De acuerdo ya se, me he tardado jeje pero como ya sabran he estado en finales…y pues ya ven, es más mañana tengo uno de los más…laboriosos por decirlo así.
Cómo sea, estoy aquí y les traigo recien horneado el siguiente epidosio de Teen Titans: El Compromiso.
De nuevo les agradezco a todos los que me dejaron un review, les enviare un mensaje para los que tuvieron la amabilidad de dejarme un limosnita de comentario. Realmente se los aprecio.
Este capítulo está inspirado en la canción "Mr. Brightside" de The Killers, una de mis canciones favoritas, espero que les agrade.
Oh mi Microsoft Word ha tenido unos problemas a los cuales no les encuentro solución, parece que la Revisión Ortográfica está chafa, y agréguenle que soy una floja para andar revisando centenares de veces. Así que si encuentran un error, les pido mil disculpas.
...Espero que le entiendan, pero no se preocupen, que lo revise, tal vez haya palabras que les faltan acentos y eso, pero como les digo soy una floja sonrie
Bueno, a lo que vamos ¿no?
-
Mr Brightside.
-Raven…-
Todos veían en pregunta como la chica se alejaba rapidamente del pasillo. Habiendo ya explicado que estaba ocupada, distraída al saber que los demás titanes habían escuchado que estaba libre todo el día.
-¿Irás al cuarto?-preguntó Starfire esperanzada, avanzando unos pasos para alcanzar a su amiga, siendo detenida delicadamente por el brazo enguantado de Robin,- Quiere estar sola, Star-
Un suspiro escapó de sus labios al ver como la chica ahora sólo era un puntito a lo lejos del pasillo.
-Wow, ¿Y ahora qué le pasara?-preguntó Chico Bestia a nadie en particular, un pequeño dejo de preocupación dejando sus verdes labios.
Todos se encogieron de hombros, sabían que la chica estaría libre.
-Supongo que salimos un rato ¿no? Tal vez nos alcance después en el jardín-conjeturó Cyborg, viendo como todos asentían con la cabeza.
Iba a ser un día muy largo.
--
Se negaba a gritar por la furia.
Ya habían pasado varios días desde la repentina revelación de la oscura. Pero algo le decía que no era verdad.
Que todo era una mala broma de la oscura para hacerle ver que no todo era tan sencillo, pero el lo sabía muy bien.
Frunció el entrecejo entre enojo y vergüenza…
Raven no era de las personas que bromeaban.
Su mano de repente le dolía como no se imaginaba, y sus ojos le ardían intensamente, un gran nudo en su garganta impidiendole respirar correctamente.
Y mucho después se dio cuenta de que había azotado su pobre mano en la pared de piedra de aquella sala.
Salió del cuarto tan rápido como sus pies le permitían, caminando con respiración errada a la salida del edificio, asintiendo rapidamente a los guardias que le abrían la puerta.
'Me gusta caminar en la lluvia, porque así nadie me ve llorar'
Y aunque en su subconsciente se preguntaba como podía estar lloviendo en un lugar como ese, descarto esos pensamientos y caminó lento hacia su salvación.
Quitó su máscara de su faz, metiendola en una de sus bolsas.
Y extendió sus brazos.
Se sentía muy bien la brisa helada de esa noche, y las gotas de la lluvia brillaban como pequeñas luciernagas en la oscuridad, calientes y bellas gotas de agua caían sobre sus mejillas, lo cual era raro, porque las gotas en su cuerpo se sentían frías como el hielo.
Excepto en sus mejillas.
Se tiró indecorosamente en el pasto mojado del jardín, maravillado por el espectáculo luminoso que daba tan normal fenómeno nartural como la lluvia.
La garganta le seguía doliendo.
Las gotas ardientes de agua ahora caían sobre sus sienes y se preguntaba como eso podía ser, hasta que un rayito de luz se originó en su lateral, haciendo que voltease para ver la fuente de tan bonita luz.
