Wa!! Bueno, podría decir de que tengo una excusa, tuve que estudiar para un examen final y…mi papa olvidó pagar el internet (a parte del cable así que tampoco tengo tele) así que estuve por dos semenas visitando un café internet con el cual a penas pude hacer unas tareas y tal vez chacar trabajos importantes. Pero bueno aquí les traigo "el tal vez ya no esperado" capítulo de esta cosa llamada fic.

Una vez gracias a los que dejaron su review, se los agradezco como no se imaginan y pues…

Por si alguien está con tiempo de sobra, un poquito antes subí a mi profile un fic para distracción, por si lo quieren checar. Es obviomente de Raven y Robin y pues está medio loco pero me gustó mucho como quedó, a ver si ahí lo checan y me insultan lo que quieran ahí por lo fuera de personaje que está Robin en ese fic xD

Les pido una disculpa a los que tuvieron que esperar…o tal vez no esperaron, bueno ahí por si tienen tiempo libre.

Advertencia: puede contener un poquito de lenguaje y también algo de tonterías…

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Almas Gemelas.

-Aquí va a ser la ceremonia-dijo Arella con voz suave, sentada en el morado pasto del lugar.

-Es muy bonito-opinó Starfire, sus ojos viajando y tomando cada esencia del lugar.

-Sólo espero que las cosas no terminen mal-murmuró la peli-violeta, haciendo que todos volteasen para ver a Arella, que portaba una expresión sombría en sus delicadas facciones.

-¿Por qué?-

Una sonrisa se plantó en los labios de Arella, -Este lugar es muy especial, ya que te dice quien es tu alma gemela, quien es la nebulosa de tu estrella, quien es la otra mitad de la naranja-empezó a decir, parandose y caminando por los arbustos y rosales del lugar.

-¿Cómo?-preguntó Chico Bestia, curioso.

-Hay un hechizo, un hechizo que nos dejo Azar antes de morir; consiste en el esencia de las almas.

Cuando dos novios de casan el hechizo se activa para dar a conocer la compatibilidad de estos, como los típicos juegos de amor en las ferias o los cuestionarios de las revistas. Pero real. Cosa que afecta el destino de las almas-

-Oh-

-Si las dos almas brillan es porque están destinados a vivir juntos, sea en el infierno o en el cielo, o hasta en la nada; si no brillan, muchas cosas pueden pasar-



-Wow, imaginense que no suceda-implicó Cyborg, observando un árbol frondoso a lo lejos del lugar.

-Pasan muchas cosas, hubo una vez en que el alma gemela de la novia era el hermano de su prometido-

Todos se vieron así mismos, no creyendo la rareza de esa situación

-Hay veces en que si son almas gemelas, hay veces en que no lo son, y otra en donde sólo una persona brilla, y no llega a conocer a su persona destinada-

-¿Nunca?-cuestionó Starfire melancólica.

-Sólo hasta que mueran, a veces eso es, hay veces en que la boda se cancela, y hay veces en que vemos a una sola persona más de una vez para casarse-

-Eso suena cansado-dijo Robin, acostado en la manta de pasto, con los ojos cerrados.

Arella sonrió cálida, su mirada perdiendose en un punto del lugar, metida en sus pensamientos.

-¿Y muchas personas vienen aquí?-preguntó Chico Bestia entusiasmado, sentandose cerca de los pies de Arella, como el niño pequeño que viene a escuchar un cuento.

-No, muchos tienen miedo de no ser correspondidos, algunos dicen que para ellos no es necesario. Pero se me hace curioso, si tanto se aman no habría porque tener miedo de saber-explicó ella, su mirada posandose un mínimo de instante en el cuerpo acostado del petirrojo.

-A veces es doloroso saber que uno ha escogido a la persona incorrecta, para otros está bien disfrutar la vida y se casan aún cuando no sean el uno para el otro, otros se separan y no se vuelven a ver-

-Todo por un brillito ¿no?-rió Chico Bestia, una mueca de lamentación en sus verdes facciones.

