Hermano Postizo. (chafa no?)

Esa noche, ninguna de las dos durmió.

Starfire lloraba, sus sollozos se oían y chocaban contra las parades y con el alto techo del cuarto.

Raven tenía que hacer algo.

Si se acercaba lo único que causaría es poner peor el asunto, si se quedaba lejos la extraterrestre podría asumir que se inundaba de triunfo, como si no le importara.

Pero eso no era el caso. El caso que sea, tenía que hacer algo.

Y sabía exactamente lo que haría.

-Lo siento-conjeturó con su típica voz suspirante, el haberlo dicho le hizo darse cuenta de su egoísmo. Un impacto muy fuerte.

Starfire volteó y le miró con ojos sorprendidos, su fachada era de esperarse, con cabellos flamantes pagados a su cara por las frescas lágrimas y nudos en su cabellera.

Se quedaron así, y no fue la cara inexpresiva que portaba la oscura la que hizo que Starifre se parara rapidamente, si no el hecho de que al momento en que sus miradas se juntaron, la princesita de hielo agachó su cabeza en suma decepción. Caminando hacia donde la oscura se encontraba, y con algo de fuerza, abrazó dulce el cuerpo de su compañera, llorando otra vez.

'Realmente no estoy hecha para esto' pensó la de ojos amatistas, un nudo de nerviosismo deshaciendose lentamente al saber que Starfire al menos la había escuchado, sonrió invisiblemente al saber que la pelirroja le conocía bien para poder desenvolver lo que quiso decir aún cuando lo dijera como lo dijera.

Dudosamente dio pequeñas palmaditas a la espalda de la alienígena, preguntándose que hacer con tal situación.

'Tal vez si me hubiera ayudado ver una de las novelas de Star'

-Es mi culpa-se oyó decir, no haciendo caso de las lágrimas que mojaban su hombro.

Y era la verdad, su propio descuido causó todo esto. Y no por el hecho de no poder guardar su relación con Robin en secreto, si no porque todo eso ni siquiera debió haber sucedido. Su deseo de terminar todo con Robin la llevó a hacer algo que pudo lamentar.

Y luego él la besó.

No supo si sentirse con el alma relajada o mandarlo a volar por ser así.

-…-Starfire no dijo nada, y Raven supuso que también estaba de acuerdo con ella.

'Si es tu culpa, Raven' interpretó de su silencio, un casual levantamiento de las orillas de sus labios se hizo presente.

No importaba, porque era cierto, era su culpa, se había cegado por el amor que le tenía al petirrojo, y por un momento no pudo ver que eso afectaría la vida de una de sus más preciados amigos, lo admitiriera conscientemente o no.

-Sólo…te voy a pedir algo-musitó Starfire después de varios minutos, limpiandose la nariz en la capa de Raven, muy para el disgusto de ésta última.

-Te perdonaré si te aseguras de no romperle el corazón-exclamó con voz quebrada pero fuerte, y Raven tuvo que sostener su respiración por lo que había escuchado.

Sorpresa fue la palabra que podía decribir lo sucedido. Mirando estupefacta a Starfire, y la última le tomó las manos, su expresión una mezcla de felicidad y suma nostalgia.

Oía pero no escuchaba, simplemente no podía, lo que le había dicho Starfire era algo que nunca hubiera esperado, al menos no tan pronto. Abrió su boca para decirle algo.

-¿Por qué?-interrumpió a lo que sea que Starfire le decía, la chica inclinando su cabeza en pregunta.

-¿Por qué me dices todo esto?-aclaró, su estómago se contractaba en un doloroso nudo.

-…-Starfire no respondió, pero no por falta de respueta. Obsevaba detenidamente las facciones de Raven, y cualquiera que no la conociera podría decir que sólo era una muñeca de porcelana sin expresión. Pero ella no era cualquiera, y podía ver que detrás de la expresión de Raven, habían sentimientos que pensó no podrían existir en ella.