Era Astaroth, con toda su gloriosa y perturbadora belleza, haciendo que sus ojos le ardiensen más por una razón que no podía ver, que no podía identificar.
O tal vez era el simple hecho de la presencia de alguien más en ese lugar.
Raven.
Enrollada delicadamente en los brazos del ángel caído, su expresión escondida entre las mantas que vestían al ser luminoso.
Sus manos se hicieron puños en el pasto.
Y miró como Raven alzaba su mirada; indiferente y tan bonita, con su mechones de cabellos violeta pegándose a su cara de porcelana.
Hablaban.
Murmuraban, y el nunca sabría de que, observando como discreta, Raven se separaba de su prometido.
Robin frunció el entrecejo, mirando curioso la mirada de Astaroth.
Una mirada que podría derretir los glaciares más duros.
Las mujeres más fuertes.
Con una ternura que hacía a Robin enfermo, él sólo veía falsedad en esa mirada. Cómo si pudiera conquistar a Raven con sólo eso, ¡Cuando era mucho más!
Observó la delicada figura de su amada empezar a brillar por si sola, rivalizando a la misma luz que emanaba Astaroth, el susodicho con una sonrisa tan serena y suave…
Se dio cuenta de algo que lo dejo inmovil, tan varado en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando intercambiaban contacto de labios tan apasionados como la misma lujuría.
Y luego ya no estaban.
Ahora sabía porque las mejillas le quemaban, porque la garganta le ahogaba, porque su nariz le ardía.
Ellos eran uno para el otro.
Por el simple hecho de que venían de los confines más malditos del universo.
El nunca podría estar con ella.
Amor no era suficiente.
-
No sabía de donde había sacado eso, pero las pocas nubes que aparecían en el año hacían que saliera al aire libre por las noches, el agua clara y fría calándole los huesos y haciendo que sus labios se pusieran pálidos. Más de lo normal eso es.
Y se quedaba ahí desenvolviendo esos trozos tan horribles de sentimientos atrapados en un mar de sangre y angustia en su corazón.
'Me gusta caminar en la lluvia, porque así nadie me verá llorar'.
Las calientes lágrimas se deshacían rapidamente cuando tocaban las gotas de lluvia que rodaban por sus mejillas.-El cielo-
Era lo más cerca que estaría de ese lugar, el simple hecho de poder llorar sin que nadie le mirase, de dejar a sus amociones sueltas para que jugaran con sus lágrimas.
Era el cielo para ella.
Sólo un poco.
-Raven-dijo la vos melosa de Astaroth, que se acercaba glorioso (que ironía) a donde la chica se encontraba, sus ropas ondenado fuerte por el viento de aquel lugar.
-Asataroth-decía ella, parpadeando para que las últimas lágrimas cayeran de sus ojos.
-¿Qué haces aquí?-preguntó dulce, un tono horrible en todo sentido, derritiendo doncellas para llevarlas al otro lado.
Raven no era cualquier doncella.
-Pensando-contestó, dejando que Astaroth le abrazara por detrás, su húmeda espalda haciendo contraste con el brilloso y significativamente caliente cuerpo del otro.
Y Feliz hizo su estúpida entrada, haciendo que se sonrojara por el contacto.
-Eres hermosa-
-Mm-
Realmente no quería estar con el ángel de alas negras.
Y un petirrojo se le vino a la mente, pero descartó el pensamiento tan rápido como pudo.
Con Astaroth uno no podía tener privacidad ni en su propia mente.
Pasaron unos minutos así, el viento fuerte y el agua helada golpeando contra sus cuerpos.
Astaroth simplemente no se mojaba.
Sonrió triunfante cuando hizo lo mismo con su cuerpo, una luz resplandeciendo de su cuerpo, secandose calidamente en el fuerte viento.
Y volteó repentina en los brazos del ángel, más que para mostrarle, para separearse un poco de éste.