A él también le daría miedo.

Pasaron unos minutos en silencio, contemplando detalladamente el lugar.

-Bueno chicos, les dejo, tengo que hacer unos preparativos para la boda-sus pasos se oían aún con el viento de ahí,-Sólo quiero que me presten a Robin un momento-suplicó, y el chico abrió sus ojos rapidamente, no seguro de si enfrentar su destino o correr al final del universo.

-Por favor-

Robin dudosamente se levantó, sacudiendo levemente el polvo imaginario de su traje, siguiendo a Arella con pasos inseguros, más nervioso se ponía al notar la distancia creciente de el y sus compañeros.

-Supongo que sabrás que hay más de un 70 por ciento de posibilidad de que Raven no sea la otra mitad del joven Astaroth-

-¿70?-masculló el Chico maravilla incredulo, -Pensé que sería el 200 por ciento-admitió con desdén. No podría creer que haya un 30 de posibilidad para ellos…

Era poco, pero era algo.

Un escalofrío pasó por todo su cuerpo, advirtiendole.

-Hn…también hay un 60 por ciento de que la posiblidad de ellos para estar juntos toda la eternidad suba-aclaró con voz calmada la madre de Raven, parpadeando en signo de de ligerísima diversión al ver la aterrada expresión que portaba el enmascarado.

-Pero… ¿Cómo?, ¿No se supone que nacimos con un alma gemela para siempre, que nos hacen con alguien más?-alcanzó a conjeturar, demasiado sorprendido por algo que no le debería causar la mínima molestia.

-Para seres de nivel demoniaco como el de ellos, no es normal, con un solo flic de la mano pueden cambiar toda tu composición espectral y cambiar tu destino con un parpadeo de ojos, a Raven nunca le ensañamos esto porque nunca supimos como, es magia que sólo Azar la pudo controlar. Nos dejo los pergaminos bajo llave y candado y ni siquiera nosotros sabemos como abrir la cámara donde se encuentran.

Pero ese no es el problema…lo que nos preocupa es que Astaroth es un experto en el departamento-

-¿Entonces él puede hacer que Raven sea su alma gemela?-

-Cachas rápido jovencito-

-Pero, si no lo son de todos modos eso no lo va a detener para casarse con Raven, al menos que haya un propósito para que sus almas necesiten ser almas gemelas-dedujo el joven con la mano en el mentón, no por nada le decían el chico maravilla.

Arella sonrió, apreciando la aguda perspectiva que parecía tener el joven, -No muchos lo saben pero…

Por algo se arregló este matrimonio Robin, si Astaroth logra que Raven sea su otra mitad, con la ceremonia de unión compartirian no sólo de un lazo de matrimonio, si no de poderes y fuerza vital; serían un alma… con todo el significado de la palabra, y si Astaroth llega a obtener ese lazo, sería un caos para el universo completo, con eso de que Hapziel nos ha dicho que su "Viejo" es todo un Pacifista-

Robin sonrió al imaginarse la escena, pero su expresión cambió a una de completa sorpresa,-¿Y por qué me dices esto nada más a mí?-

Hubo un momento de silencio, y Arella miró detenidamente la faz de Robin, éste sintiendo que el calor se le subía a las mejillas al ser observado de esa manera.

La mano de Arella se alzó, posandose en la cabellera de Robin.

-Porqué quiero que nos ayudes a abrir esa cámara, Robin-susurró en el oído del petirrojo, agregando expectante de la reacción del joven- además de que ya sabes muy bien quien es el alma gemela de mi hija- quitó su mano del cabello de Robin, caminando traquila al interior del edificio.

…Su alma gemela…

¿Qué?

…¿Cómo?...

-

-Robin está bailando-ironizó Chico Bestia, todos volteando al escuchar lo que había dicho el verde.