-Porque a ustedes dos los amo con el corazón Raven, de diferente manera pero están aquí-Starfire tomó la mano de Raven colocandola donde su corazón estaría, un poco más debajo de su clavícula.

A Raven le dolía la garganta.

-Y no importa cuanto ame a Robin, si el conmigo no está feliz entonces yo tampoco, me di cuenta, desafortunadamente, hasta después de que tuviste que golpear un poco de cordura en mí-terminó más energética, sollozando mientras hablaba, con la voz demasiado alta, dejando la mano de Raven y abrazandola nuevamente. Lágrimas saliendo de sus ojos.

Raven se quedó ahí, con la mente en blanco.

Sus ojos le dolían demasiado y la respiración no le ayudaba.

Se sentía sofocada.

Y más culpable.

Algo explotó, pero no importaba, y Starfire sabía bien el porque, abrazando más fuerte a Raven, sollozando.

Sonrió un poco.

-

Chico Bestia regrasaba de su viaje al baño cuando escuchó que había un crujido dentro del cuarto de las chicas. Preocupado, se acercó y abrió la puerta lo más cauteloso que pudo, mirando sorprendido lo que en frente aparecía.

Starfire abrazaba a Raven, de la cual no podía ver su cara, pero la pelirroja lloraba, con fuerzas, con lo que tenía, sonriendo y riendo melancólica.

Chico Bestia sintió que el corazón le saltaba y sonrió un poquito.

-

-Te tendré que ayudar entonces- exclamó Jonathon entusiasmado, obviamente escondiendo sus verdaderos sentimientos ante la situación, lo cual no funcionaba de nada, porque Raven sentía a un millón de kilometros sus verdaderas emociones. Aprovechó la oportunidad y abrazó a Raven como aquel amigo verdadero, la chica como muñeca de trapo, rodando sus ojos al ver que Jonathon tomaba ventaja cuando podía.

Era bueno que sólo fuera un abrazo.

Pero tendría que pagar algo más.

El chico removió el cabello de la princesita de hielo, obsevando su cuello como manjar de los dioses, pasando sus colmillos por la suave y pálida piel de la chica.

-Recuerda Jonathon, nada más la tomas, y SÓLO eso-adviritó la chica, haciendo una mueca de dolor cuando Jonathon empezó.

Es muy simple, sólo necesitaría de Jonathon para que camuflajeara su propia presencia de Astaroth, y para eso desafortunadamente todavía necesitaba su sangre.

-Debería dartela en un vaso-explicó y Jonathon le abrazó más fuerte. Rodó sus ojos.

-No-dijo después el chico, suplicante, con todo y la sangre en su mentón.

-Si-terminó ella, empujando el pecho del vampiro, volteandose y alejandose de donde estaban, parecía que Astaroth le había llamado desde la mente.

A veces le daba escalofríos el sólo pensarlo.

Cuando salió, no escuchó los lamentos de Jonathon, que se tiraba al suelo y pataleaba como niño chiquito.

Que cosas tan curiosas.

-

-Raven-saludó cordial el joven de alas negras al ver que la mencionada cerraba la puerta del cuarto, volteando calmada y viendole a los ojos.

Le encantaban esos ojos.

Se acercó con los brazos extendidos a donde la chica se encontraba, y Raven tuvo que alzar una ceja en pregunta al sentir como Astaroth la tomaba en sus brazos con tanta delicadeza. Como si su vida misma dependiera de ello. Aceptó el abrazo sin ningún problema, haciendo una mueca de molestia al sentir las cosquillas que se creaban por la respiración de Astaroth en su cuello.

-Que bueno que viniste-conjeturó el chico soltando a la oscura, haciendo que esta alzara la otra ceja, percibiendo muy bien el problema que tenía el chico; como si separarse de ella le afectara gravemente. La tomó de la cintura y la acompañó a la mesa de té.

Como encantado.

Pero Raven no era así, sabía que el chico sólo se comportaba así por conveniencia. Le enojaba de sobre manera. Como si fuera un idiota para caer en sus trampas mal hechas.