Le gustaba su espacio personal, muchas gracias.
-No sabía que podías hacer eso-implicó ligero, un raro tintineo en sus ojos.
-No es muy difícil-
-No, no lo es-
Raven se separaba lentamente del cuerpo del otro, sonriendo un poco al ver que el chico le veía.
Hasta que la besó.
-
Celos.
Celos….y amor.
'La quiero yo aquí… ¿conmigo?'
Apretó su almohada hacia su pecho en vano intento de consolación, oliendo las sábanas para rastrear el olor de la princesa de hielo. Pero como era de esperar, no había ninguna esencia de la mencionada.
Porque no estaba allí.
Un sollozo salió de sus labios.
-¿Robin?-
-Si-
-¿Estás bien hermano?-preguntó Cyborg, su ojo mecánico brillando ligeramente y dispersando algo de la oscuridad en el cuarto.
Su cuerpo temblaba un poco y las palabras no le querían salir correctas de los labios.
-Si-alcanzó a murmurar lo suficientemente alto para que el chico metálico le escuchara.
-¿Tuviste una pesadilla?-volvió a cuestionar, asegurandose de no despertar al Chico Bestia. Era una suerte que este durmiera como oso.
-No-volvió a conjeturar, calmando su temblor corporal para poder hablar bien con el moreno sin que este sospechara.
-Oh, buenas noches entonces-
Robin no dijo nada, no podía, o tendría que explicar a Cyborg el porque de su estado.
Que vergonzoso.
Pero no podía, los recuerdos gratos de su vida con aquella persona…
-
-Realmente no vas a venir ¿verdad?-preguntó Robin divertido, mirando a Raven y guiñandole un ojo.
-No-
-Pues que bueno, porque tu aura me da ganas de abrazar a alguien por el miedo-refutaba en fingida molestia, su ojo izquierdo temblando un poco al ver que la chica sólo se encogía de hombros.
-No es necesario que me lo digas-decía ella en calmada inocencia, muy para el disgusto de Robin, que se llenaba con un sentimiento que no podía identificar.
-Vamos Rae, me da miedo pero Starfire ha querido que nos acompañases, no nos puedes dejar así, ya nos están esperando en el Auto T, y si no vienes nos vamos a perder la película de terror que Chico Bestia reservó para nosotros-
-¿La qué se estrena hoy?-preguntó con curiosidad y Robin le sonrió alegre.
-Sip, esa misma, una sala para nosotros nada más, resulto que la gerente del cine está enamorada de Chico Bestia-
-Mmm…-
-¿Entonces, si vas?-
-…Nop-
-Oh vamos, Rae, te lo ordeno como lider-terminó eufórico, sonriendo triunfante cuando Raven le dio una mirada reprochante, caminando hacia la salida.
Y un repentino pellizco en el cerebro hizo que Robin se acercara a la oscura.
Abrazandola por detrás, riendo pícaro a la forma inmovil de la chica.
-A ti te quería abrazar-murmuró en su oído, separandose lentamente de la chica, 'accidentalmente' recorriendo sus manos por el pequeño abdomen de la oscura, corriendo hacia la salida de la Torre.
-Pues si tanto de daba miedo, porque me abrazas-masculló la chica.
Y después de la película, llegando cansados a la Torre, descubrieron que parte de la cocina y sala estaba derretida.
-
-¡Achuu!-
¡Crash!
-¡Achu!-
¡Zaaaap!
-Aquí tienes Raven-logró decir Chico Bestia, pasándole las caja de pañuelos a la enferma, saliendo del cuarto como sus pies le permitían, su ropa y cabello con las cenizas de algo que había explotado cerca de él.
-¿Está bien Raven?-preguntó Robin, entrando en el cuarto de la chica, dejando la sopa de pollo en la mesita cerca de la cama de Raven.
-Do…-farfulló ella, sonando su rosada nariz en el pañuelo.