-…-

En efecto, el joven vestido de semáforo parecía abrazar al aire mientras saltaba de un lado a otro, haciendo signos de paz y amor con sus dos manos, poniendose en una pose de los 70 que podría hacer a John Travolta orgulloso.

-¿Robin?-llamó Starfire, sus demás compañeros acercandose al petirrojo, viendose unos a otros por el raro acontecimiento del que eran testigos.

-¿Qué?-rió él, sonriendo de oreja a oreja, su cara se había partido a la mitad por el movimiento de los músculos que había ejercido, riendo como tonto.

-¿Qué fue lo que te dijo Arella que te puso de tan buen humor?-preguntó Cyborg, sonriendo al ver la total relajada mirada que portaba su amigo.

-Hay una posibilidad, chicos, algo que nos ayudará a resolver todo esto ¡Y Raven no se va a tener que casar!-exclamó, haciendo puños y pegandole al aire en signo de triunfo.

Tan feliz le tenía la situación que no notó la cara de Starfire, que había dejado de respirar al sentir el exagerado buen humor de su novio, y ahora veía el espacio como dandose cuenta de algo que le podría girar el destino.

Se apartó del lugar, caminando hacia la entrada de la sala, sin hacer caso a las miradas que Cyborg y Chico Bestia le habían mandado.

Abrió la gran puerta con un azotón, aplastando a los guadias que se encontraban dentro.

Tenía unos asuntos que resolver.

-

-¿Qué fue eso?-cuestionó Robin a nadie en particular después de escuchar el portazo, volteando para ver como unos guardias se acercaban a sus compeñeros lastimados.

-Robin…debes tener más cuidado con lo que dices y como lo dices-conjeturó Chico Bestia, estupefacto al ver los daños en el mármol donde se habían azotado las puertas.

-¿Qué?-preguntó y depués la mirada de negocios que le dio Cyborg causó que abriera sus ojos como platos, tartamudeando algo inentendible y volteando a todos lados, cayendo en la cuenta de que Starfire ya no estaba con ellos.

-Ay no…-alcanzó a decir, Cyborg y Chico Bestia volteando para ver la preocupada mirada del chico maravilla.

Los dos chicos alzaron una ceja en pregunta.

Y recibieron su respuesta cuando de unos metros más arriba salió un rayo verde disparado, atravesando la pared y perdiendose en el horizonte.

Corrieron lo más rápido que pudieron a donde creían que se encontraban sus dos compañeras.

-

-¡Espera, Star!-exclamó Raven, bloqueando cada poderoso starbolt que se acercaba, volando a gran velocidad alrededor del cuarto, con Starfire en sus talones, tratando de atinarle a un punto ciego de la chica oscura.

-¡Lo sabía!, ¡Desde que me dijeron que Robin no dormía en el cuarto!, ¡Desde que Hapziel parecía no haber estado en alguna conferecia!, ¡Puede que sea ingenua, Raven, pero no soy estúpida!-gritó, adquiriendo más velocidad y logrando rosar a Raven en una mejilla, la fricción del aire en su piel haciendo que se abriera esta misma y saliera sangre color escarlata.

-Yo nunca dije quefueras estúpida-volvió a exclamar, bloqueando nuevamente un rayo verde que le lanzaba la chica. Y Después voló a toda velocidad, haciendo piruetas en el aire, starbolts pasando donde hace una micra de segundo se encontraba.

-¡No evadas el teeema!-farfulló, usando ahora sus ojos en intento de pegar a la chica con su poderoso rayo verde, gruñiendo entre dientes cuando su oponente simplemente lo bloqueaba con su negro poder. La velocidad de Starfire se había vuelto poderosa, y Raven sólo alcanzaba a bloquear los ataques, en vez de esquivarlos.

-¿¡Por qué no me atacas Raven!?, ¡Si tanto me querías quitar lo que más quiero, lastimarme no sería mucho!, ¿no?-gritó, de alguna manera acorralando a la peli-violeta y dando un fuerte puñetazo en su dirección, pero la chica se desvaneció, la piedra de detrás de ella salió volando, cayendo al pasto verde de fuera.

