Estaba a punto de renunciar a esta historia como no lo imaginan, me di cuenta de los tantos errores que contiene...y de la flojera que tengo para arreglarlos, y no porque no me guste, si no porque tengo esta forma de ser mía que si no fuera porque soy humana me dirían perezosa extrema. Y eso es decir muy poco n.n

Pero después, aunque no mucha gente me dejo review, me di cuenta que los que se han quedado fieles a mi historia se quedarían decepcionados sólo porque soy una review-whore O.o

El empujón me lo dieron las 5 personas que agregaron mi historia y a mi como sus favoritos, en dos días seguidos, y me sentí como en el mar n.n

Así que decidí escribir bien, en vez de dar nada más una checada y actualizar como funcionario público retrasado.

Aquí les traigo el siguiente capítulo de El Compromiso.

El príncipe semáforo.

-Hasta que al fin nos invitan-exclamó Cyborg con un puño en el aire, haciendose pequeñito cuando todos en el grupo le vieron reprochante, Superman sólo rió, rascando una de sus sienes en pena.

-Pues yo también me estaba sorprendiendo algo, pero Diana siempre dijo que los adolescentes causan muchos problemas, entonces nunca dejo que algún joven de menor de 18 viniera a la fiesta-

-…Pero 4 de nuestros integrantes todavia no los cumplen-aclaró Cyborg, mientras sonreía orgulloso por tener la matoría de edad, repentinamente con un traje puesto en su fuerte cuerpo, no haciendo caso ahora de las miradas que le lanzaban.

-¿No?...Mmm, no le importará mucho a Diana (creo), pero es algo inesperado, estos años han parecido milenios entonces jaja…-

-¿Y cuando es?-preguntó Robin.

-Pues es en una semana, que la verdad no se cuanto tiempo sea aquí. Pero la última vez que chequé si era en una semana-

-Se pueden ir en este instante, pero les pido que ya falta poco en este tiempo para el ensayo general, así que en tres semanas ya los quiero aquí, sólo les pido que no se retracen-explicó Arella,

Todos asintieron algo reluctantes, mientras se paraban de sus asientos y se dirigían a sus respectivos cuartos para empacar algunas cosas importantes que necesitaran.

Cyborg empacó su cargador y algunos discos mp3, Chibo Bestia empacó su tofu y su cortador de uñas. Starfire sus clips para el cabello y la gran maleta que succionaba la ropa; Raven sólo empacó uno de sus libros.

Después de todo, la mayoría de las cosas seguían en la Torre.

-

-Madre, ¿qué va a pasar con Astaroth?-

-No te preocupes, Airin lo tiene todo arreglado, le dijimos que es de tu trabajo, parece que lo aceptó sin ningún problema, lo cual me es demasiado sorprendente…y algo sospechoso, pero lo tenemos chechado-

-…-

-No te preocupes, ya se a lo que te refieres-

-…-

-Todo está bajo control-



Raven asintió, caminando hacia el recién hecho portal que los llevaría a Jump City, con tres semana de vacaciones por todo el ajetreo del los arreglos matrimoniales, que ya los tenía a todos muy desesperados.

La princesita de hielo dejó pasar a los acompañantes del viaje. Su madre le había informado de un escuadrón especial de ángeles que irían a checar a la Tierra por el hechizo perdido para el control del ejército.

Guardaba su distancia por el fuerte choque de energías que había entre ellos, y sabía que tanto a ella como a ellos les afectaba.

Cuando se cerró el portal, el lindo paisaje de colores y tonos de azul los inundó, se dejaron llevar por la brisa que los movía a grandes velocidades, todos notando con gotas en la sien como Raven y los otros dos seres se mantenían alejados como la plaga, mientras se miraban con expresiones retadores, muy para la ligera diversión de los demás presentes.

-Y yo que pensé que era puro juego-musitó Chico Bestia en el oído de Robin, mientras veía que Raven le lazanba dagas con los ojos a uno de los jovenes de alas blancas, que por un descuido había chocado con ella, haciendo que los dos tosiesen por el fuerte choque de esencias vitales.

-Ten cuidado por donde vas pollo-Robin escuchó, no pudo detener el resoplo de diversión que salió de su nariz.

-A ver si tu tienes cuidado, gatita- Todos los presentes abrieron la boca de pez al escuchar las palabras del muchacho, mientras Raven alzaba una ceja exasperada.