-Mm…esto se puede poner más difícil-conjeturó el petirrojo, tocando delicadamente la frente de la chica, que ardía como el infierno mismo, para un humano podía ser la muerte.
Pero ella no era cualquier humano.
Se quedó un rato para ver como la chica peleaba con la cuchara de la sopa, sonriendo ligero ante la dificultad que tenía Raven con el cubierto.
Su cabello salía de todos lados, ondulado y como de película de terror, y por la enfermedad su cara se había hecho más pálida, con la excepción de sus mejillas de color manzana escarlata y la nariz de Rodolfo que portaba, muchos podrían decir que se veía atros.
Pero para el se veía de lo más tierna.
Alzó su ceja al darse cuenta de sus pensamientos, observando mientras como Raven hacia pequeños sonidos de succión al tomar la sopa.
-Raven, te he traído el pudín "Rasnib cob" para las enfermedades, así te vas a aliviar muy rápido-exclamó la extraterrestre que se acercaba lenta a la oscura, posando el tazón de la sustancia color naranja en la mesa.
-Gracias Stad…ugh-
-Sabes, te ves muy tierna así Rae-Rae-chilló Starfire, tomando una de las manos de la chica y apretandola.
Raven alzó un ceja, lo cual hizo que Robin riera por lo bajo, el cabello de Rave salía de todos lados, dandole una vista divertida a los demás.
Abrió mucho los ojos cuando vio que la chica oscura, en efecto, acercaba el tazón con la sustancia naranja a los labios.
-¿Si lo vas a tomar?-preguntó esceptico, disculpándose silenciosamente cuando Starfire le veía reprochante.
-Si esto me va poner mejor, entonces si-terminó, tomando una gran bocanada de aire y tragando una buena porción de la sustacia de un jalón.
-…-
-…-
Los dos titanes veían sorprendidos como la cara de Raven cambiaba completamante, la chica tomando lo que sobraba del líquido.
-Esto…me hizo sentir mucho mejor-murmuró a nadie en particular, lamiendo sus labios ligeramente.
-¡Yay!-exclamó Starfire, abrazando rápido a la chica y saliendo del cuarto, de seguro para anunciar su milagroso brevaje a los demás presentes en la torre.
-Supongo que no podré pensar otra vez que enferma te ves muy tierna-murmuró Robin un poco, haciendo que la oscura le mirara de manera extraña, causando que se sonrojase.
-Mejor me voy-dijo, saliendo del cuarto apuradamente.
-
Otros recuerdos se le venían a la mente, todos inocentes y felices, pero de los mejores que haya vivido.
-No…-murmuró. Raven tenía razón, siempre la tenía.
No tendría esperanza.
La chica le gustaba desde hace mucho, y nunca se había dado cuenta…fue demasiado ciego para darse cuenta de los sentimientos que tenía.
Sabía que, en un determinado momento, Starfire también le atraía, y a quien no, la chica era un ejemplo exacto de modelo de revista, con ventajas dulces y gentiles.
Es más, cuando se habían formado los titanes, Cyborg y Chico Bestia también habían admitido estar atraídos a la extraterrestre.
Claro, después de un tiempo se olvidaron de eso al saber muy bien que la chica estaba devotada al petirrojo.
Y el también lo estaba.
Pero todo cambió, o al menos para él, que empezó a ver todo de manera más clara, Al darse cuenta de que los pensamientos que tenía sobre la oscura no sólo eran de amistad.
Y ahora había perdido su oportunidad de estar con la persona que más quería en el mundo.
Se sentía culpable, al saber que Raven dudaba, que se sentía usada.
Cuando no era verdad.
Ese día cuando había aterrizado sus labios en los de la oscura, un peso gigantesco se le había quitado de sus hombros, un peso de gran tamaño, haciendo que no pensara en lo que hacía dejandose llevar por los labios que le devoraban.
-
Raven sentía que una gota de sudor viajaba por sus sienes.