Y un poder negro la golpeó fuertemente antes de poder voltearse, cayendo en el duro piso de piedra de la sala.

Sintió un dolor en la espalda, y antes de que se pudiera levantar alguien la agarró de su top y la volteó.

Encaró a la fría y pasiva mirada de su compeñera de trabajo. Sus ojos verdes se apagaron y miraron detenidamente lo que enfrente se le presentaba.

Una mirada que le caló los huesos.

-Si crees que el simple hecho de que me guste Robin es porque te quiero hacer la vida miserable…-

La chica oscura sacudió su cabeza, y la pelirroja sintió una gota caer en su labio.

Sabía salada.

-Entonces no se que hice todo este tiempo brindandote mi amistad-terminó, respirando profundo, dejando su playera y caminando a la salida destrozada del cuarto.

Paró cuando vio a sus compañeros de trabajo, estupefactos ante la conmoción, como si hubiera pausa en lo que sea que estuviera pasando.

Esquivó sus miradas y se dirigió tranquila al final de pasillo, donde los guardias le querían atender por la herida de su mejilla.

-¿Starfire?-preguntó inseguro Robin, ofreciendole una mano a su novia, frunciendo el entrecejo en nervios cuando la joven ni siquiera le miró, colocando sus manos en el piso y levantándose lentamente, haciendo una mueca de dolor por el fuerte golpe que había recibido por parte de su compañera.

-¿Star?-musitó Chico Bestia, posando una mano en el hombro de Starfire, sólo para que esta le diera un manazo. Quitó su mano adolorido, una expresión de lamento en sus facciones.

Hablando de superfuerza.

-Oye, que estes enojada conmigo no te da derecho de pegarle así a Chico Bestia-le dijo Robin, acercandose a la pelirroja, que escondía su mirada tras la manta roja que era su cabellera, apretando sus manos en puños, su cuerpo entero temblando por algo que no sabía si era furia, tristeza o culpa.

-Starfire…Star, necesi-empezó a decir el chico, nervioso ante el asunto, hasta que Starfire abruptamente volteo para mirarle, sus ojos esmeralda brillosos por las lágrimas que querían caer.

-No…No me hables como si todo estuviera bien-alcanzó a decir, cerrando sus ojos fuertemente para abrirlos luego, su mirada dirigida hacia el petirrojo.

-Tienes mucho que explicarme-exclamó, saliendo del cuarto corriendo, sus emociones muy negativas para poder volar.

Hubo un momento de silencio entre los jovenes, mirando el desastre que había causado un 'pequeña disputa por el petirrojo'

-Bueno, veamoslo del lado bueno…YO no fui-dijo Chico Bestia, agregandole la última pizca de merengue al pastel, alejandose de ese lugar cuando vio el fuego en los ojos de sus amigos.

-

-¿Por qué nadie se acercó para ver que pasaba?-preguntó Raven, mezclando el té que se encontraba enfrente, aburrida de la sesión de etiqueta.

-Porque es un asunto que ustedes dos lo debían resolver-contestó Arella, mocionandole a Raven que se sentara en una posición más derecha.

-Mmm…supongo que tienes razón, pero los guardias…espero que estén bien-agregó, alzando la pequeña taza a sus labios y tomando un sorbo. Los guardias era lo único que importaba, ya que los daños al edificio ya estaban arreglados.

-Pues tienen todas las costillas rotas, pero eso para nosotros no es problema, en unos días estaran como nuevos-Arella sonrió ligera, esperando el momento adecuado para dar sus planes a conocer.

-¿Recuerdas la cámara de hechizo a la cual nunca pudimos entrar?-

-¿Para que quieres entrar, madre?-

Arella rió, Raven siempre iba al grano.

-Para que aprendas-

Hubo un largo silencio en la sala de conferencias, y los sirvientes de alrededor se salían de ésta por órdenes silenciosas.