-No pensé que tu Viejo te dejara decir esas cosas-replicó Raven con una sonrisa maliciosa, su expresión cambió tan rápido como apareció, mientras se volteaba y se acercaba a sus amigos.

-Que no seamos como ustedes no nos hace unos hipócritas-

-¿No todos los ángeles son de buenos sentimientos?-

-Somos seres imperfectos a comparación de nuestro Señor, no podemos llegar a esa perfección-

-Pues para tener un autoconvencimiento hipocrita con razón no son perfectos-

-Eso no tiene nada que ver-

-Todo que ver-

Los presentes flotaban en el espacio de azul, viendo con expresiones un tanto desconcertadas y raras a la vez lo que era el intercambio de palabras entre los dos seres celestiales y Raven.

Raven suspiró un momento-Supongo que el humano siempre estuvo mal con eso de que los ángeles no tienen sexo, o es que sólo están haciendo una representación de lo que es tener género...-

-Por algo creo Él género masculino y femenino, es lo más puro, otra cosa es que el humano crea que el placer es malo-

-Mmm...Esperen a que las monjas escuchen esto...-

Robin sonrió ligeramente, sabiendo que aunque eran completamente opuestos, la naturaleza de Raven no le haría odiarlos por algo tan irrelevante como las esencias.

Pero eso no pensaba Raven.

El saber y el deseo de algo más le acuchillaba el corazón con fuerza, y los odiaba, los enviadiaba con todas sus fuerzas. Robin se dio cuenta al ver el repentino cambio en la única fuente que daba a conocer las emociones de Raven.

Sus ojos.

El resplandeciente color lavanda se opacaba ligeramente y sus pupilas se hacían chiquitas de la fuerte emoción.

Esos orbes veían detenidamente las blancas alas del ángel que se encontraba más cerca de ella.

Vio con suma detención el movimiento de la mano de Raven.

'Debo tocarlas'

Deseosa de algo más.

Robin tragó saliva.

-

Llegaron sin el mayor problema, aterrizando en el centro comercial como espías en una misión especial, los comerciantes y demás personas viendo con ojos sorprendidos el regreso de los titanes, con la impactante imagen de Superman y dos personas agraciadas con pura belleza.

-De película- musitó Raven irónica, siguiendo a los demás a la salida del centro comercial.

-Wow, tenía razón Daniel cuando nos dijo que acá parece otra cosa-dijo uno de los ángeles, obviamente sonriendo dulce a aquella mirada que recibiera de la chica que cayera por sus resplendorosas facciones.

-Seee, muy diferente, ojala que no afecte nuestras alas-

Después de escuchar los comentarios no tan dulces de los ángeles hacia su preciada Tierra, llegaron molestos menos Starfire, Raven y Superman. Que no eran de aquí.

-Pensé que les gustaba nuestra dulce Tierra-mascullaba Chico Bestia con ojos de cachorro, haciendo que Starfire le acariciara la cabeza y que Superman le sonriera.

-A mí si me gusta Chico Bestia, pero no presumo diciendo que tal vez les guste más donde vivo yo jiji-explicó Starfire, todavía acariciando su cabeza.

-Pues no veo por que pelear-decía Superman.

-...-A Raven no le interesaba.

-Bienvenidos a nuestra humilde casa-exclamó Cyborg satisfecho, todos sentandose en el gran sillón.

-Bueeeeeno, supongo que ustedes se van a un lugar ¿no?-preguntó el hombre metálico después de que todos se situaron en el sillón.

-Pues gracias por recordarnos que no nos quieren aquí, y si, defenitivamente nos tenemos que ir, somos sólo dos ángeles y tenemos que buscar en el planeta entero-dijo uno de ellos, mocionándole al otro que se parara de la silla donde estaba.

-Adiós-dijeron los dos después de explicar su pequeña aventura, desvaneciendose en el aire de la Torre.

-Pues supongo que ya tenían que empezar-se encogió de hombros Cyborg, aplastandose en el sillón y relajandose.

-Que le pidan consejo a Santa Clauss-comentó Raven desinteresada, mientras los demás reían y Chico Bestia bufaba de enojo.

-Ahh...parece como si fueran milenios los que estuvimos fuera- mencionó Cyborg después de que la risa ya no fue más que pequeñas sonrisas.

-¡Titanes!-gritó una voz desde la entrada de la sala, haciendo que los Titanes voltearan para ver a Jinx con una sonrisa es su pálida faz, acercandose rapidamente y saludando a todos contenta.

