como sea, se supone que les mandaría mensajes para agradecerles el comentario en mi capítulo pasado, pero hay algunos puntos que quisiera aclararles a todos, sólo para que sepan jiji:

Una de mis lectoras me ha comentado que el capítulo pasado ha perdido la esencia de los titanes, que no son ni los del comic ni de la serie.

Ahora, este es mi punto, este es un fic jiji, y si se han fijado he mantenido a los personajes lo más In Character que puedo, siguen siendo como son, con las diferencias que aclare haría al principio, porque son adolescentes, así que los hice como adolescentes.

Además, si lo hago como el comic o las series, Starfire se quedaría con Robin.

Y pues eso no jeje.

Alguien más me ha comentado que no debería condicionar a mis lectores con el número de reviews que recibo, pero esto lo hago principalmente para saber lo que piensan de mi fic, no por otra cosa, realmente me dormí a las 4 de mañana para poder terminar el capítulo pasado, y al día siguiente tuve un examen, es por eso que condicioné, pero no se preocupen que no lo vuelvo a hacer pero ni loca.

Oh y si alguien se enojo en el capítulo pasado por lo de Robin con las dos chicas…ENTONCES HICE UN BUEN TRABAJO.

Porque ese era mi propósito jeje.

Bueno sin más molestias, les agradezco a todos los comentarios que me han dejado y espero que en este también sean amables y me regalen unas palabritas.

A los tres.

Las noches pasaban como de rayo para los pajaros, que ahora se unían más que un músico y su violín. Una sinfonía de amores prohibidos que varias veces los dos reusaban a cumplir, diferentes razones que les detenían a amar y sentir el cariño de alguien más.

Nunca llegaron muy lejos, respeto, discresión y vergüenza como los principales factores de su pequeña relación.

-No podemos seguir haciendo esto-musitó Raven después de una sesión de piano.

Claro ¿Qué pensaban que eran?
¿Conejos?



-Pero sólo estamos practicando el piano…-dijo Robin en figida inocencia, y Raven resopló al comentario del chico, haciendo que éste se riera por el enojo de su princesa.

Raven le había dicho la inconformidad que sentía al hecho de que Robin no era del todo soltero, palabras cortas y secas saliendo de su boca para darle enfasis a su dilema, y Robin, de alguna manera u otra, entendiendo perfectamente la situación en la que se encontraban.

Habían discutido sobre el tema después de una caliente sesión de anatomía, la cual Raven había estado dudosa de realizar,ella ahora discreta e indirecta en lo que refutaba, muy en cuenta de que el petirrojo le entendía.

Se sentía incómoda, traidora…arrastrada.

Cosa que Robin le negó con enojo, sorprendido ante esos pensamientos, debatiendo lo que Raven decía con suma emoción, explicando que el también era culpable, pero eso no siginifacaba que Raven fuera tales cosas inombrables.

Discutían a veces lo mismo una y otra vez, mientras que al mismo tiempo desataban sus emociones con las teclas del piano, que tocaban con tanta euforia, sólo para desahogar ese sentimiento de no poder tocar lo que más querían.

Pero al final, era demasiado privarse de las delicias del otro.

Y peleaban en tales y desatrosas maneras, terminando a veces marcados por la ira y rapidez de cada uno. Piel roja y caliente, rasguños y mordidas impregnadas en la piel de cada uno.

Un nudo de extremidades en el centro de la sala, el calor disipandose lenta y terriblemente.

-Como sea-dijo después de un rato, saliendo de sus intensos pensamientos al darse cuenta de que las cosas alrededor tenían peligro de explotar, volteando hacia un lateral al ver la sonrisa particular del Chico Metiche.

Realmente no quería arruinar lo que ya tenían, pero no quería ver la cara de Starfire cuando ésta se enterara de que su Robi-querido ya no le era tan leal.

Además de que la chica sería dificil de manejar por la furia.

Se separó del teclado, muy decidida para irse a su cuarto, apagar las luces, y dormir profundo, perdiéndose en los confines de su mente, cosa que no pudo realizar al sentir los labios del petirrojo rosar su mejilla, éste tomándole el brazo en agarre posesivo.

-Lo arreglaremos-le susurró con voz calmada, completamente diferente a sus murmuros. La soltó y volvióal piano, tocando sin más ni más, como si la chica ya no estuviera ahí.

Se alejó del cuarto, sólo escuchando como las notas del piano chocaban con las paredes.

Las emociones de Robin chocando con las paredes.