-…¿Eso?-musitó, su voz haciendo eco por la ahora vacía sala.

-Si, eso-

-Mmm…pero ya intente yo abrir esa cámara madre, si no puedo yo dudo mucho que Astaroth nos pueda ayudar, y si puede no va a querer-

-A eso voy, hace unos días Hapziel encontró en unas de las librerías unos pergaminos con información sobre como abrir esa cámara, están muy maltratados, y ni siquiera sabemos como es que los encontró, pero estamos trabajando con un hechizo de tiempo y espacio para ver que es lo que dicen-

Raven consideró las posibilidades de una ayuda celestial, y no por Hapziel, si no por el simple hecho de que esos pergaminos fueron buscados durante milenios, y siempre hubo sirvientes encargados del mantenimentos de cada una de las librerías, hasta en las partes prohibidas de literatura demoniaca. No se explicaba como después de tanto tiempo, Hapziel haya entrado en una librería y tropezado con los pergaminos como si de un accidente se tratara.

-Madre…-conjeturó Raven, muy en cuenta de que su madre le veía conocedora. Le lanzó una mirada, explicandole su teoría. Arella asintió con la cabeza en entendimiento.

-También nosotros lo consideramos, después de todo si el matrimonio llega a ser un éxito, no sólo el mundo material será afectado-

Raven se sintió más ligera, pero todavía había una pregunta que necesitaba hacer.

-¿Cómo piensan abrir la cámara?-dijo ella, frunciendo el entrecejo cuando su madre sonrió divertida.

-Pronto lo sabrás, lo único que te puedo decir es que ya llevamos un volumen del primer pergamino; ya sabemos lo que dice y ya tenemos el material-

-…-Raven parpadeo, mostrando así su acuerdo con la situación.

-

Si iba a dejar todo claro, al menos lo haría de la manera más pacífica posible. Le era difícil, por supuesto; le dolía, pero tenía que ser razonable.

Si, era lo mejor.

'Oye, que estés enojada conmigo no te da derecho de pergarle así a Chico Bestia' el tono molesto no lo quería volver a escuchar, no importa cuanto le haya lastimado…

Pero tenía.

Realmente tenía que saber, tenía que estar al tanto de todo, no queriá sufrir.

No quería.

Miró pasiva la forma de su ex-novio, la nostalgia presentandose en sus ojos, que brillaban por las lágrimas.

El chico no le veía, estaba ahí, parado en medio del cuarto, observando el espacio y a todo menos a ella.

Le ponía más triste.

-¿Por qué no me dijiste?-lloró, sentando en la barra metálica donde Cyborg descansaba, teniendo las repentinas ganas de crujir el metal en desesperación, no pudiendo suprimir un sollozo.

Robin hizo una mueca de lamento, suspirando y sentandose en su propia cama, observando un punto más a la izquierda de donde se encontraba Starfire.

-Yo…no es lo que piensas-trató, y se pegó mentalmente al decir algo tan estúpido.

'Que manera de empezar Grayson'

-Es exactamente lo que pienso… ¿dudas de mi inteligencia Robin?-preguntó, haciendo una pequeña avolladura con sus uñas en el metal frío.

Robin sacudió la cabeza rapidamente, mirandole por primera vez en muchas horas a los ojos.

-¿Entonces que és, Robin?-pronunció, el nombre saliendo de sus labios como si el sólo decirlo le diera un doloroso pinchazo.

-Yo…no sabía como ibas a reaccionar-empezó, y Starfire no pudo detenerse al crujir completamente con su mano el pedazo de metal que agarraba.

-…Y todos estos años pensé que me conocías-murmuró, su corazón partiendose lentamente, haciendo que su garganta le doliera.

-¡Si te conozco!-gritó en vano, parandose y acercando su cuerpo a donde la chica se encontraba,-Pero no sabía como ibas a reaccionar…Star, nunca te dije por miedo de lo que le harías a Raven…

Pero mira lo que causaste-terminó, viendo como los ojos de Starfire le miraban soprendidos, cayendo en la cuenta.