-No pensé que estarían ya aquí tan pronto- dijo Flash despreocupado, sentado en el sillón como si hubiera estado ahí desde el principio, tomando su turno para saludar a los demás.

-Pues tampoco nosotros pero algo bueno surgió y nos tienes aquí-

-Entonces, en unos días nos vamos a la fiesta-contestó Chico Bestia entusiasmado, mientras decía por lo bajo lo que pensaba ponerse en el mencionado acontecimiento, nadie le hacía caso, los demás escuchando atentos a los reportes y acontecimietos que pasaron en la Tierra.

Raven se iba a su dormitorio, poniendose al corriente de todo mediante su telepatía.

-

Raven se acostó en su gran cama, oliendo la esencia de inciencio que viajaba por la brisa de un hechizo que acababa de conjurar, sus pensamientos flotaron en el aire y su respiración se relajaba...

Hasta que escuchó un toc toc en su puerta. Cerró los ojos un momento, suspirando.

Se paró y abrió la puerta como siempre, sus ojos y su boca brillando en la oscuridad de su cuarto, mirando expectante a quien fuera que le interrumpiera, para cambiar su expresión a una de sorpresa al ver a Starfire ahí, sonriendo ligera.

-Se que no eres mucho de esto, pero quería invitarte al centro de comercios para que compraramos algo, tu sabes, para la fiesta-

Raven lo pensó por un momento, y por tan raro que sonara, se dicidió ir con ella.

-Ok-dijo, abriendo la puerta completamente y saliendo de las sombras.

Empezó a caminar como siempre, pero algo la detuvo. Starfire no le seguía.

Volteó para ver cual era la razón, y se quedo mirando detenidamente la cara que portaba Starfire, percibiendo sus emociones a mil por hora.

-No lo harás para pedir perdón ¿verdad?-preguntó Starfire con la voz cortada, su mano izquierda tocando su hombro derecho, mirando la puerta como si esta le fuera a dar la respuesta.

Raven se lo esperaba,-No, pero todavía me siento con la obligación de acompañarte-terminó, haciendo que Starfire le mirara herida.

-Se que todo lo que hice no se puede perdonar con acompañarte al centro comercial, pero se que no es justo no acompañarte sólo por eso-

-Pero no quiero que vengas obligada-

-Pero yo sí, no puedes hacer que me gusten esas cosas, pero te considero una amiga, una amiga a la que lastime además, por eso te acompaño-

Starfire miro el piso, y sin darse cuenta, entendió lo que Raven en realidad decía, y no supirmió el ardor de sus ojos.

'Te acompaño por que es lo único que puedo hacer, porque es lo único que se hacer'

-Esta bien-dijo Starfire en voz pequeñita. Y era cierto, era la manera en la que Raven se expresaba.

Tomó una bocanada de aire, volteando su faz para ver a Raven.

La oscura le ofreció una de sus sonrisas, el casi imperceptible levantamiento de sus comisuras, la pelirroja respiró otra vez, el nudo en la garganta se hacía mas duro.

Tal vez por eso Robin la ama...

-¡De acuerdo!-exclamó, limpiando sus lágrimas, flotando hacia donde estaba su amiga, tomando su mano y jalandola a la salida, pero parando en seco.

-¿Que pa..?-

Starfire abrazó a Raven, cerrando los ojos-Te quiero mucho Raven...ahora se porque Robin se ha enamorado de ti-murmuró en los cabellos violetas de su amiga, sollozando.

-...-Raven no dijo nada, no era necesario, y dejo que Starfire llorara, porque era lo que podía hacer, era lo que sabía hacer.

Porque al final, era su culpa.

-Lo lamento-dijo, cerrando sus ojos por un momento al escuchar que Starfire sollozaba más fuerte. La perdida del que pensó era su príncipe semáforo la ponía así, y era completamente natural.

No dudaba en la semejanza de sus sentimientos con los de Starfire.

-Lo siento-

-

Cuando llegaron de las compras, ya eran las diez de la noche, y los chicos las esperaban en la sala para merendar.

-Ojala que no nos hayan dejado sin dinero en la cuenta, si no, no vamos a tener para comer-exclamó Cyborg, metiendo un waffle entero en su boca, sonriendo tintineante con todo y el waffle cuando Raven le miró.

-Vengan, vengan, antes de que Robin se termine los waffles-manejó decir con la boca llena.