-Es de limón, tu favorito-explicó él, y Raven no pudo resistir lo que de sus labios dejaron después.-Mi té favorito es de lavanda-aclaró con voz suave, y Astaroth abrió sus ojos un poco, haciendo una moción con la mano y cambiando instantaneamente el sabor de la sustancia.

-Lo lamento-susurró, haciendo que Raven alzara nuevamente una de sus cejas.

Se estaba cansando de su actitud, pero no podía hacer nada más que seguir alzando sus cejas, o algo malo podría pasar.

-¿Cómo fue la clase de etiqueta?-preguntó con la típica ligereza que lo describía, y Raven quizo hacer cara de fuchi.

-Aburrido-respondió, oliendo detenidamente el té, con Astaroth uno no podía estar seguro de sí el chico había hecho algo con éste o no. Tomó un sorbo segura de que ninguna cosa rara estaba en la sustancia.

-Jeje, tu siempre eres así-anotó, sus ojos formandose en una 'n'.

Raven no dijo nada.

Todo pasó con un silencio cómodo, muy para la sorpresa de la chica que parpadeó cuando el joven de alas negras la llevaba en sus brazos a un sillón para dos.

No otra vez, por favor.

Pero sus súplicas nadie las escuchó, aceptando los besos que le dejaba Astaroth en sus labios.

Había algo raro con ellos.

-

Varios días desde el incidente, los momentos que compartían todos los titanes se hacían cada vez más escasos, con visitas a veces a donde la oscura praticaba y sólo eso, salidas aburridas con Christ eran lo único que podía hacer que los titanes restantes no se murieran del aburrimiento.

Pero ahora, ahí, parado en la entrada de esa sala.

Después de todas las dudas que habían surgido del interior de su cabeza; después de todo lo sucedido, ahí estaba, parado en la entrada de la sala que le traía todo tipo de recuerdos.

Y ella tocaba el piano, flojas y lentas notas robotaban con las paredes, una voz se pudo distinguir de entre estas, -Puedes sentarte si quieres- le dijo la joven de piel pálida, tocando vagamente una nota.

-…Oh-musitó él, asintiendo como tonto y sentando su cuerpo en la orilla del banco, como si éste le quemara el trasero.

-No pensé que vinieras- admitió Raven con parsimonia, volteando a ver la faz de Robin, con la misma expresión que la describía.

-Yo tampoco pensé que estuvieras aquí-comentó, acercando su mano y tocando la harmónica de C menor.

-Si no tengo algo más que hacer siempre estoy aquí y lo sabes-aclaró, sonriendo ligera al ver que el joven se sonrojaba como aquel que comete un error por andar en las nubes.

-He visto que te sonrojas otras veces, pero nunca me acostumbro, es tan nuevo-resopló en ligera diversión, y una imperceptible sonrisa maliciosa se plantó en sus labios al ver que el petirrojo trataba de ocultar su cara, inconscientemente o no, le hacía sonreir.

-Yo no me sonrojo-

-Claro que sí, todos se sonrojan, es un simple y rápido movimiento de la sangre por estimulos cerebrales, nada del otro mundo-

-…Pues yo no tengo esos estimulos de los que hablas-

-Todos los tienen Robin, como cuando solías sonrojarte porque Starfire parecía ponerte mucha atención, diría que cuando estás conmigo pero eso no cuenta-aclaró, causando nuevamente que el titán enmascarado abriera los ojos como platos.

Hubo un silencio, dudoso y algo incómodo.

-¿Qué…qué te dijo Starfire?-preguntó él, perdiendo algo de esa estúpida pena y acomodando su cuerpo al centro del banco, más cerca de Raven.

No recibió respuesta inmediata, así que optó por ver la cara de la joven, que seguía sin expresión. No le sorpendió, hasta que la diminuta sonrisa que la caracterizaba cuando estaba feliz se formó en sus labios rosa pastel.

-No me dirás-especuló el joven, suspirando relajado cuando la chica sacudió la cabeza.