-

-Hermanoooo…-masculló Chico Bestia, picando delicadamente uno de los dedos vendados de su compañero, -¿Qué te pasó?-

-Un pequeño accidente en la cocina-

-Ya ves, te digo que el café es maligno-Chico Bestia sacudía la cabeza para enfatizar, para luego voltear y ver a Cyborg con una de sus poses pensativas.

-Sabes, ayer en la noche, te juro que escuché como si alguien estuviera en el cuarto de música, tu sabes, me levanté porque no te vi en la cama alcance a oír-

Robin tragó saliva.-Pues yo sólo fui a…la cocina-

-Ah, ya veo-asentía lentamente con la cabeza, para luego salir del cuarto, tan vago que Robin no se dio cuenta hasta que escuchó como la puerta se cerraba, torturandolo con ese leve rechinido.

Tuvo la urgencia de seguirlo, sólo para saber a donde se iba, pero Chico Bestia ya le veía de manera extraña. Decidió probar su suerte y quedarse.

-Algo le pasa a Cy, tal vez está preocupado por lo de tus manos, no vaya a ser algo feo-terminó en vos baja, para cambiar de humor repentinamente y jugar nuevamente con su Nintendo DS, aplastado en el sillón de la mini sala que ahora tenían.

-

Había algo más, el estaba seguro, el pelo violeta de Raven se divisaba hasta el fondo del pasillo, lo había visto, estaba bien seguro de que había sido ella la noche pasada.

De hecho, el ruido del piano era realmente fuerte, y aunque fueran 4 pasillos los que separaban la sala de música y el cuarto de los chicos, aquella noche se había escuchado más que claro.

A penas se notaba el sonido, que con trabajos había traspasado la puerta del cuarto, pero Cybrog tenía un buen oído.

-Si, creo que también lo escuché, ¿Crees que sea Jonathon?, la verdad se me hace curioso jiji-rió Starfire, habiendo explicado ya la ausencia de Raven, que no estaba por las "Clases de Etiqueta" que su madre le había ordenado, implicando que estar tanto tiempo fuera de casa hizo que Raven perdiera esas maneras de comportarse como alguien de la realeza. "Aunque dijo que Raven nunca aprendió para que era cada uno de los 8 cubiertos en la mesa" había mencionado la extraterrestre, luego diciendo que en su planeta era más fácil porque se comía con las manos.

-Mmm, si, tal vez, tampoco lo he visto por aquí ultimamente, tal vez todavía está dolido por que su querida ya se va a casar con una gallina de alas negras-terminó él con una sonrisa, imaginando la cara de Jonathon, triste con lágrimas de cocodrilo saliendo de esos negros ojos.

Starfire sonrió tierna.

Y la sinceridad de aquella sonrisa hizo que Cyborg tragara saliva por el abrupto y rapido pensamiento que pasó por su mente.

Había posibilidades de que el pianista nocturno fuera Jonathon.

Pero había más prueba de que fuera Robin, claro, eso no se lo diría a Starfire, ya era demasiado con que la susodicha supiera que Raven ya no estaba en la noches, y para darle más viento a la flama…

-¿Y Robin?-preguntó ella, un dejo de esperanza en su voz melosa, Cyborg cerrando sus ojos por el repentino sentimiento de culpa que le inundaba.

Y no había hecho nada…todavía.

-Pues ya vez, medio cansado-

-¿Por qué?-preguntó Starfire, una corazonada surgiendo lentamente de su mente…

-Pues porque…no pudo dormir ayer con el ruidero del piano, tu sabes que tiene el sueño muy ligero jejeje…-

-Oh-

-Pero le diré que preguntaste por él-

-No. No es necesario-

Cyborg frunció el entrecejo, la simple negación de Starfire le decía todo: ella quería que Robin preguntara por ella, no al reves.

-De acuerdo-

-

Le amaba con una pasión...

Y le dolía tanto la indiferencia.

Consolándose con el mínimo rose de sus manos con la piel de porcelana que tanto le encantaba. Podía escuchar el latir de ese corazón, podía ver sus venas y arterías mientra se movían al ritmo de tan delicioso músculo color escarlata.

Un corazón tan apetitoso.

Tan vivo.

Lo quería para él.

En más de una manera.

-Raven-suspiró, pasando su lengua sobre el cuello de ésta, sus colmillos pulsando ante la excitación de tal manjar que tocaba.

-No puedes-decía ella, pero hasta con los poderes demoníacos no podía deshacer ese hechizo de tan habilidoso vampiro, tantos años de experiencia le venían bien al caballero, sin contar la sangre domianca que ya viajaba por su ser, sus sentidos a penas le permitían estar consciente de sus alrededores, no pudiendo suprimir el gimoteo que salió de sus labios al sentir los besos calientes de Jonathon en su cuello.