-No te preocupes Cyborg, después de nuestra aventura en el centro de comercios merendamos con una bebida café que se sentía como fría y rasposa y una pan con un oyo, así que ahora iremos a probarnos lo que hemos comprado-

Jaló a Raven del brazo y la puerta se cerró.

-Un Frappe y una dona quizo decir-aclaró Chico Bestia divertido.

-Ya lo sabíamos-

-

-Creo que esto me viene bien, ¿no crees?-preguntó Starfire, viendo la falda rosa y la blusa del mismo color como si fuera la mejor convinación que Liss Taylor pudo hacer en todo la historia de la moda.

-Ah...-contestó Raven, sentada en la orilla de la cama y aburrida como para morir, temiendo las consecuencias de todo lo que compraron, imaginando como Cyborg gritaría a los cuatro vientos, terminarían comiendo orillas de pan por unos buenos 3 años.

-Ojala que a Cyborg no le moleste-

-Mmm-

-¿No te probaras lo que compraste?-

-Mm...no, no es necesario-

Una playera roja y unos pantalones grises no valían tant pena como para examinar como se veía.

-Tal vez el vestido-

-Me esperare al día de la fiesta-le contestó. Y así era, fue el único vestido que le llamó la atención, el único que no la hizo querer estornudar por el garigoleado de la tienda a donde fueron.

-Ok-

Pasó un rato (largo) para que Starfire terminara de probarse todo, y no pudo si no dormirse por el aburrimiento.

Starfire volteó para ver a Raven, y una sonrisita surgió de sus labios al ver que la chica estaba acostada en la orilla de la cama, con sus brazos doblados y sus manos debajo de su cabeza.

-Rae, despierta-le dijo Starfire, sacudiendola en el hombro. Era una vista adorable, pero sabía que Raven moriría si se quedaba mucho tiempo expuesta al rosa de su cuarto. Por muy raro que sonara, creía en la posibilidad de que sucediera.

Raven alzó su cabeza, mientras inspiraba profundo.

-¿Que hora es?-alcanzó a decir, bostezando y abriendo los ojos bien, para luego cerrarlos nuevamente.

Ugh, rosa.

-Las doce-Le respondió la pelirroja, observando a Raven asentir lentamente.

-Entonces buenas noches-

Starfire asintió, y antes de poder hacer algo, Raven había vuelto a acostarse en la cama, durmiendo profundamente.

Ladeó su cabeza, sonrió grande, y agarrando sus pijamas del armario, corrió a la salida del cuarto, dirigiendose al final y más recondito pasillo del piso donde dormían.

Esperaba no asustarse por la oscura habitación de la princesita de hielo.

-

Los apenas perceptibles rayos del Sol iluminaban el cuarto serenamente, y el olor a durazno inundó sus fosas nasales como si de agua se tratara.

Se movió para que la luz no le diera directamente a los ojos.

Aún cuando había algo raro con su cuarto, el cansancio de cargar 6 bolsas con las que ayudaba a Starfire hizo que durmiera profundamente.

Algo húmedo tocaba su pierna, pero se sentía fresco.

Su mente se alejaba lentamente del mundo de los despiertos, y las sábanas hacían todo más fácil.

Hasta que un dolor fuerte pasó por su pantorrilla. Se levantó para ver que era la maldita cosa que se aferraba a su pierna, y vio a un gusano rosado sonriente, felizmente comiendose su pierna.

-Cedita-se dio cuenta, y descubrió que era eso que la mantenía rara, ni siquiera estaba en su cuarto.

-¿Qué rayos?-

-

El toc toc de la puerta la despertó de sus sueños dulces, y con un gruñido leve se levantó de la cama y abrió completamente la puerta, sólo para abrir sus ojos al ver al príncipe maravilla parado justamente en frente de ella.

-Buenos y dulces días Robin-bostezó, tallandose los ojos...

-¿Qué pasa?-preguntó al ver que el chico no daba signos de que su cerebro funcionara. El sueño la consumía.

-Mmm...¿está Raven ahí?-preguntó un tanto consternado, con un sonrojo en sus mejillas...esperando lo peor.

-Espera-le dijo la pelirroja y volvió a entrar al cuarto, la puerta se cerró y Robin quizo que se lo tragara la Tierra.

Lastima que era acero el piso...

-Aquí está-dijo Starfire después de abrir la puerta nuevamente, con los ojos cerrados le entregó un peluche de cuervo al petirrojo.-Us a dor mi...-masculló la pelirroja, bostezando otra vez y entrando al cuarto.