-No, no te diré-

-Tendré que esperar supongo-

-Si-

-¿Cuando me lo dirás?-

-Cuando sea correcto-

Se quedaron así por un momento, como estatuas, dos piernas juntas y otras dos separadas, las manos en los muslos, viendo las cuerdas del piano como si fuera lo más interesante del universo.

-Yo..-

-Te quer…- dijeron simultaneamente, Robin tuvo la desgracia de sonrojarse, y Raven simplemente suspiró.

-Tu primero-ordenó ella, alzando su mano y haciendo un movimiento vago, mocionandole empezar.

En ese momento Robin sufrió algo que no supo si era de esperarse o simplemente muy fuera de su usual personalidad. Tuvo la urgencia de salir corriendo y gritar a los vientos que tan cobarde era por haber perdido la valentía de decirle a Raven lo que quería.

-Entonces-lo insitó a seguir, viendo con ojos curiosos como Robin parecía tener un problema de decisión. El chico se frotaba las manos, pero su expresión sólo tenía un ligero signo de duda.

-No sueles ser así Robin-rió ligera la oscura.

No mucho después, los labios de Robin se acercaron a los suyos, lenta y calmadamente, y ella no pudo moverse, su expresión de completa calma.

-No-ordenó en voz baja, Robin temblando por la respiración de la chica, que pasaba caliente en sus labios.

-¿Por qué?-cuestionó, sonriendo truinfante en su mente al ver que la oscura tenía la misma sensación de cosquillas en sus labios.

Sólo un poco más, un centimetro tal vez.

Menos.

-Por que…es muy pronto-

Se separaron, y Robin tenía ese ardor cuando el labio superiors de Raven rosó el suyo.

Pero tenía razón.

-Me gustas mucho-suspiró la chica, y Robin puso cara de mortificación, no esperando que esas palabras salieran de la boca de Raven en un millón de años, su cara realmente le ardía, y más porque la joven ni se inmutaba, pacífica sentada en el banco, y su pierna tocaba la de él.

-Pero es muy pronto, no creo que a Starfire le guste que la olvidemos como si nada-

Robin con trabajos escuchó lo que la oscura le decía. Porque aunque las palabras "me gustas mucho" se escuchaban hasta en las novelas baratas, el simple hecho de que Raven…Raven las haya dicho, el significado e importancia de todo el asunto lo ponía rojo hasta en lugares donde no debería.

Y era completamente sorprendente como su fachada de chico serio se derrumbaba por esas palabras que hasta en la carcel se escuchaban, como todo su entrenamiento arduo y completamente estricto no servían para lo que ahora enfrenteba. Las palabras le cayeron fuerte en la cabeza, y ya no importaba que Batman pensara que fuera un niño experimentando amor por primera vez.

La chica decía algo del desayuno en la mañana, y le preguntaba que como lo manejarían, pero eso no importaba.

Puso una pierna del otro lado del banco, acercandose rapidamente a la chica y abrazandole, mientras su boca atacaba la de ella.

En un estado de completa estupidez, Raven se dejó llevar, colocando sus manos en la nuca de Robin, yendo tan lejos y acercandolo más a él, maniobrando pasar una de sus piernas al otro lado del banco.

Estuvieron así por unos momentos, con el juego de bocas y dientes que chocaban, y Raven sintió que algo muy raro pasaba con ella. Porque nunca en su vida había sido de una manera que la ponía como idiota besando al joven de sus sueños, aún cuando fuera exactamente lo que pasaba.

La puerta del cuarto se abrió de sopetón, y Cyborg aparecía de entre las sombras. Los dos jovenes voltearon brevemente, aún con lo labios pegados y al ver que el hombre de hojalata estaba parado ahí, Robin saltó, cayendo indecorosamente en el piso de piedra del lugar, y Raven volteaba ligera su cara, para que el moreno no le viera la cara.

Algo definitivamente explotó.

-Pensé que esta era la cocina-musitó inseguro el moreno, sorprendido de tal manera, que si tuviera cabello, lo hubieran podido ver con los pelos de punta.

Cambió tan rápido como vino, sonriendo grande y pícaro, causando que otra cosa explotara.