-Nos verá-reprochó ella, y en efecto, si la chica no hacía tal hechizo de bloqueo como lo hacía con Robin, entonces Astaroth vería, escucharía, y estaría ahí en menos de un segundo.

-¿Tu crees que nada más uso tu sangre para controlarte y vivir a la luz del día? Si he aprendido como usar tan bonito y delicioso regalo-murmuró, uno de sus colmillos rasgando le delicada piel de Raven, su húmeda y fría lengua lamiendo el hilo escarlata de la herida, Raven suspiró al sentimiento, realmente no quería, le amaba, pero no de esa manera.

Jonathon había sido de los pocos que realmente le habían hecho sentir algo, algo más que simple indiferencia con el mundo, algo más que un vago sentimiento de respirar y sólo eso.

Una risita se quería crear desde su garganta, recordando con desdén como su diminuta y delicada figura en tiempos pasados se preguntaba cosas inexplicables y difíciles, cosas que ningún infante de su edad pensaría.

Cosas sádicas y repugnantes, cosas sin sentido, cosas tan profundas como el océano, cosas vagas y abstractas, existencialistas.

Y ahora estaba aquí, un poco reluctante cada vez que esos pensamientos le volvían, sintiendo su piel caliente por el contacto, y la única fuente de distracción era el caballero nocturno.

-Déjame quererte-suplicaba él en voz suave, rosando sus labios contra los de ella.

Delicado, pacífico, tranquilo, apasionado.

Raven no dijo nada, optando por permanecer ahí, sus intentos de escape eran casi nulos por el control que el vampiro le tenía.

Y así se quedó, el mismo instinto de pregunta se le venía a la mente, con esas cuestiones que siempre surgían en su mente; se preguntaba como es que de joven, Jonathon reprimía esos pensamientos, y ahora los traía de vuelta.

Su cuerpo inmóvil como una muñeca de trapo, mientras Jonathon la disfrutaba, sintiendo, lamiendo, saboreando, tomando, cautivado por el brillo espectral que emanaba Raven por la ligera luz que emanaba la luna, una brisa cálida haciendo que varios mechones violetas pasaran por la piel pálida del vampiro, haciendo que éste suspirara en placer, mordiendo nuevamente el cuello de Raven, tomando su sangre con fervor.

Dejaría marcas.

-

-¿Por qué no viniste Rae?-cuestionó Robin escéptico, mientras jugaba con el arco del violín, haciendo vagos movimientos de ataque con el palito, esperando con "indiferencia" la respuesta de la susodicha.

En realidad le enervaba, el hecho de haber esperado 4 horas en la sala de música le había puesto los pelos de punta por el enojo, ya decidiendo después de tanto tiempo de que la chica no vendría.

Le había plantado.

-No tengo la obligación de venir cuando tú quieras que venga-corrigió, mientras acariciaba con un trapo el tubo de un instrumento del cual no recordaba el nombre.

Y no le interesaba en ese momento, el sugestivo pero indiferente movimiento que realizaba Raven con la mano era…

Arriba y abajo, arriba y abajo.

Robin tragó saliva.

-Pero al menos me hubieras dicho-

-Pudiste sentir que no estaba cerca, ¿entonces para que esperar?-

Robin frunció el entrecejo, olvidando por un momento el delicioso movimiento que hacia la chica oscura con su mano, limpiando el instrumento sin más ni más.

-…Estás enojada-

-No-

Realmente no lo estaba. Estaba confundida, estaba desesperada, pero controlaba sus emociones, tenía que hacerlo, no siempre tendría la magia suficiente para esconder sus pensamientos de la siempre activa mente del ángel caído, que la noche pasada pasó cerca de la terraza donde Raven y Jonathon tenían…algunos asuntitos.

El simple hecho de sentir su presencia cerca hacia que se le erizara la piel por los nervios.

Y trató de detener a Jonathon, éste poniendo más de su poder para controlarla, asegurando de que el chico de alas negras no escuchara.

No podía seguir haciendo esto, el simple hecho de saber que tenía algún tipo de relación íntima con dos personas era demasiado.

Y con todo, también estaba comprometida.

Como la típica chica calenturienta en los melodramas que a veces veía Starfire.

No quería ser así.

Y aunque Feliz le decía que no tenía nada de malo el estar con dos personas mientras que ya estaba comprometida, las cosas sólo empeoraban.

-Mejor no digas nada Feliz, sólo estás haciendo todo más difícil-reprendió Valiente, mientras sacudía su cabeza en exasperación.