Robin se quedo ahí parado, viendo el peluche como si este fuera un arma mortal de destrucción masiva. O como si fuera el mismo Hitler en persona. Que era lo mismo.

No sabía si sentirse mal y con el corazón roto o empezar con los pensamietos comunes que tiene un joven de 17 años...

Decidió estar neutral, era lo mejor.

Caminó como zombie hacia su propio cuarto.

¡No lo podía creer!

Las mujeres eran muy raras a veces, eso era lo que pensó, y sacudió su cabeza cuando una imagen un tanto gráfica se plantó en su mente de adolescente.

¿Cómo pudo Raven?

-Buenos días, Robin-

¡¿Cómo pudo?!

Pensó que era su alma gemela y ahora el mundo daba la vuelta para saber que Starfire y Raven...

-¿Raven?-paró en seco, el nombre saliendo como brisa, y Raven salía completamente del cuarto de Starfire.

-Parece que termine durmiendo en el cuarto equivocado, no se como pude sobrevivir sin estornudar por el rosa...¿No sabes donde está Starfire?-

Robin realmente no sabía si sentirse el hombre más feliz de la Tierra o llorar porque su sueño de pervertido no se hizo realidad.

-Está en tu cuarto-dijo seco, como robot. Raven lo observó, notando con ligera diversión el pequeño peluche que Robin tenía en sus manos. Entendió todo en un instante.

Se paró en frente de él, con su típica mirada de muerte, para luego relajarse y giñar un ojo en dirección del petirrojo.

-Lamento deshacer tus sueños, Robin-aseguró con pasiva voz, alzando una mano y tocando la nariz de Robin con su dedo índice.

Pic.

Se pasó de largo, dirigiendose a la sala.

Robin parpadeó.

-¡Espera!-

-

-Hermano...y yo que pensaba que Chico Bestia era el más pervertido de todos-

-Seeee...¡Oye!-

Robin rascó su nuca , con la cabeza baja y un sonrojo en sus mejillas; no dejaría que los naturales pensamientos de un humano le colocaran como presa de las burlas de sus amigos.

-¡Ya es suficiente!-exclamó, Cyborg y Chico Bestia riendo por lo bajo, notando la clara inconformidad que tenía Robin.

Lanzó una mirada lasciva en dirección de Raven, que tomaba su té como si no pasara nada.

-Yo todavía no entiendo el porqué de tantas risas, que haya pensado que dormí con Raven no me hace ninguna gracia-anotó Starfire con la cabeza ladeada, como pensando las causas de la inconformidad de Robin; después de todo en la tele y las películas las personas a veces dormían con alguien más.

Robin agachó un poco más su cabeza y las carcajadas de Chico Bestia y Cyborg se acentuaron.

-Por cierto ¿Qué pasó con Superman?-preguntó Raven, y aunque su voz no era más fuerte que la risas que echaban sus amigos, se escuchó tan clara como el agua.

-Dijo que tenía que ir a Cuidad Gótica para visitar a Alfred. Ese viejo es la bomba-exclamó Cyborg, sonriendo.

Robin sonrió también.

-Entonces podríamos visitarlo también-anunció el líder de los titanes. Los chicos gritaron en acuerdo, Starfire aplaudió y Raven le sonrió. (Todavía sentía que las mejillas le ardían cada vez que ella hacía eso)

-¡Vamos ahora!-anunció Cyborg, y todos rieron (excepto Raven, que le sonreía) ya viendo lo necesitado que estaba de subirse a su "bebé".

Raven pensó ofrecerse para llevarlos. Pero luego no dijo nada, a Cyborg le gustaría manejar otra vez.

-

-¡Te extrañé!-chilló Cyborg como novia viendo a su amado regresar de la guerra, dando un beso sonoro al cofre del carro, y subiendo después a este, pegandole al aire en triunfo.

Los demás se subieron, y Cyborg se preparaba para arrancar, viendo con ojos tintineantes a la puerta del garage que se abría. La luz entraba como resplandeciente, y Raven rodó sus ojos nuevamente.

Sería un viaje que tal vez disfrutaría.

-

Bueno, primero vuelvo a recalcar que el episodio podría tener faltas de ortografía o algunos acentos que se escaparon...no los pude alcanzar n.n

Espero que me digan honestamente lo que les gustó de este capítulo y como siempre gracias a todos los lectores de esta historia rara y chueca que tengo aquí.