-Ahh…Dios, y me preguntaba cuando tendría la oportunidad de ver una cosa como esta, y yo que sospechaba que ya se estaban tardando milenios-exclamó Cyborg, caminando hacia el interior de la sala y alzando a Raven del asiento, para luego acercarse al petirrojo y alzarlo igualmente, simultaneamente dandole una palmada en la espalda que casi saca al pobre joven volando.

-Pues ya que los interrumpí acompañenme a comer la mesa central, que la cambiaron de sabor ayer-sonrió feliz el moreno, tomando la pequeña mano de Raven y un hombro del joven enmascarado, llevando a los dos pajaros a la cocina que estaba un puerta más a delante de la pasillo. Con razón había tenido el error de abrir la de música, y aunque había al menos 20 metros de separación entre los cuartos, decidió que era suerte haberse equivocado.

-Vieeeejo, ahora tienen que agradecerme, porque los dos siguen muy rojos. Ahora calmen esas hormonas y coman- ordenó el chico abriendo su boca y tomando un trozo del la mesa sabor zarsamora.

Los pájaros seguían algo reluctantes, y fue Raven la que agarró un trozo de la mesa y mordió el material, sus ojos cambiando lentamente en lo que era completa y discreta devoción al sabor, cosa que Cyborg notó.

-Después del chocolate es tu favorito-sonrió, riendo divertido cuando el petirrojo cerraba un poco sus ojos.

-No te preocupes Robie, puede que sepa más de ella que tu, pero es mi hermanita y sólo eso, aparte, yo soy el que solía hacer el desayuno, tengo la responsabilidad de saber que es lo que le gusta a aquella persona que se encarga de comer mis delicias-

Robin asintió lentamente, uniendose a la diversión y comiendo de la mesa.

-Y entonces, se que todavía están medio rojillos porque descubrí de su dirty little secret, pero ¿Cómo es que pasó eh? Porque lo quieran o no me he dado cuenta desde lo tiempos prehistóricos de cómo los dos parecían imánes, por un lado estaban juntitos y al otro se repelían-rió exasperado, sonriendo malicioso cuando los jóvenes del tema principal se veían mortificados, claro, a un nivel que todavía los describiera, cosa que notó ya era casi imposible con todo lo que había pasado.

-¿A qué te refieres?-preguntó Robin con voz dura, no pudiendo suprimir el pequeñísimo sonrojo de su faz.

-Pues ustedes saben que pues, como lo sabrán, porque lo saben…Starfire andaba con Robin ¿no? Entonces, a veces, lo que pasaba, como lo vivieron; Starfire y aquí nuestro chico metiche, estaban muy juntitos ¿no? Pero había unas veces, en las que nadie veía y todo así muy escurridizo, y ustedes solían estar no muy juntitos, porque pues Starfire andaba con Robin, pero no se, yo veía, así, y de seguro hasta el cabeza hueca de Chico Bestia se daba cuenta. El chiste es que había esta vibra con ustedes, no sé era como rara, algo más que pura amistad, algo más romántico que aquí nuestra relación de hermanos de Rae y yo, algo que yo creo que Starfire veía pero tal vez pensaba que era algo irrelevante-

Los dos pájaros alzaron una ceja.

-Jeje, supongo que los dos son unos genios y entienden lo que digo-bufó indignado.

-Te entendemos Cy, pero…-

-¿Ninguno de los dos se daba cuenta? Si, de eso estoy más que seguro, pero no se, supongo que yo era el único que sabía BIEN cual era todo el negocio, digo, apenas si se podía percibir, pero ustedes saben que soy todo un observador-sonrió triunfante –Pero, ahora que me doy cuenta ¿Qué va a pasar con Star?-preguntó inseguro- Digo, todos sabemos que a veces puede ser un poco…posesiva-

-Todo arreglado-exclamó Raven después de unos segundos de tención, y los varones abrieron los ojos sospechosamente.