-Pero no tiene nada de malo, no es cómo si ya se besara con medio edificio, se da a respetar, y Jonathon ha sido muy caballeroso con ella-exclamaba Feliz entusiamada, mientras suspiraba en felicidad.

Y Raven realmente le quería dar un golpe en la cara, tan feliz y contenta, a veces no sabía porque simplemente no hacia un rito prohibido de magia para deshacerse de ella.

-Estoy de acuerdo con ella-decía Paz en completa…paz.

Y todas las caras se volteaban hacia su dirección, hasta Raven, que sabía que Paz, aunque dulce y calmada, nunca estaba de acuerdo con alguna idea loca de la rosada.

-¿Cómo es eso?-preguntó Inteligente, pasando sus lentes de la orilla de su nariz hasta que quedaran bien puestos en el centro de ésta, preparandose para analizar.

-Aún cuando esta situación podría llegar a ser un acostadero-varias risitas resonaron en su mente, haciendo que se sonrojara en enojo,-No encuentro el problema, tu duda, Raven; es que sientes que Robin sólo te quiere por las…sesiones que tienen, te sientes fácil y usada, cosa que nunca hubiera pasado si se tratara de alguien más, todavía no encuentro como es que estos sentmientos han surgido de tu mente-

-Sientes que haz cambiado-concluyó Inteligente.

-Y eso no tiene nada de malo Raven, simplemente te has abierto a la persona que amas, y aunque esto viene con algunas 'placenteras' desventajas con alguien más, eso no significa que va a ser para siempre-

Raven frunció el entrecejo, ya sabía que venía después.

-No va a haber más problemas, por el simple hecho de que en unos dos meses ya te casas-

Lo sabía, el simple y estúpido compromiso, a veces se la pasaba pensando una y otra vez las ventajas y desventajas de esta.

Sabía que habían ventajas, pero eran pocas, y casi nulas.

Y las desventajas…

El simple hecho de tener que volver al infierno una vez más le calaba la piel, el calor infernal de aquel lugar, todos los pecados flotando alrededor y haciendo que su piel se le erizara con el horrible sentimiento que le inundaba.

Y eso que iba a ser la reina del inframundo.

Definitivamente no quería saber como serían las cosas para los simples humanos que terminanban ahí.

A ellos no les iban a dar el favoritismo.

-Pues yo también estoy de acuerdo con Feliz, pero si te causa tantos problemas entonces sólo alejate de los dos y vete con Jonathon para que ninguno te moleste más-

-Pero no me molestan- refutó,- Al menos no del todo, no Robin-

-Tú sabes que la cosa tiene que terminar Raven, tu naturaleza siempre fue reservada, nunca compartiste nada con nadie, al menos no como lo haces ahora, y sientes que tan abrupto acmbio puede ser malo para todos-

-Malo para Starfire-concluyó Valiente.

-O tal vez puedes hablar con Jonathon…se que sería dificil pero si tanto te quiere supongo que ha de hacer todo por tu…felicidad, aunque no tienes jijiji-la enunciacion de Despistada hizo que todas le vieran, esta cubriendose con la capa morada que la describía.

-Eso tal vez funcione-acordó Inteligente, sus ojos violetas brillando por el uso excesivo de su cerebro.

-Necesito irme, Robin-

-Pero ni siquiera hemos empezado-se quejó.

-¿Empezado qué exactamente?-

Robin sonrió travieso, pero su sonrisa se esfumó al ver la cara de Raven.

-No…yo, lo siento Rae-

-Sólo dejame ir. No podemos seguir con esto Robin, puede que no manifieste mis emociones tan abiertamente, pero eso no significa que no las tenga.Culpa Robin, eso es lo que siento, que no lo sientas no es mi problema…-

O tal vez sí, se dijo a si misma.

-Necesito arreglar algunas cosas de todos modos-terminó, saliendo tranquilamente del cuarto de música, sin mirar atrás.

-

Había deidido decirle a Jonathon sus inconformidades, pero el simple hecho de romper el corazón a alguien tan preciado como él, le hizo volver al cuarto, cerrandolo de un portazo y acostandose suavemente en la negras sabanas de su cama.

Le tranquilizaba el color negro.

-Llegaste temprano Rave, ¡eso es de lo mejor! Supongo que dormirás aquí ¿no?-dijo Starfire, trenzando un mechon de cabello color fuego.

-No lo sé Star, pero lo más probable es que me quede aquí-

-Bueno, espero que si te quedes aquí, porque he decidido trenzarte el cabello-exclamó ella felizmente, gritando estusiasmada cuando los labios de Raven se curvaron casi imperceptiblemente.