-Eres muy tierna-le dijo Astaroth, apretando sus mofletes en señal de cariño, haciendo que la susodicha le viera reprochante. No le gustaban los mimos.
Para nada, y era más raro aún cuando una persona…no, ser le hacia esto.
-Mm…-
-Te daré un beso-proclamó el chico, acercando sus labios a su prometida, apretando sus mofletes aún.
Raven se separó bruscamente, y al ver su error se sonrojo en intento de inocencia.
No le quería besar, pero no podía dejarle ver eso, o sería su fin.
-Te da pena ¿verdad?-sonrió él, al ver la cara de Raven sonrojada.
Y su buena actuación le salvó, asintiendo con la cabeza freneticamente, haciendo que algo explotase para agregarle credibilidad.
-Jiji, que linda-
Y la expresión mental de Raven realmente estaba sorprendida por la risita que había emitido Astaroth.
Que raro.
-Como sea, te dare un beso lo quieras o no-ordenó divertido, muy para la sorpresa de Raven, que no se dio cuenta cuando los labios del chico aterrizaron sobre lo suyos.
No lo quería admitir, pero los besos de Astaroth eran deliciosos, claro esto podría ser por el origen demoniaco que tenían.
Bellos por afuera.
Y horrible por dentro.
…Igual que ella.
-
-Aww…se ven tan bien-suspiró Starfire, mesmerizada por el baile que daban Astartoh y Raven, -Fue una buena ide venir aquí a verlos-aseguró, no notando las caras de sus demás amigos de trabajo, que veían todo con miradas matadoras.
Habían decidido (Sólo Starfire) que irían a ver como iban las clases de baile de los prometidos.
Starfire tenía buenas intenciones, pero era demasiado ingenua para ver la inconformidad de sus amigos.
En especial la de cierto pajarito de su corazón.
Pasos lentos y agraciados, suaves y fluidos.
Sabían bailar.
'¿Y tu quieres ser el de ahí no Grayson?' le dijo una pequeña voz a Robin, haciendo que este se sonjrojara sin más ni más.
Realmente eran el uno para el otro, y eso no lo podría cambiar nadie.
No el amor.
Ni la fuerza.
Ni la batalla.
No sería de ella.
'Pff, si ya eres de ella, nada más que no te habías dado cuenta Rich'
Seguía peleando con el mini Robin de su mente, muy concentrado en sus discusiones como para ver lo devotados que estaban los demás hacia la presentación.
Algunos sirvientes más ignorantes sobre la actual situación exclamando "Son perfectos" "¡Astaroth!, ¡KYA!"
El griterio le sacó de sus pensamietos ardidos con el mini Robin, escuchando con atención y algo de furia las frases que le llegaban a los oídos.
'Si tan sólo supieran' se limitó a decir.
-Robin, espero que en la boda de Raven bailes así conmigo-susurró una pelirroja de su lado. Robin sonrió sin problemas, su novia devolviendole el gesto con ternura.
Y ahí va otra vez.
La culpa.
Tal vez le preguntaría a Raven como hacer ese ritual raro para desaparecer emociones.
'No le puedes preguntar guapo, recuerda que ya no'
-Robin, creo que vas a quebrar tus dientes…-advirtió Chico Bestia una vez que vio la fuerte presión que el petirrojo ejercía con estos, el susodicho mirando fúrico al que se atrevió interrumpir su tan creativa discusión.
-Yo na' más decía-masculló el verde, separándose lento del lugar de guerra. A 50 kilometros estaría sano y salvo.
Y su mini lucha siguió por una buena parte del "espectáculo", mirando a regaña dientes como los dos seres demoniacos daban su devut en broadway, con movimientos fantásticos y arriesgados en el aire.
'De seguro me está echando esto en la cara' se dijo así mismo; y no lo pudo controlar más, de un pizotón avanzó hacia la salida del cuarto, no importando que Starfire le llamara con preocupación.