-No se preocupen, todo está bien, las dos estamos completitas y las dos seguimos siendo…amigas-

Cyborg hizo una mueca de felicidad, dando un palmada a la espalda de Raven –Esa es mi niña, sabía que lo arreglarías Rae, viejo, no se ni porque dude de ti-

Robin cerró sus ojos nuevamente.

-Jajaja, viejo tendrás que acostumbrarte, Rae es mi hermana postiza y si no te gusta te puedo ayudar a que te acoples-rió parando su gran cuerpo y moviendose a la salida.

-Bueno, ya los interrumpí así que me voy yendo eh, y no lo olviden, si hacen algo, de preferencia escojan un lugar con paredes a prueba de sonido-

Salió riendo feliz, notando antes las caras que portaban sus compañeros.

-¿Siempre es así?-preguntó Robin después de un momento, su cara todavía algo roja por lo que había escuchado.

-Una cosa es contigo y otra cosa es conmigo, supongo que como tienes mi consentimiento ahora puede ser así cuando quiera sin que haya algo dudoso-

-No sabía que necesitaba tener tu consentimiento-

-Cosas de hermanos, no lo entenderías nunca-sonrió ligera, limpiando con una cervilleta su mejlla, que se había ensuciado de jalea de sarzamora, cuando volteó para ver a Robin, este ya no estaba en frente.

-¿Robin…?-preguntó, para luego sentir cosquillas en su oído por la respiración del mencionado.

-Yo se de cosas que el nunca entenderá de nosotros-murmuró y Raven rodó sus ojos.

Robin intentó besar a la oscura con todo lo que tenía, sólo para terminar besando el aire del lugar, con la última pizca de energía negra que se desvanecía en el piso.

Gruño entre dientes.

-

Los jóvenes titanes al fin estaban completos, cada unos sentado en un lado del gran árbol frondoso, disfrutando de las brisa que venía del horizonte.

-Alguien viene-dijeron Raven y Robin simultaneamente, los restantes titanes irguiendose de su cómoda posición para ver bien de que era de lo que hablaban, hasta que de lo lejos, dos figuras se divisaban.

Una con la típica túnica blanca que representaba a los miembros de senado, y otra figura alta de rojo y azul.

Los titanes abrieron sus ojos sorprendidos, distinguiendo bien quien era el invitado de ese día.

-Jóvenes Titanes, pero que gusto encontrarlos otra vez-

-¿Superman?-preguntó Robin incredulo, estrechando su mano como hábito, sintiendo el fuerte agarre de Clark.

-Robin, creo que estás más alto- sonrió.

-El señor Superman les quiere decir algo-explicó Arella con una pequeña sonrisa.

-Por favor, no me diga señor, que me siento viejo-rió ligero, dandole un vistazo a cada uno de los titanes, sonriendo como hiena.

¿Y ahora que sería?

-

El título no me gustó...

...

Bueno si esté capítulo esta tardado, no es por que quiera, si sabrán, he tenido unos cuantos problemitas de economía n.n' Entonces tuve que agarrar un dinerito e irme a un café internet para subir este cap, pero bueno, espero que los disfruten.

Y nuevamente los invito a leer mi nuevo fic: Amour, Amour. Se que suena algo…raro, y completamente chafa, pero me ha gustado como ha quedado, entonces…

Está editado por cierto para aquellos que ya lo habían leído, agregué unas cosillas, pero si no quieren no los obligo (saca martillo virtual) n.n

Otra razón por la cual no me metí al internet café más temprano para subir este cap, fue porque literalmente, la gente me ha dejado jaja, solo 4 reviews!! Ahí veo a los que están ocupados, a los que tienen trabajo, a los que no pudieron (esperanzas, esperanzas), a los flojos, y a los que de plano ya les aburrió mi fic.

Supongo que es mi culpa, la falta de actualizaciones y la historia mas chafa, era de esperarse.

Pero pues que se le hace, todavía hay algunas personitas que checan mi fic, no por no recibir reviews voy a dejar de actualizar.

Y como siempre si encuentran errores les pido miles de disculpas...pero el chiste es entenderle ¿no?