Pasaron algunos minutos, en los cuales Starfire buscaba alrededor las liguitas tiradas del suelo, para luego sentarse en la cama de Raven, la susodicha sentandose indiferente, sabía que Starfire no le trenzaría el cabello, por el simple hecho de sentir que alguien se acercaba.

-Hapziel-remarcó ella, viendo a la chica entrar tranquila pero divertida al cuarto de las chicas.

-Saludos princesas-se agachó ella en forma de saludo, para luego reír con un tono medio raro, y aventarse despreoucpada a la cama de Raven

-Dios, me encanta el color negro, pero a veces en mi cama me pierdo por no saber donde esta la maldita salida jajaja-

Starfire y Raven sólo le miraron.

-Como sea, Rae-rae, necesitamos que te vengas porque estamos arreglando unos asuntitos, ¿si recuerdas la última salida nocturna? Que fue hace como una semana…-

-Pero tambíen tuve otras después-

-No, claro que no, recuerda que la última fue cuando…-

-No, es que tú no estabas ahí…-la cara de Raven era pasiva, pero Hapziel podía ver las palabras escondidas-

-Oh-oh…mm ¡Ah! Si ya recorde…jejeje, si, me dijeron por ahí…-

-…-Raven cerró sus ojos un momento, para abrirlos y dirigir su mirada una micra de segundo a la cara de Starfire…

Si descubría que salía por otras razones…

-Como sea, ahora si voy a estar yo y todo va a estar más groovey jijiji-

Hapziel se levantó dudosa, viendo con curiosidad como Raven parecía murmurar algo a la pelirroja.

-Si, otra vez voy a salir-

-Pero ayer tampoco estuviste, tampoco entiendo porque la señorita Hapziel dice que no hubo otras conferencias-

-Pues es porque ella no estuvo, pero ya vez que recordó que le dijeron por ahí-

-Oh, de acuerdo-

-

-Pues se'os tá haciendo muuuy difícil huaco, t'digo que 'tá cabrón…-recitaba Hapziel, habiendo tomado ahora la actitud de un vaquero del oeste, con el acentito y todo, creando semejantes gotas en la frente de cada presente en la sala.

-Como sea, Mika'il nos ha dicho que no han encontrado nada, pero que nos desesperemos, porque las dimensiones se han hecho cada vez menos, no habrá mucho problema en encontrar el hechizo-

-Peeero huaca jijiji-

-Habla normal Airin, o todos pensaremos que Dios te ha tirado del cielo para que aprendas a como comportarte-espetó Yibril, sonriendo triunfante ante la expresión euforica del ángel femenino.

-El caso es este, Yibril me ha comentado unas cuantas cosas sobre el paradero del hechizo…y al perecer, puede estar en las 15 dimensiones que rodean a la de la Tierra, incluyendo a la de la mencionada-

-…-

-Entonces todos empezamos a buscar inmediatamente-ordenó Ste'fan, rompiendo el corto silencio que se había creado.

Tods asintieron lentamente, lavantándose de sus asientos en fluidas mociones y desapareciendo tan rápido como el sonido.

-Sabes, me gusta como se van, así como de película, todo dramático jaja-

-Mejor cierra la boca Airin-

-

El desayuno se habí ahecho un completo infierno.

Sin contar el pastel quemado que había sacado uno de los cocineros para la prueba de la torta de bodas, el pedazo de pan en llamas casi caía en la roja cabellera de la extraterrestre haciendo que esta disparara un rayo en dirección de la estufa.

Y ahora estaban ahí, en medio del jaleo, sentado como muñecos de porcelana en medio de la cocina, contemplando con gotas en la frente todo el panorama que se desarrollaba a sus alrededores.

-Yo creo que no habría muchadiferencia si a Starfire le hubiera caído el pastel en el cabello, de todos modos estaba rojo, como su pelo-

Las duras miradas lanzadas en su dirección hicieron que sus puntiagudas orejas se agacharan en pena.

-Supongo que mejor me callo ¿no?-preguntó penoso.

-Eso si es un chiste que deberías considerar en contar más seguido Chico Bestia-Raven le miró reprochante, mientras este reía un poquito por el humor agregado a la fría enunciación de la princesita de hielo.

-Se quedaron así por unos momentos, hasta que tuvieron que salir por el humo que salía de la estufa, y Starfire se disculpó por el error.

-

Nota: He decidido probar la eficiencia de la corrección de gramática en FF, así que si no fue de mucha ayuda y encuentran errores, les pido sinceras disculpas.