-¿Robin?- exclamó ella entre el jaleo, siguiendolo hasta el final de dicho cuarto.
-Dejame en paz, Starfire-farfulló, no teniendo en cuenta que su tono era más que sólo de enojo, dando un portazo que no se escuchó por la música y los aplausos. Lo último que vio fueron los amatistas ojos de la chica del Penthhouse de su corazón (que nombresito), observándole detenidamente.
'Cuidadito con las palabras Grayson, no querrás que Bruce te ponga cinta en la boca otra vez jejeje' dijo su voz interior al escuchar las palabrotas que decía el chico en su mente.
Definitivamente estaba enoja'o, jajaja.
-
Y en otro lugar del universo, una loca idea surgió de la divertida pero reservada mente de Superman, sabiendo ya muy bien de los arreglos de la boda de Raven, había decidido darle un último regalo a la chica, que hace varios años lo había salvado a él y a Batman de tener que vagar en una dimención desconocida por el resto de sus vidas.
Claro, para la chica no había sido un trabajo muy difícil, ya que sólo era el transportarlos, pero la gratitud nunca se la había dado a conocer.
Además, Bruce parecía estar muy cercano a Diana, lo cual era otra de las razones para llevar a cabo en grande "La Anual Fiesta Global de Superheroes y Supeheroínas" cosa que se llevaba a cabo ya hace unos años, ahora invitarían a los titanes de alrededor del planeta.
-Dime, Bruce, ¿a la fiesta que viene pueden venir seres de otra dimensión?-preguntó al hombre de su derecha, que se encontraba checando la base de datos de un país en particular.
-Pues si trabajan aquí si, ¿Por qué?-cuestionó Batman con su fuerte voz, tecleando rápido en el monitor.
-Pues, nada más, supuse que querrías ver a Diana en un vestido-dijo con suavidad, haciendo que el hombre de negro agrandara por un milésima de segundo sus ojos azules. Cosa que no se notaría si el chico de acero no tuviera super velocidad para todo.
-¿A qué te refieres con eso?-preguntó escéptico, aclarando su garganta un poco.
-Jaja, ya sabes, a veces me agarran estas actitudes raras de vez en cuando, como el catarro-exhaló placentero, cruzando un pierna sobre la otra en signo de conformidad.
Batman frunció el entrecejo.
-Piensas invitar a Raven ¿verdad?-preguntó el enmascarado, alzando una fina ceja (-Ami se me hace que se las depila…que gay-había dicho Kara un día), y aunque Superman no estaba interesado en la chica de ningún motivo más que amistoso, el descubrimiento de Batman hizo que se sonrojara levemente.
-¿Cómo sabes eso?-preguntó con curiosidad.
-Pues por que piensas en voz alta-terminó el oscuro, volviendo a su trabajo.
-Realmente lees las mentes Bruce-implicó el hombre de acero, sonriendo ligero.
-Puedo hacer muchas cosas-afirmó el hombre, tecleando más rápido en el monitor tactil de una de las parades.
-No se como me preguntas si pueden venir personas de otra dimensión, tenemos aquí varios que son igual de extranjeros-conjeturó el murciélago, sonriendo levemente a la expresión.
Después de todo, no era siempre que Superman se relajara.
-Pues nada más preguntaba, ¿Cuándo va a ser?-
-En unas semanas te lo aseguro-
-Que bueno…-
No podía esperar a ver la cara de Bruce al ver el vestido nuevo de Diana…
Llevaría su cámara de reportero.
-
Ok pues ahí lo tiene el nuevo cap de esta cosa llamada fic, espero que me dejen reviews, ya que me encanta saber que es lo que piensan.
Sobre la última parte, realmente no he visto las series, ni el comic, ni nada, pero he visto algunas cosillas para guiarme de lo que estoy haciendo ahorita.
Si hay reclamaciones, me encantaría escucharlas.