Tan directo tenía que ser…o podría entender algo que no era.

Le quería, realmente estaba en su corazón, pero…

-Yo…-trató de decir la pelirroja, una vez más mirando al piso.

-Yo quería decirte Starfire, realmente quería arreglar las cosas, pero si te decía…no creo que lo hubieras soportado-

-¡Pero estoy molesta porque no me lo dijiste!-farfulló, calientes lágrimas haciendo marcas en sus mejillas rosadas por la furia de todo eso, apretando más fuerte el metal de la barra.

Su respiración se hizo errada

No creo que hubieras soportado las palabras saliendo de mi boca-terminó, suspirando y abrazando tierno el cuerpo de la extraterrestre. Se sentía culpable, inmesamente, al lastimar un corazón tan inocente como el de Starfire.

Lo que se hace por amor.

Se quedaron un tiempo así, hasta que las lágrimas de Starfire cesaron y sus sollozos no se oyeron más. Robin sonrió aliviado; puede que Starfire sea impulsiva, pero también tenía un corazón muy grande.

-

-Entonces, ¿ya mandaste el mensaje?-cuestionó Batman, viendo curioso la forma de Superman que parecía no entender algo en el monitor digital.

-Pues…Esto está muy difícil-se defendió indignado, sus masculinas facciones enrojeciendose en ligera desesperación. Una curva apareció en los labios de Bruce, acercandose a su compañero y apretando los botones correctos para enviar el mensaje, presionando enter y observando como del monitor salí un pajarito con un folder y se perdía en los espacios blancos de la pantalla.

-Ahí está, todo listo, sólo hay que esperar-indicó, sentandose nuevamente en su silla y mirando discreto la forma de Diana, que parecía leer algo.

-Tú pudiste porque aprendiste coo utilizar esto cuando se actualizó y yo no le he checado todavía-dijo Superman, olvidando por un momento que eso ya no importaba, suspirando al ver la siempre seria faz de Batman y sentándose a un lado de su mejor amigo.

-Esa niña, me da malas vibras, pero no puedo negar que nos ha ayudado mucho, hasta ustedes incompetentes-afirmó Diana, una sonrisa sospechosa, que crecía al escuchar las discretas risas que daban sus amigos.

-Cuando yo la vi me sorprendí, nosotros en medio de la nada y aparece como escurridiza, si no fuera por que su estatura es más baja, pude haber jurado de ver a Batman en vez de ella. Qué miedo ¿no?-sonrió al ver los ojos que se cerraban de Batman.

-¿Y has visto su cara alguna vez?-preguntó la Mujar maravilla, saludando breve a Super Girl, que pasaba por ahí.

-Pués una vez, pero eso fue hace tres años, debo admitir que la niña tiene la apariencia-

-Si no fuera por que a comparación de ella tu estás ruco, podría decir que te gustó como se veía-molestó Bruce con una mirada neutral, tomando calmado un sorbo del café.

-Jajaja, pues es muy bonita, pero demasiado que se me hace sospechoso, como algo prohibido, algo que definitvamente no quiero saber-

Diana y Bruce asintieron en comprensión.

-Obvio con la suerte que todos tenemos dudo que podamos evitar saber sobre el porque de esa vibra-

Nuevamente los demás asintieron.

Y que tan correctos estaban.

-

Bueno ahí les dejo el capi, les juro que aparte de mi flojera y la falta de internet me quitó la inspiración.

Pero no se preocupen, que vuelve, nada más le llamó.

Es que siempre se esconde :)

¿Reviews?, ¿Que piensan?

¿Me salió horrible?

¿Me salió asqueroso?

¿Poco original?

¿Le falta madera? O.o

Nota: ya algunos sabrán que algo macabro pasa con mi Microsoft, y pues ahí han de haber unos cuantos errores y otras cosas, reviso pero pues siempre se me pasa algo :S